El Vuelo de la Cigüeña
Décimo Octavo Capitulo
Batalla de Año Nuevo
—Madre…—Itachi logró alzar la mirada en medio de la pequeña nubecilla que flotaba frente a él, a causa de su propio aliento.
El barullo había cesado e inclusive Tobi dejó de gritar a su efusiva y personal manera. Sasuke era el único que parecía tranquilo. Karin simplemente se quedó en silencio, con aquel aplomo en su mirada pero sin moverse. Las amigas de Sakura habían procedido con el obligado y lógico protocolo de saludo, y aunque la educación de la afable señora Uchiha correspondió como debía, el aire lúdico seguía sin apartarse.
Y la vista de la mujer seguía fija en su contrariado primogénito. Silencio sepulcral de más de dos segundos, hasta que ella esbozó una sonrisa cálida y amplia hacia el muchacho de profundas ojeras.
Y con cálida no significaba que fuese auténtica.
—Itachi-chan –dijo en un claro tono familiar, y se acercó hasta éste.
Itachi, el siempre serio, centrado y correcto Itachi no se movió más que para corresponder el abrazo.
—Madre, ¿Qué hacen aquí?
—¿Qué hacen tú y Sasuke-chan aquí a la intemperie? –contestó a su vez Mikoto. Apenas y pasó una mirada rápida hacia el concurrido pórtico, sin detenerse en nadie en particular—Con este frío y a estas horas, en cualquier momento podría empezar a nevar y ustedes aquí afuera.
—No llevamos mucho tiempo –Itachi se alzó de hombros—Sólo mientras se despeja el apartamento. La cocina se incendió y…
—¿Qué? –Mikoto contuvo el indicio de preocupación, en un murmullo un poco más propio. Notó que la escandalosa chica pelirroja le hacía señas a Itachi y Sasuke sólo se llevó una mano a la frente. No, aun no era momento como para suscitar alguna "escenita" fuera de lugar. Propiedad y entereza ante todo—Bueno, no importa. Hijo…—la apaciguada "conversación" quedó interrumpida por el eco de la bocina de un discreto Sedan, aparcado justo frente a ellos. La ventanilla entreabierta develaba el semblante nada amigable de su esposo. Ella exhaló—…queremos que nos acompañen a cenar. En familia.
Desconcertado. Demasiado desconcertado como para volverle a la realidad, e Itachi con esto último se sentía más como un diletante de la dimensión desconocida. Vaya momento se le había ocurrido a su madre para acordarse de los términos como hijo y familia. Y todavía sintiendo el peso del aliento de una chica –su chica—, enunció:
—Madre, estamos en familia…—Itachi volvió a tomar la mano de Sakura. Tragó duro y hondo y subconscientemente gritaba por el preludio de aquel momento que esperaba que no llegase y sin embargo había llegado ya. Y al mal paso…darle prisa. Haciendo un esfuerzo casi titánico, elevó un poco más la voz—Ella es Sakura, mi…—la palabra se le atragantó y no era por el frío. ¿Cuál era el término? ¿Compañera? ¿Novia? ¿La chica a la que había embarazado en una tórrida noche de borrachera? Un tercer sorbo hondo de su propia saliva pasó por su garganta hasta que casi literalmente escupió el término—…mi novia.
Ridículo, no podía sentirse más ridículamente frustrado. Toda una temporada juntos, con momentos buenos y otros no tanto, un error que los juntó en el mismo camino y él quería seguirlo recorriendo hasta el fin del mundo con ella; con esa chica de pelo rosa…la que sería la madre de sus dos hijos.
Y todo lo que se le ocurrió decir fue "es mi novia".
Brillante, además del incidente estúpido de la factura en lugar de la ansiada sortija.
—Oh, mucho gusto…Sakura—Aunque las facciones no habían dado un cambio drástico en las facciones de Mikoto, el brillo de sus pupilas pareció avistar algo más allá del obligado gesto a corresponder al saludo. Volvió a dirigirse a su hijo—Itachi, no te hemos visto en meses y apenas Sasuke y tu hablan a casa –y ahí estaba el gancho; un brillante movimiento de piezas por parte de la "sumisa" esposa-madre-ama de casa; Mikoto tenía sus propias estrategias—Sólo por esta noche.
Y él seguía con una ceja levemente arqueada. Sakura no dijo nada y a lo lejos –se percató de ello sólo por los movimientos frenéticos- Karin parecía uno de los asistentes de señalización vial, debido a los repetitivos y exagerados ademanes de sus manos; negando en silencio. Trató de encontrar con la mirada a su pérfido hermano menor pero éste se hallaba de pie yendo hacia el auto.
Vamos sólo un poco de apoyo, se dijo inútilmente antes de dirigirse a su madre.
—Iremos. –accedió con la habitual cortesía Uchiha patentada, sin soltar la mano de Sakura—Todos.
Y Mikoto correspondió.
—Claro, es una noche familiar.
Sin embargo, ¿Porqué a Itachi no le convencía del todo ese tono de voz?
La atención visual de Mikoto Uchiha no se apartaba de la improvisada concurrencia alrededor de la entrada del complejo apartamental. Sus hijos, y aquellos agegados.
Sasuke, su pequeño Sasuke de la mano de la impropia chica de cabellos rojo encendido y gafas gruesas. Halándole como si el pobre no tuviese voluntad desde hacía año y medio.
Esa manipuladora.
Y ahora Itachi. Su primogénito, el hijo mayor…el modelo a seguir para Sasuke desde sus años de infancia y para Mikoto su personal trofeo a la educación familiar. Su Itachi…y ahora con esa…esa mujer.
La que lo había atado con dos hijos.
Mikoto aspiró hondo y casi sintió ampliar más la sonrisa.
Mis hijos…por suerte, mami esta aquí ahora…para arreglarles la vida.
—0—
La estrategia adecuada se logra con la práctica, y pese a que Mikoto Uchiha no tenía mucha en el ámbito del escabroso término de "familia política", no iba a echar en saco roto todo lo escatimado en los últimos tres meses.
Cena familiar; vaya irregularidad y más tomando en cuenta la situación que se había cernido en el hogar Uchiha. Sus hijos, sus pequeños, sus polluelos hacía más de cinco años que habían levantado el vuelo, para bien o para mal y…
Para mal, se corrigió a sí misma, escudriñando de reojo el escenario de la sala.
La mesa concurrida, como solía ser en tiempos anteriores, cuando el matrimonio Uchiha era más joven y no había ni una sola nube que hiciera mella en su vida familiar. Si bien no perfecta pero al menos estable…o tan estable como podía tomarse de dos contadores profesionales y cuyo futuro deberían haber heredado sus hijos. Si, un futuro estable y no viviendo a la deriva de la ciudad en un apartamentucho barato sin calefacción, con un trabajo mediocre y un lastre apodado como "compañera"
Definitivamente dejaron el nido para mal.
Pero todavía podía hacerse algo. Desde la última llamada de Sasuke; la de esta mañana misma, había tomado la resolución. A veces si los hijos no podían hacer algo, los padres tenían la obligación de intervenir. Así los chicos tuviesen veinticuatro o casi treinta años; siempre serían sus hijos.
Y ahí estaban a la mesa; padre, hijos y el desvalido Obito. Simplemente la bien ponderada familia Uchiha y…y ahora con dos agregados más. Mikoto ya se había hecho a la idea de que su pequeño Sasuke traería a la impropia pelirroja aquella. Cuestión de tiempo aunque ya sabía que Karin era una piedra difícil de sacar del zapato.
Pero en materia de estrategias e intentos, el cielo era el límite. Lo que no contaba ahora era con la chiquilla –porque así le parecía— de pelo rosado, de la que Itachi no se separaba ni un instante, la que había oído nombrar, a la que había presentado como su novia, la que llevaba dos vástagos pertenecientes a…
No, definitivamente no. Y seguía sin recuperarse del momento en que Itachi le dio la noticia.
—Vas a ser abuela –había dicho con ese nivel escueto de voz, aquella mañana de noviembre— Y de dos. Tendremos gemelos.
¡Que horror!
No el hecho de incrementar la familia y legado del bien ponderado clan, sino por la precipitación del asunto. Realmente se moría de ganas por ser abuela, si, siempre y cuando la joven en cuestión fuese al menos conocida por ella y obviamente luego de que su hijo y la susodicha tuviesen un tiempo de convivencia de uno o dos años. Una chica de su edad y su experiencia laboral…y no una inexperta muchachita que sólo tuvo la oportunidad de coincidir con Itachi en uno de esos lugarejos nocturnos.
Y ése tono de pelo…
Si bien la primer idea de pequeños Sasukes con cabello rojo y gafas le había quitado el sueño más de una vez, ahora con esto la cosa se había tornado una pesadilla de escalas multitudinarias.
Y son dos. Dos niños en camino con pelo rosa y ojeras…sus ojeras…y…
¡¿Y ése cabello?!
—¿Quiere que le ayude en algo, Mikoto-san? –la voz, ésa fútil voz de niña le devolvió de nuevo a la realidad. Sakura estaba allí junto al umbral de la cocina.
Y con esa cara de inocencia. Y que Kamisama se apiadase que los bebés lo heredasen también.
Si, lárgate y nunca regreses.
Aunque la mente y casi el aliento de la señora Uchiha estuvieron a punto de enunciar la clara y concisa frase, sólo curveó levemente los labios en una sonrisa forzada
—No, gracias, querida –enunció, tomando la decorada bandeja con el tradicional pavo relleno y andando hacia la sala.
Notó que había dejado el pichel en la bien cuidada mesita frente al pretil y la chica simplemente lo tomó sin que ella se lo indicase, siguiéndole hacia la sala también.
Bien, un pequeño cambio de fichas en el área del tablero del contrincante no indicaban una derrota total.
No aun.
Dejaría vivir un poco a la presa…y tenía un as bajo la manga. Ya lo usaría, por supuesto que si.
—0—
—¿Temporada alta de trabajo? –Mikoto inquirió con afán de entablar algo de conversación. La razón era simplemente porque aunque le gustase ése silencio escrutador, sus directas miradas hacia la joven de pelo rosa y al gesto protector de su hijo hacia ésta, comenzaba a tornarse demasiado obvio.
—Si, algo. –respondió Itachi—La semana pasada y el mes anterior cuando…
—¡Oh si, Itachi-sempaaai! ….¡Y a Tobi casi se lo traga una plecadora!
Y gracias a Kamisama por Obito y sus comentarios intempestivos. O al menos eso pensaba Itachi antes de que el "buen chico" pronunciase una respuesta.
—¿Todavía trabajas en ese muladar? –la voz de Fugaku rompió el nefasto silencio que se avistó a causa del fútil comentario de Obito.
Cuestión y pregunta exclusivamente dirigida a Itachi. Éste levantó el rostro, sin expresar nada en particular.
—Si –respondió secamente. Se llevó un bocado más—Probablemente para el año entrante la cartera de clientes aumente quizá un diez por ciento.
—Esa cantidad no es suficiente. Se irán a pique –su padre habló casi mecánicamente—. Hace un mes finiquitamos una de esas imprentas baratas, así que a como van las cosas, quizás te echen en febrero o marzo. Por cierto, ¿recuerdas al impertinente de Izuna? –no esperó respuesta y elevó un poco la voz—Pues desde el concilio de las cuentas Nara, decidimos darle un poco de tiempo libre y hay una vacante en…
Itachi carraspeó un poco y tomó un trago corto de té.
—Estoy bien en mi trabajo, padre. –y debido a la primordial norma de "en el pedir esta el dar", Itachi correspondió con la misma sonoridad en su voz—Puedo pagar lo necesario, la renta, la luz…—sus ojos se posaron en Sasuke y Karin, al extremo izquierdo de la amplia mesa—…siempre y cuando sólo seamos Sakura y yo.
Ninguno se dio por enterado y ni a Fugaku ni a Mikoto pareció importarles.
—Ese empleo no te sirve. –continuó diciendo su padre—Y a eso no le llamo una carrera.
—Hijo…—Mikoto en cuanto avistó el ceño fruncido de su esposo y el posible intento de respuesta de su hijo mayor, irrumpió pasivamente. Fuego contra fuego no podía combatirse mas que dejando las brasas extinguirse por si solas y a decir verdad, el duelo visual entre padre e hijo parecía desatar un incendio—¿Quieres un poco más de té?
Asintiendo por reflejo, Itachi rompió el contacto visual, fijándolo ahora en Sakura.
—De hecho, Sakura y yo hemos decidido…
—Con un trabajo mediocre no te aseguras nada, muchacho –Fugaku le interrumpió—De seguro ni siquiera tienes contrato estable o vacaciones.
Pero el duelo verbal del hombre y cabeza de familia no iba a quedarse acallado tan fácilmente. E Itachi no se quedaría callado esperando a que cayese el derrumbe de cuestiones sobre él.
—Padre si tengo contrato, lo renuevo en enero y puedo pedir algunos días de vacaciones para cuando nazcan los niños. –entornó la mirada y por debajo de la mesa tomó la mano de Sakura— Decidí que…
—Si, tu pide tus días libres y en cuanto se te ocurra regresar encontrarás a otro haciendo tu mismo trabajo –sentenció Fugaku, señalándole con el tenedor— Cualquier idiota puede hacer eso. Y con un simple sueldo de proletario no te alcanza para…
—Vamos a casarnos. –Itachi habló, denotando un énfasis casi armónico en cada palabra.
Y un silencio sepulcral invadió la sala. No tan abrupto e incómodo como el que se sostuvo durante la cena; sino tan congelado como la recién flotante nevada del exterior. El tenedor de su padre cayó crepitando contra la superficie de cuidada porcelana del plato. Tobi, quien había estado atacando desentendidamente una tercer porción de pavo y castañas, casi se atragantó. Karin estuvo a punto de escupir el sorbo descomunal de su segundo vaso de ponche. Y Mikoto por poco y deja caer la bandeja con todo y el té y las galletas.
Sasuke, silencioso y aparentemente indiferente, alcanzó a dirigirle una mirada fugaz a su hermano mayor. E Itachi conocía el significado de ése gesto mudo pero claro; era la misma expresión que tuvo el día en que él le hizo saber a su padre su decisión de estudiar por su cuenta.
Esa mirada que Itachi sólo podía traducir como "hermano idiota"
Y sin más palabras.
—No…—Mikoto sintió temblar la voz, no por la incredulidad del momento sino por el intempestivo duelo mental que tuvo que acallar, en busca de los términos necesarios. Cualquiera que no fuesen tan explícitos como el "vas a arruinar tu vida".—…no estás hablando en serio, hijo.
Y para demostrar la autenticidad de la propuesta, sacó del bolsillo de su chaqueta, la factura obtenida esta tarde a causa de la monetariamente inalcanzable argolla. El detalle y el significado estaba allí aunque personalmente hubiese deseado tener el objeto y no la promesa a pagar.
Nadie deparó en lo escrito y sellado en el papel más que la escrutadora vista de su padre. Ésa mirada que bien podía equipararse con el meticuloso conteo de ésas aburridas formas fiscales.
—Te estás precipitando –fue lo único que su padre dijo, volviendo a dejar el papel sobre la brillante superficie.
No lo vio, pero Itachi sintió que su madre asentía en silencio. Y él no iba a dejar la respuesta a medias, no después de haberse pasado la noche en vela replanteándose el asunto. Y menos el haberse pasado el orgullo Uchiha al no pagar de contado la ansiada argolla y dejar la factura en esos problemáticos pagos quincenales.
Así que sin soltar la mano de Sakura, hizo un ligero acopio de aliento y volvió a enunciar tal y como al inicio. Reiterar, mejor dicho.
—Vamos a casarnos. –dijo, notando que Sakura no sabía si mirar al suelo, a la mesa o hacia él—Una vez que nos establezcamos.
Completó y Sakura sintió atragantarse la palabra en su boca. Un corto sí hubiera sido más que suficiente y no le hubiera dado problema alguno…si el asunto en cuestión fuese verdadero y no la simple improvisación de Itachi.
Entreabrió un poco la boca y el suspiro de ese "si" murió en una segunda interrupción por parte de Mikoto.
—¿Sasuke-chan, ya te pagaron el adeudo de tu último sueldo?
—No. Perdí el trabajo por el accidente. –Sasuke contestó por reflejo y el semblante de los patriarcas, sobretodo el de Fugaku, adquirió una dureza más marcada en el ceño.
Karin intentó musitar algo que amortiguase "el golpe verbal", claro que la inconexa frase fue carente de importancia. Tobi mencionó algo referente a la temporada de trabajo y lo que hacía junto con Itachi allí, claro que el asunto tenía tanta importancia como el papel tapiz que decoraba la sala.
La tensión continuaba fija y el diálogo quedó como parte del recuerdo. En pleno veinticuatro de diciembre, casi diez y media de la noche y lo único familiar que podía resultar de esa escena era el que todos estaban en el mismo lugar y bajo el mismo techo.
Y bien Mikoto podría aceptarlo tal y como era…a excepción de que el aire estaba más tenso de lo que esperaba.
Ya tendría oportunidad…y todos los errores pueden corregirse. Tarde o temprano.
Temprano.
—0—
El colchón crujía, más y mas. Una auténtica delicia…de no haber sido porque se trataba de la alcoba del otro lado. En la habitación que daba hacia la calle, el ambiente estaba más helado que en exterior.
—¿Por qué lo dijiste? –Sakura se giró sobre su lado derecho, hablando por primera vez desde que regresaron.
Itachi bostezó.
—¿Hmp?
La cama crujió un poco y encontró con la mirada el rostro de Itachi, tan despierto como ella y contemplando fijamente el techo. Éste alzó una mano hacia la lámpara de mesa.
—¿Decir qué?
—Lo del…—la joven exhaló dudosa, desvió el contacto de su mano desde su vientre hasta los nudillos de él—…matrimonio.
Itachi le sujetó. Enarcó una ceja, levemente desconcertado.
—Tenían que saberlo.
—Itachi, ni siquiera yo lo sabía –Sakura se incorporó un poco, acomodando la almohada sobre el respaldo de la cama—. No hemos decidido la fecha aun.
—Pero aceptaste –el Uchiha le imitó, sentándose un poco más cerca de ella. La chica se había cruzado de brazos y de momento un escalofrío recorrió la nuca de Itachi ante el avistamiento de otro "frente tormentoso Haruno". ¿Esto se estaba conviertiendo en costumbre o acaso comenzaba a conocerla un poco más?—Sakura, la fecha es lo de menos, todavía nos queda una temporada antes de que vengan los niños. Podemos ver algún otro departamento, comprar los muebles y…
—¿Y tu trabajo?
Y ella lo dijo. El asunto le venía dando vueltas en la mente desde la "cálida" cena y empezaba a preocuparle más y ahora sólo lo dijo. Itachi suspiró y el gesto era meramente de fastidio.
—Sakura, todo en Akatsuki esta bien hasta ahora –la barrera forjada en los brazos entrelazados de la joven no ayudaba en nada a siquiera propiciar un acercamiento. Y él no se arriesgó a que lo lanzaran de nuevo al sofá, así que solamente se limitó a no romper el contacto visual.—Las cosas mejorarán para enero y puedo pedir un aumento.
No dijo nada, pero Sakura sintió que él la rodeaba con un brazo. La verdadera razón de la desconfianza no iba alrededor del asunto de un Itachi desempleado o no, ni en la "armoniosa" relación de éste con su familia, sino en la invisible e intimidante barrera que se erig+ia entre ésta y la madre del que sería su futuro esposo. Podía tomarlo como sugestión aflorada por el estado emocionalmente tambaleante de su embarazo, pero ¿acaso le habían estado barriendo con la mirada durante toda la cena? Y el gesto del ceño levemente fruncido cuando Itachi le presentó...
Y al parecer a Karin solía tratarla igual.
—¿Sakura?
Ella ladeó un poco la cabeza.
—No, no es nada. –resolló. Se dejó acomodar por Itachi contra su hombro, descruzó los brazos y haló un poco más las cobijas hacia ésta.
Itachi pasó el otro brazo, de modo que el rostro de Sakura quedó rozando su mejilla.
—Vamos a estar bien, Sakura-chan. Lo prometo. –enunció. El aliento cálido, aun impregnado de la pasta dental se percibió levemente. Trató de acercar las comisuras de sus labios hacia los de ella. No hubo ninguna reacción negativa, afortunadamente—. Al menos tengo un trabajo seguro por ahora y no como…
El estruendo del colchón de la habitación de junto volvió a percibirse. Con un constante y ofuscado ritmo. Casi daba pena por los pobres e inocentes fuelles, abatiéndose una y otra vez.
—…Sasuke….—musitó Itachi—…idiota.
Y no era una suposición. Estaba claro y conciso en los estruendosos gemidos.
"Sasuke-kuun…¡mas fuertee!" o "¡Sasukeee kuuun máaas máaas!", por no hacer incapié en las impropiedades altisonantes.
Aberrante. Uno quería un poco de paz y al idiota de tu hermano y su alocada novia se les ocurre darle a la maldita tarea como bestias en celo, arguyó mentalmente.
Sakura solamente se puso el borde de la almohada contra su oído descubierto y se envolvió en la sábana. Itachi contemplaba con aire ausente la puerta. Apagó la luz y se acomodó junto a su chica mientras el escándalo externo parecía no ceder.
Bueno, era el hermano mayor y …y un poco de diversión tal vez por ahora…
—Sakura…—dudó en la voz. Tomó algo de aire, hablándole con el aliento cercano a sus labios—…quieres…¿Quieres hac…?
Y el leve ronquido de ésta mandó el comentario al olvido.
Hmp…como siempre…
Doce y media de la noche, y a él no le quedó otra alternativa más que obligarse a dormir.
—0—
Los días pueden pasar inadvertidos cuando uno se sumerge en la rutina, y eso parecía ocurrirle a Itachi Uchiha. Ahora la muralla de hostilidad con su propia familia había crecido aun más desde la improvisada cena de navidad. Un par de llamadas constantes por parte de su madre se dieron a la cita durante la semana transcurrente. Nada alterante más allá de cómo se encontraban él y el "pequeño" Sasuke-chan, aunque el significado explícito de esto era el hecho de si subsistían o no, Itachi no les tomó importancia más allá de lo que requería…hasta la tarde anterior, en que el mensaje cambió a la invitación de pasar la noche vieja en el domicilio familiar.
Invitación aceptada, a pesar de la obligada respuesta por parte de Karin y la afirmación casi robótica de Sakura.
La mañana del treinta de diciembre se franqueó abruptamente por el asote de la puerta que daba hacia la ahora apaciguada área de diseño, justamente cuando Kakuzu entró y sin miramientos, haló la silla de Itachi hacia atrás tan repentinamente que el mustio Uchiha casi cae de ésta.
—¡¿Qué demo…?!
—¡Grandisimo pedazo de idiota! –Kakuzu no se la pensó dos veces para dejar caer un par de hojas delante de la contrariada cara del Uchiha.
—¿Qué carajos es esto?
— ¡¿Qué carajos es esto?! –repitió Kakuzu imitándolo—¡¿Qué que carajos es esto?! ¡Es una jodida demanda!
Itachi se sobresaltó, igual Tobi y Kisame desde sus respectivos cubículos.
—¿Demanda? ¿Pero…? –Hoshigaki arrebató la forma, leyendo las partes subrayadas—¡¿Trabajo no entregado?!
Kakuzu puso los brazos alrededor de la cintura, en pera pose autoritaria.
—¡Bienes Raíces Yoru nunca recibió el condenado embarque de carteles publicitarios!—explicó sin bajar el tono de voz y miró ceñudamente al Uchiha—¡Tu nunca los mandaste, imbécil!
Alterado, confundido o no, Itachi se levantó de la silla.
—Ey, yo dejé la orden lista hace más de dos semanas. Era asunto de Deidara entregarlos. –dijo.
Kakuzu ni siquiera escuchó.
—Deidara no estaba. Tu debiste llevarlo ¡Y no lo hiciste por culpa de tus estúpidos asuntos y tu estúpida novia!
—¡A Sakura no la metas en esto!
—¡Eh, muchachos! –Kisame se interpuso y se dirigió a Kakuzu—¿Pein lo sabe?
—Gracias a Kamisama, no –resolló éste—Salió desde la tarde.
—Oh si. Tobi vio a Pein sama y Konan sama discutir antes de irse a…
—Cállate, Tobi –Kakuzu le increpó y se quedó la atmósfera en silencio. Kisame asintió tomando la hoja
—Yo llevaré el embarque. –dijo.
El ofuscado contador reprendió escuetamente.
—Que lo lleve el padre soltero. Es su obligación.
—Yo lo llevo –reiteró Kisame. Tobi estuvo a punto de proferir algo, sin embargo calló el comentario—. Pasa del mediodía y el local queda de camino a mi casa. Además, ¿no tenías que ir a hacer tú ese deposito al banco, Kakuzu? ¿O esperarás hasta que Pein te lo recuerde como siempre?
El aludido no dijo nada y salió sin más.
Itachi exhaló, pasándose una mano por detrás de la nuca.
—Puedo ir. Aun tengo tiempo antes de la cena –comentó.
El tipo de ralas facciones le dio una tosca palmada en el hombro.
—Nah, Tobi y yo lo dejamos por ti. Suficiente quehacer tienes ahora –arguyó sin emoción aparente—Ve y ayuda a tu mujercita con la cena, según Tobi ni tu hermano ni su novia sirven de algo.
El Uchiha asintió con un gemido escueto. Profirió un corto "gracias" y el último en salir fue Tobi, quien se asomó por el borde de la puerta, dirigiéndole una media sonrisa tenue.
—De nada. Nos vemos en la cena…sempai.
—0—
A las cuatro aproximadamente Ino Yamanaka, nuevamente una de los mejores amigas de Sakura, Hinata y Tenten y que ya estaba informada de lo ocurrido gracias a la segunda, llegó al piso de que solían compartir las cuatro, donde fue recibida con fingida tristeza como si nunca más fueran a volverse a ver.
—¿Y bien, a mi que me va a tocar de tus cosas? –dijo Tenten escudriñando el altero de libros de la habitación que anteriormente fuese de Sakura—Digo, como una de tus mejores amigas, tengo derecho…
—Olvídalo, Tenten –resolló Sakura, acomodando la ración de ensalada de patata en el cuidado refractario. —Creo que se están pasando de listas con esto
—Claro, lo que digas –sonrió Ino pícaramente— A como dices que fue la linda cena de la semana anterior, ya me imagino lo adorable que debe ser "mami-suegra".
—Y si ese es el caso, cosa que dudo, ¿Cómo debo actuar? –preguntó Sakura, mientras trataba de aparentar los nervios.
—Podrías comenzar con un "Señora Uchiha gracias por esta invitación" Creo que es lo más lógico —propuso Tenten—¿Qué te parece?
—Es demasiado típico —objetó Ino, negando con la cabeza— Además, suena más que forzado o como sacado de ésas películas occidentales. No, definitivamente deberías ser espontánea
—Y te freírán espontáneamente en la cena –completó Tenten, con risa.
—Pues que hable la experta —protestó Ino, ofendida.
—Creo que deberías llevar algún regalo, digo, aparte del complemento de la cena —propuso Tenten, pensativa, mientras comenzaba a abrir una caja de bombones que había comprado de un supermercado —No sé.
—Una caja de bombones —soltó Sakura de pronto.
—Buena idea —aprobó Tenten animadamente, sin percatarse que sus dos amigas miraban su caja de bombones con una sonrisa psicópata.
—¡Eso es! —exclamó Ino, arrebatándole la caja de bombones ante el asombro de la chica.
—¡Eh, esa es mía!¡Cómprate otra!
-Está bien-Accedió a regañadientes.
Estuvieron platicando animadamente varios minutos y ocasionalmente murmurando cosas como "Un placer haberte conocido" o "Espero que nos encontremos en el más allá" a la chica de cabello rosa, que ahora lucía más que nerviosa. Si bien la primera impresión contaba y esta se trataría de la segunda, el miedo de algún error seguía presente.
—0—
Si Sakura pensaba que comprándole un regalo iba a ablandar el corazón de su suegra, estaba muy pero que muy equivocada. Al parecer la caja de bombones no había tenido el éxito esperado; en primer lugar, a la señora Uchiha no le había hecho gracia que la caja estuviera abierta y aunque Sakura se había escusado diciendo que no se había dado cuenta –estaba cerrada hasta que la dejó en la mesa. No fue su culpa de que el apodado "teme" hubiese querido averiguar el interior del paquete- , ese pequeño error le había dejado como despistada. En segundo lugar y no menos importante, era que Mikoto Uchiha era diabética, pequeño falló que Itachi se había olvidado de mencionar.
Sólo cuestión de tiempo antes de echarse la soga al cuello…o que se la echaran,mejor dicho. Un pequeño detalle, pero fuera de eso, aun podía remediar el error.
O al menos eso quiso hacer.
El frio arreciaba aun dentro de la imponente casa vagamente alumbrada solo por la bombilla del pórtico rodeada de muchas otras pequeñas luces que contorneaban el tejado de la construcción en un vago intento de implementar un poco del espíritu de las festividades en un hogar que solo podía definirse como tal por la placa que obligaba el titulo a quien se acercara. La casa Uchiha no había cambiado nada.
A Fugaku no le importaba Itachi realmente, ni Sasuke y quizás ni siquiera su bizarramente afable esposa, incuso mejor para él que el fruto de su matrimonio se redujera a poco más que gastos controlados desde que se fueron de la casa. Ambos habían desertado de la gran tradición familiar y eso ya era demasiado por sí solo, aunándole el hecho de que ambos habían terminado con familias improvisadas varadas en la inestabilidad de la espontánea relación con una aún más inestable situación económica por no decir que sentía la ligera sensación de tener el deber de hacer algo, mismo que controlaba tan bien como el rayado de diario del despacho… no, tenía ni un poco de ganas de celebrar la navidad, ni siquiera el pavo navideño con su guarnición de finas hiervas y carne molida que solo se hacia una vez al año lo valía.
Pero Mikoto, era una situación aparte a la que a veces miraba con la extrañeza de quien un día levanta la mirada y ve a alguien ahí enfrente sin saber desde cuando ha estado ahí, un día le dedicaba la más fría mirada que era capaz de generar con esos oscuros ojos suyos y al siguiente simplemente preparaba galletas y chocolate para compartir. Por eso ni siquiera intentó objetar el hecho de sus dos vástagos terminarían en el comedor que desde hacía mucho tiempo no pisaban.
Y con todo eso solo se limitó a enfurruñarse el sillón junto a la chimenea meramente decorativa esperando le trajeran lo que debía controlar su males, al menos lo físicos.
—Mañana habrá que ir a la farmacia— le susurró una mujer acercándose con un pequeño servicio de pastillas y agua; —Las aspirinas durarán hasta año nuevo, pero lo demás solo hasta mañana
—Le dije que Mikoto que no dejara que el suministro se agotara
—La señora ha tenido algo de presión
— ¡Presión la mía! — la mujer no se inmutó ante el gritó y ni siquiera se amedrentó, dejó todo en la mesa de servicio; — ¿Va necesitar algo más Fugaku-sama?
—Espera a que llegue Mikoto
—Como quiera
Y entonces cuando el Norvil estaba en su paladar giró el cerrojo de la puerta, una callada compañía cruzaba el umbral de su morada y dada la limitada cantidad de gente con esa libertad solo podía significar que ya no se podía postergar el inevitable reencuentro con la debida "plática" que había prometido a su esposa hacer.
Los dos presentes de la sala giraron la vista y solo vieron la gorra naranja de un escandaloso muchacho rompiendo abruptamente el silencio.
— ¡Tio! ¡Emi-chan! — llamó gritando a todo pulmón haciendo que el hombre se echara hacia atrás buscando la protección de su sofá mientras que por su parte la chica se retiraba el semblante solemne, giñara coquetamente el ojo y le mandara un beso con la punta de los dedos antes de que el efusivo "buen chico" la abrazara levantándola del suelo.
— ¡A Tobi le da gusto ver a Emi-chan!
— ¡A Emi le da gusto ver a Tobi-chan!
Respondió la otra siguiendo el juego y logrando que la bajara, se giró para saludar a la esposa de su jefe cuando notó a la comitiva de cuatro personas más:
El pequeño, ya no tan pequeño Sasuke y su eterna expresión de "soy mejor", la pelirroja novia de este que ya estaba camino arriba como si viviera ahí, una chica de cabellos rosas que no conocía y…
—Itachi-kun…
Siguiente Capítulo
"¿Y quién es ella?"
NOTAS DE AUTORA:
WOW bueno ha sido 8un mes intenso en el trabajo y eso excusa la prorroga de publicación. Y antes ke nada, una gran aplauso para Kusubana-Yoru y su útil aportacion a este fic, la verdad sin ese complemento hubiera postergado aun mas la actualizacion.
Lo que si es dificil fue seguirlo y mas que nada por los sucesos acaecidos en esta última semana en el trabajo, demasiadas cosas que hacer y por desgracia y por primera vez en mi vida sufrí uno de los temidos atentados a robo en mi estación de trabajo. Una experiencia totalmente desagradable que no le deseo a nadie en este mundo y espero y comprendan que por esto, me doy a la tarea de retomar la escritura tal vez no con la velocidad que tenía (ne serio el trauma es mucho y me cuesta trabajo relegarlo a una experiencia del pasado. Es horrible que atenten contra tu persona e integridad y más si trabajas sola) pero ahora reducire la publicacion a quincenal.
No abandono el fic, tengo aun muchas ideas y esto no se acaba hasta que Tobi canta (rayos esto sonó bizarro), pero si, lo siento mucho pero el trauma mental todavía me persigue y hasta que no supere esto, no puedo retomar mis ideas y proyectos al ritmo habitual. De momento el siguiente capítulo será hasta dentro de quince días o menos.
Disculpen de antemano a esta autora pero son cosas que por desgracia uno no quiere que le pasen. La mente humana tambien es dificil de dominar y espero que me comprendan.
Nos leemos.
