¿Por qué ahora?, ¿Cuál es su necesidad de aparecer cuando todo va mal? Bueno, como dice aquella frase: "Cuando piensas que las cosas van mal, pueden ir peor." Efectivamente, aquella expresión está en lo correcto.

Una neblina comienza a arrasar con todos mis pensamientos, dejándome divagando en el vasto vacío de la nada. Eso es lo único que ronda en mi cabeza: nada.

Intento recobrar el juicio, pero aún con ésta misión a medio cumplir, cargo a mi hija entre mis brazos y me dispongo a correr hacia el bosque con todas mis fuerzas.

¿Infantil? Puede ser. Tal vez usar la evasión como "técnica" para zafar de mantener un diálogo con Gale es aniñado, pero ¿de veras puede alguien culparme?

Ni bien logro cruzar la alambrada, un sentimiento de libertad, el cual a penas recordaba, comienza a sosegar mi cuerpo y logra calmar el manojo de nervios en que se había convertido mi estómago.

Doy los próximos pasos tambaleandome y entre jadeos, mientras siento la tierra firme amortiguándome. Camino tomada de la mano de mi hija por un lado, y cargando los víveres por el otro.

Llegamos a donde se sitúa una roca y nos tendemos sobre la hierba a degustar nuestros "manjares".

Noto que Keara tiene algo que decirme... Más bien preguntarme y sé que no es sólo "algo", sino que son millares de preguntas para las cuales no tengo respuestas, mayoritariamente, relacionadas con su padre.

Menuda suerte la mía... Prácticamente estoy perdiendo a mi esposo y justo él tiene que emerger de la nada. Siento como si me hubiesen embestido por la retaguardia; jamás me hubiese imaginado esto me sucedería, nunca.

No sé por qué, pero un sentimiento extraño comienza a saquear mis emociones... Tal vez no tendría que haber huído de la panadería como una medrosa.

Me quedo ensimismada durante algunos segundos, con la mirada penetrante en un punto fijo. Recién ahí lo entiendo: me siento sola. Necesito a alguien que me contenga. Mi madre y mi hermana desde luego que no están, mi única amiga, Madge, tampoco. Agradezco a Haymitch por su cuidado, pero yo sé que aunque lo intentase nunca estará allí para mí ¿Y quién me queda? Sí, Gale.

En cuanto hemos acabado hasta con la última miga de pan, decido mostrar a mi hija algo muy importante. Juntamos los despojos y nos encaminamos en aquel viaje.

Marchamos por un agraciado sendero, ubicado entre una sucesión de árboles de altura desmesurada y frondosos follajes, de diferentes gamas de verdes y hasta algunas salpicaduras anaranjadas y rojizas, anunciando la inminente llegada del otoño.

Ya a pocos kilómetros de nuestro destino, aquel lago de aguas diáfanas al que iba con mi padre durante mi niñez, una lluvia inesperada, al principio escasa, pero que luego comienza a tornarse opulenta y a caer con bastante constancia, nos impide seguir nuestra expedición y nos forza a volver a casa. Sin remedio alguno, cedemos y nos encaminamos hacia nuestro hogar.

Cuando nos encontramos transitando las calles del Distrito, mientras voy maldiciendo mentalmente a aquella tempestad que nos había obligado a volver; se desencadena una calamitosa tormenta eléctrica. Ésta, empieza a terminar con todo a su paso, logrando incluso, elevar en sus agitados aires, carteles de algunos locales.

Comienzo a recorrer con la mirada todos los rincones que mis ojos logran cubrir, pero es en vano: no encuentro ningún lugar que pudiese llegar a actuar como albergue.

Ya experimentando un ataque de nervios, logro vislumbrar una silueta levemente perfilada por la poca luz que se filtra entre las nubes. Se acerca corriendo, y por fortuna, parece venir a rescatarnos.

—¿Qué diablos hacen aquí afuera con esta tormenta? —vocifera una voz masculina.

Me toma eso de un segundo reconocerla; jamás creí que ver a Gale me podría llegar a causar tanto sosiego.


Hola niñas, les deseo una buena semana :) (por suerte hay muchas de vacaciones, ¿verdad?)

Bueno, no tengo mucho que decir, pero les ofrezco un trato: si la mayoría de los que leen dejan un comentario diciendo que les pareció el capítulo, si les gustó o no (todo tipo de crítica es bienvenida), prometo hacer el próximo más extenso y entretenido... (en otras palabras, más dramático).