ANTES DE LEER, ESTA AUTORA PROPONE ALGO (ya, siendo sinceros...LA AUTORA TIENE UNA PROMOCIÓN...o como se le pueda poner xD)

Mas bien para recrearnos un poco con las locuras que se me ocurren conforme avanzo esta trama...

AQUEL/LLA QUE SEPA QUE PELICULA OCHENTERA ESTOY PARODIANDO CON LA ESCENA QUE ABORDO EN ESTE CAPITULO (la secuencia de la pesadilla de Itachi)...SE LLEVARÁ UN FAN ART DEL FIC, HECHO POR SU HUMILDE SERVIDORA...a COLOR Y AUTOGRAFIADO.

Ok, ahora a leer (y la oferta VA EN SERIO ^^)


El Vuelo de la Cigüeña

Séptimo Capitulo

¿Y el marcador final?

— ¡¿Trescientos cincuenta ryo…?! ¿Cómo demonios pudimos perder semejante suma? ¡Carajo! —espetó Kakuzu releyendo el índice de estimados bimestrales.

Kisame le devolvió la mirada en un contexto casi indiferente.

— Dos pedidos cancelados, y gastamos el doble de tiempo gracias a tu maquinaria barata, supongo —respondió resueltamente a modo de explicación. Le entregó uno de los talonarios que había estado verificando—…y resta el endose de las facturas no recogidas.

A sus espaldas, Hidan hizo una mueca de sorna hacia el escrupuloso contador administrativo.

— Lo que faltaba, je —resolló Hidan increpando a un severo Kakuzu — Además con eso de que aquí cada quien sale a la hora que le pega su jodida gana…

Kakuzu se giró inmediatamente hacia el restirador vacío frente al empañado ventanal.

— Jum…por cierto ¿Dónde rayos está el idiota de…?

—¡Itachi-sempai! —Tobi, el apodado "buen chico" alzaba una mano desde su cubículo, en cuanto el aludido abrió la puerta de la desgarbada oficina — ¡¿Ya se encuentra mejor?! ¡¿Itachi-sempai?!

Itachi entró, con la espalda arqueada y en un andar que parecía más digno de un sepulturero. Llevaba la chaqueta desmañadamente puesta y de entre los mechones del fleco aun se notaba un superficial vendaje, cubriendo el golpe arremetido contra la sien derecha.

— Vaya, así que aun vives…—reprendió Kakuzu— Mas te vale que los malditos layouts estén listos para mañana.

— Los dejé en tu escritorio.— Itachi pasó de largo junto a éste, con ambas manos en los bolsillos y sin mirar a algún punto en específico.

Kakuzu no arguyó nada más, miró desdeñosamente al Uchiha y salió espetando un gemido mustio.

Itachi se dejó caer sobre la silla frente a su mesa de trabajo.

— ¿Sempai? – y esta vez el saludo de Tobi se tornó un poco más serio.

Y claro que no fue el único en apreciar el inusual desgano del Uchiha; Deidara, quien cargaba un altero de papel recién empacado y listo para usarse en la plecadora, se detuvo en medio del pasillo. Kisame levantó la vista en medio de su rutinario conteo de resmas faltantes y Hidan se quedó silencioso a unos cuantos palmos detrás del dispensador de agua caliente, con el pretexto de servirse una segunda taza.

Discreto o no, la atención deparada en el demacrado encargado del departamento creativo parecía tan obvia como la gorra naranja de Tobi. Más aún por la gasa en su frente.

Aunque la organización se había tornado un negocio meramente individual con un fin en común, la obligada convivencia siempre implicaba por lo menos notar algunas costumbres de los otros. Y sabían que Itachi podía ser callado y reservado como la propia pared, pero nunca le habían visto en un estado similar a la catarsis que se asomaba en el brillo de sus ojos.

Y así estuvo toda la mañana, desde que llegó hasta ahora a las séis y media de la tarde. Trabajó como acostumbraba, salió a la hora del almuerzo y regresó de nuevo como una diletante sombra

Tobi se levantó, mirando de reojo el perfil de su primo, descansando sin cuidado sobre la superficie del restirador, entre su "desorden-ordenado" de papeles, lápices y marcadores.

— ¿Interesante mañana? –Deidara cortó el pesado silencio, permitiéndose una sonrisa maliciosa—Eh…Uchiha.

— Hmpppfh…—fue la hosca respuesta de Itachi, con el rostro ladeado entre su antebrazo y la mirada perdida en el exterior de la ventana.

El chico de la gorra naranja hizo una mueca pensativa y repentinamente chasqueó los dedos.

— Aahh…¿Tiene que ver con el golpezote en su cabeza, sempai?

Kisame se sumó al comentario de Tobi.

— Cierto, ¿A qué se debe semejante rajadura en la cara, "comadreja"?

— Jah, volviste a chocar ¿verdad? –Hidan hizo uso del refrán de "hacer leña del árbol caído", como acostumbraba con todos. Dio un golpe sordo a la mesita del café, como si quisiera enfatizar el comentario— Te dije que ese trasto que tienes vale pura mierda…

E Itachi sólo volvió a responder con el mismo gemido inentendible.

— ¿Eso cuenta como un sí o un no? –inquirió Kisame con una risilla sarcástica.

— ¡Tobi sabe! –El inquieto primo de Itachi se irguió de nuevo, con ambos brazos en alto—¡Era por la salida en la mañana con la pelirrosa! ¡Tobi vio a Itachi-sempai con esa chica justo cuando salía por los bocadillos de Deidara-sempai!

Y como si le hubiese caído una piedra en la nuca, Itachi levantó un poco la cabeza y volvió a hundir el rostro sobre el antebrazo.

— ¡Con razón te tardaste, unh! —Deidara dio un codazo en el respaldo de la silla de Tobi, reprendiéndolo—¡Cabeza hueca! ¡Te mando por mi capuchino sin azúcar y tú aprovechas para pasearte por toda la ciudad!

Hidan alzó ambas cejas y soltó una carcajada estridente.

— ¿Con que había una chica de por medio, "comadreja"? ¡Eso tendría que verlo para…!

— Hmp…

Hoshigaki insistió.

— ¿Es un si o un no?

— Si –resolló el Uchiha como si le hubiesen picado en las costillas.

La cabeza aun le daba vueltas y no era por la melladura en su sien, obtenida por aquel impacto contra la base de la silla de revisión, sino por el torrente de ideas inconclusas que aun debatían su mente.

Se había sentido mal, no se desmayó, solo fue una ligera apoplejía a causa de la presión, según él. Dio un traspié y ahi estaban las consecuencias del golpe. Sólo fue eso, y no importaba la corta tentativa a discusión que tuvo con Sakura saliendo del consultorio.

Por Kami que las mujeres eran un fastidio; necias, escandalosas...y de caracter demasiado cambiante. Itachi lo único que había hecho era darle por su lado y el mundo que rodase. Tambien tenía sus propios problemas. Quería pensar, darse su propio tiempo; y al parecer, el intento de esconder aquella guerra mental en el trabajo, había sido en vano.

— ¿Era la tipa del bar? –indagó Kisame.

— ¡Eeeh…era demasiado temprano para una cita, Itachi-sempai! –Tobi seguía agitando el brazo sano, ahora señalando a su primo, increpándolo como lo haría un niño de parvulario con un insecto— Y no pidió permiso a Pein-sama ¿A dónde iban? A Tobi le parece sospechoso que…

— Con un médico…—y sintiéndose tan acorralado como una presa en una trampa estratégicamente colocada, Itachi literalmente escupió las palabras.—Fuimos a un consultorio porque …ella…

Cortó la oración. Había soportado toda la mañana, desde las once y haber llegado a la hora del almuerzo y pasar casi desapercibido era un record. Y simplemente no podía pasar más allá. Sólo lo dijo, al fin y al cabo, tal vez el peso de conciencia se aminorara…o empeorara.

—…esa chica está embarazada…—su voz quedó sumida en un susurro.—…de mi.

Un silencio tan profundo como el de un sepulcro se hizo presente. Y nadie dijo nada.

Tobi dejó el dedo que señalaba inmóvil y repentinamente dejó caer el brazo. Kisame ahogó el comentario que de seguro diría para secundar a Tobi y Hidan, quien se servía una taza más de café desvió su atención por completo hacia aquella "desfalleciente sombra", sin importarle que el líquido ya hubiera rebasado la profundidad de la taza y se desbordaba por esta como un río castaño.

Hasta la ruidosa máquina de escribir usada por Konan detuvo su marcha y el vacío auditivo pareció inundar todo el edificio.

Una mano se impactó contra la superficie del restirador, con tal fuerza que el portalápices cayó justo junto a los pies de Itachi Uchiha. Hidan rompió por completo el rutilante silencio con aquel estruendo.

— Itachi…¡GRANDISIMO PEDAZO DE... I-D-I-O-T-A!

Y eso sí se escuchó inclusive a tres o cuatro manzanas a la redonda.

0—

No puede ser, no puede ser…¡NO PUEDE SER!

Sakura estaba sentada en su cama, el rostro oculto entre sus manos, casi víctima de un ataque de nervios.

Las pruebas…la cita de esta mañana, hasta la porfiada carita feliz en uno de los resultados caseros...todo, confirmaban sus propias sospechas y no daban pie a mayores dudas. Era médico también y sabía perfectamente toda la veracidad reflejada en el sonido proveniente del ecógrafo. Aquella sombra difusa…una célula; ¿un embrión?...

No…

Dos.

— No puede ser...

Una mantra, las únicas palabras que escapaban de sus labios... en la soledad de su habitación se permitió pensar en su situación. Veintitrés años, embarazada y…¡¿Gemelos?!

Y el padre parecía haber relegado el asunto a un ataque silencioso de histeria interior. ¡Vaya idiota!

Sola, estaba sola.

Y Naruto…

Le había gritado, le había herido de una manera tenaz e inmisericorde, después de haberse ido a encerrar en su habitación y salir opcionalmente a la fuerza a contestar la llamada; cuando él le dijo que … ¿iba a casarse con ella?

No, no con Naruto. Él era su mejor amigo, nunca sería nada más, pero eso no le daba derecho a haberlo tratado así. Lo sabía pero, habían pasado tantas cosas ése mismo día.

El no tenía la culpa. Él ni siquiera sabía de su estúpido desliz con un perfecto desconocido.

Y aquel sujeto, el tipo parco y serio que había conocido hacía dos meses, el hombre con el que pasó una noche de sexo sin protección, el padre de las criaturas que llevaba en su vientre podría estar en cualquier sitio, decidiendo que hacer...

Decidiendo qué hacer... Jah, claro… ¡Tú insultando a al pobre de Naruto, que ni siquiera se daba por enterado!, le gritó la voz mental. Y el padre en cuestión lo único que se le ocurrió hacer es dejar todo a un "ya veremos"…¡Ay, Sakura Haruno!

Un error, y al doble.

Instintivamente llevó las manos a su vientre.

No quería esto... No ahora y menos de un tipo que a ojos vista había tomado la noticia como el desastre más inminente de la humanidad.

Sakura se aferró a su almohada, recordando lo poco de diálogo ocurrido tras la visita al consultorio de Shizune.

— Necesito tiempo…—Ésa fue la respuesta de Itachi a la pregunta de ella acerca de que si quería resolver el asunto esa misma tarde. Y el tipo sólo se quedó tan mudo como una puerta.

Imposible. ¿Cómo enmendar un error en sólo un día?... ¿Y él estaba dispuesto a sugerir algo? NO, al menos no dijo ni expresó nada más allá de que tenía algunas cosas que pensar y que hacer, pero que se verían hasta el fin de semana. Le había dicho que tratara de descansar, que ya pensarían en alguna solución.

¡Que fácil, él ni siquiera tendrá que cargar con los achaques durante nueve meses!...y aun así parecía más preocupado y estresado que ella.

Sakura no era capaz de pensar en otra cosa que no estuviera relacionado a su embarazo y a Itachi. La cortante respuesta y declaración frustrada de Naruto estaba en un segundo plano.

Como si ahora tuviese muchas alternativas

Se puso de pie y se dirigió a su espejo, poniéndose de perfil. Se analizó concienzudamente, su estómago tan plano y tonificado como siempre. Si, con un par de ropas anchas nadie notaría que estaba embarazada, podría ocultarlo por un tiempo

OCULTARLO...vaya solución…¿qué les dirás en casa, Sakura? No puedes ausentarte por más de un año y luego regresar con dos bebés en brazos…

Y de pronto todo el peso del mundo y de las consecuencias de lo hecho recayó en sus hombros. Volvió a mirarse al espejo, con todo y lo que hiciera ese estómago crecería y todos se enterarían... ¿Qué le diría a sus padres? ¿Qué diría la gente?

Con pesadumbre se sentó en su cama, enrollándose en un ovillo. Volver a casa, al tranquilo poblado aledaño a Konoha tampoco era una buena opción. La gente la señalaría, a ella, la deshonrada, la chica embarazada y sin casarse, la que tendría dos hijos sin padre.

Itachi no había dejado en claro que la abandonaría, así lo había dicho y ¿él siempre cumplía su palabra? ¿Cómo asegurarlo si ni siquiera lo conocía? ¿Y si no lo volvía a ver, que haría?

Una idea lejana comenzaba a forjarse en su mente.

Tenía veintitrés años, una carrera y aunque la experiencia de la vida no era muy clara, podía valerse por sí misma. Se había equivocado, pero los errores siempre se enmiendan de una u otra manera. Podía y acompañada o no…era capaz de encargarse de lo que venía en un futuro.

Puedo encargarme de ellos…con o sin Itachi.

0—

— Vaya idiota…—increpó ahora Deidara desde el quicio de la puerta— Cómo si no tuviésemos bastante con que la maldita organización se viene a bajo, unh.

— Bah, da lo mismo —Kisame echó ambas manos sobre el altero de papeles y espetó una risa cortada y burlona— ¡Te jodiste, Uchiha!

Éste no respondió. La mirada de Itachi seguía perdida en la pared, el entorno se había cerrado a su alrededor, a pesar de los ruidosos comentarios de Tobi y las increpantes frases de Hidan.

— Je, por lo menos su reloj biológico funciona, Itachi-sempai –añadió Tobi, balanceando despreocupadamente un lápiz en la mano— ¿Qué va a hacer ahora, sempai?

— Morir, unh —Deidara rió lacónicamente— Esa es la peor tontería que puede hacer alguien y en cuanto se te ocurra pedir un préstamo…

— Eh…¿Y estás seguro que es tuyo? —Hidan interrumpió el argumento, cruzándose de brazos y prosiguiendo con un tono de voz ladino y pausado.

Itachi permaneció callado.

—Digo, tal vez ella no era ni tan ingenua y sólo era una de esas zorritas nada más— Las palabras de Hidan eran dichas con un dejo de fastidio.— Lo mas probable es que trate de chantajearte colgándote la carga de…

— Ni siquiera la conoces, imbécil —el rostro de Itachi apareció a escasa distancia del suyo en cuestión de segundos, con una mirada que bien podia haberle quemado...de ser humanamente posible, claro— Ella no es así.

— ¿Y porqué no? —Hidan devolvió la mirada con igual intensidad mientras se incorporaba también -Al final de cuentas tú tampoco la conoces. Una noche no cuenta y por lo que pasó, para mi es una cualquiera.—sonrió ladeadamente con una risa amarga.

Un aire tan gélido como una ventisca surcó el ambiente. Itachi desvió el contacto visual con el renuente sujeto de pelo blanco, y se dirigió en meditabundo silencio hacia la puerta.

— No es una cualquiera…y sé que soy el padre de los bebés que espera—musitó antes de azotar la puerta del despacho.

— Doble...¡Carajo, si que estas bien hundido! --Hidan continuó atosignadole, a pesar de que el Uchiha había salido del despacho.

Sin embargo, éste pudo escucharle junto con las risas estridentes de Deidara y el comentario sin alugar de Tobi.

Al diablo...al diablo con todo. Resolló mentalmente.

Hablar no había sido el principio mas atinado, y aun faltaba el hecho de llegar a casa y encontrarse con las poco diplomáticas acusaciones que de seguro Sasuke haría, algo como: "oh si, el gran genio de la familia ha hecho la peor estupidez del mundo…embarazar a una tipa que conoció en un bar y que no volvió a ver desde entonces" o un probable "¡Bien hecho, estúpido hermano mayor!"

¿Cómo diablos habían llegado a eso? ¿Cómo es que todo siempre le salía mal?

Bien se había equivocado en ese detalle respecto a los preservativos, lo admitía y por ello estaba dispuesto a cargar con las consecuencias, ¿verdad?. Estaba preparado para soportar todo eso, si señor, lo estaba... ¿Pero dos hijos? No.

Eso era demasiado, sobrepasaba cualquier cosa que estuviese dispuesto a enfrentar. Uno no es lo mismo que dos, lógicamente y aun el hecho de vivir con dos "lastres" en casa y agregar a Sakura al paquete y a dos más…ya era exagerado. Necesitaba tomarse un tiempo. Oh si, tomarse un buen tiempo para meditar, después de todo, era vital siempre tener una buena estrategia para enfrentar un reto ¿Cierto?

Así que lo único que estaba haciendo era prepararse para lo que tenía que enfrentar. Si, Itachi Uchiha era precavido ante los acontecimientos que se le presentaban y para estar preparado necesitaba tiempo, simplemente era eso.

Y si era tan precavido, ¿porqué pasó "eso"?. ¿Por qué huia?

Sacudió la cabeza.

No, no huía…sólo necesitaba tiempo. Necesitaban tiempo; él y Sakura y hasta la semana entrante decidirían que hacer.

Desastre, desastre, desastre...

Se detuvo delante del destartalado Datsun y se llevó las manos a la cabeza.

¿Por qué a mi?...¿Porqué ahora?

0—

Sakura-chan…te amo…

El recuerdo de aquella premisa volvió a emerger en la mente de Naruto como una fantasmal visión, en medio del escándalo de fotógrafos, reporteros y "paparazzis" que cercaban la planta inferior del hotel donde se alojaba el ahora llamado "equipo de oro de la Franja de los Reinos".

Ganaron y gracias a él. Tal y como se lo había prometido a ella; la misma chica que conocía desde sus años estudiantiles, la primer mujer en su vida y la única en la que invertía horas y deshoras de sus pensamientos…¿y era la misma que le había rechazado por teléfono?

— Todo este tiempo…—susurró mientras bajaba trastabillando los escalones hacia el vestíbulo, rumbo a la rueda de prensa junto con el resto del equipo.

Shikamaru Nara se volvió hacia él, con el mismo aire diletante de hastío que acostumbraba expresar.

— ¿Harto? –preguntó superficialmente.

Naruto ni siquiera se sobresaltó por la interrupción de sus lamentaciones mentales. Simplemente espetó un suspiro largo.

— Huum…no precisamente—fingió Uzumaki y con una forzada sonrisa— …sólo estoy cansado, dattebayó.

— Aja y como siempre esperas que te crea. Has estado así toda la mañana…y desde el partido –argumentó Shikamaru mientras una mano cubría el perfil de su rostro ante el flash de dos cámaras fotográficas— Después de estar fastidiando con la final y los entrenamientos, todos esperábamos uno de tus frecuentes ataques de euforia después del partido y ahora parece que te dieron un desahucio.

No precisamente le dieron sentencia de muerte…le habían arrancado el corazón y arrojado más lejos que el cuadrangular que anotó esa trágica noche.

El chico rubio se encogió de hombros.

— Estoy bien, dattebayó.

El diálogo quedó olvidado tras llegar a la solícita y concurrida entrevista. Jiraya narraba con orgullo su planeada estrategia para el desenlace del partido, la crónica de los entrenamientos y lo mucho que se había esforzado el equipo en su totalidad, para luego hacer un ligero énfasis en la anotación delimitante al triunfo del equipo a manos de Naruto "Kyuubi" Uzumaki.

Hubo fotografías grupales, unas cuantas preguntas a los integrantes y las esperadas cuestiones de "¿Qué se siente haber ganado el campeonato nacional?" hechas principalmente a la estrella del equipo.

Naruto respondía con un simulado tono de voz que casi se parecía a sus tan normalmente eufóricos comentarios. Sonreía aunque fuese de dientes para fuera; y la farsa se rompió cuando uno de los reporteros de una revista de interés general pregunto si había "alguien" especial esperándole en Konoha a su regreso.

El labio tembló por reflejo, soltó una media sonrisa y…volvió a fingir.

— No, jeje…aun no tengo a nadie en especial –la mentira se notaba en el nivel exagerado de su sonrisa y porque las manos le sudaban—. Para mi lo mas importante ahora es el equipo…dattebayó.

Y agregándole su particular frase y con una voz más elevada ¿quién iba a notarlo? Podía fingirlo por lo menos lo suficiente hasta volver a Konoha.

Hasta entonces decidiría que hacer. Como si fuese una estrategia de juego y aunque siguiese sintiéndose dolido, tenía que dejar en claro el marcador final.

— …y en tres días más, se confirmará la alineación para la siguiente temporada…Una vez que acordemos el nuevo calendario de partidos…—anunció Jiraya ante la pregunta de un afamado periódico deportivo.

Tres días más; Naruto acuñó la palabra en su mente.

Tres días mas, y en cuanto volviese a Konoha volvería a retomar el diálogo con Sakura. Ella tenía razón antes de que él le dijese su intempestiva y espontánea petición, había asuntos que no se podían expresar por teléfono.

Volvería a Konoha y lo hablaría con ella. Todo. La respuesta, sus razones…

…¿su embarazo?

Sólo tres días más…

0—

Trotaba sin detenerse y el ambiente, el entorno continuaba estando tan oscuro que ni siquiera podía distinguirse ni un ápice del camino.

¿Por qué huía?

Itachi no estaba seguro, había sido una reacción inmediata de su cuerpo. ¿En qué momento perdió la conciencia y quedó sumergido en aquella bruma? ¿Dónde rayos estaba ahora exactamente?

Un sonido entrecortado se oía a sus espaldas. Profundo como un gemido. Él se detuvo sintiendo un escalofrío en la nuca.

— ¿Qué…? –sintió su voz perderse en el vacío. Una pregunta que sólo hizo por mero reflejo ante un par de linternas que se encendieron, encandilándole por completo.

Aquello se acercaba a paso menguado y ése sonido se incrementaba.

Le seguía.

Las piernas le temblaban, aun cuando trató de reemprender la marcha. La cosa le seguía…se acercaba. Sentía el bramido de un motor y el brillo de unos faros dándole de lleno mientras intentaba alejarse.

Y el suelo bajo sus pies, estaba tan estático como él…sin moverse, sin huir… sin…

— ¡Ahh! —se cubrió el destello de luz del rostro con una mano y al bajarla se encontró de frente a la sombra de lo que parecía ser su propio auto…con los faros encendidos y la silueta de un rostro emergiendo desde el asiento del conductor.

Una mano le tomó por el hombro y en menos de un parpadeo se halló dentro del vehículo, comandado por un sujeto de cabello blanco platinado. Los rasgos le eran inmediatamente familiares.

— ¿Hidan?...¿qué carajos…?—Itachi gritó pero el aludido parecía no escucharle. Haló la puerta y esta respondió con un clic, completamente cerrada.—¿Qué mierda haces? ¡Déjame salir ahora!

— A donde vamos…no se necesitan caminos…—mustió con una voz apenas audible.

El vehículo se movía y de lo único de lo que Itachi estaba consciente es que iban a una velocidad extremadamente rápida y el horizonte desaparecía en medio de una densa bruma negra. Haló por última vez la manija de la puerta y ésta cedió finalmente a los empujes del Uchiha. Se abrió y por inercia, el cuerpo de Itachi se proyectó hacia el exterior. En un vago intento por no ceder ante la fuerza de gravedad, sus manos se asieron a lo primero que encontraron.

Sujeto de lo que creyó que era el marco de la ventanilla…y de repente el suelo bajo sus pies desapareció.

El campaneo de un reloj casi le ensordece por completo. Miró hacia abajo y se encontró colgando desde lo alto de una torre, sus manos sosteniendo únicamente el vórtice de una de las manecillas.

— Le dije que su reloj biológico aun funciona…Itaaachi-seeempaaai—resolló Tobi desde uno de los extremos altos, asomándose como una lúgubre gárgola. Detrás de este, Sakura le miraba con una expresión de ira y decepción…

— Tu tienes la culpa…Itachi. —dijo y a Itachi le pareció oírla en eco.

— No…Sakura-san… yo no…

— ¿No puedes decir otra cosa que no sea "no"?

— Adios…Itachi-sempaaai –resolló ufanamente Tobi simplemente desapareciendo del campo visual.

Trataba de sostenerse. Se resbalaba y la manecilla cayó en un ángulo circular…con todo e Itachi. Alargó una mano mientras todo el entorno se desvanecía por completo.

— ¡SAKURAAAA!

…entonces despertó.

El sonido del reloj se convirtió en un golpe sordo resultante del momento en que su rostro dio de lleno contra el suelo de duela de su apartamento. La televisión aun estaba encendida y ésta ahora proyectaba en la pantalla una señal sin sintonizar.

Rayos…me quedé dormido…pensó mientras se ponía de pie y una mano se daba a la tarea de sobar el nuevo golpe justo en el mismo lugar del anterior.

La videocasetera estaba encendida y había expulsado la cinta alquilada.

Sasuke y sus estúpidas películas…

Sujetó el cartucho volviéndolo a guardar en el estuche. Apagó el televisor y dejó la película sobre éste, mientras andaba dificultosamente hacia su habitación.

¿Y qué tenía que ver Sakura en todo esto?, se preguntó mientras se dejaba caer sobre el colchón. Aun es muy pronto, no han pasado ni dos días desde la maldita cita y…¿Habrá decidido ella algo?

Bostezó, hundiendo el rostro en la almohada. Era martes por la noche y aun seguía sin apartar la mente de lo sucedido.

Hasta el sábado…no la veré hasta el sábado. No quiero presionarla. ¿Si fuese por coincidencia al consultorio lo tomará como presión?

Era demasiado pronto y lo mejor de los asuntos serios era tomarse su tiempo para asentarlo. No era una decisión sencilla, ni para ella ni para él; iban a ser…

Padres…yo…voy a ser padre…

Sin darse cuenta, una fugaz y casi invisible media sonrisa pudo vérsele en medio de los pliegues formados por las almohadas, antes de volver a sumirse en un sopor profundo y esta vez sin imágenes o sueños.

0—

— ¿Sa…Sakura-chan? —Resonó con cautela la voz de Hinata desde el otro lado de la puerta de su cubículo del consultorio.— ¿Tienes ya el listado del inventario de la semana?

— ¿Eh?

Sakura levantó la cabeza con un gesto casi adormilado reflejado en su semblante. Ya iban dos noches…tres, con la anterior, en que se la llevó casi en vela. Hinata, Ino y Tenten estaban enteradas del asunto y lo que poco que se había resuelto de ello; y sabían que las cosas no serían fáciles, aun con la pronta idea de que Sakura decía que tenía todo bajo control.

Palabras simples para un caso complejo.

— Puedo ayudar si quieren con la lista esa —pidió ahora Tenten y miró a la chica de ojos verdes y cabellera rosa, fingiendo un gesto severo.— Y tú deberías descansar, con dos meses encima, se supone que debes de tomar reposo o algo así.

— Tenten, estoy embarazada, no lisiada…—Respondió Sakura, con una leve sonrisa evasiva y ocultando el sopor. Se giró hacia la joven de ojos perla— Casi termino el inventario, sólo me faltan algunos datos.

— Mientras no te duermas de nuevo, "frentona" –Ino regresó de la improvisada bodeguita que estaba junto al baño y se sentó junto a ella— ¿Has decidido algo ya?

Ésta sólo volvió a intentar concentrarse en el listado impreso y llenado a la mitad.

— Aun no…no del todo —respondió, silenciando de pronto y retomando la fingida mueca de pasividad—. Naruto vuelve el jueves y veré a Itachi hasta el fin de semana, supongo…y si es que llama.

Las chicas se miraron entre sí. Fue entonces cuando Yamanaka retomó el objeto de la pregunta anterior.

— ¿Y si no lo hace?

Sakura suspiró.

— Yo…—Sakura pasó una mano por debajo de su mentón, apoyando la cabeza sobre ésta—…Fue mi equivocación e inicialmente pensaba en a…

— ¡DE NINGUNA MANERA! –antes de que Sakura terminase la frase, Ino se puso de pie al instante y sujetó a su amiga por los hombros— ¡ÉRES MÉDICO! ¡¿COMO DEMONIOS SE TE OCURRE PENSAR SEMEJANTE LOCURA?!

— ¡Ino-cerda! ¡No entiendo que tratas de decirme!

— ¡Pensabas en abortar!

Sakura se llevó una mano a la frente, agobiada. Tenten y Hinata sólo miraban en silencio.

— ¿Por lo menos podrías esperar a que termine de hablar, "reina del drama"?—Sakura resopló—…había pensado en darlo en adopción…—exhaló en tono meditabundo—Pero son dos…

— ¿Y deshacerte de dos inocentes? ¿Eso va a solucionar todo? ¡¿Dónde tienes la cabeza, Sakura Haruno?!

— No voy a hacerlo, Ino –Sakura recalcó cada palabra. Se le notaba seria, aun más que la noche en que había comentado lo de la llamada de Naruto. Tomó aire y retomó el argumento— Voy a tenerlos y a hacerme cargo de ellos.

La chica rubia hizo el vago ademán de negar con la cabeza.

— ¿Y el trabajo?...no es fácil tener un hijo, y dos, son doble responsabilidad.

— Creo que podría trabajar hasta el séptimo mes…y luego…

Con un semblante más aplacado y tranquilo, Ino volvió a sentarse. Hinata devolvió el gesto visual y Tenten asintió.

— Y luego…podríamos…Queremos ayudarte con ellos—asintió Hinata.

— Por supuesto, si el idiota ése no te ayuda nosotras lo haremos –completó Tenten, con ambos brazos a la cintura en pose de orgullo—.¡Será genial!...mientras no sean como el malcriado ése de Konohamaru.

— Gracias, chicas – Sakura se relajó un poco más. Iba a decir algo, cuando Ino de nuevo se le adelantó.

— Apenas llevas dos meses, ¿Shizune-sensei va a encargarse de tu chequeo mensual?

— Si. Sé que será un desastre si me auto medico. – Sakura afirmó, ahora muchísimo mas relajada. La aceptación y apoyo de alguien más siempre reconfortado bastante.—Llamaré por la tarde a casa, también deben saber del asunto.

Sus amigas la observaban, indecisas por no poder hacer nada más por ahora. Sakura en cierta parte siempre había sido uno de los pilares fuertes del grupo junto con Ino y ahora resultaba un tanto raro verla tan pasiva como Hinata. Después de unos instantes de silencio Sakura sacó dinero de su bolsillo y se lo dio a Tenten.

— Dijiste que irías a la tienda, si vas podrías… ¿Podrías traerme algo? Se me…—Sakura calló, asustándose de las palabras que había estado a punto a pronunciar.

Tenten, por el contrario, sonrió de oreja a oreja.

—¿Un antojo?—a la chica de los chonguitos poco le faltó para batir palmas— Caray ¡Tienes un anto… OUCH!

El codazo que le dio Ino cortó todo su entusiasmo mientras se apresuraba a sobar la zona adolorida.

— Tenten, ¿porqué no gritas mas fuerte?, parece que en Suna no te escucharon.

— Perdón… ya voy—Tenten se dirigió y se detuvo frente al portón de la entrada aún frotando su estómago mientras mascullaba cosas contra Ino. Las tres chicas restantes simplemente sonrieron.— ¿Te traigo una soda? ¿Pizza? ¿Una caja de chocolates? ¿Qué quieres, Sakura?

— Dangos

Ino alzó una ceja.

— ¿Qué? Pero si esas cosas te empalagan, la última vez que compraste una caja individual terminaste dándosela a Naruto.

— Lo sé —susurró Sakura, bajando la mirada e inconscientemente pasando su mano por su vientre plano aun—...A mi no me gustan los dangos.

Tenten y Hinata lo habían advertido y no dijeron nada referente al sutil destello de su mirada, en un gesto evocador y tranquilo. Un semblante que nunca se había visto tan a flote en las facciones suaves de Sakura Haruno.

— Si, por lo menos parece que ya hay algo que podrían haber heredado del desaparecido padre…—arguyó Ino con una sonrisa leve— Aparte de esas impropias ojeras que de seguro van en el paquete de genes dominantes…¿Cuál era el nombre del tipejo ése?

Sakura había levantado la mirada ante una silueta cerca del marco de la puerta y la sonrisa calmada en sus labios no pudo evitar una leve intensificación ante aquello. Suspiró hondo y señaló con ésa misma expresión. Nítida y sincera.

— ¿Itachi-kun?


CONTINUARÁ...


NOTAS DE LA AUTORA:

¡Yosh! Inspirada una vez mas y escribendo. EL ritmo de la trama ya un poco mas alivianado y como diríamos por acá; "Comienza lo divertido"

Reafirmo lo que dije en el inicio del capitulo:

QUIEN ME DIGA CUAL PELÍCULA DE LOS OCHENTA ESTOY PARODIANDO EN ESA SECUENCIA DE LA PESADILLA DE ITACHI, TENDRÁ UN DIBUJO ORIGINAL DEL FIC HECHO POR LA AUTORA... a color y FIRMADO Y AUTOGRAFIADO.

Respuesta en review o PM, segun quieran. EL dibujo se enviará a su correo. ^^.

Nos leemos. Bye