El Vuelo de la Cigüeña
Quinto capitulo
Dos meses, de vuelta al camino y…tú estás… ¿qué?
—No….
Sakura seguía negando con la cabeza, hacia el recuerdo de la misma pregunta, que se había convertido en una duda al inicio, una sospecha y ahora… ¿una afirmación?
— ¡No!
Pero así era, aunque lo negara.
Ino Yamanaka, Tenten Ama y Hinata Hyuuga seguían en el mismo silencio en que habían estado segundos antes de que ella volviese a tomar conciencia de la realidad ¿quién diría que dos pasantes técnicas de medicina y una competente ortodoncista tuviesen semejante ataque de pánico y miedo como el de hacía media hora? Se enfrentaban a los designios del destino contra la vida como imperaba su carrera, aun Tenten, quien después de todo aseguraba que un dolor de muelas a veces podía ser tan catastrófico como un infarto.
Pero el susto que iba más allá del desmayo de Sakura. Posibles causas, aunque no hubo un diagnóstico inmediato. Ino se aprestó a sujetar por los hombros el cuerpo de su desvanecida amiga, Hinata pareció gritar, aunque de su garganta no salió nada más allá que un gemido y Tenten hacía preguntas de toda índole que nadie respondía, como siempre pasaba cada vez que la situación se ponía estresante
Y el hecho de conocer las dolencias de la salud humana no garantizaba siempre tener inmunidad sentimental cuando ésos casos ocurrían a gente cercana.
Experiencia de vida, aminorada cuando la desmejorada joven volvió en sí. Eran ya las ocho de la noche, la lluvia menguó, se detuvo y volvió a las nueve en punto. Cerraron el consultorio a la hora de costumbre y en silencio volvieron a casa.
Había muchas cosas por decir, preguntas, comentarios…y fue Ino quien inició el diálogo, un poco más calmada pero aparentando el nerviosismo subsecuente al susto anterior.
— ¿Sakura, estas embarazada?
Simple y directa, Ino nunca recurría a diálogos subjetivos ni rodeaba el meollo de la conversación. El radio se oía a medio volumen, sin llevarse sus palabras. Sakura estaba en una esquina del sofá, sentada en cuclillas, con las rodillas rozando su mentón. Su vista se perdía en algún punto muerto de la pared.
—No…no puedo…—su voz temblaba, igual que ella. No era miedo, sino una de esas sensaciones que se tienen cuando despiertas a media noche sólo para darte cuenta de un tortuoso calambre en la planta del pie. Un arrebato doloroso y difícil de ocultar—…no puede ser…Es que…ay… ¡no!
— ¿tu último periodo? —Al inicio las preguntas de Ino parecían salidas de esos cuestionarios de examinación, como si fuese un paciente extraño y no su mejor amiga.
—Tres semanas –Sakura mintió torpemente. Recapituló y habló de nuevo, con voz más certera—Cuatro…o cinco…no sé. Olvidé la última fecha, casi siempre soy irregular.
—Por Kami, ¿Qué acaso eres de las que no saben que están embarazadas hasta que van al baño y brota un bebé? ¡Eres médico! ¡No sé cómo puedes pasar por alto semejante…!
—Ino, no estoy embarazada. —respondió Sakura. Alzó un poco la voz, pero bajo el temblor de sus palabras, no podría tomarse como un argumento al cien por ciento cierto—No puedo estarlo, nos protegimos esa noche. Estoy segura.
—Sakura, estabas tan ebria que apenas y recuerdas lo que pasó.–Tenten irrumpió, entrando a la sala y sentándose al lado de la "acusada"—¿Cómo puedes estar tan segura si ni siquiera sabías el nombre del tipo ése, hasta el día siguiente?—dio un sorbo al licuado casero—¿Por qué es el sujeto de ésta tarde, verdad? ¿Él de las ojeras?
Sakura se encogió de hombros. Asintió sin decir palabra alguna.
Primero, si. Estaba tan ahogada como una cuba que difícilmente pudo darse cuenta de que había pasado la noche con un completo extraño.
Segundo, había detalles que todavía podía recordar a pesar del patético estrago causado por el alcohol. Sabía cómo se llamaba "el tipo", creyó escuchar a qué se dedicaba y luego…todo se tornó confuso. Sentía las caricias de Itachi subiendo de tono y ella no puso barrera o resistencia alguna.
"El hombre llega hasta donde la mujer lo permite", rezaba el antiguo refrán. Y Sakura era de las que se aferraban a aquella enseñanza. No le hubiera costado nada mandarlo al otro extremo de la calle si bien no de un golpe, por lo menos de un buen impacto con el bolso. Pero no lo hizo. No quería. El tacto, sus manos, su cuerpo, sus besos, todo era tan diferente, aun después de su primer experiencia con Naruto.
Demasiado diferente, Sakura lo permitió y tomaron sus precauciones. Le escuchó revolver el cajón en busca de los necesarios profilácticos y luego al proceder a lo esperado, al penetrarla, de manera torpe y moviéndose sin ritmo alguno. Estando dentro de ella hasta el momento en que…
—Lo más notorio son las náuseas, llevas así casi quince días —argumentó Ino, haciendo la cuenta mental—, de haber sido una infección, ya hubiera cesado. Y el pulso…
—Mi pulso esta bien —irrumpió Sakura. Sus manos se aferraban un poco más sobre uno de los cojines del sofá— Si no fuera por los mareos y el retraso.
— Estás embarazada.
Sakura parecía no escucharle.
—…nos protegimos…lo sé.
—Bueno, ésas cosas tienen el noventa y nueve por ciento de seguridad —Tenten intentó proyectar una sonrisa, mirando de reojo a la joven de cabello rosa, precisamente hacia su vientre, oculto tras el cojín—…y parece que ya sabemos dónde quedó el uno por ciento.
— De…deberías…—quien habló esta vez, fue Hinata. Las tres chicas alzaron la vista hacia ella, mientras ésta hablaba con su acostumbrado tono de cautela—…deberías hacerte uno de ésos test...los resultados son confiables.
—0—
El sueño aun pesaba en sus párpados. Era sábado y por fortuna no tenía que soportar toda la jornada entera hasta las seis, y fue éste el impulso inicial de despertarse.
Hmp, me quedaría diez minutos más…o media hora. Que Pein se vaya al cuerno con el maldito proyecto, yo ya hice mi parte, pensó Itachi, hundiendo el rostro de nuevo en la almohada.
Diez minutos mas…quince, veinte…cómo sea…
Y el teléfono sonó, forzándole a volver su rostro de la cálida textura de la cama y encarar el soleado brillo que se filtraba por la ventana.
—Sasuke…contesta el maldito teléfono –resolló con voz adormilada.
No hubo respuesta.
— ¡Sasuke! –Itachi levantó el tono de voz. Arrojó las sábanas a un lado y estando vestido únicamente con los bóxers salió de la habitación, azotando la puerta— ¡Sasuke!... ¡carajo!
La sala estaba vacía, el televisor apagado y los únicos sonidos audibles eran el del agua corriendo en la ducha y el incesante timbre del teléfono. Tomó el auricular, notando que la puerta de la entrada estaba entreabierta.
— ¿Diga?
Un estertor de transferencia de línea, seguido de una voz suave.
—Itachi…¿Ita-chan?—las palabras emergían de la tranquila voz de Mikoto Uchiha.
—Buenos días, madre — el Uchiha mayor recobró un poco la compostura en su estado anímico, hablando más claro — ¿Cómo están las cosas por allá?
— Bien. Tu padre volverá en una semana al trabajo, parece que no fue un ataque, sino solo la presión y…—se le oyó a Mikoto hacer una pausa, y el sonido del televisor situado en el noticiero de las siete se filtró en la línea, mientras profería una reprimenda—…Fugaku, el doctor dijo que nada de alcohol con el café…no, el vodka también cuenta…—suspiró, volviendo de nuevo a la comunicación telefónica—. Estamos bien, hijo. Llamaba para preguntarte si había llegado ya el cheque.
— ¿Qué cheque?— inquirió Itachi.
— Sasuke llamó hace un par de semanas, por si podríamos adelantarle una parte de lo que tenía invertido en la cuenta familiar. ¿No le dieron el empleo, verdad?
Un cheque…ah, claro. Como siempre Sasuke…¡maldita sea!, como si no bastara con el último pago extra a causa del maldito estéreo que yo no uso pero si pago y ahora…y ahora, ¡bah!. Empleo o no, ése vago no podría conseguir trabajo ni como limpia vidrios…
Itachi frenó la retahíla de concretas acusaciones y fingió lo más que pudo por contestar.
—No, supongo que no. —repuso Itachi casi indiferente. Hubo un minuto de pensativo silencio y esbozó una media sonrisa—. Pero si no encuentra nada para el siguiente mes, creo que le agradará mucho trabajar en el despacho de papá.
La puerta, de estar anteriormente emparejada, se abrió de golpe. Itachi miró de reojo a Sasuke, entrar acarreando una caja.
—Te avisaré en cuanto sepa de lo del cheque.
—Esta bien, hijo. Cuídense mucho y asegúrate de que Sasu-chan no se desvele a diario, ya sabes que se pone muy tenso.
No te preocupes por eso, mamá. De hecho, pensaba comprarle una dotación de pastillas despabilantes y quizá cambie su cerveza por un café doble.
— ¿Ita-chan?
— Si, mamá. Te llamaré después, saluda a papá de mi parte —Itachi dijo esto último más por obligación que por otra cosa.
Se despidió con su habitual y breve cortesía. Colgó la bocina y su mirada, fría y severa se dirigió a su hermano menor, ajeno totalmente a la conversación telefónica. Éste había dejado la caja descuidadamente sobre la mesa y la abría desmañadamente con un desarmador de bolsillo.
Levantó la vista hasta que la mano de Itachi se impactó sobre la imitación de madera que componía la estructura de la mesa.
— ¿Qué quieres ahor…?
—¿Volviste a pedir más dinero? –Itachi lo preguntó sin miramientos, manteniendo el contacto visual fijo en el rostro ufano de su hermano.
Sasuke solamente se encogió de hombros.
— Hmp, sólo doscientos ryo, pero ya sabes que papá hace cheques para todo.
— ¿Qué rayos es eso? –Itachi señaló al interior de la caja, interrumpiendo la posible explicación de Sasuke. Fragmentos plástico-metálicos de color negro y unos cuantos cables era lo que reposaba en el interior.
— Complementos para el televisor.
— Compras tonterías que no se necesitan, gastas el resto en no sé cuantos litros de cerveza, ¿Dónde esta lo que me debes de la renta?
— Hmp…si claro…porque tú no puedes reparar la maldita recepción de la pantalla. Lo de la renta lo pago en un mes más.
— ¿Y las reparaciones del auto? Yo no me estrellé contra una reja, Sasuke.
— ¿Qué, acaso es un interrogatorio de la policía? Te lo pago todo en un mes, así que deja de joder.
Itachi no argumentó nada. Ganas no le faltaban de haber usado aquellos cables para practicar nudos marineros alrededor del cuello de su "adorado" hermano menor, pero relegó el asunto a una idea pasajera. El fratricidio y sus consecuencias no era algo propicio para su actual estado de vida.
Deudas pendientes, pagos, reparaciones, saldos…y también una cita de por medio.
— ¿Cobraste el cheque?
Sasuke negó con desenfadado ademán.
— Es un fastidio ir al banco a estas horas –repuso sacando el talonario doblado sin cuidado—. Había mucha gente y…¡eh! ¡Pensaba usar eso!
Apenas notó que Itachi le arrebató el papel de un movimiento certero. El Uchiha mayor lo guardó en la billetera, abrió el grifo del agua por fracción de minuto, volvió a cerrarla y la voz de Karin se escuchó desde la ducha, maldiciendo algo acerca de la temperatura del agua.
El reloj marcaba quince minutos para las ocho.
—Cómo sea, si tanto te molesta cobrarlo, lo haré yo. –dijo Itachi a punto de salir—Tengo planes para después del trabajo.
Sasuke simplemente alzó una ceja.
— Vaya. ¿A quien vas a tirarte ahora? ¿A una de mis compañeras de secundaria? –comentó con un intento de sonrisa.
— Hmp…no es tu asunto, niño.
-—0—
Minutos un poco antes y a kilómetros de distancia de donde se encontraba Itachi, la mañana, parecía no transcurrir en la misma secuencia de tranquilidad. El barullo abatido en el interior de aquel departamento en la zona noroeste de Konoha no era el típico de los últimos días.
Sakura Haruno permanecía de pie, y tan inmóvil como una estatua exactamente frente al desplegado que tenía sobre la superficie del lavabo. Sus ojos se paseaban inquietamente en el colorido resultado impreso en cinco diferentes tiras de papel, dos ampolletas de plástico con una diminuta ventanilla en el medio; y una de las recientes "pruebas de cinco minutos".
Material confiable y prescrito por la misma Hinata. No podía haber fallos, de esto todas estaban seguras.
Ocho pruebas…y ¿el mismo resultado?
Imposible…sólo fue una noche y…no puedo tener tan mala suerte. Kami… ¡No!
—¡Sakura! —La expectante premisa de Ino Yamanaka rompió su meditabunda concentración, gritándole desde el otro lado de la puerta del sanitario— ¡¿Está todo bien?! ¿Qué pasó, Sakura?
La joven de cabello rosa dudaba en el tono de su voz y en su respuesta. Las manos le temblaban y un irregular pulso le hizo apenas tomar la última tira sin que ésta se cayese de sus manos.
Abrió la puerta. Tenten quien había estado en el sofá leyendo una revista con fingido interés, irguió la mirada en cuanto Sakura emergió. Hinata estuvo a punto de inquirir algo pero la pregunta murió en su garganta al notar el semblante pálido de su amiga.
La única que se dignó a decir algo fue Ino, a pesar de que la cara de Sakura decía todo cuanto necesitaba saber.
—¿Y bien?
Ésta pareció negar con la cabeza. Luego entreabrió un poco sus labios. Un suspiro apesadumbrado salió de éstos.
—…Positivo…
— ¡¿Qué?! –Tenten se levantó de un salto y fue directo hasta donde estaba el desplegado de "evidencias". Ino ya no dijo nada, Hinata parecía que se había ruborizado aun más y Sakura daba la impresión de que se desmayaría de un momento a otro. La joven de pelo castaño inspeccionó el resultado minuciosamente — positivo…positivo…¿azul?
—Es…positivo…también—respondió Hinata.
— Ah…ya… ¡Oh mira, ésta tiene una carita feliz! ¡Kawaii!—Tenten acortó la euforia de su comentario, mirando de reojo la expresión de mustia pena reflejada en los orbes de Sakura—…ah, este…no es bueno, ¿verdad?
Ino le miró ceñudamente.
—¡No!
—hum…—suspiró Tenten, ignorando el gesto reprobatorio de Ino Yamanaka. Se cruzó de brazos, pensativamente— ¡No es posible que todas den positivo!
—Pues salieron…y…
— Ino…no me digas te lo dije…—Pese a la calmada atención, y los comentarios un tanto menos apremiantes de Tenten, Sakura no pudo evitar un sollozo profundo—Sólo…no lo digas…
Se sentó sobre el brazo del sofá, sintiendo el cuerpo con un peso extraño y las piernas como un desvaneciente contacto de éste y el suelo. Una lágrima quiso brotar pero no se lo permitió. No era tanto el orgullo propio…sino el declive de una realidad a la cual la misma Sakura no tenía siquiera pensada. Ni ahora, ni…
¡Ni en diez años!... Y ahora mucho menos… ¡No ha pasado ni un año desde que me gradué!
Y los reproches mentales no servían de nada. El resultado era positivo, sin embargo ¿definitivo?
— Sakura…—Ino alargó un brazo hasta el hombro de su amiga. Ésta permanecía silenciosa y con el rostro oculto entre ambas manos—…, como opinión médica diría que el resultado es obvio, pero, podrías pedir una cita con Shizune sensei —la rubia hablaba con la fluidez más propia de una hermana que de una amiga. Tranquila pero segura—. Sé que tiene su consultorio en el este. Podríamos acompañarte, aunque lo propio sería que él…ejem…el padre fuese contigo.
Tenten sonrió ampliamente.
—Ve el lado bueno, Sakura, al menos conoces al tipo. Si fuera un completo desconocido tal vez…
—¡Tenten! —Ino le reprendió. La chica se pasó una mano por detrás de la nuca, esbozando una mueca de culpabilidad. La rubia asintió, aprovechando el bosquejo del comentario—…bueno, tal vez tenga algo de razón. Le verás hoy en la tarde, y deberías aprovechar para…
—No. –Sakura alzó el rostro de repente, como si la sola frase le hubiese obligado a hacerlo. Los ojos estaban vidriosos, pero no había llorado. Era la expresión de una frustración distante—No voy a ir.
—¿Qué? —Tenten se sobresaltó levemente—Tienes que ir y decírselo.
—¡No voy a ir y decirle que estoy esperando un hijo suyo!
Ino le miró con incredulidad.
—¡Aja!, ¿entonces es de Naruto?
—¡Claro que no! Haciendo las cuentas, deberíamos haberlo hecho hacía dos meses y con el único que pasó algo asi fue con Itachi.
—¿Entonces vas a "colgarle el milagro" a Naruto?
—¡No, Ino! —Sakura se levantó repentinamente y se arrinconó en el sofá—Pero no voy a ir.
—Itachi…es…es el padre de tu hijo…debería saberlo —asintió Hinata, a media voz—Y si te ha invitado a salir de nuevo, es porque quizás le…importas.
…Como si fuera tan sencillo…Le vería hoy por la tarde, tal vez fuésemos a tomar un café o algo y…y quizás después del aperitivo, le soltase la bomba. Nada elaborado, tal vez un "¿quieres pasar de nuevo la noche en mi apartamento?" dicho por Itachi, y luego un "Si, deberías irte acostumbrando porque deberemos casarnos, ya que espero un hijo tuyo" dicho por mi. ¡Ah que fácil respuesta!
¡Qué estupidez! ¡No! ¡No voy a decírselo y no voy a ir!
Sakura negó con la cabeza y se acurrucó en el sofá, estrujando el cojín entre sus brazos.
—Me quedaré aquí.
Ino se cruzó de brazos.
—Claro, y nada pasó, ¿verdad?... ¿Y si viene de nuevo?, ¿ y si se siguen viendo? No vas a poder ocultar el "bultito" por mucho tiempo, "frentona" ¡Tienes que decírselo!
Si, se lo diré…cuando no me sienta lo suficientemente cansada. Le veré después y si quiero…y si se lo digo, creerá que lo quiero amarrar. ¡Ni siquiera lo conozco! ¡Es mas mayor que yo y sé que no le agrado, no voy a chantajearlo con un hijo!...
—No voy a ir. ¡Es mi última palabra! ¡No iré!
—0—
La tarde había caído y el cielo comenzaba a tornarse de un rojizo apacible. Sábado por la tarde y Konoha se veía tan llena de vida como se acostumbraba en los fines de semana.
Era un lapso tranquilo, al fin libre siquiera por un momento del estresante ambiente que había consumido la mañana entera en Akatsuki. La última remesa de proyectos salió con errores tipográficos (no podían exigirle mucho a Tobi con todo y el brazo vendado, y el propio Sasori terminó encargándose del resto) , una secuencia de publicidad a gran formato colocada en el orden incorrecto y para la exigente opinión de Kumogakure eso era literalmente un insulto –y si se leían de izquierda a derecha, lo eran, aunque a Hidan le pareció que estaban correctamente de "manera aleatoria". La carga mayoritaria de los errores había caído en los hombros del Uchiha. Hecho o no su parte, la presión laboral no conocía elitismos y siempre atezaba sus garras sobre cualquiera.
Pero el pasado al pasado, y no venia al caso ni siquiera recordarlo. La única idea que había estado revoloteando en la mente de Itachi desde la mañana, aun durante las reprimendas de Pein, recaía en la intermitente duda…
¿Qué había hecho?
Recapitulando, Tobi y otra de sus hazañas, repercutieron en que el pobre estuviese a punto de terminar sin brazo, Kakuzu en otro de sus recurrentes planes ahorrativos y la medida de uno de ésos dispensarios médicos fue meramente certera. Y ahí estaba ella.
El destino no busca casualidades, pero las propicia sobremanera.
Y había que admitirlo, ¿podía relegar la "aventura" a un suceso de una sola noche? Una noche nada más y nada pasó. ¿Iba a dejarlo así?
Cuestión de amabilidad y nada más. E Itachi no era la clase de canalla que solía ser su hermano, o alguno de sus compañeros.
Le había invitado sólo por corresponder en cierta manera al favor hacia Tobi y por no quedar como un completo oportunista. Lo dijo, aun estando embobado por el repentino ambiente en que tuvo que sacar a su atolondrado primo de una máquina de corte y folio. Era el estrés y nada tenía que ver con ella, ¿verdad?
Así debía suponerlo y no había porqué pensar en el asunto con otro sentido. Le había llamado en la mañana, tras encontrar el sobrante del papel donde estaba su número y gracias a que el buen Zetsu solía tirar la basura "orgánica" tres meses después, justo al final de sus minuciosos acomodos de reciclaje.
Siete de la noche, en uno de los restaurantes del centro. Ella había puesto la hora, y su voz se escuchaba más fuerte de lo usual cuando se rehusó al momento en que Itachi preguntó si quería que pasara por ella.
Cortesía. Y se había ahorrado la pena de llegar con el destartalado Datsun, ahora con la defensa sujetada totalmente por cinta aislante.
Siete con ocho minutos. Y la aludida chica no llegaba.
Él apenas había entrado al restaurante, después de una ardua batalla de veinte minutos por encender el motor y otra de diez minutos, por encontrar algún lugar visible donde aparcar el vehículo. No le apuraba el hecho del peculiar retraso. Las chicas siempre solían dejar en expectativa al acompañante.
El Ichiraku´s estaba tan concurrido como de costumbre y la música no se tornaba tan estridente. Itachi miraba con aire distraído el discreto caballete de menú colocado en la mesa, hasta que sintió una sombra deslizarse por su lado derecho.
—Hola…Itachi-kun. —Sakura le saludó, sentándose frente a él.
El Uchiha correspondió con un corto "hmp" emergente de una fugaz media sonrisa. Sus ojos quedaron atentos en ella y Sakura sintió que la sangre se le iba a los tobillos.
Tomó la carta intentando concentrar su mente y su vista en el listado de bebidas. El aliento fluctuaba y aun pesaba el rezago de los comentarios, forzadas y certeras frases por parte de sus amigas.
Y lo de ésta mañana.
"Sólo busca el momento adecuado y díselo.—Aconsejó Ino—. No creo que sea lo suficientemente idiota e inmaduro como para salir huyendo."
Esperaría el momento y…¿y qué? Todo intento de diálogo había muerto hacía más de quince minutos. Difícil. Más allá de que los nervios le corroían la mente impidiéndole siquiera pensar en alguna frase creativa, estaban de por medio las náuseas, menguaban y desaparecían, para luego volver cuando le diese la gana.
Bien, intenta ignorarlo, Sakura. Ignóralo todo como si no hubiese pasado nada…., alegaba su voz interna. Y el resto que se resuelva solo, ¿no?
Tragó con lentitud el primer sorbo de una malteada de fresa. Y el diálogo seguía siendo parte del recuerdo.
Sabes, es éste el momento en que deberías hablar, Sakura. Él no dice nada y supongo que no lo dirá si no abres la bocota y dices algo…si el silencio aumenta más, esto parecerá un funeral, ¿no crees?
—¿Cómo esta Tobi? — la pregunta le llegó de improviso diciendo lo primero que cruzó por su mente.
…Brillante, Sakura Haruno. Tú en problemas y se te ocurre preguntar del clima.
—Hmp…bien. Por lo menos le hemos prohibido acercarse a la maquinaria pesada por el resto del mes.
—¿Entonces tu te encargas de eso ahora, supongo?
—Y de todo.
Bien, el dialogo fluía un poco más constante y de repente…nada de nuevo. Podía admitir que el nerviosismo había pasado y ella sentía un poco menos notorio el semblante de trémula agitación. Las palabras se atascaron, aun más cuando el sostuvo su mirada.
Recordaba ése brillo en sus pupilas. Interés, por lo menos lo suficientemente convincente como para no ignorarlo.
Itachi se sintió internamente incómodo. Le veía fijamente y no decía nada. Era una sensación sutilmente penosa para alguien que no esta acostumbrado a un diálogo extenso. Era buen oyente, pero como conversador, prefería pasar de llano.
— No sabía que trabajabas de asistente en un consultorio –dijo por fín. Notó que ella se sobresaltó un poco.
— Bueno, no precisamente asistente. –Sakura respondió confiadamente—. Te había dicho que me gradué como médico general, a nivel técnico.
El había asentido, y el contacto visual se rompió, enfocando su atención distraídamente hacia el exterior por un instante.
— Hmp... no lo recordaba. –hizo un intento por sonreír, pero sus labios no proyectaron nada más allá que una escueta línea semi curva—. De esa noche, no recuerdo mucho…antes de lo que pasó.
Y ahí estaba el momento. Sakura sintió temblar su voz y creyó que la pregunta se desvanecería en el murmullo del exterior.
— Itachi, de esa noche….
El Uchiha volvió su vista hacia la joven, por mero reflejo. Estando inusualmente nervioso, y no tanto por haber dejado el auto en una solitaria acera, dirigió inconscientemente su mano hacia el bolsillo de sus jeans y sacó la remangada cajetilla de cigarros sin filtro. Si estaba nervioso aunque no lo admitiera, y el reflejo de eso era recurrir a la nicotina, como acostumbraba hacerlo en las estresantes jornadas de trabajo.
— ¿Podrías guardarlo, por favor?
—Disculpa –respondió él al instante, sacando el arrugado palitroque de sus labios y volviéndolo a dejar en la cajetilla. Médico o pasante técnico, siempre tienen que salir con esas cosas, pensó fugazmente. Entornó el diálogo de nuevo— ¿Qué me decías de "esa noche"?
Sakura palideció, totalmente. Hablar se convirtió en un esfuerzo sobrehumano… ¡y él le estaba viendo atentamente! No podía sentirse mejor que un acusado ante un estrado.
Y ahí tienes toda su atención, Sakura. Y vamos por pasos, toma aire respira hondo, tienes que decirle que…
—Itachi…yo…—y ahí iba el discurso, borrado por la frase de Itachi hacia uno de los meseros ocasionales.
— Una cerveza.
—…estoy embarazada.
Y Sakura lo había dicho. El Uchiha no espetó comentario alguno al instante. Le había oído perfectamente y sólo atino a arquear una ceja.
— Eso es bueno, supongo –dijo Itachi, con una voz alejada e indiferente.
— ¿Qué?
Sakura no comprendía en absoluto la respuesta.
— Es una buena noticia, quizá a tu novio le parezca…
— No tengo novio
— ¿Amigo?
Y la joven de cabello rosa sintió el peso de la realidad…y una peculiar ira, culminante en el desinterés de aquel sujeto de profundas ojeras que estaba frente a ella, viéndole como si el asunto no tuviese siquiera un ápice de importancia.
— Estoy embarazada –Sakura lo repitió, acentuando con minuciosidad cada sílaba. Ya no había miedo, se notaba seria. Aterradoramente seria—…de ti, Itachi.
Un escalofrío cortante, digno de una ventisca, arremetió la nuca de Uchiha Itachi. Un vértigo, acompañado de una apremiante sensación de venideras catástrofes, como la que provoca una flama a punto de iniciar un incendio.
Una catástrofe. Un desastre. Un…
— No.
— Yo pensé lo mismo…ya han pasado siete semanas desde entonces. — Sakura trató de explicarse, y sus dedos se paseaban nerviosamente por el plástico transparente del vaso—Y no creí que fuera a ocurrir algo así. Tú usaste preservativo y…
— No.
— ¿No qué, Itachi?
— No los usé. –Itachi lo dijo, sin más. Tomó una cuarta parte de cerveza de un solo sorbo con apurado pulso. Por fin había aparecido la escena del delito; bien decían que del cielo a la tierra nunca quedaba nada oculto.—. Estaba demasiado ebrio, las malditas manos me temblaban y se rompió uno de los preservativos.
La joven bajó el vaso, inquieta.
— ¡¿Qué?! ¡¿Cómo pudiste si…?!
— Tú me dijiste que lo hiciera. –la voz de Itachi se alzó levemente y su rostro se mostró tan gélido y serio como una barricada—. Estaba casi a punto de ponerme el maldito forro y tú dijiste que me diera prisa.
— ¡No te dije que lo hicieras sin condón!
—Supuse que te estabas cuidando o algo.
— No, no me estaba cuidando –esta vez, fue Sakura quien levantó el tono de voz. Dos clientes voltearon desde la barra. A ella no le importó.— Y no puedo usar el método del calendario porque soy demasiado irregular.
—¿Estas segura entonces?...si eres tan irregular no deberías estar…
— No puedo tener cuatro semanas de retraso. –ella midió el decibel de las palabras, suspirando hondo. Itachi dejó una mano sobre su sien izquierda y el fleco de su largo y negro cabello ocultaba sus pupilas.— Me hice ocho pruebas caseras, todas dieron positivo. Estoy embarazada, Itachi. Tú eres el padre.
— No.
— ¡¿No puedes decir otra cosa que no sea "no"?!
— No.
Y la paciencia había llegado al límite. No estaba furiosa...al menos ése no era el término. La ira en un estado catatónico, conjuntada con el nerviosismo y la incertidumbre siempre tendían a culminar en una frustración resignada. Un desaliento pasivo.
Itachi irguió el rostro, sin encontrar el de Sakura. Ésta miraba con aire ausente hacia la mesa.
— Sakura…
— Iré a un chequeo médico el lunes por la mañana. –Dijo intentando deparar su visión en Itachi—. Necesito que me acompañes.
— No puedo. Tengo trabajo.
— Yo también, pero debo ir.
Se hizo un silencio de casi cinco minutos. A Sakura nunca nada se le hizo tan eterno como aquel lapso, sentía el estómago revuelto y una ansiedad irrefrenable que se transmitía en el tamborileo de sus dedos sobre el vaso ya vacío. Itachi la observaba aparentemente tranquilo, tratando de conservar esa frialdad que lo caracterizaba, pero en su interior sentía esa inquietud creciente que sólo se visualizaba en su constante mirar a su reloj de pulso, como si con ello pudiese encontrar alguna respuesta.
¿Acorralado?...no. Mas bien estaba sumido en una pauta meditabunda; casi como la de un presidiaro a punto de escuchar su sentencia, claro que la única diferencia es que la condena ya había caído a manos del Uchiha.
Finalmente, luego de interminables momentos, Itachi profirió un suspiro largo.
— ¿A qué hora quieres que pase por ti?
CONTINUARÁ
NOTAS DE LA AUTORA:
Uf, después de una semana de pesadilla, puedo decir que logré betear y publicar por lo menos lo más decentemente que se puede...
en fin, basta de trivialidades que a nadie le interesan y vamos a lo verdaderamente importante...¿A dónde parar con esta trama? Recordemos, Naruto aun esta de por medio...la plasta rosa ya esta completamente consciente ke semejante malestar no es mas que una agrura chillona de nueve meses y el culpable...ah, pobre Itachi, nuevamente os mostré un panorama de su decadente vida actual, no tanto para hacer leña del árbol caído sino para...ejem...comprobar si hay lectores ke presten atención a los detalles y me puedan decir...¿veremos al resto de la familia Uchiha involucrada?
Ok...ustedes los lectores...espero que comiencen a hacer conjeturas (y ya puedo oir tu mentecilla malvada maquinando, Kaio-kun).
Y vaya manera de reaccionar de Itachi. No niego que para muchos les cueste un poco de trabajo desarrollar a éste peculiar personaje en sus fics, si es dificil denotar emociones, y espero no sacarlo mucho de carácter conforme avance más la trama...pero si las circunstáncias lo ameritan, ya veré que hacer. xDD
Bueno, es todo el reporte de Higurashi por hoy.
Los dejo y recuerden: UNA REVIEW AL DIA MANTIENE ALEJADO AL DENTISTA...(¿o era una manzana?...nah, da igual). COMO SIEMPRE, COMENTEN, YA QUE LOS REVIEWS SON LA VOZ DE LOS LECTORES. xD.
Nos leemos
