El Vuelo de la Cigüeña
Décimo Octavo Capitulo
¿Quién es esa chica?
—Tiempo sin verte, Itachi-san –anunció cortésmente la joven, justamente en el momento en que Tobi le bajó de su efusivo abrazo. Se giró hacia el pasillo corto que conducía desde el umbral hacia la amplia sala.
E Itachi parecía haberse quedado tan petrificado como el dintel del emblema familiar apostado sobre la chimenea. Tiempo suficiente para darse cuenta de la incipiente mirada de Sakura, el molesto gesto inquisidor de sus padres y hasta de su hermano.
Itachi carraspeó un poco, fingiendo aclararse la garganta y correspondió al saludo de la joven con un acortado e inentendible gruñido y se aproximó hasta ella.
— Emi-san –el muchacho la nombró en un fútil suspiro, que parecía más bien una bocanada de aire digna de un corredor en su último intento de recuperación. Y lo siguiente murió en su garganta — ¿Qué…?
Ella le miró sin entender el silencio emergente, hasta que Tobi alzó la voz.
—Neee, ¡Que bueno que nos visitas, Emi-chaaan! –El inquieto joven de gorra naranja se posó detrás de su enmudecido primo, a quien abruptamente le dio una palmada en la espalda tan fuerte que Itachi casi cae sobre la muchacha— ¡A Itachi-sempai también le da gusto verla! ¿Verdad?
Volviendo por preciosos segundos a la realidad –la inquietante realidad—, Itachi se limitó a dirigirle una mirada fugaz pero severa al apodado "buen chico" de la familia.
—Si –repuso Itachi, luego de sujetar a Obito por el cuello de su camisa e indicarle "afectuosamente" que se sentase a la mesa. Éste sólo chistó con un quejido totalmente inaudible para alguien más. Itachi volvió a mostrar el porte escueto de todo Uchiha y recordó el orden lógico del curso de su vida. Eso podía servir, ¿no?—No sabía que estuvieses en Konoha.
Ella asintió, dejando cuidadosamente su abrigo en el perchero.
—No me he ido nunca de aquí, Itachi. –Comentó sentándose en el sofá amplio, junto a un animado Tobi que escrutaba la escena al detalle—Eres tú al que no hemos visto desde las pruebas de admisión a la oficina de remanentes.
Un peculiar gemido procedió al insignificante silencio de tres segundos ocasionado pro Itachi. El sonido fue espetado por Tobi, sacando de su mustio pensamiento a su primo.
—De hecho ni siquiera fui al examen laboral –Itachi sintió su voz desprenderse como el último exhalido de un tren de vapor— Quise estudiar otra cosa y…
— ¡Emi-chan! –Mikoto irrumpió emergiendo desde el portón corredizo de la cortina—Bienvenida, me alegra que pudieses tener tiempo para visitarnos. Una cena familiar no es familiar si no están todos.
La afable señora Uchiha entró en la sala, con la obligada bandeja del te y la usual vajilla de porcelana. Itachi miró de reojo, denotando el brillo blanquecino de las piezas que sin lugar a dudas eran la vajilla para invitados. "La artillería pesada", recordó con cierta sátira, luego de mirar a la joven y de nuevo a la dichosa pila de tazas pulcramente acomodadas.
Visita no anunciada…si, como no. ¡Planeaste esto! , ¿Verdad, madre?
Itachi no lo expresó pero estaba más que claro en el ceño levemente frunció que espetó hacia su progenitora. Claro, la mujer no se dio ni medianamente por enterada o si lo hizo, aparentaba muy bien el desentendimiento.
La atención del Uchiha se desvió de nuevo hacia Emi.
—Ah Emi-san, —apremió pausadamente. Moviéndose hacia su izquierda, y con la completa expresión de desconcierto de ésta, tomó la mano de Sakura, dejando por obvio el contacto (levemente tembleque) de su pulso— Ella es Sakura Haruno, mi pro…
—Hijo…—la voz de Mikoto pareció desapercibida. Inconvenientemente desapercibida.
—Mi prometida –terminó Itachi, con el intento de una media sonrisa.
Sakura asintió, sintiendo la respuesta temblando en su boca durante una fracción de segundo. No por el nerviosismo lógico que se puede esperar al ser presentado en un ambiente nuevo, no, eso no hizo que oprimiera más la mano de Itachi…sino la mirada casi fulminante de aquella mujer de cuarenta y quien sabe cuantos años, estática y silenciosa contra el quicio de la puerta de la cocina y con un semblante tan tétrico que sería la envidia de cualquier inquisidor de la edad media.
La joven "desconocida" respondió afablemente a la presentación, y luego le dedicó una mirada radiante al Uchiha. Radiante en un plano que era más de amigos o casi hermanos.
—Vaya, finalmente te atraparon, eh, Itachi-san, y –e inevitablemente la vista de Emi deparó en el prominente vientre de Sakura, ahora casi tan o más visible que la nariz de su rostro—…y no sabía que ya tenían familia en camino –la sonrisa se amplió. Sincera y concisa—Felicidades.
Itachi soltó la mano de Sakura y se quedó en el hombro de ésta, a modo de uno de sus habituales abrazos –o así podía asemejarse- y estando a punto de responder al comentario, su voz desapareció en medio de la discreta reprimenda de Mikoto Uchiha.
—Hijo, ¿puedes ayudarme con esto?
— ¡Tobi ayuda! –apenas e Itachi había inhalado para conseguir aliento y tiempo para fraguar alguna respuesta, cuando Obito-"buen-chico-Tobi" se levantó de un salto, atravesó media sala a trompicones y tomó la bandeja con la apreciada vajilla, con un pulso increíblemente estable como para no derribar ni una cuchara.
Tiempo suficiente para no dejar el diálogo a la mitad, aunque después de la intempestiva interrupción ya no hubo ninguno.
Eso era una buena señal… ¿o no?
—0—
No…simplemente no.
Definitivamente, las cosas no le podían ir peor. Tal como había argumentado Ino el día anterior, era obvio que a la señora Uchiha no le había hecho ninguna gracia la espontánea e improvisada noticia de la boda, pero como mente maquiavélica que era, tenía un as bajo la manga y ese as, precisamente, recibía el nombre de Emi.
…o al menos así quería aparentarlo Mikoto. La chica, la dichosa Emi bien podía pasar como una versión juvenil de la matriarca Uchiha. Un año menor que Itachi, figura tan estándar como la de Ino o Tenten y una personalidad que no tenía nada de anormal, atrayente o desinhibida, y eso podría tomarse como un punto a favor de la chica de cabello rosa en medio del campo de batalla de nuera Vs Suegra.
Un insignificante punto a favor, a no ser por aquel comentario.
—Fue muy noble lo que hiciste por Obito-chan, Itachi –comentó Emi sencillamente, luego del último argumento de Tobi y sus "peculiares" relatos respecto a experiencias del trabajo —Luego del accidente, era obvio que no quedase en condiciones de tener un trabajo…normal.
—Eso no lo contaría como trabajo normal –Fugaku cortó el comentario, como siempre, relegándolo a un asunto sin importancia— Al menos si no hay un contrato de por medio, por cierto, ¿Terminaste los saldos finales, Emi-san?
—Fugaku –Mikoto suspiró aun antes de que Emi respondiera—, recuerda que los asuntos del trabajo…
—Se quedan en el trabajo –finalizó su marido con cierto abrumo, luego de servirse una ronda más de ponche—. Lo sé, mujer, pero esta temporada es un caos. Si dejo al resto del departamento hacer lo que le venga en gana…
—La firma se irá a la bancarrota –enunció Mikoto imitando el mismo timbre monótono de su esposo—Vienes diciendo eso mismo hace tres años y la bendita oficina no se ha venido abajo. –su mirada se clavó en la joven de cabello negro, con esa sutil mueca de aprobación que Itachi no captó, Tobi ignoró y nadie más de la familia lo percató…salvo Sakura—Y de no haber sido por la ayuda de Emi-chan, al menos la firma terminó el año en una sola pieza. Es bueno que al menos alguien que no es de la familia muestre más lealtad.
Bang. Explosión definitiva…y ahí estaba el hilo negro resultante de la peculiar visita no anunciada de esa tarde.
Emi.
Cada segundo que pasaba, Sakura se convencía más que todo esto lo había organizado la señora Uchiha para probar su paciencia…ó con el objeto de verla salir de su casa y de la vida de su hijo.
Y tanto Itachi como Sasuke, parecían tan ajeno a ello. ¿Era eso o era que se les daba mejor fingir que no pasaba nada? Karin miró a Sasuke y bufó molesta a lo que Mikoto había comentado y para colmo, sin borrar esa discreta sonrisa de satisfacción.
—No tiene que decirlo de esa manera, Mikoto-sama –comentó Emi, en un total tono de inmutabilidad. No había hipocresía en su voz ni nada similar. Solo fue una respuesta escueta—Itachi-kun hubiera dado el mismo rendimiento si se hubiese quedado en la empresa. Al igual que cuando estábamos en la preparatoria.
—Lo sé, lo sé —corroboró Mikoto—Lástima que entre ustedes no haya pasado nada, es evidente que están hechos el uno para el otro.
Esta vez quien fulminó con la mirada a la madre de Itachi fue Sakura. ¿Así que esa quería que fuera la novia de su hijo? ¿Aquella mujer que estaba a la par de preparada que ella? Ah claro, pero la tal Emi era auxiliar de confianza en el negocio familiar, no tenia el pelo rosa, no era una muchacha de campo y…y no había "amarrado" a Itachi con dos hijos no planeados.
Todo un mar de diferencia, eh, Sakura, refutó aquella voz interna.
Cogió el cuchillo y, después de hincar el tenedor en la carne con más fuerza de la necesaria, cortó la chuleta sin ningún miramiento por el plato que de un momento a otro parecía que se iba a partir.
—Haruno-san, ¿Estas bien? —preguntó Mikoto preocupada por uno de los platos que formaba su mejor vajilla.
Haruno-san… ¡hasta de apellido te trata! A ver, porque diantres no "Sakura-chan" ¿eh?
—De maravilla —contestó Sakura, haciendo un esfuerzo por contener el tono sarcástico, pero simplemente no pudo— En mi vida he estado mejor
Dúctil mentira que a nadie le importó. La susodicha tipeja se había levantado para ayudarle a Mikoto con el plato de panecillos y cuando volvió, fijó su atención en el Uchiha mayor. Sakura no le reprochaba esto, después de todo, habían sido compañeros de preparatoria. Eran amigos y nada más…porque así los había presentado el mismo Itachi. Y ella iba a creerle, ¿o no?
Amigos de la escuela. Como Naruto y tú. Nada mas, son eso… ¡Deja de ponerte histérica! se reprendió mentalmente.
— ¿Y ya tienen la fecha de la boda? –la pregunta de Emi volvió a la realidad a la joven de cabellos rosas.
Sakura volteó por reflejo hacia su compañero y éste pareció carraspear inseguro, luego de un rápido sorbo a su taza. Miró de reojo a su compañera durante una fracción de segundos, luego al interior de su taza y de nuevo a Sakura. Y que Kamisama ayudase a exhalar siquiera una sola respuesta. Sakura entendió los gestos mudos de Itachi y habló sin saber conscientemente lo que dijo.
—Agos…
—…iembre—completó torpemente Itachi. Se aclaró la garganta, tratando de recuperar un poco de compostura—Noviembre. Para entonces…los niños estarán un poco más grandes y yo tendré algo de tiempo en la imprenta.
Sakura le devolvió el contacto visual. Furiosa no era un adjetivo que siquiera encajase con su semblante, desconcierto tampoco, sino… ¿extrañeza?
—Ah, cierto, es un mes menos saturado. –Argumentó Emi— aun así, créeme que es una sorpresa, al menos no sabía que tuvieses pareja. –Sonrió ampliamente— ¿Desde hace cuanto que se conocen?
—Je, esa es una historia bastante graciosa, Emi-chan –interrumpió Tobi. Itachi le lanzó una mirada asesina que obviamente el efusivo muchacho ignoró— ¿Has oído de la frase de "si te embriagas no manejes"? ah pues puede aplicarse a…
—Obito…—Itachi le tomó de un hombro. Tobi no se calló, sino que al contrario, alzó un poco más la voz.
—Puede aplicarse a "si te embriagas…abstente de sexo". Eso fue hace seis meses, cuando…
—Ya entendí, Tobi –Emi espetó una risilla corta, sintiéndose levemente culpable por el semblante incómodo de Itachi y de la chica, sumado a la incipiente mirada de Fugaku y Mikoto—Si es algo gracioso…supongo.
Si, que gracioso… ¡Tobi, pedazo de idiota!, Itachi no le quitaba la vista de encima al farsante "buen chico".
Un amplio e incómodo silencio afloró en la sala, y con esta peculiar anécdota, la cena se dio por terminada. Y así había iniciado el primer día del año.
…ah, que buen augurio…retribuyó Sakura internamente, mientras caminaban de regreso al apartamento de Itachi.
—0—
Bien, muchas cosas habían pasado el año anterior y valía la pena dejarlas de lado. Había terminado la universidad, logró abrir el consultorio junto con sus amigas de carrera, le rompió el corazón a su mejor amigo y…
Y ahora iba a casarse con un tipo con el que pasó una noche y el cual la había dejado embarazada.
Bien hecho, Sakura… ¿Qué harás para el año entrante?
— ¿Pasa algo? —Itachi inquirió, mientras sacaba la llave para abrir el portón de la entrada.
Sakura se encogió de hombros, fingiendo cansancio.
—Nada, solo es algo tarde…y tengo algo de sueño.
El Uchiha abrió la puerta y esperó a que ella entrase primero.
—Hmp…creo que deberías tomarte ya el tiempo de descanso. –arguyó él, pasando una mano sobre el prominente vientre de Sakura—No es bueno que te exijas tanto…en tus condiciones.
¿Condiciones? ¿Tiempo de descanso? Si sólo llevaba apenas seis meses. Que pareciera que tuviese nueve o que estuviese a punto de dar a luz en cualquier momento no era su culpa.
—Es demasiado pronto como para tomarme la cuarentena, Itachi. Aun puedo hacer algo en el consultorio. –Sakura respondió secamente. Itachi le miró sin entender, hasta que dijo lo último—Claro que no soy una esclava al trabajo como tu amiguita Emi.
El Uchiha se pasó una mano por la sien.
— ¿Qué tiene que ver Emi-chan con esto?
—Ah, Emi-chan…—masculló Sakura—Emi-chan y tu madre. Nada más.
—Sakura, no te entiendo. ¿Qué…?
La joven entró, subiendo las escaleras a su paso y dejando a Itachi con la frase en la boca.
—0—
— ¿Uno o dos? –Karin habló de repente, apenas obteniendo una mirada fugaz por parte de un sosegado Sasuke, sentado a su lado sobre el mullido sofá de la sala.
Éste apenas alzó la vista.
— ¿Dos qué?
Karin suspiró. Si bien estaba levemente acostumbrada a este tipo de reacciones escuetas y desinteresadas, pero esa noche el límite comenzaba a tornarse más y más cercano, aun más, gracias a la faramalla maternal e insulsa de la señora Mikoto y añadido a la novedad de las futuras nupcias del hermano mayor de Sasuke.
Todo tenía un límite, y aunque ella no sintiera prisa, le parecía que el bote iba demasiado lento para llegar…hacia ningún lugar.
—Uno o dos años.
— ¿Años de qué? –Sasuke ni siquiera le devolvió la mirada. Solamente se echó otro puñado de frituras a la boca.
—El tiempo que estamos juntos. –Respondió ella—. Si es que puede decirse así.
—Hmp…dos. Casi tres…creo —exhaló Sasuke con una voz tan bajísima que casi desaparecía en el crujir de sus mandíbulas y las frituras— ¿Porqué?
—Itachi y Sakura ni siquiera llevan seis meses de conocerse…y al menos él parece más decidido.
Y ahí el comentario dejó de tener indiferencia. Uno de los preceptos personales de Sasuke se regía en que nunca, pero nunca, le comparases con Itachi. La guerra de comparación fraternal chocaba allí, y hay de aquel mortal que osase continuarla al menos delante de las narices de Sasuke Uchiha. Pero había algo más, Sasuke era indiferente pero no idiota, y conocía las amañadas frases de Karin tanto como ella las de él.
Un Uchiha siempre tiene un as bajo la manga.
Espetó un gruñido seco.
—Hmp, mi hermano hace eso por estúpido. Si no hubiera metido la pata hasta el fondo no tendría porque acarrearse toda esa mierda.
Eso debía bastar para sacudirse las insistencias de Karin. No era la primera vez, solo que ahora…
— ¿Y si a ti te hubiera pasado, Sasuke-kun? Itachi al menos tiene un trabajo pero tú…
—Yo tengo la cabeza en frío.
—Y yo podría olvidarme de tomar la jodida píldora y a ver si así maduras un poco…Sasukito.
Golpe bajo. Muy, muy bajo, casi como haberle dado en los testículos. Y reaccionar no era opción; era obligación.
— ¿Qué carajos te traes, Karin?
Y ella le encaró. Igual que hace dos meses cuando lo descubrió masturbándose en el baño o cuando llegó tan borracho que de no haber sido por Suigetsu, el pobre "teme" hubiera terminado en el área de terapia intensiva por intoxicación etílica. Le encaró y sería capaz de sacarle la maldita verdad a Sasuke, así tuviese que meterle el tazón de frituras por donde no le da el sol.
— ¿La palabra futuro te dice algo?
Y Sasuke solamente resolló, como si quisiese ahogar una risa que más bien pareció un quejido.
—Sip, que no hay cerveza para mañana y ya no tengo ropa limpia. –musitó.
— ¿Planes?
—Nop
— ¿Trabajo?
—No.
— ¿Matrimonio?
—Menos. –Y esta vez el comentario de Sasuke vino acompañado de un largo bostezo—Tengo otras cosas en que pensar.
Karin ya no dijo nada. No estaba rodeada por el brazo de Sasuke. Nunca lo había estado, pero de haber tenido esa postura, podría apartarlo como si se tratase de una impertinente mosca.
No, no espetó ni reclamó nada. Solo tomó el tazón con todo y frituras…y que el destino y la inercia del movimiento acelerado hicieran lo suyo.
—0—
Peor ambiente había en el interior del domicilio. No por el propio Itachi…sino porque por curiosas que pareciesen las coincidencias de la vida, la dichosa cena familiar también había franqueado otra muralla en el cercano horizonte Uchiha…y esta tenía como resultado a Sasuke y a Karin.
Sakura estaba en la cocina, luego de tomar el último paquete individual de galletas integrales y a punto de abrir el refrigerador en busca del frasco de mermelada que tan celosamente había cuidado en los últimos dos días desde que lo compró, cuando Karin entró y abrió la puerta de la nevera.
—¡"Teme" !–murmuró halando la puerta con violencia— ¡Estúpido! –masculló al tomar una botella de leche y empujarla hacia un lado—¡Bastardo!—insultó a un par de latas de encurtidos en conserva—¡Bueno para nada! –Aporreó al inocente empaque sobrante de queso y sujetó el borde de un cajón de cerveza embotellada—!Es un grandísimo pedazo de mierd…!
Y alzó la vista, percatándose de que no estaba sola en la cocina. Sakura le observaba en silencio y con la mitad de una galleta asomando de las comisuras de sus labios. La pelirroja sólo cerró el refrigerador de un portazo y dejó un par de cervezas sobre el pretil. Espetó un bufido a modo tosco de disculpa. Sakura volvió a buscar el faltante tarro de mermelada en el interior del frigorífico.
— ¿Así que una factura? –Karin dio pie a conversación. Sakura le miró con extrañeza.
— ¿Qué?
— ¿Qué si la comadreja te dio una factura en vez del anillo? –reiteró Karin.
Sakura apoyó la espalda contra la puerta de la nevera, mordiendo una tercer galleta.
—Si, mientras termina de pagarla…
—Los Uchiha son una mierda. –con la habilidad de un cantinero de barrio bajo, la pelirroja tomó la botella y la destapó usando el borde del fregadero. Sakura simplemente alzó una ceja en respuesta al comentario—Todos y cada uno.
— ¿Incluido Sasuke-kun?
Tras un tercio del contenido de la botella bebido en un solo trago, la pelirroja asintió en ademán despreocupado. Se le notaba aun más alterada de lo que demostraba su voz. No hacía falta ser un genio como para indagar que ella y Sasuke habían peleado, aunque eso a Sakura le parecía uno de los hechos meramente anormales de la naturaleza. Karin había sido por meses la inseparable pareja de "Súper-sexy-Saskecito-Kawai" Ídolo de la preparatoria y verle en este preciso momento una actitud tan miserable y energúmena a la vez, era como constatar que el cielo se estaba cayendo o que el fin del mundo estaba cerca.
—Ese cabrón encabeza la lista –resolló lacónicamente. Dio un trago más, dejó la botella con el restante sobre el pretil, se ajustó las gafas. —Dos años, ¡Dos jodidos años y al muy bastardo le da por decir que necesita tiempo! ¡Pues que se joda!
Sakura asintió en silencio.
—Entiendo. Bueno, Sasuke puede que no hablase en serio…tal vez quiso decir que necesitaba tiempo para conseguir un empleo o…
—Lleva consiguiendo empleo desde el año pasado. –suspiró Karin, fastidiada.
—Tenía empleo hasta antes del accidente.
—Si, y se quedará así hasta que se le venga en gana –enunció la pelirroja, terminando la primer botella y abriendo la segunda—Es un imbécil ególatra…a veces me da la ligera idea de que un día de estos me va a matar…
—Exagerada…—arguyó Sakura. Aunque la supositicio no estuvo mas allá de lo que significaba y menos con doscientos cincuenta mililitros de alcohol encima. Kami, eso si que era beber rápido. Sakura no ahondó en eso, aunque notando el carácter claridoso de aquella chica, tal vez podría tomar alguna ventaja de ello— Oye, la chica que estaba en casa de los Uchiha, ¿Ella…?
— ¿Emi? –Karin no esperó respuesta—Ah si, Sasuke le debe trescientos ryo, yo perdí uno de sus lápices labiales y…si, salió con Itachi hace algún tiempo. –la sonrisa pérfida de ésta se amplió un poco— Supe que se quedó a dormir por una semana así que es más que lógico lo que hicieron. –Se quedó en silencio por fracción de segundo, fingiendo una actitud pensativa—… creo que fue un mes antes de que la comadreja saliera contigo –le miró sarcásticamente—claro, si es que se le puede decir "salir" a una noche de borrachera.
Sakura sintió la enervante necesitad de prenderle fuego a la dichosa botella de cerveza mientras aquella condenada mujer se la bebía…eso o arrojarle lo primero que tuviese en sus manos, aunque se hubiese notado demasiado infantil bombardearla con los restos de sus galletas integrales. No, el pensamiento fue hacia otro lugar…no con el "medio" del rumor.
…sino con el origen del rumor.
— ¿Dónde está Itachi?
—0—
¿Cuánto tiempo tiene que pasar como para provocar una amnesia sentimental parcial? Para el casi masacrado Itachi Uchiha, el tiempo, aquellos cinco años, se convirtieron en cinco segundos o menos, tan sólo por ver a detalle el semblante de la joven. Emi, Emi-chan, o Emi-san…como sea que le llamase, con o sin apelativos, sufijos o abreviaturas, el contexto era el mismo, igual que la mirada que la joven le dirigía.
Cinco años no fueron en vano, y aunque él no fuese el hombre más sentimental de la faz de la tierra, este lapso pudo haber hecho mella y la cicatriz de momento le pareció abrirse.
Y lo ocurrido antes de lo de Sakura tampoco ayudaba. Una inofensiva fiesta de cumpleaños, que terminó con un corazón roto.
El aliento, voz y hasta respiración de Itachi Uchiha parecía haber desaparecido por completo del sistema, justo en el momento en que le vio atravesar el umbral de su antigua casa familiar.
Esa cena…rayos…
No, no fue ese instante…eso lo sabía. Era más allá. La cena había terminado, y el escueto, obligado y forzado diálogo circundante sobre ésta también llegó a una silenciosa y pasible tregua. Pauta concedida para esa acortada y muda contemplación. Un acto que el mismo Itachi no pudo evitar y por lógica, tampoco ignorar.
…y Sakura estaba consciente de eso, justo desde su lado derecho, sintiéndole tomarle de la mano y al mismo tiempo, percibiendo su tacto tan lejano.
Y ahora se lo recriminaba. Tenía razón, ella tenía razón no podía culparla, pero rogaba personalmente porque él no lo culpara por sentir aun algo pro alguien más.
Solo si…
—Itachi –una voz le distrajo, en medio de la tolvanera de pensamientos.
El mini-súper que estaba en la esquina de la cuadra parecía tan desértico como salido de una de esas películas con pueblos fantasmas. Él era el único en la fila, pero al alzar la mirada del frasco de mermelada que había ido a comprar y que había estado contemplando ausente, se encontró con el semblante de una enfurecida Sakura Haruno.
—Sakura, ¿Qué…?
— ¡¿Estuviste saliendo con Emi?!
Y la respuesta quedó sepultada en su garganta. Pasado y presente se juntaron en un solo vértice…y su peso literalmente lo golpeó en la cara, de la misma manera en que el tarro plástico de mermelada al impactarse contra su nariz
.
CONTINUARÁ
Siguiente Capítulo:
"No me Respondas"
NOTAS DE LA AUTORA:
¡Hellou everybody!...ok, ahora si que no tengo perdón ni del mismo Kamisama ., antes que nada, una gran disculpa a todos (as) lectores de este fic. Ya sé que el tiempo, el trabajo, el matrimonio y los traumas personales no son excusa, pero de algún modo hicieron mella en el ciclo narrativo de esta historia, añadido a los complejos y crisis existenciales de la propia autora.
Ante todo, quiero agradecer a quienes tienen fe en esta autora y han seguido la trama desde sus inicios. No, esta autora NO DEJARÁ EL FIC, sólo aviso que retomo la publicación semanal y de paso agradezco a los que me han agregado a AUTHOR ALERT por este proyecto.
No quiero ahondar en la razón que me empujó a botar la idea, sólo me basta decir que las últimas entregas fueron escritas en una mala época para mi, cuando volvía cansada del trabajo, y pensaba que si o si debía dejar un capitulo mínimo por semana como máximo. Entonces se encontraban con constantes fallas gramaticales y de ortografía, pocos sinónimos y una repetición constante de palabras que mi cansancio a la hora de escribir y publicar no me dejaban notar.
Planeo al menos corregir la ortografía y gramática, tratar de hacer un poco más amena la lectura de esta burrada ;).
Y quien dice, tal vez agregar algo de lo que quedo fuera. ¿Qué quedo algo fuera? Si, así es, me costó mucho escribir una comedia, mantener el ritmo de chistes, y eso lo encontré mucho mas difícil que escribir Rosa de Dos Aromas… e incluso, llegue a odiar este fic... así que al menos un par de capítulos de lo que tenía pensado originalmente, se anexarán a la lista inmediata.
En fin, paro mis rollos innecesarios y continuamos con la marcha de esto…que se acerca la recta final y no quiero darle más largas.
