Title: Show your Bones
Pairing: Ivan Braginski y Gilbert Beilschmidt
Capitulo 6: Si me das a elegir...
Hetalia de Hidekaz Himaruya no me pertenece, solamente escribo con fines de entretenimiento y ocio
-Hola gracias por continuar leyendo, gracias a...Lorena como siempre
-¡Te escucho! Abre!- Una vez más se escucho la voz de la húngara colarse al lugar, tocando como desesperada llamó nuevamente.
-...-Calló por completo, no entendiendo bien que sucedía y mucho menos qué hacer. Si bien habían llegado con dos días de anticipación a la Boda, no entendía que hacia la húngara afuera de su habitación interrumpiendo su sesión de sexo y posiblemente salvándolo de asfixia, el que sabía de mujeres, pensó.
-Gilbert si no me abres entrare igual jajaajaja –Alegre chillaba, causando molestia a Gilbert, que con rapidez buscó su ropa , poniendo su camisa y con desesperación colocando sus calzoncillos, lo que menos quería era ver a Húngara en la habitación ; él desnudo, atolondrado y con un hombre en algún sitio de la habitación. Obvio eso sería una grandiosa y suculenta burla a su sentido del humor.
-Demonios... –Maldijo, abotonando y subiendo el cierre de su pantalón. Con zancadas amplias se aproximó a la puerta, encontrando a su amiga que sonreía de oreja a oreja.
-¡¿Qué demonios sucede contigo? Mujer siempre me interrumpes cuando...-
-Lo que sea. .-Animada y con sonrisa en boca contesto, imaginando qué se trataba por el aspecto que cargaba el albino. Elizabeth Héderváry, la única mujer en la vida de Gilbert, y precisamente no se trataba de alguna ex amante
-Viniste...-El tono de su voz no distinguía entre la decepción y emoción. Desplegó sus brazos por el cuello de Gilbert, tensándolo e incomodándolo un poco; se extrañó del abrazo de la mujer castaña, de larga cabellera peinada en una coleta alta, de ojos verde olivo y con tez cálida.
-¿Qué? –Se preguntó lo que sucedía con ella; su amiga de la infancia, la mujer machorra y violenta que lo trataba con energía y brutalidad.
-Viniste, pensé que no vendrías y te fuiste a Rusia no sabía si la invitación te.. –Pausó separando sus brazos del albino y con curiosidad mió su aspecto de mejor manera.-AH... je je.¿Un vampiro te mordió acaso? –Liberó una sonrisa.
-De que hablas machorra.. Claro que te traería mi herm...- El comentario odioso de la húngara tardo en infiltrarse a su cabeza, y dándose cuenta de ello con rapidez llevó sus manos a él -¡He! ah kesese
-Olvídalo Gilbert ya lo vi...- Su rostro era la viva expresión de un emocionante descubrimiento, adoraba conocer las extrañas y homosexuales aventuras de su amigo, que si bien tendía a exagerar sobre el alcance de "ciertos" miembros, era una experiencia fascinante de escuchar.
-¿Qué quieres húngara...? no se supone que te casarás y debes estar ocupada – Pausó y pensó exactamente a que debía que lo buscaba tan desesperada.
-Tenemos que hablar.-Con sus delicadas manos cerró el primer botón de la camisa, para acomodar un poco la desajustada imagen del albino. La seriedad se marcó en su cara y con voz firme pidió.
-...- No pensó que se tratara de algo tan importante, y sabía con exactitud el tema... Roderich.
-Idiota... –Murmuró muy bajo. Aflojando su cuello, caminó a un lado de Iván acercándose a la mesa que les correspondía. La fiesta comenzaba y la aburrida boda terminaba entre abrazos, cantos, sonrisas y felicitaciones de los invitados, para él, un asombroso y guapo hombre no salía palabra o gesto alguno, la indiferencia sería la tónica de aquel día, pedido con anticipación por su "supuesta amiga"
-Gilbert...- Reconoció la voz, era fuerte , varonil y le pertenecía a su hermano, palideció con solo saber la situación que le seguirá, así que en un murmullo avisó a Iván que lo esperara en la mesa que les habían asignado.
-Lud...-Giró sobre sus talones, encarando al rubio.
-Hermano..¿Qué haces aquí?, no - Ludwig sonrió, e impaciente agarró a Gilbert de los hombros.- ¿Donde te fuiste? ¿Por qué no me dijiste nada? ...-Por un momento sintió las rodillas flanquear, y su cara se iluminó de sensatez, ante la preocupación de su hermano.
-Ah Lud... estoy bien, estoy viviendo en...Rusia..-Temió decir aquello último y con cuidado analizo las expresiones de su hermano, las cuales se convertían en una máscara distinta a la anterior.- ¿QUE?-Gritó exaltado, sacudiendo y presionando sus manos sobre el cuerpo del albino.
-Escucha..
-¡Qué sucede contigo hermano! ¿qué haces en allí? –algunos voltearon a ver que sucedía, la cara de Ludwig simplemente se trasformaba en algo incomodo para Gilbert que no sabía si continuar con la plática o simplemente escapar, además temía que Iván se acercara, eso trasformaría todo .
-Kesese ¿Dónde está tu novia? ella es linda¿ no?-Pregunto intentando desviar la atención de su hermano del asunto que simplemente se descarrilaba a un profundo abismo ,si lo continuaban.
-No cambies el tema Gilbert. Te he dicho que dejes esa idea de la música...-pausó tocando su sien, intentando calmarse –¿Es por eso que fuiste no es así? –Una mueca apareció en su cara, molesto por el comentario de Ludwig, quitó las manos que lo presionaban chasqueando sus labios, y pensó que respuesta darle al rubio.
-Ludwig ...ahora no. -No consiguió una mejor respuesta a las interrogativas- Hablemos luego. – Y sin esperar respuesta alguna, dejó a su hermano a sus espaldas. Una incómoda sensación lo acompañó por todo el recorrido de el jardín (que pasó corriendo por temor a su hermano) en donde seria la fiesta, caminó hasta encontrar su mesa la que compartía con Iván y otra gente desconocida.
-Gilbert...-Lo llamó desde su lugar, sonriendo como de costumbre y llevándose a la boca algunos panecillos que comenzaban a servir.-esta boda es fantástica.. Demasiado elegante... -Habló sorprendido ante tanto arreglo y adornos que abundaban por cualquier parte, desde las sillas, hasta el hermoso tapete que cubría el césped recién cortado.
-Quiero irme de aquí...-Pensó ensimismado, abrumado por la plática con su hermano y con Elizabeta un día antes, la cual le había pedido el evitar cualquier circunstancia con Roderich, el cual no sabía que estaba allí, aquello le parecía sumamente estúpido, ya que lo "ellos" había acabado desde hace mucho, sin escapar el hecho de que el había terminado una insignificante relación, simplemente le estaba agradecido por ayudarlo cuando Ludwig decidió estudiar medicina.
Era tan poco creíble que Roderich le agradara la idea de invitarlo a su boda "claro, soy un estúpido" pensó, y reuniendo las piezas del rompecabezas entendió que la invitación había sido enviada por Elizabeth de manera disimulada, se sentía bastante burlado por la húngara que lo invitó , pero al mismo tiempo le pedía que se mantuviera distante de la escena principal. Miró de reojo a Iván, que se mantenía ocupado observando el movimiento que se presentaba a causa de la apertura, una gran orquesta liderada por el novio se entregaba con un intenso Vals.
Las parejas comenzaban a salir a la pista, elegantemente vestidas con sus mejores ganas y acciones, como si todas aquellas apariencias se trasformaran en una mascara, una que tardaban meses e incluso años en pulir, para que esta se mostrara realmente creible , algo que odiaba , pero allí estaban, presentes ante la boda de un famoso pianista y su mujer, una hermosa diseñadora. Su amiga, y su primer amor, si era correcto ya que por 15 años la chica húngara vivió sumida en el papel de hombre, aquello que él no sabía hasta que comenzó el crecimiento de sus senos, lo cual le causaba una vergüenza enorme, por la sencilla razón del "cómo" se enteró.
Estaba "enamorado" del chico castaño, obviamente el no sabia que "Aquel chico" no era precisamente un niño, inocente y bastante ingenuo confundido por completo la sexualidad de su amiga; De ojos verdes y castaña, pasaba horas jugando como un niño suele hacerlo, metidos en peleas, charcos, pelotas, carreras y hacer travesuras , lo que todo niño jugaba, no una dama... que es en lo que se había convertido.
Algún día en su ya etapa final de la infancia, 12 o 13 años le había prometido asistir a la boda de su mejor amigo, lo cual le pareció tonto"¿Que niño quería casarse?" pensaba mientras le prometía. Para esos días de caluroso verano sus sentimientos habían cambiado, y sin embargo notaba como su gran amigo Eliz (como solía llamarlo y a lo cual atribuye su confusión) comenzaba a comportarse extraño, prestando demasiada atención a Roderich.
Resbaló su mano por su pierna, y recargando su frente en la mesa escucho el vals de las mascaras. Buscó con la mirada a su hermano, y lo encontró muy cerca de la mesa de la pareja principal y, aquello lo desesperó aun más, al notar que su mesa era de las mal alejadas, casi escondida , ¿acaso se estaba burlando Elizabeth de su grandiosa persona?
Una discreta mano tocó su hombro, llamando la atención del albino. Una chica pelirroja y de ojos marrón lo miró con una sonrisa y con discreción le entrego una hoja de papel, este confundido la tomó en sus manos y extendiéndola se encontró con lo mas incómodo que le había sucedido en vida.
"Fue un error, Vete por favor"
Stanlingrado - 1942
(1)
Resbaló su lengua, humedeciendo sus labios de comisura a comisura y reunido aire sopló sobre la boquilla de la trompeta de manera suave, escurriendo el aire por el instrumento y comenzando con ello, un ligero y muy tenue llanto. (2)
-Iván...
Dentro del campo de batalla, ignoraba la devastada ciudad: muros, suelo e incluso el carácter de muchos hombres; él también sufría y lloraba a su manera. Sus dedos jugaban, era un juego que el disfrutaba con mucho placer, no se trataba de solo tocar por tocar, para él era algo que exploraba el abismo, incontenible para algunos y cegador para otros. Jugaba, subía y bajaba su pecho, con una respiración no precisa como le hubiera gustado, el frío secaba sus labios y cansaba sus dedos, tenía que ir lento.
Sintió el hedor de su público, una decena de despojos , cascajo inútil de la humanidad, fragmentos de endebles ideas y prospectos: El mejor público que había tenido desde hace meses, ya que esos soldados burdos y hambrientos no escuchaban, sencillamente oían el eco helado, que hacía sangrarles los labios, mejillas y manos. El simplemente se entretenía matando, como era su deber en estos tiempo tan adverso, descargando balas en cabelleras ajenas, y nada de aquello le conmovía en lo más mínimo; uno más, uno menos.
En su tiempo libre se dedicaba a sus placeres, de los cuales dos eran los más necesarios. Hacía unos meses que había encontrado una trompeta, polvosa y algo abollada, a la cual ahora le daba un uso, le otorgaba vida nuevamente por ratos, tocaba lo poco que sabía y podía en tan asqueroso lugar, aunque fuera su patria no dejaba de ser nauseabundo, y sin más sus labios volvían a secarse por el frío. Humedeció una vez más sus labios, dando una pausa para comenzar nuevamente con mayor fuerza.
Transformó su respiración, su aliento en algo como un réquiem, un simple rezo por aquellos caídos, dentro de ellos un amigo, un compañero. Estaba triste, enojado y no podía negar ese hecho, en consecuencia los pistones (donde sus dedos descansaban) estaban manchados absolutamente por el carmín hecho líquido, su abrigo sucio y pesado era el pañuelo donde sus dedos limpiaban el exceso de su enojo.
-Te detienes Braginski...- Ordenó, No parecía quererlo escuchar y mucho menos en un lugar lleno de asquerosos cadáveres ,pensaba Arthur Kirkland.-El trabajo está hecho..-Murmuró intentando sacar de una gastada cajetilla el último cigarro, ya empezado con anterioridad.
-Supongo que tus honorarios están cubiertos.-Separó sus labios por solo unos segundos para hablar. Tomó una enorme bocanada de aire infectado con el olor de un cigarro. Y continúo trasformando esa lenta melodía en algo con más fuerza.
-Tu mano...- Escurrió de los labios del Británico, hombre de porte elegantemente raro, con facciones de un típico caballero ingles, pero con ademanes de un rebelde, y no cualquiera, si no de los peores que puedes encontrar.
El británico observo la mano, casi bañada en sangre, la cual aun escurría de manera tétrica por el perinet de la trompeta, para después caer el suelo, como si aquellas gotas intentaran huir de tan grotescas manos. Kirkland suspiró, pesando en lo inútil que serian sus esfuerzo por llamar la atención de Iván, que ensimismado en su interpretación alejaba a todo el exterior.
Y el ruso se detuvo.
Esperó 10 segundos antes de hablar- Me habló Nicolas , dijo que me buscabas -Pausó - ¿Qué quieres?–Jamás le había sido grata la presencia de Iván, era un ser temible que solo causaba pánico, y como todo hombre listo prefería tenerlo como aliado antes de meterse en una disputa con un diablo.
-OH te dijo da –Se enderezó de la curvatura de su espalda. –Quiero que me digas como se llama .. un soldado alemán... jaja – Una risa sincera se liberó de sus labios -Realmente ,solo quiero conocer su apellido.
-Bien, eso te costará –Pausó- No demasiado.-Era para él, un hombre que negociaba con información el saber el nombre de una persona era cosa sencilla.
-Gilbert...un poco más alto que tú, casi albino de ojos...-Se detuvo, creando una imagen mental del joven. Un soldado alemán joven, atractivo y muy rubio, llegando a casi ser albino, delgado y no demasiado alto. Se levantó de su frío asiento y camino para encarar al británico, que incómodo miraba la escena. Talló sus dedos índice medio y pulgar, en una especie de chasquido, pero a diferencia de emitir un sonido, sentía la espesa sangre en sus dedos.- Carmín, como la sangre da- Sonrió y estirando su mano, pringó la mejilla pálida de Arthur con la sustancia vital, pegajosa y ya fría.
-Idiota. . – No estaba en un día de campo, ni tampoco en un lugar seguro. Sacó tan rápido como pudo su pistola y sin pensarlo apuntó al pecho del Ruso, que simplemente sonrió -Asqueroso..-Con su mano libre limpio la sangre de su mejilla, sintiéndose asqueado.
-No te muevas- Jugueteó con sus dedos, teniendo una mejor impresión de el color , carmín ,cereza, quemado.. no encontraba una definición correcta .
-¿Que? –Exaltado grito, pero su sorpresa fue mayor al escuchar el sonido de las balas susurra a su oído.
-Nicolás esta en la torre.- Suspiró, no encantando una palabra perfecta para definir el carácter de su hermanastro humano agresivo, de amor enfermizo. –Si no quieres ser un colador, baja el arma- Para su buena y mala fortuna, Nicolás había sido asignado a su batallón, cosa extraña, pero no quería detalles de como había llegado allí. Sabía que este lo seguía a casi todos lados y aquello era tanto bueno como malo, ya que desde hacía unos meses un alemán era el distinguido amo de su atención.
-Tch-Chasqueó bajando su arma y sintiéndose humillado por el diablo en persona con sus lacayos. Ordenó las ideas y pensando en la petición de Iván, una incómoda idea lo arrincono, conocía a la persona descrita por Iván.-¿Y qué quieres de ese tipo? –Era listo, pero evitar que Iván se diera cuenta que conocía al albino le sería complicado.
-Nada que te interese ..- Sonrió.
Un escalofrío recorrió la nuca de Arthur, y sin poder borrar la sonrisa de Iván salió de allí antes de ser agujerado y tirado.
Despertó aturdido, cansado y molesto. Una sensación incómoda se apoderó de él, pesada , como siempre sucede al tener un mal recuerdo del pasado , alguno que se adentra en los sueños, colándose como humo por una delgada tapa de conciencia. Desde su rencuentro con Beilschmidt todo regresaba a ser confuso: la guerra, la música e incluso Arthur, todo los vinculaba una vez más, un futuro incierto y poco creíble.
Gilbert parecía fastidiado, una mezcla sofocante de enojo y la frustración apareció en su carácter alegre y soberbio. Iván pensó que no estaba tan equivocado, ser cortésmente "echado" de la boda de tus "amigos", por una simple confusión, era además de incómodo, sumamente molesto para cualquier persona que hubiera viajado y atravesado más de dos países solo pasa asistir a una fiesta por "amabilidad", y de eso Iván estaba completamente seguro, aquello lo hacía por la chica húngara a la cual Gilbert a pesar de su carácter y palabras, quería y demasiado, aunque en ese momento ya dudaba de aquello
Y ahora estaban teniendo sexo, y no había pasado más de 15 minutos de su regreso a la realidad. Gilbert había parecido detrás de la puerta del baño, con sonrisa en labios y completamente desnudo. El rubio se preguntó su extraña posición, pero entendió que trataba de la estupidez del albino, de su enojo por la desaprobación de su persona a tal evento.
Pasarían la noche en un hotel entre la frontera de belarusia y Polonia ,aunque eso daba igual ( todo era la URSS) Gilbert jugaba, se divertía ya que no tenía la menor intención de hacer nada serio .
Olvidó todo orgullo, y sentó su cuerpo sobre las cadera del ruso, que encerrado en su trabajo, besaba con benevolencia el cuello de Beilschmidt, para desencadenarse en mordidas impetuosas a lo largo de este. Gilbert perdido en el placer y dolor, como una mezcla homogénea, que no lograba distinguir.
Debajo suyo estaba Iván, perdido y engolosinado con el cuello blanco –¿Qué es esto?, ¿Una retribución? daaa – Preguntó y continuó marcando la evidencia perfecta de su labor, con sus manos amplias recorría con delicadeza la espalda de Gilbert, que comenzaba a liberar su tensión a base de profundos y fuertes gemidos, como si se tratara de una invitación a más.
-Gilbert- Sus labios quedaron libres, con sus manos delineó el delgado cuerpo del albino, que perdido aun en el dolor de su cuello respondía tardío. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo, sus ojos carmín prestaron atención en la cara lasciva de Iván, que con los labios ligeramente abiertos buscando con desesperación un beso.
Su cara se iluminó en bermellón, y el calor de apoderó de cada centímetro de su dermis- Sexo...que ,¿Acaso no lo conoces? je je -Musitó. Sus labios cerraron el paso, pero la lengua de Iván simplemente se encargó de lamerlos con gentileza, como si se tratara de la húmeda y tibia llave que buscaba encajar en una cerradura.
- No..- con rapidez movió su cabeza a un costado evitando todo paso.-Mi hermosa persona te costará más,kesese
-Claro... –Sonrió fascinado-Como quieras- Cada vez que Gilbert se negaba , era un mayor gozo y premio para él.
No dejó de participar , con poca vergüenza comenzó el andar hombros varoniles y los pezones duros del albino.
-No...solo sexo -Contradictorio a su deseo –Solo entra ..-Ordenó, encontrándose con la cara confundida del rubio que lo miraba con una mezcla de risa e incomprensión ante su mandato. Su miembro se abulto ante la orden del albino, que con cara suplicante pedía a gritos ser invadido.
-ja ja ¿Estás molesto porque te corrieron? vamos, pensé que eras mas difícil de ofender daaa- Murmuró bastante excitado , pero sin dejar de averiguar el por qué la reacción de Gilbert.
-Cállate idiota.-Chasqueó, y completando su respuesta deslizando sus dientes en la piel tersa de Iván, el cual reaccionó de inmediato
Gilbert mordió sus labios al notar el bulto que rozaba con su miembro, no quería esperar demasiado, y con rapidez deslizo el cierre y botón de pantalón de Iván.
Estaba molesto. Elizabeth en un papel, con letra clara le pedido que se fuera "Fue un error, Vete por favor", como si cruzar casi todo Europa no fuera suficientemente .Pensó en la posibilidad de arruinar tan glorioso evento del señorito aristócrata y su fiera dama, pero al darse cuenta estaba parado en la estación de tren rumbo a Moscú. Braginski dormitaba en una banca, dentro de la estación con una manta que descansaba en sus piernas.
Y él, su asombrosa persona permanecía afuera, fumando y masticando palabras e insultos a su amiga y el ahora "ya" esposo de esta. Claramente fue un error, un error que hace semanas seguramente la húngara no vio como tal , Roderich molesto, reclamó del porqué su invitación, que cómo un hombre tan "absurdo" podría estar en tal evento de grandes. Colocaba esas palabras en la boca del austriaco, porque estaba convencido que en la ceremonia se habían topado sus ojos. un hombre que alguna vez fue su amante, aunque de eso ni el mismo estaba seguro, hacía años que su relación se había fracturado, todo culminó el día que despertó moribundo en algún mugroso lugar de la helada unión soviética (3), donde Iván estaba más metido que un gusano en su lodosa tierra, y de eso estaba seguro.
A la conclusión que llegó, antes de acabar su cigarro, fue simple. "Él me odia", razones tal vez le sobraban, pero no pretendía explorar cada una de ellas.
-Rápido..- Masculló. Desabrochó y bajo los pantalones, tardando tan solo unos segundos. Por su mente pasó el hecho de no estar lubricado y al mirar el gran "paquete" de Iván aun oculto.
Iván con simpleza sonreía, notando la desesperación del otro hombre, que con torpeza intentaba quitar en anillo de su mano, estaba seguro que Gilbert no solía hacer el trabajo sólo, y era un pasivo bastante flojo. Se miraron y con vergüenza el albino depósito el anillo sobre la mesa, que a un costado permanecía con los bocadillos y café que había pedido el ruso, y una buena cerveza para él, para infundirse valor ante lo que intentaba hacer. Busco en Iván alguna respuesta, alguna ayuda que quisiera brindar, pero este simplemente sonreía con los brazos recargados en la cintura del albino, simplemente esperando. Aquello molesto a Gilbert, parecía que se mofaba de su sexy persona- ¿De qué te ríes Iván?- Escupió directo a la cara del ruso, que con sonrisa en sus labios exhibió su miembro, con la intención de excitar y apresurara a Gilbert.
-Gilbert.. .- Iván lo llamo, sacándolo de su indecisión de dilatarse. El de ojos carmín tomo una decisión, y sin pasar sus dedos a lugares más profundo se acerco nuevamente a Iván, que lo recibió con fuerza, sentándolo aun más cerca, rozando sus miembros.
-Quítate la camisa – Quería sentir lo tibió de un cuerpo que comenzaba a excitarse. Iván que aun sentado y con las manos sobre la cintura del de ojos carmín continuaba vestido. Levanto sus manos, alcanzando la bufanda de Braginski, que con una vuelta logro sacarla. El aire que respiraba se detuvo por algunos segundos, su sorpresa era grande, el cuello de Iván estaba repleto de cicatrices, como si una enredadera con espinas se liara.
De espaldas al suelo y con los ojos tan abiertos como platos, respiró lenta y profundamente, repasando la trayectoria de la cama al suelo, que en tan solo segundos trascurrió .Una pesada respiración fue su reacción inmediata. Las manos envolventes de Iván acumulaban su ira, su dolor, sus recuerdos mil emociones no coaguladas, tan enormes que aplastarían a cualquiera. Sonrió muy distinto a lo habitual, causando en Gilbert un miedo hipnotizante, sin paralizarse quería saber el resto de lo acontecería, colocando al máximo sus sentidos, si era bueno o malo, eso lo pasaba por alto.
Las manos del ruso continuaban presionando la garganta de Gilbert, que manifestaba con gemidos la inútil intención de liberarse .-No juegues..- seco y sin ninguna facción que revelara que se trataba de una jugarreta de sexo.
-¿Qué?... eres una damita –Era obvio que tentaba con el diablo, con su diablo.
un año después ..
Corrió tanto como sus piernas le permitieron, salió de su departamento, aquel lugar tan frío y oscuro, donde odiaba pasar los días libres. Casi resbala de las escaleras tan lisas del edificio donde habitaba Iván, aquel lugar quedaba a tan solo unas cuadras, era tan molesto el solo pensarlo, ya que tenía tan solo dos meses que se había independizado, y a pesar de eso pasaba la mayor tiempo en casa de rubio.
Era sábado por la mañana, desvelado y agotado se levantó aquel día nublado, húmedo y con una sensación desagradable, un presentimiento malo. Había pasado casi una semana de no estar en casa de Iván, y para su desgracia dejaba de dormir, o fortuna ya que con ese tiempo aprovechaba su estudio autodidacta. Permanecía metido en el conservatorio con la cabeza llena de ideas y trabajo y por la noche trabajaba en un bar.
La vida no parecía pintarle tan mal, hacía más de un año había partido de parís. Ludwig, su hermano apenas y articulaba palabras por el teléfono, ya que la comunicación era cada día mas compleja, las relaciones políticas de la "madre" con Alemania comenzaban a acumular la tensión general.
No pensaba demasiado en ello, mantenía su día ocupado, en el conservatorio o mil actividades más, estaba bastante harto de los problemas en Europa y demás partes del mundo, la depresión que le causó la guerra le parecía demasiado como para lidiar con más problemas que traían el descontento de muchos y el gozo de pocos.
Aquel día se levantó tarde, mas allá de medio día .Había pasado toda la noche trabajando en casa con la sonata Il Pasto Fido para flauta trasversa, su especialidad. Tenía esa fortuna desdichada que solo algunos tienen para hacer y deshacer, ya que solamente tenía un vecino, uno que estaba casi sordo, ciego, delgado, un cadáver en vida... Parecía que en cualquier momento caería fulminado.
Después de tomar un baño pensaba en ir a desayunar o a comprar algo, era una especie de soltero que tenía mala fortuna con la cocina, irónico ya que de pequeño él se encargaba de hacer la comida para Ludwig cuando Fritz no se encontraba. Llegando a la tienda comprendió que aquel no era un día normal, había demasiado movimiento, pláticas, cuchicheos e incluso peleas, él estaba aislado del mundo desde hace algunas semanas, trabajando, ni siquiera tenía tiempo de acostarse con algún hombre. No pasó demasiado tiempo antes de escuchar una plática, una incómoda plática que lo tensó y agobio por completo, una sola frase lo llevó a perder la noción de las cosas y solamente pensar en su hermano
Un muro
Abandono su razón, y sin perder tiempo emprendió su andar al único lugar donde podía ir... a casa de Braginski. Las miradas curiosas siguiendo su andar, hasta que desapareció unas cuadras más adelante, corriendo con todas sus fuerzas, y en tan solo unos minutos llego a casa de Iván.
-¡Abre! – Gritó en alemán. No escuchó respuesta, temía que este no estuviera, pero pronto escuchó el sonido de la puerta abrirse, y sin esperar gritó-¡LO SABIAS! ¡ERES UN BASTARDO! LO SABIAS Y NO ME DIJISTE NADA!-Escupió palabras en alemán, duro y fuerte sintió que todos los colores abundaban su cara, estaba lleno de tantas emociones que sentía que en cualquier momento explotaría.
-¡Cállate Gilbert!-Miró preocupado a los costados, temiendo que algún vecino molesto saliera.
-MALDITO COMUNISTA DE MIERDA!- Los labios de Gilbert fueron callados. Iván se apoderó de estos, besando de manera tosca y descuidada, tomó en sus brazos al albino y con fuerza lo raptó dentro de la vivienda. Gilbert luchaba constantemente por salir del acalorado beso y con una patada logró separar sus labios de Iván, mas no su agarre.
-Cálmate -Pidió de manera tranquila, con un tono serio, borrando rastro de su actitud infantil tan común. Gilbert se encontró recostado en el sillón, con Braginski encima suyo – Qué querías que hiciera –Respondió
-¡No me dijiste nada!
-Te hubieras ido, como el idiota que eres –Sus palabras tan filosas como cuchillos se encajaron en el argumento de Gilbert. Notó que el cuerpo de Beilschmidt temblaba, sus orbes eran enormes y de sus labios querían salir palabras, murmullos o gritos cualquiera que lograra aliviar su miedo.
-Tú no sabes, mi hermano..él él está del otro del otro lado . – Su voz era devorada por sus emociones, sumiéndolo en un túnel, en uno que no estaba segur tuviera salida. – Tengo que ir..-
-No te irás ...-Aquella mirada y semblante serio, eran las cosas que Gilbert más odiaba, Iván era un diablo cuando se lo proponía, o tal vez solo cuando era necesario, si es que eso había aprendido a lo largo de extraños meses en donde conoces a un desconocido, que encima tiene cierto roce en tiempos pasados
-¿Qué?- Nada era escusa para él, si algo amaba en esa vida era a su hermano.
-Sé mi amante – Sonrió, y con la mejor de las intenciones pido.
Quedó pasmado ante la situación tan contrastante -¡Jodeté Iván! – Y si había algo que sabía hacer el albino era mandar al diablo al ruso.
El forcejeo se convirtió en una lucha, Gilbert intentaba liberarse de el peso de Iván que lo mantenía cautivo, mientras Braginski peleaba con no liberar al albino, que estaba seguro haría alguna tontería si lo dejaba ir. Las manos tibias y grande del ruso se convirtieron en el veneno que paralizó el cuerpo más pequeño, penetrando debajo de su ropa, acariciando y robando besos, suspiros e insultos, era la única manera de calmar al chico que parecía explotaría y derramaría todas sus emociones de manera equivocada, tenía que cansarlo para que pesara mejor las cosas, entendió que el muro significaba algo sumamente complicado, y el cómo lo había tomado Gilbert era una manera de cavar su tumba.
Despertó de madrugada, estaba agotado física y mentalmente. No entendía qué había pasado, claro todo hasta encontrar a Iván que dormía de manera profunda a un costado suyo, sintió como su nariz escurría y con su mano encontró restos de sangre en esta y sus labios, estaba seguro que había quedado dormido de la fatiga, tener sexo con Iván era una marcha interminable que sin saberlo terminabas dormido, habían pasado toda la tarde haciéndolo de manera incontrolable, y desmedida, seguro ya era más de las media noche.
Se levantó de la cama con sumo cuidado el rubio solía tener el sueño ligero si estaba tenso, y seguro su pelea era estresante para ambos, al salir de la cama sintió como escurría de entre sus piernas un liquido, sabía de antemano que el placer de uno, era la pesadilla del otro, y él era el otro. Odiaba que Iván se viniera dentro , era vergonzoso. Completamente avergonzado tomó cualquier cosa que tuviera cerca para limpiarse, con la camisa del rubio le bastaba.
El dolor lo invadió, y sus piernas flaqueaban de cansancio, pero sabía que si Iván se despertaba le sería imposible salir de allí, se vistió con sumo cuidado, para salir del departamento casi flotando(como fantasma) y emprender su viaje a la frontera , de ser necesario mataría con tal de cruzar al otro lado.
Despertó tarde, la noche anterior se había agotado por completo, estaba agobiado del como lo había tomado Gilbert, había pasado varios días intentando que este no encontrara la noticia en algún medio, estaba convencido que era un idiota, y que partiría enseguida a Berlín oriental, con tan de lograr cruzar, y no sería una descabellada idea si la situación no fuera demasiado tensa en aquel momento, ya habían muerto numerosas personas intentando cruzar, y las medidas de seguridad de aquellos días eran las más tensas.
Giró su cuerpo buscando el calor del otro, pero solo se encontró con la cama vacía.
Un capitulo algo raro..., y lleno de insinuaciones de sexo (OMG) XD, acá comienza la cosa más enserio, creo es el comienzo de acontecimientos importantes para ambos personajes.
He aquí la ruptura de Gilbert con algo de su anterior mundo, veamos cómo termina de desmoronarse.y la construcción de un nuevo espacio para Iván.
Tengo un grave error al mencionar Rusia, en vez de la URSS, una disculpa ya que cambie la historia en el aspecto cronológico asd por eso es medio estresante escribir en base a hechos Históricos .. asd y mas como hetalia que vamos es una serie totalmente historia con humor , claro.
1-La batalla de Stanlingrado..ah demasiado complejo realmente, pero tratare de explicarlo con mis palabras- SE dice fue una de las batallas mas sangrientas de la WW2,entre Alemania Nazi y la URSS, en la ciudad de Stanlingrado(Ex-Unión soviética) de 1942 a 1943, lo característico de esta batalla es que fue en una ciudad, ósea en la calle, edificio, de aquí resaltan los francotiradores, muchos de los cuales tomaron fama (aunque se dice que son mito y exageración sus hazañas) eran rusos. NO explicare mas por lo largo que es el tema, pero si están interesados hay mucho material en internet.
2- en esta parte Iván toca una trompeta , me base en una canción del músico Ibrahim Maalouf , la canción es "Beirut" watch?v=7pizyv0m_AA , que para dato curioso es la capital del Líbano, país originario del músico . No se desesperen en una pieza larga, pero les aseguro que el final es lo mejor.
3- Me refiero a la URSS, lo cual anteriormente lo mencionaba como Rusia.
Un agradecimiento a ZerzuzaSie,River94,Yahoooo y CharlotteKamui Gracias por sus mensajes un abrazo
y como siempre a Lorena ;D
