STARTS WITH A SPIN

Comienza con un giro

----------oOoOoOo----------

Escrito por:

Maxine

traducido por:

Perla

--------------------

Capítulo 11

Aproximadamente una semana después de que Draco tuviese su trascendental revelación, Harry también tuvo la suya.

La Navidad con los Weasley había sido maravillosa. La mayor parte de la familia había estado presente en las fiestas, con las notables excepciones de Percy, quien no fue ni mencionado; y de Bill, que no había podido dejar su trabajo pero había prometido llegar para el Año Nuevo. Ver a los gemelos otra vez había sido divertido y Harry no pudo evitar desear que todavía siguieran en Hogwarts.

Los días de vacaciones transcurrían más rápido de lo que a Harry le hubiera gustado, pero la víspera de Año Nuevo se alegró mucho de volver a ver a Hermione.

También estuvo feliz de ver de nuevo a Bill, quien llegó con Fleur casi inmediatamente después de Hermione.

La revelación de Harry ocurrió en algún momento durante la cena, aunque en realidad no debería ni haberse sorprendido ante ella. Bill siempre le había caído bien desde que lo había conocido antes de iniciar su cuarto año. Había sido un gran alivio haberlo tenido a él y a la señora Weasley apoyándolo durante la tercera prueba realizada aquel año. ¿Y no era verdad que cuando lo conoció, la primera palabra que había cruzado por su mente había sido guay? Harry pensaba en eso mientras bebía de su copa. No pudo quitarle los ojos de encima durante la cena completa hasta que finalmente, a la hora del postre, se le ocurrió que la manera en que observaba a Bill era la misma que Hermione utilizaba. Y ella tenía en los ojos el mismo brillo que Ron, quien no cesaba de obsequiarle largas miradas a Fleur.

De pronto, Harry se ahogó como si su jugo de calabaza se le hubiera ido por otro lado y sus dos amigos anteriormente mencionados empezaron a golpearlo en la espalda para que pudiera respirar de nuevo.

-Harry; ¿qué fue lo que te pasó? –le preguntó Hermione más tarde, cuando ella, Ron y Harry estaban sentados en la recámara del pelirrojo. -Todavía parece como si hubieras visto un fantasma o algo así.

-Harry ve fantasmas todo el tiempo. ¿Qué tiene eso que ver? –preguntó Ron confundido. Hermione jadeó enfadada y rodó los ojos.

-Es una frase muggle –dijo zanjando la cuestión y concentrándose en Harry. –Harry, ¿qué es lo que pasa?

Sentado en la cama con una expresión de pasmo en la cara, a Harry le llevó algunos segundos responder. Pero al final lo escupió: -Soy gay –dijo en una voz un tanto aterrorizada. Hermione y Ron permanecieron sentados y en silencio, esperando ansiosamente por más, pero al ver que ninguna explicación llegaba, se miraron el uno al otro.

-Um, Harry –dijo Ron lentamente. –Lo sabíamos. Ya nos lo habías dicho.

-No –Harry negó ligeramente con la cabeza, -no, quiero decir que realmente soy gay. No sólo… sólo… ¿Cómo lo habías dicho, Ron?. ¿Malfoy-sexual? –Hermione bufó y Ron sonrió.

-Sí, así dije. Espera… ¿Quieres decir que…? –su voz fue disminuyendo hasta desaparecer. Miraba fijamente a Harry, quien asintió lentamente.

-Me… me gustan los chicos… en general –declaró suavemente. –O al menos eso es lo que creo.

-¿Y cómo fue que se te ocurrió eso? –preguntó Hermione, luciendo interesada. Harry parecía avergonzado y se rascaba torpemente la nuca.

-Bueno –empezó a decir, enfocándose en Hermione y evitando mirar hacia Ron. –Yo estaba… observando a… a Bill… y… -Hermione sonrió de inmediato.

-¿Es guapísimo, verdad? –dijo efusivamente. Harry se mordió el labio levemente, se sonrojó y asintió. Ron gimió.

-¡Argh, Harry! –lloriqueó, arrugando la nariz. – ¡Se supone que no tienes que encontrar atractivos a mis hermanos!

-Es más que atractivo –dijo Hermione con amplia sonrisa. Ron le dirigió una mirada disgustada.

-Realmente lo es, Ron –añadió Harry dudosamente. –Creo que yo siempre he pensado que… Sólo… ¡Su cabello! Te… te…

-¿Te suplica que pases tus manos a través de él? –ofreció astutamente Hermione. Harry se rió.

-¡Sí! –exclamó. –Y adoro su pendiente. ¡Es genial!

-¿Viste sus bíceps? –preguntó Hermione ansiosamente. –Dios, seguro que tienen que ser duros como una roca.

-Mhmm, y probablemente también tenga un abdomen increíble –caviló Harry.

-Y tiene los ojos más bellos…

-¡Lo sé! Cuando te está mirando es como si no viera a nadie más en el lugar…

-¡OH DÍOS MÍO, CÁLLENSE! –gritó Ron de repente. – ¡No no no, me niego a escucharlos a ambos chacharear sobre lo bien que luce mi hermano! –Harry y Hermione intercambiaron una mirada de desconcierto antes de estallar en carcajadas. –Merlín, suenan como un montón de malditas niñas –continuó Ron murmurando y eso sólo hizo que sus dos amigos se rieran más alto.

-Oh, lo siento R-Ron –logró decir Harry a través de su risa. –Es sólo… él es

-No me importa lo que él sea –dijo Ron en voz alta, lo que provocó que Harry y Hermione volvieran a reír. Ron suspiró, cruzando los brazos y esperando a que se callaran. Cuando finalmente lo hicieron, preguntó en tono molesto: -¿Ya terminaron? –Ambos asintieron. –Bien. Bueno, Harry, esto es lo que no entiendo. ¿Dices que crees que siempre has pensado que Bill es… atractivo?

-Creo que sí –contestó Harry, asintiendo.

-Bueno, lo conociste antes de empezar cuarto –señaló Ron. –Pero ese año estabas enamorado de Cho.

-Ese asunto con Cho –interrumpió Hermione, decidida a meter su cuchara, -es que ella es muy… varonil. ¡No como luce! –añadió rápidamente cuando Harry abrió la boca para protestar. –Pero piénsalo. La primera vez que realmente te fijaste en ella fue durante un partido de quidditch; ¿no?. ¿Y cómo puede alguien lucir bonita y femenina en uniforme de quidditch?

-¡Pensé que era muy guapa de cara! –dijo Harry en tono ofendido. Hermione rodó los ojos.

-¡Era sólo una más entre los chicos, pero con más cualidades femeninas!. ¿No utilizan el mismo vestidor tanto hombres como mujeres? –preguntó.

-Bueno… nos duchamos en diferentes baños…

-Eso no es lo que te pregunté. Mira, lo que estoy diciendo es que mientras estás en el campo, o durante el partido o lo que sea... ¡las chicas de tu equipo son sólo tus compañeras!

-¡Por supuesto que lo son! –dijo Ron, arrugando un poco el entrecejo. – ¡No podemos tratarlas como chicas en la cancha, nos matarían! Tienes que intentar comportarte igual con todos.

-¡Exacto! –exclamó Hermione. –Por lo que Cho era sólo una jugadora más cuando la viste por primera vez. Dudo mucho que te hayas enamorado de ella debido a su femenina silueta. –Harry frunció el ceño mientras consideraba eso.

-Pero… Está bien, eso fue en el tercer año. ¡Pero en cuarto traté de pedirle que fuera conmigo al Baile de Navidad!

-Sí –dijo lentamente Hermione. –Pero ella ya estaba comprometida para ir con…

-Cedric –dijo Harry suavemente. -¿Por qué tenía que enamorarse de ella? Era lo suficientemente apuesto como para haberse conseguido a la chica que hubiese querido… Oh, Dios. –Harry abrió mucho los ojos y Hermione sonrió.

-Ron; ¿ crees que Cedric era apuesto? –preguntó ella astutamente.

-Eh –Ron arrugó la nariz. -¿Cómo demonios voy yo a saber eso? –Hermione miró hacia Harry y arqueó las cejas.

-Mierda –murmuró Harry con apariencia impactada. -¿Tú crees que yo estaba celoso de él? –Hermione se encogió de hombros.

-Podría ser –dijo ella. –Porque cuando por fin tuviste una oportunidad con Cho el año pasado… simplemente las cosas no salieron bien. ¿Verdad? –Harry apretó los labios.

-Es que ella quería estar todo el tiempo hablando de Cedric… ¡maldición!

-Y cuando la besaste… -dijo Ron pausadamente, entendiendo todo por fin.

-Lo único que pudiste decir del beso fue que te pareció húmedo –finalizó Hermione triunfante.

-¡Estaba llorando! –exclamó Harry indignado.

-Compañero, un beso es un beso –dijo Ron, riéndose ligeramente. –Al menos debiste haberlo disfrutado un poco.

-Entonces… ¿entonces están tratando de decirme que siempre he sido gay? –preguntó Harry incrédulamente.

-Plantaste a Parvati en el Baile –señaló Ron. –Una de las chicas más bonitas de nuestro grado y tú la mandaste completamente por un tubo…

-Me lo dice el chico que ni siquiera volteó a ver a Padma –lo cortó Harry. Ron se sonrojó y echó una mirada furtiva hacia Hermione, quien parecía estar muy divertida. –Pero ahora todos sabemos por qué razón pasó eso –añadió Harry, sonriendo travieso. El rubor de Ron se profundizó.

-Harry, cariño, el punto es que la mayoría no se convierten en gay así nada más –dijo Hermione con amabilidad, levantando una mano para dar palmaditas en la rodilla del chico. –Por lo que la respuesta es sí. Probablemente siempre te has sentido más atraído por los chicos que por las chicas, pero nunca habías tenido la oportunidad de darte cuenta de eso. –Harry arrugó el entrecejo.

-Vaya –dijo Ron en voz baja, observando cómo su amigo se deslizaba hasta quedar acostado boca arriba sobre la cama. El chico se cubrió la cara con las manos y gimió fuertemente.

-¿Estás bien? –preguntó amistosamente Hermione. Harry asintió, todavía con la cara cubierta.

-Es sólo… mucho que asimilar –dijo con voz ahogada. –Quiero decir, una cosa es admitir que Draco me gusta…

-Oh. ¿Y ya es Draco? –murmuró Ron.

-… y otra cosa totalmente diferente es darme cuenta que probablemente nunca me han gustado las chicas. –Hermione le palmeó su rodilla otra vez y los tres se quedaron sentados en un cómodo silencio durante algunos minutos.

-¿Le mandaste a Draco un regalo de Navidad? –preguntó Hermione al final, con su mano todavía apoyada en la rodilla de Harry. Ron estaba mirando fijamente la mano de Hermione con el ceño fruncido, pero Harry ni se había percatado de que estaba ahí.

-No –contestó, todavía con voz ahogada. Entonces retiró las manos y miró a Hermione con curiosidad. -¿Por qué tendría que haberlo hecho?

-Porque –dijo Hermione exasperadamente, -habría sido un lindo detalle de tu parte. Estoy segura que Draco te lo hubiera agradecido. –Ron bufó.

-¿Tú crees? –preguntó Harry inseguro.

-Oh; ¿no me digas que realmente lo estás considerando? –lloriqueó Ron.

-Ya es muy tarde para Navidad; ¿no?. ¡Por supuesto que no lo estoy considerando! –le aseguró Harry.

-Podrías mandarle una tarjeta de Año Nuevo –sugirió Hermione. Harry y Ron la miraron con expresión vacía.

-¿La gente acostumbra mandar tarjetas de Año Nuevo? –preguntó Harry, parpadeando. Ron se encogió de hombros.

-¡Oh, vamos!. ¡Será divertido! –exclamó Hermione, saltando de la cama para rebuscar entre el material escolar de Ron. El pelirrojo intercambió una mirada con Harry, haciendo que el chico rodara los ojos. -¿Dónde está tu pergamino, Ron…!. ¡Ah!. ¡Lo encontré! –se levantó triunfante con un rollo de pergamino y una pluma. –Ahora sólo tenemos que pensar qué vamos a escribir.

-Hermione, él no es una chica –dijo Harry, mirando cómo su amiga acomodaba todos los utensilios para escribir a su alrededor. –Realmente no creo que vaya a agradecer una… una carta de amor como lo harían Lavender o Parvati. –Hermione lo fulminó con la mirada, por lo que rápidamente agregó: -¡O tú!

-No es una carta de amor –dijo Hermione animadamente, golpeteando la pluma contra su barbilla. –Solamente escribirás algo sencillo. Ya sabes, "¡Feliz Año Nuevo, Draco!. ¡No puedo esperar volverte a ver cuando las clases comiencen otra vez!" –Ron y Harry hicieron muecas.

-Yo sé que jamás querría recibir una carta como esa –murmuró Ron. Hermione suspiró con exasperación.

-Bueno... ¿entonces qué piensas que debería decir? –preguntó enfadada.

-¿Qué tal, nada? –sugirió Ron. -¡Porque en primer lugar, Harry no le mandará ninguna carta!

-¿Harry? –le habló Hermione, ignorando a Ron. Harry la observó contemplativamente por unos segundos, soltó un largo suspiro y se incorporó.

-Dame el pergamino –dijo cansinamente y una sonriente Hermione se lo pasó. Harry escribió por un rato, luego miró hacia el papel durante un largo momento antes de firmar bajo dos frases y devolvérselo a Hermione. Ella rodó los ojos.

-¿Esto es todo? –preguntó. Harry asintió, por lo que ella, apretando los labios, procedió a leer lo que había escrito. Arrugó el entrecejo. –"Lo que te dije en la estación fue completamente en serio. Espero que estés pasando unas buenas vacaciones. H." ¿Y ya?. ¿Ni siquiera te molestaste en firmar con tu nombre completo?. ¿Y qué fue lo que le dijiste en la estación?

-Estoy bastante seguro de que sabrá quién es "H" –dijo Harry secamente. –Y lo que le dije no es de tu incumbencia. –Ron y Hermione parpadearon mientras lo observaban fijamente. –De veras, no tiene importancia. –Continuaron en silencio. Harry comenzó a moverse nerviosamente. –No es… no significa na… -bajó la voz hasta enmudecer, entrecerrando los ojos ante el escrutinio de sus amigos y al final, se rindió. –Yo sólo… le dije que lo iba… a extrañar –dijo Harry tímidamente. Hermione gritó emocionada aplaudiendo con las manos y Ron sintió pena ajena.

-Espero que te haya golpeado por eso –dijo.

-Yo uh… realmente no le di oportunidad de contestar nada –continuó Harry, ruborizándose. Ron puso los ojos en blanco y Hermione gritó otra vez.

-Eres tan dulce, Harry –sonrió ella, enrollando la carta. –De alguna manera sé que esto será más que suficiente para Draco. Y de todos modos es la intención lo que cuenta; ¿verdad? Ron, dame una cinta. –Ron arrugó el ceño, pero hizo lo que ella le pidió. Escarbando entre sus cajones, sacó un lazo rojo en estado deplorable y se lo pasó a Harry.

-Um –Harry le echó un vistazo a Hermione y luego al lazo. –No creo… no creo que un lazo rojo sea buena idea.

-Lo siento mucho –dijo Ron sarcásticamente, cruzándose de brazos. – ¡Permíteme mostrarte todo mi abastecimiento y así podrás escoger otro diferente!

-¿Qué te gustaría, Harry? –preguntó Hermione.

-¿Sería posible que tuvieras uno… uno verde? –pidió Harry esperanzadoramente. Ron gimió por enésima vez y se colapsó boca abajo sobre la cama. Hermione soltó una risita, retirándose el cabello de la cara.

-Le preguntaré a Ginny –ofreció ella y de inmediato salió de la habitación. Ron volteó su rostro hacia Harry, observándolo por unos segundos.

-Harry. Sabes que en realidad no me molesta... ¿verdad? –le preguntó. Harry pestañeó.

-Lo sé.

-No, quiero que sepas que realmente no me molesta. Eres mi mejor amigo y nada cambiará eso nunca. Aunque las cosas salgan bien con el hurón o aunque, Dios no lo permita, de algún modo te arrejuntes con uno de mis hermanos –Ron se sentó, sonriendo un poco. –Nosotros siempre hemos estado ahí para apoyar al otro…

-Tú más que yo –lo interrumpió Harry, removiéndose con un poco de abochornamiento. Pero estaba sonriendo. –Te he metido en más problemas que…

-Ah, cierto es que hemos tenido algunos contratiempos en el camino –Ron movió una mano en un gesto negativo, sonriendo. –Si seguimos siendo los mejores amigos debe ser por algo; ¿no crees? –Harry asintió, metiendo las manos bajo las piernas mientras que sus pies colgaban de la cama. Ron deslizó un brazo alrededor de los hombros de Harry. –Y nada va a cambiar eso jamás. ¿Está bien? –Harry asintió, sonriendo ampliamente. No se había percatado que había estado un poco preocupado sobre eso hasta que el alivio lo invadió al escuchar las palabras de Ron.

-Gracias, Ron –dijo con voz serena. Ron apretó su abrazo brevemente antes de soltarlo.

-Sólo… no me cuentes los detalles de tu vida sexual; ¿está bien? –dijo Ron, riéndose. Harry se rió entre dientes.

-De acuerdo –aceptó. Hermione apareció en la puerta con un lazo verde en la mano.

-¡Lo tengo! –exclamó. Harry y Ron le sonrieron.


Draco, cariño, sabes que siempre te amaré sin importar nada. ¿Verdad?

-Draco.

Haz lo que necesites hacer. Tu padre tomó sus decisiones y no es que yo haya estado de acuerdo o no con ellas, pero… Yo sólo… No quiero que termines…

¿Cómo él?

No quiero que te arrepientas de nada.

-¿… Draco?

Eres mi hijo. Mi único y preciado hijo. Por favor… por favor no me dejes… ¡No me abandones como lo hizo tu padre!

Él no te abandonó, sólo estaba defendiendo sus ideales…

¡Y mira adónde lo han llevado! El Señor Oscuro no es lo que solía ser. Te amo y no quiero que te suceda nada.

¿Entonces prefieres que opte por ser un cobarde?

-Draaaacooo….

Te amaré sin importar nada…

-¡DRACO!

-¿Qué? –espetó Draco, girándose sobre su asiento para mirar a Pansy. La chica levantó sus manos en un gesto defensivo.

-¡Vaya, lo siento! Es sólo que… estabas como en un tipo de trance. Y has estado jugueteando tanto con ese pergamino que parece que se va a desbaratar –dijo Pansy, luciendo preocupada. -¿Todo está bien? Normalmente no estás tan callado. –Draco frunció el ceño, volteándose para mirar por la ventana el paisaje que atravesaban.

-Estoy preocupado por mi madre –admitió, metiendo el pergamino mencionado por Pansy en uno de los bolsillos de su túnica.

-La acabamos de dejar en la estación hace apenas veinte minutos; ¿cómo puedes estar preocupado por ella? –preguntó Pansy. Draco se encogió de hombros.

-Es sólo… un presentimiento. –La puerta del compartimiento se abrió y Blaise entró seguido de Crabbe y Goyle, quienes llevaban los brazos llenos de los dulces que se vendían en el carrito. -¿No pudieron haber esperado a que la señora pasara por aquí? –preguntó Draco mientras Blaise se sentaba a su lado. El chico le sonrió, quitándole a Goyle un pastelillo de calabaza y mordiéndolo.

-Nop, ya tengo hambre –dijo. –Theo viene con las bebidas. –Tan pronto como dijo eso, la puerta se abrió de nuevo y Theodore la traspasó seguido de Millicent. Draco regresó su mirada a la ventana.

-¿Adivinen con quién nos hemos tropezado? –preguntó Theodore mientras tomaba asiento. Blaise lo miró.

-¿Con quién?

-¿Con quién crees? –dijo Millicent, sonriendo presuntuosa. -¿Cuál otro sería realmente digno de ser mencionado? –Los ojos de Pansy se iluminaron.

-¿Vieron a Potter? –preguntó emocionada. La mano de Draco se dirigió de manera inconsciente hacia su bolsillo. Millicent asintió.

-Andaba solo por ahí; nos dijo que Weasley y Granger estaban cumpliendo con sus deberes de prefectos –dijo la chica. –Puras tonterías, si me lo preguntas.

-¿Tú hablaste con él? –preguntó Draco, alejando sus ojos de la ventana y dirigiéndose hacia Theo. El chico se encogió de hombros.

-Me preguntó qué tan mala había sido mi resaca de aquel domingo –respondió.

-También dijo que él y Theo debían charlar alguna vez, ya que prácticamente conoce la historia entera de la vida de Theo y éste no sabe nada sobre él –añadió Millicent, sonriendo afectadamente. –Eres un ebrio hablador; ¿eh, Theodore? –se burló ella. Theodore arrugó el entrecejo, se cruzó de brazos y Blaise se rió.

-¡No puedo lograr que te calles! –exclamó él. – ¡Eres jodidamente fastidiosa!

-Mejor ser hablador que posesivo –dijo Pansy, sonriendo. Junto a ella, Draco arrugó el entrecejo y sus mejillas se pintaron de rosa.

-O hablador y posesivo -corrigió Blaise y todos en el compartimiento comenzaron a reír. El ceño de Draco se arrugó aún más.

-No es culpa de Draco ser un borracho celoso y parlanchín –dijo Crabbe en voz alta. Todos hicieron una pausa, girándose a verlo. Después de todo, no era que él o Goyle fueran tan estúpidos como para intervenir en las conversaciones… Era que, simplemente, no solían hacerlo. –Quiero decir, quítenle a Greg su cerveza y él empezará a lanzar puñetazos a quien esté cerca. Sólo son como son.

-Gracias, Crabbe, por tan importante pieza de entendimiento –dijo Draco sarcásticamente después de un par de segundos de silencio. Crabbe asintió y Draco llevó una mano hasta su bolsillo para sacar el pergamino que había estado observando antes. Sólo lo había tenido en sus manos por unos pocos días, pero ya estaba tan gastado y lleno de repliegues debido a que lo doblaba y desdoblaba una y otra vez.

-Draco; ¿qué es eso? –preguntó Pansy al fin, levantando una mano en un intento de arrebatárselo. Draco lo retiró de su alcance.

-No es que te importe –respondió, -pero es una carta.

-¿Una carta? –repitió Blaise. -¿De quién?

-Como dije –Draco entrecerró los ojos, -no les importa.

-¿Es de Haaaaarry? –preguntó Pansy con voz cantarina. Draco la miró con gesto despectivo.

-¡Ooooohh, Draco!. ¿Potter te está mandando cartas de amor? –cuestionó Millicent, sonriendo.

-¡No! –dijo Draco efusivamente. -¡Por supuesto que no?. ¿Por qué, les dijo algo al respecto?

-¿Sobre la carta que te mandó? –Theo sonrió malicioso. –No, pero nos preguntó por ti.

-¿En serio? –cuestionó Draco, a pesar de sí mismo. Luego se sonrojó. –Quiero decir… Ese patán. ¿Por qué mierda tiene que estar preguntando por mí? Creo que se está empezando a… obsesionar un poco.

-Lo dice el chico que probablemente ha leído esa carta por lo menos doscientas veces –murmuró Blaise. Draco lo golpeó en el hombro y Blaise empezó a reír.

-Que se joda –escupió Draco, embutiéndose la carta de nuevo en el bolsillo y cruzándose de brazos.

-Que al final tú eres muy bueno jodiendo a Potter; ¿no? –le preguntó Millicent arqueando una ceja. Draco balbuceó indignado y Pansy acudió a su rescate, riendo tontamente.

-Vamos, cariño –dijo ella, tomándolo del brazo y arrastrándolo hacia la puerta. –Tenemos una reunión de prefectos a la que necesitamos acudir.

La reunión estuvo aburrida como siempre. Pansy se entretuvo por ahí después de que terminó y Draco no se había dado cuenta por qué hasta que solamente Pansy, él y los Gryffindors fueron los únicos en la habitación. Arrugó el ceño.

-¡Granger! –saludó Pansy muy alegre, dirigiéndose rápidamente hacia su… ¿amiga? Draco hizo gestos. ¿Eso era lo que ellas eran ahora?

-¡Pansy, hola! –dijo Hermione, sonando igual de feliz. -¿Cómo estuvieron tus vacaciones?

-Aburridas –respondió Pansy, sacudiéndose el corto cabello de la cara. -¿Y las tuyas?

-Estuvieron bien. Mucho mejor a partir de cuando fui con los Weasley. –Hermione miró a sus espaldas, gesticulando hacia su amigo. -¡Ron, ven a saludar! –Ron se adelantó, luciendo casi tan molesto como Draco se sentía.

-Hola –dijo lentamente, casi con recelo. Hermione suspiró y ella y Pansy intercambiaron una mirada que hizo que Draco se preocupara.

-Bueno, Granger y yo vamos a hacer nuestra ronda juntas –dijo Pansy animadamente. Draco y Ron abrieron mucho los ojos.

-¿Qué…?. ¡Hermione! –exclamó Ron.

-Pansy, una cosa es que trates de enredarme con Potter –dijo Draco peligrosamente, -pero si piensas que quiero hacer algo con Weasley…

-¡Oye, el sentimiento es mutuo, hurón!

-¡Oh, piérdete, comadreja!

-¡Chicos! –los interrumpió Hermione bruscamente. Ron y Draco la miraron del mismo modo indignado y ella no pudo evitar soltar una carcajada ante eso. Pansy sonrió también.

-De verdad... ¿no creen que ya es tiempo de que arreglemos nuestras diferencias? –les preguntó.

-Hermione –dijo Ron, cubriéndose los ojos con una mano. –Odio estar de acuerdo con Malfoy… pero… ¿Quiénes son ustedes?. ¿El Cuerpo de Paz de Hogwarts?

-¡Ohh, esa es una buena idea, Granger! –dijo Pansy emocionada. –Podríamos empezar un club.

-Podrías empezar por llamarla Hermione –gruñó Ron. Pansy rodó los ojos.

-Bien, Hermione. ¿Nos vamos? –preguntó ella antes de dirigirse hacia la salida del compartimiento. Hermione sonrió y se despidió de Ron con una mano antes de seguir a la otra chica.

Dejaron a los chicos de pie y en un incómodo silencio, con miradas de incredulidad en sus rostros.

-No puedo creer que nos hayan dejado –murmuró Ron. Draco lo miró con desprecio al tiempo que deslizaba las manos dentro de sus bolsillos.

-Entre más pronto terminemos esto, mejor –espetó, caminando pesadamente hacia la puerta. Ron lo siguió a corta distancia.

-¿Y tienes la carta de Harry? –preguntó inesperadamente. Draco se giró tan rápido que se enredó con su túnica y tropezó contra la pared. Ron bufó.

-¿Cuál carta? –preguntó Draco apresuradamente, alejándose de la pared. Ron enarcó una ceja.

-La que Harry te mandó –repitió secamente. Draco evitó su mirada, frunciendo el ceño y entonces lo encaró con los ojos llenos de furia.

-¿Qué acaso él te cuenta todo? –preguntó retóricamente, pasándose una mano por el cabello.

-Sip –respondió Ron. –Todo. –Hubo algo en la manera en que dijo eso que hizo que Draco parpadeara y lo mirara. Su frente se surcó de arrugas.

-¿To… todo? –repitió inseguro. Ron sonrió presuntuoso.

-Tooodo –confirmó. Draco soltó una maldición.

-¡Mierda! –escupió, apretando los puños.

-¿Y tienes la carta, entonces? –dijo Ron, sonriendo de una manera muy engreída.

-Puede ser –espetó Draco, cruzándose de brazos. -¿Qué te importa eso a ti?

-¿Qué que me importa? –Ron arrugó el ceño. –Mira, estoy seguro de que no necesito recordarte que él es mi mejor amigo; ¿verdad? –El chico dio un paso adelante y Draco se dio cuenta tardíamente que estaba atrapado contra la pared. Miró con rabia al Gryffindor, molesto de que el pelirrojo fuera mucho más alto que él. –Así que si tú le haces algo, cualquier cosa que lo lastime…

-¿Ron? –alguien lo interrumpió y los ojos de Draco se abrieron como platos mientras que Ron se movía rápidamente hacia atrás.

-Hola, Harry –saludó Ron inocentemente. Draco se mantuvo mirando hacia delante, negándose a ver al recién llegado. Harry se acercó, observando a Ron de manera inquisitiva.

-¿Qué es lo que estás…? –Entonces, miró a Draco y se detuvo abruptamente. –Draco –suspiró Harry. A pesar de que no quería hacerlo, Draco dirigió de inmediato sus ojos hacia él.

Nunca en su vida se había sentido tan incómodo ante la presencia de Harry.

-Bueno, creo que me iré a continuar con mi ronda –dijo Ron en voz alta. Ninguno de los otros dos chicos lo miró, así que se encogió de hombros y se escabulló por el corredor, silbando. Harry dio un paso hacia Draco, quien en cambio trató de aplastarse contra la pared.

-Draco –dijo Harry otra vez. El rubio aspiró una bocanada de aire. -¿Te llegó…?

, tu maldita carta sí me llegó! –gritó Draco sin darse cuenta lo que hacía. Harry parpadeó, retirándose medio paso hacia atrás y Draco se vio de repente a sí mismo levantando una mano hacia él. -¡Espera! –Ambos chicos hicieron una pausa, el brazo de Draco se quedó en el aire antes de que lo dejara caer pesadamente a un lado. –Me llegó tu carta –dijo de nuevo, suavemente. Arrugó el ceño. –Era demasiado corta, por cierto.

-Sólo quería que supieras que estaba pensando en ti –Harry sonrió abochornado. –No soy un tipo muy elocuente.

-Qué bueno –sonrió presuntuosamente Draco, cruzándose de brazos. –Porque si me hubieras mandado flores y poemas tendría que haberlos echado al fuego. –Harry enarcó una ceja.

-Entonces... ¿puedo tomar eso como una señal de que no hiciste eso con mi carta? –preguntó, divertido. Draco parpadeó, apretando los labios.

-Pude no haberlo hecho –dijo, recargando la cabeza contra la pared. Harry le sonrió radiante. –No es que la haya enmarcado o algo parecido –añadió Draco con rapidez.

-Claro que no –Harry sonrió satisfecho. –Y… ¿cómo estuvieron tus vacaciones?

-Estuvieron… interesantes –respondió Draco, desviando la mirada. No podía creer que habían transcurrido tres semanas desde la última vez que había visto a Harry. La mayor parte de esos días habían sido insoportablemente largos, con su madre como única compañía.

Y si Harry no lo besaba en los siguientes cinco segundos…

Draco se sobresaltó, parpadeando con rapidez y preguntándose de dónde le venía ese pensamiento.

-Y… ¿Cómo estuvieron las tuyas? –preguntó. Harry se encogió de hombros.

-Divertidas. Volví a ver a los hermanos mayores de Ron. ¿Conoces a alguno de ellos? –Draco negó con la cabeza. –Ah, bueno, Bill tiene un cuerpo increíble… -Draco lo fulminó con la mirada y entrecerró los ojos, -… pero está saliendo con Fleur Delacour. La del Torneo de los Tres Magos. ¿La recuerdas? -¿Cómo podría Draco no recordarla? Sus compañeros de dormitorio habían estado babeando por ella durante meses…

Un momento.

Draco hizo una mueca. Eso estuvo bien; ¿no? Él ni siquiera le había dirigido más de una mirada a la chica que era parte veela, a pesar de que sus amigos no podían parar de hablar de ella.

Demonios, odiaba encontrar todas esas pequeñas señales que realmente le podían haber indicado desde antes que era gay.

-Pues un hurra para Bill –dijo Draco arrastrando las palabras.

-Sí… -murmuró Harry, moviéndose torpemente. Se miraron fijamente el uno al otro por un par de silenciosos segundos y, de repente, estaban besándose. Sus bocas se encontraron ansiosamente y sus lenguas serpentearon juntas mientras que sus manos se aferraban a la ropa del otro. Ninguno de los dos estuvo seguro quién había hecho el primer movimiento, pero no importaba mientras se oprimieran cada vez más cerca, cada uno desesperado por estar pegado al otro, chupando, probando y deleitándose en lo que parecía ser el primer beso que se daban en años…

Una puerta abriéndose en algún lugar del pasillo los hizo separarse apresuradamente.

-No podemos hacer esto aquí –dijo Draco rápidamente y de inmediato se preguntó por qué en realidad quería hacer algo, donde fuera. Pero por una vez, le dijo a esa parte de su cerebro que se jodiera.

-Cierto –Harry asintió. –Había un compartimiento vacío allá atrás. Vamos. –El pensamiento relampagueó brevemente a través del cerebro de Draco, mierda santa, estaba a punto de tener sexo en un tren, pero también lo ignoró y se permitió ser arrastrado por el pasillo.

Harry asomó la cabeza en tres compartimientos diferentes antes de encontrar uno vacío al fin. Azotando la puerta detrás de él, empujó bruscamente a Draco contra la pared y al instante lo estaba besando otra vez. Aproximadamente durante dos segundos Draco hizo un valeroso esfuerzo por resistirse al chico, pero luego estaba gimiendo y envolviendo el cuello del moreno con uno de sus brazos, rindiéndose a la hambrienta tibieza y humedad que era tan Harry.

Era difícil admitir con exactitud lo mucho que había extrañado eso…

Draco llevó su otra mano hacia abajo por el pecho de Harry, tratando de hacer a un lado su túnica mientras que el otro chico le ayudaba desesperado, deslizando la prenda por los hombros lo mejor que podía sin romper el beso. Draco sonrió sobre sus labios.

-He escuchado que tener sexo sólo te hace veinte veces más caliente de lo que eras antes –murmuró cuando Harry al fin se sacó la túnica y pudo trabajar en desabrochar los pequeños botones de la camisa de Draco. –Pero siendo sinceros, nunca lo había creído.

-¿Y ahora lo crees? –preguntó Harry, acariciando con sus manos el suave y plano pecho de Draco. El rubio cerró los ojos e inclinó su cabeza contra la pared, tragando saliva cuando Harry besó frenético sus pectorales, apenas rozando con la lengua uno de sus pezones.

-Honestamente, nunca antes me había masturbado tanto en casa –admitió. Su respiración eran ya pequeños jadeos. –Siempre había tenido el temor de que mi madre entrara y me descubriera. Eso… eso no me desalentó esta vez –Harry levantó la mirada hacia él y se rió entre dientes.

-Encontrar un lugar para estar a solas durante un periodo decente de tiempo es malditamente imposible en casa de los Weasley –dijo mientras se enderezaba. El Gryffindor sonrió travieso, haciendo rodar sus caderas contra las del otro chico con el fin de mostrarle su más que obvia excitación. –Y ahora, cuando al fin tenemos algo de privacidad... ¿dejamos de hablar?

Con eso, Harry reclamó los labios de Draco otra vez, deslizando su lengua a través de ellos para finalmente, finalmente explorar la boca del chico con propiedad. Draco gimió, empujándose contra Harry y profundizando el beso aún más. Se quedaron así por unos momentos, con sus lenguas resbalando sensualmente una con la otra y sus caderas contoneándose juntas mientras que Harry envolvía sus brazos alrededor de la cintura de Draco, deseando prolongar el momento el mayor tiempo posible. Sus manos se sentían calientes sobre la piel de Draco y el rubio gimió de nuevo cuando prácticamente se sintió derretir contra el otro chico, perdido en la sensación de la dureza de Harry aplastándolo, con el picante aroma de su piel y de su cabello asaltando sus sentidos casi tan duramente como lo hacía su lengua.

Draco resbaló sus manos por debajo de la camisa de Harry, trazando los apenas definidos músculos de su estómago. La respiración de Harry se hizo dificultosa y se movió hacia atrás, causando que Draco parpadeara desconcertado. Su confusión no duró mucho tiempo porque de inmediato Harry se arrodilló y empujó rotundamente a Draco contra la pared. Sus manos trabajaron con rapidez para desabrochar el cinturón y la cremallera y antes de que Draco pudiera hacer algo más que pestañear, la cálida y húmeda boca de Harry estaba, oh mierda, rodeando su miembro.

Jadeando, Draco se empujó tanto hacia delante que pudo sentir cómo se enterraba en ese calor. Harry soltó una risita alrededor de su pene y las vibraciones del fondo de su garganta mandaron descargas de placer por la espina dorsal de Draco.

-¡Oh, Dios, mierda, Potter! –gimoteó, moviendo la cabeza hacia atrás y golpeándola contra la pared. Sus pies resbalaron alejándose, ensanchando su postura y Harry se presionó más cerca para así poder tomarlo por completo en su boca. Draco jadeó de nuevo, torciendo el rebelde cabello de Harry con sus manos mientras que la pasión se acumulaba en su entrepierna y querido Dios; ¿cómo había sobrevivido tres semanas sin eso?

-¿Te gusta así? –preguntó Harry con la punta del miembro de Draco dentro de la boca, aunque la respuesta era claramente obvia. Complementó la pregunta con un rápido giro de su lengua, convirtiendo a Draco en gemidos de frustración mezclada con deseo antes de que Harry se riera otra vez y chupara la cabeza, lamiendo y deslizando su lengua a todo lo largo de la dureza de Draco. -¿Tienes idea de las veces que fantasee sobre hacerte esto durante todas las vacaciones? –preguntó mientras Draco gemía al perder el contacto con la boca de Harry.

-Ah… bueno, entonces… deja de hablar… y empieza a chu-chupar, Potter… -jadeó Draco, torciendo las caderas involuntariamente.

Harry obedeció de buena gana, tragándoselo hasta la raíz y sintiendo su propia erección pulsar dolorosamente contra la prisión de sus pantalones mientras que Draco soltaba un bajo y ronco gemido.

Nada, pensó Harry rápidamente, nada era más erótico que hacerle una mamada a un excitado y extremadamente duro Draco Malfoy.

Después de eso, le hizo un trabajo rápido al Slytherin, enroscando su lengua alrededor de la punta, sumergiendo su cabeza antes de chupar de adentro hacia afuera una y otra y otra y otra vez mientras eran balanceados por el movimiento del tren. Draco gimió, empujando sus caderas casi continuamente dentro de la boca del otro chico hasta que, simplemente, no pudo soportarlo más. Sintió como si todos sus músculos se paralizaran y luego convulsionaran mientras su cuerpo se deshacía de pies a cabeza, derramando líquido caliente y salado dentro de la garganta de Harry en medio de oleadas de placer.

Harry se alejó, limpiándose distraídamente la boca y levantando la mirada hacia Draco.

-¿Todo bien? –preguntó, aunque Draco sabía muy bien que el cretino era consciente de que había sido increíble.

No obstante, respondió temblorosamente: -Todo bien. –Entonces, sus piernas no lo pudieron sostener más y se deslizó por la pared hasta quedar sentado, con Harry aún entre sus muslos. El chico le sonrió ampliamente mientras se inclinaba hacia él y lo besaba. Tenía que ser una de las cosas más raras que hubiera experimentado nunca cuando probó el sabor amargo y salado de él mismo dentro de la boca de Harry.

Cuando se separaron otra vez, la mano de Draco encontró inmediatamente su camino dentro de los pantalones de Harry y pronto envolvió sus dedos alrededor de la aterciopelada piel de su pene. El Gryffindor jadeó cuando el placer lo atravesó intempestivamente y se inclinó hacia delante, descansando su frente en el recoveco del cuello de Draco.

-Draco, por favor… -gimoteó Harry y los labios de Draco se curvaron en una sonrisa, empezando a brindarle a Harry largas y lentas caricias. Deslizó la palma de su mano sobre la resbaladiza cabeza antes de acariciar hacia abajo y estrujarlo, mientras llevaba su otra mano bajo la camisa de Harry y sobre su deliciosamente suave piel.

Gradualmente fue aumentando la velocidad mientras Harry jadeaba y gemía, apretando los dientes cuando el aliento tibio del chico rozó contra su piel en forma de rápidos jadeos, convirtiéndose después en hálito ardiente y húmedo al presionar Harry su boca abierta contra su garganta. La mano de Draco flaqueó cuando Harry empezó a morderle suavemente la piel de su cuello y se estremeció, pero un movimiento implorante de las caderas de Harry lo puso pronto de nuevo en acción. Draco apretó su mano y la giró, acariciando cada vez más rápido y provocando que el chico le clavara las uñas en la piel de la nuca. Entonces, oh Dios, Harry estaba temblando contra él y gimiendo y viniéndose, pulsando con cálida y pegajosa humedad sobre su mano y Draco no podía recordar que la viscosa y tibia sustancia de Harry sobre él se hubiera sentido tan… eróticamente bien.

Respirando pesadamente, Harry no retiró la cabeza del cuello de Draco. En vez de eso, enrolló los brazos alrededor de su cintura y lo jaló tan cerca de su cuerpo que Draco quedó prácticamente sobre el regazo de Harry. Draco se sobresaltó con ese movimiento inesperado, aferrándose con las manos de la camisa de Harry para sostenerse. Entonces se relajó lentamente contra el otro chico, apoyando su mentón sobre el hombro de Harry y cruzando sus piernas por detrás de su espalda.

Ninguno de los dos supo durante cuánto tiempo se quedaron de esa manera, pero al final Harry levantó la cabeza y depositó un suave beso en los labios de Draco. Luego se inclinó hacia atrás sobre sus manos y le dio al rubio una pensativa mirada.

-¿… Qué? –preguntó Draco recelosamente, entrecerrando los ojos un poco. Todavía estaba agarrado de la camisa de Harry. Éste le sonrió, elevando un poco los hombros.

-Nada –respondió. Draco finalmente se movió para atrás, imitando la posición de Harry al inclinarse sobre sus propias manos. –Debemos hablar –dijo Harry al fin.

-Entonces, hablemos –replicó Draco, echando la cabeza hacia atrás para mirar el techo.

-No… quiero decir sobre nosotros –aclaró Harry. Draco gimió, descruzando abruptamente las piernas de alrededor del Gryffindor y empujándose hasta ponerse de pie.

-¿De qué hay que hablar? –preguntó, dándole la espalda y abrochándose la cremallera. Harry se removió en su lugar, sentándose con las piernas cruzadas y apoyado en sus rodillas.

-Bueno, para empezar, podemos hablar de lo que estamos haciendo –dijo en un tono de "eso-debería-ser-obvio-para-ti". Draco, quien se estaba pasando la túnica por un brazo, hizo una pausa para echarle un vistazo a Harry.

-No estamos haciendo nada, Potter.

-¡A la mierda, claro que sí! –exclamó Harry, también poniéndose de pie. –Draco…

-Malfoy.

-Draco…

-¡¿Qué?! –espetó Draco, girándose para encarar a Harry. -¿Qué?. ¿Qué es lo que quieres decirme?

-¡¿Por qué de repente eres tan difícil de tratar?! –gritó Harry, cruzando los brazos con molestia.

-¡Porque así es como soy! –gritó también Draco en respuesta. – ¡Porque así es como he sido siempre y como siempre seré!. ¿Pensaste que de pronto iba a ser diferente?. ¿Qué de repente iba a ser todo sonrisas y alegría sólo por ti?

-¿Qué?... ¡No! –Harry pestañeó, arrugando el entrecejo.

-¡¿Qué es lo quieres de mí?! –continuó Draco inconscientemente. -¿Qué podría ser posible que tú quieras de mí?. ¡¿Qué pensabas que resultaría de esto?!

-¡Yo no…!. ¡No pensaba…!. ¡Draco!

-¡Sólo porque eres el maldito Harry Potter crees que debes de tener todo servido en una maldita bandeja de plata!. ¡Bueno, pues yo no! No voy a caer así de simple en tus brazos. Yo tengo deberes que cumplir y-y obligaciones con mi familia, con el apellido Malfoy…

-¡Mierda, Draco!. ¡¿De qué demonios estás hablando?! –lo interrumpió Harry con un grito, obteniendo por fin su atención. Draco lo miró furibundo y respirando con dificultad. –Esto no es como si yo… como si yo te estuviera pidiendo en matrimonio aquí mismo. Sólo…

-¿Sólo qué? –preguntó Draco con desprecio. -¿Qué es, exactamente, lo que estás esperando, Potter?

-¡No estoy esperando nada! –insistió Harry. -¿Cuál es tu maldito problema?

-Entonces; ¿qué?. ¿Quieres que nos veamos sólo para follar?. ¿Eso es todo?

-Dios… no. ¿De dónde estás sacando todo eso? –preguntó Harry, sinceramente confundido. Observó a Draco con impotencia. –No te estoy pidiendo que traiciones a tu familia¡jamás lo he pensado siquiera! –Draco lo miró acusadoramente y Harry lo reconoció poniendo los ojos en blanco. –Está bien, Voldemort no es tu familia. Quiero decir… puedes irte y casarte y tener un millón de bebés Malfoy o lo que quieras. ¡Eso no es algo a lo que yo quiera que renuncies!

-… ¿Entonces qué es lo que quieres? –preguntó Draco inseguro. Harry suspiró, evitando su mirada.

-No lo sé… -dijo suavemente. -¿Tener citas?. ¿Salir, ha… hacer cosas juntos?. ¿Ser…?

-¿Ser novios? –cuestionó Draco dubitativamente, arqueando las cejas.

-Ser una pareja –dijo Harry firmemente. –Como la gente normal. –Draco soltó una breve carcajada.

-Potter, nosotros no somos gente normal –murmuró. –Somos gays. –Harry abrió la boca para replicar eso, pero hizo una pausa.

-¿Somos? –repitió. Draco parpadeó, abriendo los ojos ampliamente.

-Eres –se corrigió rápidamente. –Eres gay. –Harry enarcó una ceja, por lo que Draco continuó precipitadamente: -Y de todas formas, tú eres el maldito niño-que-vivió y yo soy el hijo de un Mortífago convicto… ¿qué podría resultar de eso?

-Nada, supongo –Harry se encogió de hombros, todavía observándolo sagazmente. –Pero si se supone que debes ir y preservar el apellido Malfoy, entonces supongo que eso es lo correcto. Quiero decir, tiene que ser correcto; ¿cierto? –Draco arrugó el entrecejo, cruzándose de brazos. –Todavía nos queda un año y medio de escuela –señaló Harry. –Eso es más que suficiente para tener una… ¿aventura?. ¿Una relación a corto plazo?

-¿Una aventura? –pregunto Draco en voz baja. Harry se encogió de hombros otra vez, mirando hacia otro lado.

-Si eso es lo que tú quieres… -dijo quedamente, jugueteando con el dobladillo de su camisa.

-¿Y mantenerla en secreto? –preguntó Draco en el mismo tono. Harry hizo una mueca casi imperceptible, pero asintió. -¿No se lo dirías a nadie?

-Dios, Malfoy, lo que tú quieras –dijo Harry cansinamente.

-¡ESO NO ES LO QUE YO QUIERO! –explotó Draco, descruzando los brazos y cerrando las manos en puños a sus costados. -¡ESO. NO. ES. SUFICIENTE! –Espantado, Harry retrocedió un paso, pestañeando con rapidez.

-¡¿Qué demonios es lo que quieres entonces?! –exclamó.

-Mucho más que eso –soltó Draco. -¿Qué tienen todos con las aventuras sin compromiso?. ¡Primero Pansy y ahora tú!. ¿Crees que yo puedo solamente… dejar de ser esto? –abrió sus brazos más ampliamente. -¡Es lo que soy!. ¡Ahora esto es una maldita parte de mí! No puedo estar saliendo con chicos durante dos años y después casarme con alguna chica. –Harry parpadeó otra vez.

-¿Qué?

-Oh, por amor de… -Draco hizo una mueca. -¿Te gustaría que te lo deletreara? –suspiró, dejando caer los brazos a sus costados. –Me gustan los chicos; ¿está bien? Me gustan. En parte gracias a Pansy, quien vino y aterrorizó la última parte de mí que tenía la esperanza de amar a una chica.

-Um… -el ceño de Harry estaba arrugado.

-No te ofendas por eso –murmuró Draco, dirigiéndose rápidamente hacia la puerta. Sus mejillas ardieron cuando recordó lo que acababa de decir. De admitir. Y no sólo admitió que era gay. ¿Realmente le acababa de decir a Harry que quería más de lo que él le había ofrecido?. ¿De verdad quería más? Draco no estaba seguro. Ya no estaba seguro de nada.

-¡Draco, espera! –dijo Harry, lanzándose a toda prisa al frente de la puerta. –No puedes decir algo como eso y simplemente irte. –Draco frunció el ceño, deteniéndose a unos centímetros de Harry.

-Potter, déjame salir –gruñó.

-No –se negó Harry, sacudiendo la cabeza. –Vamos a hablar sobre esto…

-No hay nada de qué hablar –dijo Draco, volteando hacia un lado. Harry arrugó el entrecejo.

-¿Lo dijiste en serio?

-¿Qué soy gay? Sí –respondió Draco cruzándose de brazos.

-No, no eso. Quiero decir, me alegra que me lo digas, pero… la otra cosa que dijiste –Harry buscó la mirada de Draco, pero el chico estaba volteando tercamente hacia otro lado. -¿Quieres más que una relación que duraría un año y medio? Eso… eso es mucho tiempo, lo sabes… -Draco apretó los labios, mirando rabioso hacia Harry por el rabillo del ojo.

-Lo , y en realidad dudo que nosotros duremos más de una semana…

-¡Oye!

-¡… pero ese no es el punto! –Draco se volteó y encaró completamente a Harry. – ¡Si vamos a intentar y a empezar algo, la última cosa que deberíamos hacer es ponerle un tiempo límite! –Harry lo estaba mirando fijamente.

-De acuerdo... ¿quién eres tú y qué le has hecho a Draco Malfoy? –bromeó. Draco frunció el ceño y trató de empujarlo lejos para poder pasar por la puerta. -¡No, espera, lo siento! –Harry rápidamente lo apaciguó, deslizándose hasta quedar frente a él de nuevo. –Es sólo… quiero decir, tú eres el de los deberes qué cumplir y las obligaciones; ¿cierto? No veo cómo puedes despotricar sobre eso durante un minuto y luego enojarte conmigo al siguiente sólo porque estaba tratando de ofrecerte algún tipo de… de solución.

-Bueno, yo… -Draco hizo una pausa, suspiró y caminó hacia la pared más cercana. Se quedó de pie ahí en silencio por un minuto y entonces suspiró de nuevo y se hundió hasta el piso. –Estoy confundido, supongo –admitió con un hilo de voz.

-¿Sobre qué? –preguntó Harry, sentándose a su lado. Draco lo miró tajantemente.

-¿Sobre qué crees? Tú eres Harry Potter…

-Está bien, creo que ya hemos determinado quién soy yo suficientes veces para un solo día –lo interrumpió secamente. Draco bufó.

-Bueno, siendo realistas; ¿cómo podría funcionar algo entre nosotros?. ¿Qué pensará la gente?

-En realidad, a nadie parece molestarle –dijo Harry.

-¿Nadie, quién? –replicó Draco. -¿Nadie en Hogwarts?. ¿Nadie de nuestros compañeros?

-Bueno, sí… -respondió Harry. –Quiero decir, algunas personas me han dado… um… miradas menos-alegres durante el último par de semanas, pero la mayoría…

-¡Merlín, Potter, tienes que bajar de las nubes! –largó Draco. –Mi teoría es que solamente son unos cuantos de nuestros compañeros quienes realmente se toman en serio esta-esta cosa entre nosotros. Todos están muy divertidos de que seamos y yo los involucrados. La homosexualidad no es ampliamente aceptada en el mundo mágico; ¿sabes?

-¿No? –preguntó Harry, asustado.

-Maldición, no –murmuró Draco. –Especialmente entre magos de sangre pura. Debemos continuar con la línea familiar de sangre pura y toda esa mierda. Pero aún en general, el mundo mágico es tan pequeño que en definitiva te mirarán de arriba abajo si decides no… procrear.

-Oh –fue la suave respuesta de Harry a eso.

-Hasta puedo imaginar lo que mi madre diría –masculló Draco.

-¿No se lo dijiste?

-¿Se lo dijiste a los Weasley?

-Cierto… -Harry suspiró sonoramente.

-Pero que se jodan –dijo Draco de repente. –Podemos hacer lo que sea que nos dé la maldita gana hacer; ¿correcto? –Harry sonrió ligeramente.

-Correcto –afirmó. Entonces observó a Draco con cierto temor. –Pero… ¿qué piensa Voldemort al respecto? –Draco pestañeó, arrugando el entrecejo.

-¿El Señor Oscuro? Eh… no estoy seguro, en realidad. Supongo que tarde o temprano me enteraré.

-Draco –gimió Harry.

-Mira... ¿podemos no hacer de ese tema un punto primordial en… en… en cómo sea que vayamos a nombrar esto? –se quejó Draco. A Harry se le iluminó la cara.

-Entonces; ¿hay un esto entre nosotros?

-Yo… bueno; ¿no lo hay? –preguntó dudosamente Draco.

-Sí –respondió Harry de inmediato, sonriendo ampliamente.

-Bien –suspiró Draco, sonando aliviado. –Quiero decir... ¿podemos hacerlo, verdad? Podemos intentarlo al menos.

-¡Por supuesto! –asintió Harry.

-Pero no esperes que sea cariñoso y acaramelado –advirtió Draco. –Me niego a… a tomarte de la mano por los pasillos o cualquier cosa de esa naturaleza. –Harry asintió otra vez.

-Y sin flores ni poemas. Está bien, lo tengo.

-Y… y no quiero mantenerlo en secreto, pero tampoco quiero que lo vayamos gritando a los cuatro vientos.

-Correcto, no alardear de que me estoy follando a Malfoy.

-Y tampoco te atrevas a ser muy duro conmigo cuando juguemos quidditch…

-¡Ja! Como sí eso ayudara en algo.

-Y no esperes que yo deje de burlarme de ti en Pociones o dond… -Draco fue interrumpido cuando Harry se inclinó hacia él y le plantó un descuidado beso en los labios. El rubio balbuceó, empujándolo lejos y limpiándose la boca. -¡¿Qué demonios fue eso?! –chilló. Harry se rió.

-¡Bueno, no tenías modo de callarte! –dijo sonriendo. Draco intentó de mirarlo con rabia, pero era difícil cuando sus labios se empeñaban en curvarse hacia arriba. Al final se dio por vencido con un bufido y le dio a Harry una pequeña y apretada sonrisa. La de Harry se ensanchó mucho más y lo besó de nuevo.

-Dios, y yo que esperaba con ansias llegar a Hogwarts para poder verte de nuevo –se rió. –Todavía estamos en el tren y ya hasta hemos decidido que intentaremos ser novios. –La sonrisa de Draco se hizo más evidente. –En serio, nunca pensé que fueras siquiera a aceptar algo como esto.

-Me gusta hacer lo inesperado –bromeó Draco, golpeando a Harry con su hombro. Harry lo golpeó de regreso, soltando una risita. –Eso mantiene a la gente con los pies bien puestos sobre la Tierra. –Harry se rió otra vez.

-Supongo que entonces estaré de pie y cerca de ti durante mucho tiempo –dijo.

-Es más probable que estés acostado de espaldas –dijo Draco, sonriendo travieso. Harry estalló en carcajadas.

-Creo que ambos pasaremos la misma cantidad de tiempo en esa posición -dijo astutamente. Draco se encogió de hombros, poniendo los ojos en blanco.

-Bueno, cualquier cosa es posible; ¿no? –dijo, agachando la cabeza y observando a Harry de lado y a través de su flequillo. Harry sonrió, levantando el mentón del chico con una mano y besándolo suavemente. Sus labios se entretuvieron ahí un momento, aunque ninguno de los dos intentó profundizar el beso. Harry levantó los ojos para encontrarse con la mirada de Draco y le sonrió de nuevo, asintiendo otra vez.

-Cualquier cosa –estuvo de acuerdo. Y entonces besó a Draco una vez más.