Show your Bones
Pairing: Ivan Braginski y Gilbert Beilschmidt
Capitulo 7: canario
Hetalia de Hidekaz Himaruya no me pertenece, solamente escribo con fines de entretenimiento y ocio
-Pueden creer que se me borro la mitad de lo que llevaba lshaslkdhasklhdalkdhalksh
Lorena Mil gracias
"Lo de siempre" Se repitió a sí mismo, con la esperanza de que estos fueran los últimos. El mandato estaba dado, de limitar a todos aquellos que pretendieran cruzar, eso era su trabajo, ¿acaso un francotirador no jugaba a detener presuntos? Aquella era una tarde aburrida, tediosa y llena de nieve, pero a su favor tenía que en tan solo unos minutos sería remplazado y emprendería su regreso a Moscú, para ver a su ansiado amor
Un par de camiones de aproximaron a la puerta , los oficiales de la RDA se aproximaron, la inspección cotidiana que siempre empleaban aquellas las medidas se incrementaban conforme los inconformes asechaban para cruzar. Aburrido y torciendo los labios observo como todo sucedía normal, de no ser por una figura extraña, algo anormal que se presentaba en la cabina del acompañante, en la parte delantera del camión.
"Lo de siempre" con un silbido, como mensaje ,aviso que algo no andaba bien , movimientos extraños en la parte delantera, donde en un principio todo aparentaba ser normal. Una figura humana apareció, salió dentro de un espacio realmente pequeño, y corriendo dio la huida al otro lado, obviamente las cosas no serían sencillas, era la peor manera de tomar al toro por los cuernos.
Observo atento como "lo de siempre" sucedía, como una mujer de ropaje rojo y cabello negro corría hacia la línea que dividía dos mundos. No pensó que fuera necesario su obrar, y con cara inexistente de emociones se encontró con la visión desesperada de los "inconformes", como el solía llamarlos. La mujer corría desesperada, y los hombres grandes y entrenados gritaban, llamaban con agobiados gritos, sus armas apuntaban, dando como amenaza la muerte, pero esta mujer parecía perdida en una emoción tan frenética con tan solo una maleta y tocándose el estomago corría con más fuerza.
La ineptitud abordo del rostro de aquellos dichosos oficiales, que con asombro no hacían nada por detenerla, acaso "esperan que yo haga el trabajo" lamió sus labios y acomodándose en su mejor posición jaló del gatillo en dos ocasiones, dando como última en la espalda de la mujer. No tardo demasiado en darse cuenta de la conmoción, todos miraban asombrados, un grito acaparó su atención; desgarrador y desesperado. Un hombre peliblanco , tan pálido , con ropas negras , emitiendo aquel vapor tibio de sus boca gritaba una y otra vez el nombre de la mujer.
-Gilbert...-
No tuvo tiempo de ver lo consiguiente, en 5 segundos llegó a donde la acción se desarrollaba, y notando como su visión era perfecta, el albino e imbécil novio de su hermano, o lo que sea que fuera ; gritaba , tan fuerte que juraba que de no ser porque era el capricho de su amado lo mataba en ese mismo instante. La paliza que le propiciaban era suficiente satisfacción, y sin dejar que aquellos hombres abusaran de lo que tanto le gustaría hacer con aquel "saco de patatas", como había elegido apodarle, suspiró y sin dejar que pasar demasiado, de un solo golpe con la empuñadura de la pistola dejó inconsciente al joven.
-Yo me encargo...Murmuró alejándose con el cuerpo inconsciente. Perdiéndose por un camino estrecho que llevaba a donde su camioneta esperaba, arrojó al hombre en la parte trasera y arrancó.
"Lo mismo de siempre"
Despertó aturdido y cansado, todo el cuerpo le dolía, su cabeza estaba llena de complicadas cuestiones. No tenía la menor idea de donde estaba, todo permanecía oscuro y tibio. Pronto se percató que unos brazos lo rodeaban, y una respiración suave y rítmica bañaba su nuca. Con todas sus fuerzas movió sus manos, buscando de donde sostenerse, pero la tan suave cama lo absolvió en su tibio calor.
-Es tarde, duérmete..- Un murmullo que como una coordenada en el mapa le indico su posición. Estaba en algún lugar con Iván, seguro Moscú o soñando quizá.
-Tengo que ir al baño...- No se molestó en reclamar, sabía de alguna manera (inexplicable) regresaría, como cuando estás seguro de tu desgracia.
- Ah tu mano derecha..- Liberó sus brazos, permitiendo que Gilbert saliera de su arrullo.
Con esfuerzo y dolor se levanto, pensó en que tal vez no se había ido, y que permanecía en el departamento de Iván, terminando de tener sexo, y estaba tan agotado de la sesión que se había quedado dormido, pero a pesar de su divague se encontró que el camino al baño era demasiado largo , largo y obscuro. Intentó enfocar su visión pero eso parecía problemático, sombras y puntos negros lo hacían ir mas despacio y con mayor cuidado.
Unas manos lo tomaron de la espalda, una de ellas deslizándose a lo largo de su brazo y tomar su mano. .- Estás pedido, es aquí..- Gilbert sintió los cálidos dedos resbalar por la palma de su mano y enseñarle el lugar.-No estoy ciego..-
Iván no contesto nada, y con rapidez prendió la luz del baño, sobresaltando a Gilbert que la buscaba el encendedor en la pared de su derecha. ¿No estamos en el departamento..? pensó.
Permaneció en silencio, y entonces entendió que no había sido un sueño, que todo había sido real. La luz le pareció molesta, y los objetos borrosos.- ¿Dónde estamos?
-Es mi casa.. date prisa..-
-¿He?- Giro su cara, topándose con la imagen borrosa de Iván, que con gestos cansados lo miraba- No...- Murmuró para llevar sus manos para tallar sus ojos- no veo...-Calló tallando con mas fuerza sus ojos, pero solo pequeños puntos negros emergían, todo era borroso.
-Estas b..
-No me toques...-Gritó apartando la mano de Iván que se aproximaba.
-Gilbert...
-Sal, quiero ir al baño- Permaneció quieto, recargando su brazo sobre la pared. Las nauseas lo invadieron como si se tratara de una oleada de sensaciones por demás incomodas y molestas, le recordaban lo incómodo que era estar en esa situación con Iván fuera, porque si algo se percataba era de que una espalda ancha, llena de largas cicatrices que cruzaban de lado a lado , algunas otras más pequeñas y finas .
Y como esperaba, con el estomago revuelto y la garganta atorada, devolvió lo poco que tenía dentro. El asco lo invadió, las nauseas se terminaron, degradándose en el remolino que como su humor se iba. Tambaleándose llegó al lavabo y con grandes buches de agua enjuago todo aquel vacío.
-¿Estás bien …?– La puerta era una barrera grande, algo que de alguna manera lo hacía sentir seguro.
-¿Donde está ella...? - preguntándose se incó, su cabeza era una pesada trampa. Llevó sus manos a las mejillas, que húmedas y pálidas eran el lugar donde descansaba sus manos, intentado en vano que con esto escurrieran las saladas lágrimas.
-Lárgate Iván -. Gritó con todas sus fuerzas, desgarrándose la escasa voz que existía aun. Resbaló y de manera patética cayó en el frío piso , tan blanco como la nieve y tan helado como ésta, y así quedó dormido en un murmullo de sus maldiciones.
Despertó temprano, mucho más de lo que solía hacerlo. El día apenas comenzaba, pero no podía dormir más. Con cuidado y sin hacer demasiado ruido se levantó de la cama, dejando a Gilbert que aun dormía, en un cómodo sueño, aunque dudaba que este soñara algo, parecía muerto, con facciones tan duras. Tomó una manta más y la colocó encima del cuerpo del albino, había pasado gran parte de la noche en el baño, tumbado, él entró hasta mucho después encontrándolo inconsciente y bastante frío, lo levantó y llevó de nuevo a la cama.
Tomo una ducha rápida y regresó a la alcoba, encontrándolo aun dormido, seguro pasaría así la mayor parte del día. Se vistió con algo sencillo, un pantalón café claro, camisa blanca, y un grueso abrigo con su inseparable bufanda. Se topó con una maleta mediana y un bolso, seguro eran de Gilbert ya que al llegar Nicolás con él en brazos traía consigo algo mas, restó importancia a aquellos objetos y en ese momento se apresuro por mirar al albino, que escurriendo algunos delgados hilos de sangre por su ceja manchaba la almohada, sin olvidar las costras de sangre acumuladas en su cara y mejillas.
No preguntó nada, no quería saber que había sucedido aun, tendría tiempo de preguntarle después, aunque lo imaginaba. Acercó sus brazos a la bolsa mediana, mas parecía un costal que otra cosa, en ella había solamente algo de: ropa, dinero , una manta y una libreta rojo quemado, la curiosidad lo invadió, siendo presa de esta la tomó entre sus manos y salió de la habitación.
Sentó su cuerpo en uno de las sillones de la estancia, un café caliente lo acompañaba, era temprano así que la mayoría de los habitantes de la casa permanecía dormidos. Comenzó a curiosear , dando continuas vueltas a la libreta buscando algún nombre de a quien pertenecía, que por demás era obvio que a Gilbert. La abrió, había anotaciones de todos tipos, pero en la última parte permanecían unas anotaciones de días pasados.
XX/Septiembre /1961
El diario del asombroso Gilbert
Día 1
5:00 pm
Hoy mi asombrosa persona sexy paso mas de 5 horas sentado, sentado en la espantosa nieve, claro esperando que alguna autoridad de la RDA se descuide ,y aquello sea eficiente para lograr cruzar. Está claro que al pisar el suelo de Alemania occidental todo será más sencillo.
9:00 pm
El clima es espantoso, y no logro moverme de aquí. Una hermosa Gitana se acerco a mí, seguro ella se percató de que estaba esperando el momento precisó, claro si ella lo vio es seguro que soy demasiado obvio, así que he decidido posponer mi escape.
12:50 pm
Esta mujer es adorable, pero habla como si el mundo se acabara mañana, es demasiado feliz para la situación. Espera un buen momento para cruzar, pero con una gran problema, está embarazada de casi 8 meses por lo que escuche en su parloteo...y claro apreció con tan solo darle una mirada, las mujeres son complicadas, por un momento pensé en Elizabeth embarazada, una sonrisa me iluminó un rato.
Mi grandioso ser, que no deja de asombrar con su deslumbrante presencia por donde pasa, dije eso ¿no?.. Hay un tipo, tosco y burdo , rubio e infantil que me adora ..No deja de molestarme con sus insinuaciones a todas horas, en fin él ..Ese infeliz , aquel desdichado ..
como sea tengo hambre.
Dia 4
12:00 pm
Nada bueno sucede, además de tener una compañera de viaje, la singular Charlotte .Tengo poco dinero, y mi hermosa presencia llama demasiado la atención, al igual que la gitana escandalosa, hemos decidido y digo "hemos" porque no me ha quedado mas opción que ayudarla por igual , no sería un asombroso caballero si la dejara a su suerte ¿no?...
Buscaremos ayuda de alguien más, según algunos rumores..
11:00 pm
Recordé al imbécil de Iván, me puse demasiado melancólico, tanto que comencé a cantar, Charlotte sacó una Garmoshka de una maleta, y con peculiar alegría, a pesar de sus dolores (no sé lo que sean , en mi vida había estado con una mujer embarazada) . Comenzó a cantar típicas canciones rusa y una que otra canción de su país de origen, el Líbano, y aunque no estaba ebria lo parecía de tanta felicidad que derrochaba, pronto llegó a el incómodo momento de tocar la misma canción que Iván hace meses...
Día 6
2 AM
Este es el momento, nos infiltraremos en un camión de tierra, casi como si estuviéramos sepultado, vaya ironías. Me preocupa Charlotte, pero será lo mejor... Viejo, prometo que si todo sale bien te iré a visitarte.
Sonrió, si es que podía hacer aquello después de leer semejantes bobadas, Gilbert no era una persona nada seria si se trataba de expresarse en papel, quizá su mejor manera de hacerlo era por medio de la música, de eso estaba completamente convencido.
La chimenea calentaba el lugar, haciéndolo tibio y reconfortante. Toris había aparecido por la puerta más cercana, proporcionando algo de leña al fuego, y retirándose enseguida para comenzar a hacer el desayuno, Eduard y Raivis aparecieron poco después, saludando y partiendo enseguida a la cocina.
Y el sonrió de nuevo, caminando hasta la chimenea. –Tonto...- Murmuró, después de días de haberse sentido deprimido. Continuó con su objetivo, y sin pensarlo dos veces soltó la libreta roja en las llamas, escuchando el singular sonido del las hojas quemarse, tan rápido y silencioso que parecía inexistente. y así permanecerían esas memorias de Gilbert.
Lamió sus labios, con esa sensación de sentirse saciado, lleno y re confortable se encamió a su estudio, aquel que abandonó por varios días , días en que sin beber demasiado, si le invadió el ocio. Tomó el cello entre sus manos, y se acomodo en su silla más exquisita, aquella que además de ser lo suficientemente amplia era tan cómoda, aunque estaba seguro que la silla no tenía nada que ver, todo se lo proporcionaba su instrumento..
Mreyti, ya Mreyti,
Rah Ehkilik Hkayti,
Oulili Ana Min,
Inti Ana w Ana Inti,
Mahma Kberti w Tghayarti
Bi Ouyouni Inti 's Sâbti,
Ya Mreyti.
Como tersos duraznos, dulces y húmedos. Unos labios rojos carmín abrían y cerraban, hermosos como suaves pétalos acariciando su cuello, sus mejillas, sus labios. Ella no era una mujer, ella era una diosa, una asombrosa reina disfrazada de humana , una simple mortal , una futura madre que con sus cantos encantaba a ser humano que pisara la tierra mortal.
Sentada en una silla rechinante y de manera opaca, con las piernas separadas, de donde como cascadas caían sus relucientes faldones rojos. Sus manos como serpientes, tal cual medusa hipnotizaban el ambiente creado para él, y solamente para su asombrosa persona.
Rah Ehkilik Hkayti,
Oulili Ana Lé
Chaari Mannou Ach'ar,
Khasri Mannou Azghar,
W Temmi mannou Akbar,
Ya Mreyti.
Beilschmidt con asombro observaba a la mujer más enigmática que sus pupilas en algún momento de su vida registraran, era bella y divertida. Era una tempestad lo que le causaba la bebida, la pesada bebida de noches heladas, esas noches donde nadie desea estar solo, ella era su diosa y su salvadora, claro estando ebrio.
Bebió como si ese fuera el fin de todo, no ebrio ,pero si melancólico la miraba con atención, buscando en ella un tibio rincón, uno que ella también buscaba en el , era tarde, hacía frío y su situación era brumosa. Jamás preguntó sus motivos, ni ella lo suyos, el final era el mismo, la ejecución era gemela a la suya, el llegar a Alemania occidental era el fin, a uno que se juro la llevaría , ya sea porque era un hombre fácil de impresionar, o solo se trataba de la criatura que cargaba en su vientre.
Oulili Ana Min,
Inti Ana w Ana Inti,
Mahma Kberti w Tghayarti
Bi Ouyouni Inti 's Sâbti,
Ya Mreyti.
Oulili Ana Min,
Oulili Ana Min,
Ya Mreyti,
Ya Mreyti,
Ya Mreyti...
(1)
Sus ojos como dos piedras preciosas reflejaban sus ojos carmín, sus manos como serpientes le envolvían en su aura, y su tierna voz lo hipnotizaba. Sonreía como no había hecho hace días por unos minutos olvido quien era, y a donde iba.
-¿Por qué esa cara tan seria?.. Que no estabas cantando...
-Mi asombrosa persona, te dio ahora turno a ti. - el alcohol funcionaba perfecto en su organismo. Con sonrisa pintaba en labios, y con rubor maquillando sus pómulos se sintió perfecto. Charlotte le sonreía, como una elegante dama, recogía su cabello en una coleta, ella no bebía mas que algo de chocolate caliente en una taza desgastada.
-¡Ahora veras! tocaré algo de tu patria...
-Insistes que soy ruso..-Respondió.
-No me has demostrado lo contrario jajaja.
-Mujer loca - Y sin mas sonrió, recordando alguna estúpida pelea con la húngara malagradecida a su asombrosa amistad. Le hubiera encantado verla una vez más, en otra situación, y hubiera adorado mas verla embarazada, quería un sobrino, un hermoso niño o niña, castaño de ojos olivo, así como ella, pero de solo recordar quien posiblemente seria el padre, una agridulce sensación lo incomodó .
-Y ahora verás – Fanfarroneo imitando los ademanes del muchacho albino. Y continuó sacando de entre sus cosas una Garmoshka
.
-Eli..Charlotte...-Gritó , su ritmo cardiaco se elevó y su cuerpo se enderezó tan rápido que sintió nauseas. Se encontró asustado , sentando en la amplia cama, de donde anoche había salido confundido. Respiró profundo dándose cuenta que estaba bien él .. Porque estaba convencido de que Charlotte y su bebe no lo estaban, ellos ya no estaban. La tristeza lo invadió, esas que son inexplicables ,no sabes de donde salieron o el por qué salieron, era un mujer que no conocía y que no esperaba permanecer más con ella, más que a la hora de cruzar la línea..tal vez era el hecho de que le recordaba tanto a Elizabeth.
Escuchó el lamento, el pesado sonido del cello, y se sintió extraño. Se sintió con la necesidad de verlo, sus emociones se balanceaban como una pelota en un bote en alta mar, de un lado y de otro, sintiéndose sofocado . Salió de la cama, cansado y con bastante frío , para buscar enseguida algo que ponerse, solo encontró ropa de Iván regada por el sitio, una camisa amplia lo envolvió, unos pantalones negros que bien podían ser suyos ya que le embonaban a la perfección, mas no recordaba tener unos así. ¡ba! daba igual . Continuó sintiendo frío, así como escuchando el cello que lo llamaba, buscó algo mas con que cubrirse, encontró un suéter café, aquello era suficiente. Le pareció tonto percatarse en ese mismo momento un entablillado, claro un dedo entablillado, por la noche había ignorado tal cosas.
-Dvorak. (2)– Salió de su boca, mientras buscaba algunos zapatos. No encontrando nada parecido, salió de la habitación descalzo, y escuchando para guiándose por tan hermosa melodía. Sin timidez se desvaneció por la puerta de la habitación, no sabía donde estaba, pero al salir al pasillo se encontró con un lugar enorme, estaba ó sus ojos, y agudizando con destreza su oído escucho .
Caminó adolorido, tocándose el costado, no le importaban demasiado las heridas, por ahora. Estaba impaciente y quería llegar a donde venía el sonido. Sabía que era Iván, pero este pocas veces dejaba que lo viera tocar el cello, razones tenía, pero jamás le había explicado motivos.
-Gilbert- Paro en seco al escuchar su nombre, giro despacio encontrando a Petia, el hermano mayor.
–Petia..-Murmuró
-Iván esta abajo...-murmuró como si con su voz acabara el espectáculo.- No hagas ruido...- Tal como apareció, desapareció detrás de una puerta .
Continuó su camino, esperando no toparse con Nicolás, bajo las escaleras, el sonido cada vez era más fuerte. Se adentro a un enorme salón; era un estudio demasiado grande, tanto o mucho más que su departamento, Braginski estaba allí, sentado espaldas a la puerta y frente al un ventanal enorme, que con cortinas moradas le daban lugar una luz tenue. Dudó en entrar, solamente había asomado su cabeza atreves de la puerta, pero como vampiro a la sangre sintió la necesidad de pasar, de ser un espectador a la técnica del ruso, dio unos pasos más notando que la melodía se intensificaba, era la cumbre de tan gloriosa interpretación. (3:56 min)
Detuvo su respiración, sudó frío y sintió nauseas, jamás le había pasado semejante cosa escuchando al rubio. Sera su interpretación, serán sus dedos gruesos tan pesados y con seguridad, fuertes, pero tan rápidos como el navegar de una pluma en el aire, estaba extasiado, pero ni él mismo entendía los motivos.
Cuando se percató estaba a un costado del ruso, sus ojos cerrados lo ignoraban, su respiración suave le permitía saber que estaba totalmente concentrado .Apareció una pausa, pero estaba completamente seguro que aquella pausa le pertenecía a otros instrumentos, alargado llamado para que apareciera el personaje principal, los violones como protagonista a la pausa.
Iván continuo, lento , suave , sus dedos se movían conforme a lo requerido, ahora entendía lo que decían que era, un monstro , era un singular monstruo que emanaba mil emociones, las posicionaba dentro muy dentro de cualquiera y las absorbía a él, convirtiendo a los espectadores en zombis.
Braginski parecía otra persona, no ese infantil o violento hombre. Abrió sus ojos, estremeciendo al albino que con impaciencia soltó un pequeño susto.
-(7.22min )-Aquí podrías acompañarme –murmuro refiriéndose al solo de Flauta trasversa. Gilbert se sonrojo, vaya que sabía como hacerlo avergonzar, claro que podía acompañarlo en esa parte, o simplemente podría interpretar una pieza solo, le daba igual, quería escucharlo- Siéntate-Susurró el rubio. Hizo caso y sentó su cuerpo en el sillón que permanecía frente al mago, al músico, al encantador. En silencio admirólos dedos de Iván, su cara y sobre todo su suave respiración que por momentos se convertía en una intensa carga .
Se sintió avergonzado, pero al mismo tiempo aliviado, estaba tan cómodo escuchando a Iván que olvidó por varios minutos lo que había pasado en tantos días. Sonrió escuchado las últimas notas , y como si fuera un espejo miró la cara de Iván ,este abrió los ojos dando por terminado su interpretación.
-Te compré algo da —Murmuró sonriente.
-Idiota...-Contestó mordiendo su labio y evitando cualquier contacto visual,.
-Ves eso de allí..- No se movió, estiró su brazo señalando una figura que estaba cubierta por una tela verde. Contempló los movimientos de Gilbert, este parecía apenado, además de tener una horrible pinta.-Ve a verlo.
Caminó hacia la esquina indicada, no estaba muy seguro de que era, hasta escuchar un pequeño y sutil aleteo. Tiró de la tela , y con una inconsciente sonrisa entonó- Un..Canario..-y la alegría regreso a él, amaba las cosas adorables.
-Tocaba para él,pero interrumpiste..-Pausó- Se llama Charlotte- Sonrió notando como el cuerpo del albino se tensaba, registró con la mirada las delgadas manos, que cansadas y con lentitud ,se movían a la puerta de la jaula.
-Hola Charlotte-Habló adentrando su delgada mano - Ese ruso tonto, toca espantoso-Pausó notando como el pequeño canario amarillo (tan amarillo como las flores) se acomodaba en el dedo índice del albino, y con sumo cuidado Gilbert saco su mano- te enseñare una canción –
Comenzó a silbar aquella canción que la gitana Charlotte le había enseñado en esa sucio bar, suave y encantadora canción, que como embrujo sosegaba emociones negativas. El ave escuchaba atenta, Gilbert ignoraba si ésta entendía exactamente lo que uno decía, o siquiera escuchaban al igual que los humanos, pero estaba conforme con que esta no saliera volando alborotado ante su fatigado pitido, hasta aquel momento notó lo exhausto que estaba , ya que su silbido era terrible.
El hombre rubio y alto permanecía callado, escuchando con atención a Gilbert. Dejo su cello de lado, y apresuró unos pasos hasta Beilschmidt que silbaba a su nueva mascota, su mente comenzó a hilar ideas, recordándose ciertas palabras del diario rojo, pero le pareció una completa paranoia, lo que hubiese sucedido le pertenecía a Gilbert.
-Solo hay un pequeño trato..-Murmuró muy cerca del otro hombre, que con un chasquido terminó de silbar, siendo interrumpido por las palabras del otro.
-Acaso no era un regalo...-Contestó
-MM si, pero daaa – Pausó, estiro sus brazos , y con un suave movimiento envolvió el cuerpo de Gilbert entre sus brazos y acomodo su cabeza en el cuello del albino- Tengo algo que preguntar...
Incomodo notó como "Charlotte" volaba de su mano, alcanzando la punta de su jaula parándose en ella. Miraba curiosa, o curioso no sabía como distinguir el sexo de las aves, y atenta los miraba, o eso creía él.- ¿Qué quieres? – Pronto notó la cercanía de Iván; con aquellas manos de fuertes brazos ,lo apretaban, su respiración se posaba muy cerca de su manzana de adan, y su sedoso cabello acariciaba su oreja, provocándole cosquillas .
Respiró lento y pesado, cerró sus ojos concentrándose en lo que sea que llegara a su mente, Iván era tan cálido, tan reconfortante, y él, el simplemente se sentía tan adolorido y fracasado que aquel tibio confort en los brazos del ruso le era suficiente para caer en su enredo.
-No respondiste ...-Murmuró , dejando que sus labios se encargaran de rozar la fría piel de Gilbert, cubriendo con su tibio aliento.-Te dije: se mi amante- Continuó.
Se sobresaltó, poniéndose tenso, el calor lo abrumó, evidenciando su vergüenza con sus mejillas coloradas. Ahora lo recordaba, no solía hacerlo, cuando se acostaba con Iván, simplemente hacía eso, no tenía tiempo de escucharlo, era tan brusco y excitante que de esa misma manera culminaba, no había nada de por medio.
-Tu crees que después de todo .. – Cesó .- Mi asombrosa persona querría..-Chasqueó, molesto y agobiado
Iván era "algo", una persona que no lograba etiquetar dentro de su mundo. No negaba que en su juego-lascivo se encontraba satisfecho, o mucho más que eso, adolorido-dichoso, porque en esas palabras giraba su relación.
-Claro...daa- Contesto sin problemas, lamió con suavidad la manzana de Gilbert, causándole un ligero escalofrío que no tardó en sentir.
-Eres tan arrogante – Escupió junto con sus palabras una diluida risa, en una mezcla de burla y sencilla contestación. Sintió la fría saliva de Iván en su cuello, estaba seguro que este buscaba más que un abrazo, claro el no podía negar que le gustaba la idea.
-Entonces ,nos parecemos demasiado..- Sus labios se adueñaron de manera súbita del cuello del albino, succionando la piel hasta humedeciéndola y marcarla.
-ah..- No tardó en reaccionar, pero antes de continuar puso su mente a trabajar, a trabajar como era debido.- Odio hacer esto...pero..- Giro 180º grados, dando una última mirada al canario e interrumpiendo el trabajo de Iván, quedando frente a frente con este sonrisa orgullosa, digno de su persona. –Haré algo que te gusta a cambio de posponer mi respuesta... –Ni el mismo creía lo que salía de sus labios y mucho menos lo que tenía planeado. –Y de Charlotte..
Delgadas y amplias, sus manos se pegaron en el pecho del rubio orillándolo a caminar de espaldas. Pensó en besar a Iván, pero de hacer esto, el rubio tomaría la ventaja de su situación, dio un paso, posicionando su rodilla en medio de las piernas de Iván, este entendió de inmediato y dio un paso hacia atrás esperando ansioso el manejo de la cosas por parte de Gilbert. Tomó la iniciativa y moviendo a Braginski lo acorraló a la pared más cercana, el lugar era enorme así que no encontró demasiadas opciones. Giró a Iván hacia donde estaba el, cambiando de lugares. Iván quedó pegado a la mesa donde descansaba la Jaula de el canario, aquel que simplemente movía su cabeza de esa manera tan rápida que solo ellos pueden hacer, mirando en todas direcciones.
Acercó sus labios a los de rubio, que sonrojado se sintió extraño. Gilbert sonrió y solo mordiendo el labio inferior de Iván succionó de este, soltándolo de inmediato para alejarse.
Una gran ansia y decepción abrumó al rubio, que emocionado miraba atento la cara de albino. Este aventuro su mano por la espalda de Iván, descendiendo conforme todo su cuerpo lo hacía, su rostro avergonzado y rojo se topo frente a la cintura del ruso, de rodillas tomaba valor a lo que pretendía hacer. Pensó en regresar una mirada a la cara de Iván, y ver como este se carcomía en sus pervertidas ideas, pero se sintió tan avergonzado al notar el bulto que crecía en los pantalones del rubio.
-ja ja .. – Una risa se liberó de los labios de Braginski.
Se sintió ofendido, si el rubio lo estaba retando él lo haría, no rebajaba su orgullo ni nada que le perteneciera. Deslizó sus manos entre la ropa de su acompañante, desabrocho el cinturón, botón y cierre del pantalón café del rubio, notando enseguida que este comenzaba a respirar más rápido. Sus manos de adentraron, separándose una de otra, desde el miembro de Iván, hasta las caderas de este. Sus dedos se engancharon al borde de la ropa interior del hombre, y en un solo movimiento tan rápido, bajó tanto pantalones como calzoncillos.
-Ah...- Un diminuto gemido se escapó de los labios del ruso, recargando sus manos sobre la mesa que se encontraba a su espaldas ,destensó su cuerpo y respiró hondo.-Sabes lo que haces daa..-Murmuró, callando enseguida sintió la tibia lengua de Gilbert envolverlo, tensándolo una vez más su cuerpo.
Gilbert no se preocupó por decir nada, simplemente con una mano tomaba la base del miembro de Iván, mientras con la otra la recargaba su peso en la cadera de este. Continuó por varios minutos, repitiendo el mismo acto, por momentos se relamía la comisura de los labios, o lamía la virilidad de costado, no adentrándola por completo en su boca. Pronto comenzó a sentir el líquido pre-semita en su boca, ese amargo y desagradable sabor. Bien no amaba el resulto, solo el acto.
-Gil...Gilber... Gilbert...- De los secos labios del rubio repitió constantemente el nombre de Gilbert, entre cortado o completo avisaba de su próximo final. Sin saber siquiera como se sintió asqueado, el sabor de Iván se aguardaba en su boca, enseguida se encargo de hacerlo sacar, escupió en su mano el liquido blanco que logro no tragar.
Iván respiraba con pesadez, sintiéndose realmente abrumado por sensaciones placenteras. Tardó en reponer su respiración y observaba con cautela los movimientos de Gilbert, era la primera vez que este era tan sumiso por su cuenta. Observó como este escupía en su palma el semen, y eso le causo gracia, era tan intransigente cuando se trataba de sexo.
-¿Me contarás lo que pasó...?-Sin pensarlo demasiado preguntó, si algún momento era bueno para preguntar al albino, era alguno que se relacionara con el sexo, era flexible para sus sentimientos, pero tan terco con sus actos.
-No...-Contestó levantándose, ayudando por Iván que lo miraba curioso- Y date por bien servido imbécil.-
DX he acabado el capitulo OMG que complicado, me costo demasiado el unir tantas ideas, y muchas quedaron fuera.
Muchísimas gracias por leer les agradecía un comentario.
(1) –Aca una canción hermosisima , watch?v=i_cfBgSQGvQ&context=C3f4d526ADOEgsToPDskL-yKL3c7ZwGaTwD14YxPrk Es el tema o uno de los temas de la pelicula "Caramelo" de Nadine Labaki , .org/wiki/Caramel_(pel%C3%ADcula) aca el resumen, yo la ame es una cosa asombrosa, una visión distinta al ser el medio oriente.
-Debo decir que Amo a ¡Rostropovich, o si! uno de los chelistas más grandes del siglo XX, y como tal pretendo presentárselos si no lo conocer.. Ahora, Iván interpreta una pieza que no es de Rostropovich es de Dvoka, la verdad desconozco el nombre exacto, pero si les puedo pasar la pieza donde me base para el fragmento del fic.
(2)
/watch?v=Fj0GMQCi3gY
(ultima parte)
watch?v=K7e7LFhfN_s&list=PL089D834E3D3EB88E&index=6&feature=plpp_video
Encontré la pista completa, dura 50 min si alguien la quiere pídamela.
El tiempo que está marcado, en el momento de la canción (en el video) en donde exactamente me baso, son 6 partes, si pueden escúchenla completa, es hermosisisma , es también importante que mencione que Rostropovich era ruso , claro en el nombre suena del todo , si gustan leer su biografía también es interesante .
Aparecerán mas interpretaciones de Rostropovich, no podre evitarlo
!
Espero que les gustara este capítulo algo confuso y quizá un poco OC, lamento que Gilbert se asombrara tanto en la ultima parte, pero quería mostrar su amour por la música, aquella que según esta historia debe de convertirse en algo muy fuerte en el. Iván.. jaja ya verá que sucede con el ..
Gracias a , Yahoooo -Gracias por seguir leyendo. y a Malkavian13 gracias por leer ;D
