By Annie-ly-chan

¡Hola! ^u^

Regresé una vez más con pequeñas actualizaciones, empezando con esta historia n.n Lamento la espera, pero agradezco enormemente su paciencia, apoyo, los favs y follows, en fin, sólo quiero decir: Muchísimas Gracias por pasar por aquí a leer ^^ Y con mucho cariño, un especial GRACIAS por sus reviews.

Kaito Hatake Uchiha: Te dejo un bocadillo más. ^^

Lesty: Qué alegría saber que te ha gustado. Muchas gracias por tu review. Espero que este capi también siga siendo de tu agrado.

***Nota: Ya saben que nada me pertenece, y no lucro con esto. Todos los personajes de Saint Seiya son del maestro Masami Kurumada***


CAPÍTULO 5: Of past regret and future fear

Aioros intentaba sostener al niño para que pudieran ponerle la anestesia y comenzar la sutura, pero no era tarea fácil con éste pataleando y gritando.

—Damián quédate quieto, sólo será un pinchazo y luego dejará de doler.

—Nooo, las agujaaas dueleeen.

—Sólo será por un segundo… Tienes que ser valiente... como tu papá y… ¡Ya sé! Qué te parece si tu tío Saga se pone la inyección también para mostrarte que no duele nada.

—¡¿Qué?! —Se sobresaltó el susodicho. —P-por qué no mejor lo haces tú.

—Hey, Kanon los dejó a tu cuidado, no al mío…

—Pero es tú idea…

—Está bien. —Soltó Damián de pronto. —Si los dos se ponen la inyección yo también lo haré.

Los dorados voltearon a ver al pequeño con incredulidad. Luego intercambiaron miradas entre ellos.

—¿Los dos?

—Sí.

—Pero…

—Si no lo hacen los dos no hay trato. —Se cruzó de brazos.

Saga suspiró resignado y ofreció el brazo a la doncella para que prosiguiera con el piquete.

—¿Está seguro de esto, mi señor? Es…

—Sí, sí. Ponla ya. —Dijo el geminiano mientras mataba al arquero con la mirada.

—Al menos logré tranquilizarlo, ¿no? —dijo Aioros arremangándose la playera.

—Guarda silencio.

.n-u-n-u-n-u.

Los gemelitos corrían alegres a sólo unos pasos de distancia de los dos Santos mayores. Se dirigían de vuelta a los 12 templos, después de una mañana tan ajetreada. Era una pena que el Santo de Géminis no compartiera su alegría, frotaba su brazo con insistencia una y otra vez.

—¿Te duele? —Preguntó Aioros, armándose de valor para volver a abrir la boca. Sabía que tentar a su suerte cuando Saga no estaba de buen humor no era buena idea.

—Nos pusieron anestesia. Ni siquiera lo siento. —Dejó caer su brazo inerte a su costado.

—Sí, es raro, ¿no? —Lo imitó y sonrió, pero al no recibir respuesta volvió a su expresión seria. —Oye… lo lamento.

—Está bien… sólo pensaba que hubiese sido buena idea pedirle a Althea que me anestesiara todo el cuerpo, así no dolería cuando Kanon acabe conmigo.

El de Sagitario soltó una pequeña risa, que calló de inmediato al caer en la mirada de pocos amigos de Saga.

—Vamos, se ve bien. Ya están por ahí correteando como si nada. Así son los niños… ¿Qué es lo que realmente te preocupa? No es como si ésta fuera la primera vez que la haces de niñera.

—Es diferente.

—Por supuesto, antes éramos un par de adolescente cuidando a un grupo de niños capaces de destruir estrellas con las manos.

—Me refiero a que esta vez no se tratan de aprendices a Santos, son los hijos de mi hermano. —Se detuvo por lo extraño que se sintió en cuanto salieron esas palabras de su boca. —No sé qué debo hacer cuando lloran, no tengo ese instinto que tú tienes con los niños…

—Oh por favor. ¿No eras tú quien curaba las heridas que se hacía Afrodita a causa de las espinas de sus rosas?

—Bueno…

—¿Y quién animaba a Camus a defender su pasión por los libros?

—Yo pero…

—Le enseñaste a Shura a jugar cartas para que Deathmask dejara de molestarlo. Y hablando de Didier, ¿no pasaste horas con él para ayudarlo a encontrar su pseudónimo?

—Sí pero…

—Además algunas tardes te la pasabas con Shaka, tomando un poco de té e intentado contestar cada pregunta existencial que se le ocurriera.

—Eso…

—Comías cada platillo preparado por Alde, aunque al principio no tenía el exquisito sazón que tiene ahora. Y si mi memoria no me falla, aun puedo recordar el día en que te conocí. Yo seguía a Valeska al cuarto de los niños dónde Aioria dormiría, y ahí estabas tú jugando con Mu. Las risas se escuchaban desde el pasillo. —Sonrió.

—Yo sólo…

—Hiciste hasta lo imposible porque Milo sonriera cada día mientras estuvo a tu cuidado.

—Lo sé pero…

—Cuidabas Aioria cada vez que yo tenía que salir a misión. Y Saga, no había nadie más en quien yo confiaría para ver por él.

—¡Y les fallé a todos! —Explotó de pronto.

Los niños se detuvieron de golpe y voltearon a ver a sus tíos confundidos por la agitación de estos; pero la sonrisa que Aioros les dio como respuesta bastó para que volvieran con su juego.

—La cosa es que… ya lo arruiné una vez para todos esos chiquillos… —Dijo bajando el tono.

—Sí. —Respondió el centauro, sorprendiendo a Saga por su sinceridad. —No estuve ahí para verlo pero seguro fue un infierno para todos. —Saga bajó la mirada. —Sin embargo, los mantuviste a salvo por 13 años, de formas poco ortodoxas pero los protegiste lo mejor que pudiste.

—Aioros…

—Ya te lo había dicho antes Saga, pero nunca me escuchas. No podemos cambiar el pasado, pero se puede aprender de él. Además, ya han pasado un montón de años… Kanon dijo algo muy cierto ayer: Todos hemos seguido adelante, tú eres el único en este lugar que no te ha perdonado.

—Se supone que esa era una conversación privada. —Sonrió un tanto avergonzado.

—Jaja y se supone que tú no deberías estar conquistando chicas en los centros comerciales mientras cuidas a tus sobrinos.

—No eran "chicas". Sólo fue UNA. —Aioros enarcó una ceja. —Y no la estaba conquistando.

Aioros comenzó a reír con ganas.

Los hijos del ex-Marina miraban de tanto en tanto hacia atrás sin comprender por qué los adultos se comportaban tan extraño.

—Creo que están locos.

—Sí... hey, y sí quedas como ellos después del golpe que te diste en la cabeza.

—No. La señorita Althea dijo que estaba bien, que sólo me quedará una cicatriz. Ya ni siquiera me duele.

—Porque la anestesia que te puso es especial, gracias al poder de la Diosa Athena.

—Sí, por eso ahora yo tengo una bendición de la Diosa y soy más especial que tú.

Cosme frunció el ceño, mientras su gemelo le hacía muecas de burla. Finalmente comenzó a perseguirlo y el otro lo esquivaba lo más rápido que podía. Corrían de un lado a otro con movimientos tan erráticos que no notaron a la hermosa mujer con la que chocaron. Saga y Aioros se apresuraron a alcanzarlos al verlos en el piso a causa del impacto y así se dieron cuenta que la identidad de la mujer no era nadie más que su Diosa de la Sabiduría y la Guerra Justa.

—Athena, se encuentra bien. —Preguntó Aioros ayudándola a levantarse.

—Excelente, no te preocupes tanto. —Sonrió una vez de pie.

—No se han dado en la cabeza otra vez, ¿verdad? —Los revisaba Saga exhaustivamente.

—Estamos bien tío. —Se quejó Cosme.

—Así que estos son los hijos de Kanon.

—Sí, mi Señora. —Respondió el Santo de Géminis haciendo una reverencia.

—No es necesaria tanta formalidad Saga.

Saori se arrodilló para estar a la altura de los niños.

—Usted es la Diosa Athena.

—Wow, es más bonita de lo que decía papá.

—Gracias Damián.

—Oye cómo supiste.

—Sí, siempre nos confunden.

—Todo el tiempo.

—Es molestó. —Se cruzó Cosme de brazos.

—¿Y esa es la razón por la que Damián quería una cicatriz? —Dijo tocando el vendaje en la cabeza del niño.

—¿Le podemos decir eso a papá para que no te mate? —Preguntó Cosme volteando a ver a su tío.

—¿Eh?... Ah yo dudo que funcione.

—Pero no quiero que mueras tío.

—Sí, nos agradas.

—Bueno, gracias.

—Debo marcharme mis niños. Pero volveré a visitarlos pronto, quiero darle a su padre la bienvenida de regreso al Santuario.

Se acercó a ellos y depositó un beso en cada una de sus cabecitas, antes de seguir con su camino..

—Ahora ambos estamos bendecidos por Athena. —Sonrió Damián.

.n-u-n-u-n-u.

—¡Hey bicho! ¿Qué haces? Ya sé, Saga te contrató como su nueva doncella.

—Muy gracioso Aioria. Si hubieras sido un buen amigo y no me hubieras abandonado aquí, esto no estaría pasando.

—No seas ridículo, si creo que yo sólo llegue a mi templo gracias a Aioros.

—Sí, fue una buena fiesta. —Sonrió.

—Sí, concuerdo contigo.

—¿Podrías ayudarme con esto? —Le mostró un par de cacerolas.

—No… Vine a buscar a Saga. No a hacerla de sirvienta.

—No está. Salió con los niños a Rodorio o algo así.

—Diablos, esperaba que los rumores fueran falsos.

—¿De qué hablas?

—Bueno se está hablando mucho de Saga allá abajo. Causo sensación saber que el Santo de Géminis bajara a la civilización, más aún porque llevaba un par de gemelos con él. Como era de esperarse hay muchas especulaciones sobre si son suyos, que si Kanon regreso y son suyos, blah blah, blah.

—Sí, sí. Ve al grano.

—Se dice que los niños tuvieron un accidente y que resultaron seriamente heridos. Están en la fuente de Athena recuperándose.

—¡Oh por los Dioses! ¿Qué pasó?

—Nadie sabe bien, quería venir aquí a asegurarme que fuera cierto.

—Pues no han regresado. —Dijo Milo con preocupación. —Kanon va a matarlo si algo les pasó.

—Sobre todo si los rumores son ciertos.

—¿A qué te refieres?

—Se dice que Saga no evitó el accidente porque estaba muy ocupado en los brazos de una chica.

—¿Qué? Eso no es posible, hablamos de Saga.

—Bueno si recordamos cómo era antes, no es tan difícil de creer…

—Supongo, pero Saga no ha salido con chicas desde… bueno creo que desde que revivimos. No lo sé… si es cierto, Kanon en definitiva lo matará.

—¿Matar a quién? —Preguntó la antigua Marina apareciendo ante ellos.

—¡Ah! Kanon, nos asustaste.

—¿Y a quién debo matar?

—Ah… pues…

—¿Dónde está el inútil de mi hermano y mis hijos? ¿Y qué hacen ustedes aquí?

—Eh… yo… necesito terminar de lavar estos trastes.

El gemelo menor enarcó la ceja y miró fijamente a Aioria esperando obtener respuestas.

—Yo… escuche un par de cosas… pero podrían ser sólo rumores…

—Suéltalo ya.

—¡Papá! —Gritó Cosme emocionado al entrar. Éste lo recibió con una sonrisa.

—¡Regresaste! —Se le unió Damián, que venía unos pasos más atrás.

Su sonrisa se transformó en un gesto de total confusión al ver los vendajes cubriendo parte de la cabeza de uno de sus pequeños. Se aproximó de prisa a ellos y se hincó para estar a su altura. Examinaba los vendajes y las manchas de sangre en su ropa.

Saga se había quedado completamente pálido en el umbral de la puerta. Parecía que había visto un fantasma.

—¿Entonces es cierto que estabas en los brazos de una chica cuando ocurrió?

—¡Milo! —Regaño Aioria.

Kanon fulminó a su gemelo con la mirada.

—Papá, no vas a matar al tío Saga, ¿verdad?

—Hey, les traje algunas cosas, por qué no las revisan mientras hablo con su tío. —Se levantó y camino hacía su hermano —Vigila a ese par de críos y a mis hijos un rato quieres. —Le dijo a Aioros en un susurró, y sin esperar respuesta tomó a Saga del brazo. —Te importaría que charlemos en privado. —Dicho esto abrió un portal a otra dimensión y los dos desaparecieron en él.


Y así llegamos a la conclusión de que los chismes corren rápido y tienden a exagerar las cosas más de lo que son ^v^

En cuanto Deathmask, escogí el nombre Didier para su nombre "real". Es un nombre común en Italia que significa: El que ama a Dios. xD

Y creo que es todo por ahora. Habrá más actualizaciones aquí y en mis otras historias a lo largo de la semana.

Nos leemos pronto.

Saludos n_n