Capítulo V
Molly hizo un gesto mientras miraba su reflejo en el espejo del vestidor. La iluminación era favorable, muy inusual en cualquier tienda, aun en una tan linda como esa, no podía ocultar que el vestido que se probaba era un error. De hecho, se preguntaba que la había poseído para seleccionarlo en primer lugar. Tal vez fue la vendedora, una mujer mayor que utilizaba unos anteojos con cadena y la llamaba "cariño". Cualquiera que haya sido la razón, ese vestido rosa viejo con bordados en la parte superior tenía una cintura baja que haría parecer a cualquier mujer de la estatura de Molly como si le faltaran las piernas.
"¿Vas a salir?" Sarah pregunto desde donde estaba sentada afuera del vestidor de Molly.
"No con este," Molly respondió, luchando con el cierre. "Creo que me probare el primero de nuevo."
"Bien. Ese es mi favorito," Sarah dijo, mientras hojeaba una revista. Se sentía aliviada de haber comprado su vestido con un mes de anterioridad, un adorable vestido negro sin espalda con una falda ceñida. Ella sonrió, recordando cómo se lo había quitado en menos de dos minutos cuando lo modelo por primera vez para John.
Molly salió del vestido y con cuidado lo colgó en el gancho acolchado. Antes de agregarlo a la pila de "No", miro el escote en forma de corazón y suspiro con pesadez.
"Sabes, puedo escucharte. ¿Qué es lo que pasa?" Pregunto Sarah.
"No estoy de humor para comprar," Molly gruño.
"¿Ni siquiera por un vestido de noche de una tienda elegante por el que alguien más está pagando?"
"Si, ni siquiera por eso." Esperando no haber insultado a Sarah, rápidamente agrego, "pero me alegra que estés aquí conmigo. Odio ir de compras sola."
"A mí me alegra que hayas cambiado de parecer con respecto al baile."
"Igual a mí." Molly se probó el vestido escarlata que había capturado su atención desde el principio. "Es solo que no estoy de humor. Es que…"
"¿Preferirías estar en la cama con un helado de galletas de chocolate?" Su amiga trato de adivinar.
Molly sonrió a pesar de su estado de ánimo. "La respuesta a eso siempre será un sí."
Ella salió del vestidor dando una vuelta para Sarah. Desde las mangas un poco al hombro hasta el profundo escote en V, la falda en línea A de chiffon se ajustaba bien a sus curvas.
"Se honesta, ¿Qué tan grande se me ve el trasero?" Molly pregunto, tratando de ver su reflejo por sobre su hombro. Ajustado en la cintura el vestido mostraba todas sus curvas.
Sarah la sometió a un escrutinio cuidadoso. "Te ves perfecta. ¿Qué joyas vas a usar?"
"La única joyería real que tengo es un par de aretes de diamantes y el collar de mi abuela. Creo que se verán muy bien con esto. Si no te molesta, pasare al banco después de salir de aquí para recogerlos."
Molly se miró en el espejo observando su apariencia. Quería ver a alguien que fuera elegante, sofisticada, y fuerte, como las glamurosas estrellas en las películas en blanco y negro que amaba. Grace Kelly o Audrey Hepburn – una mujer que pudiera decirle a Sherlock Holmes que se largara en la mañana, mantener la compostura todo el día en el trabajo, y no colapsar en lágrimas esa noche. En su lugar la persona en el reflejo parecía estar jugando a disfrazarse con las ropas de su madre.
Especulando en la causa del obvio sufrimiento de Molly, Sarah se puso de pie tras ella. "No dejes que Sherlock arruine esto para ti. Por todo lo que me dijiste, tuviste razón en defenderte. Mereces que te traten mejor que eso."
Molly se mordió el labio inferior. "Lo sé."
Sarah la abrazo. "El actuó como un chiquillo malvado. Y si te hace sentir mejor, John me dijo que Sherlock a estado "de humor", también. Sé que muy en el fondo lo siente."
La joven patóloga se las arregló para reír débilmente. "Aun así duele."
"¿Que Sherlock haya pensado que saltaste a la cama con Todd?"
"Es más que eso." Molly tomo un pañuelo desechable de una mesa cercana y se secó las lágrimas. "He tratado de hacer una familia con la gente que me conoce y se preocupa por mí, como tú, John, Greg…y, pensé, Sherlock. Creí que me conocía mejor, pero actuó como un completo desconocido."
"Mmm." Sarah se detuvo pensativa. "Tú sabes que esta tan separado de sus emociones al punto que ni siquiera reconoce cuando esta sintiendo algo, ¿verdad?"
Molly sonrió. "Por supuesto."
"¿Has considerado que eso puede ser lo que esté detrás de su actitud?"
"¿Qué quieres decir?"
"Dijiste que el primer día que Todd llego al laboratorio, Sherlock actuó como un completo idiota contigo, aún más de lo habitual."
"Es cierto."
"Y la siguiente ves que lo viste en tu apartamento, dijo que eras inocente acerca de Todd y prácticamente te acuso de lanzarte sobre él."
Sollozando, Molly asintió con la cabeza.
"Déjame preguntarte algo: Si se tratara de cualquier otro hombre que no fuera Sherlock Holmes, ¿Cómo describirías su comportamiento?"
"Diría que esta celoso." Molly se rio de repente. Por casi dos minutos, rio, se tranquilizó, comenzó a reír otra vez. Finalmente, dijo. "¡Pero estamos hablando de Sherlock!"
Sarah levanto una ceja esperando que Molly entendiera, ella solo regreso al vestidor. "¡Estás loca, pero al menos me levantaste el ánimo!"
Sacando el teléfono de su bolsa, Sarah miro que tenía un mensaje de John. Decía que llegaría tarde otra vez. Sherlock lo llevaba por todo Londres por el caso Moore. Decepcionada, Sarah le respondió.
"¿Quieres ir a comer algo después de pasar por el banco?" Ella pregunto.
"Suena encantador." Molly emergió detrás de la cortina. De nuevo usaba sus pantalones caqui y su suéter verde limón con margaritas en los bolsillos. En sus manos llevaba el vestido escarlata. "Tienes razón. Sherlock no va a arruinar este baile. Dejare que Todd me compre este vestido, y pasare una velada maravillosa. De hecho, ¡No puedo esperar a que sea sábado!"
"¿Qué es ese sonido?"
Era la primera vez que Sherlock hablaba en la última hora. John le mostro su teléfono.
"Es mi tono. Tu sabes, una alerta musical normal cada que recibo un texto de Sarah, no como el obsceno sonido que tu teléfono hace cada que recibes un mensaje de La Mujer."
Sherlock no se molestó en responder. En lugar de eso observaba por la ventana del taxi mientras pasaban por Piccadilly Circus mientras mordía distraídamente la uña de su dedo pulgar.
"Sarah dice." John reviso el mensaje. "fue a comprar un vestido con Molly y ahora van al banco por las joyas de Molly y después a comer."
A la mención del nombre de Molly, el detective despertó de su obscuro estado mental. "¿Un vestido para qué?"
"Te dije del baile Angel WIngs este sábado. ¿El que Sarah ayudo a planear? ¿Recaudar fondos? ¿Investigación sobre el cáncer? ¿Algo de esto te es familiar?"
"Asumes que almacené esa información."
John resistió otra ola de enojo hacia su mejor amigo, una de tantas que habían amenazado con poseerlo desde que Sarah le había confiado lo que Sherlock le dijo a Molly en su apartamento. Parte del buen doctor quería hacer referencia al estúpido comportamiento mientras golpeaba a Sherlock en la cabeza: la otra parte quería explicarle cuidadosamente a su despistado amigo lo que claramente sucedía entre él y la patóloga.
En lugar de eso murmuro, "Discúlpame por mi torpeza."
Sherlock sonrió un poco. "En cierta manera tienes razón. Aun cuando tengo espacio finito para información, recuerdo casi todo lo que guardo en mi palacio mental."
"¿Entonces recuerdas que te dije que Molly y Todd van a ir al baile con nosotros?"
Tan pronto como las palabras dejaron sus labios, John se arrepintió. La sonrisa de Sherlock despareció remplazada por una mueca mientras se hundía más en su abrigo y bufanda. El resto del viaje en taxi fue silencioso.
Michelle Moore Douglas podría considerarse una mujer atractiva si sonriera con más frecuencia, pero había dejado que una vida cuidando a sus parientes ancianos drenara su energía y felicidad. Líneas de expresión se formaban alrededor de su boca, haciendo que su rostro pareciera triste. A Sherlock no le sorprendía que hablara con un tono tan monótono.
"Gert me dijo en muchas ocasiones que su madre usaba esto con un brazalete y un collar de diamantes a juego," Michelle dijo mientras le entregaba a Sherlock una antigua caja de terciopelo negro que contenía un par de aretes de diamantes montados en oro amarillo. "investigué un poco acerca del sello del joyero que está en la parte de atrás y descubrí que era parte de un set. ¿Ves?"
La mujer de mediana edad alcanzo un libro rojo y lo abrió en la página marcada. John se movió en la silla donde estaba para ver mejor. La foto desgastada mostraba los mismos aretes que Sherlock sostenía con un impresionante brazalete de tres tiras de diamantes en un diseño cruzado y un collar con un pendiente de rubíes y diamantes.
"Ahí fue cuando me di cuenta de que las cosas que Gert me había dicho acerca de las riquezas de su familia eran ciertas y no solo palabras de alguien demente. Sabía que el resto del juego había sido robado."
John agito un débil té que le habían ofrecido. La perfumada sala de estar llena de fotografías, artefactos, y almohadas bordadas le recordaban a la casa de su abuela.
"¿Sus ancestros huyeron de Francia y dejaron sus pertenencias?"
Michelle sacudió su cabeza. "No, ellos no estaban cuando fue la invasión. Después, tomaron una larga ruta hasta Londres y se convirtieron en la familia Moore. La madre de la tía abuela Gert trajo los aretes con ella pero dejo el resto en casa. Así que, las joyas, las pinturas, todo lo de valor fue robado. He pasado los últimos años documentando los objetos de los que ella me hablo para probar y reclamar lo que es nuestro."
"¿Y su primo, Cyrus? ¿Cuál es su papel en esto?" Sherlock pregunto.
"Él es un genio de las computadoras. Me ayudo en la investigación." Una extraña sonrisa ilumino el rostro de Michelle. "¿Les gustaría ver la libreta que hice con toda la documentación"?
"Si," Sherlock respondió.
Después de que esa se fue, John se acercó a su amigo. "No veo como esto nos ayudara a resolver el asesinato."
"Todo está relacionado," Sherlock susurro y poniéndose de pie cuando Michelle regreso. "Ah, Señora Douglas. ¿Puedo tomar prestada su libreta? La regresare mañana."
Con su laptop abierta, John trabajaba en la mesa de la cocina en 221 de Baker Street, buscando información como Sherlock le había indicado y la escribía en papel. Mientras tanto el detective asesor insistía en permanecer de pie frente a la ventana de la sala. Había aprendido cada foto y cada documento de memoria. Siendo ya tarde esa noche, y después de un largo periodo de silencio, John se puso de pie y se estiro.
"¿Sherlock?" Ahora su amigo se encontraba sentado con las piernas cruzadas en el sofá.
"Vete," Sherlock ordeno.
"¿Por qué?"
"Palacio Mental, John. Sabes cómo funciona." El detective ya había cerrado sus ojos.
Al día siguiente, la asistente de Mycroft Holmes, Anthea, asomo su cabeza en su oficina.
"¿Señor?"
"¿Si?" respondió lentamente, sin molestarse en levantar la vista de su computadora. Su falta de atención paso desapercibida por Anthea; ella no había levantado la vista de su teléfono.
"Sherlock envió un mensaje. Quiere todo la información que podamos encontrar de John Turner, un veterano de la Segunda Guerra Mundial."
Mycroft detuvo su lectura he hizo una rápida revisión en su propio Palacio Mental. No había nada acerca John Turner.
"Pregunta si John Turner está relacionado con el caso Morceaux. Si lo está, por favor cumple con la petición de mi hermano."
Anthea envió un mensaje e inmediatamente recibió una respuesta.
"Dice estar seguro de que John Turner le ayudara a resolver el caso," ella informo a su jefe y cerró la puerta tras ella. Mycroft meditó en sus palabras. Ajustando sus anteojos para leer, y regreso su vista a la computadora. "Si, pero Sherlock no especifico que caso."
N.T. No puedo expresar cuanto lamento la tardanza en la actualización de esta y básicamente todas las historias. Han pasado literalmente años. No voy a aburrirlos con todas las cosas que han pasado durante este tiempo porque sé que lo que más les interesa es que sigo con vida y traduciendo. No puedo prometer actualizaciones rápidas pero sé que no pasaran años de nuevo. Les agradezco a los que han pasado por aquí y aún mantienen la esperanza de que esta historia llegue a término. Hare todo mi esfuerzo para no decepcionarlos. Espero hayan disfrutado su lectura.
