Disclaimer: Ninguna cosilla me pertenece, que si fuera mia y no de jotaká jamas habria asesinado a nadie y todos vivirian felices comiendo perdices.

Este fic participa en el reto "Hogwarts a través de los años" para el foro de "La noble y ancestral casa de los Black".


De dorado y escarlata

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Caballerosidad

Neville Longbottom

"Hay que tener un gran valor para enfrentar a nuestros enemigos, pero se necesita aún más valor para enfrentar a nuestros amigos.".

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Neville Longbottom, hijo único de Frank y Alice Longbottom, temía a muchas cosas.

Al contrario de los demás pertenecientes a la casa de Gryffindor, a él no le apenaba admitir sus debilidades, las aceptaba y entendía que eso le hacía una mejor persona, le hacía crecer y ser más rico. Otra cosa era que los demás no le entendieran.

Creían que era infantil, creían que era un chorlito, creían que no pensaba, creían que era un retrasado.

Creían muchas, muchas cosas. Pero a Neville no le importaba, pues él sabía que no era un cobarde. Todo gran hombre tiene miedos, y es de ellos de donde se forjan sus mayores fortalezas.

No le asustaba la oscuridad, sino a lo que pudiera esconderse en ella. No le asustaban los gritos, le asustaba el dolor que los ocasionaba. No le asustaba fallar, sino decepcionar a los demás. No le asustaba olvidar, sino recordar aquello que no deseaba recordar. No le asustaban los dementores, ya que temía que sus recuerdos felices se fueran junto a ellos. No le asustaban los truenos, sino que le recorvaban la noche en que sus padres perdieron la cordura.

Pero es que ellos no entendían.

¿Pasar por lo que Neville pasó? No es cosa sencilla. Harry Potter perdió a sus padres en un trágico día de Halloween; Neville Longbottom los perdió también, quedaron atrapados dentro de los múltiples pasadizos de su propia mente, incapaces de hallar la salida y temerosos de lo que podrían encontrar fuera.

Ver a sus padres en San Mungo, locos, fue lo más difícil a lo que se pudo enfrentar. ¿Luchar contra el mal? Lo peor que puede suceder es la muerte. Pero en cambio, enfrentarse a que tus padres no te reconozcan más, a que tengan que ser cuidados día y noche, a que no distingan la realidad de la fantasía, no es para nada sencillo.

Y Neville tuvo que ser fuerte, mucho. ¿Cómo llorar, mientras esos ojos infantiles, esos ojos sin luz, te miran confundidos? Te parte el alma, verlos así, inválidos, y no hay nada que hacer. Nada que hacer. Tan solo podía aceptarlo, y aceptar que sus padres se habían enfrentado a un destino peor que la muerte lo hizo más fuerte, le hizo madurar y crecer, y le hizo temer.

¿Cómo saber que todo lo que crees importante no será arrebatado de ti en cuestión de segundos? ¿Cómo saber cual será tu último día? ¿Cómo saber que no podrás reconocer a los seres que amas? ¿Cómo saber?

No se sabe.

Uno tan solo vive, disfruta, rie, ama, perdona, llora, enfada. Vive su vida día a día, sin pensar en asuntos que se van más alla de su control.

Pero Neville no podía hacer esto. ¿Cómo, después de lo que sus padres sufrieron? Le era imposible, y por eso se perdió tantas cosas. Por eso se encerraba en su mente. Por eso tan solo se dedicaba a observar.

Y si bien él no se había caracterizado nunca por su valentía, valor o temple, los emblemas de su casa, había una cosa de la que se enorgullecía de ser.

Un caballero.

Era, como dicen chapado a la antigua, después de todo fue criado por su estricta abuela, quien insistía en que el más importante rasgo en un hombre era su caballerosidad.

— ¡Tu padre era todo un caballero! —le solía decir, después de darle una reprimenda por olvidar abrirle la puerta o mover su silla antes de sentarse —. Desearía que fueras más como él.

Y Neville agachaba la cabeza y se enjorobaba, olvidándose por un momento de sus lecciones de postura y recibiendo otro bastonazo de parte de Augusta.

Él era quien ayudaba a sus amigas, o conocidas o como se les pueda llamar a aquellas con quienes le apena hablar, con sus libros o en Herbología pues era lo único que se le daba bien o para abrir la puerta o para cederles su lugar.

Todos esos gestos, pequeños, frecuentemente ignorados, eran parte de lo que él creía.

Creía que un hombre debía de ayudar a una mujer, respetarla y amarla, pues es un ser que da vida, que es puro, e increíble.

Y por eso fue que se decidió a actuar cuando nadie más lo hacía.

No sabían dónde estaban ni Hermione ni Ron ni Harry, y el colegio era un desastre. Los Carrow les torturaban día y noche, y no había nada que hacer para evitarlo.

O eso creían.

Neville se paró y lanzó una maldición a Amycus cuando este osó alzar su varita en contra de Luna. Y no lo podía permitir, ni con Luna, ni con ninguna otra.

— ¡Qué! —graznó el hombre cuando su varita fue disparada por los aires y aterrizó a los pies de Neville —. ¡Tú!

Todos miraban a Neville. El silencio era tan profundo que dolía. Ni siquiera en sus prácticas del ED se había sentido tan lleno de adrenalina por lograr un hechizo sin problemas.

—Sí, yo —dijo con una voz que no reconocía como suya.

Los ojos de Carrow se oscurecieron, y formó una sádica sonrisa. Neville sabía lo que le esperaba, pero no le importaba. Lo hacía por la causa correcta, por defender a alguien más, por defender a Luna.

No podía permitir que nada le sucediera a Luna.

Resistió las maldiciones que le fueron lanzadas, pero cayó al fin al piso cuando un cruciatus le fue lanzado. Le recordó a esa noche, a los truenos, y carcajadas, y luces de colores. Le recordó a sus padres, y también le dio fuerzas.

No más.

Se levantó como pudo, con pausas y jadeos, pero lo hizo.

No más.

Ella lo miró con los ojos abiertos, con un gesto de horror y sus labios entreabiertos. —Neville…—dijo ella, mirándolo como si fuera la primera vez.

Neville puso la cabeza bien en alto, e ignorando los gritos y maleficios que le fueron lanzados, salió corriendo por los pasillos.

Y seguía moviéndose, con una sola cosa en su mente.

La serpiente. Tenía que matar a la serpiente.


¡Eso es todo por ahora! 1,005 palabras en Word sin contar titulo, ni disclaimer, ni eso. He tenido que rehacer este capitulo como un millon de veces, porque nada de lo que hacia me gustaba, pero creo que este fue el que quedo mas mejor. O medio decente. O no tan horrible. En fin, que Neville es un gran personaje y lo adoro y su pareja ideal es Luna y odio a J.K (kidding) por no ponerlos juntos por siempre. He dicho.

Mi unica recompensa son sus reviews, ¡asi que definitivamente no me quejare si me dejan uno!

-A.