Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, solo la trama es mía.
-Capítulo 13-
Estaba nervioso, no lo iba a negar. Miré mi reloj por enésima vez y vi que ya eran las ocho y cuarto. Alice salía de trabajar a las ocho o así, por lo que estaría a punto de llegar a su piso, y yo me encontraba aparcado debajo aunque algo apartado de su edificio para que no me viera al entrar. Era preciso que antes de nada subiera a su casa y encontrara la nota que llevaba George. Me agaché como un idiota en mi vehículo cuando vi que aparcaba un coche azul frente a su edificio y me percaté de que era ella. Esperé agazapado durante unos segundos y después volví a levantar la cabeza, al verla entrar en su edificio.
Respiré hondo y, tras intentar serenarme, salí de mi coche y lo cerré con llave. Crucé la calle y… esperé. Eso era lo que me tocaba. Me apoyé en su vehículo aprovechando que estaba justo enfrente de la puerta del edificio y me crucé de brazos, intentando por todos los medios tranquilizarme. Si todo iba bien, Alice entraría en su casa, dejaría su bolso en la mesa y buscaría a George si no se daba el caso de que salía él a recibirla. Cuando lo viera, se extrañaría al ver que llevaba un papel colgando del collar, por lo que lo cogería en brazos y le quitaría la nota de encima. Después la leería, nerviosa (esperaba), y sin saber qué hacer:
"'I've known a secret for a week or two. Nobody knows just we two. Do you want to know a secret? Do you promise not to tell? Let me whisper in your ear, say the words you long to hear…'* Si quieres saber cuál es mi secreto, sal a la calle. Allí me encontrarás. Jasper".
Por ese motivo me tocaba esperar… Si hacía lo que le había pedido significaba que algo le importaba y que quería saber qué era lo que le tenía que decir… Aunque quizá también saldría a la calle para llamarme maníaco por haber entrado en su piso de aquella forma y para pedirme de una vez por todas que la dejara en paz.
Pero no. Tenía que ser optimista. Por eso volví a respirar hondo y alcé la cabeza, contando las ventanas del edificio hasta que di con la que, supuse, era la de Alice. La luz estaba encendida, así que… De pronto la luz del edificio se encendió y, a continuación, vi a Alice bajando las escaleras deprisa. No corriendo, pero sí con rapidez. Al verme apoyado en su coche frenó sus movimientos y empezó a caminar de nuevo más despacio. Se acercó a mí poco a poco, como si tuviera miedo de algo y me miró fijamente, con las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes.
Sin querer asustarla, con lentitud me separé del coche y me acerqué a ella con las manos en los bolsillos, asegurándole sin palabras que no iba a tocarla a no ser que me lo pidiera. Despacio me acerqué a su oído y, cuando estuve lo bastante cerca como para estar seguro de que me oiría, susurré:
—Estoy enamorado de ti.
A continuación me separé de ella, nervioso, esperando su reacción. La vi tragando saliva y al instante me di cuenta de que había empezado a temblar.
— ¿Podemos hablar en mi casa? Tenemos que aclarar esto.
Vale, no fue la reacción que había esperado, tenía que admitirlo, pero era un paso. No me había dicho que me marchara ni me había gritado, al contrario: quería aclarar las cosas.
Se dio la vuelta sin esperar respuesta y empezó a caminar deprisa de nuevo. En aquella ocasión no subimos por el ascensor, sino por las escaleras, y una vez que llegamos a su piso Alice cerró la puerta y respiró hondo. Se colocó frente a mí y me miró con fijeza:
—La última vez que hablamos me dijiste que tenías varias cosas que decirme. Puedes hacerlo —habló con la voz temblorosa.
No me había planeado ningún discurso porque no pensé que tuviera que darlo, pero me dije que lo mejor que podía hacer era ser sincero y hablar con el corazón:
—Yo… jamás quise hacerte daño. Ni a ti, ni a Peter. Mi plan no era en absoluto enamorarme de ti, solo quería ayudar a mi mejor amigo. Pero después te conocí… hablamos, cenamos juntos e hicimos el amor y me di cuenta de lo maravillosa que eres. Y sí, es cierto que me asustó lo que sentí, me asustaron mucho las ganas que tuve de pasar tiempo contigo y de conocerte aún más. Y también es verdad que sigo teniendo miedo, pero ya no de lo que puedo sentir por ti, si no de no ser el hombre que tú esperas y mereces que sea. No sé lo que sientes por mí, pero estoy seguro de que algo debes de sentir, si no ahora no estaría aquí contigo diciéndote que estoy enamorado de ti hasta las trancas y que sería capaz de volar si me lo pidieras. Quizá no soy tu alma gemela, quizá no soy el hombre que el destino te tiene preparado, pero… quiero intentar convertirme en él. Solo tienes que dejarme intentarlo.
Para cuando terminé de hablar las mejillas de Alice estaban mojadas por las lágrimas que había derramado durante mi discurso, y no supe si aquello era una buena señal o no. Para mi sorpresa, se dio la vuelta y entró en su habitación para salir a continuación con un trozo de papel y un bolígrafo en la mano. Dándome la espalda, se apoyó en la mesa y empezó a escribir algo en ese papel. Sin decirme nada, volvió a darse la vuelta y me lo tendió en silencio. Supuse que lo que quería era que lo leyera, por lo que lo tomé y, mirándola una última vez, leí las tres simples palabras que había escrito:
"She loves you".**
Lo único que pude hacer fue sonreír cerrando los ojos, y después solté el papel de golpe y abrí los brazos para recibir a Alice, que se abrazó a mí con tanta fuerza que me hizo trastabillar hacia atrás. Rodeé su cintura con mis brazos y la pegué a mi cuerpo, notando sus manos en mi cabello y sus lágrimas mojando mi camisa. Estaba tan feliz… Al final todo había merecido la pena. Le acaricié la espalda con suavidad sin dejar de abrazarla y hundí mi rostro en su cuello, contento de poder hacerlo, llenándome de ella y de su perfume.
La sentía llorar contra mí con fuerza, por lo que alcé la cabeza y, separándola levemente de mi cuerpo la obligué a mirarme. Tenía la cara roja y de sus ojos caían lágrimas sin parar.
— ¿Por qué lloras? Creía que te había hecho feliz —le dije intentando secar su rostro con mis dedos.
—Y lo has hecho. Pero… me quieres de verdad.
—Sí, de verdad.
—Me he pasado los últimos días intentando convencerme a mí misma de que jamás podrías hacerlo, de que para ti solo había sido una diversión pasajera.
—Nunca lo fuiste. Y eso fue lo que me asustó al principio.
Alice respiró hondo y después volvió a abrazarme, apoyando su mejilla en mi pecho.
—Yo también te quiero —me confesó, y el escucharlo de sus propios labios hizo que me latiera muy deprisa el corazón—. Y espero poder demostrártelo algún día como tú me lo has demostrado con tus notas.
—Ya sé que me quieres, y con que te quedes a mi lado tengo más que suficiente —Ella solo sonrió y me abrazó con más fuerza todavía—. Hablando de las notas, ¿te gustaron?
Alice se separó de mí y, dándome la mano, me llevó hasta el sofá, pidiéndome que me sentara a su lado.
—Me encantaron. Admito que cuando leí el mensaje que me enviaste con la letra de la canción de George Harrison me enfadé tanto que estuve a punto de llamarte para decirte que me dejaras en paz. Luego, cuando Cynthia me dio la nota en el café, empecé a notar que flaqueaba… Que si te veía sería capaz de creerte y no quería hacerlo. Al día siguiente me llegaron las rosas y comencé a darme cuenta de que si no sintieras algo por mí no te estarías esforzando tanto y… Cuando he visto que George llevaba una nota no sabía qué pensar. Al leerla me he puesto a llorar y lo único que quería era bajar corriendo para abrazarte. Pero necesitábamos hablar de esto, Jasper. Y te quiero, pero ahora soy yo la que tiene miedo —admitió jugueteando con nuestras manos unidas.
— ¿De qué tienes miedo?
—Nos conocemos desde hace muy poco, y a pesar de que sabemos mucho el uno del otro, aún nos queda mucho por conocer. Me da miedo que, a la larga, no resulte ser tan maravillosa como has dicho que soy y que te arrepientas de haberte esforzado tanto conmigo.
Negué con la cabeza justo antes de llevar la mano libre a su mejilla y acariciarla suavemente.
—Nunca me voy a arrepentir de lo que he hecho. Lo he hecho por ti, porque necesitaba que me perdonaras y me creyeras. Y lo he conseguido, así que lo considero una victoria —Alice se rio entre dientes y yo la seguí—. Pero necesito saber si tú también quieres que nos demos una oportunidad.
— ¿Seguro que es lo que quieres? En una ocasión me dijiste que no querías ningún tipo de relación formal.
—Entonces aún no sabía que te quería. Ahora lo sé, y sé también que lo que más deseo es estar contigo.
Alice se mordió el labio inferior y acto seguido se acercó para besarme suavemente.
—Yo también lo quiero. Aunque quizá te pida que me convenzas como tú sabes.
Sonreí de lado, sabiendo por dónde iban los tiros y, sin pensar siquiera, rodeé su cuerpo con mis brazos para tenderla en el sofá, colocándome sobre ella al instante. Entre risas le dije:
—Te convenceré todo el tiempo que haga falta.
Que más o menos fueron unas dos horas y media. Después de recuperar dos veces el tiempo perdido, Alice y yo nos quedamos tumbados en el sofá, tapados con una de las mantas. Al final yo había terminado debajo de ella, por lo que podía acariciarle la espalda mientras ella frotaba su mejilla contra mi pecho y sus pies contra mis espinillas. Se detuvo de repente y alzó la cabeza para mirarme:
— ¿Cómo diantres supiste mi número de móvil? ¿Y cómo has entrado en mi piso? —me preguntó Alice achicando los ojos, como si acabara de darse cuenta de aquellos detalles.
Me reí entre dientes.
—Tu hermana me ayudó.
— ¿Cynthia? Pero si te detesta.
—Ya… bueno, hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero la convencí de que te quiero por encima de todas las cosas y me ayudó, siempre dejándome claro que lo hacía por ti, no por mí.
—Eso es típico de ella… Lo que me extraña es que te dejara entrar en mi piso así como así.
—Me costó lo mío convencerla de que me prestara sus llaves, pero al fin cedió. Soy muy persuasivo.
—Ya… eso sí lo sé —se rio Alice—. Por cierto, ¿al final arreglaste las cosas con Peter? —me preguntó colocando sus manos planas en mi pecho para poder apoyar la cabeza sobre ellas.
—Sí. Me costó bastante, pero al final todo ha vuelto a la normalidad. Ahora está saliendo con Charlotte, una amiga suya.
—Eso es rapidez —musitó Alice entre risas.
—Siempre estuvo enamorado de ella pero no se dio cuenta hasta que Charlotte le confesó sus sentimientos.
—Suele pasar.
—Si te soy sincero, yo supe que me había enamorado de ti gracias a George Harrison.
Alice frunció el ceño y me miró sin comprender.
— ¿Cómo?
—La noche que me quedé a cenar contigo, ¿recuerdas que pusimos el vinilo de Abbey Road?
—Sí.
—Pues nada más escuchar la letra de Something supe que me estaba sucediendo algo contigo. Y por lo que sé, esa canción la canta y la compuso George Harrison.
—Es cierto. ¿Por eso te marchaste de esa forma?
—Sí. En realidad no sé qué me pasó, pero la letra de la canción me abrió los ojos.
Alice sonrió y, moviéndose hacia arriba, me besó en los labios.
—Ya te dije que sus letras son mágicas.
—Tienes razón. Yo no sé componer canciones, pero sé hacer otras cosas… —musité colocando mis manos en su rostro, instándola a besarme de nuevo—. Que pueden considerarse mágicas.
— ¿Sí? ¿Me las enseñas? —me siguió el juego Alice besándome y dejándose besar.
—Siempre que quieras.
* He sabido un secreto durante una semana o dos. Nadie lo sabe, solo nosotros dos. ¿Quieres saber un secreto? ¿Me prometes no contarlo? Déjame susurrarte en el oído, decir las palabras que tú esperas oír… (Do you want to know a secret?, The Beatles, 1963).
** Ella te quiere (She loves you, The Beatles, 1963).
Bueeeeeno, aquí tenéis el final de esta historia. Como ya os comenté todavía queda un mini-epílogo así que no es el final definitivo ;) Espero que os haya gustado mucho este capítulo y que me lo digáis con vuestros reviews (que no sabéis lo contenta y agradecida que estoy con ellos :3).
Ya os dije que me gusta mucho leer vuestras opiniones sobre los personajes, e incluso me gusta que no os gusten del todo o que os hagan enfadar, porque eso significa que al menos reaccionáis ante ellos y que "no os dan igual", no sé si me explico. Pero eso, que me gustan mucho vuestras opiniones y que sin ellas esta historia no habría prosperado, así que mil gracias por acompañarme siempre :D
¡Nos leemos el miércoles con el epílogo! Xo
