Disclamer: Los personajes no pertenecen son de

La historia tampoco me pertenece es de la autora Davison.

9.- Un bonito desenlace.

Desde la cama podía oírlos charlando en el desayuno, incluso aunque estaban un piso por debajo de ella.

—Y entonces allí estaba Jacob intentando mantener a Edward lejos de su garganta, ¿vale? —dijo Jasper.

Ella podía imaginarlo manteniendo al grupo embelesado, agitando las manos, los ojos que le brillaban con la emoción contenida

— Y yo tenía mis manos ocupadas con esos otros dos asnos. Y tanto Jacob como yo pensábamos, vaya, ¿hay más en los jardines? ¿Podemos derrotarlos aunque las chicas no estén aquí para ayudar? Y nosotros asumíamos que a Bella prácticamente se le había ido la cabeza, ¿vale? Quiero decir, yo la había visto asustada de muerte. Entonces, ¡Bang! La bala estuvo lo bastante cerca como para chamuscar la piel de Jacob y Edward consiguió un par de agujeros en la garganta, y todos miramos hacia arriba y allí estaba la compañera del líder de nuestra manada, desnuda, sujetando una pistola humeante y gritando a Edward, que ha estado causando problemas desde que nació.

— ¿Y entonces qué? —preguntó Alice excitadamente.

—Entonces ella taladró a mi tipo, puso un poco más de plomo en Edward, vendó las heridas de Jacob y se tomó una cena enorme a las dos de la madrugada.

— ¡Lo sabía! ¡Sabía que Jacob había elegido sabiamente! Y dijiste que ella nunca encajaría, Rosalie.

—No lo hice. Dije que después de unos pocos meses no encajaría en su ropa. Eso es todo.

Oír hablar a su personal de ella con tanta admiración hizo aflorar un rubor cálido a sus mejillas. Y, realmente, no había hecho tanto. Solo arreglar el día.

El pensamiento le hizo reír en voz alta. A su lado, Jacob estaba durmiendo profundamente, y se removió ante el sonido. Ella se calló inmediatamente y examinó el hombro masculino. La herida parecía tener meses, y le dio de nuevo gracias a Dios por el metabolismo de los hombres lobos.

Se tocó su estómago ligeramente, con amor. Había un hombre lobo creciendo dentro de ella, lo que debería haberla asustado o haberle dado cosa al menos, pero en lugar de eso estaba repleta de una aceptación gozosa de su futuro. No sabía mucho de hombres lobo pero iba a aprender, oh sí. Jacob la ayudaría. Su manada la ayudaría.

Una gran mano marrón cubrió la suya y ella se hundió en los ojos negros de Jacob.

—Mi propia compañera —dijo lentamente, saboreando las palabras—, y tan valiente. Incluso cuando estábamos en el ascensor fuiste valiente.

—Bueno, desde luego. Tú no ibas a permitir que nada me ocurriera.

—Como tú, aparentemente, no permitirás que me ocurra nada —dijo él irónicamente—. Recuérdame que te instruya en los puntos más sutiles del protocolo de los hombres lobos. Número uno: nunca interferir en un Desafío. —Pero él estaba sonriendo mientras lo decía, y ella supo que, aunque su orgullo masculino pudiera estar un poco herido, él estaba contento con ella.

— ¿Y número dos?

—Toma siempre a una humana como compañera —dijo él y la atrajo para un largo beso. Cuando él se retiró, ella estaba sin respiración y los ojos masculinos destellaban de satisfacción—. Antes de que fuéramos interrumpidos anoche tan groseramente, me dijiste algo. Deseo muchísimo oír las palabras de nuevo.

—Así es que puedes entenderme cuando eres un...

—Las palabras, Isabella.

—Te amo, estúpido. ¿O es que piensas que dispararía a un hombre por cualquiera?

—Por un momento —dijo él seriamente— me pregunté si podrías dispararme.

—Era una idiota —admitió ella—. Una loca ciega. Todo estaba bien delante de mí y yo no lo aceptaba.

—Eres perfecta —le aseguró él—, considerando las circunstancias. Las palabras de nuevo, Bella, por favor.

—Te amo.

—Déjame mostrarte cómo me siento yo —susurró él, y la besó.

Su acto de amor fue lento y casi irreal, y para Bella, que solo había conocido rápidos y fieros acoplamientos con este hombre, fue como descubrir un lado totalmente diferente de su compañero. Se tomó su tiempo, tocándola con una reverencia experta, obteniendo placer del de ella. Incluso cuando estaba suplicándole que entrara en ella, tirando de sus hombros y gimiendo súplicas que hacían que sus ojos se entrecerraran con lujuria, él se contuvo.

—No —dijo él, casi gimió—, esta vez quiero que dure.

Estremeciéndose de placer bajo sus manos, ella tuvo la sensación de que él estaba tocándola finalmente como siempre había ansiado, y ella se enorgulleció de ello. Cuando se deslizó dentro de ella, tembló en los brazos de él y jadeó su amor, y él cerró sus ojos con gratitud, profundamente conmovido. Abrió sus ojos y ella se hundió en su curiosa mirada negra.

—Oh, Bella —murmuró él—, yo también te amo, mi compañera más querida.

Se mecieron juntos, ambas criaturas de ferocidad y pasión, y gritaron hasta quedarse roncos. Y cuando terminaron y estaban dormitando cada uno en los brazos del otro, Isabella tuvo tiempo para un pensamiento antes de deslizarse en la espiral del sueño.

Gracias a Dios que no utilicé las escaleras.

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Este es el fin, espero que os haya gustado.

Espero vuestros reviews.

***Princes Lynx***