He aquí un nuevo capítulo... Bueno, no tengo nada que decir, so; enjoy :)
Despierto enredada en sábanas y con cada uno de los huesos de mi cuerpo adoloridos. Un dolor agudo y punzante me recorre de pies a cabeza.
Decido levantarme y por costumbre me dirijo al baño. Me mojo la cara y al verme reflejada en el espejo, me quedo absorta. Luzco realmente horrible, aunque claro, entre varios factores, uno de ellos es la resaca.
Una voz infantil, recitando alternativamente las palabras "mami" o "ma", resuenan por toda la casa. Corro hacia la habitación de Keara, para encontrarla aferrada al respaldo de la cama—de una forma similar a como Peeta lo hacía con las sillas— y con lágrimas brotando de sus ojos.
—¿Qué sucede cariño?, ¿Tuviste una pesadilla? —inquiero mientras la rodeo con mis brazos, con la intención de protejerla. Ella asiente, así que prosigo:—Sabes que no sucederá nada malo con papi, ¿verdad?
—Sí, mami — responde entre sollozos.
No respondo, sólo la abrazo, la aferro a mí. Nos quedamos así durante al menos veinte minutos y luego asoma su cabezita, la cual había escondido entre mis paños.
—¿Quieres ir a la panadería? Podemos ir por algunas galletas... con chispas de chocolate, tus favoritas —digo forzando una sonrisa, sé que mi hija la necesita y ésta asiente.
Visto a mi hija con un pequeño vestido a cuadros, le cepillo el cabello y una vez listas, nos encaminamos hacia la panadería.
Siento al viaje como uno de los más largos en toda mi vida, pero tal vez debo atribuírselo al hecho de que la paranoia está tomando posesión de mi cuerpo..¿Qué sucede si me encuentro con Gale en el camino?
Intento dejar mi mente en blanco y relajarme, pero no puedo, algo en mi interior me dice que me voy a encontrar con él, y que no resultará bien.
Llegamos a la panadería y Keara se abalanza sobre Aarón y Benett, quienes ayudaban a Peeta con su labor y quienes han dirigido la panadería desde que Peeta tuvo su recaída.
Tomamos unas cuantas galletas y algunas hogazas de pan, mientras conversamos con los chicos, y no puedo evitar congelarme al escuchar las "nuevas noticias"—sí, la noticia del regreso de Gale a causado furor en el Distrito 12—. Me pongo pálida y me siento un fantasma... Deben haberlo notado, porque instantáneamente cambian de tema.
Volteo con la intención de retirarnos e ir de picnic al bosque,como le prometí a mi hija, pero al posar la mirada sobre la puerta, me congelo aún más, cual iceberg y todo mi rostro se tiñe de blanco. Abro los ojos desmesuradamente y me quedo viéndolo perpleja.
