Capitulo VII
Una lluvia constante comenzó a caer mientras Sherlock miraba a ambos lados de la calle. No había señal de Todd. Caminando hacia la esquina, John corría dentro del Astor para seguir buscando.
"¡Sherlock!" John reapareció en los escalones del frente, haciéndole señas a su amigo para que se apresurara. "Está aquí dentro."
El par atravesó el elegante lobby y entraron al baño.
Todd estaba de pie frente al lavamanos dorado sorprendido. "¡John! Y… ¿Sherlock? ¿Qué hacen aquí?"
"Manteniéndote lejos de Molly Hooper," Sherlock dijo con determinación.
Si Todd estaba molesto, no dio muestras de ello. "¿En verdad? Porque ella quiere estar conmigo."
"No después de esta noche."
Todd miro a Sherlock en el reflejo del espejo y le dio una sonrisa torcida. "No eres tan listo como tú crees. De hecho, eres solo un cretino."
"No, soy mucho más listo. Tú, por otro lado, eres más estúpido de lo que imaginaba." Los penetrantes ojos azules de Sherlock se obscurecieron por el enojo.
"Escucha, Holmes, puede que Molly soporte tus tonterías, pero yo no tengo por qué." Todd termino de secarse las manos. "Buenas noches, caballeros."
El tono de Sherlock era suave como terciopelo negro "À jamais dans mon Coeur."
Todos los trazos de encanto y amabilidad se fueron, Todd se cruzó de brazos. "No sé de qué estás hablando."
"Si, lo sabes," Sherlock dijo confiado. "Es la razón por la cual estas de vuelta en la vida de Molly. La razón por la que estás aquí."
Cuando Todd no respondió, John comenzó a sentir que su corazón se aceleraba. Sabía que el joven se sentía acorralado. Y las personas acorraladas podían ser peligrosas.
La subasta de solteros había sido muy exitosa y termino rápidamente. Ahora era el turno de las solteras.
Molly pasó la lengua por sus labios nerviosamente. "¿Cómo me veo?"
"Adorable," Sarah respondió tratando de animarla mientras las dos estaban de pie cerca de su mesa.
"Todd prometió que ofertaría por mí." Molly escaneo con la vista a la multitud en el salón. "Espero que regrese a tiempo."
"No te preocupes." Sarah tomo su copa de vino. John había compartido con ella sus preocupaciones acerca de Todd, pero ella esperaba que estuviera equivocado. Ahora con la aparición de Sherlock y sus acusaciones, se sentía un poco mareada. Titubeante dio un sorbo. "Todo va a salir bien."
El micrófono en el escenario volvió a la vida mientras Mike Stamford se acercaba a él. "¡Muy bien, es hora de el evento de la noche! ¡Saquen sus chequeras, caballeros, porque tendrán la oportunidad de pujar por alguna de estas maravillosas solteras!"
"¡Deséame suerte!" Molly se estremeció y se dirigió al escenario.
Los ojos de Sarah se fijaron en la salida. No había señal de Todd, Sherlock o John.
Mientras Molly y las demás mujeres se reunían tras bambalinas, ella rio nerviosamente con Andrea de contabilidad. "¡Nunca he hecho algo así!"
"¡Es por una buena causa! ¡Es mi turno!"
Molly observó como la rubia en azul real hacia su mejor caminata al estilo Marilyn Monroe con seguridad, Mike claramente estaba disfrutando su rol como maestro de ceremonias.
"Ahora, ¿Quién no quisiera salir con Andrea Spencer? A ella le gusta el boliche, el rugby y cocinar. Vamos, chicos, esta es su mujer ideal. ¿Que las ofertas empiecen en cien, les parece?"
Sherlock hablaba rápidamente. "Cuando viniste a Inglaterra para encargarte de las propiedades de Rosalie McCarthy, leíste los diarios de tu abuelo y descubriste un viejo secreto. Yo también hice un poco de lectura. Acerca de John Turner. ¿Te parece conocido ese nombre? Era el abuelo de Molly."
"Turner paso su juventud cometiendo pequeños crímenes, lo cuales fueron bien documentados. Cuando se unió a la Armada Británica, continúo con sus nefastas actividades. En la Batalla de Normandía, en un pequeño pueblo llamado Tilly-sur-Suilles, el robo la casa abandonada de un rico mercader llamado Morceaux y se escapó con algunas joyas.
"Sobrevivió la guerra con su botín, de alguna manera llego a casa con él, conoció a la abuela de Molly, quien creo era tan buena y dulce como lo es ella. Cambio sus costumbres, se convirtió en el dueño de un negocio. Se casó, y compro una propiedad. Después llego la persona que podía llevarse todo lo bueno de su vida: tu abuelo, Charlie McCarthy. Él era un compañero en el ejército que había descubierto los crímenes de Turner o tal vez fue su cómplice desde el inicio. Como sea, tu abuelo era codicioso y quería más.
"¿Que pidió nuestro querido Charlie a cambio de su silencio? Una cabaña para vivir sin pagar renta de por vida. Una cantidad fija de dinero. No me sorprende que Charlie siempre quisiera hablarles a todos acerca de sus historias de guerra. Siempre que mencionaba Tilly-su-Suilles, tu abuelo le recordaba a Turner que podía exponer su secreto en cualquier momento."
"El chantaje es algo desagradable," John dijo en voz baja. El bronceado rostro de Todd parecía un tono más pálido.
Sherlock comenzó a caminar. "Charlie incluso trato de emparejar a su hijo – tu padre- y a la madre de Molly así las dos familias estarían unidas para siempre, pero John la convenció de salir de la villa."
Todd trato de hacer uso de su valentía. "Aun si todo eso es real, está en el pasado. No tiene nada que ver con el presente o conmigo."
"Pero el pasado impacta el presente. Te impacto cuando leías esos diarios, porque fuiste capaz de poner las piezas juntas y descubrir que Charlie se aprovechó del abuelo de Molly por años. Pero entonces leíste el hecho más interesante. Había un objeto que John se rehusó a entregarle a Charlie para que este consiguiera más dinero: un collar de rubíes y diamantes. En lugar de eso se lo entrego su amada esposa. Tu abuelo lo sabía porque la había visto usarlo en ocasiones especiales cuando las dos familias estaban reunidas.
"Creo que eres tan codicioso y egoísta como tu abuelo. Recordabas que la madre de Molly tenía ese collar." Sherlock saco el pedazo de papel de su bolsillo. "Este collar. Por la descripción de tu abuelo y tus propias memorias de como lucia, investigaste un poco y te diste cuenta que era parte de un valioso juego, À jamais dans mon Coeur- siempre en mi corazón. Te enteraste que desapareció en la guerra.
"Asumiendo que Molly lo habría heredado después de que su madre falleciera, comenzaste a buscarla por internet y uno de los primeros resultados que apareció era un enlace a un artículo del periódico cubriendo su reciente salida del hospital. Y en la foto que acompañaba el artículo, tomada en el baile de caridad, Molly usaba el mismo collar de rubíes y diamantes. Ahí fue cuando formulaste el plan de enamorarla y robar la joya."
Molly rio mientras Mike subastaba a Andrea y a las otras chicas entre aplausos y gritos. Una gran cantidad de dinero había sido reunida hasta el momento y todos estaban divirtiéndose mucho. Ella esperaba que Todd estuviera dispuesto a pagar una buena cantidad por ella. Mike miro sus tarjetas donde tenía todas sus notas. "Por favor reciban con un aplauso a una de mis personas favoritas. ¡La patóloga más joven en la historia d St. Barts, la Doctora Molly Hooper!"
"¿Qué vas a hacer?" John pregunto molesto. "¿Saquear la habitación del hotel mientras ella duerme, escapar con el collar?"
Sherlock pareció herido por el comentario. "No, John, Molly no dormiría con alguien por quien no tuviera sentimientos. Todd hubiera encontrado una forma de robarlo y desaparecer por siempre antes de que ella pudiera regresarlo al banco el Lunes."
Mientras Todd se acercaba a la puerta, John le bloqueo el paso.
"¿No crees que Molly se sentirá herida?" John pregunto molesto.
Todd rodo los ojos y golpeo su pie en el suelo al ritmo de la música de Muzak que se escuchaba suavemente en el fondo. "Oye, todos tenemos que madurar en algún momento ¿No? Pero dime antes de que me vaya ¿Cómo lo descubriste?"
"Tus actividades están relacionadas con el caso en el que estoy trabajando," Sherlock dijo.
"Dijiste 'Por siempre en mi corazón' en el laboratorio cuando estaba ahí," dijo John.
"La primera vez que te vi, recordaste un incidente que tenía que ver con la preparación de un pastel que hizo que te retiraras de la cocina por siempre. Aun así te ofreciste para prepararle una cena casera a Molly horas antes de que saliera de trabajar. Hiciste eso para poder entrar en su apartamento y buscar a tus anchas el collar," Sherlock explico. "Sé que no cocinaste para ella porque a la mañana siguiente había una caja de pizza en el suelo."
Todd rio crudamente. "Cuando apareciste esa mañana, creíste que dormimos juntos, ¿No es así? No lo hicimos. Ella no es mi tipo, ¿Sabes? Tal vez hubiera sido un poco divertido, pero realmente…"
Furioso, Sherlock abarco la distancia entre él y Todd y lo puso contra la pared, su antebrazo apretando fuertemente bajo el mentón del hombre.
"Molly Hooper es más adorable, lista y honesta de lo que tu jamás podrías imaginar," el siseo. "Ahora, escucha con mucha atención: No hablaras con ella, te acercaras, o tendrás cualquier tipo de contacto. Si lo haces, te hare pagar."
Todd se estremeció bajo el agarre de Sherlock, y por un momento John pensó que comenzarían los golpes, pero Todd se hizo hacia atrás, levantando las manos en señal de burla y rendición.
"Envíale un texto a Molly en este momento diciéndole que recibiste una llamada urgente y que debes regresar a América. Esta noche." La voz de John era fría como el hielo.
"Tú puedes decirle lo que quieras." Todd deshizo su corbata de moño. "No me importa."
"¿Qué quieres decir?"
"Quiero decir que le digas cualquier historia que se te ocurra. O dile la verdad. Pero yo me largo de aquí."
John hizo el intento por detener a Todd, pero Sherlock negó con la cabeza. "Déjalo ir, Watson."
Todd pasó por un lado de John apresurándose hacia la puerta.
"¿Qué le vamos a decir a Molly?"
El detective miro con impaciencia a su amigo. "La verdad, por supuesto."
"¡No puedes decirle que el abuelo que ella adora era un ladrón y que Todd solo pretendía interés para poder robar su collar!" John dijo horrorizado. "¡Después de lo de Moriarty, esto la va a matar!"
Sherlock se ajustó las mancuernillas de manera brusca. "Saber la verdad es preferible a vivir una mentira."
" No, no, no en este caso," John dijo con firmeza. "No puedes hacerle esto, ¿De acuerdo? ¡Dime que no le dirás acerca de Todd!"
Sherlock evadió la mirada suplicante de su amigo. "No puede seguir creyendo que ese es el hombre ideal de su pasado. Tiene que saber que yo tenía la razón."
John miro con decepción a su amigo. "¿Es eso entonces? ¿Estás tan celoso que quiere destruir completamente la imagen de Todd ante sus ojos, sin importar que tanto puedas herirla? Le romperás el corazón."
Sherlock abrió la puerta del baño y camino hacia el gran piano con rumbo al salón de baile. Tomándolo del codo, John lo obligo a detenerse.
"Te preocupas por Molly de forma diferente a como te preocupas por mi o por la Sra. Hudson. Y admitir que te importa no es algo malo. Dejar que haya amor en tu vida no es algo malo. Y cuando amas a alguien, quieres que esa persona este segura."
Sherlock se soltó bruscamente, molesto. "Tu habito de seguirme como un coro griego diciéndome cómo comportarme es algo que no quiero y no necesito."
"¡Bueno, alguien tiene que decirte cómo actúan las personas normales!"
"¡No soy una persona normal!" Sherlock grito.
"Tú, estúpido cerdo egoísta." John se fue disgustado. "Puedo prometerte una cosa: si insistes en decirle la verdad a Molly, ella no va a odiar a Todd. Ella va a odiarte a ti."
Mike se aclaró la garganta mientras Molly observaba a la audiencia, pudiendo distinguir solo algunas siluetas. Su rostro se sentía tenso por mantener una gran sonrisa.
"¡Molly disfruta de los musicales, buenos libros, y si tienen suerte, descubrirá sus padecimientos antes de que tengan que verla en plan profesional!" Mike hizo una pausa y todos rieron. "Así que empecemos con un poco más esta vez, ¿Les parece? ¿Escuche que alguien ofrecía doscientos?"
"¡Doscientos!" grito un hombre en la parte de atrás del salón.
Molly hizo una pequeña cortesía en su dirección. No podía reconocer a nadie en la obscuridad.
"Tenemos doscientos. ¿Quién dice doscientos cincuenta?"
"¡Aquí!"
Ella sonrió en dirección del Doctor Matthews, un anciano pediatra que siempre la saludaba en la cafetería.
"¿Trescientos?" Mike pregunto, acrecentando el drama. "¿De verdad, caballeros? Por una belleza como Molly Hooper, debo de conseguir trescientos."
Avergonzada, las mejillas de Molly se encendieron. ¿Dónde estaba Todd?
El hombre del principio grito. "¡Yup!"
"Gracias, señor. ¿Escuche trescientos cincuenta? ¿Alguien?"
Mientras la habitación se quedaba en silencio, Molly esperaba escuchar la voz de Todd pero esta nunca llego,
"Muy bien, se va en una, se va en dos…"
"¡Dos mil libras!"
Molly gimió de sorpresa.
El micrófono hizo un terrible sonido agudo mientras Mike lo movía sorprendido. La audiencia rompió en un salvaje aplauso mientras el ganador caminaba hacia el escenario. El estómago de Molly dio un vuelco, mientras sus ojos crecían al ver una figura alta acercarse.
Mike sonrió ampliamente. "Hagamos un poco de espacio en la pista de baile, damas y caballeros. La oferta más alta de la noche y la Doctora Hooper abrirán el último vals. ¡Sherlock Holmes, ven a reclamar a tu patóloga!"
