Heiji nunca había sentido tanta ira, tantas ganas de matar a alguien como en aquel momento. Al mirarlo a los ojos y ver lo que iba a hacerle o que le había hecho a Kazuha. La visión de ella medio desnuda y golpeada le había roto el corazón en un instante.
Empezaron a forcejear sin cesar, Heiji intentaba quitarle la pistola de la mano cuando sintió un dolor abrasador en el hombro.
Heiji se apartó bruscamente de él con el brazo colgando, sangrando. Daiki se levantó con la pistola en alto.
-¿Pensabas que podrías conmigo? -Heiji apretó los dientes con fuerza.
-Claro que puedo.
-Kazuha, ven. -ordenó Daiki. Ran cubrió a Kazuha con los brazos.
-No te atrevas ni a hablarle... -murmuró Heiji colocándose delante de ellas. Shinichi hizo lo mismo.
-La quiero para mí.
-NO.
-Tú no la amas como yo. -Heiji se enfureció al oír eso y gritó:
-¡Tú no sabes lo que es amar! -Daiki sonrió con sorna.
-Que ganas tengo de pegarte otro tiro y olvidarme de ti...
-¡NO! -la voz de Kazuha surgió desde atrás, rota. Se levantó tambaleante cubierta con el abrigo de Ran. -No le hagas daño...
-¿Por qué? Siempre se mete entre nosotros. -le preguntó Daiki contrariado.
La joven tragó saliva sin saber qué responder.
-Voy contigo, Daiki... - murmuró Kazuha.
-¿Qué haces, idiota? - masculló Heiji. La aferró por el brazo y la colocó detrás suyo. -Heiji...
-No voy a dejar que vayas con él. -los ojos de Kazuha se llenaron de lágrimas y abrazó a su amigo por la cintura.
-Heiji... - Daiki enrojecía de ira por momentos, sabía que no podía hacer nada mientras Heiji estuviese allí.
Heizo y el señor Toyama entraron en el teatro justo para ver a Heiji caer sobre Kazuha con un disparo en el pecho.
-¡ I! - el gritó de Kazuha les partió a todos el corazón.
Daiki echó a correr por la puerta de atrás pero Shinichi no le dejó escapar y lo tiró al suelo con brutalidad.
La chica sostenía a Heiji en brazos, Heiji no se movía. Daiki la llamaba a gritos pero la joven no estaba prestándole la más mínima atención. Ella solo tenía ojos para mirar el rostro de Heiji, manos para tocar su cuerpo, oídos para oír su respiración...
¿Su respiración?
Lo dejó sobre el entablado y empezó a abrir su camisa...
Un sollozo de alegría le estalló en el pecho.
Alí en el pecho de Heiji colgaba un amuleto, un amuleto con una bala incrustada, una bala que no había herido a Heiji.
-Dios... ¡Heiji! ¡Heiji! -lo sacudió levemente hasta que él reaccionó y tosió.
-Kazu... -Kazuha lo abrazó con todas sus fuerzas.
-¡Estás bien! ¡Estás bien! ¡Heiji! ¡Mi vida! - la joven no cesaba de llorar, Heiji le acarició el pelo.
-Tú... me has salvado...
-Heiji... - su padre se arrodilló junto a él. Los médicos corrieron hasta allí y tuvieron que luchar para que Kazuha dejase libre a Heiji.
Kazuha fue atendida también por los médicos a pesar de que estaba bien. A Heiji se lo llevaron en ambulancia pero no le dejaron ir con él. Y aún pudo ver por última vez a Daiki mientras lo introducían en el coche de policía.
-¿Por qué lo ha hecho Ran? -preguntó Kazuha a su amiga ya en su habitación.
-Shinichi me dijo que lo hizo porque te quería para él pero Heiji estaba en medio. La otra pareja fue asesinada por la misma razón...
-¿Y Heiji? ¿Cómo está?
-Está bien.
-¿Puedo ir a verlo?
-No.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Kazuha... Shinichi me ha dicho que... -Ran se mordió el labio inferior- que... Heiji no quiere verte...
Ran tragó saliva sin creerse lo que estaba oyendo. Se incorporó rápidamente, se cambió de ropa.
-¿Dónde está ahora?
-Creo que ya ha llegado a casa.
-Voy a verle. -Ran sonrió a su amiga y la abrazó.
El timbre resonó en la casa de Heiji. Éste se levantó pesadamente del sofá con el brazo vendado, aturdido por el gran número de calmantes que le habían administrado. Abrió la puerta.
-Heiji...
-Kazuha...
-¿Por qué no... quieres verme? - Ante la desolada expresión de Kazuha, Heiji se quedó sin habla.
-Pasa. -la joven entró y siguió a Heiji mientras subía a su habitación. Heiji abrió la puerta de su habitación y la dejó entrar. Cerró tras ellos con suavidad.
-¿Qué ocurre? -Kazuha se sentó en la cama, Heiji se dirigió a la ventana y se apoyó en el alféizar de la misma.
-Nada...
-¿Entonces? Heiji...
-Estoy confuso, Kazuha. No sé cómo me siento.
-¿Qué quieres decir?
-Me siento... frustrado... yo tendría que haber llegado antes para evitar que ése te tocase, te pegase... pero no lo hice... no te ayudé... No sé cómo mirarte a la cara...
Kazuha se levantó.
-¿Te avergüenzas de mí?
-¿Qué?
-¿Te avergüenzas de mí porque Daiki me tocó?
-Kazuha, ¿no lo has entendido?
-Me avergüenzo de mí mismo, no pude ayudarte. Pasaste por todo eso y por mi culpa... -Heiji desvió la mirada. - por eso le dije a Shinichi que no quería verte, porque me siento muy mal, siempre ayudo a la gente y para una vez que tengo que salvarte a ti...tú me salvas a mí la vida...
-¿Cómo te he salvado?
-Con tu amistad... -susurró cogiendo el amuleto de su cuello. Kazuha se acercó a él y cogió su mano suavemente.
-No es amistad lo que te ha salvado... -Heiji la miró intensamente.
-¿Y qué es?
Kazuha inspiró y lo musitó.
-Amor.
Heiji no dijo nada, solo se aproximó a Kazuha, le sujetó el rostro con la mano...
-Te quiero... - y la besó.
