STARTS WITH A SPIN
Comienza con un giro
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Escrito por:
Maxine
traducido por:
Perla
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Capítulo 3
Harry se sintió incómodo e irritable durante toda la semana, ya que estaba seguro de que todo el mundo lo observaba todo el tiempo. Pero era una atención muy diferente a la que estaba acostumbrado a recibir. Adonde quiera que mirara, se encontraba con uno de sus compañeros sonriéndole burlesco o con curiosidad; a veces hasta parecían un poco asqueados, y eso realmente estaba empezando a molestarle.
-Seamus –le dijo el lunes cuando los dos caminaban hacia su clase de Pociones. –Eh... ¿cuando tú decidiste ser... ser abiertamente... em...?
-¿Gay? –preguntó Seamus.
-Eh, sí, eso –respondió Harry, mirando hacia otro lado. -¿Alguna vez la gente tuvo problemas contigo por esa razón? –Seamus parpadeó y se quedó pensativo.
-No, no realmente –contestó antes de suspirar. –Bueno, quiero decir... Puedo suponer que siempre va a haber alguien que esté disgustado por eso, o incómodo, o algo, y definitivamente lo van a demostrar. Pero no puedes esconder quién eres sólo porque le molesta a un par de personas –Harry asintió distraídamente, haciendo una mueca cuando Justin se rió entre dientes y sacudió la cabeza al pasar junto a ellos. -¿Y por qué lo preguntas?. ¿Hay algo que te gustaría contarme, eh, Harry? –Seamus le sonrió muy sugerentemente a su compañero Gryffindor.
-¿Qué? Seamus... ¡No! –balbuceó Harry. –Es sólo... todo este asunto con... con Malfoy... y los retos. Me he dado cuenta de que algunos se burlan de mí por eso. Sólo me lo preguntaba.
-Sí, eso pasa. Pero aprendes a ignorarlos. Después de todo, las únicas personas cuya opinión me importa no parecen molestarse por eso.
-Mmmh. Sí, a mí no me molesta. En verdad, no –dijo Harry, y Seamus le brindó una genuina sonrisa.
-Y eso significa mucho para mí, Harry, de verdad. Gracias –Harry también sonrió. Cuando los dos chicos doblaron una esquina y se acercaron al aula de Snape, se percataron de que algunos Slytherins se aproximaban por la dirección opuesta. –Oye Harry, mira, es tu amante clandestino –bromeó Seamus muy alegre. Pansy, quien venía a un lado de Draco, sonrió disimuladamente.
-Qué gracioso, Finnigan –dijo Draco viéndolo con el ceño fruncido, al mismo tiempo que Harry le lanzaba una mirada de enojo. –Eres muy divertido.
-Malfoy –dijo Harry cautelosamente. Draco lo miró de reojo, entrecerrando los ojos.
-Potter –los dos se quedaron parados ahí, lanzándose miradas feroces por casi un minuto hasta que Pansy suspiró exasperadamente.
-Oh, francamente –exclamó, y empujó a Draco a un lado para poder pasar rumbo al aula. Draco pareció escandalizarse, y empezó a sacudirse la ropa.
-Entonces, Malfoy –le dijo Seamus sonriendo maliciosamente y arqueando una ceja, -¿eso que tienes en el cuello son chupetes, o de repente contrajiste un sarpullido? –la mano de Draco se levantó velozmente a cubrir el lado de su cuello y su ceño se arrugó más mientras que Harry hacía gestos. Ambos chicos se miraron furiosos por un momento y se ruborizaron ligeramente, antes de desviar sus ojos a otro lado.
-Lo que digas –gruñó Draco, girándose para seguir a Pansy. Su mano seguía cubriendo su cuello, y Seamus empezó a soltar risitas hasta que Harry lo codeó levemente.
-¿Qué? –dijo él, tratando de fingir inocencia. Harry lo miró arrugando la frente, con sus mejillas aún sonrosadas. Ron y Hermione dieron vuelta en la esquina justo en ese momento, y Ron agitó las manos salvajemente en señal de saludo.
-Oye, compañero, te perdiste después de la última clase. ¿En dónde andabas? –le preguntó, sonriendo ampliamente. Harry suspiró y rodó los ojos, entrando a la mazmorra de Pociones sin responder. Ron frunció el ceño y miró de pasada a Seamus. -¿Dije algo malo?
Seamus sonrió. –Nop.
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Harry logró evitar toparse con Draco durante los siguientes días, lo cual era difícil, pues parecía como si el chico de repente se le estuviera apareciendo por todos lados. Antes, Harry nunca había hecho un esfuerzo especial por evadirlo y estaba muy seguro de que Draco probablemente siempre había estado alrededor suyo, sólo que él nunca había estado buscándolo tan activamente. Pero ahora, cada vez que miraba al otro lado de una esquina, o mientras caminaba hacia el Gran Salón o hacia las clases que nunca habían tomado juntos, Harry veía esa cabeza rubia. Era algo desconcertante.
Eso terminó el viernes, otra vez en el pasillo del aula de Pociones. Harry caminaba solitario, preocupado por la tarde del día siguiente, cuando de repente fue arrojado contra la pared. Jadeó y levantó las manos para agarrar los brazos que se encontraban sosteniéndolo de su túnica.
-¡M-M-Malfoy! –resopló, mirando lleno de rencor a los ojos plateados que estaban delante de él. -¿Qué malditos demonios crees que estás haciendo? –observó a su alrededor, preguntándose cómo había conseguido encontrarse en un corredor desierto a solas con Draco Malfoy, de entre toda la gente. Draco lo empujó de nuevo contra la pared.
-¿Sabías que es por tu culpa que he tenido que usar cuello alto durante toda la semana? –gritó rechinando los dientes y luciendo furioso. Harry parpadeó, lo observó, y entonces pestañeó de nuevo.
-Eh –Harry sonrió disimuladamente. -¿Disculpa?
-¡No le veo la gracia, Potter!. ¡Toda la gente me ha estado mirando en son de burla, especialmente Snape, ya que todos saben que yo no uso el mismo tipo de ropa más de dos días seguidos! –Draco se inclinó más cerca mientras decía eso, y Harry intentó hacerse uno con la pared.
-Malfoy, odio desilusionarte, pero no creo que nadie se fije realmente en la ropa que tú vistes, y mucho menos cuando la traes puesta –Harry bajó la vista, echándole un vistazo a la camisa de cuello alto color gris oscuro que el chico llevaba, antes de encontrarse con la mirada de Draco otra vez. –Quiero decir, ciertamente yo no lo hago.
Draco rodó sus ojos y liberó a Harry, retrocediendo un poco, aunque seguía casi sin haber nada de espacio entre ellos. –Bueno, tendría que estar un poco preocupado si tú me pusieras ese tipo de atención, Potter –dijo, cruzándose de brazos. -¿O no? –Harry también cruzó los brazos, imitando la postura del otro chico.
-De cualquier forma, estoy bastante seguro de que todos te comprenden. Después de todo –arqueó una ceja, -¿quién no sabe lo que estás tratando de esconder? A excepción de Snape, tal vez –Draco hizo un gesto despectivo y arrojó a Harry de nuevo contra el muro.
-Bueno, no estoy precisamente orgulloso de eso como tú pareces estarlo –dijo frunciendo el ceño, mientras el ya tan familiar tono sonrosado cubría su nariz.
-¡Malfoy! –interrumpió una voz antes de que Harry pudiera responder. Draco soltó rápidamente la túnica de Harry y dio un paso atrás. -¿Qué crees que estás haciendo? –gritó Ron, mirando recelosamente al Slytherin antes de voltear con Harry. -¿Estás bien, compañero?
- Parece sano y salvo, Ron –dijo Hermione con exasperación al tiempo que se acercaba al grupo.
-En serio, Weasley. ¿Tenías que interrumpir? Esto apenas se estaba poniendo interesante –dijo Pansy mientras salía del otro lado de la esquina, seguida por una enorme tropa de compañeros suyos de todas las Casas. De pronto, Harry enrojeció y Draco parpadeó un par de veces, mientras sus labios formaban una delgada línea recta.
-¿Ustedes... ustedes han estado ahí todo este tiempo? –preguntó Harry. Pansy se sacudió ligeramente el cabello, e hizo un ademán de indiferencia con una mano.
-Estábamos esperando a ver si pasaba algo que valiera la pena –suspiró. –Pero, aparentemente, ustedes dos son incapaces de hacer nada útil por su cuenta.
-¿Y exactamente qué esperabas que hicieran? –preguntó Ron incrédulo, al tiempo que Hermione se removía inquieta y desviaba su mirada a otro lado.
-De verdad Pansy. Odio estar de acuerdo con la comadreja, pero últimamente, has estado actuando como una loca. Empieza a ser preocupante –dijo Draco, cruzando sus brazos.
-Chitón, Draco, no sabes de lo que estás hablando. No me interesa nada más que tu bienestar –resopló Pansy con arrogancia, levantando un poco la barbilla. –Vamos ya, o llegaremos tarde a clase, y el profesor Snape no tolera que nadie se retrase, mucho menos el grupo completo.
-Oh, diablos, tienes razón –habló Hermione, mirando su reloj de pulsera. –Ya estamos dos minutos...
-¿Atrasados? Sí, es correcto –dijo una voz profunda, y cada estudiante en el pasillo saltó y se giró para mirar nerviosamente a su profesor de Pociones. Snape barrió lentamente con la mirada a todo el corredor, cruzado de brazos y con los ojos entrecerrados. –¿Puedo preguntar qué es lo que hay en este pasillo, tan absolutamente interesante que todos ustedes sienten la necesidad de estar aquí afuera en vez de estar correctamente sentados en el aula? –nadie dijo nada; sólo observaron con aprehensión al hombre de cabello oscuro. Snape exhaló duramente por su nariz. –Muy bien, todos adentro. Se quedarán quince minutos extra para reponer los que han perdido ya, y no les daré pases para la clase que tienen a continuación –apuntó hacia la puerta abierta de la mazmorra. –Alégrense de que no les doy una detención a todos y a cada uno de ustedes –dijo, mientras el grupo entero entraba penosamente en el salón.
Harry suspiró. Estaba más que agradecido de que casi fuese fin de semana, porque eso lo alejaría un par de días de los imbéciles de Snape y Mal...
Oh... maldición.
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-Harry –lo llamó Ron más tarde esa noche, cuando los tres estaban reunidos en la sala común de Gryffindor. -¿Puedo preguntarte algo? –Harry le dirigió una confundida mirada a su amigo.
-Claro, Ron, por supuesto que puedes –Ron lucía ligeramente nervioso.
-No te vayas a enojar.
La frente de Harry se surcó de arrugas. –Está bien.
-Nada... eh, nada está pasando entre tú y... Malfoy. ¿Verdad? –Ron hizo una mueca de dolor tan pronto como las palabras abandonaron su boca, como si estuviera esperando una explosión. Harry parpadeó asombrado.
-¿Qué...? Ron... ¡NO!. ¿Por qué malditos demonios siquiera lo preguntas?. ¿Yo y Malfoy?. ¡Es repugnante! A mí no... ¡A mí no me gustan los hombres! –exclamó Harry. Hermione refunfuñó en desacuerdo, pero él la ignoró.
-Lo sé, lo sé, no es que lo crea, pero... ¡Sólo tenía que preguntar! –dijo Ron, levantando defensivamente las manos.
-¿POR QUÉ? –cuestionó Harry, aún un poco escandalizado. La gente realmente no estaba creyendo eso... ¿o sí?
-Bueno, es que el otro día estabas hablando con Seamus, y luego hoy ocurre ese episodio contigo y Malfoy, y luego el sábado pasado dijiste que te gustó haberlo besado, y...
-Ron, vamos a dejar una cosa en claro –lo interrumpió Harry, inclinándose hacia adelante y verificando que en la habitación no hubiera alguien fisgoneando. –No me gustó besarlo a él –se sonrojó. –Es sólo... que no puedo evitar que me guste si él es tan... bueno besando. Y no es que yo quiera andarlo diciendo, es sólo como un tipo de revelación. Yo no... eh... y-y Seamus, bueno, somos amigos, por lo que no tiene nada de malo que yo converse con él. Y el asunto de hoy con Malfoy, bueno... ¡él empezó! Era algo sobre que ha tenido que usar cuellos altos toda la semana... –Harry se detuvo, mirando desesperanzado a Ron y luego volteando con Hermione como si buscara ayuda, pero ella sólo se encogió de hombros y continuó con sus deberes.
-Sí, verás, ese es otro problema, Harry –dijo Ron, rascándose la nuca. –Todo ese asunto... lo de besar el cuello de Malfoy...
-Chupar –corrigió distraídamente Hermione, -chupar y lamer, para ser precisos –Ron rodó los ojos y arrugó la nariz con asco.
-Correcto, ese asunto de chupar el cuello de Malfoy... Bueno, no te habían retado a hacer eso ni ninguna otra cosa y...
-¡Es sólo que estaba inmerso en el momento! –exclamó Harry desesperado. – ¡Ron, no lo pude evitar! Quiero decir que, él es... sólo... él... ¡es tan bueno en eso! –Harry estaba seguro de que se había puesto como un tomate.
-Harry...
-No, Ron, hablo en serio. Trata tú de besarlo, sabrás lo que es. ¡Demonios, intenta besar a quien sea, verás cómo te pones al punto!
-Argh, Harry, eso es asqueroso –Ron frunció le entrecejo y Harry lo miró furioso.
-¿Y cómo crees que yo me siento?
-¡Parecías disfrutarlo!
Harry lo miró ceñudo y se puso de pie. –Bien, Ron, lo que tú digas. Piensa lo que quieras, yo me voy a la cama –se giró rápidamente y desapareció escaleras arriba.
-¡Harry! –lo llamó Hermione alterada, mientras Ron se cruzaba de brazos y se desplomaba malhumoradamente en el sillón. Harry la ignoró.
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Draco no se sorprendió cuando vio llegar a Harry con un humor de perros la noche siguiente, porque él estaba sintiéndose del mismo modo. No quería ni pensar en qué cosa horrorosa tendrían que hacer esa noche. Si se consideraba al reto de la semana anterior como un aviso, el de Boot con la no sabía cuál de las dos gemelas Patil, entonces las cosas estaban destinadas a ponerse de mal en peor. Y en apariencia varios de sus compañeros también lo habían imaginado así, pues el grupo se había reducido a quince estudiantes aproximadamente. Incluso Crabbe y Goyle no habían querido ir, pero Draco los había obligado a hacerlo, porque creía que si él tenía que sufrir, entonces sus amigos también. No le asombró que todos los Gryffindors estuvieran ahí, pero los Hufflepuffs habían faltado casi en su mayoría. El chico Finch-Fletchley sí se había presentado, junto con uno o dos más. Y había solamente un par de Ravenclaws haciendo acto de presencia.
El juego comenzó como siempre, y Draco se sorprendió de que los demás realmente seguían encontrando nuevas cosas para retar, que mantenían interesados a todos. Cuidadosamente, él había evitado elegir "verdad" porque temía de lo que lo pudieran hacer confesar, y también consiguió no verse involucrado en ningún reto inquietante con Potter.
Aunque después de una hora de iniciada la fiesta, después de que Harry había sido retado a besar a Hermione porque alguien pensó que sería divertido, Draco recibió una pequeña sorpresa.
-Ron –llamó Harry, y Draco se dio cuenta tardíamente de que estaban sentados uno junto al otro en el círculo, -¿Verdad o reto? –la comadreja parecía nervioso, pero de todas formas eligió el reto. Gryffindors estúpidos. Harry sonrió ampliamente y eso hizo que de repente Draco se sintiera muy preocupado. –Bien, Ron –estaba diciendo Harry, -en vista de que no me creíste antes...
-¡Ah, Harry, no!. ¡De veras que te creo!. ¡Lo siento! No sé que era lo que estaba pensando, yo...
-Demasiado tarde, Ron –Harry lucía muy satisfecho de él mismo, y cuando Ron le echó un resignado vistazo a Draco, el estómago del rubio se retorció. Él no haría... –Te reto a que beses a Malfoy.
Lo hizo. Draco gimoteó.
-Eh... ¿sólo besar, Harry? –Weasley lo miró suplicante, y Draco rezó porque no estuviera esperando por más.
-Claro, sólo besar, Ron. Seré bueno –la sonrisa de Harry se ensanchó. –Pero un beso de verdad, si no te molesta. Nada de esos apretujones de labios con los que comenzamos a jugar –Pansy soltó una carcajada ante eso, y hasta Hermione contuvo una leve risita. Ron la miró impactado.
-Muy bien, entonces termínalo, Weasley –dijo Pansy, sonriendo extensamente. –Esto es algo que tengo que ver. ¡Un Malfoy besando a un Weasley!. ¡Ja! –Draco se cruzó de brazos y se enfurruñó.
-¿Sabes? Pensé que besar a Potter estaba mal, pero estoy casi seguro de que esto será un millón de veces peor –gruñó entrecerrando los ojos. -Sé que Potter al menos tuvo su desastrosa experiencia con la chica Chang, pero algo me dice que tú eres completamente inocente. ¿O me equivoco, comadreja? –Ron se sonrojó tan violentamente que el rojo que le cubrió la cara casi era del mismo que el de su cabello, y Draco sonrió malicioso. –Estoy en lo cierto. ¿Verdad?. ¿Quiere decir que ni siquiera te has besuqueado con la sangre sucia? Hay una apuesta vigente sobre eso. ¿Sa...?
-¡Cierra la boca, Malfoy! –gritó Harry al mismo tiempo que Ron se abalanzaba sobre Draco y lo agarraba de la camisa.
-Oh... ¿estamos ansiosos? –Draco sonrió rencorosamente. Ron se sonrojó aún más y soltó su camisa como si lo hubiera quemado.
-¡Harry! –lloriqueó, girándose hacia su amigo. Harry sólo negó con la cabeza.
-El reto sigue en pie. Tal vez la próxima vez quieras escucharme.
-Muy bien, Potter –dijo Pansy, sonriendo ligeramente. -¡Hagamos de ti un Slytherin! –Harry le dirigió una mirada de reproche.
-Vamos, Ron –habló Seamus, y Hermione, sentada a su lado, asintió también. Ella parecía haber ignorado por completo el comentario anterior de Draco, y éste hizo una mueca de dolor cuando Ron se giró hacia él. Parecía extremadamente nervioso, y se inclinó un poco hacia adelante. Entonces se detuvo, retrocedió ligeramente, se hizo otra vez hacia delante, y de nuevo se detuvo. Echando un vistazo alrededor, dio un profundo respiro y, cerrando los ojos, frunció los labios de un modo que hizo a Draco sentir pena ajena. Y justo cuando Ron se inclinó de nuevo, aparentemente con la esperanza de dar en el blanco, Draco hizo su cabeza para atrás y levantó una mano para detenerlo.
-Alto, Weasley, sólo... detente. Dios, yo estaba bromeando, pero tú estás demostrando que tenía razón –se restregó la frente con cansancio y Ron abrió los ojos y lo miró molesto. –Yo lo haré, Tú sólo... sólo siéntate ahí, o lo que sea. Y relájate, por Salazar bendito –Ron se sentó sobre sus talones con cara de contrariedad, la cual se convirtió en una de susto cuando Draco lo tomó de la barbilla.
Draco se inclinó hacia él tragándose su repugnancia, y lo besó con delicadeza. Ron cerró apretadamente los ojos, y sus manos se aferraron a la tela de sus pantalones. Draco, cuyos ojos estaban todavía abiertos, encontró eso demasiado divertido, y entonces deslizó su lengua suavemente por encima del labio inferior de la comadreja. Irónicamente, un truco que había aprendido de Potter. Ron jadeó y sus ojos se abrieron, pero no pudo romper el beso porque su barbilla estaba sujeta por la mano de Draco. Vagamente, pudo percibir que los labios del rubio se curveaban en una sonrisa autosuficiente, antes de que su boca fuera persuadida para abrirse por un breve segundo. Ron gimió cuando sintió la otra lengua contra la suya. Eso duró alrededor de tres segundos, y entonces Draco lo dejó libre, limpiándose la boca como se le había hecho costumbre.
Ron lo miraba fijamente de un modo estúpido, y Draco chasqueó sus dedos un par de veces enfrente de su cara, sin obtener respuesta.
-Oye, Potter. ¡Creo que eso fue más de lo que la comadreja podía soportar! –exclamó Draco, sintiendo por alguna razón un gran placer de ser él de entre toda la gente, el que le provocara eso a Weasley. Miró hacia Harry, sonriendo engreídamente, pero su sonrisa se desvaneció cuando vio el gesto que tenía el otro chico en la cara. Parecía estar... ¿enojado? -¿Potter? –Harry parpadeó de repente, y entonces sonrió presuntuoso.
-Quizá ahora me creerá. ¿Eh, Malfoy? –Draco le regresó la sonrisa.
-Soy increíble –declaró Draco. En ese momento, Ron le miró frunciendo el ceño y con los ojos claros al fin, antes de levantarse y regresar silenciosamente a su lugar junto a Hermione, sin dejar de mirar hoscamente al piso. Harry se rió levemente.
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Por un excitante momento, Harry pensó que se había librado fácilmente esa noche. Aunque era gracioso que ahora considerara a una simple sesión de besuqueo con Malfoy, con toda la ropa puesta, como una "salida fácil".
Entonces, su mente tomó la frase "salida fácil" y la sustituyó con unas imágenes imprecisas de él mismo con un chico de cabello rubio, cuerpos cubiertos por el sudor...
Sobresaltado, sacudió rápidamente su cabeza y enterró ese pensamiento en las profundidades de su cerebro, jurándose no volver a pensar en eso bajo pena de lanzarse él mismo un Avada Kedavra.
En ningún caso, Harry estaba, en ningún sentido, libre de peligro. Era uno de los últimos turnos de la noche, después del episodio con Ron y de su último besuqueo con Malfoy, y era a Terry a quien le tocaba jugar.
-Harry... ¿verdad o reto? –le preguntó Terry, tamborileando con sus dedos sobre el piso, como si estuviera aburrido.
-Reto –respondió Harry, ya que había decidido no volver a elegir "verdad" nunca más. Y entonces Terry le había sonreído malévolamente, y empezó a creer que tal vez esa no había sido exactamente la mejor decisión.
-Te reto a que le hagas una paja a Malfoy –le dijo, levantando las cejas sugestivamente. Harry tosió y Malfoy hizo un sonido de indignación.
-¡Ooohh, muy buena, Terry! –sonrió Millicent.
-Eh. ¿disculpa? –preguntó dócilmente Harry, esperando que cupiera la posibilidad de haber escuchado mal o algo.
-Una paja. Draco. ¿Masturbación?. ¿Sabes qué es eso?
-¡Sé lo que eso significa! –soltó Harry y luego suspiró. Gateó hacia Draco, quien estaba recargado contra el muro y miraba fijamente a la mano de Harry.
-Tú no vas a tocarme, Potter –dijo Draco con voz ronca, presionando sus propias manos sobre su regazo. Harry rodó los ojos.
-Malfoy...
-No.
-Pero...
-NO.
-Mira, Malfoy, no es que realmente yo te quiera tocar... ahí... ¡pero ése es el reto!. ¡No es mi culpa! –exclamó Harry exasperado.
-Potter –dijo Draco, mirando al muchacho por el rabillo del ojo. –Creo que no me estás escuchando. ¡Tú. No. Vas. A. Tocarme! –Harry dejó salir una exhalación, soplando el flequillo de su frente y revelando su cicatriz por un breve segundo.
-Bien –dijo, encogiéndose de hombros. –Muy bien. Entonces... ¿te das por vencido? –los ojos de Draco relampaguearon y rápidamente enderezó su cabeza para mirar a Harry a los ojos.
-¡No me estoy dando por vencido! –dijo secamente. Harry inclinó su cabeza hacia un lado.
-¿Entonces...? –y de pronto parecía que el grupo entero estaba conteniendo la respiración.
-¡Oh, maldita sea, está bien! De acuerdo, de acuerdo, de acuerdo, bien. Sólo... lo que sea –murmuró Draco cruzándose de brazos y desviando la mirada, mientras que su rostro se sonrojaba ligeramente. Se quedó jorobado y de mal humor, mientras Harry parpadeaba y le echaba un vistazo a Pansy.
Ella le hizo señas hacia su amigo, como si le dijera: "Bueno, Harry. ¡Adelante!". Harry tragó nervioso, y se arrodilló frente al rubio. –Tus manos están temblando –le dijo Draco en voz baja, con la cara de un color rosa cada vez más intenso. Harry tragó de nuevo.
-Eh... ah, sí. Bueno, supongo que estoy un poco nervioso –murmuró. Draco bufó. Harry se inclinó hacia él, y sus manos rozaron la entrepierna de Draco cuando quiso alcanzar la cremallera de sus pantalones. Se detuvo sorprendido, abriendo mucho los ojos, y Draco hizo una mueca. –Oye, puedo ver claramente que esto no nos tomará mucho tiempo.
-Cállate –susurró Draco, entrecerrando los ojos y con la cara de un brillante rojo encendido. Harry sonrió presuntuosamente, sintiéndose de repente mucho más seguro. Antes de que pudiera cambiar de opinión, desató con rapidez el cinturón de Draco y bajó la cremallera, y antes de que el rubio pudiera darse cuenta qué era lo que pasaba, la mano de Harry estaba ya bajo sus pantalones.
Soltó un chillido de un modo casi-indigno-de-un-Malfoy, y sus puños se apretaron a ambos lados de su cuerpo. Observaba con los ojos muy abiertos a Harry, y éste sonrió nerviosamente. –Er... –tartamudeó Draco, para luego jadear y dejar caer su cabeza hacia atrás golpeando la pared, cuando sintió los dedos de Harry rodear su miembro semi-erecto. Respiraba profundamente, y ambos chicos mordieron su labio inferior al tiempo que la mano de Harry empezaba a moverse.
La habitación estaba en completo silencio, sin más ruido que la áspera respiración de Draco. Trató de mantener los ojos abiertos, pero éstos se le cerraban cada vez que respiraba, así que terminó rindiéndose. Pronto se olvidó de que había más personas en el lugar, y cuando la mano de Harry lo apretó suavemente, dejó escapar un sonoro gemido. Era el mismo sonido ronco y gutural que ya antes había hecho a la cabeza de Harry dar vueltas, y lo hizo retirar su mano por medio segundo antes de regresar su atención a Draco con renovado vigor.
Draco jadeó otra vez, y una de sus manos se levantó para aferrarse de un hombro de Harry. –¡P-Potter! –exclamó, tomando un profundo respiro y dejando caer su cabeza hacia un lado.
-¿Te gusta así? –murmuró Harry, con la vista clavada en el rostro de Draco. Algo revoloteó en su pecho cuando miró las encendidas mejillas del otro chico. Los ojos de Draco estaban firmemente cerrados y sus labios ligeramente entreabiertos, y su respiración era lenta y pausada. Harry tragó y aceleró el ritmo de su mano. Recibió un gemido como respuesta, y Draco fijó sus ojos entrecerrados en Harry. Entonces, su cuerpo entero se tensó y sus ojos se apretaron, y dejando que su boca se abriera en un mudo grito, se derramó en la mano de Harry. Éste parpadeó asombrado, sin perder de vista a Draco y respirando con dificultad.
-Mierda, Potter –suspiró Draco. Harry soltó una risita ahogada y levantó su mano, la cual estaba cubierta por la viscosa esencia de Draco.
-¿Oye, Malfoy?
-¿Qué? –abrió un ojo para poder observar cansinamente a Harry.
-¿Verdad o reto? –Draco parpadeó, empezando a tomar conciencia del lugar dónde se encontraba. Sonrojándose, se acomodó rápidamente su pantalón y empelló sus manos sobre su regazo. –Eh... –consideró elegir "verdad", pero se imaginó que Harry no lo retaría a hacer nada que los involucrara a los dos, y siendo francos, estaba aterrorizado de tener que admitir que lo que acaba de experimentar era la mejor paja que nunca hubiera tenido, así que decidió escoger el reto. –Reto, supongo –Harry llevó intempestivamente su mano hasta el rostro de Draco, y el rubio hizo gestos.
-Te reto a que me lamas... todo esto.
-¡Potter!. ¡Oh, qué delicioso! –exclamó Pansy.
-Qué asqueroso –murmuró Ron
-No es tan malo –Seamus y Lavender sonrieron.
-Te odio –masculló Draco. Harry se encogió de hombros. Suspirando, Draco se hizo un poco hacia delante y por un momento miró fijamente la mano que tenía enfrente. Entonces, agarró la muñeca de Harry y lentamente lamió uno de sus dedos. Tenía un gusto salado y amargo, pero en general no era tan horrible que no pudiera soportarlo. Se cambió a un segundo dedo, introduciendo el apéndice completo dentro de su boca y arremolinando su lengua alrededor de él. Escuchó el respiro entrecortado que Harry emitió e hizo una pausa, sonriendo sobre su dedo. Lánguidamente, chupó de regreso, liberándolo y cambiándose hacia un tercero. Su boca se movía de arriba hacia abajo, balanceándose como si pretendiera simular algo que Harry sólo había experimentado en sueños.
Harry pudo sentir cómo empezaba a sudar y cómo sus pantalones comenzaban a estar incómodamente apretados. Se removió un poco, tratando de retirar su mano de la boca de Draco, pero el rubio lo sostenía firmemente mientras continuaba haciéndole esos detestables giros con su lengua. Era húmeda y caliente, y pronto la respiración de Harry se convirtió en jadeos. Intentó tranquilizarse, pero simplemente no funcionó. Para cuando Draco por fin terminó con la mano completa, Harry se sentía infeliz y molesto, deseando no haberlo retado nunca a hacer semejante cosa; pero al mismo tiempo, deseando también que ambos pudieran irse a algún lugar privado y obligar a Draco a terminar lo que había empezado. Pero Harry era plenamente consciente de todos los ojos fijos en él, y eso lo hizo sentirse avergonzado.
-¿Verdad o reto, Potter? –le preguntó Draco, casi provocativamente. Harry tragó nervioso.
-Verdad –dijo miserablemente, sabiendo que se estaba autocondenando, pero demasiado preocupado por lo que Draco lo podría obligar a hacer a continuación si elegía el reto.
-Sólo dinos cuán excitado te sientes justo en este momento –los ojos de Harry se cerraron de golpe de la vergüenza, y sintió que sus mejillas ardían.
-¿No se terminó el juego ya? –preguntó.
-Hasta que respondas la pregunta –contestó Pansy. Harry se puso de pie y se dirigió hacia la puerta, pero se detuvo.
-Mucho, y también demasiado incómodo –respondió, girando su cabeza para observar a todos en la habitación, antes de detener sus ojos en Draco. –Así que... creo que me iré a ponerle un remedio a eso –sonrió travieso, mirando como abría Draco sus ojos de la impresión, y entonces se escabulló del salón.
-¡Bien!. ¿Quién tiene ideas para la semana que viene? –exclamó Pansy alegremente.
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El siguiente martes, Harry salía del Gran Comedor, completamente solo. Había estado muy quisquilloso desde el sábado y se mantenía casi sin hablar con nadie. Mientras se encaminaba hacia Transformaciones, de repente algo lo jaló hacia dentro de un aula vacía. Perdió el equilibrio, y al tiempo que su mochila caía en el piso, él se tropezaba con uno de los escritorios y escuchaba la puerta azotarse justo detrás.
-¿Qué...? –levantó la vista, arrugando el cejo cuando vio a Draco recargado en la puerta cerrada, con los brazos cruzados y un pie apoyado contra la madera. –Malfoy. ¿Qué es lo que quieres? –Draco lucía ligeramente incómodo y enojado al mismo tiempo. Sus ojos estaban entrecerrados, y miraba fijo y calculador hacia el chico de cabello negro delante de él.
-Ya sé cuál será el próximo reto –dijo por fin. Harry pestañeó, echando un vistazo por toda la habitación antes de arquear una ceja.
-¿Ah, sí? –le preguntó alterado. Draco respiró profundamente.
-Es demasiado obvio, en realidad.
-...
-...
-Bueno... ¿vas a decírmelo? –cuestionó finalmente Harry, empezando a cansarse del largo silencio. No quería estar con Draco más tiempo del necesario. Draco rodó los ojos.
-Pensé que tal vez habías adivinado.
-No...
-Una mamada, Potter, va a ser una mamada –suspiró Draco, encogiéndose de hombros.
-Oh...
-Sí.
-Por... ¿Tomaron la idea de... por la cosa esa que hiciste con mi mano?
-Probablemente.
-Oh –Hubo otra larga pausa, y en ese punto Harry ya estaba seguro de que llegaría tarde a clases. –Eh, bueno, debo...
-Va a ser para mí –lo interrumpió Draco. Harry parpadeó, y el rubio hizo muecas.
-¿Qué?
-Me van a retar a que te la haga.
-¿Cómo sabes eso?
-No lo sé.
-...
-Es sólo que estoy... muy seguro de ello. Casi convencido.
-Oh –a Harry se le ocurrió que esa era la primera vez que habían estado uno tan cerca del otro sin que se abalanzaran a la garganta del contrario... eh, hablando en más de un sentido.
-¿Eso es todo lo que sabes decir? –le preguntó Draco desesperadamente.
-Bueno. ¿Qué quieres que haga? –cuestionó Harry en el mismo tono. Draco suspiró, parecía muy nervioso, y entonces se pasó una mano por el cabello.
-Mira Potter, este es el punto. No me gustas. Odio perder tratándose de ti, y odio... avergonzarme enfrente de ti...
-Auch, Malfoy, estoy conmovido.
-¡Cállate, Potter! –llevó su otra mano a través de su cabello, y Harry se dio cuenta de que eso debía ser un tic nervioso. –Lo que quiero decir es... por mucho que yo odie todo eso... preferiría desprestigiarme sólo delante de una persona y no delante de quince o veinte. Y es que no sé que es lo que voy a hacer, porque ciertamente, yo nunca he... nunca antes he hecho eso con nadie –Draco dejó de hablar ahí, arrugando su frente y presionando fuertemente los labios, pero Harry esperó a que continuara.
-¿Y eso significa...? –dijo Harry de pronto, cuando se dio cuenta de que no diría nada más. Draco suspiró y caminó hasta llegar al escritorio donde Harry se había sentado. Se cruzó de brazos otra vez y comenzó a golpetear su pie contra el piso, antes de soltar por fin su respuesta.
-Significa que creo que debemos practicar antes del sábado.
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