Cap. 3 Errores.
Los dos hermanos no se atrevieron a subir a lo que antes habían sido sus habitaciones, por una parte porque no querían incomodar más a Winry y porque les daba miedo que incluso sus cuartos hubieran cambiado y fueran una prueba más de que nada era igual.
Después de unas horas escucharon como alguien bajaba las escaleras, era Riza.
—Me tengo que ir—dijo al llegar con ellos—no puedo estar mucho tiempo fuera del trabajo o Roy comenzara a holgazanear—se dirigió a la puerta y antes de salir se volteo para decirles—Ustedes dos—hablo rígidamente y ambos se tensaron—¡Cuídenla!—menciono como si de una orden se tratara.
—¡Sí!—mencionaron los dos en pose militar algo asustados por la actitud de la mujer, esta solo sonrió y se fue.
Y esa noche Winry no bajo y los hermanos no se atrevieron a subir.
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Ed escucho unos pasos y rápidamente abrió los ojos solo para encontrarse con el rostro de la mecánica a unos centímetros de él, la rubia rápidamente retrocedió ligeramente ruborizada.
—Winry—menciono Alphonse mientras se levantaba del sofá y se tallaba los ojos de cansancio.
La chica llevaba una blusa blanca de manga larga y el traje de mecánica que usualmente llevaba puesto al trabajar. Los chicos no sabían si hablar o esperar a que ella les dijera algo, a decir verdad el momento era bastante incomodo.
—¿Bueno que me ven?—dijo algo irritada la chica.
—Es que… no sé qué decir—menciono apenado el rubio mayor.
—Nunca sabes—respondió rudamente y luego suspiro—Bueno… no voy a pasarme llorando solo porque han vuelto, tengo clientes que dependen de mi, así que estaré en mi taller, Alphonse—le dirigió una mirada que aunque intentaba ser fría se veía algo de ternura en ella.
—¿Si?—pregunto temeroso.
—Encárgate del almuerzo y tú—apunto al otro hermano—Aquí tienes una lista de cosas que necesito que hagas—le entrego una hoja llena de distintas tareas, con letra bastante chica.
Sin decir más la dueña de la casa se fue a su taller, los chicos sin quejarse se encargaron de su tarea, no era la bienvenida que alguna vez esperaron, pero era mejor que saber que tu amiga de la infancia se encontraba destrozada por tu culpa, así que harían todo lo que ella pidiera.
Una semana paso de esta manera los muchachos cumplían con lo que la chica pedía y ella se encargaba de sus clientes, almorzaban juntos, pero casi no hablaban, las cosas eran muy incomodas para todos, pero Winry no parecía querer hacer que eso cambiara y los hermanos no se atrevían, temían lastimarla de nuevo.
Pero una tarde en que los hermanos se encontraban en la terraza trasera de la casa, sentados en los escalones mirando el paisaje la rubia llego y se sentó entre los dos, sorprendiéndolos enormemente.
—Que cansancio—dijo mientras se limpiaba un poco de aceite de la cara.
No sabían que decir y Alphonse sabiendo que su hermano no era bueno en eso se decidió a hablar con la chica de una vez por todas, todos lo habían estado evitando, pero era hora de hablarlo una vez por todas.
—Winry nosotros…
—Alphonse no quiero…—fue interrumpida.
—¡Winry necesitas saber!—se quejo Edward con voz angustiada.
—Tienes que saber que…—esta vez fue la mecánica la que interrumpió.
—¡Lo sé!—menciono la chica bajando la mirada gritando, para luego suavizar su tono de voz—sé lo que quieren decir, pero no puedo escucharlo, he pensado mucho esta semana, y no puedo… no puedo escuchar lo que tienen que decir, no puedo culparlos, ustedes cruzaron esa puerta para salvarnos a todos aquí ¿Cómo podría yo reclamarles algo así?—junto sus rodillas a su pecho—Lo siento chicos—ambos la miraron sorprendidos, si algo podía hacer que se sintieran peor es justamente eso, que la chica les pidiera perdón entre lagrimas—siento no haber podido darles la bienvenida que esperaban y probablemente merecieran, pero… tengo tanto miedo, miedo de que si los toco ustedes desaparezcan, no quiero volver a estar sola—oculto su rostro.
Ed se quedo sin palabras, odiaba que esto pasara, Winry otra vez sufría y no podía hacer nada para calmarla, odiaba sentirse tan impotente. Al se puso de pie solo para agacharse frente a Winry, quien al ver la acción de su amigo trato de limpiar sus lagrimas, pero el rubio tomo sus manos en las suyas.
—Basta Winry… por favor, no vuelvas a decir que lo sientes, tu… cuando hermano desapareció por primera vez, fuiste tú la que me cuido, nunca me ocultaste nada, me contaste las cosas que sabias acerca de mi hermano, me apoyaste en las decisiones que tome y siempre viste por mi… y aun así…—apretó las manos de su amiga fuertemente—aun así te deje, no lo pensé dos veces y me marche con mi hermano, a pesar de que en el fondo sabia que te lastimaría así que…—Al no pudo evitarlo y comenzó a dejar ligeras lagrimas caer—así que no pidas perdón, porque no tienes la culpa de nada—se cayó, sintiendo que si continuaba hablando comenzaría a llorar más fuerte y no podía permitírselo.
Ed coloco su mano izquierda sobre la de su hermano, que se encontraba apretando la de Winry—Hemos vuelto Win, y no nos iremos a ningún lado, es una promesa.
La mecánica no pudo evitar sonreír y comenzar a reír mientras lágrimas de felicidad caían de sus ojos, tal vez no estaba todo completamente resuelto, pero habían hecho un gran avance, y los hermanos tenían la sensación de que a partir de ahora las cosas serian un poco más sencillas.
Se quedaron un rato mas recordando su infancia y momentos que pasaron, hablar de lo que había ocurrido en los últimos cinco años parecía demasiado pronto, así que nadie toco el tema.
—Bueno—se puso de pie la rubia—han estado aquí una semana y no he checado tus automails, supongo que necesitan ser revisados ¿no?
—Eh… trate de cuidarlo lo mejor que pude, pero haya un automail era la cosa más extraña que hubieran visto—dijo algo nervioso Ed temiendo que su amiga siguiera con sus hábitos de casi matarlo al ver como traía el brazo mecánico.
—Bien, vamos, Al ¿Puedes preparar algo de cenar?
—Claro—sonrió el menor de los tres mientras se dirigía a la cocina y los otros dos al taller de la chica.
Ed y Winry entraron al taller de la segunda y el chico se sentó en la silla de madera que seguía ahí.
—Desvístete—dijo la muchacha con naturalidad.
—¡¿Qué?—se sorprendió el alquimista sonrojándose un poco.
—Vamos Ed, quítate la camisa y los pantalones, ¿No me digas que ya se te olvido como son las revisiones?
—No, pero… han pasado cinco años—bajo la cabeza terriblemente apenado.
—Ed… quítate la ropa—dijo con cara seria y neutra, el muchacho no tuvo más opción que obedecer, no le hacía mucha gracia tener que mostrarse vulnerable ante ella, pero sentía que su amiga lo empezaba a tratar como antes y eso le agradaba.
Win sacaba unas herramientas que usaría y entonces se dio la vuelta para mirar al chico, este se encontraba quitándose sus pantalones.
Winry siempre había sabido que Ed hacia ejercicio, no era un secreto para nadie, y siempre tuvo un buen físico, pues aun cuando hacia sus reparaciones a los quince años podía notar que el pecho del chico siempre estuvo en forma… pero ahora… Ed estaba claramente más alto, que ella por lo menos, no se había dado cuenta pero su cabello también había crecido, bajo la mirada hasta su pecho… era musculoso, las claras marcas de ejercicio se notaban e incluso podía ver unas marcas de heridas de hace mucho.
Winry estaba estupefacta con el cuerpo del chico, antes de que él pudiera notarlo se sacudió la cabeza, no debía pensar en esas coas, si era cierto que nunca pudo olvidarse del amor que sentía por el Elric, sus sentimientos no estaban en condición de ser revelados.
—Bueno—dijo ruborizado el chico—ya está.
—Hmn—asintió con la cabeza y le indico que se sentara.
La inspección comenzó normalmente, primero checo su brazo, a pesar de no estar en plenas condiciones lo había cuidado bastante bien, no tendría que rearmarlo, solo darle otra cubierta y atar uno o dos cables.
Paso ahora a la pierna, esta estaba un poco peor, pues al haber crecido probablemente tendría que hacer una nueva.
—Has crecido, creo que tendré que hacerte una nueva pierna, comenzare reparar un poco tu brazo, así no habrá que hacer mucho mañana.
—De acuerdo.
Volvió a ponerse sus pantalones, pero no la camisa, Winry se sentó dándole la espalda al chico.
—Edward—hablo con un poco de temor en la voz.
—¿Qué sucede Winry?
—Ustedes… conocieron a mucha gente ¿no?
El chico se rasco la nuca pensativo—Pues, conocer gente nueva… no tanto, es difícil de explicar… habían como… copias de personas de este mundo, conocimos a un Maes Hughes y también a Gracia, y cuando nos fuimos Elicia acaba de cumplir un año—sonrió recordando—también había una Nina—sonrió—aunque también conocimos gente nueva, estaba Noah, era una gitana que viajaba con Alphonse y conmigo.
—Ya veo… ella… ¿era linda?—pregunto con miedo.
—Eh… supongo que podrías decirlo… pero ella—puso sus ojos en blanco.
—¿Qué?—esta vez hablo con curiosidad al voltear a ver su expresión.
—Ella… era muy alta—dijo quedito tratando de no ser escuchando, Winry no pudo contener una carcajada—¡Pero ahora soy más alto que tú!
—Claro, claro—se calmo un poco y volvió al trabajo, hasta que otra pregunta se presento en su mente… no estaba segura si estaría bien preguntar, pero se aventuro—Dime Ed… ¿conocieron a alguien especial?
Ed se quedo callado y luego de un suspiro respondió.
—Había una señora… ella trabajaba en una frutería, Al y yo a veces la ayudábamos con las cajas… ella era… era idéntica a mamá.
Win no supo que decir, pero no sintió la necesidad de decir nada, estaba contenta con el hecho de que le contara lo que ella preguntaba, quizá después podría preguntarle aun más cosas.
—Es todo por ahora—dijo después de un rato y ambos fueron a buscar a Alphonse para poder cenar.
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Unos días después.
Al se encontraba abajo leyendo, Ed buscaba su toalla, pues pretendía bañarse, y según él Winry estaba en su taller.
Ed camino hacia el baño despojándose de su camisa, abrió la puerta y se quedo congelado… frente al él se encontraba su amiga de la infancia… tenía una pequeña toalla blanca rodeándole, pero las gotas de agua que corrían por su rostro y piernas le daban un aspecto nada inocente… Ed se ruborizo, mas no se movió.
—Ah…—Win no sabía qué hacer—¡Vete!—grito, Ed despertó de su shock, se preparo para obedecerla, pero algo llamo su atención… sus brazos.
Camino hacia ella sin importarle como se encontraba.
—¡Ed!—dio dos pasos hacia atrás tratando de evitarlo—Pervertido—murmuro cuando él se acerco lo suficiente, él la tomo de las muñecas y ella cerró los ojos temerosa de lo que pasaría… pero al no sentir nada abrió los ojos.
Se encontró con la mirada del chico que inspeccionaba sus muñecas, tenía el ceño fruncido y luego Winry se dio cuenta de lo que miraba por lo que se soltó del agarre del muchacho y escondió sus manos atrás de ella.
—¿Winry qué era eso?—gruño el rubio.
—Nada—respondió rápidamente.
—Esa… ¿esa es la razón por la que siempre usas manga larga?—su expresión cambio, y Winry pudo denotar culpa en ella.
—No…—suspiro.
—¡Winry dime la verdad!—grito frustrado… era su culpa, la chica había estado tan perdida que intento… ella intento…
—¡No tiene nada que ver contigo!—respondió del mismo modo.
—Win… tú intentaste… ¿intentaste matarte?
