Title: Show your Bones

Pairing: Ivan Braginski y Gilbert Beilschmidt

Capitulo 5: El acordeonista

Hetalia de Hidekaz Himaruya no me pertenece, solamente escribo con fines de entretenimiento y ocio

Aclaro varias cosas antes de comenzar, estoy segura que hay pocos lectores siguiendo la historia, aun así yo pretendo continuarla.

Aclaro que he cambiado de sexo a algunos personajes, esto para tener reacciones más interesantes.

Petia – Ucrania (Katyusha, como muchos la llaman)

Nicolás – Natasha (Bielorrusia)

Vania - Es el diminutivo de Iván , una forma cariñosa de llamar, así sucede con muchos nombres rusos.


Se escuchó el grito de Petia como de Iván, tan lejano que juró se trataba de una mera ilusión, el joven albino de actitud prepotente y sonrisa fanfarrona no comprendía, no se daba cuenta de la extraña situación, simplemente se encontró cara a cara con un joven rubio de incomoda mirada.

-¡Nicolás! –Pero de nada sirvió el llamado de Petia porque los brazos del joven se adentraron, rasguñando la cara y cuello del albino.

-El es mío mío mío...-Reclamó convencido de sus palabras- El no puede ser tuyo, él ¡me ama!– Bufo molesto –A tí no te puede amar estúpido alemán de mierda. . –Deslizó sus dedos arañando el cuello de Gilbert, causando dolor.

-No soy alemán...- Con esfuerzo contestó, arremetiendo con toda su fuerza contra las manos pesadas de su atacante, cuyo pulso era tembloroso, como un animal que repetía incansablemente su gruñido, sustituido por un "Me ama". Confundido Gilbert se sintió realmente amenazado por un demente desconocido; un joven rubio, de ojos azules, tez blanca y de facciones finas, atractivo. Vestía una gabardina azul petróleo, amplia y larga, grande para su cuerpo, ya que aparentaba ser muy delgado.

Todo pasó tan rápido, en un momento dejo de sentir la carga sobre su cuerpo, y únicamente observo el pie de Iván liberarlo; empujando al otro joven de una patada. Observo que Iván dirigía una mirada al joven derrotado a unos pasos, este correspondía inquieto y afligido, intentando con desesperación explicar sus acciones.

Petia se dirigió al Nicolás ayudándolo, asustado levando a su hermano menor del suelo. Nicolás avergonzado bajo la cabeza, ocultando su mirada, y pronto se perdieron por los pasillos ambos chicos.

-¿Estás bien? - pregunto apenado y con una sensación de incomodidad. Repaso en su mente que Nicolás seguía siendo una amenaza y que debían salir pronto.

-¿Tú qué crees idiota?- Contestó en una mezcla de confusión y enojo. Se levantó aturdido de aquel suelo frío , preguntándose si no estaba en una especie de trance o sueño, como aquellos que tenemos cuando niños, para despertar asustado o en un peor final , en el suelo.-¿Quién demonios fue...? –Pero una voz detuvo su pregunta.

-Vamos- Tomó entre sus manos a Gilbert ayudándolo a caminar y ayudándose de su confusión lo tomo para salir

-Espérame en el carro, voy por las maletas. –Dio una mirada a Gilbert y dando media vuelta regresó esperando no encontrar la cara llorona de su hermano o a Nicolás.

-Hermano...- Una suave voz lo llamó enseguida abrió la puerta- Hermano no te enojes con Nicolás él... él ..

-Nicolás está...- Lo interrumpió Iván antes de entablar cualquier conversación que lo detuviera mas– Las maletas ¿En dónde están? .. Petia.

-Aquí, en la estancia.-Contestó asustado, llevó sus manos al pecho e intentó no asustarse por la molestia de su hermano menor, con esas facciones que eran fáciles de leer; una enorme rabia cubierta por una inocente sonrisa que causaba escalofríos.

Iván se adelantó pasando hacia la sala donde tomo varias maletas, y lo más importante su Cello, que permanecía cuidadosamente colocado en el sillón. No miró a Petia, pero entendió lo que intentaba.

-Hermano – Murmuró temeroso.

-Tranquilo, nos vemos.-Contestó saliendo.

00000

Llegaron antes de que anocheciera al departamento de Braginski .Gilbert pasó todo el camino preguntando quién era aquel bastardo , así como admirando en el espejo los rasguños , a pesar de estar bien, el ataque violento de Nicolás no lo dejaba de incomodar y con esfuerzo contestaba las preguntas del inquieto hombre a su lado, que parecía haberse olvidado del asunto al encontrar en su chaqueta unos papeles .

Entraron al departamento. El rubio siguió al albino, cargando las maletas y murmurando indicó al otro hombre que era en el último piso, llegando cansados, dejando las cosas en el suelo ,Iván saco la llave de su bolsillo y cargando varias maletas de una vez, entró detrás de Gilbert que con mirada curiosa buscaba registrar todo el sitio, no dejando escapar detalle alguno.

Se perdió en el decorado sombrío y digno de un soltero, lo sabía porque él era uno. Algo desordenado pero mucho menos que su antiguo departamento. Sillones color carmín y paredes color crema, muebles típicos rusos con grabados tan extraños que no eran de su gusto, la iluminación era escasa hasta que Iván prendió la luz principal y unas lámparas más que se encontraban en cada esquina de la estancia, dejando el lugar más cómodo a la vista.

Se percató de inmediato del desorden por parte de Iván, con montones de papeles, tazas e instrumentos salpicados por todo el lugar. Cómo lograba ser tan descuidado con sus herramientas de trabajo, se preguntó el albuginoso. Todo llamó su atención, pero sobretodo las piezas incompletas de acordeones y guitarras por pedazos.

-Los estoy arreglando - Iván notó esa mirada pesada de Gilbert por todo el decorado, sobre todo los instrumentos que por piezas descansaban inertes en mesas y suelo, abandonados desde hacía tiempo, simplemente se disculpó.

-¿Arreglando?-Preguntó inquieto.

-AH ... algo así ..- Calló, dejando las maletas por cualquier sitio, y recostando su Cello en su lugar especial, pasó a desabotonar su abrigo abandonándolo sobre el sillón. –Si gustas puedes tomar un baño ...conmi...

-Bien –Contestó quitando su abrigo, para continuar con sus zapatos olvidando modal alguno ¿Qué acaso el Rubio ya no había visto más?– ¿Donde es? –Quería limpiar todo rastro de los "errores" que la lengua de Iván se esforzó en marcar.

-Está en la habitación, la puerta de allí. – Contestó el ruso apenado por el desorden que existía en su habitación y baño. Necesitaba ayuda de alguna persona que le limpiara cuando no estaba. Vio como Gilbert sin zapatos se perdía en la oscura habitación, y pensó por un momento que debía de estar agotado; no había comido en todo el día, además de los nervios por la audición sin olvidar a Nicolás con sus enfermos celos.

Pasó a la cocina para preparar la cenar. Escuchó el sonido de la regadera y se apuró para tener lista la cena. Cocinó algo sencillo, esperando que fuera del gusto de Gilbert. Pensó en las heridas de albino, esperando que éste encontrara el botiquín con algo de gasas y alcohol en el mueble del espejo. El timbre del teléfono lo alejó momentáneamente de sus pensamientos.

-¿Hola?...ah Papá...- Su voz se suavizó detonando algo de alegría.-Bien, y ¿usted?

El albino salió del baño, con una sensación reconfortante y cómoda en su cuerpo, sintiendo de nuevo aquel sentimiento entusiasta, aquel que uno porta después de limpiar su cuerpo, o eso imaginó .Notó que no tenía ropa que ponerse, y enredando una toalla sobre la cintura y una más sobre los hombros salió de la habitación de Iván aproximándose al pasillo, que dirigía a la estancia, escuchó al rubio hablar por teléfono, parecía contento y algo nervioso, decidió escuchar un poco más antes de pasar.

-Si papa iré... Pronto, por ahora no puedo...ah sí Cuídese adiós – Colgó el teléfono suspirando, abandonando sus fuerzas de resistencia, tendría que ir pronto a visitarlo su no quería tener problemas serios.

-Tsh maldito cuadro... ¡ah!-Sus ojos toparon con un cuerpo semi-desnudo, peleando con lo que era uno de sus cuadros, ahora hecho pedazos en el suelo. Era un actitud altanera y grosera la que portaba Gilbert en cada poro de su piel, algo que era de poca importancia para un hombre de paciencia como Iván, que seguía sin molestarse por ser invadido en casa por un "casi" desconocido, que destrozaba en pequeños pedazos cualquier duda que surgiera de su cabeza con cada segundo que pasaba a su lado.

-AH...AUCH.- Chilló levantando su pie, encogiendo los hombros y frunciendo el ceño.

-¿Qué haces? –Pregunto extrañado, miró sus inútiles movimientos y evitando pisar los pedazos de cristal roto, que ante sus pies mostraba debajo de ellos una fotografía vieja, de un niño.

-¿Tú qué crees idiota? –Molesto recargó su espalda en la pared fría, erizando su sentido del tacto. Levanto su pie observando cómo pequeñas gotas de sangre escurrían, tan pequeñas que le parecía una exageración el dolor que sentía.

Dio algunos pasos hacia el chico, admirando sin perder detalle del cuerpo esbelto y ya poco marcado-Eres más delgado daa –Y mordiendo su labio inferior amenazó con dos pasos más, era un especie de trance el que lo invadía, dejándolo varado en la tierra de las fantasías y placeres, Gilbert tenía y poseía todo lo que buscaba, era una percepción tonta en una realidad absurda, pero muy dentro estaba seguro que el chico inquieto y escandaloso era su calor, esa tibia sensación que buscó en muchos lugares. Extendió su mano, y como si se tratara de algún objeto sagrado, con temor avanzó.

-Cállate tonto, mi cuerpo es hermoso–Cortó las peligrosas intenciones de Iván, lo que menos necesitaba era otro momento íntimo ese día-¡Dame mi ropa! - Observo como el rubio se abría paso hasta alcanzar una maleta mediana color azul, que una sonrisa en su boca pregunto– ¿Es esta? da –Comenzando a cortar distancia, sintiendo y entonando de un modo un infantil.

-Esa dámela. . –Estiró su brazo sin dejar de recargar su cuerpo en la fría pared, bajo su pierna y su mano libre permanecía sobre la orilla de la toalla que apenas cubría su zona "privada" ya que temía que se resbalara.

-Tómala – Quedo a unos centímetros de tenerla en sus manos y huir a la alcoba, pero antes de que los dedos de Gilbert lograran su objetivo Iván retrocedió un paso–Aquí – Mencionó en alemán, intentando irritarlo.

-Ruso tonto dámela.- Irritaba su humor, regresó la mirada a su pie, sangraba y formando una pequeña mancha en el piso color negro después de permanecer unos segundos allí.

Iván se divertía. Molesto Gilbert simplemente bufo, esperado que el infantil juego de Braginski terminara, cruzó sus brazos y frunció el ceño.-Estoy cansado, dámela -Insistió una vez más de manera pacífica, estaba agotado y por mucho que deseara, no podía dar más guerra.

-Bien...da – Respondió adelantando sus pies hasta Gilbert que sin siquiera percatarse fue atacado por dos fuertes brazos que lo arrastraron a la habitación de regreso.

El delgado cuerpo de Gilbert revoto en la suave cama de colchas color durazno, con hermosos girasoles bordados en las orillas. –¿Que..? –Recuperándose pronto del secuestro se levantó sobre sus codos, y mirando a su alrededor buscó pista del ruso antes de comenzar sus insultos. Se encontró con sus manos aun sosteniendo con fuerza la toalla blanca en su cintura y con una mirada rápida encontró al otro hombre salir del baño.

Braginski salió del baño, con una caja mediana en las manos-Seguramente no viste el botiquín...-Murmuró arrodillándose a las faldas de la cama .Gilbert terminó de enderezare quedando sentado en la cama.- Dame tu pie. –Ordenó, sacando una torunda remojada con alcohol. –Deja - No mostró intenciones de hacer caso, pero unas frías manos le tomaron por sorpresa, envolviendo su pie una sutil caricia que, sin esperarlo, comenzó a limpiar la herida con delicadeza.

-Arde –Colocó su tobillo sobre su muslo y aunque ensuciando su pantalón gris claro continuo. Dio un vistazo a la cara de Gilbert, que apenado no mostraba inconformidad, más que el escozor del alcohol en su piel.

-No te muevas demasiado- Mirándolo encontró el puchero infantil de una cara avergonzada al ser sometida tan fácilmente, terminó de limpiar pronto, vendando con un poco de gasa la zona. Gilbert perdido en su intento de indiferencia se carcomía las ganas de quitar a Iván, que con unas heladas manos curaba su cuerpo, olvidó prestar atención a la realidad y pronto sintió el ardor en su cuello, percatándose de que tenía rasguños en gran parte de este.

-¿Quién era el loco que arañó a mi asombrosa persona? kesese... – Permaneció quieto, con el pie aun sobre el muslo del ruso. Los rasguños poco le importaban, estaba más lastimado su orgullo y siendo más sincero con él mismo, estaba asustado por un hombre loco que lo atacaba de la nada.

-AH él...es mi hermano- Evitó la mirada carmesí y con poca fuerza confesó su parentesco con el joven. Regresó sus ojos a Gilbert, observando una majestuosa vista de la "hombría" de Gilbert, el cual era inconscinte de este detalle.

-¿Tú hermano? pero si dijo que eras suyo – Iván se deprimió, odiaba abordar el tema de su hermano. –No me digas que...-Pauso y ordeno las ideas en su cabeza - KESESESE tu hermano está enamorado de ti – La habitación se torno envuelta en una pesada carcajada que incomodo a Iván.

-¡AH! demonios se mas sutil con mi hermoso cuerpo ja!-Paró su risa al sentir las manos de Braginski presionar sobre la curación - Al fin de cuentas fue TU hermano el que lo hizo kesese – Eso no fue motivo para detener su burla, y con una voz molesta y pesada continuó, remarcando el "Tu" comenzando a reír de nuevo.

Una sonrisa apareció en sus labios.-Bonita vista Gilbert da-Sin dejarlo actuar, resbalo su mano por la pierna de Gilbert pero esta fue interrumpida por la mano del albino que lo empujo.

-¡Ah! –La sonrisa desapareció de sus labios, notando como Iván tenía una esplendida visión de sus piernas y a donde comenzaban estas, apenado y con nervios desvió la mano de Iván que pretendía llegar mucho más lejos que solo sus pies. -Bastardo deja... ahh mi ropa – Replicó, llevando sus manos a la toalla que cubría su intimidad, y la presionó, como si con esto lograra cubrir más.


-Tú ruso no es muy bueno, no es así Joven Beilschmidt o debo decir... ¿Señor?- Alto y elegante, un hombre de facciones duras inspeccionaba cada detalle. Gilbert nervioso y tenso, jugaba con los botones del traje azul oscuro que portaba, con sus orbes miraba el paso lento y pesado del hombre de cabello negro azabache: Su evaluador.

-Ah! jaja... Joven –Hizo una pausa, tomando una gran bocanada de aire- Aun confundo algunas palabras señor..Houlés- El ruso que empleaba con Iván era cortado, pero aun así este parecía entenderle o ayudaba en su comunicación hablando en francés, un idioma que manejaban mejor ambos para comunicarse.

-Continuemos- La amplia espalda del viejo hombre se recargo en un gran sillón, perfecto para el salón.- Yo evaluare su técnica con instrumentos de cuerda ¿Hay alguno que usted sepa tocar?-Tan correcto como serio dirigió una mirada fugitiva a los zafiros inquietos -Y ya que no le informaron de mi evaluación le daré libertad de elegir –Sonrió impaciente, esperando con ansias la respuesta del joven. El hombre peinó con sus dedos los mechones de cabello que caían sobre su frente para continuar mostrando una elegante y hermosa sonrisa ,que puso inquieto al albino, pensando quizá de más en el significado de la sonrisa.

- El Cello. –Respondió deslizando sus manos en sus muslos, limpiando el sudor que mojaba sus manos.

-Claro puede tomarlo-Estiro su brazo con la mano abierta, indicando el camino hacia los instrumentos- ...o si trae consigo el propio –Preguntó cerrando la palma de su mano , y regresando el brazo a su torso.

-Lo tomare.- Evitó a mirada gris que lo seguía, un hombre de cabello negro, tan blanco como la espuma del mar y con unos ojos color ceniza.

-Por favor-

Fuera del enorme salón Ivan esperaba a Gilbert. Paciente y con ilución esperaba que el albino no cometiera muchos errores. Recargó su espalda sobre la base del cómodo sillón de tafeta tornasol color uva, un tono muy singular en esa tela tan fina. Pronto percibió el sonido de las cuerdas estremecer y comenzar, la melodía era suave, como si cargara una enorme sensación en un muy fino andar; sintiéndose cómodo, como si flotara e inmediatamente se transportó fuera del frío Moscú, de la helada Rusia y muy muy lejos de su soledad. Respiró profundamente, llenando sus pulmones de una sensación tibia y placentera , sentía como se diluía con las notas, con las cuerdas, con la madera, como los dedos de Gilbert que resbalaban por las finas cuerdas .

-Ah...-Ahogo un gemido y retumbo con él la sensación de comodidad, recordando los escasos momentos de compartió con su madre, en aquellos campos rebosados de amarillo; con los majestuosos soles que bailaban con el pasar del viento, así como Sonia, su madre, que le cantaba hermosas canciones rusas, así como en otros idiomas, era una mujer con un conocimiento lingüístico impresionante, o quizá solamente lo creía así por ser su madre, admirador de ella en todo momento.

-Vania(Ivan)... -Sus recuerdos se remaron al pasado seco, con el dulce nombre en diminutivo con el que su madre solía llamarlo.

Algo lo sacó de esa agradable sensación, que impidiéndole respirar. Abrió sus ojos al mundo, la luz suave que se filtraba por la ventanas enormes, fue lo más molesto, pero además de eso continuó sintiendo que algo le presionaba la nariz.

-Vania...-Escucho una vez más.

-mm...- Descansando, el ruso esperaba paciente a Gilbert fuera de la oficina de el Profesor Pierre Houlés, elegante hombre de educación sublime. Movió su cabeza intentando con eso alejar el molesto peso – ¿Qué? – Se preguntó terminando de abrir por completo sus orbes, topándose con una sonrisa fanfarrona y hermosa de Gilbert.

-Oso tonto, te quedaste dormido –Murmuró con la felicidad dibujada en sus labios. Un puchero se acentuó en sus labios, haciendo creer a Iván que de no estar allí le robaría un beso a esos delgados labios.

-¿Terminaste?-Tardó unos segundos en contestar e inspeccionando si realmente estaba despierto. Consternado se pregunto si estaba lo suficientemente dormido para escuchar como lo llamaban Vania, aunque eliminó la idea pensando que Gilbert se filtró en sus recuerdos con su escandalosa voz.

Bufó molesto, esperando obtener más atención-Creo que es obvio kesese mi genial persona lo dejó asombrado - levantó sus manos eufóricamente, auto-señalándose con ambos pulgares.

-¿Y te fue bien? –Comenzó a sentirse por fin despierto totalmente y preguntó a Gilbert.

-Lo estoy diciendo, ruso – Escupió en un tono molesto, esperando con eso despertar el interés del otro en su gran persona. Examinó la cara pálida de Iván que perdido en algún sitio, sus ojos paseaban por la habitación esperando encontrar algo o asegurarse, y eso consiguió molestarlo.

-Gilbert, estás de buen humor da . . . – Separó su recuerdos de la realidad actual, esperando con eso no irritar más al germano que lo miraba fastidiado, con los brazos cruzados ofreciéndole esa visión atractiva de su persona ; un distinguido traje azul marino con camisa blanca acompañada de un chaleco de estampado escoses en tonos grises y una corbata del mismo azul marino pero de una tela satinada , además de un peinado distinto, con todo el cabello hacia atrás, dejando ver su blanca frente. Por su mente pasó la idea de ese hombre era elegante y poseía asombrosos modales, sumiso y hermoso: imaginó a aquel atractivo hombre en una velada, tocando el piano, alguna pieza tan fina como sus delgados dedos, tan suave como su misma piel y tan pasional como aquellos rubís.

-¡Ah! ¿Me estás escuchando?-Levantó la voz, percatándose como ambas amatistas lo contemplaban, pero sin escucharlo en absoluto -Te estoy diciendo que el maldito clima me molesta.-Viró su cabeza, perdiendo el contacto visual con el gran hombre, enseguida resbaló sus dedos hasta el nudo de su corbata deshaciendo el nudo.

-Señor Iván – Dos cosas lo despertaron, la primera fue como Gilbert comenzó a desbaratar su atuendo, sacandose la corbata y desabrochando los primeros botones de la camisa,acabando con el encanto de verlo como un hombre elegante, arreglado, atractivo y no es que no lo fuera, solo que aquel estilo desarreglado era uno mas propio a su carácter. La última cosa que lo regresó a su realidad fue la dulce voz de su lacayo escurrirse por el lugar.

-¡Toris! –Contestó ante el saludo del chico castaño.

-...- Gilbert observó la escena recordando al adorable chico que vio por primera vez en Francia, pero este parecía tan cercano a Iván que cuando se acercó para entablar conversación un sonrojo ilumino sus mejillas.

-Buenas días señor Iván, por fin lo encuentro – Tímido se inclinó mostrando que el hombre más alto le provocaba algún tipo de temor.

-Que tal Toris, ¿Qué sucede? casi nunca vienes aquí –Levantó su cuerpo de aquel sillón morado, acercándose a Toris que le sonreía sin motivo alguno, mostrándose algo nervioso.

-Acabo de regresar de Suiza y pasé a ver a su pad...- Desvió su mirada por solo unos segundos, observando al joven de traje azul que miraba incómodo la escena. Enseguida regresó la mirada a su jefe que le sonreía de una manera algo extraña.

-Ah eso...daa Podemos ir a comer algo y me dices daa – Notando la timidez del chico castaño por Gilbert .Pasó sus manos por su cabello y miró a Gilbert que lucía un tanto confundido.

-Ah lo que usted diga Señor Iván –Pausó- además le traje un regalo de su padre..-Mostrando el maletín que colgaba de sus manos, sonrió.

-AH...- Notó sorprendido el color rojo de la maleta que cargaba en sus manos el chico castaño- Un Garmoshaka (1) –Sus palabras respondieron la incógnita, arrebatando de los labios de el chico castaño la respuesta -¿Vamos Gilbert? – Preguntó al joven albino, que sin contestar caminó sobre los pasos de los otros dos hombres-


-Entiendo... entonces es el 20 %...-Murmuró el ruso.

En su mente exclusivamente escuchaba parloteo. Iván continuaba entablando una tediosa conversación con Toris, un elegante joven de apenas 24 años, de cabello color avellana y ojos contrastantes color verde esmeralda. Al parecer era lo suficientemente hábil como para administrar gran parte de las cuentas del negocio familiar de los "Braginski" o eso era lo que el albino entendía de la tediosa conversación. Centró su mirada en el conjunto de músicos que adornaban el lugar con su melancólicos cantos, llamaba su atención en especial un gran hombre de asombrosa voz; tan llena de energía que juraba sentir en cada palabra quemar su piel y con cada palabra viajar a esos lugares que tanto remarcaba. Aburrido de la conversación presto más atención; una muy suave, en una melodía lenta y suplicante que se trasformaba en algo mucho más emocionante.

Soñar y nada mas
con mundos de ilusión,
soñar y nada mas
con un querer arrobador,
soñar que tuyo es el
y vive para ti,
soñar siempre soñar
que dicen que el amor
es triste despertar...

Tomó el vaso repleto de Vodka, odiaba esa bebida, pero no logró encontrar nada de su gusto para un día tan bueno. Continuaba bastante excitado, su audición no dejó de ser buena, realmente sentía seguridad de ser aceptado, pero aquel triste vals/tango lo inquietaba, con su letra, como si tratara de desojar sus sentimientos, dejando salir su verdadero sentir...

Los dedos secos de acordeonista, del tanguero, de músico, de intérprete o simple aficionado, cualquiera que fuera le emocionaban, era un sonido que siempre le había causado emoción dentro, muy dentro. El Bandoneón (2) un instrumento alemán, comenzado como música religiosa, para convertirse en un instrumento popular en diversos estilos de tango, polka, folklor etc. Familiarizado con él, el objeto de fuelle amplio y pesado, de compleja interpretación según algunos.

Con aquellas frases, sentía estar en una patria muy lejana, hispana -Soñar y nada más (3)-Murmuró. Recapacitó si todo su esfuerzo por salir de Francia valía realmente la pena, dejar todo .Dio un trago hondo, tomando por completo el contenido del vaso, a favor de olvidar aquellos momentos incómodos. Pensó en la posibilidad de no ser aceptado, de quedar una vez más fuera de su "anhelo"

- Soñar y nada mas
con noches de inquietud,
que misteriosas van
cantando amor y beatitud,
volaran las estrellas
de divinos resplandores,
y en esa eternidad
vivir un ideal
soñar y nada ¡mas!-

-Con noches de ...

- Inquietud –Robó la última palabra mostrando una sonrisa -¿Que sucede Gilbert?-Preguntó Braginski, colocando su barbilla sobre su mano, que recargada en la mesa, le daba una altura más próxima al albino. Con ojos tan destellantes como dos diamantes morados, inexistentes e inexplicables, se preguntó qué efecto tenía el Vodka en el para ver de esa manera a Ivan.

-Ah kesese nada – Tomó un vaso más de ese insípido líquido, ignorando el hecho del ruso lo miraba con simpleza, esperando cualquier otra palabra o acción torpe de su parte para tomar pie a las burlas. Aunque pensó una vez más que se trataba de su poca tolerancia y el alcohol en su organismo- ¿Y Toris? –Giró la mirada, no encontrándose con nadie más que el ruso y su sonrisa.

-Se ha ido-Sin moverse señaló la puerta del Bar.- Parecías muy interesado en el tango..-Resbaló su barbilla, dejando que su mano sostuviera su mejilla tibia.

-¡Ah! vaya...- Ignoró las últimas palabras del rubio, y continuando con su noche pacífica continuó escuchando las suaves y nostálgicas canciones.

Tomaron como si se tratara de un gran festejo, mientras Gilbert bebía un vaso del incoloro alcohol, Iván con mayor aguante lo rebasaba tomando 2 o incluso 3 vasos. Las risas y burlas adornaban su pequeña mesa, en el rincón donde el ruso solía tomar, el ensamble de música, hacía horas que había partido, dejando un grato sentimiento en el albino, que atento terminó de escuchar hasta la última pieza.

-Pues tu eres tan enorme que dudo que te logre ver atractivo una mujer- Gilbert pasaba a un nuevo nivel de volumen en su voz conforme los vasos se vaciaban ,para ocuparse una vez más, sin esperar siquiera a comer algunas botanas que permanecían casi intactas sobre la mesa.

-¡Heee! ¿Gustarle a una chica?

-Kesesese ah pero le gustas a ese lindo chico, jajaja Nicolás kesesese – Sonrió y carcajeó, gustoso de molestar al ruso con su hermano, en algún lugar tenía que desechar su molestia.

Las burlas de Gilbert acabaron cuando unos suaves labios abrumados de vodka le privaron emitir un sonido más, cualquiera que fuera, siendo tomado por la boca de Iván, que degustó con total dicha los labios carnosos del albino.

Perdido en su mar de sueños que el alcohol le regalaba, con movimientos torpes y con poco éxito intentó despegar sus alientos. Sus manos se atrevieron a salir a jugar, comenzando su recorrido por los gruesos y fuertes ante-brazos de Braginski, intentando con esto salir del acalorado beso.– Basta...- Las palabras escaparon de la comisura de sus labios

Perdido en los brazos de Iván, dio un corto recorrido hasta sus grandes manos, que perdidas en su cuello, jugaban causándole cosquillas -Bas...- Murmuró una vez más consiguiendo sacar las manos Iván de su cuello.

-¿No te gustó? da- Preguntó sonriente, satisfecho de obtener su ansiado beso .Aun chocando sus labios y mezclando sus soplos Iván intentó nuevamente unir sus labios, siendo inútil.

-No, ¡idiota! - Negaba mientras Iván seguía deleitándose con el sabor embriagante de los labios carnosos que con dificultad se alejaban de los suyos

-Vamos a casa...-Arrastró su petición al percatarse que estaba ya lo bastante ebrio para no defenderse, era necesario retirarse de allí antes de que Iván aprovechara la situación en la que estaba, y en la que el mismo había caído.

-Pero es temprano..-Reprochó al mirar que la cuarta botella que aun no se vaciaba, aunque en su cuerpo no quedaba más aguante.

-NO ME IMPORTAAAAA –Gritó llamando la atención de pocos que ya se encontraban en el lugar -kesesese me voy – Tomó su gabardina del perchero, y con tambaleos llegó hasta la puerta olvidándose de cualquier cuenta a pagar.

-Espera, alemán idiota- Pagó la cuenta y salió sobre los pasos del otro hombre que con paso rápido oscilaba en la nieve, carente de todo equilibro.

-No soy alemán ,ruso –Escupiendo lo último huyó de su cazador, pero aquella frase le pareció importante por contestar y aclarar –Prusiano- Corrigió para adelantarse al carro de Iván.

-Gilbert no puedo manejar, estoy muy ebrio daaaa –Terminó por alcanzar al albino, lo abrazó por los hombros, recargando su barbilla sobre su cabeza.-Y tú tampoco ja ja ja –Río infantilmente

-¡Que! Ahora lo dices – Se arrepintió de salir del bar en medio del atardecer, la temperatura comenzaba a descender y el viento tan frío le curtía la cara , dejándole escazas ganas de caminar- suéltame.-Reclamó zafándose de los brazos que lo devoraban.

-Estoy muy ebrio daaa- Comenzó a caminar - Vamos.

-¿Caminando? ,Estás loco... esta helado..-Los efectos del alcohol ayudaban a que el titiritero de sus brazos calmara, pero su cara y cabeza desprotegidas eran presa fácil de humedad.

-No llores, iremos a casa -Sonrió pensando que a pesar del clima, el regresar acompañado a la casa era mucho mejor. -Está cerca- Afirmo tomando mejor la maleta roja en sus malos, y comenzó su andar.

-Mierda- Maldijo siguiendo al rubio.

-Cállate conejito daaa..-

Caminaron por algunos minutos. Gilbert evitaba iniciar cualquier conversación con Iván, que caminaba apenas unos pasos delante de él, la tarde llegaba a su fin, entintando el cielo con colores obscuro; nubes negras nublándolo la poca luz. Su mente regresó a los mejores climas que pasó en Italia del sur, donde el sol enrojecía su pálida piel, tostándola con un tono arenoso muy suave, como aquella arena de mar, que no es completamente blanca. El duro y crudo frío de Rusia solamente enrojecía su piel curtiéndola y causando ardor, lo odiaba.

Quiero ir a Italia

Pensó en lo reconfortante que sería el ir a las playas de Italia del sur, o a los campos de trigo. -¿Qué es eso? ...-Algo lo apartó de sus vacaciones mentales, viendo un maletín rojo mediano que cargaba el ruso desde que entraron al Bar.

-Esto... verás.- Bajó el maletín, sacando de él una especie de acordeón mediano, para colgarlo en sus brazos.

-¿Un acordeón? de de donde lo sacaste – Preguntó no recordando que lo llevara consigo, había visto uno en el departamento del rubio el cual estaba roto y le faltaban botones.

-Un regalo... – Contestó al tiempo que comenzaba a sonar una melodía –Es "Garmoshka" –Corrigió el más alto comenzando nuevamente a sonar una melodía lenta, triste, suave y larga.

Очи чёрные, очи страстные

Ojos negros, ojos apasionados

Очи жгучие и прекрасные

Ojos ardientes, hermosos

Как люблю я вас, как боюсь я вас

Cómo os quiero, cómo os temo

Знать, увидел вас я в недобрый час

Tal vez os conocí en un momento maldito

(4)

De los labios de Iván fluía una voz fuerte, no aquella voz infantil que solía ocupar. Enérgico, pasional y con un tono que arrastraba comenzó. El sonido agradable, resultado del movimiento del fuelle y los dedos largos de Iván que bailar por los pequeños botones color marfil.

Ох, недаром вы глубины темней!

Oh, por algo sois más oscuros que lo profundo del mar

Вижу траур в вас по душе моей,

Veo en vosotros el duelo por mi alma

Вижу пламя в вас я победное:

Veo en vosotros una llama de victoria

Сожжено на нем сердце бедное

Consumido en ella, un pobre corazón

El instrumento era en sí una caja mediana, de color rojo, carmín de ser exactos. Grabados se extendía por todo el instrumento, flore, hojas pequeños puntos y líneas , hacían un hermoso grabado muy digno del diseño ruso tan alegre y cálido, en contraste con su clima. El fuelle no era completamente de un color, las uniones lo eran (negras), pero en sí estaba tapizado de flores pequeñas muy pequeñas rosas, azules, amarillas en fondo verde, era como están viendo un caleidoscopio con montones de flores. Gilbert no negaba la hermosura del objeto, en sí, como todo instrumento, posee su belleza , pero este era una cosa especial, algo que por muchas razones derrochaba una inexplicable particularidad, aun siendo un objeto, decía mucho de Iván, y de su cultura.

Iván había girado desde hace unas cuantas palabras, caminando de espaldas miraba cara a cara a Gilbert, que curioso no dejaba de observar su interpretación sin protestar. Le cantaba solamente a él, aquellas estrofas que seguramente el albino no entendía, pero que con gusto declamaba. Braginski tentó al diablo, a un diablo llamado "atracción", algo que si salía era difícil detenerlo, no había tope, no había un tapón con el cual se detiene la cascada de emociones derrochaba a sus pies, tentaba terrenos inexplicables, y Gilbert era el causante de todo aquello.

Sintió un cosquilleo. Era una imagen tonta, burda, llena de alcohol y con un hombre cantando, el simplemente era un tonto que sonreía y vibraba con tan sufrido acorde, que reclamaba y exigía demasiado. Sin entenderlo de donde venía el carmín que entibiaba su cara sonrió de manera sincera, mordiendo su labio en gesto de nerviosismo o como una simple mañana continúo escuchando lo que pensaba Iván, aunque no entendiera.

Но не грустен я, не печален я,

Pero no estoy triste, no estoy triste

Утешительна мне судьба моя:

Encuentro consuelo en mi destino:

Всё, что лучшего в жизни бог дал нам,

Todo, lo mejor que en la vida Dios nos ha dado

В жертву отдал я огневым глазам!

Os lo sacrifico, ojos de fuego

De manera imprecisa cambió de melodía a una mucho más alegre y rápida, confundiendo por un momento al albino que inseguro de que era producto de su imaginación mordió nuevamente su labio creyéndose dormido o en una alucinación.

-Alcánzame daaaaaaa –Iván continuo tocando Korobushka(5), y con ello comenzó a correr, como si lo persiguiera algo realmente no muy temible, ya que reía tal cual niño pequeño, y dejando aun mas confundido a Beilschmidt que sin pensarlo demasiado corrió tras de él.

.- Roderich Edelstein... el pianista-Afirmó Iván, mientras intentaba de alguna manera cocinar algo para el desayuno. El sonido del sartén friendo algo y de la cafetera funcionar le abrieron el apetito al albino, que sin muchas ganas pasaba las hojas del periódico como si abanicara su cara adormilada.-¿Lo conoces? – Terminó de freír los huevos estrellados, colocándolos en un plato con algo de arroz.

-No..-Incómodo aparto su vista del periódico y con voz cansada contesto- Apaga la radio..-

-Pero estoy escuchando – Replicó pasando por la cara de Gilbert, el plato con el desayuno. –Toma – Giró y tomó su plato para sentarse frente del albino, que con fastidio comenzó a comer.

-¿Estás molesto Conejito? –La actitud de Gilbert era terrible por las mañanas y mejoraba conforme el día avanzaba, alegre y ruidoso por las noches y más si estas contenían alcohol. Aquel día, abrumado de un intenso frío y un día que comenzaba bastante temprano, desayunaban en la mesa de la cocina, una de las pocas disponibles.

-Iré a Italia por unos días...-Murmuró con la boca llena, importándole poco los modales.

-¿Italia?-

-Ja, tengo cosas que hacer...-Dio un sorbo de café no dando mayor explicación.

-Debes presentarte en el conservatorio el...-Recordó que la fecha general para regresar al conservatorio era los primeros días de enero.

-Lo sé –Dejó caer su delgada y blanca manos sobre el paquete cigarros- llegaré a tiempo –El delgado pitillo colgó de sus pálidos labios.

-¿A qué iras? –Odiaba el olor del cigarro tan temprano, una mueca incómoda se ilumino en su cara al oler la primera bocanada de humo.

Escuchó un murmullo de algo como "no te importa" escapar de la boca del albino, y no esperando mas ,recargó sus codos en la mesa de madera, roja y gastada. Tomó la taza amarilla entre sus manos y acercándola a sus su nariz inhalo el suave aroma del café que gustaba tanto, intentando olvidar el pesado humo que recorría la cocina.

Molesto, Gilbert abandonó el cigarro en el cenicero rebosante de ceniza-Diablos...-Murmuró-Tengo que ir a una boda-Sin esperar cuestión algún contesto, contradiciendo su comentario anterior.

-¿Y por qué estas molesto..? –Estaba lleno de preguntas acerca de Gilbert, tantas que derrochaban en una curiosidad infantil, preguntando el "por qué" de todo.

-¿Quién está molesto? –Abandonó cualquier sutileza, levantando el tono de voz-Solo es que no quiero ir.

-Es la boda de Elizabeta Héderváry y Roderich Edelstein..-Murmuró Iván, separando sus ojos de un papel azul, elegante y de exquisito diseño, en un alemán perfecto.

-¿Cómo sabes..?-

-Dejas todo tirado Gilbert, esto tiene aquí un mes. -Una hoja azul de letras doradas, que servía como mantel al plato del albino–¿No es el pianista? -Recordó el nombre de un pianista Austriaco que comenzaba a tomar fama por la radio, la cual escuchaba casi a diario.

-ah –Recargó el codo sobre la mesa-Ese..-Contestó tambaleando el tenedor entre sus dedos, sin siquiera prestar atención a la hoja que Iván entregaba a sus manos. Continuó comiendo de manera lenta y desatendida, evitando la mirada de Iván.

-Dijiste no conocerlo..-Buscó la mirada de Gilbert, pero solo encontró el semblante carente de ánimo del albino.

-¡Da lo mismo!-Reprochó enderezándose y mirando a Iván directo a los ojos. Una idea se planteo en su mente, y con la boca aun abierta dejo escapar un ligero sonido querido continuar con la oración –¿Tienes un esmoquin?. -Salió de sus labios pensando en un plan perfecto, para su hermosa persona.

-Si.. ¿Por qué? –Respondió

-Iremos a Italia..-


ASD ASD aquí estoy después de mucho rato, pero con un fic ya mejor hecho ...creo, aun así agradezco a mi Beta Lorena por su ayuda y consejos que son de gran ayuda :D , además su recomendación de "mas" botellas de Vodka , jajaja XD

Muchas gracias por leer, yo sé que no mucha gente comenta , tal vez ni lea este fic pero aquellos que lo continúan les agradezco enormemente , sobre todo a Zerzurasie que anda desaparecida la chica, ni el face la veo jajaj

ACLARACIONES

1- Garmoshka: Es un acordeón ruso por así decirlo, pueden buscar imágenes en google para darse una mejor idea, son hermosos.

2-Bandoneon: Un instrumento, de origen alemán utilizado para música religiosa en un principio, obviamente se fue evolucionando. Se ocupa principalmente en tangos, milongas etc Recomiendo ampliamente a Astro Piazzola.

3-Soñar y nada mas :Un Tango/vals de Francisco Canaro dejo el link watch?v=8DNw_fl4c3I ya saben le falta el www you tube

4- Darkeyes :Una hermosísima canción rusa , la letra es de el poeta Evgeny Grebenka igualmente les dejo el link /watch?v=4ZIFhJ6fyzk por Ivan Rebroff un tenor que mis respetos.

5-Korobushka :JAJA la famosa canción de tetris, obviamente viene de una canción del folklor ruso es una canción bastante agradable , la pueden buscar en youtube, hay muchas versiones. yo recomiendo esta watch?v=Pr3ZgN8onRA para que se den una idea mas también de la Garmoshka

Saludos a todos y ya sabes contra SOPA, PIPA y todo lo que venga, no permitamos que toda esa tontería nos arruine nuestros momentos de ocio, diversión y sobre todo de educación.

SALUDOS