Cap. 2 Viejas Heridas.
La rubia abrió poco a poco los ojos, le dolía la cabeza horriblemente.
—He bebido demasiado—se dijo a si misma mientras se ponía de pie, se encontraba en su cuarto.
Tuvo un sueño muy raro aquella noche, soñó con Edward y Al, no es que eso fuera sorpresa, pero había sido muy real, el más real que había tenido, no le gustaba soñar con ellos, le recordaba lo que no tenia y nunca tendría… a sus amigos de la infancia de regreso, las ganas de llorar la invadieron, pero no lo haría, ayer fue el día en que se permitía olvidar su vida y dedicarse a sentir lástima por sí misma, hoy no… no lo haría.
Con cuidado abrió las cortinas permitiendo que el sol la cegara por unos segundos, pero luego se acostumbro a la luz, salió de la habitación para ir a la cocina, necesitaba una aspirina, Sciezka siempre dejaba una en la cocina. Llego a ella y rápidamente se sirvió un vaso de agua y se lo tomo.
Escucho la puerta abriéndose y se asusto, su amiga castaña nunca regresaba y no esperaba a ningún cliente, tomo la llave que estaba en la mesa del comedor y preparándose mentalmente salió de la cocina lista para atacar a cualquiera que estuviera en su casa.
Pero se quedo congelada.
Frente a ella había dos chicos con bolsas de compras, apretó aun más fuerte la llave que tenía en su mano, no sabía cómo reaccionar a lo que veía… no era posible que fuera real… simplemente no podía.
—Ed… Alphonse—murmuro—Ya basta Winry—comenzó a decirse a sí misma—deja de soñar y despierta—cerro los ojos fuertemente—muy bien, al abrirlos estarás despierta en tu cama, sola… esa es la verdad, ahora ¡despierta!—grito mientras abría sus ojos… pero los dos chicos seguían ahí.
Los chicos no sabían que decir, gracias a Dios la rubia lucia más tranquila, pero aun así algo consternada.
—Ah… vimos que no tenias nada que comer, así que fuimos al mercado—dijo Ed mientras mostraba las bolsas, fue lo único que se le ocurrió decir al Elric mayor, Alphonse le dedico una mirada de "¿Es enserio?"
—Ustedes… ustedes no son reales—se dijo la rubia.
—Winry—contesto Al poniendo las bolsas en el suelo—por favor escucha lo que tenemos que decirte…
—No quiero—volvió a hablar la chica—no quiero… ¿Qué tal si desaparecen de repente?—las lagrimas comenzaron a amontonarse en sus ojos—no podría lidiar con eso.
—Winry estamos de vuelta—contesto Ed—no iremos a ninguna parte, somos reales.
Sin ningún aviso de ninguna clase la llave que sostenía la chica salió volando hacia la cara del mayor.
—¡Hermano!—se distrajo el menor y fue lo peor que pudo hacer pues antes de que pudiera evitarlo otra llave, que Winry había sacado de algún otro lugar, su casa estaba llena de esas cosas, voló a la cara del rubio/castaño.
—Bueno, creo que merecíamos eso—dijo el ex alquimista mientras se sentaba en el suelo y se sobaba la cara.
—Supongo—colaboro Alphonse.
Se vieron uno a otro listos para decir algo, pero los sollozos los interrumpió.
—Ustedes… de verdad regresaron—comenzó a llorar más fuerte la chica—he soñado con esto tantas veces y aun así… no sé qué decir—trato de limpiarse las lagrimas.
Era inútil.
—Winry—trato de decir el rubio de coleta.
—No quiero oírlo—respondió.
—Pero Winry, tenemos que explicarte.
—¡Dije que no quiero oírlo Alphonse!—grito la chica—no ahora—volvió a su tono normal y se volteo para subir las escaleras—Todavía no… puedo creer que esto sea verdad… no… no puedo, pero… por si lo es, pueden quedarse acá abajo—los chicos sonrieron entre ellos, aun cuando ella dudaba, nunca dejaría de ser la dulce y servicial chica—solo no me molesten—concluyo preparándose para subir las escaleras.
—Winry—llamo Edward—solo una pregunta, ¿Dónde está la abuela Pinako?
Ellos no pudieron verlo, pero la chica apretó los puños fuertemente—Ella… ella no está—fue lo único que pudo decir, si hubiera dicho la verdad solo llevaría a mas preguntas que no estaba lista para contestar… ni segura de que debiera hacerlo.
Termino de subir las escaleras y desapareció, los chicos solo escucharon como la puerta de su habitación se cerraba.
—¿No está?—dijo Alphonse—¿Crees que haya ido a Rush Valley?—volvió a cuestionar.
—No lo sé, tendremos que preguntarle a Win después, me conformo con haberme librado de esto con solo una llave en la cara.
—Por ahora—recalco su hermano— bueno ¿Qué debemos a hacer?
—Yo pienso que deberíamos comer algo, luego podríamos ir a visitar a mamá—sonrió el chico con ganas de ver y platicar con su madre.
Arriba la chica estaba sentada en el espacio que había en su ventana… luego de un rato vio como los dos chicos salían de la casa.
Tuvo que tallarse los ojos para asegurarse que de verdad eran ellos… no sabía cómo lidiar con esto, no podía creer que ellos estuvieran de regreso. Cinco años espero, cinco agonizantes años espero a que los hermanos llegaran a su puerta, pero luego de tanto había perdido la esperanza, tenía la esperanza de que estuvieran vivos, pero no de que regresaran, pensó que seguiría sola por siempre… podía lidiar con su ausencia, lo había hecho… pero ahora que ellos estaban de vuelta… tenía miedo.
Miedo de que se volvieran a ir.
—No podría con eso—susurro mientras dejaba otras lágrimas caer…
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Los hermanos llegaron al cementerio, tardaron un poco más de lo planeado, pues al detenerse a comprar unas flores la señora Rosemary los reconoció y eso atrajo a más antiguos amigos de los chicos. Preguntas como "¿Dónde estaban?" "¿Ya nos extrañaban?" o "¿Ya fueron a ver a Winry?" se dispararon, ellos tuvieron que inventar que habían estado en una misión secreta para los militares y por eso no podían revelar nada, a Alphonse no le hacía gracia tener que mentirle a todas esas personas que se preocupaban por ellos, pero no podían decirles que cruzaron a otra dimensión donde el mundo era totalmente diferente y había versiones de todos, creerían que estaban locos y los encerrarían en algún manicomio.
Se pararon frente a la tumba de su mamá, seguía bien cuidada…
—De seguro fue Winry—murmuro Alphonse agachándose mientras dejaba las flores, se quedo abajo… con su mano movió un poco del polvo que había en la lapida.
—Hemos vuelto madre—dijo Edward con una gran sonrisa.
—Estamos en casa—respondió Al con unas cuantas lagrimas de alegría en los ojos.
Ed contemplo a su hermano que como estaba agachado y dándole la espalda no lo podía ver, sonrió…
—Al fin pude traer a Al mamá, él… tiene su cuerpo de nuevo—susurro demasiado bajo que ni siquiera su hermano lo escucho.
Ambos hermanos comenzaron a hablar con su madre en su mente, se contaban todo los chicos, pero las platicas con su mamá preferían dejarlas privadas.
Luego de un rato donde ambos chicos ahora comenzaron a hablar con ella en voz alta, contándole entre los dos que clase de aventuras y cosas conocieron en el otro lado de la puerta se prepararon para irse.
—Bueno es hora de que nos vayamos, pero vendremos a visitarte a menudo—menciono el más pequeño mientras se ponía de pie.
—Vamos Al, se hace tarde, Winry pensara que no fue real si tardamos más—concluyo Ed mientras se daba la vuelta para comenzar a irse, pero algo atrajo su atención—¿Al?
—¿Qué pasa Hermano?
—Esa tumba, la que está junto a los tíos Rockbell, no estaba ahí ¿verdad?
Alphonse voltio a ver a donde su hermano apuntaba, era cierto, nunca habían visto esa tumba, se les hacia raro que estuviera tan pegado a los padres de Winry, así que comenzaron a acercarse.
—Me pregunto de quien se…—el chico callo enseguida al poder leer el nombre, estaba en shock.
—¿Qué sucede Al?—se acerco de igual manera Ed y quedo del mismo modo que el rubio menor.
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Sonó el timbre y la rubia supo que serian visitas, bajo la escalera y sin importarle que todavía estuviera en pijamas abrió la puerta, se encontró con una de las personas que se había convertido en un pilar de ayuda para ella.
—Riza—susurro.
—Win—le dedico una cálida sonrisa—Ya se lo de los Elric, le he pedido permiso a Roy para venir a verte, me lo ha concedido casi inmediatamente—no perdió su tono amable.
—¡Riza!—brinco sobre ella abrazándola y llorando fuertemente, la ex teniente solo la estrujo contra ella y ambas subieron las escaleras.
Llegaron al cuarto de la dueña de la casa y se sentaron en la cama, Winry seguía llorando pero controladamente.
—¿Sabes que es real verdad?—comenzó a decir Riza.
—No… no lo sé—contesto su amiga—se me hace tan irreal, siempre pensé que al verlos correría a abrazarlos, pero no me he podido ni acercarme a ellos, tengo miedo de tocarlos y que ellos se desvanezcan.
—Win, sé que esto debe ser difícil para ti, pero ellos están de vuelta, lo que siempre has querido está sucediendo creo que deberías…—fue interrumpida por la otra mujer que se paro y la miro molesta.
—¡¿Qué? ¿Crees que debería fingir que no paso nada y recibirlos como si no se hubieran desaparecido por cinco años? Tu bien sabes cuanto sufrí por ellos… y ahora vuelven como si nada… ¿Cómo se supone que deba reaccionar ante eso?... ante sus estúpidas e inocentes sonrisas—murmuro lo ultimo mientras volvía a sentarse en la cama con la cabeza baja.
La Hawkeye solo la miro con un deje de tristeza, no le gustaba ver a la mecánica así, por fin empezaba a tener un poco de balance en su vida, pero con la llegada de esos hermanos no había forma de que pudiera seguir sin resolver sus sentimientos.
—Winry, sé que es difícil, no puedo ni imaginar cómo te debes sentir, pero dime… ¿perderás la oportunidad de estar con los Elric como antes?
—Nada… nada puede volver a ser como antes—concluyo la ojiazul mientras se limpiaba las lágrimas.
—Tú… ¿Aun lo amas?—menciono lo más bajo posible, pero suficientemente alto para que la otra lo escuchara.
La Rockbell alzo la mirada hacia su compañera, tenía los ojos con restos de lagrimas y las mejillas ligeramente coloradas, por un momento sonrió tiernamente mientras contestaba—¿Alguna vez deje de hacerlo?
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—¡Hermano espera!—gritaba Alphonse mientras corría colina abajo tratando de alcanzar a su hermano que había salido corriendo en dirección a la casa de su amiga.
Ed corría lo más rápido que podía, no era posible… no… esa anciana era más fuerte que cualquier persona de su edad que había conocido, ella no podía haber… la abuela Pinako no podía…
Llego a la casa y abrió la puerta de golpe.
—¡Winry!—gruño mientras volteaba a ver para buscarla, al no encontrarla comenzó a subir las escaleras.
—¡Hermano!—escucho desde la planta baja, pero el ya estaba frente a la habitación de la rubia.
Sin pensar las cosas el Elric mayor abrió la puerta bruscamente, encontrándose con dos pares de ojos que lo miraban sorprendidas.
—Winry—se acerco bruscamente a ella sin importarle la presencia de la secretaria del Fuhrer.
—Ed—susurro esta no sabía qué hacer… no estaba lista para enfrentarlo, pero esto no pareció importarle al otro ya que sujetándola de los hombros la jalo para que se pusiera a su altura.
—¡Hermano suéltala!—llego corriendo y con la respiración entrecortada Alphonse.
—¡Calla Al!—grito el rubio asustando a Win, quien se encogió un poco—¿Por qué nos mentiste sobre la abuela Pinako?—fue directo al grano.
—La… la abuela—susurro Win… ¿Quién les había dicho?
—Tranquilízate—susurro Al desde el marco de la puerta, temía que si interfería las cosas se pusieran peor.
—No mentí—contesto un tanto ruda la mecánica—dije que no estaba, y no esta—concluyo sin mirarlo a los ojos.
—¡No me vengas con estupideces!—bramo el Elric sujetándola aun mas fuerte—¿Por qué lo ocultaste? La abuela…—sintió como unos brazos lo empujaban repentinamente, pero no eran los de su amiga.
—¡Cálmate Edward Elric!—ex pectó la única militar presente.
—Secretaria Hawkeye esto no tiene nada que ver con usted—trato de calmar su voz, pero no sirvió de mucho.
—Salgan ahorita mismo—volvió a decir la ex teniente y sin esperar respuesta empujo a Ed y Al fuera de la habitación cerrando la puerta detrás de ella—bajemos—siguió con su tono serio, los hermanos no tuvieron más remedio que hacer lo que ella pedía.
Llegaron a la sala y antes de que alguno hablara la única mujer presente tomo lo primero que vio, que por mala suerte de los hermanos era una llave inglesa, y les pego con ella en la cabeza.
—¿¡Que le sucede!—se quejo Ed sobándose la cabeza.
—Nunca espere que alguien además de Winry nos pegara con una llave—susurro Al.
—¿Qué creen que están haciendo?—cuestiono aun con su tono rudo la rubia.
—Hawkeye-san nosotros solo queremos sabes que paso con la abuela—murmuro Al con la cabeza gacha.
—¡Si, Winry nos debe una explicación!—grito un poco demasiado alto el otro hermano.
—¡Winry no les debe nada!—la molestia podía denotarse en el rostro de la ex teniente, tenía las mejillas ligeramente coloradas y podía notarse que se aguantaba las ganas de golpear a Edward—No se olviden que a pesar de que ustedes atravesaron la puerta y que no pudieron volver por fuerzas mayores, fueron ustedes los que decidieron irse, ustedes la dejaron aquí, ella—comenzó a bajar la voz—ella ha sufrido mucho, luego de que su abuela falleciera ella se sumió aun mas en su tristeza, Sciezka y yo la hemos ayudado, incluso Roy se ha convertido en un amigo para ella, así que no crean que regresar les da el derecho de poner su vida de cabeza, no confundas las cosas, el hecho de que hayan sido amigos de la infancia y muy cercanos no quiere decir después de cinco años de abandono ella sienta lo mismo.
Termino su discurso y se dio la vuelta para subir de nuevo con la mecánica, los dos chicos se quedaron callados, cada uno en sus propios pensamientos.
Al se sentía mal, nunca pensó que Winry se pondría tan mal, siempre pensó que ella era fuerte y que podría con todo, se odio por no considerar los sentimientos de la chica, la que siempre los esperaba.
Si Alphonse se sentía mal, Ed se sentía la peor mierda del mundo, no solo porque por su culpa Al había cruzado la puerta y ahora él se sentía mal, si no, y sobre todo, porque sabía que la rubia estaría arriba llorando y era de nuevo por su causa, odiaba cuando eso pasaba, incluso cuando eran niños, si pudiera regresar el tiempo posiblemente se la llevaría con ellos, nunca había pasado por su mente que el irse causaría tal conmoción en su amiga.
—Somos unos idiotas—murmuro Alphonse mientras se tumbaba en el sofá con su brazo tapándole la vista.
—Tú lo has dicho…
