Autobiografia de un Vampiro

Cáp II. Yo.

A partir de aquella noche, no había momento en que no me atormentase su figura, sus facciones, cada centimetro de ella, porque simplemente la quería sólo para mí.

Pero visitarla amablemente y en un corto lapso de tiempo no era mi estilo. Decidí esperar un mes ¡Un mes que por primera vez pareció un siglo! y qué tortura haber tenido que esperar 31 largos días ansioso por verla de nuevo. Pero sabía que no me equivocaba.

Vagué por la noche del día 31, hasta que llegué a su mansión-Se merece un Palacio-me comente a mi mismo redeando la mansión con mi mirada, sonrei insulsamente pues en un segundo ya me encontraba en lo que parecía ser el balcon de la habitación de ella. Miré aquella habitación con elegante decorado pero que no carecia de simpleza y belleza. Detallé un piano, e inconsientemente, sonreí, nada me gustaba más que oir una bella sonata de piano, y mejor si era interpretada por aquellas manos de diosa de ella. Caminé dentro de la habitación buscandola con la mirada una vez dentro, pero no la encontré-Ah de estar en su jardín-Me dije y caminé de nuevo hasta el balcon ágilmente saltando de el y aterrizando sin dificultad y con elegancia en el suelo. Caminé hacía el jardín recordando nuestra conversación, su sabor, y el beso inexperto de ella. De nuevo al recordarla, cometí una acción inconciente y rocé mis labios con mi mano mientras cerraba los ojos recordando el beso, cuando me dí cuenta, sonrei a medio labio algo sorprendido de mis acciones.

Pues yo la verdad no era del tipo romantico. Las relaciones que más me gustaban, eran las del toco, como y me voy...aunque en aquel momento me olvidaba de todo para convertirme de nuevo en el humano que alguna vez había sido. Recordé que alguna vez siendo humano senti afecto por los sentimientos mortales, que en toda mi eternidad añoraba como nadie podía. Con lentitud mis parpados perezosamente se tumbaron ocultando mis piedras negras, una vez más el frio se alejaba de mí imaginando que cosas podia hacer teniendola conmigo. Y al subir de nuevo mis parpados encontre su bella imagen inmersa en la profunda luna y en sus pensamientos, sonrei a medio lado, y en cuestion de un parpadeo me hayaba a su espalda-Buenas Noches-le susurre al oido y se volteo a verme, sin rastro de sorpresa, lo cual me sorprendió mucho, pero me gustaba su tranquilidad. Esa vez habia llevado un presente conmigo y lo saque al ver que no decía nada-Mira- y le mostré un relicario en forma de corazón, de oro. Miró el relicario con un brillo en los ojos-Ya tengo muchos-me dijo desviando la mirada tratando de evitar palabras que la atasen a mí.

Eso me hiso insistir, me hacerqué a ella lentamente y tomé su menton atrayendola hacía mi, haciendola sentir mi cuerpo viril sin distancia del de ella., volvi a mostrarle el relicario-Pero ninguno que te haya regalado yo-le dije sonriendo a medio labio-¿Tú? ¿Un Vampiro?-me dijo mirandome senti algo de despectividad en sus palabras y de desprecio en su mirada. ¿Yo? yo soy no sólo un vampiro...Un hombre, un hombre tratando de enamorar a una muchachita humana de 18 años. ¿Por qué? no encontre una respuesta en aquel momento, ninguna mujer se negaba a mi, por un momento dudé de lo qué hacia.-Yo soy...-por primera vez no supe que decir, su comportamiento me...¿asustaba? no, no era eso, no queria responder a pesar de tener una respuesta a su pregunta. La miré fijamente sin decir nada me hacerqué lentamente a sus labios y antes de besarlos le dije dulcemente-yo soy tu cielo, el viento que te roza, las miradas que te siguen, un abrazo, una caricia, yo soy un beso...-y la besé mientras atraia su cuerpo delicado y fragil al mío mientras una caricia rozaba su espalda separe mis labios de los de ella, mientras disimuladamente la arrincone contra el banquito mientras mis manos rondaban dulcemente su cuerpo con suma delicadeza.

Sentí su mano alejarme, era la primera vez que un mortal se negaba a mi-me gusta mi vida, quiero seguir viviendola-me negó y se levanto pasandome al lado sin importarle si quiera mi prescencia allí-estoy comprometida a casarme con alguien más-me dijo esta vez por lo bajo, pero sabía que yo oiria-¿quién...?-le pregunté algo enojado y ¿triste? si, pude sentir tristeza de saber que podía perderla-e.e.s...Uchiha Sasuke-me respondio con un nudo en la garganta, para luego provocar que abriese desmesuradamente los ojos -¿mi hermanito?- pero no recibí respuesta ella se marchó. Yo deje alli el relicario.

A partir de entonces me encerre en mi lugar de residencia pensando en sus ultimas palabras. Estaba embargado con la noticia que se casaria con mi...¡Espera! el deberia estar hecho un anciano, o muerto, no ser un joven pretendiente con el que la madre de Sakura la casaria. Salí de allí a la que alguna vez fue mi mansion, mi hogar...La mansión Uchiha. Y allí lo encontre sentado sobriamente con una copa de vino en su diestra. Me miró con su par de jovenes piedras negras-Bienvenido...Hermano-me recibio con una mirada llena de odio que se convirtio en carmín...era un vampiro-Increible...-dije haciendo pausa tranquilamente observando inexpresivomente la amplia ira de Sasuke-...Los dos Uchiha...¿Vampiros?...dime algo...quitarme a Sakura tambien es parte de tu 'venganza'-resalte burlonamente esta ultima palabra provocando que el frunciera el ceño-No-me contesto severamente, no me inmute-Ella...es solo una presa...ella, conocera la oscuridad en la que vivimos los vampiros, será MI señora-lo dijo resaltando las ultimas palabras.

Me marché sin decir nada más. El no me iria a buscar pues su poder no me llegaba ni a los tobillos. Aquella noche miré la luna en la cuál me movia cada noche en busca de sangre, pensé en lo horrible que ese destino sería para Sakura, vagar eternamente cada noche en busca de un tierno cuello. Alimentarse de jovenes niños sin importarte nada. No era lo que ella se merecía, debía hacer algo pronto. Me acosté en mi ataud cerrando lentamente los ojos...y soñar.

¿Quién Soy?

Yo soy...un hombre enamorado.