Del otro lado.

"Matar, matar, matar. Matar al hanyou. Matar a InuYasha. Matarlos a todos." Akanetrató de concebir la idea en su mente antes de adelantarse a enfrentar al grupo: Le resulto imposible así que no le quedó más que llevar una mano a su pecho antes de brincar el matojo que la separaba de aquel grupo.

Kagome la sintió aparecer primero:

—Lleva un fragmento. —anunció ella con prontitud, sorprendida un poco de la figura delicada que había aparecido ante ellos.

InuYasha estaba dispuesto e importándole un ápice la apariencia del rival.

Asió con fuerza la empuñadura de la Tetsusaiga y sin darle tiempo de reaccionar a los pasmados jóvenes del futuro se lanzó a atacar a la joven. No pasó por la mente del hanyou la posibilidad de que alguno de aquellos extraños conociera a la chica, solo sabía que aquella mujer desprendía un olor insoportable, hedía a Naraku.

Akane fue rápida y haciendo uso de la fuerza que le proporcionaba el fragmento eludió la tizona con una inclinación que a su vez le propino la oportunidad para soltar una patada a las piernas de InuYasha, como era de esperarse él la evito fácilmente con un salto largo que lo dejó a varios metros de distancia de ella.

—¡Espera! ¿Qué se supone que haces? —Ryoga apareció frente al hibrido con una actitud repleta de jactancia—. No se supone que ataques solo así a las personas ¿Qué no tienes modales?

—¡Un carajo!, ¿Qué haces tú hablándome de modales —se defendió él enseguida— cuando me encuentro en medio de una pelea?, Modales, modales ¡suenas como la tonta de Kagome! ¿Es que en el futuro no se habla de otra cosa que no sean esos modales?

—Mira, no tengo problemas contigo ni nada de eso, solo no puedo permitir que te comportes de esta manera con una señorita considerando que nadie te ha….

Blablabla, bla, bla, blabla.

Para Ranma la discusión se escuchaba como un efluvio de voces lejanas y sin importancia. ¡Mierda que ya estaba viendo cosas! Esa de ahí era igualita que Akane. Pero eso no podía ser posible, por la simple razón de que Akane nunca ¡jamás, pero jamás se pondría un kimono tan femenino como aquel!

El joven tembló un poco y deseó más que nunca volver a la casa Tendo ¡¿Qué chicharrones estaba pasando?! Todo aquello daba un miedo absoluto.

—Ajá ¡entonces la conocen! Sabía que ustedes no eran humanos de fiar, los escuche claramente hablando acerca de…

La joven atacante pestañeó confundida sin entender absolutamente nada de lo que ocurría, entonces sintió una mirada sobre ella, cuando volteó se encontró con unos ojos obscuros que la miraban absortos. Era uno de los jóvenes que antes había atraído su atención, el otro se encontraba en una pelea verbal con su oponente. Un color rojo carmín se pintó en las mejillas de Akane al sentirse tan susceptible a esa mirada.

—Kagome-chan, me parece que esto no está nada bien, no me parece que esa mujer tenga malas intenciones. Deberíamos de intervenir.

—Ese InuYasha me las pagara, ¡me ha llamado tonta! ¡Ya veremos quién es el tonto! —Kagome golpeó enojada el suelo con la planta de su pie. —¡InuYasha, sentado!

El golpe sonó estridente. La cara de InuYasha percutida en el suelo los trajo a todos a la realidad.

—A ver, creo que ya basta de juegos —Miroku se adelantó a todos. Sango suspiró aliviada de que finalmente alguien estableciera el orden —. Me parece que la señorita aquí presente tiene realmente un mal propósito y podemos arreglarnos con palabras. ¡Ah! Pero primero lo primero —caminó hasta plantarse frente a frente con la mujer —. Con todo respeto, ¿le gustaría tener un hijo conmigo?

Dicho esto el hombre acarició indebidamente a la joven.

Un boomerang se adelantó a golpear al monje al tiempo que Akane gritaba aterrada.

— — — — —

—Ahora entiendo un poco lo que trae ese maldito de Naraku entre manos. —Kagura maldijo. En ella había crecido la remota esperanza de que si el plan de su creador fallaba tendría una oportunidad para ser libre; ahora sabía que él pensaba bien las cosas.

El espejo de Kana frente a ella dejó de mostrar la escena.

—No seas tan negativa Kagura. ¿No has pensado en traer a alguien más del futuro? Estoy seguro de que eso le arruinaría aunque sea un poquito la fiesta a Naraku —Hakudoshi sonrió al mirar como la mujer se planteaba la idea —. Imagina esto, ellos se encargaran de matar a Naraku y luego se volverán en su contra. InuYasha y los demás mueren, los del futuro regresan a su época y al final ganamos nosotros.

—Querrán la perla.

—Y no les funcionara, no hay manera de que la Shikon contrarrestare la maldición de Jusenkyo y aunque lo haga apenas cumplan su sueño se desharán de ella. Como dije, ganamos nosotros. Ahora, tú fuiste por Akane ¿Qué otras opciones había?

Kagura suspiró.

—Muchas.

— — — — —

—Akane ¿estás bien?

—¡Ya déjenme en paz! Te digo que no te conozco ni a ti ni a ninguno de ustedes. Tampoco sé nada de ese tal Naraku ni mucho menos de una perla.

Mintió sin más, ¿Qué hacía? Se supone que los matara. Estaba desobedeciendo completamente las órdenes de su creador.

InuYasha cruzado de brazos escuchaba enfurruñado; le molestaba que hubieran detenido el combate de aquella manera tan brusca. Le había explicado a Miroku, Sango y Kagome que la mujer no podía ser más que una extensión de Naraku a juzgar por su olor, pero a ellos les había importado una nada y habían decidido investigar primero. Además de eso estaban los otros dos sujetos que planeaban usar la perla. Todo aquello le exasperaba y le olía a trampa.

—De verdad creo que te equivocas Ryoga, no pienso que sea ella, mírala bien —Ranma examinó el rostro de la joven—. ¡Akane es aún más fea!

Ella se molestó y sin saber porque le tiró un golpe.


Muchas gracias por la espera y por sus comentarios

La próxima semana sin falta les traigo el otro capítulo.

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