Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a JK. Rowling.

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Sweet Love

Guerra de comida.

Ginny se encontraba subiendo las escaleras hacía la lechucería, en la túnica guardaba una carta, ya era la tercera que le enviaba, estaba nerviosa, había barajado algunos nombres de chicos que le podrían haber escrito, pero no le pegaba ninguno.

Cuando llegó a su destino, miró hacia todos los lados y al no ver a nadie, ató su carta a la lechuza negra, que cada poco tiempo le entregaba una carta de ``Apolo´´, así es como se llamaba su pretendiente, ya le había dicho que tenía novio, pero él dijo que no se rendiría tan fácilmente. Sabía que era moreno, pues él se lo había dicho, pero tanto en ese colegio, que era imposible descartar a alguno. Cuando comprobó que su carta estaba bien atada en la pata, e iba a salir de la lechucería, un chico de cabello negro azabache y ojos verdes entró en la lechucería.

-Harry…

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Había pasado una hermosa mañana, Ron y Hermione no paraban de reír, besarse o mirarse embobados el uno al otro. Habían olvidado completamente el incidente con Malfoy, a Hermione le costó un poco tranquilizar a Ron, el cual no dejaba de murmurar cosas como aniquilar, imbécil o hurón albino. Después se acomodaron a la sombra de un gran árbol, con vistas al lago. Vieron a Ginny, la cual parecía un poco triste, y en la cara tenía rastros de haber llorado, pero no quiso contarles nada.

También vieron a Luna, la cual parecía ida, cosa que no le extrañó a Ron, pero Hermione se preocupó.

-Tengo hambre.

-Tú siempre tienes hambre, te vas a poner gordo Ronald.

-Puede ser, pero eso no impedirá que deje de comer.

Hermione se rió y cogió la cesta donde estaba la comida, empezó a sacar comida, y a sacar y a sacar y a sacar…

-Pero Ron- Hermione metió el brazo en la cesta - ¡Esto no tiene fondo!

Ron la miró avergonzado.

-Es por si nos quedamos sin hambre.

-¡Será por si te tú quedas con hambre!

Ron bajó la cabeza avergonzado, se había puesto rojo, no se atrevía a mirar a Hermione, sabía que se había pasado un poco, pero prefería reventar.

Hermione al verle tan rojo y sin atreverse a mirarla, se empezó a reír a carcajadas, tanto que empezó a llorar de la risa. Ron al verla sonrió aliviado, y empezó a rebuscar entre la comida, había de todo, cuando por la mañana, llegó a las cocinas, los elfos no dejaban de preguntar; qué comida, qué postre, que si quería aperitivo, así que opto por decirles que preparasen todo lo que quisiesen y ese era el resultado, una cesta repleta de comida para tres días. Si Hermione le hubiese visto, le echaría una larga charla sobre los elfos domésticos y la P.E.D.D.O.

Cuando ya tenían la comida en el mantel y se disponían a comer oyeron una risita molesta, no le dieron importancia y, sin pensárselo dos veces, Ron atacó el pollo, a la vez que cogía patatas fritas. Hermione lo miraba impresionada, siempre se preguntaba cómo podía comer tanto. Ella cogió rápidamente una patata temiendo que Ron le dejase sin ninguna. Entonces volvieron a oír la risita, esta vez más cerca, Hermione se giró y los vio. Pansy y Malfoy se acercaban hacia donde estaban ellos, él llevaba una cesta y tenía esa sonrisa de arrogante que llevaba a todos lados. Ella los ignoró y centró su atención en Ron, quien no dejaba de comer y comer y no se enteraba de nada. Hermione rezaba porque pasasen de largo, intentaba no mirarles y parecer invisible, para su desgracia no funcionó.

-Vaya, la comadreja y el ratón de biblioteca, que pareja más…vomitiva.

-Pansy, vayamos antes de que Weasley nos coma a nosotros también.

Hermione la cual trataba de ignorarles apretó los puños con fuerza, Ron intentó defender a Hermione y a sí mismo, pero al tener la boca llena de comida se empezó a atragantar, cosa que hizo reír a Pansy y a Malfoy.

Ellos por su parte se sentaron a unos metros. Hermione podía oír perfectamente lo que decían, más bien oía solo a Pansy que no paraba de hablar y hablar. Se estaba planteando seriamente ponerse unos tapones en los oídos, pero estaba con Ron, que lo único que hacía era comer. Se giró un poco y vio que Draco estaba tumbado sonriendo levemente, entonces él la miró y levanto una ceja. Hermione se dio la vuelta rápidamente, se había sonrojado, no volvería a girarse, se prometió, pero rompió su propia promesa demasiado pronto. Ron tenía la cabeza apoyada en las piernas de Hermione, ella le acariciaba el pelo dulcemente, hace un rato habían dejado de hablar, ya que Ron se había quedado dormido. Ella estaba disfrutando de la tranquilidad que había en el ambiente, que raramente Pansy también se había quedado dormida, o eso suponía ella, pues su voz y sus risitas insoportables habían cesado. Estaba muy relajada cuando notó que algo le daba en la cabeza, se giró lentamente y vio un trozo de pan, no le dio tiempo a cogerlo pues otro impacto contra su mejilla, pero eso no era pan era…carne. Hermione se giró y le vio sonriendo, Malfoy se reía de ella. Con cuidado de no despertar a Ron, se levantó y se acerco hacia Draco.

-¿Qué demonios haces?

-Shh no grites, no estoy.

-¡No estoy gritando! Eres realmente un est…- No pudo decir más, pues lo que parecía ser puré de patatas impactó contra su pelo- Tú lo has querido, esto es la guerra.

Corrió hacia su cesta y empezó a rebuscar en ella, encontró unos huevos ¿Huevos? ¿Por qué demonios había llevado Ron unos huevos? No le dio tiempo a razonar, pues una albóndiga impactó contra su pecho. Cogió los huevos y se los tiró hacia distintos sitios, haciendo que varios de ellos le dieran. No se paró para reírse de él, volvió a la cesta y encontró salsa de tomate y barbacoa, no se lo pensó dos veces, Malfoy estaba distraído buscando en su cesta, así que no se enteró cuando Hermione le echo la salsa, hasta que se la echó. Para sorpresa de Hermione el reaccionó rápidamente y le quitó el otro bote que tenía en la mano, provocando que ambos quedasen llenos de salsa.

Ambos se miraron a los ojos durante unos segundos, los dos salieron corriendo hacia sus respectivas cestas. Ella buscaba algo que manchase mucho y sonrió malvadamente cuando lo vio, tenía que admitir que se extrañó mucho al ver una tarta, recubierta de nata, solo de nata. Lo que no se esperaba, era que al darse la vuelta y tirarle la tarta a la cara, era que ella también recibió tarta por parte de Draco.

-Mira lo que has hecho Granger.

-¿Lo que he hecho? ¡Has empezado tú!

-Puede ser.

-¿Puede ser? Lo has conseguido. Me voy. Estarás contento. El rey de las serpientes ha vencido otra vez a la estúpida sangre sucia.

Hermione recogió todo con un toque de varita, despertó a Ron, el cual no dejaba de preguntarle por que estaba tan manchada, cosa que hacía que se enfadase más. Draco tan solo se quedo observándola en silencio, nunca jamás admitiría que se sentía un poco mal.

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Luna caminaba por los pasillos de Hogwarts dando saltitos, mientras que tarareaba una canción que todo el mundo desconocía, estaba buscando a alguien, en los pies llevaba dos zapatos izquierdos de diferente diseño, pero parecía que a ella no le importaba, se dirigía hacia la biblioteca, en el camino, se encontró con alguna chica de su casa que al verla los pies soltaba alguna que otra risita. Una vez entró en la biblioteca, miró hacia todos los lados hasta que vio a Hermione Granger sentada en una de las mesas con varios libros esparcidos por toda la mesa. Se acercó a ella con ese andar que tanto la caracteriza, y se sentó frente a ella.

-Hola Hermione.

-Luna ¿Qué haces aquí?

-Solo quería hablar contigo- Luna la miraba con los ojos muy abiertos- Esta mañana le he dicho hola al chico de Slytherin.

-Me alegro Luna, ¿Cómo se llama?

-¿Quién?

-El chico de Slytherin.

-Ah, su nombre es Theodore Nott.

-¿Nott? ¿Te gusta Nott?

-Un poco- Luna bajó la cabeza avergonzada- bueno mucho.

Hermione la observó durante unos instantes y luego sonrió.

-Luna, como soy tú amiga y quiero verte feliz, te ayudaré con Nott.

-¿En serio?

-Sí, y estoy segura de que Ginny estará más que encantada en ayudarte también.

-¡Oh Hermione eres genial!- Luna le sonrió dulcemente- Pero yo venía porque, ya he encontrado la forma de que hables con Draco Malfoy.

-Luna… no sé si quiero hablar con él.

Hermione le conto detalla mente el picnic que había tenido con Ron y como luego había llegado Malfoy a arruinarlo todo.

-Bueno, por intentarlo no pierdes nada. Toma- Empezó a rebuscar en la mochila y sacó unos pergaminos amarillentos- En estos pergaminos, tienes que escribir al principio del texto para quién quieres que sea tu carta, empieza a poner lo que quieras decirle a esa persona y el l oirá en su cabeza. Pruébalo.

Hermione miraba a Luna como si tuviese dos cabezas, era imposible que una persona oyese una carta en su cabeza, imposible. Pero lo probaría, total, como le había dicho Luna, no perdía nada.

-Gracias Luna, ya es la hora de cenar ¿Me acompañas al gran comedor?

-Claro, ya tengo hambre.

Ambas se levantaron y pusieron rumbo hacia el gran comedor, iban hablando animadamente cuando se encontraron a Ginny por el camino, que parecía un poco ida, le contaron lo de Theodore Nott y enseguida se puso a dar saltitos de alegría, haciendo que todas las sospechas de Hermione se desvanecieran.

-Luna ¿Por qué llevas dos zapatos izquierdos?- Ginny la miraba confundida.

-Han desaparecido todos mis zapatos derechos, supongo que han sido los nargles.-Se encogió de hombros dando a entender que no le preocupaba.

Ginny y Hermione se miraron, pero decidieron no decir nada más, al llegar al Gran Comedor, las chicas se despidieron y ambas gryffindor se sentaron en su mesa, la uno junto a la otra. Hermione vio la mirada de Harry hacia Ginny, la miraba con sospecha, dolor y ¿Celos?

-Herms tenemos que hacer algo, no podemos dejar que se salgan con la suya.

-¿Quién?- Pregunto un confundido Ron.

-Las de ravenclaw le han quitado los zapatos derechos a Luna.

-Pues tenemos que hacer algo no podemos quedarnos con los brazos cruzados.-Harry se había levantado de la mesa e iba hacia un grupo de chicas que estaban a las puertas del Gran Comedor.

-Ginny, Ron, vamos.

-Pero, pero ¡Aún no he terminado de comer!

-Ronald Weasley muévete de ese banco no querrás saber lo que te va a pasar si no lo haces.

Ron se levantó malhumorado, pero con cierto temor por las palabras que le había dicho su hermana. Había como unas cinco chicas de ravenclaw cuchicheando entre ellas, al ver a Harry y a Ron se pusieron coloradas y empezaron a arreglarse el pelo.

-Hola chicas- Ambos sonrieron encantadoramente.

Ninguna decía nada, simplemente se reían histéricamente y ponían morritos.

-Queríamos pediros un favor.

-Claro, lo que queráis- Dijo Lizzie Stone, batiendo sus pestañas exageradamente.

-¿Nos lo prometéis?

-Claro.

-Nos gustaría que le devolvieseis los zapatos a Luna- Harry volvió a sonreír, haciendo que algunas soltasen gritos de emoción.

-¿En serio? ¿Ese es vuestro favor? ¿Qué le demos los zapatos a la lunática?

-Por si no lo sabías es Luna- Ginny estaba tan roja como su pelo- Asique o se los devolvéis esta misma tarde u os prometo que os lanzaré una maldición moco murciélago que no se os quitara en la vida.

-Y no solo eso, yo os echaré un hechizo que hará que vuestra ``perfecta'' cara acabe llena de granos- Esta vez fue Hermione la que habló.

Una vez que las chicas se fuesen corriendo a sus salas comunes gritando y algunas llorando, los cuatro se echaron a reír haciendo que todos les mirasen.

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Hermione estaba tumbada en su cama, tenía delante de ella los pergaminos que le había dado Luna, se lo contó a Ginny y quedaron en que Hermione le escribiría y si funcionaba, recibiría una respuesta. Suspiró cogió su pluma y se dispuso a escribir.

Ginny Weasley

¿Hola? Probando probando. Esto es una tontería.

Pasados unos minutos su cabeza recibió una respuesta.

¡Qué pasada! Te he oído, era mi voz, pero con tus palabras ¡Funciona! ¡Funciona!

Hermione no se lo podía creer, funcionaba, se puso a pesar ¿Qué le decía a Malfoy? No podía insultarle, o sospecharía, podía decirle que no se metiese con ella, pero también sospecharía. Estuvo pensativa durante unos minutos hasta que se le ocurrió una breve, pero una idea.

Draco Malfoy

¿No crees que te comportas un poco mal con la gente?

Deberías ser más amable, sonreír, dar los buenos días, no se… ser menos tú. Estas arrepentido y deberías pedirle perdón a todas esas personas a las que has hecho daño.

Le estaba manipulando y lo sabía, quería que el pensase que su conciencia le decía que todo lo que estaba haciendo estaba mal, esperaba que funcionase. Guardo el pergamino en un cajón, no le dio tiempo a más, pues su puerta se abrió del golpe haciendo que ella se cayese de la cama del susto. Cuando se puso de pie vio a Blaise Zabinni y Theodore Nott en la puerta riéndose a carcajadas. Ella les fulminó con la mirada.

-¿Qué hacéis aquí?

-Verás Granger- Theo había dejado de reírse- queríamos pedirte un favor.

-Vosotros diréis.

-Queremos que nos ayudes a ser mejores personas.

-¿Perdón?

-Si, a no insultar a la gente y esas cosas ya sabes. Hemos perdido toda nuestra reputación en Slytherin, no nos volverán a hablar jamás, así que no perdemos nada haciendo amigos de otras casas.

-Y tendría que ayudaros porque…-Hermione estaba muy sorprendida.

-Hermione- Habló Theo sorprendiéndola al haber dicho su nombre- Me gusta una chica de otra casa, y no creo que quiera nada conmigo siendo como soy. No sé si cambiaré o no, por lo menos quiero intentarlo.

-Además, haremos todo lo que nos digas- Esta vez fue Zabinni el que habló.

-Entiendo la razón por la que quiere cambiar Theo –Hermione no dudó al decir su nombre- Pero tú Zabinni ¿Por qué quieres cambiar?

-Supongo que al fin y al cabo no soy tan malo como todos pensaban.

Ella estuvo observándolos durante un largo rato en silencio, meditando, ¿Qué hacía, les ayudaba o no? La verdad es que a ella no habían tratado muy bien durante todos esos años, pero parecía que tenían buena intención, sobre todo Theo ¿La chica que le gusta sería Luna? Ha dicho que era de otra casa así que… No perdía nada ayudándolos, pero ¿Merecían una oportunidad? Sería un largo camino, y nada fácil, sabiendo cómo eran ambos. Los dos parecían decididos. Bueno podría hacer un esfuerzo.

-Supongo que podría.

-Eso es fantástico- Añadió sonriente Theo.

-Pero, tenéis que hacer todo lo que yo os mande, os guste o no, y tendréis solo una oportunidad, no la desperdiciéis ¿Entendido? –Ambos asintieron- Lo primero que tendréis que hacer es intentar no insultar a la gente, cada vez que hagan algo que no os guste.

-No suena difícil, está bien, gracias Hermione- Dijo Theo y Zabinni asintió dándole a entender que le daba las gracias.

Ambos se fueron de su habitación y la dejaron sola, se tumbó en su cama y se quedo dormida enseguida.

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Hola hola, siento mucho haber tardado tanto en subir un capítulo nuevo, pero las vacaciones y los exámenes de septiembre me dejaron sin tiempo.

Bueno que ¿Opináis del capítulo? En el siguiente seguramente pondré lo que ha pasado entre Ginny y Harry, quería dejaros con la intriga.

Me habéis dicho que haga los capítulos más largos, lo intentaré, de hecho creo que este en un poquitín más largo que el otro.

Bueno dejarme en los comentarios lo que opináis sobre el capítulo, y sobre todo espero que os haya gustado, y comentar.

Nos vemos en el siguiente :D