Konnichiwa!

Estoy muy feliz por rencontrarme con varias en esta nueva historia, en verdad está escrita con mucho cariño a todo aquel que se da el tiempo de leer y sobre todo si deja un pequeño comentario para saber su opinión, muchas gracias en verdad.

Disculpen lo corto del capítulo, en comparación a otros fics los capi de este no serán muy extensos pero en contraste espero que eso facilite el actualizar más rápido (espero u.ú)

Les dejo el segundo capitulo y el fin de semana subiré el próximo que está casi listo :)

Que tengan buena lectura!

:::///*Cindy Elric*\\\:::


Ayuda

-¿Y bien? –cuestionó ansiosa, eso parecía un misterio muy interesante.

-Mi nombre es… -desvió la vista sin encontrar una buena mentira, pero tampoco quería presentarse con su propio nombre estando en ese estado, cerró los ojos, se odió a si mismo y luego pronunció lo que tanto le pedían- Sesshoumaru.

-¿Sesshoumaru? –dudó unos segundos, ese nombre era conocido para ella y nunca lo había oído en labios que no fueran del demonio hermano de Inuyasha- ¿ese es tu nombre?

-Si, ¿Por qué? –fingió demencia, no le dejaría ver conexión alguna con él y con el youkay que la mujer conocía.

-Es que conozco a un Sesshoumaru, pero él… él es un demonio…

-Coincidencia.

-Si, eso debe ser… –se convenció de aquello, después de todo esa era otra época, tal vez ese nombre era popular entre las personas del lugar, nunca se sabe.

Sesshoumaru agradeció el no ser descubierto, aunque no tenía por qué serlo, no podía compararlo con su verdadera apariencia, era absurdo el pensar en él como un humano, aun parecía irreal esa situación… de pronto un quejido lo hizo desconcentrarse, la sacerdotisa tocaba su pierna, parecía que la herida empeoraba y eso por algún extraño motivo preocupó al joven, haciéndolo levantarse de su asiento, acercándose dos pasos antes de que cayera a la realidad, no podía estar pensando en ayudarla, no, el que esa herida empeorara no es su problema…

-Maldición… -se acomodó como pudo, le dolía demasiado y no tenia nada para aliviarla, si tan solo pudiera… de pronto levantó la vista para encontrarse con el joven a escasos pasos de ella, parecía preocupado, eso la alegró un poco- Sesshoumaru… tú… ¿podrías hacerme un favor?

-¿Qué quieres?

-Unos metros más allá vi unas flores azules… ¿podrías traerme una? Esas… esas flores son muy efectivas para estas heridas… -dijo indicándole el camino con su mano- por favor… es lo último que te pediré…

Sesshoumaru dudó el ayudarla, ya había accedido una vez, otra significaría herir su orgullo… un nuevo quejido por parte de la chica lo hizo olvidar sus propios pensamientos, al diablo con el orgullo, después, cuando regrese a su forma normal se preocuparía de eso, en ese momento no podía hacer nada contra la maldita empatía humana…

-Aquí tienes –le dijo al entregarle la tan anhelada flor, viendo en respuesta una nueva sonrisa, tan hermosa como la anterior, haciendo que un extraño calor se acoplara en su rostro, sin entenderlo, sin darle la importancia que quizás tenía.

-Muchas gracias…

Kagome limpió la herida con uno de los pétalos, cubriéndola con los otros, sintiendo que el efecto anestésico atenuaba el dolor, disminuyéndolo, desapareciéndolo por completo después de unos minutos.

-Eres muy amable Sesshoumaru.

La chica tuvo la tentación de reír por esa combinación de palabras, el "amable" al lado de ese nombre nunca lo creyó posible, mucho menos que ella misma lo pronunciara, ese asunto del nombre en verdad era interesante, quizás y en algún lugar había otro Inuyasha que era un demonio o un humano común y corriente.

-¿Qué es tan gracioso? –arqueó una ceja, hace minutos la mujer se retorcía de dolor y ahora estaba riendo por lo bajo.

-Nada, sólo me imaginé algo gracioso… -vio como el joven frente a ella le hacia un desprecio- Sesshoumaru, ¿te puedo hacer una pregunta?

-¿Qué?

-¿Qué ocurrió con tu brazo? –fijó su vista en esa manga vacía, a simple vista no se notaba pero cuando se acercó a ella pudo verlo.

-Un… maldito bastardo me lo arrancó –respondió apretándola, sintiendo como si la rabia de hace años regresaba a él, creía haberlo olvidado pero se dio cuenta de que no era así.

-¿Un demonio?

-Algo así… -desvió la mirada, la mujer lo miraba con tristeza, compasión era lo que enterneció a los ojos marrones y no le gustó eso, no quería la pena de nadie, menos la de ella- pero fue hace mucho, ya no lo necesito –soltó el agarre, deshaciéndose del enfado, convenciéndose de que volvería a desaparecer esa sensación cuando regresara a su estado natural.

-Ya veo… -quiso cambiar de tema, parecía que en verdad le dolía esa perdida y ella no era quien para interrogarlo de algo tan delicado- dime, ¿viajas solo?

-No, con dos acompañantes.

-Que bueno…

-¿Y tú? –no estaba interesado en la respuesta, ya la conocía, pero quería seguir desviando el tema anterior.

-Viajo con mis amigos, Sango, Miroku, Inuyasha, el pequeño Shippou y una youkay llamada Kirara.

-Cuando me viste me llamaste Inuyasha.

-Si, creí que eras él… en realidad te pareces mucho… -lo miró detenidamente unos segundos y luego se corrigió- no, a quien en verdad te pareces es a Sesshoumaru, el demonio del que te hablé, él es el hermano mayor de Inuyasha…

Sesshoumaru temió el que siguiera haciendo similitudes entre el recuerdo del demonio y él, así que se volteó rápidamente.

-¿Te vas? –preguntó preocupada.

-Buscaré más flores –respondió escapando de ahí, tentado con huir, con no regresar…

Kagome temió que le mintiera, que en realidad no regresara pero no podía hacer nada para evitarlo, él ya había desaparecido de su vista y tampoco podía obligarlo a acompañarla, después de todo eran simples desconocidos, él no le debía nada… en realidad era ella la que estaba en deuda…

Un ruido alertó a la sacerdotisa, haciéndola encogerse, fijando la vista en los matorrales, parecía que alguien se acercaba pero no podía definir quien… cerró sus ojos, pidiéndole al cielo que fuera el joven que se había marchado, ni siquiera recordó a sus amigos o a Inuyasha, no, en su mente temerosa sólo podía caber el recuerdo de su reciente acompañante.

Sesshoumaru se acercó fijando su vista en el suelo, él quería alejarse, escapar pero algo en su interior lo detuvo, sabía que la mujer esperaría su regreso, que era peligroso dejarla sola en tal estado, además, él no tenía nada más que hacer mientras siguiera con esa apariencia… presionó las flores que traía en su mano, odiando a esa maldita raza y odiándose a si mismo al ser parte de ella…

-Regresaste –sonrió aliviada al verlo.

-Si –respondió aun esquivando la mirada, sentándose a distancia de la chica sin querer ver la evidente alegría de ella.

-Gracias Sesshoumaru…

Esa frase se sintió extraña para ambos, uno por pronunciar esas dos palabras juntas y él otro por escuchar un nuevo agradecimiento hacia su persona, ya era la tercera vez de aquel milagro y aun no podía acostumbrarse, era demasiado extraño, demasiado agradable como para que le fuera indiferente.

-No agradezcas –le hizo un desprecio, tratando de mantener la cabeza fría, sin dejarse llevar por los molestos cambios en su interior, ese calor inusual en su rostro, el sentir por primera vez su corazón agitado sin estar en batalla y esa endemoniada sonrisa que quería romper sus labios desde hace minutos (pero que con gran fortaleza ha evitado).

-Eres un poco tímido ¿no es así?

Sesshoumaru no creyó esa palabra, ¿él? ¿Tímido? Eso no era posible, nunca lo ha sido y nunca lo será, esa mujer estaba loca, deliraba, no podía decirle esa palabra, eso no podía…

-Y algo dulce también –sonrió.

Ahora si, eso lo había confirmado, esa mujer estaba mal de la cabeza, ¿dulce? ¡¿Él dulce?! ¡¿Era estúpida o qué?! ¡El gran y poderoso Sesshoumaru no es dulce! Existían muchas palabras para describirlo, pero estaba más que seguro de que las escogidas por esa chica eran las más incorrectas.

-No digas tonterías -¿Qué más podría decirle sin caer en una estúpida discusión? O peor aun, que lo descubriera… no, mejor dejarlo así, que esa mujer creyera lo que quisiera porque nunca más se dejaría ver en ese estado por ella ni nadie.

-No te enfades, era sólo una broma –sonrió entretenida, ese chico era extraño, era como si quisiera mantenerse insensible, impávido ante todo pero era traicionado por sus emociones, en verdad… o era alguien muy tímido o aun no sabía controlarse a si mismo.

-No me hizo gracia.

-Bueno, no diré nada más, lo prometo –puso su mano izquierda en su pecho y levantó la otra enseñándole que no mentía.

Sesshoumaru la miró unos segundos y luego volvió a despreciar sus palabras, manteniendo las flores en su mano, en realidad ya las había olvidado, ahora simplemente mantenía la vista en el cielo, tratando de tranquilizar las emociones en su interior y las preocupaciones de su cabeza, concentrándose, tratando de descubrir la forma de regresar a su estado normal… buscó esa respuesta por minutos, horas que fueron simplemente inútiles, era imposible, no sabía porque estaba en esa situación y mucho menos como salir de ella, si tan sólo supiera la razón de su mala suerte… de pronto se extrañó del extenso silencio, en realidad no había creído la supuesta promesa de la mujer, bajó la vista encontrándola con los ojos cerrados, apoyada por completo en el tronco del árbol a su espalda, parecía inconsciente… quizás y la herida de su pierna había empeorado…

-¡Oye!

Le habló, una, dos, tres veces, aumentando el volumen de su voz pero teniendo la misma respuesta siempre, silencio… no pudo evitar la preocupación, se levantó dejando caer las flores, acercándose a ella, la observó estando a tres metros sin tener verdaderos deseos de acercarse pero a esa distancia no podría descubrir nada… avanzó los pasos que los separaba, arrodillándose junto a ella, examinando su pierna y sintiendo algo parecido al alivio al ver que ya no sangraba, levantó la vista fijándola en su rostro, era extrañamente pálido pero lo atribuyó a la poca luz de la noche, alzó su mano acercándola a su boca, sintiendo que un cálido aliento salía de ella, estaba respirando, al parecer sólo se había quedado dormida… no sabe porque pero suspiró, deshaciéndose de cualquier imagen de la mujer estando muerta, sentándose sin planearlo a su lado apoyándose también en el tronco que parecía cómodo y volviendo a alzar la vista al cielo…

-Esto es demasiado complicado…

Continuará…


Quiero agradecer a quienes me dieron los ánimos para seguir la historia: axter, NiceGoingLife, Michelle WALG, TazusaInverse, KuroDerpy, hekate ama, 2Yeliz2, Elizabethshane, Marlene Vasquez, Melody anime, rocio e-chan, AngieArantxa, Iku-sensei, ellesa y a mi invitado (que no dio su nombre…), muchas gracias en verdad y esta continuación es para tod s ustedes! :D

La mayoría de las preguntas fueron con respecto a las condiciones de la maldición y les comento que en el próximo capitulo aclararé todas las dudas (no quiero hacer spoiler xD), así que ténganme paciencia, el fin de semana (ojala el sábado) subiré el próximo capi para que resuelvan sus dudas!

Muchas gracias a vari s que me han acompañado en la mayoría de mis historias, yo siempre las nombro en mis primeras actualizaciones y después sólo les agradezco de manera general, pero tengan por seguro que este trabajo es para ustedes!

Al parecer sólo a una le sonó la historia, aunque no era la mía ya que su predicción no es correcta… eso es bueno de todas formas, así es una historia nueva para la mayoría :)

Saludos y espero leernos pronto! n.n

:::///*Cindy Elric*\\\:::