Cada vez la nieve caía con más fuerza. Cuando llegaron a casa de Kazuha todos llevaban los cabellos blancos por culpa de los copos de nieve que se habían adherido. Shinichi llevaba a Heiji a la espalda, el joven detective de Osaka llevaba la bufanda de Kazuha alrededor del cuello. Detrás de ellos iban las chicas, Kazuha llevaba en la mano el regalo de Heiji y el último del grupo era Daiki.
-¿Qué ha ocurrido? - preguntó el padre de Heiji nada más verlos entrar.
-No lo sabemos, Heiji aún no ha dicho nada... - Kazuha se situó junto a Shinichi y le acarició la mejilla a Heiji, éste entreabrió los ojos e intentó sonreír.
-Vamos a subirlo a su habitación.
-¿Estáis bien, vosotras? -preguntó la madre de Kazuha. Su hija asintió e intentó irse para estar con Heiji. -Espera, cariño. Voy a darte el botiquín. - le dijo con una sonrisa. Ran esperó junto a ella.
Unos segundos después, Kazuha recogió el botiquín de manos de su madre y fue hacia el piso de arriba.
-Le hemos dejado en tu cuarto. -le dijo Heizo a la chica de la coleta. - ¿Te podrás ocupar de él? Solo tiene heridas leves.
-Claro, yo me ocupo de Heiji.
Shinichi se había sentando en la cama de Kazuha junto a su amigo y le había cogido la mano. Estaban diciéndose algo pero callaron cuando Kazuha entró con Ran. La chica se quedó seria.
-¿Por qué os habéis callado? -preguntó molesta. Shinichi suspiró y Heiji evitó la mirada inquisitiva de su amiga
-¿Podéis dejarnos... solos...? -Heiji sonaba derrotado.
Ran y Shinichi abandonaron la habitación y cerraron la puerta despacio. En cuanto lo hiciero pegaron la oreja a la puerta.
-¿Qué te estaba diciendo Hattori?
-Estaba contándome lo que le había ocurrido. Estando en el teatro, cinco o seis que iban con pasamontañas ha ido a pegarle. Me ha dicho que le decían que la paliza solo era una advertencia si se entrometía.
-Oh, dios...
Heiji le hizo un gesto a Kazuha para que se sentase junto a él pero ella negó con la cabeza mientras cruzaba las manos sobre el pecho.
-¿Qué demonios me ocultas?
El detective permaneció en silencio.
-Kazu...
-No me llames así, estoy enfadada. ¿Por qué siempre tienes que ocultarme cosas?
-Yo no lo hago con mala intención...lo hago por...
-¿Por protegerme, verdad? Pues, ¡estoy harta de que me protejas!
-¿Y qué quieres que haga si me amenaza diciendo que te van a matar? - el chico se levantó con brusquedad, avanzó tambaleante hacia ella. En su mirada había una especie de mezcla entre enfado y desesperación. La cogió por los hombros con fuerza y la pegó contra la pared.
Kazuha miró a Heiji, estaba asustada, su amigo daba miedo de verdad.
-Me haces daño... - susurró al notar como Heiji le clavaba los dedos en los hombros cada vez más fuerte.
-¿Es que no te das cuenta?
-¡¿De qué?! ¡Siempre es lo mismo! Nunca sé nada, siempre me dejas de lado.
-Te dejo de lado porque...
-¿Por qué? ¿Porque no te caigo bien? ¿Porque ya no me aguantas? ¿Por qué? - Kazuha estaba llorando. De repente, Heiji se derrumbó delante de ella y se dejó caer de rodillas. Golpeó el suelo con los puños hasta herírselos más de lo que los tenía. Una sacudida le recorrió la espalda al joven.
-Te dejo de lado porque te quiero... y porque no quiero que te pase nada...
Shinichi y Ran escuchaban emocionados, al final Heiji lo había dicho.
Kazuha intentaba controlar su respiración y el alocado latido de su corazón, Heiji le había dicho que la quería, que la quería a ella. No obstante, ¿eso significaba que ya no le iba a ocultar nada? La chica inspiró hondo.
-Yo no sé lo que siento... necesito pensar... vete por favor... quiero estar sola...
Heiji se levantó sin mirarla, no tenía fuerzas. Fue hacia la cama para coger su chaqueta pero los sentidos le fallaron definitivamente por el cansancio y los golpes y se desplomó sobre el suelo enmoquetado del cuarto de Kazuha. La chica no reaccionó, estaba como en shock.
Ran y Shinichi no sabían si entrar y recoger a Heiji o qué.
-Kazuha le cuidará.- dijo Ran cogiendo a Shinichi de la mano y lo arrastró por el pasillo – solo necesita asimilar cosas.
Kazuha se dejó caer al suelo, le temblaba las piernas. Las lágrimas no cesaban.
"Heiji ha estado protegiéndome" Al pensarlo, una ola de calidez la inundó. Casi sin darse cuenta de lo que hacía gateó hasta su amigo, le dio la vuelta y lo abrazó.
-Te quiero, tonto.
Shinichi y Ran bajaron al salón.
-¿Y Daiki? -preguntaron a los padres de Kazuha y Heiji.
-Se ha ido. En verdad, ya es tarde.
-¿Cómo está Heiji?
-Bien, Kazuha se ocupará de él.
-Está bien, sería mejor que fuerais a acostaros, necesitaréis descansar.
Los dos jóvenes asintieron y subieron otra vez al piso de arriba.
Ran se dirigía a su habitación cuando Shinichi la detuvo.
-Ran.
-¿Qué pasa? -dijo ella con una sonrisa.
-Feliz Navidad – le dio un beso en los labios y le dejó el colgante en la mano. Acto seguido, se separó y con una sonrisa se fue a su habitación. Ran lo miró cerrar la puerta de su habitación y empezó a sonrojarse. Entró corriendo en el cuarto y empezó a saltar en la cama.
Su sueño al fi se había hecho realidad.
Heiji abrió los ojos de buena mañana y luchó por ubicarse. Al final reconoció el lugar, el cuarto de Kazuha, su cama. Se miró el cuerpo, estaba desnudo de cintura para arriba y alguien le había curado las heridas y le había puesto pomada en los moratones. La puerta se entreabrió. Kazuha entró con una bandeja llena de comida.
-Buenos días, ¿cómo estás? - preguntó preocupada.
-Kazuha...
La jove se sentó junto a él.
-¿Qué? -preguntó con una sonrisa.
-¿Qué pasó anoche?
Kazuha se quedó de piedra, ¿acaso Heiji no recordaba que le había dicho que la quería?
-¿No recuerdas nada?
-No, después de la paliza todo se vuelve confuso y... no recuerdo nada. ¿Qué ocurrió?
-Nada, no ocurrió nada...
Bueno muchas gracias a todos los que seguís mi fic, si vosotros no escribiría nada, sois fundamentales :)
Por cierto, Kazu DC ¿en qué necesitas que te ayude? Dímelo y haré lo que pueda. ;)
Takari 95
