Disclaimer: Kaichō wa Maid-sama! No me pertenece; pertenece a Hiro Fujiwara. Yo solo voy a jugar con sus hermosos personajes, sin pedir dinero por ello.

0x0x0x0x0x0x0- cambio de escena.

Capítulo 4

Misaki seguía asintiendo como una maníaca, sus mejillas estaban muy sonrojadas y no sabía si era a causa de la fiebre o simplemente por los nervios. Ahora que se encontraba frente a frente con Usui no sabía como reaccionar. El extraterrestre pervertido del espacio exterior sabía parte de su secreto ¡Pero claro que era un alien! de otra manera nunca se hubiese enterado de nada. Ahora tendría que andar con el corazón en la boca para que no dijera nada. '¡Demonios! ¿Y ahora que hago?'

Debía recuperar la calma y tratarlo con la misma frialdad que siempre, no debía sospechar que estaba nerviosa porque le jugaría en contra. Usui era una persona bastante molesta, ya que cada situación por más tonta que fuera la aprovechaba al máximo para fastidiar a los demás. Ese era su punto de vista y el concepto que tenía del chico de ojos verdes.

-¿A qué viene esa pregunta? ¿Puedes dejar de actuar como si fuéramos tan cercanos?- Dijo Misaki alejándose de su alcance. Usui, por su parte tomó ese gesto un poco mal porque en verdad estaba preocupado por ella.

Con su flequillo tapándole parcialmente su rostro se dio la media vuelta y salió del salón del consejo estudiantil. Misaki al verlo irse suspiró con alivio pero su tranquilidad no le duró mucho porque inmediatamente se dio cuenta de que podría hacer cualquier cosa con esa valiosa información.

-¡Estoy acabada! Hoy ya no tengo fuerzas…- Misaki se puso de pie y se dirigió a su salón de clases. Trataría de olvidar por lo menos en esas horas de clase que Usui Takumi la tenía, si así lo quería, en la palma de su mano. – ¿Por qué me suceden estas cosas?-

Mientras se dirigía al salón iba patrullando los pasillos de la escuela, sin embargo, a pesar de su porte firme y mirada severa no estaba prestando demasiada atención a lo que sus compañeros hacían. Se le habían pasado por alto dos alumnos con piercing en sus cejas y aunque los chicos pusieron cara de susto al verla, los pasó de largo sin darle mayor importancia.

Finalmente llegó a su pupitre y se sentó mirando hacia la ventana; en verdad estaba deprimida y parecía que la fiebre estaba subiendo nuevamente.

-¿Oye Misaki, te encuentras bien?- Le preguntó con preocupación Sakura, una alumna pelirroja muy bonita y simpatica que al poco tiempo de que Misaki entrara en la preparatoria se había convertido en un su confiable amiga.

Misaki la miró pensativa, evaluaba de que manera podría decirle sin que notara mucho su engaño que estaba todo bien. –No te preocupes Sakura, estoy bien-. Con una sonrisa poco convincente le demostró lo bien que estaba. Sakura no se había dejado engañar, se preocupaba por Misaki así que pretendía saber que le sucedía y cuando estuvo a punto de seguir con su interrogatorio, afortunadamente para Misaki, el profesor llegó para dar la lección del día.

Pasaron tres horas y el malestar de Misaki iba en aumento. Se había salteado el almuerzo y para distraerse volvió al salón del consejo. Seguramente podría adelantar algo de trabajo, después de todo habían llegado más sugerencias y más pedidos para mejorar la escuela. Pero llegó un momento en que su vista se nubló al ponerse de pie luego de organizar varios papeles y como estaba tan mareada no tuvo equilibrio y cayó sin poder evitarlo. Afortunadamente, su acosador diario estuvo ahí para evitar que se diera la cabeza contra el frío piso.

-Ayuzawa… ¿es que no entiendes que debes descansar?-

-De nuevo aquí Usui… ¿Qué es lo que pretendes acosándome así? La tortura psicológica también es un delito…- Aunque le estaba reprochando por estar en el salón del consejo, Misaki no se había soltado de su agarre. –Gra…gracias-.

-No tienes por qué… aunque ¿qué te parece si me das un beso?- Usui estaba muy serio y Misaki palideció.

-¡Aléjate pervertido! ¿Qué no tienes nada mejor que hacer que venir a acosarme?- Su corazón latía precipitadamente y cara estaba al rojo vivo ¡Que descaro el de ese sujeto!

-Tranquila Ayuzawa, solo bromeaba… aunque no me molestaría si quieres hacerlo…- Le dijo mirándola directamente a los ojos acercándose cada vez más.

-¡Cierra la boca y vete de aquí!- Misaki instintivamente se alejó de él, no estaba acostumbrada a esa clase de acercamientos con los chicos; ellos le temían y a ella así le gustaba, no quería saber nada del sexo masculino.

-Mmmm-.

-¿Qué quieres decir con ese 'Mmmm'?- Preguntó de repente ansiosa.

-No es nada… pero puede que se me escape algo sobre Maids y los café cosplay si no quieres darme un beso…-. Su mirada seguía tan penetrante y seria como hasta hace unos momentos.

-No… no puedo creer que me hagas esto… eres un maldito… ¡Estúpido Usui!- Misaki se estaba conteniendo las ganas de llorar. Todos los hombres eran iguales, todos y cada uno de ellos ¡Malditos! – Ni creas que te voy a perdonar esto Usui… pero será como dices ¡maldición!… ven conmigo, aquí no es el momento ni el lugar-.

Misaki lo tomó del cuello de la camisa y lo sacó a rastras del salón, sería un escándalo que los vieran juntos. Aunque las chicas la respetaban porque era su defensora y salvadora en esa escuela de salvajes, para ellas Usui Takumi era el hombre perfecto entre los demás chicos y eran demasiado celosas con él. Si la vieran con él en una situación comprometedora, sería su fin.

Entre maldiciones y maltratos verbales, Usui era llevado como un perrito hacia la azotea del colegio. Una vez allí, Misaki cerró la puerta de la escalera y la trabó. Se acercó temblorosa, con mucha timidez a Usui y con violencia le dio un beso que lo sorprendió y lo dejó conmocionado.

-Oye Ayuzawa… no estaba hablando… enserio cuando te dije lo del beso-. Finalmente le confesó con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Qué quieres decir con eso? ¿Me estabas tomando el pelo?- Dijo limpiándose la boca furiosamente. Estaba sumamente avergonzada, así que el muy idiota solo estaba jugando…. –Me las pagarás, estúpido Usui-. La sonrisa que apareció en el rostro de Misaki era tenebrosa y Usui sintió de repente mucho frío.

-No te pongas así… ¿Dónde está esa Maid tan servicial que conocí anoche? ¿Cuál de las dos personas eres Ayuzawa; Misa-chan o la estricta Kaichō de la preparatoria?-

Esa pregunta había apagado la llama de la furia que se había encendido tan rápidamente al enterarse del engaño de Usui. Era una muy buena pregunta y a decir verdad no era una pregunta que podía responderle ya que ninguna de las dos personas se identificaban con ella. Una por ser demasiado severa y la otra por ser demasiado servicial. No quería pensar en la respuesta, así que solo volteó la cabeza contestándole de muy mala manera.

-¡Eso es algo que no te importa! No es algo que deba decirte, no tengo obligación de contestarte…- Misaki estaba a punto de llorar era muy doloroso hablar de ello y no quería hacerlo.

-Es verdad, no tienes que hacerlo-. Usui se había alejado nuevamente de ella, esta vez sí que le había molestado su actitud. No le gustaba ver esa tristeza en sus ojos y la forma en la que su voz iba perdiendo fuerza. Nuevamente se sintió culpable por ponerla en una situación de estrés. –El beso fue solo una broma… solo quería distraerte porque por si no te habías dado cuenta, estás haciendo demasiadas cosas juntas y estas descuidando tu salud-. De nuevo se había girado hacia ella y la mirada seria que le dio cuando la estaba regañando la sorprendió.

-No… no es necesario que te pre…preocupes por mí ¿de acuerdo? Estoy perfectamente bien-. Mintió.

-Entonces…Kaichō si estás tan bien como dices… si un sujeto como yo se te acercara así en tu trabajo esta noche… ¿podrías quitártelo de encima?- Usui estaba molesto y para demostrarlo la había acorralado contra la pared de la puerta de la escalera, dejando que solo unos centímetros separaran sus labios. Misaki en tanto trataba de forcejear para liberarse de su agarre sin poder lograr su cometido.

-Suéltame estúpido Usui…-

-¿No que estabas perfectamente bien? No tienes fuerzas y además tienes fiebre. Procura descansar Kaichō-. Le dio un beso en la frente que la dejó momentáneamente paralizada y continuó. –Y puedes estar tranquila, por el momento no pienso decirle a nadie lo de tu secreto… será solo asunto de nosotros dos…-. Y con eso se fue, dejando a Misaki enfurecida, aturdida y muy avergonzada.

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Al atardecer, Misaki había tomado un té con unas aspirinas para poder recuperarse un poco y poder ir al café a trabajar. Se acercaba la fecha en que debía pagar la renta de su departamento y no podía atrasarse porque corría el riesgo que la desalojaran. Todavía se sentía con algo de malestar y aunque la fiebre estaba algo estable, de a ratos sentía que todo el cuerpo le ardía y a la vez sentía mucho frío.

Estaba llegando la noche y a pesar de todo había estado tranquila; los clientes eran los habituales, no había sido una noche muy pesada y había tenido una buena propina, así que solo estaba esperando que llegara la hora para cerrar. Pero antes de que eso pasara, la puerta de entrada se abrió nuevamente dejando entrar a la persona que estaba poniendo su mundo de cabeza y aun así, no pudo evitar ir a atenderlo.

-Buenas noches amo, estamos a punto de cerrar-. Dijo forzando la sonrisa y poniendo una dulce voz.

-No es problema Misa-chan… solo quería un café-. Le contestó monótonamente.

-Si es solo eso… sígame a esta mesa por favor-. Misaki lo dejó finalmente sentarse y casi al instante le sirvió su café.

Usui estaba muy serio y observaba como los clientes se retiraban poco a poco. Pero había visto a un sujeto que tenía una actitud sospechosa y eso lo hacía fruncir el entrecejo. '¿Qué estará tramando?' Finalmente el extraño decidió irse, pero Usui estaba alerta, sabía que ese hombre no tenía buenas intenciones por la forma en que estaba mirando a Misaki.

Al retirarse el ultimo cliente no le quedó más remedio que irse el también, pero lejos de dirigirse a su casa, esperó pacientemente sin ser visto por ese hombre que como sospechaba, había quedado cerca del lugar.

Al salir Misaki, comenzó a caminar en dirección de la estación de subtes. Quería llegar a su casa porque después de todo el trabajo que había hecho se encontraba sin ánimos de hacer nada, además de que ya no tenía energía. La fiebre había subido nuevamente y cuando una persona la tomó del brazo no tuvo fuerzas para liberarse aunque al principio no se molestó en hacerlo porque había pensado que era cierto alien.

-¡Oye estúpido Usui suéltame, me lastimas!-

-¿A quién le dices Usui preciosa?- La voz de ese sujeto la había paralizado por completo y ahora si se estaba asustando.

-¡Déjame! ¡No me toques!- Gritó Misaki logrando zafarse, pero cuando dio un paso hacia atrás se dobló el tobillo haciéndola agacharse para tomárselo con las manos e impidiéndole correr. – ¡Maldición!-

-Oye, te ha dicho que la sueltes… no tienes derecho a tocarla solo porque es linda-. Usui salió de repente y hablando en un tono casual y le dio un golpe en la mandíbula al atacante de Misaki que lo ahuyentó al tomarlo desprevenido. Había sido un golpe certero.

-Sabía que te meterías en líos Kaichō…-. Se acercó a la chica que estaba todavía en el suelo y la ayudo a ponerse de pie. –Así que estabas pensando en mí… me siento conmovido Ayuzawa…-

-No… no entiendo de que estás hablando-. Misaki fingía demencia, estaba más que avergonzada, estaba completamente segura que sería ese pervertido el que la estaba acosando.

-Justo…cuando ese sujeto te tomó del brazo… pensaste que era yo ¿no es verdad?- Las mejillas de Misaki parecían brillar en la oscuridad de la vergüenza que tenía. Dio otro paso atrás y sin poder evitarlo dio un gemido de dolor. – Estás lastimada así que deja que te cargue-. Usui no esperaba una respuesta positiva, así que sin previo aviso la tomó por debajo de sus rodillas y la cargó al estilo princesa.

-¡Bájame en este mismo instante, Usui Takumi!-

-No seas escandalosa Misa-chan, despertarás a los vecinos-.

-Entonces déjame en paz. Debo ir a mi casa-.

-No te preocupes que llegarás sana y salva-.

-Pero ni siquiera sabes en donde vivo-. Dijo victoriosa.

-Que astuta eres, pero ayer te acompañé… o más bien te seguí... y recuerdo muy bien la dirección-. Le dijo con una sonrisa sexy y radiante.

Misaki sabía que seguir discutiendo con él era una pérdida de tiempo y pronto le dolería la garganta así que decidió no discutir más. Le dolía mucho el pie y de verdad no podía caminar. Así que haciendo a un lado su orgullo, que era muy grande, le permitió a Usui que la llevara, no sin quejarse de vez en cuando. Después de todo ya estaba demasiado involucrado con ella y por mucho que intentó que la dejara en paz, el chico no se rendía y como ya le había prometido que no diría nada en la escuela sobre su trabajo no iba a tentar su suerte haciéndolo que cambiara de opinión.

Continuará…

Hola, cuarto capítulo… me atrasé un día pero acá estoy… espero que les guste… nos vemos la próxima semana.

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¡Liax-ws, Ichigo Uchiga c gracias por comentar!