Hola!

Cumpliendo he venido a dejar un nuevo capitulo del fic, más abajo les dejo mis comentarios personales así que no las aburriré tanto en esta ocasión para que empiecen con la historia.

Nos leemos! :)

:::///*Cindy Elric*\\\:::


Odio

Kagome corría con todas sus fuerzas, sintiendo que alguien la seguía, pidiéndole al cielo un poco de suerte, por favor… que no fuera el youkay, que Sesshoumaru no fuera el que la perseguía en medio de la oscuridad…

-¡Detente!

Reconoció esa voz y por primera vez se sintió confundida con respecto a eso, esa voz… esa voz se parecía a la del youkay, pero sabía que no se trataba de él, era su tocayo, era ese joven que había conocido cuando había sido herida…

-¡No corras!

Sesshoumaru notó que la sacerdotisa había escapado cuando la vio en el bosque, corriendo, huyendo, por eso empezó a perseguirla, no importaba que lo viera en ese estado otra vez, lo importante era no dejarla ir.

-¿Sesshoumaru? –hizo caso a sus palabras deteniéndose, viendo segundos después al joven que llegaba a su lado, si era él, el desconocido de la noche anterior, era ese chico que la había ayudado antes… sintió tanto alivio al verlo que simplemente no pudo retener su impulso, lo abrazó con fuerzas, agradeciéndole el que no fuera el demonio, que nuevamente estuviera con ella cuando estaba sola y desesperada… si, ese chico aparecía cuando más lo necesitaba…

-¿Qué haces? –ese contacto se sintió extraño, quizás por lo nuevo, por lo sorpresivo… no supo que hacer, no pudo ni apartarse ni responder, simplemente se quedó ahí casi paralizado, ordenándole a su corazón detenerse, a su cabeza mantenerse fría, eso no podía revolver las ideas en su mente… no, algo así no podía afectarlo…

-Este… lo siento… -dijo avergonzada cuando cayó a la realidad, separándose lentamente, notando el calor en sus mejillas, no había querido abrazarlo, pero estaba tan asustada y el verlo ahí fue algo demasiado tranquilizador.

-¿Por qué corrías? –debía mantener la compostura, esa mujer quería escapar y debía evitarlo por cualquier medio, cualquiera menos ponerse en evidencia claro está.

-Escapaba…

-¿De qué?

-De un demonio, ¿recuerdas ese youkay que se llamaba igual a ti? Pues él me secuestró y me está obligando a romper un estúpido hechizo… -se quejó sin dejar de mirar a su alrededor, si ese demonio llegaba…- me amenazó… me dijo que si no lo ayudaba me iba a asesinar…

Sesshoumaru vio claramente como la chica comenzó a temblar, la idea de ser descubierta la aterraba, el que la atrapara… el que la matara… frunció el ceño, ¿Cómo podía estar tan asustada? Es decir, obviamente su presencia es sinónimo de terror, por algo es el youkay más temido del mundo, pero cuando la mujer estaba con él, cuando estaban hablando horas atrás ella no hacía más que gritarle, desafiarlo, maldecirlo… entonces ¿Por qué en ese momento mostraba lo débil que era? ¿Por qué se dejaba ver así de frágil? ¿Acaso era porque él estaba en esa forma? ¿Por qué era humano podía confiarle su vulnerabilidad? Pero… ni siquiera con Inuyasha lo hacía, por lo menos según lo que alcanzaba a distinguir entre ellos…

-Si me descubre no sé que…

-No lo hará –la interrumpió- ese demonio está lejos, no nos podrá encontrar aquí.

Las razones de esas palabras le eran desconocidas, simplemente las pronunció tan rápido como aparecieron en su cabeza, sin planearlas o reflexionarlas…

-¿En serio? –lo miró confundida pero quiso creer en sus palabras, en que todo estaría bien… se tranquilizó un poco, dejando de temblar, quitando de su cabeza las imágenes aterradoras que su mente creó- gracias… –le sonrió sintiendo que el calor de sus mejillas también desaparecía, no estaba avergonzada por haberse mostrado tan cobarde frente a él, después de todo había algo en ese chico… algo extraño que la hacía bajar la guardia…

-¿De verdad…? –Pensó en cómo preguntar sin ser descubierto, sin estar del todo seguro, probando si su suerte podría cambiar esa vez- ¿de verdad no sabes como romper el hechizo?

-¿Qué? ¿De qué hablas?

-¿No puedes ayudar a ese demonio?

-¿Acaso no escuchaste lo que te dije? ¡El me raptó! ¡Me tiene en contra mi voluntad! –se sintió traicionada, herida por sus palabras, él no podía ver lógica en lo que su tocayo hacía, no podía estarle diciendo que debía ayudarlo.

-Lo sé, es sólo… -buscó una excusa, bastante buena como para engañarla pero no demasiado obvia como para que desconfiara de sus palabras- el sufrir una maldición es lo peor que puede ocurrirle a alguien, sea quien sea…

-Y tú… ¿Por qué sabes eso…?

-Porque perdí mi brazo por culpa de una maldición… porque no pude cumplir con la sentencia y no había nadie que pudiera ayudarme, por eso sé lo que es cargar con algo así.

Para pronunciar esa mentira tuvo que voltearse, darle la espalda a la sacerdotisa para que no lo descubriera, no sintió su voz temblar, no tendría cómo saber que le estaba mintiendo, ahora sólo quedaba esperar la reacción que sus palabras tendrían en ella, ver si con ese estúpido cuento podría convencerla de no escapar, que le pusiera más empeño en romper el hechizo de una buena vez.

-Eso es terrible…

No tenía por qué desconfiar de sus palabras, él no ganaba nada mintiéndole, además la pérdida de su brazo era real, ya se lo había preguntando antes pero sin obtener detalles de ello…

-Si fuera para ayudarte a ti, lo haría con gusto, tenlo por seguro… pero ese demonio… -oprimió su puño, recordando las condiciones en las que había dejado a Inuyasha, todas las muertes de las que era responsable, como había amenazado su propia vida…- no puedo… no puedo ayudar a alguien que odio tanto…

Odiar…

Esa palabra la conocía bien, había tantos a los que él odiaba, había muchos más que lo odiaban a él, si, esa palabra le era demasiado familiar, pero lo que no lo era es escucharla a ella decirlo, "odio" esa palabra parecía algo tan lejano en esa mujer que simplemente creyó que le mentía, que simplemente lo decía por lo enfadada que estaba…

-¿Lo odias? –pronunció aun sin mirarla, esperando la respuesta obvia, el que se retractara, si, simplemente esa mujer no podía estar diciéndolo en serio.

-¡Pues claro! Es un desalmado, un desgraciado, es un maldito demonio sin alma… -sintió que el enfado contra el youkay regresaba, descargándose con el joven en remplazo del demonio- lo odio, lo odio por lo que le hizo a Inuyasha, por las muertes de todas esas personas, por lo que me ha hecho a mi… lo odio por-

No pudo seguir con su discurso, no con esa mano en su cintura y ese aliento en su cuello, el joven simplemente la tomó desprevenida, pero ¿Cómo podía siquiera predecir aquello? ¿Por qué tendría que esperar un abrazo de su parte?

-¿En verdad lo odias?

Volvió a preguntar, escondiendo su rostro en ese hombro ajeno, sintiendo lo cálido que podía ser el cuerpo de un humano, inspiró profundamente, sintiendo el aroma de la mujer, sabiendo que demoraría en olvidarlo, a que se quedaría en él por un tiempo, pero parecía no importarle, tampoco el hecho de que estuvieran abrazados y que eso fuera por su culpa… no, en el momento que ella respondió contraria a sus expectativas, diciéndole todas las cosas que aborrecía de él, todo por lo que lo odiaba… cuando volvió a pronunciar esa palabra su cerebro se desconectó, dejándolo indefenso a sus impulsos, permitiéndole hacer lo que ni en pesadillas había planeado…

-¿Por qué tienes que odiarlo?

-¿Sesshoumaru?

Kagome puso sus manos en esa fría espalda, sintiéndola frágil, como si nadie la hubiera tocado antes… el joven parecía herido, como si le estuviera diciendo a él que lo odiaba, como si esos insultos fueran para él…

-¿Estás bien?

-No.

Frunció el ceño, odiándola a ella y a si mismo, a ella por odiarlo y a él por importarle… pero en vez de alejarse, de romper ese contacto hizo todo lo contrario, la acercó aun más, presionándola, encerrándola como quizás debió haber hecho en un principio, sintiendo su aroma aun más intenso, esa maldita molestia aun más profunda, removiendo algo en su interior, algo que no quería ser encontrado… ese algo que no quería ser odiado por la mujer…

-¿Qué ocurre? –quiso separarse un poco, no por rechazar ese contacto, sino por querer verlo a los ojos, tratar de encontrar las respuestas que necesitaba en ese dorado que insistía en esconderse de ella.

-¿Por qué tienes que odiarlo? –mantuvo sus ojos cerrados contra el hombro, no quería abrirlos, ver lo que estaba haciendo, en lo que se estaba convirtiendo, se dejó arrastrar por sus impulsos, siendo débil, sucumbiendo ante el dolor de sentirse odiado por la mujer…

Por dios, cuanto deseaba volver a su estado natural, recuperar la razón, la frialdad, dejar a un lado ese estúpido dolor, dejar de verse patético… deseaba tanto ser ese youkay que la mujer describió, sin alma, sin emociones, sin la culpa de sentirse odiado… sin poder ser herido por cosas tan absurdas como esas…

-Sesshoumaru… dime, ¿Por qué te importa que lo odie?

El marrón y el dorado volvieron a encontrarse, pero a una nueva distancia, escasa, casi inexistente… él seguía confuso y ella lo estaba aun más, no podía dolerle el que odiara a un extraño, no de esa forma, no con esa intensidad…

-No me importa.

Quiso mentir, frunciendo el ceño, queriendo disfrazar la realidad, no podía admitir nada si ella lo estaba observando, no con esos ojos escudriñando en su interior… desvió la vista, tratando de encontrar cordura, encontrar esa frialdad que se le había escapado… fijándola en lo más profundo que pudo encontrar, el cielo, esa oscuridad debía absorberlo, debía manchar su alma obligándolo a devolverle el control a su razón…

-No mientas –también frunció el ceño, ante la obvia mentira, lo estúpido que era al retractarse de sus propios actos.

-No lo hago.

-Entonces ¿Por qué?

-¿Qué?

-¿Por qué ese abrazo? ¿Esa tristeza? ¿Por qué te duele que odie a alguien que ni siquiera conoces?

Cerró sus ojos, sintiendo que el frio volvía a su mente, que las marañas de emociones en su interior empezaban a desenredarse, que ese contacto empezaba a ser molestamente extenso… se alejó de ella, haciéndole un desprecio a lo recién hecho, a las razones responsables de ese abrazo, se concentró en encontrar las respuestas que le exigían, algún engaño, alguna mentira que le permitiera escapar de la realidad.

-Nadie merece ser odiado.

-No lo conoces.

-Tú no me conoces a mí.

-¿Y qué con eso?

-Podrías odiarme.

-Nunca, eres diferente a él.

Quizás era la primera razón para reír ese día, eran la misma persona, si ella lo supiera… entonces de seguro si lo odiaría.

-¿Cómo lo sabes?

-Sólo lo se.

-Eso es imposible.

-¿Me dices que eres igual a él?

-Si –ignoró el hecho de poder ser descubierto, siguiendo con la conversación, queriendo demostrarle que no era una buena persona como ella creía.

-¿Eres un desalmado, un insensible, un maldito ser sin alma?

-Si.

-Entonces… ¿Por qué me ayudaste? ¿Por qué cuando nos conocimos te quedaste a mi lado?

-Eso…

-Ni lo intentes Sesshoumaru, tú no eres una mala persona, eres dulce, amable, un poco reacio pero eso está bien –le sonríe.

Él no pudo más que fruncir el ceño, esas palabras no podían estarlo describiendo a él, era imposible, absurdo, él era ese sujeto que ella había dicho odiar, no podía ser alguien que pudiera agradarle… él no podía haber deseado ser alguien a quien ella no odiara…

-Tonterías.

Le hizo un desprecio a sus palabras, intentando ignorar esa maldita alegría en su interior, reprimiendo esa sonrisa que quería romper sus labios.

-Creo que no podré convencerte, la noche se está acabando… –dijo mientras alzaba su vista al cielo.

-¿Qué?

También alzó su vista, confirmando las palabras de la mujer, notando que tenía sólo minutos para alejarse de ella.

-Me voy.

-¿Eh? ¿Y por qué?

-Me esperan –y sin dejar tiempo a nuevas preguntas se marchó, yendo a buscar su armadura, debía detener a esa mujer antes de que escapara.

Ya siendo youkay y con la razón en perfectas condiciones emprendió el camino hasta donde se había separado de la sacerdotisa, tenía que hacerla regresar, aunque fuera necesario amarrarla o quizás romperle un…

-Buenos días Sesshoumaru.

La vio pasar por su lado, dirigiéndose hasta el campamento en silencio, había esperado algún escándalo, ya tenía varios planes en mente para obligarla a regresar, pero finalmente lo hizo por decisión propia… quizás lo había hecho por él, por lo que había dicho y hecho esa noche…

-Mujer estúpida –frunció el ceño, era ilógico que estuviera haciéndolo porque él se lo pidió, ¿así de fácil? ¿Sin gritar siquiera? Esa mujer… esa mujer era impredecible y sintió que la odió por eso…

Continuará…


Woo! Ahora que tengo un poquito de tiempo responderé los comentarios que me han dejado en mi ultimo capitulo!

Iku-sensei: ¡Hola! Oh, en verdad la relación entre Kagome y Sessho en mis historias siempre empiezan con odio y peleas, es que me gustan demasiado las relaciones de amor-odio xD Nos estaremos leyendo la próxima semana!

cerezo21: Que bueno que te haya gustado! Yo también me pregunto cuando se dará cuenta :D

danita-inu: Kagome te obedeció y escapó xD me alegro de que leas mi fic!

KaItOsCaRLEt PF: Yo también quiero leerte más *o*! gracias por comentar!

axter: Hola! Que bueno que te haya gustado el capitulo! Y si, a mi también me encanta escribir las peleas de Sessho con Kagome :)

rocio e-chan: Me encanta aquello que dices, "para momentos desesperados, medidas desesperadas" eso tiene mucha razón y le sacaré partido durante toda la historia xD

Marlene Vasquez: Kagome jamás se dejará que la sometan! xD Lo más difícil a que resistan convivir juntos sin matarse es que se enamoren, pero pondré todo de mi para que eso suceda, aunque yo también lo siento por Inu Dx

Cinthya S: Si, la secuestró y pronto se enamorarán, me aseguraré de ello!

hekate ama: Amé tu comentario! En serio! Me reí demasiado con la forma de romper la maldición que describiste, quizás la utilice pero obligue a Sesshoumaru a hacerlo; Sessho tomando agua mientras camina hacia atrás con un pie y juegando al hula-hula, hay si que me mata xD

NiceGoingLife: De nada! Y gracias a ti por el review, si, Sessho se está desesperando y eso es excelente para la historia xD

Sasunaka doki: Eso mismo me pregunto yo, si sigues la historia lo descubrirás (haciéndome publicidad gratis? xD), gracias por comentar!

chovitap: jojojo tienes razón, recién empieza la historia de amor! Me alegro de verte aquí chovitap y todavía estoy esperando ver mi fic en face TwT

Orkidea16: Sigue inventando cosas no mas! Me encanta leer sus ocurrencias ya que además me dan ideas, ustedes son una parte importante de mi inspiración, saludos! :)

Anika-san: Continuación lista! Y al final no pudo escapar xD

Cubi: Nunca te llamaría pesada! Me encantan tus comentarios y que te guste mi historia, muchas gracias por leer y seguirme! :D

KuroDerpy: Jajaja tienes razón, Sesshoumaru nunca ha sido sutil y esta vez no podía ser la excepción xD

Silvemy89: Tienes razón, con Sesshoumaru escapar nunca es una opción :D

Faby Sama: Siempre me alegra tus reviews! Muchas gracias por pasarte, mas vale tarde que nunca dicen por ahí xD No leemos!

setsuna taisho: Hola! En verdad no puedo responderte tus preguntas porque primero estaría revelando los secretos de la historia y porque en realidad no lo se xD espero que mientras continúe la historia lo descubramos juntas n.n

anzu & natsumi-san: Espero les haya gustado el capítulo!

Sami Kiryuu: Hola! A mi también me cuesta imaginarme a Sessho de humano aunque lo esté escribiendo, así que te entiendo xD Nos vemos!

MUCHAS GRACIAS A TODAS POR SUS COMENTARIOS!

Y también les agradezco a las personas que se toman el tiempo de leer aunque no comenten nada :)

Saludos y abrazos a todas, espero leernos pronto!

Sayo! n.n

:::///*Cindy Elric*\\\:::