By Annie-ly-chan

CAPÍTULO 1: Make of two hearts

Aioros recorría de un lado a otro el Santuario en busca de Saga. Sabía que el gemelo no había estado de ánimo los últimos días, y seguramente ahora estaría escondido bajo una piedra en el lugar más recóndito de Atenas, esperando que nadie lo encontrara en por lo menos 24 horas más.

—Es mi imaginación o es la tercera vez que Aioros pasa por aquí. —Dijo Afrodita tomando un trago a su cerveza.

—Debe estar buscando a Saga. —Bostezo Deathmask restándole importancia. —Sabes qué día es, ¿no?

—Claro, el arquero es la única persona a la que no mandaría a otra dimensión este día.

—¡Argh! Es increíble, pero si yo solo… aahgh. No es posible. —Un malhumorado Milo subía las escaleras hacia Cáncer pesadamente.

—Y a ti qué te pasa insecto. —Comentó el dueño de la cuarta casa, indiferente. Abriendo otra cerveza.

Milo entrecerró los ojos con cara de pocos amigos.

Afro rió divertido de la expresión del escorpión. Y le ofreció la cerveza que Deathmask apenas destapó como son de paz.

—¡Hey!

—Vamos Masky, parece que Milo la necesita más que tú. ¿Por qué tan alegre esta mañana?

Milo bebió media cerveza de un solo golpe.

—Saga. Él y su mal carácter me van a volver loco… prácticamente ahuyentó a mi cita de hoy…

—¡VISTE A SAGA! —Aioros lo había tomado por sorpresa, haciéndolo soltar su cerveza.

—¿Y este de dónde salió? —Deathmask enarcó una ceja.

—¿Dónde lo viste?

—Ca-cabo Sunión.

—Pero claro.

Aioros desapareció tan pronto como había llegado. Mientras que el escorpión se había quedado estupefacto en su lugar.

—Pero qué diablos…

—Hoy es cumpleaños de Saga. —Lo interrumpió Afrodita mientras recogía los trozos de botella del suelo.

—¡¿ES HOY? L-lo había olvidado. E-eso quiere decir que pude haber muerto…

—Tuviste suerte.

—Creo que necesitaré otra cerveza.

.n-u-n-u-n-u.

—Así que aquí te escondes. Este año no fuiste muy original, amigo.

—No estoy de humor Aioros…

—Eso no es nuevo. Al menos Milo sigue vivo…

—De verdad, no estoy de humor.

—Bien, bien, de acuerdo. Ya no digo nada. —Se sentó a su lado. —Toma. —Le extendió una pequeña caja envuelta con papeles de colores. —¡Feliz cumpleaños!

—Gracias.

—Podrías al menos abrirla y fingir que te gusta.

Saga enarcó una ceja. Su mejor amigo lo miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Suspiró y se dedicó a desenvolverla con cuidado de no romper el papel.

—"Saga".

El aludido se congeló de pronto. El sonido fue tan claro que por un momento dudó que el llamado fuese directamente a su cosmo. Volteó a ver a Aioros, que seguía expectante a que abriese el regalo. Él no parecía haber escuchado algo.

—¿Qué sucede? —Dijo el arquero, cambiando el semblante.

"Saga".

—Es Kanon. —Dijo en apenas un susurro. —"¿Qué pasa, hermano?"

"¡Hola!"

"¿Hola?"

—"Ehm, ¿Qué tal las cosas en el Santuario?"

—"¿Qué?"

—"Bueno…"

—"¿Estás bien?"

"Sí, es decir… yo… necesito algo de ayuda, pero…"

"En un segundo estaré ahí…" —Se levantó dispuesto a abrir un portal interdimensional.

"NO. No es esa clase de ayuda… Tranquilízate. Yo… ehm… quería decirte que llegaré al Santuario mañana, entonces hablaremos. Solo quería ponerte sobre aviso".

"¿Seguro que estas bien?"

"Sí". —Respondió no muy convencido. —"Te veré mañana".

—"Ok… y Kanon… Feliz cumpleaños…"

"Ah… gracias… pa-para ti también".

Saga había estado inmóvil por los últimos tres minutos. Aioros lo veía con interés. Finalmente se decidió a interrumpir su meditación, estado de shock, o lo que fuese que le pasará. Porque si de algo estaba seguro era de que ya no hablaba con el gemelo menor.

—¿Y bien?

El mayor se volvió asustado, como si por un instante hubiese olvidado que estaba acompañado.

—¿Entonces? —insistió el arquero.

—¿Q-qué?

—¿Kanon?

—Ah… él regresará al Santuario mañana.

—Oye, entonces son buenas noticias, ¿no?

—No lo sé, estoy preocupado. Dijo que necesitaba ayuda.

—Vamos, si fuera algo grave lo sabrías.

—Pero es Kanon, él jamás me pediría ayuda a menos que...

—Tranquilízate. De cualquier forma lo sabrás mañana.

—Supongo que tienes razón.

—Así es. Ahora siéntate, cálmate y abre tu regalo.

Saga devolvió la mirada a la pequeña caja que aún yacía en su mano. Terminó por quitar el papel que aún la cubría, y vació su contenido en su otra mano.

—¿Qué es esto?

—Una corbata. Es bonita no crees.

El de géminis enarcó una ceja. Gesto que logró dibujar una inmensa sonrisa en el arquero dorado.

—Es… linda. Pero…

—Sólo pensaba… —Lo interrumpió el castaño. —Que tal vez… la podrías usar en mi boda. —Terminó de decir en prácticamente un susurro.

—¡¿QUÉ?

—Tú sabes. Me gustaría que fueras mi parochos*

—¿Es enserio?

Aioros asintió.

—Así que tú y Jane… No pensé que ustedes… es decir… ¿dejarás el Santuario?

—No. Al menos, no aún. Ya hablé con Athena sobre esto. Jane y yo viviremos en Sagitario hasta que mi sucesor llegue y sea capaz de despojarme de mi armadura. —Rió alegre.

—Vaya. —Suspiró el peliazul.

—Entonces qué dices, ¿te gustaría ser mi parochos?

—¿Seguro?, ¿qué hay de Aioria?

—Ya tengo otro cargo para él, y… pues, tú eres como un hermano mayor para mí. No podría escoger a nadie más… así que…

—Será un honor. —Dijo Saga mirando directamente a su corbata nueva.

.n-u-n-u-n-u.

Paciencia, la virtud de los más grandes hombres. Así como su ausencia puede llegar a ser la debilidad de los más fuertes. Tal era el caso de Saga de Géminis, no había cosa que odiase más que esperar.

Ya pasaban de las 10 de la noche y aún no llegaba. No entendía qué podía demorar tanto a su hermano. Él había dicho que regresaría ese día, y "ese" día estaba por terminarse. El gemelo mayor daba vueltas en círculos por la cámara principal del templo tratando de llenar los espacios en blanco en su mente, es decir, Kanon podía crear rupturas dimensionales tan bien como él, no debería costarle el menor trabajo transportarse hasta el Santuario en un santiamén. Claro estaba la posibilidad de que la barrera que él mismo creaba para proteger al Santuario de ataques como el suyo fuera un obstáculo para su hermano menor. No, realmente no creía eso. Kanon lo conocía a la perfección, seguramente su tormentosa espera no era más que uno de sus planes para reírse a sus costillas. Viviendo como sombra por tantos años le habían enseñado mil maneras de entrar, probablemente usaría alguna de esas rutas para sorprenderlo una vez que entrara en estado de desesperación total, para lo cual no faltaba mucho.

11:05 pm. Un pequeño reloj de mesa se hizo mil pedazos al chocar contra la pared. Saga sentía que se volvería loco si veía un minuto más trascurrir en el pequeño aparatito.

—De saber que así tratas tus cosas no te habría traído un regalo.

El mayor volteó en dirección a la entrada principal del templo donde la tenue luz de la luna dibujaba la silueta de su gemelo. Se veía un tanto distorsionada a causa de la enorme capa que lo cubría y que apenas dejaba ver su rostro, pero sin duda era él.

—¿Te asusté? —Sonrió burlón.

—Claro que no. No esperaba que llegaras por la entrada principal.

—¿No esperabas? El hecho de que elevara mi cosmo para anunciar mi presencia no te dio una idea.

—¿Tu cosmo?

Saga se congeló en su lugar, no se había percatado que su hermano no hacía nada por disimular su cosmo, y ahora que lo pensaba llevaba más de una hora sintiéndolo sin darse cuenta.

—JAJAJA. No puedo creer que el "Gran Saga de Géminis" se descuidara tanto, los años sin entrenamiento te están afectando hermanito.

—Yo… un momento… ¿atravesaste los templos?

—Pues sólo son dos antes que este, pero sí. Aunque en realidad sólo me topé de frente con Aldebarán; Mu y Kiki parecían algo ocupados, creo que por fin el pequeño duende se convertirá en el Santo de Aries, ¿no?

—Sí, pensamos que cualquier día de estos será… Pero "El Santo Rebelde, Kanon de Géminis" siguiendo los protocolos. No es común que entres llamando la atención.

—Lo sé. No tenía muchas opciones… En fin, ¿me vas a seguir cuestionando en la puerta o me dejarás pasar? Vengo rendido, mi vuelo se retrasó, y creme no es un viaje corto desde Brasil, además tuve que hacer varias paradas técnicas desde Atenas.

—¿Avión?

—Sí. Tú sabes, son unos objetos enormes de metal que la gente usa para volar y transportarse.

—Sé lo que es un avión. Me refiero a, ¿por qué viajas en avión?, ¿Quién eres, y qué le hiciste a mi hermano?

—Cálmate. Es sólo que no podía hacer un viaje interdimensional o por los peligrosos caminos secretos del Santuario con ellos.

Caminó unos pasos para estar frente a Saga, y con una ráfaga de su cosmo se quitó la capa que lo cubría; dejando así ver a dos pequeños niños que dormían plácidamente en sus brazos, abrazados de su pecho. Si no fuese por lo rojizo de su alborotado cabello, sin duda serían idénticos a Kanon.

—¿Q-qué significa esto?

—Te presento a tus sobrinos: Cosme y Damián.


Ojalá lo hayan disfrutado.

*Parochos: Es lo que se conoce como padrino, testigo o bestman, para otras culturas. En la antigua tradición de las bodas griegas, se trataba del mejor amigo o pariente más próximo. Éste debía permanecer a lado del novio durante los ritos en los que la novia abandonaba la casa del padre para ser recibida en la del futuro esposo.

También, para la religión católica, parochos puede ser traducido como párroco, sacerdote o cura. Pero no es el significado que quería usar para esta historia. =P

Bueno, creo que son todas las aclaraciones.

Hasta la próxima.

Saludos (se agradecen reviews)

^u^