El Vuelo de la Cigüeña

Segundo capitulo

Los estragos del alcohol.

La mañana había llegado con calma ajena al incendio desatado en la noche anterior. Un nuevo día y un cielo azul sobre una tranquila mañana en Konoha.

Siete y media, el despertador del buró timbró tres veces seguidas, apagándose a punto de exclamar la cuarta, en el momento en que Itachi, en un adormilado intento por silenciarlo, terminó por empujarlo de un tosco manotazo.

La cabeza le pesaba como si un derrumbe montañoso se estuviera suscitado entre sus neuronas. El cuerpo, la espalda y los brazos no estaban en mejores condiciones. Entreabrió un ojo, cuando un delgado rayo de luz le pegó de lleno en el rostro.

Sintió el colchón crujir suavemente, en respuesta a un movimiento que él no produjo. No le prestó atención ni deparó en ello. Se sentó por reflejo.

La simple rutina de alguien que sabe que entre semana no existían los minutos extra entre las almohadas y más allá de la hora marcada por el despertador. Rutina y secuencia de aquel que sabe que su entera responsabilidad es igual a llevar el pan a la mesa.

Itachi se irguió lentamente, estando aun completamente desnudo. La rodilla derecha se quejó con un tronido seco y la espalda le apremiaba a volver a tumbarse. Caminó tan resueltamente como un zombi, andando a pasos cortos, con la espalda arqueada y apartando con los pies la ropa dispersa en el suelo.

Ahogando un bostezo –un doloroso bostezo, apenas el hecho de abrir levemente la boca provocó una punzada en su sien- Itachi se dirigió hacia el buró, y vistiéndose únicamente con unos bóxer, salió, cerrando desmañadamente la puerta con el pie.

Sintiendo el cuerpo pesado como una lápida y aun estando lo suficientemente somnoliento abrió el grifo de la regadera. El agua caía con un vaivén despabilante y aun, con el jabón bajado con la mecánica rutinaria, pudo ser capaz de cotejar los hechos.

Borroso, pero de alguna manera todavía impreso en su memoria.

Estaba un poco más consciente cuando volvió de la ducha. Prestó atención de la respiración lenta y acompasada, proyectada en el interior de aquel bulto bajo las sábanas.

¿Había algo? ¿Alguien?

Itachi apenas se percató de ello al entrar de vuelta a la recámara. El sonido del televisor, en una modulación media provenía de la sala. El noticiero de las siete, unos cuantos comerciales y…ningún ronquido suave, como el que escuchaba ahora.

Medio iluminada y a la vez con algunos atisbos de oscuridad, la apariencia, textura o forma total de las prendas que había apartado de su camino.

Encontró sus pantalones en un extremo cera de uno se los bordes de la cama. La camisa yacía más allá, junto a una diminuta tela…¿blanca?

Un sostén. Un vestido, rojo y de menudos tirantes, justo a unos cuantos metros de éste.

Hubo un adormilado suspiro. Itachi se aproximó un poco más. Su pie dio con algo que se adhirió a su planta.

—¿Qué mierd…?—sus dedos despegaron la seca superficie de un condón, maltrechamente enroscado y magullado, como la mezquina piel de algún reptil.

Lo dejó caer en el cesto del rincón. Y de manera entrecortada, el recuerdo le volvió a la mente.

Una chica…se acordaba de una chica pero…

¿Pero?...Hmp…recuerdo haberme ofrecido a llevarla a su casa y…

Error. Primer error. No la llevó precisamente a su casa.

Tonterías…Es la estupidez más grande del mundo…yo nunca…

Y sus ojos se detuvieron en "ése" bulto que respiraba tranquilamente con el sopor de un sueño profundo, en medio de sus sábanas ahora desordenadas.

Había bebido demasiado, aun más que en la maldita graduación y… y aquella chica.

No… no pude…Eso NO pudo pasar…

Se acercó a la cama. Unos mechones rosas se asomaban entre el extremo de la sábana que apenas y alcanzaba a cubrir la delgada fisionomía de aquella joven.

Sakura…creo que ése era su nombre, pero…

Itachi se quedó, contemplando con meditabunda expresión. Se pasó una mano por la nuca

no pude haber…

El condón, los dos, estaban en el interior del cesto de la basura, pero la caja (la evidencia) continuaba en el piso. Exactamente a unos metros delante de él, como demostrando toda la culpabilidad de los actos, reacios a digerir.

Ah…y el temblor de sus manos al tratar de ponérselos, justo cuando el lívido del licor sumado a la fogosidad del momento le permitieron semejante pulso y torpeza en sus dedos. Y cómo olvidarlo.

No los usé…¡mierda!, esto…Pasó…simplemente pasó, y…

Y pasó.

Rayos…

La joven movió un párpado. Él no hacía ruido alguno, simplemente le contemplaba en un mustio, contrariado y alterado silencio.

Abrió los ojos, con una minuciosidad como si el párpado y las pestañas fuesen de concreto y meramente difíciles de mover. Dos pupilas, de un brillante y expectante color jade –jade y no esmeralda, se dijo Itachi con certera precisión—quedaron prendados de los suyos.

No hubo una apremiante contemplación como la de la noche anterior…ni una sonrisa en sus labios...nada más allá de un simple…

—¡¿Quéee?!

----0----

Ino Yamanaka, todavía con las secuelas de un desvelo totalmente intencionado y el pijama puesto, seguía de pie ante el quicio de la alcoba asignada a Sakura Haruno desde hacia dos meses.

Repitió de nuevo la pregunta.

— ¿Que ella qué?

—…no llegó a dormir…—respondió Tenten a sus espaldas, en medio de un suspiro de cansancio y pasando de largo, en dirección a su habitación, portando un vaso de agua—Supongo que se fue con el tipejo ése… ¿quién lo diría?

La palabra estaba inmersa en la misma contrariedad de Ino. Conocía a su amiga, por lo menos desde la secundaria y definitivamente Sakura no era de las que se tomaban ése tipo de libertades, y el que Tenten lo mencionara con tal facilidad, recaía más bien en el hecho de que estaba más dormida que ella.

—Lo mismo pienso…—Ino hizo el ademán de volver al cobijo de su cama. Siete de la mañana pero sin prisa alguna por ahora—. Bueno, supongo que sabrá lo que hace…

El resto de la frase desapareció en medio de timbre del teléfono. Un par de timbrazos más, hasta que Ino contestó más por reflejo que otra cosa.

Son las benditas siete de la mañana, ¿quién demonios habla a esta hora?, pensó.

—¿Diga?

Una cortada interferencia, producida por la pésima recepción de las líneas telefónicas y luego un estridente grito.

— ¡Ehhh, Sakura-chaaan!...—hubo otra interrupción de sonido—Ne, ¿me oyes ahora?... ¡Sakura-chaaan! ¡Dattebayó!

Ino reconoció la voz al instante, y con un ameritado impulso de colgar y mandar la llamada al demonio, solamente se limitó a lanzar un suspiro de fastidio.

—Cabeza hueca… ¡soy yo, Ino! Sakura no está—dijo recalcando lo último— ¿Qué rayos haces hablando a éstas horas de la madrugada, Naruto?

—Perdón, es que…—respondió aquel muchacho al otro lado de la línea—vuelvo a Konoha hoy en la tarde… ¡Ya terminé mis horas de práctica con Jiraya-ojisan!

—Ah, que bueno… ¡Díselo a quien le importe!—Ino ladeó la cabeza, hastiada de los exagerados decibeles de Naruto Uzumaki—Llama hasta a mediodía, el que allá sean las nueve de la mañana no quiere decir que aquí también. ¡Impropio!

—Qué carácter….dattebayó.—Naruto espetó una risilla—Ahora sé porqué Sakura-chan dice que eres una amargada…eh, por cierto, ¿dónde está?

La rubia suspiró, y agradeciendo interiormente que el hiperactivo de Naruto no pudiese verle la mueca de absoluta farsa que enmarcaban sus suaves facciones.

—Asuntos personales…y supongo que no es de tu incumbencia—comentó ella antes de que Naruto comenzara a atosigarla con la esperada secuencia de preguntas—Llama hasta mediodía, Naruto.

—Pe...Pero…

—Hasta mediodía.

Y colgó. Esperó unos segundos, y la llamada no volvió a repetirse.

—supongo…que no serás la única en enterarte, eh Ino-chan…—Tenten aun estaba detrás de ella, ahora esbozando una tenue sonrisilla de complicidad, a pesar de tener todavía los resabios del sueño reflejados en sus ojos castaños.

Ésta sólo se encogió de hombros y lanzó un largo suspiro

—Una propone, Kamisama dispone y el resto…que sea su problema.

0—

¿Que había hecho qué?

Bueno, propiamente la palabra, sumada a la acción y los factores de acción y reacción, la ecuación era la siguiente: había bebido. Y mucho.

Si, ella misma lo admitía, lo recordaba si bien no del todo, pero lo hizo. Tres cervezas, o tres y media. La marca Sapporo, era amarga pero fuerte…y Sakura tenía perfecto conocimiento de que en cuestión de alcohol ella era un peso demasiado ligero.

Y lo que seguía en la secuencia…era lo que tenía frente a ella.

Involucrarse en una informal relación y despertar en un lecho ajeno no era un incentivo nada provechoso.

Relación no era el término. Un impulso nada más. Ni siquiera conocía al tipo ése, ¿Cuál era su nombre?

¿Se lo había dicho?...ya, quizá no era tan importante como el hecho de… ¡¿Qué exactamente qué había pasado?!

Y bajo las sábanas estaba completamente desnuda. Desnuda, delante de un tipo que le devolvía el mismo tipo de mirada; total y absolutamente confundida. Ella abrió la boca, insegura de lo que iba a expresar. Él también lo hizo, pareciendo una concordada imitación.

Itachi haló aliento. El nombre temblaba en la punta de su lengua. En la de ambos. Un tenue momento decisivo y…

—¿Itachi?

—¿Sakura?

Y la incertidumbre se desvaneció, un poco. Sólo un poco. El Uchiha asintió, notando que la joven de cabellos rosas retribuía la pregunta con un corto e inaudible "sí". Y no apareció ninguna expresión en el semblante del muchacho de profundas ojeras, ahora más acentuadas debido al desvelo y…

¿Lo ocurrido? ¡¿Acaso vas a quedarte sin preguntar ni decir nada más?!, apremió la vocecilla interna de Sakura.

No habló y él tampoco.

Ahm, claro…quédate callada y que todo se resuelva solo, ¿no? Recriminó bajo el temblor de su labio. Sakura aspiró hondo. Dilo y dilo de una maldita vez…¡Cha!

—¿Tu y yo…? …¿Lo…hicimos?—fue lo único que pudo inquirir, después de sentir una oleada de tremenda vergüenza invadir sus mejillas y el resto de su cara.

Itachi movió la cabeza, afirmativamente. Ella se envolvió un poco más en las sábanas. Miró los números en el reloj del buró

—…Son apenas las siete de la mañana.

El Uchiha sentía el ritmo cardiaco levemente más apaciguado.

—Si.

—Todavía es temprano –Sakura se permitió un bostezo un poco menos tenso—Deberíamos seguir durmiendo.

—No, yo debo ir a trabajar…—Itachi pausó la frase, logrando moverse por fin e ir hacia el armario empotrado en la pared—…. ¿Tu trabajas o haces algo?

Se le oía tranquilo, y la joven se aferró a la pasividad de su voz.

—Ah, no.—dijo resueltamente, pasando una mano para acomodarse el flequillo, y una sonrisa nerviosa afloró en sus labios—Es que…no trabajo hoy.

Una mentira suavizada. Bien podría haber dicho que era recién egresada y las perspectivas de un empleo en el futuro estaban programadas en el proyecto de un dispensario médico, pero no lo dijo, simplemente porque evocaba muchas palabras y suposiciones que en éste momento su mente todavía no se daba a la tarea de embonar.

Le miró sacar un pantalón formal y una camisa gris de algodón, dejándola en el respaldo de la silla contigua al armario. Para luego levantar las prendas que estaban en el suelo.

El vestido rojo que Sakura tanto había reñido a Ino en aquella tienda de exorbitantes precios, el sostén que siempre tenía el distintivo (y ventaja) de que podía proyectar más de lo que tenía e inclusive la minúscula braga que venía a juego, estaban ahora a su izquierda, sin doblar, y todavía visibles en éstas la prisa con que fueron desprendidas de su cuerpo. Claro, que la atención de la joven no recaía en las ropas, sino que continuaba clavada en la marfileña piel de Itachi.

En los tensos músculos de la espalda, precisamente. Mientras éste terminaba de abrocharse los pantalones. Vistiéndose allí delante de ella, como si no hubiese alguna otra presciencia.

Ahora sé porque pasó… ¡Por Kamisama, si que es apuesto! Sakura se permitió un sonrojo un poco más pronunciado y sus dedos ciñeron sus ropas con pulso torpe. Cálmate, que pareces una quinceañera…no es para tanto. Aunque hay que admitirlo, no es tan escuálido como Naruto…tal vez hace ejercicio… ¿a que dijo que se dedicaba?

Y las acusaciones de su "yo interno" no ayudaban en nada. Menos ahora.

Banco...No, no trabajaba en un banco. Usa pantalón de etiqueta pero no lleva el resto del traje…y una simple y ordinaria camisa con mangas cortas. Tampoco nadie en un despacho jurídico viste tan informal…y menos con una sudadera deportiva…Tiene buen cuerpo, pero pésimo sentido del gusto.

Sé que me dijo a qué se dedicaba, pero…

Sakura sentía que su percepción deductiva estaba tan estancada como la solvencia de la realidad. Y lo seguía estando después de aquella rápida ducha, cuando una vez en el comedor de aquel piso inferior tipo dúplex, se percató con leve extrañeza de dónde estaba.

No por Itachi, ni por el escueto diálogo que parecía sacar forzadamente de sus labios. No, sino por el rostro –demasiado familiar, a pesar de que ya habían pasado casi seis años desde la última vez que le vio—que apareció por detrás del quicio de la puerta. Sakura casi se ahoga con el último sorbo de zumo de naranja.

—¿Sasuke-kun? –dijo con un susurro totalmente provocado.

Si, a la par del marco de la puerta de la cocina, y con la misma expresión de entera abstracción del mundo, estaba Sasuke Uchiha. Y de haberse tratado de una época anterior, seis años y medio, cuando ella aun estaba en la preparatoria, Sakura hubiese corrido directamente hacia él. Nada de eso pasó ahora. Ni siquiera un estruendoso saludo como podía esperarse de ella en sus años de estudiante.

Nada más allá de esa escuálida pregunta. Y él tampoco mostró algo más que un simple "hmp" a modo de respuesta. Literalmente la única emoción en ella, fue la misma que tiene alguien que pierde un zapato y lo encuentra hasta después de semanas de sucumbir a una inútil búsqueda.

Vaya que el tiempo apremiaba. Y mucho.

—0—

El único que por lo menos se permitió una discreta sorpresa a la pronunciación de aquel nombre, fue el mismo Itachi. Quisiera admitirlo o no, el diálogo entre la joven y su hermano le había incomodado un poco. Casi al nivel que incomoda una mosca al zumbar cerca del tímpano; sabes que lo alejas de un manotazo pero de alguna manera vuelve, sólo por fastidiar.

Sólo fue un seco y brevísimo intercambio de palabras; dos preguntas, siempre respondidas por el desinterés característico del Uchiha menor. Y eso, según Itachi, no era ningún diálogo.

Le fue realmente alentador interrumpir tan amena charla; faltaban quince minutos para las ocho y el lidiar contra el dichoso cuello de botella en que se convertía la avenida principal, no estaba en sus planes.

— ¿Te llevo a casa? –fue lo que dijo Itachi al levantarse.

Sakura estaba frente a él y aunque su interés deparaba en instantes en los estoicos argumentos de Sasuke, alcanzó a escuchar la atenta pregunta. Concordó con una afirmación, no hubo más comentarios hacia Sasuke. Salió, seguida por un silencioso y meditabundo Itachi.

Siete con cincuenta minutos, y ahí estaban. Él sujetaba con una mano el volante y la otra estaba apoyada desenfadadamente en el vórtice de la ventanilla. Silencio profundo e incómodo, hasta que decidió ponerle un alto.

— ¿Conocías a mi hermano?

La pregunta sólo fue un intento de conversación. No había apego o encono en ello. Curiosidad, quizás, mas no apego. Sakura volteó a verle inmediatamente. Se podía ver una expresión sincera y neutra.

—Si, íbamos juntos en algunas clases en preparatoria…—Sakura notaba su voz y su mente más despejada, por lo menos como para dar pie a una charla—. Luego, bueno, cada quien siguió su camino, supongo. No sabía que vivía contigo.

—Desde hace dos meses. Junto con la escandalosa de su novia.

— ¿Novia?

El barullo de unos cuantos conductores desesperados atizando con la bocina de sus vehículos provenía de las calles aledañas a la avenida principal.

—Karin…y no recuerdo el apellido, siempre lo olvido—respondió Itachi, subiendo un poco el vidrio ante el apabullante estertor del arroyo vial—Cómo sea.

El comentario no hizo mella alguna en ella. Si bien Sakura había escuchado ya por parte de Ino acerca de la cercanía que Sasuke compartía con aquella joven de pelo rojo fuego, gafas y personalidad tan desinhibida digna de una de esas hostess de cinco estrellas.

Importancia mínima, después de todo, el pasado al pasado.

Y el presente seguía siendo una incógnita a pedazos.

Y sigues sin siquiera preguntarlo…vaya que eres elocuente, Sakura Haruno.

Miró por el retrovisor, hacia la maleta negra y plana, depositada en el asiento trasero.

— ¿Ésa maleta de atrás es una especie de lienzo o algo?—inquirió ella

—Portaplanos.

— ¿Artista?

—Publicista. —finalizó Itachi, sin siquiera mirarle—.El supuesto artista es uno de mis amigos. Hmp…precisamente el que tuvo la idea de ir a celebrar el anexo de una cuenta a la agencia.

Sakura tensó un poco los labios. ¿nerviosa?

No, sólo que aun cuesta asimilar…¡que te hayas acostado con un completo desconocido!

—No es para tanto…—se dijo en voz alta.

Itachi le miró de reojo.

—¿Decías algo?

La joven de orbes verdes encogió los hombros.

—Que…bueno, fue una linda noche…de lo que puedo acordarme—casi tan roja como el tono de su vestido, Sakura intentó hacer un esfuerzo cas sobrehumano por hallar una excusa que disimulase un poco la incertidumbre que aun pesaba en sus hombros.

Y lo hizo, al menos lo suficientemente convincente como para haber arrancado aquella fugaz sonrisa de los labios de Itachi. Rápida y distante, aunque no la había dirigido directamente a ella, pero ahí había estado.

—La cabeza me punza como si me fuera a estallar. No suelo beber tanto, jeje…—Sakura sonrió ampliamente. Esta vez el gesto no fue correspondido.

—Igual, pero nada que un poco de café no arregle.

—No me gusta el café—musitó ella. Estuvo a punto de decir algo más, sintiendo demasiado cortante aquello último. No dijo nada. Miró a la derecha, cerca de una de las aceras contiguas a un discreto complejo habitacional—. Si quieres, puedes estacionarte allí en la esquina. Caminar un par de cuadras no me sentará mal.

—Como quieras.

El Datsun negro y con la defensa trasera pendida de un tambaleante soporte aparcó a metro y medio de la esquina. El radio estaba encendido y la única bocina audible, la del lado derecho, hacía múltiples esfuerzos por continuar con la transmisión de la WHK, con las acompasadas notas de "Eye in the sky"

Tenía aun un poco de tiempo, aunque la conversación le seguía pareciendo forzada o estática. Aun más que una cita, Itachi había comenzado a sentirse obligado, o llevado renuentemente durante todo el camino. Nuevamente, la cortesía no era para ignorarse, pero hasta allí llegaba todo. La chica era linda, tal vez no poseía aquellas medidas de miedo como las bien formadas modelos de las que Hidan hablaba tan elocuentemente, pero debía reconocer que tenía "algo".

Sin embargo, ése "algo" se opacaba, bajo los comentarios bamboleantes, la constante –linda, pero repetitiva- sonrisa y el decibel de sus comentarios.

Niña. Simplemente ése era el término que se formó en la mente de Itachi Uchiha, casi al momento de asimilar por completo el hecho de la noche anterior. Sakura era linda, tenía un destacable color de ojos y el peculiar color de su cabello era apremiable y evocador. Pero era una niña, todavía.

Veintitrés años, y él le llevaba ventaja por cinco. Veintitrés contra veintiocho. Ella recién se había graduado, e Itachi ya tenía un tramo recorrido en medio del impío mundo real, fuera de las paredes de la facultad…

…Y ella seguía viéndose vivazmente como una niña, aun por encima de las sinuosas y menudas formas de su cuerpo.

Me acosté con una chiquilla…vaya. Esto daría de qué hablar toda la maldita semana.

Al contrario de su mente, nublada en algunos fragmentos, su cuerpo le recordaba la razón de su tenue punzación en la espalda. Una buena noche, después de todo. No mencionó el incidente con los preservativos, no lo creyó tan necesario.

Vivaz o infantil en algunos comentarios, ya era mayor de edad y con carrera técnica (en su opinión personal, quizá no pudiese considerársele propiamente carrera) en medicina, podía ser bastante lógico que se tomara sus precauciones. Tiempos modernos ¿no?

Abrió la puerta en un solo intento. Su mirada quedó fija en la de él.

—Gracias –Sakura continuaba disimulando la flaqueza de su voz.

Mirándole directamente, Sakura podía sentir que las palabras se le borraban del sistema. Tal vez no fuese un escandaloso parlanchín como Naruto, pero había cierto imán en sus rasgos fuertes, el contorno de sus ojeras…y la solvencia de sus palabras. Uchiha al fin y al cabo, pero por alguna razón, sonaba un poco menos indiferente que Sasuke.

Uchiha, Itachi Uchiha. El hermano mayor de Sasuke ¿quién lo diría? Vaya que el mundo es relativamente pequeño.

—De nada—sostuvo él. La sonrisa fue de nuevo corta, pero auténtica.

¿Una oportunidad, quizá? Sakura rogaba interiormente por ello. La leve vergüenza y remordimiento aun irradiaban su semblante, pero de un modo distante, Sakura sintió cobijo ante ésa sonrisa. Aunque hubiese sido por mera amabilidad. Todavía –y le costaba reconocer- estaba abstraída del entorno.

Los rezagos de la noche, la incompleta conciencia de lo sucedido. Y…ah, claro, era el hermano mayor del chico que alguna vez llegó a interesarle. Definitivamente esto no ocurría todos los días; podía darle el crédito a Ino por eso.

Y ahora vas a quedarte de nuevo como una chiquilla avergonzada, y sin decirle nada, ¿verdad?, se quejó internamente.

— ¿Pasa algo?—Itachi se obligó a romper el dúctil silencio, produciendo una tímida risilla en ella.

—No, sólo…bueno, tal vez podríamos salir después—consiguió decir. Soltando las palabras con la delicadeza de un estornudo. Y al notar que Itachi no apartaba su vista de ella, sintió que el rubor aumentaba a la tercera potencia. No logró evadir el contacto visual—Digo, la pasamos bien juntos.

—Tal vez. —la respuesta fue corta. A Sakura le pareció tan superficial y fría como un trozo de hielo. Podría haberlo tomado a negativa, a no ser por la línea visible en los labios del Uchiha. El intento más amplio según Itachi por corresponder a una sonrisa—si es que tengo tiempo libre este fin de semana.

Sakura percibió un alivio por el comentario. Una respuesta alentadora, ¿no? Ella lo tomó por ese sentido. Bajó del vehículo y él le acompañó hasta la puerta del edificio. Sintió que le tomó de la mano y la joven corroboró el tacto. Tibio y suave. Sakura no evitó el destello de su mirada y menos el enrojecido de sus mejillas.

Sentimientos o no. Error o razón, correcto o no, había algo. Ella percibía algo en la mesura de sus gestos. Y quiso haberlo constatado, de no ser por las prisas.

Una despedida corta y efímera. Sakura le había pasado el número del recién instalado teléfono e Itachi en réplica le dejó una de las tarjetas de presentación de la desgarbada oficina de Akatsuki. A diferencia de ella, la cuenta de teléfono, luz, renta, agua y comida sólo costeaban por su parte, y había que sacrificar algunos lujos. El teléfono había quedado reducido a "después" por lo menos mientras se deshacía de las deudas posteriores, echara a Sasuke, se consiguiese otro trabajo o todo a la vez.

Atento pero serio; y Sakura comenzaba a presentir que la cordialidad era una máscara que ocultaba el completo desinterés.

Si, desinterés…es un Uchiha después de todo. Sakura suspiró con desgano y tras aquel fugaz e inexistente beso en la mejilla.

Una noche nada reprochable…si sólo pudiese recordarlo.

Pero hasta allí.

Vaya error…

----0----

—Un completo error –repitió la frase, ahora frente al expectante semblante de Ino. Dio un sorbo más a la soda—…supongo que no le agradé en lo más mínimo.

— ¿Qué esperabas? Siendo el hermano de Sasuke,—la rubia apoyó el mentón en la palma de su mano mientras la otra presionaba resueltamente los botones del control remoto, pasándolos al azahar—…por cierto, ¿Qué ha sido de él?

La joven Haruno suspiró, dejando de lado la lata vacía.

—Sigue con Karin, por lo que comentó Itachi, ella…

— ¡Aja! ¡Te lo dije, "frentona"! ¡Sabía desde un principio que esa "zorra" no lo iba a soltar!—Ino enunció con un tono fuerte y casi triunfal. Típico cuando sabía que tenía la razón.

—Por mí que haga lo que mejor le parezca. —arguyó Sakura, posando su atención en la pantalla del televisor— Para el caso, creo que no importa ya.

Ino se levantó, tomando la lata vacía y su empaque de yogurt, también terminado ya.

—Hum…bueno, peor no pudo ser. —Dijo, proyectando una expresión pícara en sus azules ojos—Y por lo que se nota, el "mayorcito" no era tan aburrido como parecía, ¿eh?

— ¡Ino!

Ésta rió, como si el comentario fuese un chiste.

—Oh vamos. Llegas a las ocho de la mañana y con una cara que no dice en absoluto "que no pasó nada". Ya deja de fingir —pinchaba las mejillas de su amiga con el dedo índice, a manera de burla silenciosa— ¿Es bueno en la cama al menos?, eso debería compensar que el tipo sea tan parco como una pared.

—Ya te dije que no recuerdo...y aunque me acordara, no creo que…

— ¿Es mejor que Naruto?

— ¡Ino-cerda!

—Ya…sólo decía—La rubia atinó a una risilla de broma. Bajó un poco el tono de la sonrisa, en un vago intento por optar por un poco de seriedad— ¿Se protegieron, verdad?

Una pauta y un silencio evocador afloraron en la mente de Sakura.

Protección, claro…Después de una noche en que Sakura constató que definitivamente no servía como compañera de bebida y el haberse involucrado tan íntimamente con un completo desconocido…ameritaban algo más allá de la simple idea de "y si hubiera".

Recordó el interior de su habitación –vista apenas hoy por la mañana- el cesto de basura, el empaque vacío de preservativos y dos de estos.

Usados, obviamente… ¿verdad?

¿Estaba segura de ello, no? Estaba completamente ahogada en alcohol, por lo menos lo suficiente como para que se le dificultase el recordar el nombre de aquel sujeto.

—¿Sakura?

La caja estaba vacía…el "cuerpo del delito" en el interior del cubo de basura. Él había tomado su obligada medida de precaución, ¿No?

—Eh, "frentona"…te pregunté si…

Y ella cortó el recuerdo.

—Si, ya te oí —Sakura percibió el temblor de su voz. Y lo dijo. Lo dijo sin siquiera reparar en lo que debía o debió ser.—Si

¿Si?

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CONTINUARÁ


NOTAS DE LA AUTORA:

Bien, una entrega más y...esta historia seguirá. Ya siento mas claro el horizonte conforme avanzo y no veo taaan complicado el reto de la comedia romántica...aun.

Continuando con mi habitual estilo, comencemos pro narrar a manera lenta pero concisa. Este fic tiene una diferencia abismal al estilo de "Rosa de dos aromas", no tenemos un melodrama pesado y envolvente y háganse a la idea de que esta autora comenzará a nivel tradiocionalista: desde el principio. Y ésa es la intencsión de la historia.

En cuanto a la trama...bien, tenemos en tela de juicio lo que ocurrió entre éstos dos...la solvencia de la realidad y bla bla, pero ¿hasta donde llegará este descuido? el título del fic lo dice por si mismo, pero el afrontar consecuencias y demás...siempre es un enigma que solo corre a manos del autor desenvolver.

Gracias por sus comentarios y esperen la siguiente entrega. Por cierto, una pregunta ¿desean una entrega por semana?

Una vez más, los comentarios de la historia, dudas y consejos corren por cuenta de los reviews. Nos leemos.