Capítulo 2
Después de levantar las persianas de su habitación, Ash estiró su cuerpo desperezandose y sintiendose totalmente renovado tras dormir bien aquella noche. A pesar de no estar lo suficientemente despierto como para pensar en lo que haría respecto a la batalla con Cynthia y el Alto Mando, nada más llegar a su habitación cayó rendido en la cama.
Regresó a la misma observando como su compañero aún estaba acurrucado cerca de su almohada, respirando con suavidad. Pero ni el ruido que Ash hacía preparandose ni la luz matutina fueron suficientes para despertarlo de su sueño. Aunque aquello no lo sorprendía, si por él fuera, no le importaría que todos los días fueran como aquel. El único inconveniente en momentos como ese era el no poder permitirse el lujo de dormir tanto como quisieran.
-Seguro que la vida de los pokémon es muy sencilla- pensó sin darse cuenta –de todas formas tras todas las batallas que hemos tenido juntos, supongo que se la merecen-
Con una pequeña sonrisa en su cara, Ash decidió acabar de recoger las cosas mientras dejaba descansar a Pikachu unos minutos más. Lo único que le faltaba era guardar su ropa vieja en la mochila, asegurandose de sacar su preciada cinta de los pantalones que iba a guardar y ordenar un poco el resto de la habitación.
Finalmente se acomodó la mochila en la espalda y cogió a su compañero para bajar a la cafetería donde Brock y Dawn lo esperaban.
-Está bien, Pikachu, hora de levantarse. No importa lo que decidamos o hagamos hoy, sea lo que sea, va a ser importante.
De repente notando movimiento, Pikachu soñoliento abrió los ojos justo cuando la puerta de la habitación se cerró tras ellos. Levantó la vista para reconocer el rostro familiar de su entrenador y le llevó bastante tiempo darse cuenta de que se encontraba en sus brazos. Soltó un gran bostezo y se volvió a acomodar, cerrando los ojos. No tenía intención de volver a dormirse pero tampoco le apetecía despertarse del todo.
-¿Pika pika pikapi?- preguntó el Pokémon adormilado.
-¿Quieres que te deje dormir más rato? Ya te he dejado descansar mientras que yo llevo despierto desde hace media hora preparando las cosas.
-Chu.
-Ah, claro, este es el tipo de agradecimiento que recibo de tu parte- respondió Ash con una ligera sonrisa.
Al entrar a la enorme sala con Pikachu aún dormido en sus brazos, Ash rapidamente dio con Brock sentado en una de las mesas. Por otra parte, no había rastro alguno de Dawn.
-Buenos días, Brock- lo saludó mientras tomaba asiento junto a él.
-Buenos días Ash. Le pasa algo a Pikachu o es que…
-Está cansado- terminó por él- me gustaría decir que es un perezoso, pero después de lo de ayer creo que no puedo culpar a ninguno de mis pokémon por estar en este estado-
-No seré yo quien te lleve la contraria- bromeó Brock- asi que supongo que habrás dormido bien ¿no?
-Mejor de lo que me esperaba- sonrió –me quedé dormido nada más volver a la habitación.
-¿Cuánto rato estuviste hablando por teléfono? Porque parecías tenso cuando te dejé allí.
-En realidad no estuve mucho rato, aunque me sentí extrañamente relajado tras colgar el teléfono… ¿Qué?- Ash no pudo entender lo que quería decirle su amigo cuando de golpe empezó a reirse en voz baja- Y… ¿Dónde está Dawn?- trató de cambiar de tema.
-Seguramente estará durmiendo, igual que Pikachu, aunque no creo que tarde mucho más en despertarse- asintiendo con la cabeza, Ash colocó a Pikachu a un lado de la mesa para levantarse a por el desayuno.
Cuando volvió con un plato repleto de galletas, un par de magdalenas, un rollito extra grande de canela y un gran vaso de zumo de naranja bien fresquito, se dio cuenta de que Pikachu no estaba solo donde lo había dejado, junto a él estaba Piplup, aparentemente disfrutando de cada aletazo que le daba al ratón amarillo. Pikachu únicamente gemía y trataba de quitarselo de encima.
-Está bien, Pikachu, supongo que ahora ya podrás despertarte del todo- le dijo Ash mientras se sentaba en su sitio- y Dawn, ¿puedes hacer que Piplup pare?
-Lo siento, Ash- se disculpó la peliazul mientras agarraba a su Pokémon- aunque en mi defensa diré que Pikachu estaba muy gracioso. Sobre todo porque ha estado ese mismo estado en los últimos minutos.
-Si, es verdad, toma esto, te animará un poco- puso el plato junto al suyo y el ratón amarillo lo olisqueó unas cuantas veces antes de abrir nuevamente sus ojos para observar lo que su entrenador le había traído. Cuando se dio cuenta de que no era cualquier magdalena, sino la llamada Magdalena Pecha Berry, en pocas palabras, su favorita, sus ojos y orejas parecieron animarse de repente.
-¡Pika!
Se desplazó rápidamente hasta quedar frente a la comida y el pokémon de tipo eléctrico sujetó la magdalena para darle un gran mordisco. Pikachu saboreó aquel manjar que iba desapareciendo tras sus bocados ante los ojos atónitos de los demás. Momentos despues de desaparecer el pokémon soltó un largo suspiro al tiempo que se lamía los labios y las migajas que habían aterrizado sobre sus patas. Después de hacer desaparecer todas las migas, alzó la cabeza observando a todos los presentes allí.
-¡Pikapi!
Saltó hasta situarse sobre el hombro de su entrenador y disponerse a frotar su mejilla con la de él tan risueño como siempre.
-De tal entrenador, tal pokémon- se rió Dawn al ver los movimientos que hacía Pikachu.
-¿Y qué se supone que significa eso?- le soltó Ash.
-Si tienes que preguntar lo que significa, entonces sería inútil que te lo explicaramos.
Gruñendo ante la respuesta que le habían dado, Dawn le dedicó una sonrisa mientras se alejaba con Piplup para coger algo de comida.
-Yo no me comporto asi ¿verdad?- le preguntó Ash a Brock asegurandose de que la peliazul estaba lo suficientemente lejos y arrascandole la barbilla a su pokémon.
-He aprendido a no subestimar lo que pueda ocurrir cuando algo se interpone entre tu y la comida, Ash- contestó sinceramente Brock –y respecto a esto, May puede llegar a parecerse mucho a ti a veces.
-Pero a favor de May hay que decir que tan solo tiene un apetito saludable- respondió Ash- porque tampoco es que coma más que nadie.
-De todas formas ¿con quien se supone que la estás comparando? ¿Contigo?- Ash abrió la boca para responder pero al darse cuenta de que no se le ocurría qué decir la cerró otra vez.
-Supongo…- dijo finalmente mordiendo su bollo de canela.
-No te preocupes, Ash- comentó con una gran sonrisa- es solo que los dos tenéis un gran apetito…
-Eso puede ser subestimado a veces- interrumpió Dawn volviendo a su sitio.
-Pero- continuó Brock con firmeza haciendo hincapié en la palabra- no significa que sea algo malo, para ninguno de los dos.
-¿Ninguno de los dos?- preguntó Dawn tomando una cucharada de cereales- ¿Quién puede llegar a parecerse tanto a Ash?
-May.
-Ah si, he oído algo acerca de eso. Especialmente con los fideos, si mal no recuerdo. Aunque claro que la mayoría de esas historias sobre May nos las ha contado Ash- sonrió la peliazul asegurandose de evitar cruzar la mirada con el entrenador. Pero tras el tiempo que llevaban viajando juntos no era necesario mirarlo para saber como iba a reaccionar ante aquello.
Ash se aclaró la garganta intentando disimular como se sentía ante aquella aclaración. Ofreció su último bocado a Pikachu, quien alegremente aceptó el rollito cubierto de merengue y él comenzó con la pila de panqueques.
-¿Qué podría decir?- finalmente dijo- hablamos bastante a menudo acerca de nuestras viejas aventuras y teniendo en cuenta que Max y May han sido nuestros compañeros mas recientes, esos momentos los recuerdo fácilmente.
-Entre otras razones- añadió casualmente Dawn, advirtiendo que era bastante evidente que Ash estaba algo ansioso.
Estaba claro que debía profundizar en sus recuerdos, más allá de los dilemas implicados en ganar la Liga Sinnoh. En los últimos meses, probablemente desde la Copa Wallace, Dawn no hacía mas que preguntar y preguntar cosas acerca de May.
La mayoría de sus preguntas estaban relacionadas con su estilo de coordinación aunque también había otras relacionadas con las cosas en general que Ash recordaba de sus viajes con ella. Poco a poco durante aquella temporada, Ash no podía dejar esa intranquilidad atrás, lo que más le preocupaba de Dawn, era el no saber la razón de por qué soltaba esas sonrisas pícaras como había hechoa hora mismo. Aquello le hacía darse cuenta de lo mucho que sabía de todas sus aventuras, y más importante aún, lo que ella pensaba que había entre ellos dos.
-Pero hay una pregunta más importante aún que deberías responder- aclaró Dawn después de ofrecerle a su Piplup el último pedazo de comida pokémon. Ella en cambio disfrutaba viendo la incomodidad que se adueñaba de Ash con solo decir algunas verdades, aunque nunca lo hacía con maldad- Teniendo en cuenta que has dejado de lado el hecho de enfrentarte a Paul, ¿qué piensas hacer con tu combate contra Cynthia?
Acabando de comer sus últimos gofres, Ash se alegró de que cambiara de tema. Aunque cada vez que sacaba el tema de May y después lo dejaba estar sin previo aviso, no era capaz de imaginarse que era lo que se le pasaba por la cabeza. Pero por lo general cuando cualquier otra persona mencionaba a May de esa forma, le daba la sensación de que lo hacían dando a entender que sentían algo más que amistad. Algo, que por supuesto, el no sentía y siempre que podía lo aclaraba. Ella era su mejor amiga, no su novia.
-La verdad es que no lo se- contestó el entrenador limpiando algunas migas que habían caido encima de Pikachu.
-Espera, ¿cómo que no lo sabes?- preguntó Dawn, totalmente sorprendida ante su respuesta- Vas a tener que reunirte con ella en menos de una hora y deberás darle una respuesta.
-Dawn tiene toda la razón, Ash- añadió Brock- y la decisión no os implica solo a vosotros dos. Esa batalla es un gran evento, como la gran conferencia de los mejores entrenadores de Sinnoh. Todos ellos estan esperando ver como lo harás en el siguiente nivel de batallas.
-Si, lo se, entiendo todo perfectamente- les dijo a sus dos amigos- debo admitir que no pensaba en todo eso cuando estaba en la final, por lo que es como si se me hubiera echado todo encima de golpe. Simplemente, tengo la sensación de que sabré lo que hacer cuando me reúna con ella.
Dawn gruñó con fuerza dando a entender lo visiblemente decepcionada que estaba con su respuesta.
-A veces eres demasiado irresponsable, Ash.
-Pero ese asi es nuestro Ash- rió Brock- solo espero que sepas lo que estas haciendo.
-Yo también- contestó mientras bajaba la mirada observando a Pikachu.
-De todas formas ¿a qué hora se suponía que tenías que encontrarte con Cynthia?- preguntó el mayor de ellos. Ash sacó su Pokédex y la abrió para mirar la hora del reloj digital que había en su interior.
-Aún me queda media hora o así para ir al estadio principal- respondió- no me dijo gran cosa aparte de eso.
-Entonces si todos estamos listos creo que deberiamos irnos para asegurarnos de que llegamos a tiempo. Apilando sus platos unos sobre otros, Brock los llevó mientras Ash y Dawn recogían a sus Pokémon para después salir los tres por la puerta de camino al estadio.
Normalmente solo tardaban un par de minutos en ir del centro Pokémon al estadio pero en cuanto Ash apareció por la vía principal se vio rodeado por sus nuevos fans, tanto chicos como chicas, las últimas parecían adularlo aún más por su estatus en vez de por sus pokémon y todas sus batallas anteriores.
-Vale, gracias a todos- dijo Ash con nerviosismo ante la gran multitud que lo separaban de sus amigos- pero ahora tengo que irme.
-Oh, guau, ¿es ese tu Pikachu?- una de las chicas que se encontraba cerca de él comentó tratando de obtener una mejor visión de los Pokémon- ¡Es muy mono!
-Pika pika- respondió con timidez el pokémon de tipo eléctrico al tiempo que se frotaba la parte de atrás de la cabeza.
-Si, también he escuchado cosas parecidas antes- murmuró Ash para sí mismo tratando de alejarse de la gente.
-Entonces, ¿qué haces para conseguir que tus pokémon sean tan poderosos? Preguntó otro de los fans, el cual se trataba de un niño que parecía solo un año o dos más joven que él.
-Bueno…
-¿De dónde sacaste la idea de crear esa combinación que utilizaste con Infernape?
-Pues esa…
-¿Tienes novia?
-Muy bien, ahora te vienes conmigo.
De repente sintió una mano que lo agarraba de su muñeca izquierda y que lo arrastraba con rapidez hacia uno de los lados de la multitud. Sin embargo, distinguió la melena azulada y a Piplup en la cabeza de la chica, necesitó un segundo vistazo para intentar reconocer a la persona que lo estaba empujando hacia afuera. A pesar de que todas aquellas personas lo seguían al tiempo que se desplazaba, Dawn hacía todo lo posible para ayudarlo a salir de allí.
La mayor parte Ash solo se dedicaba a seguirla pero antes de que lograran salir de la multitud sintió la mano de ella deslizandose de su muñeca a la mano y fue entonces cuando un rubor rojo pálido comenzó a formarse en su cara al tiempo que los dedos de Dawn se entrelazaban con los suyos. Tenía una mano muy suave y estaba caliente pero por otra parte nunca le había dado la mano a una chica antes.
Cuando finalmente salieron, Dawn acercó al entrenador contra ella para que de esta forma pudieran caminar a paso ligero uno al lado del otro.
Ash aún podía sentir a la multitud siguiendolos tras él y no se trataba solo de chicas. Muchas de ellas parecieron estar celosas ante el echo de que una extraña que había aparecido de la nada se llevara bruscamente al atractivo nuevo campeón lejos de ellas de la mano. Por otra parte los chicos sacaban fotos de la nueva joven que había aparecido de sopetón con él, algunos incluso la recordaban vestida de animadora en las finales del día anterior. De cualquier manera había un cúmulo de personas que se iban quedando atrás, aunque otros pocos obtaban por seguirlos.
-Em… ¿Dawn?- preguntó vacilante- ¿por qué estás…?
-No digas nada por ahora- respondió ella con rapidez.
Por mucho que caminaran juntos Ash no podía ver la cara de ella, en parte por la leve diferencia de altura y porque parecía estar tapandose parte de la cara con su pelo, lo suficiente como para bloquear su visión.
Tras todo aquello solo unas pocas personas se acercaron a él, pero la mayoría parecía mantener cierta distancia y se dedicaban a susurrar. En poco tiempo alcanzaron su destino donde Brock los esperaba.
-Parece ser que lo conseguisteis justo a tiempo- comentó a sus compañeros- seguramente querrás entrar ya y hacer lo que has venido a hacer, Ash.
-Exacto.
Miró hacia abajo pasando su mirada entre él y su compañera para darse cuenta de que aún no había soltado su mano.
-Esto… ¿Dawn? Gracias por ayudarme a salir de ese embrollo ¿podrías soltarme ya la mano?- Dawn parecía haberse dado cuenta de lo que le estaba diciendo y la soltó de golpe.
-Oh, lo siento, Ash- dijo la coordinadora apartándose de él.
-No, está bien, has sido capaz de sacarme de ese aprieto para poder llegar a tiempo.
Cruzó sus últimos pasos y entró por las grandes puertas de doble cristal acercándose al escritorio de la recepcionista. Tras él, Dawn observaba su mano derecha y un rubor de intenso color rojo permanecía en su rostro al tiempo que su corazón latía con fuerza.
-Piplup pip- Piplup se situaba en su cabeza mirando la cara de su entrenadora, preguntándose que le pasaba.
-Si te sientes de esa forma, seguramente tendrás ganas de decirselo- Dawn pegó un pequeño bote de sorpresa y miró hacia atrás para encontrarse con Brock todavía fuera.
-Y-yo…no se de que me estás hablando- tartamudeó.
-Oh, yo creo que si- le dijo a la coordinadora- puede que yo no tenga mucho éxito en este tema pero no estoy ciego cuando se trata de los demás.
Suspirando Dawn miró nuevamente al estadio, más allá de las puertas, para ver correr a Ash a través de uno de los pasillos laterales.
-Puede- dijo finalmente con una pequeña media sonrisa- ahora mismo solo lo veo como el hermano mayor que nunca tuve y haré todo lo que pueda para ayudarlo tanto como él me ha ayudado a mi. Pero incluso aunque este sentimiento llegará más lejos, ya que aún no estoy segura de lo que se trata, él tiene sus ojos puesto en otra parte.
Ash se acercó a la recepcionista sentada tras el mostrador.
-Hola, mi nombre es Ash Ketchum y me dijeron que debía reunirme con Cynthia aquí- informó a la señora de mediana edad que estaba ocupada escribiendo algo en el ordenador. En ese momento miró hacia arriba y le dedicó una gran sonrisa.
-Si, te está esperando- levantándose se inclinó sobre el escritorio- si sigues por este pasillo- señaló hacia el lado de la izquierda- encontrarás unos cuantos ascensores. Sube a la tercera planta y luego gira a la derecha, allí la encontrarás en la habitación 314.
-Gracias- respondió a la señora mientras andaba con paso ligero por el pasillo indicado.
Pulsando el botón de arriba del ascensor, se sintió impaciente sabiendo que pronto tendría que tomar una decisión, por el momento otro asunto ocupaba su mente.
-314, 314, 314, 314…- Ash nunca había sido muy bueno orientandose con las direcciones por lo que debía asegurarse de que no se olvidaba de esta.
Al oír el distintivo timbre del ascensor vio como las puertas se abrian en silencio, caminó dentro y pulsó el botón de la tercera planta. No tardo nada en llegar hasta ahí, las puertas se volvieron a abrir, aunque esta vez dando paso a un pequeño vestíbulo enmoquetado que se extendía en ambas direcciones. Ash supuso que aquellas solo podían ser las oficinas principales de la administración de la liga Sinnoh.
-Pikapi- la voz de Pikachu trajo de nuevo a Ash a la realidad.
-Eh, lo siento Pikachu- dijo a su compañero algo avergonzado, frente a él por el pasillo derecho, se detuvo en seco- Vale, ¿qué habitación era?- suspirando profundamente ante la naturaleza olvidadiza de su mejor amigo, Pikachu se preguntaba como había podido llegar tan lejos.
-Pi pi chu.
-Es verdad, 314- caminó por el paseillo hasta dar con la habitación que quería- habitación 314- se dijo dudando un poco- solo espero tomar la decisión correcta.
-Pikachu pikapi- el pequeño pokémon tranquilizó a su entrenador.
-Gracias amigo, lo necesitaba.
Cogiendo una gran bocanada de aire el entrenador agarró el pomo de la puerta y empujó hacia adentro. Allí se encontró con una habitación de reuniones ejecutivas. Una gran mesa de madera rodeada de lujosas sillas de cuero negro, todo colocado en el centro de la habitación. Al otro lado de la pared estaban las ventanas de cristal con vistas al gran estadio de batalla. En la silla principal estaba sentada Cynthia, echada hacia atrás leyendo un libro.
Levantó la vista de su libro al oír el ruido de la puerta abriendose, la campeona rubia sonrió cuando vió a Ash entrando.
-Parece que lo has conseguido- le dijo dandose cuenta de lo mucho que estaba disfrutando las vistas tan pronto como había entrado dentro, se levantó de la silla y se acercó a él- ¿te gustan las vistas desde aquí arriba?
-Si, esto es prácticamente perfecto- respondió Ash dando otro paso para acercarse más a las ventanas.
Mientras que la decoración de la habitación le indicaba que era como cualquier otra, las vistas le hacían sentir todo lo contrario. Estaban lo suficientemente alto como para observar a la perfección toda la acción, cada uno de los ataques de los pokémon, incluso ver el campo entero sin problemas, y aún mejor, esa sala en particular estaba situada entre los dos entrenadores que serían rivales. Por lo que al final aquella habitación funcionaba como lugar privado de primera clase para ver el torneo entero y teniendo en cuenta que todo el suelo alrededor del estadio parecía estar cubierto por habitaciones de ese tipo, no habría sido tan sorprendente si algunas de ellas se utilizaran con la función de ver las batallas.
-Cuando no estoy abajo en el campo, este es mi lugar favorito para ver las batallas. Esta habitación es en realidad mi lugar personal que reservo para todo lo que necesito cuando vengo a los torneos- le explicó- también vi desde aquí tu último torneo. Y dependiendo de lo que decidas en el futuro, tendrás una buena oportunidad de poder estar aquí viendo pasar a los nuevos entrenadores aspirantes.
-Mi futuro…- Ash sin dejar de mirar por la ventana empezó a arrascar las orejas de Pikachu- antes de ayer, apenas pensaba en eso. Aunque Scott me ofreciera un puesto como cerebro de la frontera, tras conocer la región de Sinnoh, no podía simplemente sentar la cabeza y aceptar su oferta. Ahora por fin he ganado una conferencia regional y es el mayor paso que he dado para convertirme en el entrenador más importante del mundo. Pero al mismo tiempo me estoy quedando fuera de las regiones locales para competir y aunque quiero hacerlo, no creo que esté totalmente listo para visitar otros paises ahora mismo.
-Entonces, ¿cuál es tu sueño?- preguntó finalmente Cynthia- ¿Es solo convertirte en el mejor entrenador del mundo? o ¿hay algo más?
-Mi sueño es ser un maestro pokémon- le dijo Ash con una gran sonrisa- o por lo menos así era cuando me lo propuse. Pero eso fue cuando gané el Frente de Batalla de Kanto y con la oferta de ser cerebro de la frontera me paré a pensar ¿qué significa realmente ser un Maestro Pokémon? ¿Es solo convertirse en un entrenador inmejorable? ¿Acaso se trata de capturar un ejemplar de cada pokémon descubierto? ¿O es sólo convertirse en el mejor amigo de todos los pokémon capturados, independientemente de los resultados de las batallas? Pensando en todo esto tanto dentro como fuera de Sinnoh, he decidido que puedo tratar de encontrar la respuesta sin cambiar mi sueño. Lo primero será la relación con mi pokémon, para ser capaz de entenderlos y poder luchar juntos como iguales.
-¡Pikachu!- aplaudió el pequeño pokémon mientras alzaba la mano con los dedos índice y corazón en forma de V.
-Si, tienes razón Pikachu. Estoy contento con todo lo que he logrado. Ahora he decidido que quiero ser el número uno tanto en la región de Kanto como en todas las demás, y este es mi primer gran paso para conseguirlo. Por último, quiero hacer que mi nombre sea conocido como un entrenador internacional.
-Estoy sorprendida- dijo Cynthia, después de escuchar todo lo dicho por él- ¿después de convertirte en el mejor de estos alrededores tu objetivo no es ser el mejor del mundo?
-Oh, no te preocupes por eso, esa idea pasa por mi cabeza muy a menudo- se rió Ash- simplemente pienso que por ahora debería de fijarme en lo que tengo frente a mi. Una vez que consiga ser reconocido por todo el mundo, me dedicaré a ese último objetivo. O también puede que para entonces se me ocurra alguna otra cosa en la que concentrarme. Por eso, se que debo planificar mi futuro hasta este precis momento.
-Esa es una de las mejores respuestas que he escuchado de todas las veces que he hecho esta misma pregunta a los nuevos campeones de la conferencia.
-¿En serio?- miró hacia atrás observando a la chica rubia, parecía bastante sorprendido con su respuesta. Sobre todo teniendo en cuenta que ella era la primera en saber la decisión que había tomado.
-Aunque no sea malo apuntar a lo más alto también necesitas darte cuenta de los cambios que hay en la vida. Hay veces en las que pueden ocurrir cosas que de rrepente se conviertan en tu prioridad. La vida es caótica… parece que solo se trata de lo que pasa ahora y aquí, pero ten por seguro que cualquier decisión que hagas ahora, tarde o temprano, pasen meses o años, tus ambiciones podrán llevarse a cabo.
-Gracias, Cynthia- respondió el joven entrenador- Incluso si esta no era tu intención, hablar contigo me ha ayudado a tomar una decisión.
-Bueno, me alegro de escuchar eso, y en cuanto a lo otro, tenemos asuntos pendientes- se enderezó y comenzó a hablar en un tono más oficial- Ash Ketchum, tras el gran combate de ayer eres ahora el nuevo campeón de la Liga Sinnoh y tienes la oportunidad de retar al Alto Mando tanto como a mi misma en un combate oficial. Y de esta forma conseguir el título de campeón de Sinnoh una vez que nos ganes a todos. Por lo tanto, ¿Has pensado si aceptarás este reto? Y si es así, ¿Cuándo?
Hasta aquí el segundo capítulo, lamento no haber actualizado antes pero he estado una semana fuera de vacaciones y a parte de tener un pequeño percance (ya que me he torcido el tobillo -.-') estaré fuera a partir de mañana todo agosto y me costará más actualizar, pues en mi pueblo cuesta pillar internet. Pero intentaré subir un capítulo por semana.
Me gustaría agradecer a todos los lectores, pues al parecer hay mucha gente que se ha pasado por el fic, aunque casi nadie haya comentado, y me gustaría que os animarais más a dar vuestra opinión ^^
Gracias también a todos aquellos que la agregan a favoritos o la siguen, me alegra mucho saber que hay gente a la que le gusta.
Un beso!
