LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHENIE MEYER, LA HISTORIA ES UNA ADAPTACIÓN…
LA HISTORIA PERTENECE A ROBYN GRADY
Epilogo
Tres años después
Sentada frente al escritorio de su casa, Bella encendió el ordenador y buscó el archivo de uno de sus mejores clientes mientras sujetaba el teléfono entre el cuello y la oreja.
—De modo que quieres lirios y fresias blancas en las mesas… no, me parece que quedará precioso en una fiesta de cumpleaños. ¿Ramos para las señoras? Ah, muy bien, tengo aquí anotados cuáles son tus favoritos… —entonces oyó un ruido por el monitor—. Nicole, perdona pero tengo que colgar. … sí, es la niña. Te enviaré el presupuesto a primera hora de la mañana.
Después de colgar, Bella se levantó para ir a la habitación.
Su empresa de floristería estaba funcionando a las mil maravillas e incluso había recibido algún premio. Tenía clientes en todo el país y aportaba flores a eventos benéficos de manera habitual. Todos sus objetivos profesionales se habían cumplido, pero además había hecho realidad otro de sus sueños.
Bella abrió la puerta de la habitación y se acercó a la cuna donde estaba su preciosa hija de un año. De pie, y frotándose los ojitos con la mano, Renesme estaba bostezando, pero su rostro se iluminó al ver a su mamá.
—Ma… mi.
Con el corazón lleno de amor, Bella sacó a la niña de la cuna mientras Edward entraba en la habitación.
—Hola, cariño —sonrió, acariciando la carita de su hija—. Se supone que deberías estar dormida.
—No es tan dormilona como su mamá —dijo Edward, inclinándose para besar a su mujer—. Tú sigue con lo que estabas haciendo, yo me encargo de dormirla otra vez —Bella miró el reloj. Eran las ocho y diez… tan tarde.
—No importa. Ya he terminado de trabajar por hoy.
Se alegraba de que al día siguiente fuera viernes. Trabajaría una hora por la mañana y después se dedicaría a su familia hasta el lunes. Edward solía trabajar desde casa también, organizando las horas de trabajo dependiendo de las necesidades de su familia. El sábado pensaban ir al zoo, la primera vez para Renesme. Y la primera vez también para su marido.
Bella estaba acariciando el pelito de su hija cuando sonó el móvil de Edward, pero después de comprobar la pantalla lo guardó en el bolsillo.
—No es nada importante —sonrió.
—Puedes atender la llamada si quieres. Yo le leeré su cuento favorito.
—Londres puede esperar. Le leeremos el cuento juntos.
Diez minutos después, escuchando su historia favorita sobre hadas y duendes, Renesme se quedó dormida de nuevo.
—Estoy deseando enseñarle a lanzar una pelota —dijo Edward.
—Eso te lo dejo a ti —rió Bella—. Yo prefiero darle clases de dibujo.
—A mí se me dan bien los números, también podría enseñarle eso.
—Estupendo.
—¿Sabes qué más se me da bien?
Bella se encogió de hombros, haciéndose la tonta, mientras Edward se inclinaba para darle un beso en el cuello que la hizo sentir escalofríos.
—Ah, sí, ya me acuerdo —rió.
Sonriendo, Edward arropó a Renesme y se inclinó para darle un beso en la mejilla.
Era tan fuerte, pero tan delicado con su hija…
—Eres un papá estupendo.
—Me encanta ser padre.
Sonriendo, Bella apoyó la cabeza en su hombro, agradecida de que los dos hubieran creído en su amor. Y todo había salido bien, mejor que bien. Anthony, Elizabeth y los hermanos de Edward los visitaban a menudo, como Charlie, Sue y la pequeña Tiegan. De hecho, Tiegan se quedaba a dormir allí al menos una vez al mes, y había pedido quedarse todo el fin de semana siguiente para estar con Renesme.
Después de cerrar la puerta del dormitorio fueron al salón. Las cortinas estaban abiertas y a través del ventanal podían ver el cielo nocturno lleno de estrellas.
—¿Buscando alguna estrella fugaz? —murmuró Edward.
Por alguna razón, Bella pensó en la empresa Swan, que había vendido años antes. El dinero estaba en el banco, y sería de Renesme cuando cumpliera los veintiún años. Reneé lo hubiese aprobado, estaba segura.
Suspirando, apoyó la cara en el pecho de su marido.
—No necesito una estrella fugaz, cariño. No puedo desear nada más.
Se besaron entonces, y en ese beso pusieron todo lo que había en sus corazones: pasión, amor y el respeto que sentían el uno por el otro.
—Te amo, Bella.
—Yo también te amo —dijo ella.
Era así de sencillo. Y aquella noche, al día siguiente, durante el resto de sus vidas, eso era lo único que importaba.
…FIN…
SE TERMINO, COMENTEN SI LES GUSTO, ESTOY PENSANDO HACER OTRA ADAPTACION, LES IRE INFORMANDO LO QUE DECIDA…GRACIAS A TODOS (AS) POR SU APOYO EN ESTA HISTORIA… BENDICIONES PARA TODOS USTEDES… BESOS
