Ran se despertó al oír golpes en la puerta, se levantó frotándose los ojo, cogió una bata y abrió la puerta.
-Buenos días. -dijo Shinichi la mar de feliz. - ¿Aún vas en pijama? ¿Te he despertado?
-Shi-Shinichi...
-Ran, ¿estás bien? -le cogió la mano, se la llevó a los labios y la besó.
Ran se echó a sus brazos.
-¡Feliz Navidad, Shinichi! - levantó la cabeza y colocó sus labios sobre los de él. En ese momento, salieron de la habitación contigua Heiji, ya completamente vestido y Kazuha.
-Creo que esta situación es algo violenta... - sugirió Heiji con una sonrisa mirando a su amigo.
Kazuha corrió a abrazar a Ran y la empujó dentro del cuarto cerrando la puerta dejando a los chicos allí fuera.
-¿Qué pasó anoche?
-Bastantes cosas.
-Pues no recuerdo ninguna... -afirmó Heiji.
-¿Qué?
-¿Qué ocurre? ¿Pasó algo importante?
-¿Kazuha no te ha dicho nada?
-¿Por qué? ¿Me tendría que decir algo?
-No, no creo... Bueno, vamos abajo que yo no he desayunado.
-Kudo...
-¿Ayer le dije alguna insensatez a Kazuha?
-Tal vez le dijiste algunas verdades...
-¿Qué verdades?
-Habla con ella Hattori.
-¡Kudo! -dijo persiguiéndolo escaleras abajo.
-No lo puedo creer Ran, tú y Kudo... - dijo Kazuha, emocionadísima, abrazando a su amiga.
-Si te digo la verdad...¡yo tampoco! Es un sueño... - rió la otro con los ojos llenos de lágrimas.-¿y tú? ¿Qué tal con Heiji?
-¿Con Heiji? - el rostro de Kazuha se ensombreció.
-¿Qué ocurre?
-Me dijo que me quería, anoche, mientras discutíamos.
-¿Y entonces? ¿Por qué estás así?
-Porque no lo recuerda, Ran. No recuerda nada.
-¿Por qué no se lo dices?
-No creo que pueda, tal vez, no lo dijo en serio. De verdad, Ran, ¿eso puede olvidarse?
Ran no supo qué contestar.
Heiji siguió atosigando a Shinichi mientras éste desayunaba. Sin embargo, se quedó callado en cuanto las chicas bajaron y entraron al salón.
El señor Toyama entró en la cocina y miró a los chicos.
-¿Qué os pasa? ¿No vais con Ran y Kazu al salón?
-Ahora...
-Por cierto, ¿cómo estás Heiji?
-Bien, muchas gracias.
El móvil del señor Toyama empezó a sonar mientras las chicas entraban en la cocina.
-Dime Heizo. ¡Feliz Navidad! ¿Otro chico? ¿Cómo?
-¿Qué pasa? - preguntó Heiji.
-Han asesinado a otro chico, de una manera parecida a la joven de ayer. Esta vez han dejado una nota...
-¿Qué pone?
-12 horas te quedan princesa.
-Una nota un poco extraña, ¿no? - cuestionó Heiji mirando a Kudo.
-Un poco. ¿Las víctimas tenían alguna relación?
-Habían salido juntos.
-¿Alguna pista de porqué los han matado? ¿O sobre su asesino?
-Nada, no hay nada en la escena del crimen, es como si fuese un fantasma.
-Lo mataron con arma blanca como a ella, ¿no?
El señor Toyama se lo preguntó a Heizo y éste se lo confirmó.
-Sí, lo apuñalaron cerca del teatro anoche.
-¿Y no vimos nada?
-Tal vez por eso te pegaron, Heiji. Molestabas... - dijo Shinichi.
-Me voy a la escena del crimen. - dijo el moreno. -¿Vienes Kudo?
Kudo iba a seguirlo pero vio como Ran desviaba la mirada. Se detuvo y se dirigió hacia ella.
-¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?
-Sí, no te preocupes. -Shinichi le alzó el rostro.
-Ran.
-Pensaba que íbamos a pasar el día juntos porque es Navidad pero...
-No hay peros... - Shinichi se volvió y miró a Heiji. - Lo siento, no puedo acompañarte. En ocasiones, hay que dejar a un lado los casos.
-Pues me voy, nos vemos luego.
Ran miró a Kazuha que había bajado la cabeza y había apretado los puños.
-Kazuha...
-Estoy bien, voy a salir. ¿Me acompañáis?
-¿Adónde vamos?
-He quedado con Daiki. -Heiji aún lo pudo oír desde el umbral de la puerta pero no dijo nada y siguió su camino, salió a la calle y se marchó rápidamente calle abajo.
-¿Cuándo has quedado con Daiki?
-Esta mañana.
-Kazuha, no me parece lo mejor.
-Ran, no voy a seguir sufriendo por alguien a quién no le importo.
-A Heiji sí le importas.
-Pues entonces lo recordaría, ¿no crees?
Ran no supo cómo reaccionar y se quedó callada. Kazuha salió a la calle y Shinichi y Ran la siguieron con un suspiro.
Encontraron a Daiki sentado en el banco del parque, éste se levantó deprisa y los saludó. Tomó a Kazuha por la cintura y los invitó a entrar a un bar cercano.
Ran se quedó un segundo de pie antes de entrar al bar, era bonito, con la fachada de madera y decorada con luces navideñas.
-Es bonito. - dijo Shinichi a su lado pasándole un brazo por los hombros.
-Shinichi, gracias por quedarte.
-Heiji también tendría que haberlo hecho. - afirmó mirando a Kazuha y a Daiki en el interior del local.
-¿Por qué no se dicen nada?
-Nosotros tampoco lo hemos hecho hasta ahora.
-Ya, -dijo Ran sonriendo – pero Kazuha podría habéserlo dicho, sabe lo que Heiji siente.
-Por el momento, vamos a ver que tal van las cosas y ya está. Al fin y al cabo, para qué discutir, es Navidad.
Estrechó a Ran y entraron juntos en el bar. Buscaron con la mirada a Kazuha y Daiki pero no los encontraron.
-¿Dónde están? -preguntó Ran.
Shinichi se dirigió al camarero, Ran le vio hablar con él y como éste se encogía de hombros.
-No los han visto.
-¿Cómo que no? Estaban aquí mismo. Estoy segura, les hemos visto a través del cristal.
-Ran...
-¿Qué?
-Creo que acabamos de presenciar el secuestro de Kazuha...
-¿Cómo? -exclamó alarmada. Shinichi la agarró del brazo y la sentó en uno de los taburetes.
-Daiki se ha llevado a Kazuha, estoy casi seguro de que es él el que amenazó a Heiji y creo que también ha sido él el que ha asesinado a las víctimas...
Ran se tapó la boca con las manos.
-¿Qué vamos a hacer?
-Lo primero llamar a la policía, Kazuha es un rehén y le quedan doce horas de vida.
-La nota...
-Exacto, iba por ella. -sacó el móvil del abrigo y llamó.
Heiji estaba examinando la escena del crimen a la vez que pensando en lo podría haber ocurrido la noche anterior. Su móvil empezó a sonar.
-¿Sí? -contestó sin siquiera mirar quién llamaba.
-Hattori, tenemos un problema.
-¿Kudo? ¿Eres tú?
-Sí, escúchame bien. Han secuestrado a Kazuha. -el otro se quedó en silencio, de repente todas las piezas empezaban a encajar en su mente.
-Él...
-Sí, es él. Le hemos tenido al lado todo el tiempo y no hemos sabido verlo. Estamos en el café cerca del parque, desaparecieron en el interior de este local, no nos hemos movido seguramente se la ha llevado por la puerta de detrás. He llamado a tu padre y se lo he explicado, esta viniendo... ¿Hattori?
Heiji se había quedado de piedra, se apoyó contra la pared con el teléfono en la mano.
-Hijo de puta... - murmuró, Shinichi pudo oír el murmullo.
-¿Hattori?
-Voy para allá, tenemos que encontrarla.
-¿Dónde vamos? - preguntó una llorosa Kazuha mientras salía por la puerta trasera del restaurante encañonada discretamente con una pistola.
-Cállate.
Kazuha sintió el arma contra su espalda y no dijo nada más. "Por favor Heiji, ven"
Heiji iba a empezar a correr hacia el centro pero vio a un chico que conocía del club de kendo aparcando la moto por allí cerca.
-¡Makoto! -le llamó, sofocado. -Necesito que me dejes la moto.
-¿Para qué, Heiji?
-Tengo que resolver un caso. Te prometo que te la devolveré entera.
-Heiji, yo...
-¡POR FAVOR! -suplicó arrodillándose frente a él – Tengo que salvar a Kazuha...
-Es...está bien..., cógela.
-Gracias. -el chico le dejó también el casco, el detective montó en la moto y arrrancó largándose a toda velocidad.
Unos minutos más tarde entraba en el bar que estaba siendo inspeccionado por policías de arriba a abajo. Se dirigió a Ran.
-¿Dónde está Kudo?
-En las cocinas...
-¿Se sabe algo de ella?
-No, lo siento. El restaurante está vacío, se la ha llevado. -Heiji apretó los puños y golpeó la mesa más cercana abriéndose las heridas de los nudillos, iba a volver a golpear pero Ran lo detuvo.
-¡Heiji!
-¿Qué pasó anoche, Ran?
-¿Cómo?
-¿Qué pasó anoche entre Kazuha y yo?
-¿Qué quieres decir?
-Sé que ella estaba enfadada conmigo pero sé que fue ella la que vino a buscarme y la que me curó las heridas.
-Heiji...
-¿Qué le dije Ran?
-Le dijiste...
-Dímelo, necesito saberlo. ¿Le dije que la odiaba?
-No, Heiji. Todo lo contrario. Le confesaste que la querías. - Heiji abrió unos ojos como platos. Pero poco a poco se serenó.
-Ahora entiendo porqué se ha vuelto a enfadar conmigo...
-Le dolió que no lo recordases esta mañana al levantarte. -Shinichi apareció por detrás y le tendió algo a Heiji.
-El lazo de Kazu... - dijo mirando el lazo blanco y negro.
-Estaba en el suelo de la cocina.
-¿Alguna pista?
-Nada, habrá que empezar a indagar.
-Si me hubiese quedado con ella como tu has hecho con Ran. Seré estúpido. -apretó el lazo en la mano. - Ese tío está loco, la matará.
-La pregunta es, ¿por qué?
Heiji meditó un segundo la pregunta de Kudo.
-Las víctimas habían tenido un relación... pero si no recuerdo mal...
-¿Qué estás pensando Heiji?
-Aquella chica estuvo saliendo durante mucho tiempo con el chico asesinado. Sin embargo, si no recuerdo mal siempre vi a Daiki pegado a ella.
-¿Ella lo engañaba?
-No, no es eso. La chica quería a su novio pero Daiki también quería salir con ella. Seguramente, cuando lo dejaron, Daiki le confesó su amor y ella lo rechazó. -dijo Ran. Los dos detectives se quedaron pasmados. -¿Qué ocurre? -dijo ella.
-Que va a matar a Kazuha por el mismo motivo, Daiki sabe que no tiene ninguna oportunidad con ella porque Hattori está ahí, en el corazón de Kazuha.
-Mierda... - Heiji se sentía muy culpable, cada vez más.
-Creo que sé dónde puede estar... - murmuró Ran.
-¿Dónde? -dijeron los otros dos al unísono.
-En el teatro.
Kazuha caminaba lentamente con Daiki detrás de ella, hacia el sótano debajo del escenario del insituto. La cogió con fuerza del brazo y la hizo detenerse.
-Quítate el abrigo... -le siseó al oído.
Kazuha intentó negar con la cabeza pero él alzó la pistola y la colocó en su nuca. -Vamos... y no intentes utilizar ninguna llave de aikido conmigo porque también sé pelear.
La chica sintió como éste le daba un beso en la nuca. Movió los brazos y empezó a quitarse el abrigo.
-La bufanda también... - Kazuha lo dejó caer todo al suelo entre sollozos. Daiki levantó la pistola y la golpeó en la sien.
Heiji conducía a toda velocidad hacia el insituto, el aire frío se le colaba por dentro de la chaqueta abierta pero no sentía nada. Su piel, su corazón, todo él estaba ardiendo de ira.
-Más vale que no toques a Kazuha... - murmuró para sí mientras se saltaba un semáforo en rojo. Ran y Shinichi lo seguían en la moto del propio Heiji.
-¿Sabes? Me hubiese gustado que esto fuese de otra forma... - Daiki colocó una silla en el centro del pequeño cuarto del sótano y empezó a atar a Kazuha en ella. Le amordazó los brazos a la espalda y le separó las piernas. -si me correspondieses...
-¿Por qué haces esto?
-Porque te quiero... - se arrodilló ante ella dejando la pistola a un lado, se acercó a ella y hundió el rostro en su pecho.
-Déjame marchar... por favor...
-No... -acarició sus muslos, le subió la minifalda vaquera y cogió con fuerza sus medias. -No quiero dejarte ir... - clavó las uñas y rasgó las medias de la joven. Se acurrucó entre sus piernas, rozó con la nariz la parte interior de los muslos de ella hasta llegar a tocar su sexo. Kazuha intentaba cerrar las piernas pero no podía. Daiki alzó el rostro y empezó a desabrocharle la blusa blanca que llevaba. Cuando llegó al último botón se quedó observando el sujetador azul oscuro de la joven. -Me encantas...-ronroneó. Kazuha desvió la mirada llorando, se sentía tan humillada.
"Heiji. Heiji, ayúdame"
Heiji derrapó y se detuvo en seco delante del teatro del instituto, sin siquiera esperar a Ran y a Shinichi que venían tras él entró corriendo en el teatro. Todo estaba oscuro.
Daiki metió la mano entre los muslos de la chica.
-Por favor, déjame... -gimió.
Él la ignoró y tocó su sexo con suavidad. Sonrió al ver el sonrojo en el rostro de ella. Se arrodilló, la cogió por las caderas y aferró el borde de la ropa interior de ella.
-No, ¡NO! -Kazuha notó como su ropa se desgarraba. La chica empezó a gritar de dolor cuando con fuerza él hurgó en su entrepierna con los dedos.
-Quiero besarte... - Daiki la besó en el cuello, bajó por la clavícula, siguió por la curva de su pecho, apartó el sujetador y recorrió con los labios sus senos a pesar de las sacudidas que daba Kazuha intentando soltarse. Bajó por su estómago y finalmente, empezó a besuquearla ahí abajo, lamiéndola.
-¡Heijiiiiii! ¡Heijiiiii! - empezó a chillar ella. Daiki se levantó y la golpeó.
-No vuelvas a llamar a ése. -Le desató las piernas y la tiró al suelo con las manos atadas a la espalda y empezó a darle patadas.
Heiji se detuvo en medio del escenario, oía algo. Se arrodilló en el suelo y pegó el oído a suelo.
Un grito agudo le perforó el oído. Se levantó a toda prisa, tropezando con Ran y Shinichi que entraban corriendo.
-¡Abajo! - a medida que bajaba las escaleras los gritos de la chica eran más y más fuertes.
Daiki empezó a escuchar los pasos y cogió a Kazuha y la arrastró hacia la otra puerta que volvía a subir al escenario.
Heiji entró como un tromba en la habitación pero allí ya no había nadie.
Daiki tiró a Kazuha en medio del escenario, herida y medio desnuda ya ni siquiera luchaba por levantarse.
-Hijo de puta... -oyó a su espalda. A penas le dio tiempo a volverse porque Heiji se abalanzó sobre él. Ran fue corriendo hacia Kazuha mientras los dos chicos forcejeaban y la cubrió con su abrigo. Abrazándola.
Shinichi las apartó a ambas de allí cuando de repente se oyó un disparo.
