N/A: Hola, vengo con el segundo capítulo, espero que el primero haya sido de su agrado x3 como bien saben los personajes de esta historia no me pertenecen, y olvide mencionar algo en el anterior de lo apresurada que estaba (?) esta historia está basada en el videojuego de playstation2 llamado Haunting Ground

Disfrútenlo!

"¿Por qué tengo que ser yo el que alimente y crié a ese maldito animal? Después de todo esacosano me pertenece, es de Madara, pero claro... Comotodosle temen hacen todo lo que él diga ¿no? ¡Joder! Uno de estos días haré algo... Y en cuanto aYugen, ese jodido lobo no hace más que estorbar en este lugar.

Ahora que lo recuerdo Pein dijo que debo ir a decirle a Madara que quiere verlo para conversar algo importante. Da igual, eso no tiene porque importarme a mí. Mientras más pronto termine con esto, mejor..."

Con el ceño fruncido se levanto de su cama donde se encontraba reposando el Uchiha, se amarrado el cabello con la coleta que usualmente usaba y sin más salió de su habitación para dirigirse donde se encontraba el azabache. Para llegar a la habitación del otro Uchiha tenía que ir por el patio, que era el camino más largo. Pero el amo del sharingan prefirió ir por el más corto... que era pasar por la cocina hasta llegar al pasillo largo, después llegar hasta el fondo de este y encontrar las tres habitaciones.

Cuando llego a la cocina, en esta se encontraba Sasori con Hidan platicando tranquilamente, el pelirrojo quien le miro y vio la cara de mala ostia que traía el Uchiha, no tuvo que preguntarle que le pasaba... ya se imaginaba el porqué de esa expresión, y sin saber como recordó algo.

- Oe, Hidan, ¿ya lo viste? - Dijo con mucha curiosidad mirando al ojilila, quien lo miro extrañamente.

- ¿Qué si vi, qué? - Sasori lo miro y rodó los ojos con cierto fastidio.

- Me refería que, ¿Si viste a Deidara? - El Uchiha miro de reojo al pelirrojo, parecía que el nombrado le había llamado un poco la atención.

- ¿Qué pasa con la rubia esa? - Dijo el ojilila sin si quiera tomarle mucha importancia al asunto distraído en sus propios pensamientos.

- Lo que pasa es que... Deidara será la mucama – Respondió cargando la voz en la última palabra - de todos nosotros, sin contar a Konan obviamente.

- Mmm... Y ¿Qué hay con eso? - Dijo aún sin entender nada de a lo que se refería el pelirrojo, este lo miro con una gotita.

- Olvídalo, parece que eres lento para este tipo de cosas o será que ¿piensas en otra cosa? - Dijo marchándose del lugar, dejando a un Hidan confundido.

- ¡Joder! ¡No te vayas! - Dijo rascándose la cabeza con algo de pereza - Por lo menos podrías ser más claro - Y sin decir nada más salió detrás de el pelirrojo

El Uchiha estuvo observando unos segundos hacia el lugar que los otros dos habían ido, sin tomar mucha importancia a lo que había dicho el pelirrojo siguió hacia su destino. Cuando a su cabeza le llegó la duda de lo que realmente se refería Sasori

"¿Mucama? Por el acento que Sasori uso en esa palabra, yo diría que lo único que quieren es..."

De repente se detuvo en medio del pasillo en solo pensar en eso. Realmente no lo querían de mucama en el castillo... Lo querían como un maldito juguete sexual y tenía bien claro quién sería el primero en hacerlo suyo. Una sensación escalofriante recorrió todo su cuerpo en solo imaginar al rubio como el juguetito de los demás, frunció el ceño casi inconscientemente.

Comenzó a caminar más rápido hacia la habitación de Madara, tenía ¿curiosidad? De saber si el rubio se encontraba en el lugar donde él ahora se dirigía.

Mientras tanto…

El ojiazul trataba de quitarse como fuera al Uchiha de encima, si el rubio estuviera con sus arcillas en ese momento el trabajo de quitárselo hubiera sido un poco más fácil, ya que en batallas cuerpo a cuerpo no le iba muy bien que se dijera, y le hubiera ido peor, puesto que no se trataba de un enemigo cualquiera.

- ¡Quítate puto bastardo! - Desesperado comenzó a golpearlo en los brazos u donde pudiera, sin importarle que después le podría venir algo mucho peor. El otro cabreado le atino un fuerte golpe en la cara del rubio, dejándole un feo moretón en la zona agredida.

Con lujuria y deseo al rubio se acerco a los labios de este, robándole al instante un beso salvaje y lleno de violencia. Mordiéndole el labio inferior haciendo que este lograse sangrar. Los quejidos e insultos del ojiazul no los tomaba en cuenta en lo más minino, cosa que solo enfurecía aún más al pobre rubio, ya que el mayor ni si quiera se inmutaba por las palabras del Akatsuki.

"Puedo escuchar todo, oigo los quejidos e insultos de Deidara. Sentí también el golpe que Madara le ha lanzado, mi sangre esta hirviendo. No lo aguanto un minuto más, debo detenerlo…

Debo saber cómo entrar en la habitación, después de todo para interrumpirlo tengo que tener alguna excusa, y una muy buena... para que luego no venga a fastidiarme a mí... ¡Ya sé! Estoy seguro que no se quejara, después de todo... esa persona quiere hablar con él...

¿Por qué me importa tanto que Madara o los demás le metan mano a Deidara? No tengo razón para defenderlo... No... No lo haré. Me iré e haré que nunca pase por aquí... en otro momento le digo lo de Pein."

- ¡Quédate quieto, niñato! Joder... - Esta vez ya estaba furioso, el otro le había golpeado en la parte más delicada que un hombre podría tener. Cuando estuvo a punto de golpearlo nuevamente una nube de humo apareció entre medio de ambos, dejando más frustrado a Madara e impresionando a Deidara, ya que la persona que los interrumpió era la persona que menos se podrían haber imaginado.

Allí estaba, él... con su típico semblante serio, sin poner expresión alguna en su fino rostro... solamente se dedico a mirar a los ojos del Uchiha mayor en todo momento.

- ¡¿Qué mierda quieres, Itachi?! ¡No ves que estoy ocupado! - Dijo el mayor mirando con ira al recién llegado. Se podía ver una vena palpitante en su frente ya que el otro no parecía tener intención de contestarle. - ¡Responde!

- Lamento la intromisión, Sensei... Pero Pein-sama quiere hablar contigo - Fue lo único que dejo salir de sus labios, sin cambiar para nada su expresión.

- Púes dile que estoy ocupado - Dijo para después darle la espalda. ¿Cabreado? Podría decirse que lo estaba, ya que le habían arruinado su pequeña "fiesta".

- Informo que era urgente - El malhumor del otro iba aumentando cada segundo que pasaba, y más ahora que el Uchiha menor le negó lo que él le había ordenado. Intento calmarse un poco aunque sea, puesto que nada ganaba descuartizando al pobre de Itachi.

- Itachi, ¿Acaso no me oíste? Dije después, ahora estoy muy ocupado... Así que sal de mi habitación - Se acerco a la puerta y la abrió dándole a Itachi la clara señal de que se fuera o moría. El otro ni si quiera se movió de su lugar.

Deidara solo miraba más que confundido a los dos Uchihas. No entendía nada de nada, y alguien debía explicárselo pronto, o iba a enloquecer –más de lo que ya estaba-.

El Uchiha menor ni si quiera se movió de su lugar, solamente se dedicaba a mirar a su maestro a los ojos. No rompieron el contacto visual por varios segundos, los cuales al rubio se le hicieron eternos, hasta que Madara quiso romper el silencio que habitaba en la habitación.

- ¿Qué tan importante es? - Dijo un poco más calmado, ya se le estaba pasando el mal humor.

- Muy importante... - Madara lo miro unos segundos dudando por las palabras de su aprendiz, a fin de cuentas... Si Pein quisiera hablar con él, hubiera ido a la habitación él mismo en persona, no habría enviado al asesino del clan.

Largó un gran suspiro mirando con fastidio a Itachi. Se volteó y sin decir nada más salió del lugar dejando a los otros dos solos.

El ojiazul se quedo mirando la puerta unos segundos como tratando de asimilar lo que había ocurrido, para después voltearse a la dirección donde se encontraba el azabache. El otro al sentirse observado, miro a las orbes zafiro del rubio... hacía demasiado tiempo que no se miraban así.

A decir verdad, el rubio miraba al Uchiha todo el tiempo –o más bien, cada vez que se le daba la oportunidad-, pero el otro nunca le devolvía la mirada, o eso creía Deidara... Ya que al igual que él, el azabache también lo miraba cuando se daba el momento, disimulándolo muy bien.

Ninguno de los dos se atrevía a decir algo, hasta que el rubio quiso preguntarle algo al Uchiha.

- Itachi-san, podrías explicarme... ¿Cómo llegamos aquí, hmm? - Pregunto el ojiazul, esta vez, esperando aunque sea una mejor repuesta... o mejor dicho, una respuesta completa; ya que precisamente Konan no le había respondido como él esperaba.

El azabache lo estuvo mirando un par de segundos más, sin querer despegar sus ojos de los del rubio. Hasta que se atrevió a responder.

- ¿Por qué no le preguntas al "Líder"? - Dijo mirando la cara que comenzaba a poner el ojiazul, al no obtener la respuesta que esperaba - De seguro él te aclarara las cosas, no tengo tiempo para hablar contigo.

- ¿Naní?, ¿Y por qué justamente a él le debo preguntar, hmm? Te estoy preguntando a ti - Ahora sí que estaba enfadándose en serio, pero de todas formas no sacaba nada con hacerlo... ya que el Uchiha era mucho más fuerte que él, y ese detalle no hacía más que sacarle de quicio.

- Te lo vuelvo a decir; no tengo tiempo para hablar contigo - Sin decir alguna palabra más el azabache se acerco a la puerta del lugar, que hacia abierta desde que Madara salió de esta. Lo miro de reojo unos segundos, y soltó unas últimas palabras antes de salir por aquella puerta. - Será mejor que empieces a cuidarte las espaldas, si no quieres terminar mal parado.

- ¿De qué mierda hablas? - Pregunta entre furioso y más confuso a la vez.

El mayor simplemente no le contesto y se retiro del lugar, dejando al rubio solo y con una cara toda hecha un poema.

- ¡Espera! - Dijo para después salir detrás del Uchiha.

El otro no le tomo ni la más mínima atención, y tampoco le importaba que le siguiera... después de todo él tenía algo que hacer, y el peliazul no le iba a detener.

El rubio que venía detrás del moreno no le quitaba el ojo de encima y además aún tenía un montón de dudas que debía aclarar.

" ¿A qué mierda se refiere este con que quedare mal parado? ¡Joder! Quien entiende a este tío..."

Mientras el ojiazul estaba hundido en sus pensamientos ni si quiera se percato que llegaron al patio del castillo, tampoco había notado que Itachi llevaba en todo el camino algo entre sus manos.

Deidara se alarmo un poco al ver nuevamente a ese perro, el azabache al notar la expresión del otro le pregunto muy apenas con algo de diversión - ¿Te da miedo este lobo?

- No... es eso - Dijo un poco molesto por el tono burlesco del Uchiha.

- No tienes por qué, se llama Yugen, es macho... además yo lo he criado - El rubio lo miro sorprendido unos segundos ¿El Uchiha lo había criado? ¿Desde cuándo? Ahora el pobre rubio estaba más confundido que antes - No te hará daño si yo no se lo ordeno - Dijo para después acercarse al lobo, el cual comenzó a mover la cola como acción de que estaba feliz de ver al Uchiha.

El ojinegro le acaricio la cabeza un momento, para luego darle lo que tenía en las manos, lo cual era un pedazo de pollo... El cual el animal devoro en cuestión de segundos.

- Oe, ¿Entonces esta bestia es tuya, hmm? - Pregunto el rubio mirando ahora los ojos al Uchiha, quien le devolvió la miraba sin expresión alguna.

- No... - Dijo con la misma tranquilidad de siempre, para segundos después desatar al pobre animal. El cual se acerco al rubio parándose en dos patas para quedar casi a su misma altura, mientras Deidara lo acariciaba - Parece que le agradas...

- Te diré que la primera vez que lo vi... no fue así conmigo - Dijo mirando de reojo al otro.

- Yugen - Dicho esto, el lobo se puso al lado del Uchiha, quien estuvo mirando unos minutos a Deidara - No me sigas - Después de haberle dicho eso, desapareció. Dejando al rubio solo otra vez.

El se quedo en el mismo lugar unos segundos, sin saber qué hacer. Ahora tendría que encontrar a los demás o... hacer su trabajo como mucama,como estaba planeado.

Sin embargo en otro lugar…

Se veía a un pelinaranjo con muchos piercing en el rostro, que se encontraba tendido en su cama. Hasta que un fuerte portazo lo hizo pegar un pequeño brinco.

- ¡¿Qué es lo que quieres?! - Dijo Madara mirando furioso a Pein, quien no sabía qué carajo pasaba, de porqué andaba tan de malas.

- ¿De... qué hablas? - Dijo nervioso el ojiplata mirando al Uchiha mayor, algo confuso.

- ¡Itachi dijo que querías hablar conmigo, joder!, ¡¿Por que más vendría aquí?! - Dijo, para después agarrarlo fuertemente del cuello - ¿Qué es tan importante como para interrumpirme? - Dijo observándolo con ira.

El otro lo miraba confundido y nervioso al mismo tiempo, hasta que recordó lo que le tenía que decir, y esbozo una muy diminuta sonrisa en su rostro.

- Bueno, si hay algo que de-debo decirle... - Dijo ya un poco más relajado.

- ¿Y de qué se trata? - Dijo el otro sin cambiar la expresión de antes.

- El experimento que hizo con Kisame, salió a la perfección - Madara lo miro sorprendido unos segundos sin poder creerse aún lo que había oído. Para después cambiar su expresión, en una sonrisa sádica y pervertida.

- Quiere decir... ¿qué ya la puedo usar en Deidara? - El ojiplata solo asintió levemente - Pero, ¿Cómo estas tan seguro que funciona?

- Porque Zetsu lo confirmo Madara-sama - Dijo con aquella pequeña sonrisa en sus labios, logrando que el Uchiha mayor también sonriera.

- Esto será divertido -

CONTINUARÁ...

N/A: Espero que haya sido de su agrado, cualquier cosa pueden decirme, y disculpen si los personajes andan algo fuera de carácter, sobre todo Itachi x x me es un tanto complicado saber sus reacciones y emociones… y gracias a Nana-chan y a Gaby por los review en el capitulo anterior. Hasta la próxima!