Hoooola, XD niian mil gracias por leer, mil gracias por todos los reviews. Me hace muy muy feliz el poder saber que alguien disfruta de mis escritos. OWO así que les adelanto el dia, BD y publicare desde ahora XD muajajaja =W=

Disfruten este pequeño capitulo, mil gracias…les quiero. Bueno ya no em entretengo, ni les quito su tiempo, pasen a leer!

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Capitulo 4: dominación.

-Slaveblue, saluda a nuestro cliente.- Sonrió Swindle mientras tomaba la mano de aquel robot negro y le encaminaba hacia Shockwave

-bienvenido.- se acercó lentamente, con una sonrisa en los labios, como un perfecto edecán.- espero la mercancía sea de su agrado.

Aquel robot, al cual Swindle llamaba Slaveblue, se removió nervioso, intimidado por aquel óptico carmesí que parecía mirarle como si fuera a desarmarle poco a poco. Su mirada era intensa y había visto como su garra había intentado tocarle, se había movido, pero al final había desistido.

-iré a traer los otros dispositivos.- murmuro Slaveblue y salió rápidamente de esa sala. Su chispa pulsaba de manera extraña, casi dolorosa.

-no es un decepticon, donde lo encontraste?- era Blurr, no cabía duda, el color de su armadura había cambiado y la insignia de su pecho había desaparecido, pero….

-lo encontré en un basurero en Cybertron- Swindle miro la puerta por donde había salido su "ayudante". –era un pedazo de chatarra, pero se me hizo divertido arreglarlo.

-ya veo.- esa era la pieza clave del misterio, lo que Shockwave necesitaba para saber si estaba loco o no.

Ese robot de carcasa oscura no era otro que Blurr. No podía equivocarse, sus movimientos, sus ópticos y su voz. Era Blurr.

-cuanto quieres por él?- pregunto el espía decepticon sin apartar su óptico carmesí del camino por el que había desaparecido aquella copia negra.

-el viejo Megatron y yo ya pusimos el precio a los deshabilitadores.- murmuro el traficante, su atención estaba puesta en el dispositivo, alistándolo para que Shockwave viera cómo funcionaba. –No pienso regatear.- sonrió ladinamente.

-eso no.- Swindle levanto la vista. –cuanto quieres por esa unidad?

-Slaveblue?- la sonrisa de Swindle se apagó por un segundo, pero retomo su actitud de traficante. –lo siento pero no está en venta, pero si quieres te puedo conseguir unas unidades femeninas que te dejaran sin liento.

-cuanto quieres por él?- repitió tratando de mantener se calmado, de no denotar su gran interés en adquirir a Blurr. Swindle era un amante del dinero, rara vez rehusaba una buena oferta, tan solo debía insistir.

-lo siento, no lo vendo.- Swindle se extrañó al ver la insistencia del ciclope decepticon, muchas veces le había ofrecido diversas mercancía, pero Shockwave nunca había comprado nada para él; solo las cosas que Megatron le encargaba.

El espía astado no dijo nada más, Slaveblue había regresado con los otros dispositivos.

-observa.- la camioneta decepticon le mostro el dispositivo que había calibrado. –está programado para bloquear cualquier arma en un rango de 10 metros.- hizo una seña al deportivo negro. –pero claro, el rango puede ampliarse.

Slaveblue se acercó, Swindle le apunto su cañón directo a la cabeza.

Y disparo.

Por un segundo la chispa del espía de Megatron se estremeció, pero esa arma no funciono.

-eso no fue lindo, mi señor.- el deportivo negro se inclinó un poco y dejo un beso fugas en la boca del cañón. El traficante sonrió como si fuera una protoforma que acababa de hacer una travesura.

El sirviente desvió el cañón con su mano con movimientos suaves y sensuales. Estaba acostumbrado al trato de Swindle.

-y bien?- le pregunto el traficante.

-Megatron estará complacido.- murmuro el decepticon astado, tratando de mantenerse calmado, aparentado y resistiéndose a desactivar a la camioneta por haber apuntado un arma contra su compañero; el tirar del gatillo ya era un cargo extra.

-mis créditos, por favor.-

Shockwave extendió su garra con la tarjeta de los créditos acordados, y el deportivo negro la tomo y la guardo. El óptico carmesí del espía no podía dejar de mirarle, físicamente era igual y su chispa reaccionaba tan solo al verlo, pero…actuaba tan diferente. Necesitaba hablar con él a solas y averiguar qué había pasado.

-vamos, Slaveblue.- Swindle disfrutaba el sonido de ese nombre, lo pronunciaba con lujuria. –tenemos una garantía que pagar.

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-aquí esta lo acordado.- Swindle le entrego los dispositivos. Megatron estaba satisfecho, y miraba con cierto interés a la compañía del traficante.

El deportivo negro había entrado contoneándose tras el traficante, e incluso antes de que llegaran a la sala de operaciones, ya se escuchaba el murmullo de que Swindle venía acompañado de un robot desconocido,

-esta es tu garantía?- le pregunto Megatron señalando al deportivo negro.

-sí, será él quien se encargue de colocarlos.- le aseguro el traficante orgulloso, Slaveblue sonreía confiado, le gustaba saberse útil para Swindle. –tan pronto caiga la noche, su velocidad y su carrocería se perderán en las sombras y podrá esconderse de las cámaras de seguridad, sin problemas.

-perfecto. Shockwave tiene ya los planos y los horarios de la guardia de elite.- le completo el señor de los decepticons.

El deportivo de carcasa oscura giro la cabeza y fijo sus ópticos celestes en el ciclope; le miraba, aun le miraba. Tendrían que hacer equipo, y eso le preocupaba un poco.

Swindle se quedó hablando con Megatron un buen rato, fijando algunos detalles para la operación y decidiendo el mejor día para atacar. El deportivo negro, se había quedado largo rato parado tras su señor, pero su naturaleza hiperactiva no le permitió quedarse quieto y salió a conocer el lugar en el que pasaría algunos días.

Slaveblue se paseaba lentamente, mirando con curiosidad a los decepticons que se topaba en el camino. Eran enormes, muy altos y grandes, eso le ponía un poco nervioso; no tanto sus miradas, si no su gran tamaño y su estampa. Estaba acostumbrado a estar solo con Swindle, y Swindle era ciertamente más alto, pero nada de qué preocuparse, apenas unos centímetros.

De pronto se vio perdido, no tenía idea de por donde había llegado no de cómo regresar al cuarto de operaciones. Estaba mirando por dónde ir, atorado en una encrucijada de 3 caminos.

-mmmh…por allí.- se murmuro, escogiendo el camino de la derecha. Pero antes de entrar, algo le detuvo. Se giró asustado y vio una garra muy particular sobre su hombro.

-yo no iría por allí.- murmuro el ciclope.

Aquel autobot le miro y se estremeció, sin saber si era por miedo o algo más.

-me…estas siguiendo?- pregunto sin poder mantenerle la vista a Shockwave. Poco a poco comenzó a sentir como sus mejillas se calentaban, se estaba sonrojando.

-Blurr…- aquella imagen era tan familiar y dolorosa para el ciclope decepticon.

-Blurr?- el corredor no entendió, esa no era una respuesta coherente.

-Blurr, recuerdas a Longarm?- Shockwave avanzo y acorralo al pequeño deportivo.

-yo…yo no soy Blurr.- le respondió nervioso, asustado. –yo no sé de qué me hablas.

-tú eres Blurr.- la garra del decepticon se posó en el pecho del corredor, donde solía estar el emblema de la elite autobot.

Delante de los ojos del deportivo, aquel gran decepticon de óptico carmesí, fue adoptando una nueva forma, una figura que le helo el energon, y le hizo retroceder tanto como pudo.

Ahora el gran longar prime se encontraba frente a él, con esa encantadora sonrisa en sus labios y su mirada cariñosa.

Shockwave acerco una de sus manos al rostro del antiguo autobot, y temió que el pequeño deportivo le rechazara, pero en cuanto toco su mejilla, Slaveblue se restregó contra ella casi por instinto. El decepticon esbozo una sonrisa, pero aquello duro apenas unos segundos; pero Blurr, se estremeció y se alejó de golpe

-yo no le conozco.- se forzó a apartarse de aquella mano y le miro. Sus ópticos no mentían, no le recordaba.- no sé quién es Longarm.- aunque por un segundo había sentido su chispa pulsar, como si se hubieran conocido… tiempo atrás. -no le conozco, ni a ti tampoco.

-de…déjame ir.- El pequeño deportivo se sentía nervioso. Tenía al decepticon sobre él y este poco a poco había regresado a su forma original, aquella tan alta e imponente. –por favor…- rogo con miedo.

Esa voz, melancólica voz, estrujo su chispa sin compasión, casi dejándole sin aliento. Shockwave se apartó y Blurr salió corriendo; apenas deteniéndose un segundo para mirar al decepticon astado sin entender que había pasado, sin saber porque sentía una opresión en su núcleo y por qué le afectaba tanto la imagen herida de ese gran ciclope.

Blurr se alejó de ahí, sin atreverse a detenerse hasta que logro encontrar a Swindle.

-donde andabas?- le pregunto la camioneta, pero antes de responderle, el deportivo le abrazo y se restregó contra él con cierta desesperación.

-estaba explorando.- le murmuro, Swindle le acaricio la cabeza y le paso la mano por la cintura. –Me perdí…- completo bastante apenado, tratando de disimular su nerviosismo.

-no deberías andar solo.- empezó a caminar junto al deportivo. –No son los pequeños aliens del cinturón de Orión, son decepticons.- se permitió recordarle.

-lo siento.- su voz era pequeña, dulce y sutil. Se sentía seguro bajo el brazo de Swindle, su mundo giraba en torno a él.

-vamos, Megatron nos ha invitado a tomar un poco de energon.- un poco no era la palabra adecuada, aquello iba a ser una borrachera y una digna de los decepticons.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-fin del capítulo-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Que ocurrió con Blurr? Que paso después de que le tiraron a los basureros de Cybertron? Que fue de sus recuerdos?

Esto se pone cada vez más extraño. Salen más y más preguntas n.n

OWO niian ojala pudieran dejarme un mensajito n.n me motiva a escribir