Capitulo 4
La fiesta era todo un éxito, todos bailaban y se divertían. Harry y Hermione bailaban mientras que Ron estaba con un grupo de amigos tomando cerveza. Harry vio entrar a Ginny a la carpa con una charola de bocadillos que puso sobre la mesa, se veía realmente increíble, traía un sencillo vestido y su cabello tomado en una coleta, inmediatamente uno de los amigos de Ron se fue a sacarla a bailar. Sin saber porque, no le había gustado esa sonrisa que ella le dirigió para después aceptar su propuesta.
Así pasaron la noche, de vez en cuando Harry platicaba con Ron y sus amigos, pero como Hermione no hablaba con mucha gente, no la dejaba sola por mucho tiempo. Ginny era sin duda la sensación del género masculino. Todos los amigos de Ron babeaban por ella y se peleaban por ser el próximo en sacarla a bailar.
En punto de las doce de la noche, todos felicitaron a Ron por su cumpleaños, entre sus hermanos le rociaron cerveza y whiskey de fuego por todo el cuerpo, Hermione se quedó mirándolo, se veía realmente sexy con la camisa pegada a su cuerpo. Un calor tremendo la invadió en su cuerpo, jamás le había pasado algo así. Poco a poco se fueron yendo todos los invitados. Tanto Harry y Hermione ayudaban a los Weasley a medio recoger. Cuando vieron que lo más importante ya estaba en orden, decidieron irse a dar un baño para descansar un poco.
Hermione subía las escaleras cuando se dio cuenta que Ron se había sentado en la sala, antes de entrar a la habitación de Ginny vio que todos ya tenían las puertas cerradas de sus habitaciones.
- Voy a darme un baño – le dijo Ginny.
- De acuerdo.
Tomó el regalo que le había comprado a Ron y bajó rápidamente. Ahora Ron estaba en la cocina sirviéndose una cerveza, con los primero botones de la camisa desabrochados y ya sin zapatos.
- ¿Pasa algo? – le pregunto Ron al verla.
- No, bajé porque quería darte mi regalo.
- ¿Cómo? – frunció el ceño Ron – Harry ya me dio mi regalo, me dijo que era de parte de los dos.
- Si, lo compramos en Francia, pero yo no te conocía aun, así que…decidí comprarte uno…un regalo de mi para ti – le entregó una pequeña caja – feliz cumpleaños, Ron.
- Gracias, Hermione – Ron se acercó y la abrazó dejándola completamente sorprendida al comienzo, pero reaccionó y ella también lo abrazo. Así estuvieron un par de minutos –no debiste molestarte – deshizo el abrazo pero su cuerpo permaneció cerca de ella, estaban frente a frente – Harry tiene mucha suerte al tener una novia como tú, tan detallista y… bonita.
- Gracias –dijo nerviosa- Espero que te guste el regalo.
- Si lo escogiste tú, eso es lo importante.
- ¿Por qué no te has ido a dormir? – Ron bajo la mirada - ¿dije algo malo?
- No, es algo que… mejor te lo digo cuando amanezca, ya es muy tarde.
- ¿Cuándo amanezca? Son casi las seis de la mañana, no tarda en amanecer.
- Llevo dos años viendo el amanecer el día de mi cumpleaños.
- ¿Por qué?
- Ya es tarde, Hermione, seguro tienes sueño.
- No – insistió Hermione, Ron se le quedó viendo un poco dudoso.
- De acuerdo, ven, te voy a llevar a un lugar – la tomó de la mano y salieron de la casa.
Caminaron un par de minutos colina arriba, en todo momento tomados de la mano. Cuando por fin llegaron, pudieron ver el amanecer en todo su esplendor. Era magnifico estar ahí, era mucho mejor que cualquier librería o biblioteca, volteó a ver a Ron que tenia la mirada perdida pero sujetaba fuertemente su mano entrelazando sus dedos con los de ella.
- Ahora entiendo porque te gusta venir aquí, pero esto lo puedes hacer diario, no nada más en tu cumpleaños – Ron volteo a verla y después hacia a un lado de él, Hermione también volteó hacia donde Ron veía y se quedó helada - ¿Qué es?
- La tumba de mi hermano Fred – Hermione se sorprendió – él murió hace tres años – Ron soltó la mano de Hermione para sentarse justo frente de la tumba, estaba llena de flores porque Molly pasaba casi a diario.
- ¿Murió el día de tu cumpleaños?
- Si, ese día, George, él y yo nos habíamos ido de pinta. Ya por la noche, decidimos irnos a Londres muggle, así que rentamos un automóvil. Fred manejaba, yo estaba dormido a un lado de él algo tomado – suspiro mientras Hermione se sentaba a un lado de él y lo abrazó rodando su brazo por sus hombros – solo recuerdo un grito de George y un peso sobre mi – Ron empezó a llorar al igual que Hermione – Fred, al ver que venía un carro hacia nosotros, se quito el cinturón de seguridad y se fue sobre mí para que no me pasara nada, sabía que estaba dormido y… - se limpió las lagrimas – a veces me pregunto qué hubiera pasado si no hubiera estado dormido.
- No te atormentes – le dijo Hermione recargando su cabeza en el hombro de él.
- Lo extraño mucho – volteó a verla y ella le limpió las lagrimas – eres la primera persona que viene conmigo – la tomó de la mano – todos se habían ofrecido a acompañarme, pero nunca acepté.
- Espero no haberte decepcionado, tal vez debería de hablar más o no hablar nada.
- Con que estés aquí – sonrió – ahora entiendo porque Harry decidió irse a Francia, estar contigo es algo…mágico. Te confieso que cuando Harry me dijo su decisión de irse, me molesté, me quitabas a mi mejor amigo…yo hubiera hecho lo mismo que él.
Ginny se despertó apenas dos horas de haber dormido. Era el cumpleaños de Ron, pero también, un año más de la muerte de Fred. Vio dormida a Hermione, así que se levantó porque seguro ya no dormiría más. Se arregló dispuesta a hacer lo que hacía en ese día: volar.
Al salir de su habitación escuchó que alguien bajaba las escaleras muy despacio, espero a ver quién era y se encontró con Harry.
- Hola – le dijo en un susurro - ¿no puedes dormir?
- No ¿y Ron?
- Subió apenas una hora, me desperté cuando entró a la habitación y ya no pude volver a dormirme ¿Cómo estas tu? – Ginny se encogió de hombros - ¿quieres hablar?
- No, voy a volar – Harry asintió - ¿me acompañas?
- ¿Puedo? – no sabía si era mejor darle su espacio, dejarla a solas para que pueda pensar o llorar la muerte de su hermano.
- Claro.
Salieron los dos de la casa sin hacer ruido. Ginny había preparado unos emparedados y unos jugos y los metió dentro de un bolso que se lo amarró al short en la cintura. Ginny le entregó una escoba a Harry y tomó ella la suya.
- Sígueme – le dijo Ginny con una sonrisa.
Volaron por los alrededores de la madriguera. A pesar de que Harry pasó mucho tiempo ahí, Ginny lo llevó por lugares increíbles que jamás había visto. Volteó a verla, volaba casi a un lado de él, su cabello ondeaba con el viento y de vez en cuando ella cerraba los ojos para disfrutar el vuelo. Era hermosa, era increíblemente hermosa.
Harry la siguió cuando notó que ella descendía un poco. Se detuvieron en una cascada con un pequeño arroyo con rocas alrededor.
- ¿Te gusta? – dejó Ginny su escoba recargada en un árbol inmenso que les proporcionaba bastante sombra.
- Es realmente increíble.
- Lo encontré el año pasado, cuando volaba. Nunca lo había hecho por estos rumbos y me había alejado más de lo habitual – se quedaron viendo a los ojos – ven – lo tomo de la mano y lo llevó hacia otro árbol – mira lo que puse.
- ¿Qué es eso?
- Una cuerda. Me cuelgo de ella y caigo directo al agua. Es divertido – Ginny se quito las sandalias y el bolso de su cintura – anímate.
Harry siguió con la mirada como Ginny se subía a una roca para tomar la cuerda. Se colgó de ella y fue a dar directo al agua.
- Esta helada.
- Aun es muy temprano, deja que salga más el sol.
- Ahora tu.
Harry se quitó los zapatos y los lentes e hizo exactamente lo mismo que Ginny.
- No veo nada – dijo saliendo del agua.
- No necesitas ver, solo sentir. Vamos a nadar.
Nadaron un rato y juguetearon con el agua debajo de la cascada. Reían, reían por cualquier cosa e insignificancia, hasta que les dio hambre. Salieron del agua y Ginny le entrego unos emparedados y un jugo a Harry.
- ¿Vienes aquí para pensar en Fred?
- No es necesario venir aquí para pensar en él, simplemente…me tomo un tiempo.
- Entiendo.
Se hizo un silencio, ambos comían su emparedado viendo el paisaje.
- ¿Te vas esta noche? – le dijo Ginny viendo hacia la cascada.
- Si.
- ¿Cuándo regresas?
- No lo sé - Ginny asintió y se levantó sacudiendo sus manos en su short aun mojado - ¿tú no vas a ir a Francia con Bill?
- Tal vez, aunque no es nada seguro, ni conveniente – suspiro - ¿un último salto? – le sonrió.
- De acuerdo – le contestó Harry dándole un último sorbo a su jugo y siguió a Ginny.
- ¿Juntos?
- ¿Nos aguantara la cuerda?
- Lo peor que podría pasar es que cayéramos al agua – sonrieron los dos.
- Cierto – los dos se tomaron de la cuerda - A las tres.
Cayeron al agua abrazados. Cuando salieron a la superficie, Ginny lo besó. Fue un beso corto y rápido.
- Perdón, pero tenía que hacerlo, no sé cuando te vuelva a v…
Pero ya no termino porque Harry la besó con más intensidad, atrayéndola hacia él de manera posesiva. Ginny correspondió el beso de igual manera, pero minutos después lo separó.
- No, Hermione…ella…es tu novia, no puedes hacerle esto.
- Ginny, no sé qué es lo que me pasa.
- Nada, no te pasa nada – se salió del agua.
- Claro que me pasa, desde que te conocí en el aeropuerto – Harry la siguió, tomo sus lentes y su varita para secarse.
- No, tu novia es una chica increíble, seguro estas confundido y todavía yo…demonios, no debí.
- Ginny…
- ¡No, Harry! Tú tienes tu vida hecha en Francia con una chica que no merece que le hagas esto. Yo…yo solamente quería…no sé cuando te vuelva a ver, tal vez pasen muchos años para que eso suceda, ya ves, tanto tiempo en donde pudimos conocernos y nunca pasó – le decía secándose su ropa y caminando hacia las escobas – lo mejor es que jamás nos volvamos a ver a menos que sea necesario.
- ¿A qué te refieres con eso?
- A Ron, viniste aquí por Ron.
Se quedaron viendo a los ojos, ambos con la respiración agitada al caminar rápidamente. Aun tenían el cabello mojado. Apenas Harry abrió la boca para decir algo cuando Ginny le dijo:
- Vámonos.
A pesar de no haber dormido bien, Ron se despertó horas después. No encontró a Harry en su cama y supuso que se había ido a volar. Siempre hacia eso cuando estaba en la madriguera. Suspiró, Harry era su mejor amigo, habían estado juntos en muchas ocasiones en las buenas y en las malas. Durante su estancia en la escuela, se apoyaban mutuamente. Jamás perdería su amistad, mucho menos por una mujer.
Se dio un baño y salió a buscarlo para ir a dar una vuelta juntos, como acostumbraban hacerlo durante las vacaciones. Pero cuando salió a quien encontró fue a Hermione dándole de comer a las gallinas. Le encantaba como sonreía, la manera tierna en que hacia las cosas.
- Hola – lo saludo Hermione sacándolo en sus pensamientos - ¿dormiste bien?
- Si, gracias ¿y tú? – Hermione asintió - ¿Y Harry?
- No sé, pensé que estaba dormido, tal vez esta con Ginny porque ella no está en su cama.
- A lo mejor fueron a volar, Ginny acostumbra hacerlo este día – Hermione bajo la mirada con tristeza.
- ¿Tienes planes para hoy?
- Quería salir con Harry, cuando estábamos en el colegio íbamos al caldero chorreante.
- Si quieres vamos, podemos dejarles un mensaje para que nos alcancen ahí.
- De acuerdo. Le diré a mamá que les avisen en cuanto lleguen y de paso voy por las escobas.
- ¿Escobas? – pregunto asustada Hermione.
- Sí, está un poco retirado y no tenemos auto.
- Podemos aparecernos.
- Tiene hechizos protectores alrededor ¿Por qué no quieres ir en escoba?
- Bueno…es que…me da miedo volar.
- ¿Cómo? – sonrió Ron.
- Eso, me da miedo.
- ¿Harry no te ha enseñado a volar?
- Una vez me lo dijo pero yo me negué.
- ¿Y no insistió? – Hermione negó con la cabeza – que raro. Bueno, pues conmigo vas a tener que hacerlo.
- Pero es que yo…solo cuando estaba en la escuela volaba y lo hacía pésimo, desde entonces no me subo a una escoba. No se manejarlas – dijo apenada.
- No te preocupes, entonces, vienes conmigo.
- ¿Volar juntos? ¿en la misma escoba?
- Si, espérame aquí, no tardo.
Ron entró a su casa para avisarle a su mamá a dónde irían y que en cuanto llegaran Harry y Ginny los alcanzaran. Tomó su escoba y salió a buscar a Hermione, quien estaba sumamente nerviosa.
- Tú solo agárrate de mi cintura – le dijo Ron subiéndose a la escoba – lo demás lo hago yo, confía en mí.
Hermione asintió y subió detrás de él. Al momento de abrazarlo por la cintura se sintió segura, sin saber porque ya no tuvo miedo.
- ¿Estás bien? – Ron volteó a verla.
- Si.
- Bueno, agárrate bien.
Al comienzo se sintió algo mareada, pero abrazó mas a Ron y recargó su cabeza en la espalda de él y después de ahí, todo fue maravilloso. Los alrededores de la madriguera eran increíbles. Ron volteó a verla y ambos sonrieron. Estuvieron volando un rato hasta que Hermione vio algo que le había encantado.
- Que bonitas aquellas montañas – le dijo casi gritando Hermione.
Ron se dirigió a ellas descendiendo poco a poco en la parte más alta de la montaña. Hermione se bajó de la escoba y vio a su alrededor. Todo era hermoso.
- Este lugar es increíble.
- Sí, más allá hay un río – le dijo Ron apuntando hacia abajo, pero no sé hasta dónde llega, la verdad nunca he ido.
Hermione estiró los brazos con una sonrisa y respiró profundamente, Ron empezó a reírse de inmediato.
- ¿Qué?
- Pareces niña chiquita.
- Toda mi vida he vivido en una ciudad, para mí todo esto es nuevo.
- Cuando quieras puedes venir, a Harry también le gusta estar aquí, así que cuando quieras acompañarlo, eres bienvenida – le dijo con nostalgia.
- Gracias. Has sido muy lindo conmigo, bueno toda tu familia, pero tú… has sido muy atento, a pesar de que… sé que estás triste por lo de tu hermano y aun así te has molestado…
- No es ninguna molestia.
- Harry siempre me hablaba de ti, me decía que tú eras como el hermano que nunca tuvo. Yo al comienzo pensé que exageraba – ambos sonrieron – digo, no cualquiera se deja recibir un castigo de limpiar los baños sin magia, por algo que su mejor amigo hizo – Ron soltó una carcajada – pero veo que tenía razón, es más, se quedó corto con lo que me contó. Eres una persona maravillosa.
- Tú también, así como yo, tú has ayudado mucho a Harry. Tal vez, pasen varios meses o años para que nos volvamos a ver, te pido que sigas ayudándolo y amándolo como hasta ahora. Él no la ha pasado nada bien, así que…te lo encargo mucho.
- Sí… Claro –dijo sin nada de ánimo.
- Y también te doy las gracias, porque estuviste con él cuando yo no pude.
Ron le sonrió y se acercó para darle un abrazo. Al separarse, Hermione tomó la cabeza de Ron entre sus manos y lo besó, de inmediato, Ron le correspondió el beso desesperadamente pero la separó segundos después.
- ¡No! – le gritó dándole la espalda.
- Perdóname, Ron, no quise… no sé que me pasó…
Ron permaneció en silencio dándole la espalda a Hermione, quien se mordía el labio nerviosa y al mismo tiempo recordando el beso.
- Harry siempre fue muy popular en el colegio – le dijo Ron sin voltear a verla – era guapo, rico, las chicas siempre andaban detrás de él; los maestros le tenían cariño porque sus padres habían sido unos excelentes aurores, a pesar de que le encanta meterse en problemas. Todos lo querían a él, yo solo era Ron, el mejor amigo de Harry Potter, pero nunca me molesto, nunca le tuve envidia por todo lo que él tenía – volteó a verla – hasta ahora.
- Ron – susurro Hermione sorprendida.
- Harry es mi mejor amigo y no lo voy a traicionar. Tú eres su novia, por lo tanto, eres prohibida para mí. Así que te pido que lo que acaba de pasar, lo olvides…jamás pasó. Vámonos.
He de confesar que este capitulo lo tenia dividido en dos, primero Harry y Ginny y en el siguiente Ron y Hermione, pero creo que en este fic la cosa es pareja.
Alguien me pregunto que si existia Voldemort. Aquí no, murieron los padres de Harry, pero él terminó Hogwarts y se dedico a trabajar en el ministerio (no de auror) y Ron se dedico al negocio familiar. Hermione estudió en Francia y Ginny en Italia. Así que cuando Harry viajó a Francia conoció a Hermione. Ya sé, loqueras mias.
Un agradecimiento especial a Hanny´s Army, adoro esa página de facebook, la recomiendo a mil!
Espero sus comentarios
Saludos.
