Capítulo VI

Mycroft Holmes observó la puerta de su hermano con mediana curiosidad. Una corbata negra colgaba de la perilla mientras la puerta estaba entreabierta. De haber sido cualquier otro hombre, Mycroft, creería que estaban tratando de enviar un mensaje; pero, al tratarse de Sherlock, sabía que su hermano menor no le había prestado la mínima atención a la corbata o la perilla.

Abriendo por completo la puerta, Mycroft encontró a Sherlock a lo largo de su cama observando el techo.

"¿Tienes mi archivo?" preguntó el detective.

Mycroft empezó a acercar el sobre manila, pero lo alejo justo antes de que Sherlock lo tomara.

"Necesitas decirme si John Turner está relacionado con el caso Morceaux."

"Lo está." Sherlock se sentó y le arrebato el sobre de las manos.

"¿Y el mensaje amenazando con matar a los colaboradores en Inglaterra?"

"No temas, nadie está corriendo para matar simpatizantes nazis geriátricos. Nadie lo estuvo nunca." Sherlock saco los papeles del sobre y comenzó a leer. "Adiós, Mycroft."

Determinado a encontrar respuestas, Mycroft se sentó junto a su hermano, sabiendo lo mucho que esto lo molestaría. Funcionó. Sherlock rodo los ojos y dejo de leer.

"¿Ahora qué quieres?"

"Sabes quién es el asesino."

"Si." Sherlock sonaba completamente aburrido. "Muy simple, realmente."

"Si este es un caso de asesinato tan pedestre, ¿Entonces por qué no lo enviaste a Scotland Yard?" Mycroft pregunto.

Sherlock se levantó y camino hacia la sala. "Hable con Lestrade y ya está interrogando a una persona. Con respecto a los otros aspectos de este caso, tengo mis razones para buscar respuestas."

Mycroft asintió y se dio la vuelta para irse. "Este John Turner. ¿Sabes quién es, correcto?"

"Adiós, Mycroft."


Lo que los invitados al baile de caridad de St. Barts notaron primero acerca del hermoso salón del Hotel Astor era la cantidad de flores. Derramándose sobre floreros de cristal cortado en el centro de cada mesa, hortensias blancas, grandes rosas rosas, delicado aliento de bebe y hiedra verde caía en charolas de espejo. Añadiendo a la atmosfera, pequeñas velas blancas destellaban dentro de recipientes rosas en la luz tenue.

Todo en la habitación decía elegancia. La alfombra azul con el diseño de flor-de-lis contrastaba dramáticamente con las cubiertas doradas de las sillas. Paredes color crema se estrechaban hacia el cielo hasta una intrincada moldura y el techo azul claro decorado con grandes candelabros de cristal. Largas ramas de abedul estaban envueltas con delicadas luces parpadeantes y colocadas en contenedores dorados en cada una de las entradas al salón. En el escenario al frente de la habitación una pequeña orquesta tocaba agradable música para cenar mientras se servía el primer plato.

"Sarah, tu comité hizo un fantástico trabajo. ¡Este lugar es hermoso! Y me fascinan estos servilleteros." Molly sostuvo un ángel de cristal pegado a un aro transparente. Ella, Todd, John y Sarah estaban sentados a un lado de la pista de baile rectangular con el jefe de departamento, el Dr. Singh, su esposa y dos enfermeras del ala de maternidad.

Sarah se inclinó y le susurro, "Estábamos confundidos, pero todo salió muy bien, ¿No es así? Por cierto, te ves preciosa."

Molly usaba su cabello suelto. Se había decidido por usar un dramático maquillaje ahumado en los ojos y mantener el resto del rostro neutral, excepto por sus labios rosas. Pero lo que completaba su apariencia era el impresionante pendiente de rubíes que usaba. Los pequeños diamantes que lo rodeaban brillaban desde cualquier ángulo.

"¡Tú no te ves nada mal tampoco!" Molly regreso el cumplido. "Tu cabello es muy lindo."

Para cambiar un poco las cosas, Sarah agrego luces doradas a su cabello, que brillaba a la luz de las velas.

"¿Que somos nosotros, solo un pedazo de carne?" dijo John aparentando tristeza. Las dos mujeres rieron y vieron a sus respectivas parejas en sus trajes negros.

"Son adecuados," Sarah dijo en broma y beso a John en la mejilla, tratando de no dejar evidencia de su lápiz labial rojo intenso.

"Nada mal," Molly dijo y miro profundamente a Todd.

El paso su brazo por detrás de su silla. "No merezco estar aquí con una mujer tan bella."

Molly se sonrojo recordando el rostro de Todd la primera vez que la vio en su departamento esa noche. Prácticamente había suspirado de placer. De ese momento en adelante, él había sido atento, viendo por cada necesidad y petición que ella tuviera. Si no lo conociera, diría que estaba actuando como si verdaderamente fuera la reina, pero las cosas que Sherlock había dicho sobre Todd estaban en su memoria como sombras. Sacudiendo su cabeza levemente, Molly se centró en su cena.

"Así que, el programa dice que después de los oradores, empezara el baile." John agrego suspirando, "¿Supongo que esperas que baile?"

"Correcto," Sarah confirmo. "No me involucre en la selección de música, pero se supone que será muy buena. Después de eso, Daria Montgomery del consejo del hospital iniciara la subasta de solteros, y después Mike Stamford hará la de solteras."

Todd saco una rosa del centro de mesa y se la entregó a Molly. "Estoy tan feliz de estar contigo aquí, Molly. ¿Estás pasándola bien?"

Ella pensó en la pregunta en silencio. Estaba con buenos amigos en un lugar hermoso usando un encantador vestido de noche y disfrutando una fantástica cena. Debería de estar extasiada, pero en lugar de eso sentía un peso en su corazón. Aun cuando estaba molesta con Sherlock, habría dado lo que fuera por verlo a él en el lugar de Todd. Sintiéndose culpable, desapareció ese pensamiento y acepto la rosa que le ofrecían.

"Si, Todd. Esta noche es perfecta."


El Detective Inspector Greg Lestrade estaba de pie junto a Sherlock Holmes mientras observaban a Cyrus Westmont moverse nerviosamente en la mesa de interrogación a través del espejo de dos caras.

"Tenías razón, Sherlock," Lestrade dijo. "Había veneno escondido debajo de su lavaplatos. No es muy brillante. Incluso ya confeso."

"Toda la familia es una decepción, como todas las familias tienden a ser," Sherlock dijo.

"¿Cómo supiste que él era el asesino?"

Sherlock sonrió. "Él es el único con las habilidades para enviar un texto anónimo al gobierno. También es heredero de un poco de dinero y las joyas de su abuela."

"Bueno, gracias por tu ayuda en esto," Dijo Lestrade.

"Necesito preguntarle algo."

Lestrade lo miro extrañado pero acepto.

Cyrus no era grueso como su hermano mayor, pero claramente también estaba perdiendo el cabello.

"¿Quién eres?" pregunto miserablemente cuando Sherlock entro en la habitación.

"No importa quién soy. Solo tengo una pregunta. Las joyas de tu abuela. Tú ibas a heredar los aretes de diamantes. ¿Qué sabes de las otras piezas del set?"

Cyrus dejo caer los hombros. "Nada en realidad. Michelle hizo la investigación y encontró todo acerca de ellos. Pero los vería esta próxima semana. Tenía un comprador listo y ella dijo que conocía a alguien que tenía el collar y quería venderlo. Iba a hacer una fortuna."

Sherlock se inclinó hacia el hombre. "¿Quién tiene el collar?"

"No lo sé. Pero es alguien de aquí, de Londres."


Resulto ser que John era un buen bailarín; Todd, por otro lado, no lo era. Después de unas cuantas vueltas por la pista de baile, Todd regreso a su silla riendo de buena manera. Como Mike Stamford bailaba con Sarah, John escolto a Molly a la pista.

"¿Están tú y Todd teniendo una buena noche?" John pregunto un poco incómodo, tratando de evadir el tema – persona- que estaba en sus mentes.

Molly apreciaba el gesto de John. "Sé que Sherlock tiene sus dudas, pero Todd es un gran chico."

Después de bailar, se encontraron con sus respectivas parejas en la mesa antes de ser abordados por Mike.

"Janette Oldmeyer se enfermó y tuvo que regresar a casa. Necesito encontrar un remplazo para la subasta de solteras. ¿Molly podrías hacerlo?" Mike se limpió el sudor de la frente con su pañuelo.

Molly se estremeció. "Mike, me encantaría ayudar, de verdad, pero no puedo."

"¿Por favor? Me sacaras de un gran problema," Mike suplico.

"Oh, no lo creo," dijo ella, apenada.

"¿Por qué no?" Todd la animo. "Yo haré una oferta. ¡Y te ganare!"

"¡Ves, Molly, no hay nada que perder!" Mike exclamo. "¡Y es para caridad!"

Ansiosamente, ella acepto. "Está bien, ¿Pero dónde tengo que estar y cuándo?"

Mike apunto hacia el escenario. "Ven conmigo, te mostrare donde debes de ir. También necesito un poco de información acerca de ti."

Mientras dejaban la mesa, Todd volteo a ver a John y Sarah. "Creo que saldré a fumar antes del gran momento de Molly."

John le sonrió a su novia y la abrazo. "Estoy muy orgulloso de ti y de todo lo que trabajaste para esta noche."

Sarah lo abrazó con fuerza. En ese momento se dio cuenta de un hombre alto que entraba en el salón y le resultaba muy familiar. Aun cuando usaba un abrigo de lana sobre un traje obscuro y una camisa purpura, parecía más apuesto y refinado que muchos de los hombres elegantemente vestidos que estaban ahí. Sarah dejo caer su cabeza en el hombro de John. ¿Cómo era que Sherlock Holmes tenía la increíble habilidad de estropear su tiempo a solas con John? Sarah prácticamente gruño de frustración.

John se separó de ella e inspecciono su rostro ansiosamente. "¿Qué es lo que pasa?"

Ella señalo. "Mira quien está aquí."

John se dio la vuelta para ver a su antiguo compañero de apartamento acercarse a ellos con decisión. El detective hundió sus manos en los bolsillos de su largo abrigo. "¿Dónde está Molly?"

"Con Mike Stamford," John dijo. "¿Por qué estás aquí?"

Sherlock observo al grupo que estaba al frente del escenario hasta que encontró a la joven patóloga y tuvo que ver por segunda vez. Mientras Molly escuchaba atentamente a Mike su largo cabello castaño caía en rizos que alcanzaban casi la curva de su cintura. Su favorecedor vestido escarlata fluía elegantemente mientras seguía a Mike tras bastidores. Esta no era Molly la del Atroz Guardarropa o la Simple Molly que Nunca Notarias. La Molly que Sherlock vio era impresionante.

"¿Sherlock, porque estás aquí?" John repitió con un poco más de agresividad.

"Yo… Yo," el balbuceo distraído. Recuperándose rápidamente, volteo a ver a Sarah. "Tú le escribiste a John que acompañarías a Molly a recoger unas joyas. ¿De dónde?"

"El Banco Nacional. Tenía que sacar el collar de su abuela de su caja de seguridad."

Sherlock parecía un gato presumido con ese brillo triunfal en sus ojos. El saco un pedazo de papel de su bolsillo y se lo mostro a la pareja.

"¿Es este el collar que Molly está usando esta noche?" pregunto, señalando la fotocopia.

La boca de Sarah se abrió por la sorpresa. "¡Si, Ese es!"

"No lo entiendo," John dijo, mirando incrédulo la copia a color.

"¿Dónde se encuentra Todd en este momento?" Sherlock preguntó demandante.

"Afuera fumando un cigarrillo."

"Watson, tienes que venir conmigo. Todd tratara de robar el collar."

Sarah y John intercambiaron una mirada rápida. Ella apretó su brazo. "Adelante."

Mientras él y Sherlock salían rápidamente del salón, innumerables preguntas amontonaban en la mente de John como cubos de hielo en un vaso alto. "¿Cómo es que Molly tiene ese collar? ¿Por qué Todd sabia de su existencia antes de esta noche? ¿Y qué pasaba con la familia Moore?"

Rodeando el gran piano en el centro de la recepción, el par cruzo la entrada de marfil gris dirigiéndose a las puertas giratorias.

"La respuesta a todas esas preguntas se relaciona con una sola persona: John Turner."

"¿Quién es el?" John pregunto.

"El abuelo de Molly."