Kazuha no había vuelto a ver a Heiji desde la tarde anterior. Tampoco pasó a por ella antes de ir y clase y tampoco se encontraron a la puerta del instituto. La chica de la coleta no sabía si debía mostrarse preocupada o enfadada, estaba preocupada porque no sabía nada del chico pero también estaba enfadada porque no entendía el comportamiento que él llevaba mostrando desde que habían empezado los ensayos para la obra de teatro. El día se le hizo largo sin ver al chico de ojos verdes.
Finalizadas las clases, se dirigió al gimnasio con tal de ensayar la obra. Allí ya estaban todos los participantes esperándola para empezar, incluida la profesora. El ensayo transcurrió sin más contratiempos, todos empezaban a saberse ya el papel y casi todos los decorados estaban terminados. Quedaba solo una semana para el estreno.
Bien chicos, es suficiente por hoy... - dijo la profesora. - Mañana ensayaremos la escena del beso y el final... - Kazuha cogió su mochila mientras se despedía de sus compañeros y salió por la puerta con la bolsa colgada al hombro.
Una mano la cogió de la muñeca y la apartó hacia la zona más oscura del pasillo. La joven estuvo a punto de chillar pero...
-Shh... no grites, soy Heiji... - el chico la apoyó contra la pared y le puso una mano a cada lado de la cabeza.
¿Qué haces idiota? - susurró ella golpeándole en el pecho con los puños cerrados.
¿Estás bien? - la miró intensamente.
¿Qué quieres decir? - dijo ella asombrada por la pregunta.
Nada... - él se acercó más y ella pudo sentir su aliento sobre sus labios.
Heiji... ¿qué ocurre? - susurró completamente sonrojada. El chico estaba muy extraño con ella. Estaba tan cerca que podía sentir hasta el calor de su piel a través de la fina camisa blanca que llevaba que no era la el uniforme del instituto. La chica rozó con la mano el pecho de él, estaba sudado. -¿Qué te pasa?
Nada... solo.. me alegro de verte... -parecía agotado, Kazuha colocó las manos en las caderas de él. Heiji la seguía mirando pero de vez en cuando paseaba la vista hasta la boca de su amiga. El aliento de él era cálido y la acariciaba con suavidad. - Solo quería saber que... estabas bien...
¿Has venido por mí? - murmuró ilusionada, con los ojos brillantes. Él dudó y por primera vez se sonrojó.
He venido porque tu padre me lo ha pedido. - la sonrisa de Kazuha desapareció y apartó violentamente a Heiji. El detective se quedó parado.
¿Has venido solo porque mi padre te lo ha pedido? - dijo Kazuha incrédula. Tenía lágrimas en los ojos.
Yo... Kazu...
No me llames así, déjame. Y mañana iré sola a recoger a Ran y a Kudo.
Yo no quería...
Déjalo, Hattori. - ella desapareció por el pasillo. Heiji se desplomó al lado de la puerta, apoyó la espalda en la pared y dejó caer la cabeza entre las manos.
¿Por qué siempre tengo que hacerlo todo mal?- dijo en voz baja para sí mismo. " He venido porque ella me importa, ¿a quién quiero engañar? Pensó.
Shinichi estaba en casa de Ran mientras ésta terminaba de hacer su maleta, hacía un rato que Kazuha la había llamado para contarle lo que le había ocurrido con Heiji.
¿ Crees que eso es normal en Heiji?
No... Hattori no hace nunca las cosas así y menos con Kazuha. - el detective frunció el ceño. - Mañana, hablaré con él.
¿Por qué no lo llamas ahora? - Ran se sentó en la cama al lado de el chico de ojos azules, el cual estaba acostado con los brazos detrás de la cabeza.
No sé si será lo mejor. - Ran se quedó mirando a Shinichi, en esa posición estaba terriblemente atractivo con el uniforme del colegio. Llevaba la camisa entreabierta, la corbata suelta y el pelo revuelto. - ¿Ran? - la llamó. Ella le sonrió. Él la correspondió. Shinichi cogió el móvil y llamó a Hattori.
¿Hattori?
¿Kudo? - dijo el otro con la voz quebrada.
¿Qué te ocurre?
Algo grave. Muy grave.
¿Qué quieres decir?
Alguien quiere matar a Kazuha...
¿Qué?
Lo que oyes, he venido a verla, a vigilarla y he sido tan idiota de decirle que he venido por su padre. No le he dicho que he venido por ella, porque...
Porque la quieres...
Heiji no contestó. Ran se quedó perpleja y compadeció a Hattori.
Hattori, mañana tenemos que vernos, en cuanto llegue te llamaré, solucionaremos esto. ¿Tienes ya alguna pista?
Nada. Solo una amenaza de muerte...
¿Qué decía?
¿Que qué decía? - Heiji soltó una risa amarga - " Detective del Oeste, voy a asesinar a la persona a la que amas"
Shinichi y Ran no dijeron nada, era normal que Heiji estuviese tan preocupado.
-¿Sabes de quién puede ser?
Ni idea, he encerrado a tantos... Kudo, ¿cómo te sentirías si te dijesen que matarían a Ran?
Ran que estaba escuchando al conversación con la oreja pegada al móvil de Shinichi se quedó paralizada. Kudo no contestó y se despidió de Hattori rápidamente. Se levantó de la cama y empezó a recoger su mochila.
-Shinichi...
Mañana nos vemos... - dijo él evadiéndola mientras salía por la puerta.
"Voy a asesinar a la persona a la que amas?" " Kudo, ¿cómo te sentirías si te dijesen que matarían a Ran?"
"¿Eso quiere decir que soy la persona a la que Shinichi ama?" pensó Ran mientras se dejaba caer en la cama, agotada de repente.
