Aquí traigo el ultimo cap de mi primer Long fic de FullMetal :3 espero que les haya gustado, fue hecho con muchísimo amor, jejeje, y tal vez me tarde, pero es que tenia tantas maneras de terminar esto que quería ponerlas todas en un miso capitulo, pero quedaba demasiado amontonado :I asi que me pareció que esta fue la mejor manera, espero que lo disfruten y muchísimas gracias por haber leeido, por dejarme sus comentarios, que son lo que me anima a seguir escribiendo, hasta la próxima :)

Cap. 5 Nuestra vida juntos.

El sol se posiciono justo en el centro del pequeño pueblo, daban las doce en punto, los rayos eran emitidos por el sol con gran fuerza llenando todo rincón de luz, todo rincón a excepción del cuarto de cierta mecánica. La gruesa tela de las cortinas impedía cualquier intento de aquellos rayos por entrar.

Aun así el reloj biológico de la rubia le indico que era hora de abrir esos azules ojos, con gran esfuerzo comenzó a despertar, pues realmente se encontraba cansada. Luego de unos minutos pudo despertar, volteo y pudo ver la figura de Ed dormido aun, su brazo izquierdo la rodeaba impidiéndole salir de la cama, no quería despertar al rubio así que trato de salir por arriba… no… por abajo… no…trato de moverlo ligeramente, pero todo era inútil.

De repente Winry sintió que aquel brazo la abrazaba más fuerte y con un rápido movimiento el Elric la alzo para moverla al otro lado de la cama y volverla a abrazarla, como si ella fuera un oso de peluche.

—¿A dónde crees que vas?—se escucho la ronca voz de Ed mientras mantenía sus dorados ojos escondidos.

—Ed, tengo cosas que hacer, tengo un cliente viniendo hoy y no he terminado su pierna—trato de zafarse otra vez del brazo.

—Podrá sin él un día más.

—Ed—dijo en tono serio la rubia.

—Vamos Winry—abrió por fin sus ojos—quédate en la cama, son apenas las… ¡doce!—grito mientras se sentaba de golpe en la cama dejando así libre a la chica.

—¡Alphonse!—respondió entendiendo el sobresalto del rubio.

Sin contestar Edward bajo con prisa al teléfono de abajo y marco al hotel en el que normalmente se quedaban en sus épocas en la central.

—Buenos días, hotel real de la central—escucho la voz del sujeto que reconoció como el mismo recepcionista de tantos años atrás.

—Sí, soy Edward Elric, ¿Podría comunicarme con Alphonse Elric?—cuestiono.

—Oh Sr. Elric que gusto—se escucho como sonreí el sujeto—El Sr. Alphonse salió hoy en la mañana, debo mencionar que con una linda extranjera.

—¿Una extranjera? ¿No ha preguntado por mi?—cuestiono muy extrañado.

—Para nada Sr. ¿desea dejarle algún recado?

—No, no, solo dígale que llame por favor—con eso se despidieron y el rubio colgó el teléfono.

La mecánica bajo las escaleras ya cambiada, se acerco al chico y le pregunto por su hermano, luego de explicarle se dirigieron a la concina para desayunar. Ambos morían de hambre.

Desayunaron en silencio, pero enviándose miradas y sonrojándose cada vez que sus ojos coincidían. Al terminar lavaron sus platos y algo incómodos se sentaron en la sala.

Winry jugaba con sus dedos y Ed miraba del lado contrario.

—Eh… iré a… preparar algo de té—dijo la rubia poniéndose de pie, pero apenas dio signos de alejarse el Elric reacciono y la sujeto del brazo.

—Espera—contesto sin pensar.

La miro sonrojado y ella comenzó a ponerse nerviosa, quería decir algo, lo que fuera, pero su mente estaba como loca y de sus labios salieron las palabras menos esperadas para ambos.

—Te amo—revelo y Winry se sorprendió.

Sin poder evitarlo la chica comenzó a derramar lagrimas, Edo se asusto y se puso de pie inmediatamente, no sabía que le pasaba a la mecánica.

—Eh… perdón Win, no quise yo eh…—no tenía idea de que decir para remediar la situación en la que se encontraba.

—No seas tonto—rio un poco—no tienes que pedir disculpas, es mas… es mejor que no lo hagas.

—De… acuerdo—dijo todavía sin entender a la rubia, lo que ella noto.

—Ed… cuando ambos se fueron, pensé que jamás los volvería a ver—comenzó hablando con tristeza—me sentía sola, sentía que no valía la pena vivir y cuando, cuando volvieron—sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas nuevamente—tenía miedo, miedo de que ambos escaparan de mi otra vez, pero ahora, han estado conmigo casi tres meses y tú dices, dices amarme—sonrió de oreja a oreja—nunca pensé que me sentiría tan dichosa nuevamente.

El ex alquimista sonrió levemente, tomo el rostro de la chica y pego su frente a la de ella.

—Siento haberte dejado—respondió—mientras cruzaba la puerta, deseaba haberte podido llevar conmigo.

—Habría ido a donde sea contigo—susurro cerrando sus ojos.

—Bueno—rio un poco sin despegarse de ella—ahora no tienes que irte a ningún lado y yo, me quedare por siempre aquí.

Sin poder evitarlo unieron nuevamente sus labios en un profundo beso, ninguno pudo evitar sonreír mientras aquel beso se trasformaba en algo más.

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2 años después.

—¡Edward apúrate o vamos a llegar tarde!—gritaba una histérica rubia mientras se dirigía a la puerta.

—Tranquila mujer, no deberías estresarte tanto, no es bueno para el bebe—decía un rubio mientras bajaba de las escaleras acomodándose la corbata, o más bien tratando de.

—Eres un inútil—sonrió la chica acercándose y poniéndole adecuadamente aquella prenda.

—Todavía no puedo creer que Al vaya a casarse—decía mientras salían de la casa.

—Sí, pero Mei es una buena chica, me alegra que la haya conocido—sonrió.

—¿Segura de que puedes caminar?—pregunto.

—Vamos Ed, solo tengo tres meses, además no está lejos.

Caminaron hacia la colina del lago donde había una vista espectacular, había sillas acomodadas y un altar decorado con rosas.

—¡Hermano!—escucho Ed al llegar y vio como un rubio nervioso se acercaba a él—pensé que llegarías tarde ¿traes el anillo verdad?

—Sí, sí, tranquilo Alphonse, todo saldrá bien.

—Iré a ver a Mei—dijo Win separándose de ellos.

—Full Metal, llegaste—escucho detrás de ella.

—Mustang—dijo el rubio—¿Dónde está Riza?—pregunto naturalmente, luego de los años ella había insistido en que se le llamara así por sus allegados.

—Fue a ver a la pequeña Mei, ¿cómo estás Alphonse?

—B-bien—respondió tartamudeando.

—Tranquilo, ya verás como todo sale bien—le guiño y luego Havoc y los demás oficiales se acercaron a platicar.

Luego de la ceremonia en donde el panda de Mei mordió a Alphonse cuando este temblaba, donde Winry lloro y Ed se preocupo más de la cuenta, donde Riza le reclamo a Roy el porque él no se comportaba como Ed, llegaron a lo que era la festividad.

Todos bailaban, comían y bebían, había sido un día excelente, pensaba el Elric mayor, veía como en este momento su esposa bailaba con su hermano y se sintió dichoso, nunca había creído que tendría la posibilidad de ver aquello pasar, sintió ligeras ganas de llorar, pero no lo haría.

Miro a su alrededor, vi a Mustang, que aunque nunca lo diría le estaba agradecido por toda la ayuda que le había dado, a Armstrong, que siempre se preocupo por ambos hermanos, a Riza que lo había ayudado para recuperar a Winry.

A su hermano que le había dado las fuerzas necesarias para buscar una forma de regresar y nunca dudo de él.

Se puso de pie al ver como Mustang era ahora el que bailaba con su esposa y esta reía, era su turno de bailar con ella.

Miro a su sonriente esposa… aquella que ahora cargaba a su hijo… era la mujer más bella, inteligente, amable y perfecta para él, lo había hecho feliz de más de mil maneras, la había hecho sufrir y una parte de él siempre se odiaría por eso, pero estaba dispuesto a pasar el resto de su vida dedicado a recuperar el tiempo perdido.

Sonrió sin poder evitarlo, luego de tanto sufrimiento, al fin… al fin se sentía completo.