Sr. Conejo Segundo Capitulo
Prov. Eren
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Por alguna razón no podía dormirme, me di vuelta entre las pesadas mantas una y otra vez, el tema me altera.
Me llamo Eren y soy el pequeño milagro de Erwin Smith, no recuerdo mi apellido ni a mi padre, pero si logro recordar algo de mi madre y es justo esto que me mantiene despierto, la veo rodeada de luz parada en un ventanal, su figura se vuelve cada vez más difusa; con el tiempo, temo olvidarla, en esta oscuridad ella es mi sol y mis estrellas, mi luna y faro en el horizonte, no recuerdo ni su nombre, solo sé que me amaba y yo a ella.
No se que hora es, ni que día, ni que estación y mucho menos hace cuantos años que estoy aquí, no sé que edad tengo, no sé escribir ni leer, no sé en que país vivo ni si alguien sabe que estoy vivo; lo único que sé es que hace un tiempo entre en lo que Erwin llama la pubertad, tampoco sé que es eso el no me quiso decir, solo sé que la misma sustancia viscosa con la cual el cubría mi cuerpo tras cada "encuentro" comenzó a salir de mi también, las sensaciones que comencé a sentir cuando me toca me hicieron sentir culpable al principio, porque yo sé, por algún motivo que lo que me hace hacer esta mal y sentir gozo ante tales tratos me asusta, el dice que es normal, que se siente tan bien como yo y que por eso me hace "dormir" con el -aunque él nunca duerma en este lugar- en resumen, no soy nadie para nadie a acepción de Erwin, para el soy su "niño especial" o su "pequeño ángel".
Con el tiempo fui aprendiendo a complacer a mi… no sé que es, no es mi novio, ni mi marido, ni padre ¿mi dueño, mi amo tal vez?…no sé, solo aprendí a darle placer a cambio de algo muy simple, comida; el proceso de aprendizaje fue doloroso, cada noche sentía que me rompía y cada ida al baño era un tormento, cuando puso su verga en mi boca por primera vez rece para morir asfixiado y terminar con el tormento, pero no, solo me desmaye a causa de la falta de aire, en algunas ocasiones me deja en paz, cuando mis intestinos ya no lo soportan, pero cuanto más crezco con menos frecuencia me da "vacaciones", hay algo que aprendí de él, no le puedo pedir nada, el me da lo que necesito y merezco, así de simple, cuando me dio al Señor Conejo –si lo sé un nombre patético pero no se me ocurrió otra cosa- lo hizo porque previo que necesitaría un amigo a quien contarle mis cosas y cuando el peluche me contesto y yo le seguí la charla como si fuera lo más normal del mundo me dio una televisión a la cual solo le anda el DVD para que no enloqueciera-igual sigo oyendo al Señor Conejo, pero no se lo dije, no quiero que se lo lleve-.
Según Erwin siempre tuve momentos de madurez impropios para mi edad y por eso no se sorprende al verme "mentalmente tan maduro" como el mismo dijo, pero yo no sé si lo soy, no tengo con quien compararme, después de todo aun duermo con un peluche y creo que me habla, lo peor es que muchas veces sigo sus consejos; anoche Smith me recordó algo que casi olvido, me volvió a demostrar cuan bueno puede llegar a ser, los primeros indicios –hace mucho- me los dio cuando en ningún momento me molesto al ver la cortina de mi cama cerrada y luego ayer lo hiso nuevamente al traerme helado, suelo comer cosas fácilmente dirigibles, como puré o cosas procesadas para poder ir al baño sin sentir mucho dolor, pero cada tanto me trae un regalo dulce, y yo soy bueno, le agradezco dándole la mejor mamada que pueda, me esfuerzo mucho en mi labor para que sienta mi agradecimiento, además yo se que le importo, ósea que me quiere, lo sé porque él me cuenta sus problemas y sus angustias, sé que es abogado y trabaja para "los cerdos oligarcas", gente que odia y no comprende pero que necesita para ganar dinero y darme dulces o comprarme remeras –algo que agradezco considerando que solo uso eso y la ropa interior, a él le gusta que las prendas me queden grandes tengo como cinco remerones, un montón- , se que los cardenales que deja en mi cuerpo son una muestra de afecto, sé que me necesita tanto como yo a él, se…que fuera de este infierno no tengo nada.
Una de las ventajas de ser amigo de tu carcelero es por ejemplo que cada tanto lave las sabanas y mi conejo o que de vez en cuando él me haga a mi sexo oral, o tal vez y capas lo mejor sea cuando solo viene a ver películas, sin esposas, ni dildos, sin cuerdas, vibradores, cera caliente o sin pedirme que abra las piernas; aun así, de noche en la oscuridad aun le tengo miedo, porque se puede lastimarme con solo ejercer un poco de presión, porque mi muñeca rota fue testigo de su fuerza en los primeros tiempos de entrenamiento, aun soy consciente que soy un prisionero, que me secuestro y que si dejo de complacerlo puede deshacerse de mi, pero lo que más miedo me da, es el tiempo, si crezco mucho el ya no me querrá, pero es algo que no puedo evitar, a pesar de que coma poco para retrasar ese momento está sucediendo poco a poco; no quiero que me remplace porque mi relación unilateral con él, que es de amor/odio aporta dos sentimientos que me mantienen vivo hasta hoy día.
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La puerta se abrió y lo vi bajar con esa sonrisa seductora que siempre tiene
-Hola Eren- me saluda con esa vos tan altanera y cruel
-Buen día Sr. Erwin- más que un sonrisa no puedo darle, pues no tengo nada
-Vengo de ganar un caso muy importante, tenemos que festejarlo- detrás de mi sonrisa se esconde un gran miedo, cuando está feliz usa "juguetes" esas cosas no me gustan, me incomodan, me lastiman, me denigran aun mas.
Se acerca y besa suavemente mis labios agrietados, tengo mucha hambre asique me conviene ser obediente, no puedo soportar otro día sin comer, como de costumbre se quita el saco y la corbata, probablemente la use en mi, por ahora me limito se sentarme a su lado y rosar mi nariz en su brazo, no sé porque pero le gusta, continua besándome, acariciando mis nalgas y muslos, se siente bien
-Párate delante mío- obedezco la orden sin pensarlo, pienso poco cuando estoy con él, porque a él no le gusta
-Desvístete- lo hago lentamente, intentando ser lo más provocativo posible, con un ademan me atrae a él, me besa con pasión mientras toca cada parte de mi adolorido cuerpo, me jira bruscamente y besa mi espalda, no creo que quiera hacerlo de pie, pero es alguien impredecible, como imagine me ata las manos usando su corbata, odio estos "juegos" me enferman, pero no puedo demostrarlo, soy consciente que lo que sea que me haga hoy me dolerá, pero igualmente pretendo poner la mejor cara de placer y felicidad para complacerlo.
Me sienta sobre su regazo como cuando era más chico, besa mi nuca con fuerza, la muerde, deja marcas en mis hombros y omoplatos, comienza a masturbarme lentamente mientras su respiración pesada retumba en mis oídos, poco pasa hasta que empiezo a sentir placer, me da culpa, pero no lo puedo evitar, mi pene se alza con vigor, odio esta parte, esta urgente necesidad, una de las manos de Erwin busca algo en su bolsillo y para mi desgracia encuentra lo que quería, no es nada más que una inocente cinta de tela, fina y bonita, pero nada en sus manos es inocente, ata el listón rosado a la base de mi pene con fuerza, previamente le coloco un cascabel ¿Quién sabe como planea humillarme esta vez? Empuja mi espalda animándome a pararme y luego se dirige hacia un cajón que mantiene cerrado con llave.
-Recuéstate en la cama y abre las piernas, levanta tu trasero lo mas que puedas- mientras lo hago pienso que clase de objeto me introducirá, cuando el está feliz yo estoy triste, seguro me dolerá, para mi sorpresa usa lubricante, debe ser algo muy grande para que tenga esta consideración, veo como me muestras dos esferas metálicas unidas por un largo hilo, ambas son bastante grandes pero nada que no haya sido superado en tamaño cuando se enoja con migo
-Estas bolas chinas tiene otras más pequeñas dentro, cuando se mueven vibran, son bastante pesadas te van a gustar- no sé si creerle, cuando era niño mi madre tenía de esas, pero era un adorno y tenían dibujos, se cómo se sientes en las manos cuando las mueves pero nunca pensé que podían ser también un juguete sexual, me las mete en la boca para que las lubrique, ese cajón tiene mil cosas, siempre es un misterio saber que va a sacar; de a poco siento como la va metiendo con fuerza, me duele bastante pero lo soporto, cuando entra la primera siento su intromisión muy incómoda, me arde la entrada y tengo miedo de que no vuelva a salir, mi respiración se agita a causa del esfuerzo que hago para no quejarme, la segunda duele un poco menos pero aun así me siento asqueado.
Me besa el trasero y las piernas mientras paradójicamente cierra mi ano haciendo precio en mis nalgas, me pone sobre su regazo boca abajo y comienza a darme nalgadas suaves, primero en cada nalga y luego en el medio, las bolas chinas se mueven en ese punto haciéndome sentir cosquillas extrañas, los golpes van aumentando su intensidad
"¿Pensaste que no te dolería o solo lo estas aceptando?" me gustaría fulminar con la mirada al Sr. Conejo pero en esta posición no puedo, en un momento los golpes me dan placer, mucho, mi vos sale por sí sola, las bolas chinas se mueven con fuerza y comienzo a tener calor, mientras se mantenga así podre soportar las nalgadas de los costados, siento como esas cosas en mi interior se vibran cada vez más, es delicioso, es…doloroso, sus palmadas son demasiado fuertes, juro que lo intento, intento no derramar lagrimas pero no puedo, intento con todo mi ser reprimir mi voz adolorida pero es decimado, me arde, me duele cada impacto, espero cada manotazo con miedo y mi cuerpo empieza a temblar, juro que intento soportarlo pero me duele mucho, el calor que antes sentía en mi zona baja ahora está en mi trasero adolorido, probablemente este rojo ya.
Espero con temor otro golpe pero no lo siento venir, solo se escuchan mis sollozos, me muerdo el labio intentando callarme o calmarme, su gran y pesada mano acaricia mi espalda con ternura
-Lo soportaste bien mi niño, ahora ve, sube y baja las escaleras veinte veces, hazlo rápido y no te detengas- me toma del cabello y me para, con un empujón me guía hacia la escalera, cada paso es una mescla de dolor atroz y placer, las malditas esferas se mueven increíblemente bien en mi interior, comienzo mi tarea me duele el trasero pero con cada escalón el placer aumenta, no es la primera vez que me hace subir y bajar las escaleras, sé que tengo que contar los escalones y las veces que subí en voz alta, intento mantenerme concentrado en los números pero no es fácil, se siente demasiado bien, las esferas pesan, siento que empujan hacia abajo pero no se caen, hacen vibrar todo mi interior, siento que el vientre se mueve con ellas, el maldito cascabel no deja de sonar y a cada nueva subida y bajada mi pene se va irguiendo, el listón se siente apretado y me duele un poco pero en comparación con el placer que siento no es importante, me cuesta mantener la concentración, creo y espero no equivocarme, llegue a las veinte, miro a Erwin quien me sonríe complacido, mi respiración está demasiado agitada, mis piernas están cansadas, mi trasero aun duele y estoy muy excitado, se que verme así le gusta, lo veo en sus ojos, me hace un ademan para que me acerque, lo hago lentamente, quiero disfrutar del movimiento.
-Lámelo- no tengo ni que responderle, solo me agacho en la fría roca y recibo su miembro en mi boca, es grande, tal vez demasiado para mi, comienzo lento como le gusta, se que pronto pondrá su mano en mi cabello y me guiara él a mí, dejándome casi sin aliento, dicho y hecho la situación se concreta, mi saliva se escurre por mis labios y me cuesta respirar, intento contener las arcadas que me produce, nuevas y diminutas lagrimas causa del esfuerzo aparecen en mis ojos, pero está bien, aun falta lo principal, el todavía no entro en mi, se que lo hará.
Para mí fue una eternidad pero no se cuanto duro, la cosa es que por fin me saca su pene de l aboca, es un verdadero alivio, puedo toser con calma y volver a llenar mis pulmones de aire, me toma en brazos y me sube a la cama, se recuesta contra la pared y me atrae a él, con su miembro roza mi entrada, solo rezo para que si ha de entrar que me saque las esferas antes; me besa con fuerza lastimando mis labios, dejando un hilo de sangre y baba entre ambos, lo miro con deseo, siento que estoy pronto a acabar, su mano viaja hacia el hilo que sale de mi ano y saca lentamente las esferas, es algo magnifico, mis gemidos se oyen en todo el lugar, me sienta sobre su miembro y me muerde los pezones, logro entrar sin esfuerzos ni complicaciones.
-Muévete, intenta acabar- asiento lentamente, me asusta esa frase "intenta" ¿que me quiere decir?, por ahora no es importante, la urgencia que siento es demasiada, el éxtasis que me llena se ve dolorosamente interrumpido, freno de golpe mis movimientos para mirar mi pene peligrosamente grande, oigo su risa cruel en mi oído
-¿Qué sucede Eren, no puedes acabar?- caigo en la cuenta del objetivo del listón , no es solo para mantener el cascabel es para evitar que el semen salga, me limito a mirarlo con temor, su sonrisa victoriosa me asusta –Continua- obedezco y me concentro en el sonido metálico del cascabel, cada movimiento produce un tintineo, no quiero ver mi miembro me da impresión ,me duele, siento que pronto explotara, esta vez no pretendo contener mis lagrimas, el las desea, no existe otra razón paras ser tan cruel si no. Me pareció una vida hasta que por fin me beso nuevamente, me dio vuelta de manera brusca y me cogió a su gusto, manteniendo el ritmo desquiciado que emplea cuando esta por acabar, mis gritos de placer y angustia se mesclan con los suyos, doy gracias a dios al sentir su mano desatar el nudo, el dolor se calma súbitamente remplazado por una ola de placer, el semen y la sangre que salen de mi pene manchan las sabanas y siento el ardor propio de sus fluidos en mi interior, se deja car sobre mi persona aplastándome en el acto, sus abrazos me envuelven mientras besa mi nuca y mi cabello, lo odio, pero lo amo.
Tras bañarme vuelvo a la mesa, en ella me dejo un plato de sopa de verduras y un caramelo, cuando quiere sabe ser dulce con migo.
"Te podría haber explotado el pido tonto"
-Cállate, tú no eres real
"Yo creo que lo soy, soy lo más real que tienes aquí abajo" miro con fastidio al Sr. Conejo, el tiende a decirme las verdades que no quiero escuchar, a veces creo que él es mi cordura
-¿Qué esperaba que hiciera? No puedo negarme
"Ayer luego de cogerte te dio una gran cantidad de comida, pero luego… ¿que sucedió?" odio que el maldito me haga pensar y razonar, pero capaz en esta ocasión me convenga escucharlo
-Me metió los dedos para que vomitara- procuro no mirarlo, me da vergüenza admitir lo que hice después, le limito a tomar la sopa mientras espero su obvia pregunta
"¿Y luego?"
-Me obligo a comerme mi vomito- me siento horrible al reconocer sus lados malos, no quiero ponerlos en una balanza, temo que los momentos buenos no sean su fuentes como para justificar todo esto
"A la media hora volviste a vomitar por ti mismo, tu cuerpo te lo pidió y sin embargo aquí estas agradecido por un simple caramelo, eres patético, ya te dije, solo tienes que hacer como te aconseje" me como el caramelo y me acuesto, abrazo al Sr. Conejo con fuerza, el me canta un nana para ayudarme a dormir, mañana es otro día, probablemente igual o peor que hoy.
Sueño, sueño con el plan del Conejo, si logro que Erwin duerma aquí aunque sea un noche podre escapar, solo tengo que dejar correr el agua y prender el televisor mientras me mantengo elevado en mi cama, las mantas nailon aran de transmisores y el morirá electrocutado, siempre lleva en su cuello la llave de la puerta, pero luego llegan mis miedos ¿Qué se supone que haga afuera? Ni siquiera se donde estoy, no tengo a nadie, además no es un plan muy seguro ¿si luego cuando baje de la cama de muero yo también? ¿Si nadie me cree y me meten a la cárcel por asesinato? No quiero salir de una jaula para entrar en otra.
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Mi cuerpo está en muy mal estado, me duele cada musculo, no puedo ni levantarme de la cama, mis ojos húmedos ven como Erwin se viste y me mira satisfecho, esto no fue sexo, fue tortura, no sentí placer en ningún momento, de hecho ni se me paro el pene, solo grite por piedad y perdón, perdón por existir, perdón por cualquier cosa que hubiera hecho para merecer tal trato, siento como el colchón cede ante su peso, me acaricia suavemente el pelo mientras me acomoda el flequillo, me mira, solo me mira por un largo rato
-Ya te irás acostumbrando, esto se llama sadomasoquismo, puede que te resulte doloroso, pero te gustará, además hoy fui bueno contigo, mañana te mostrare mas- no tengo ni la fuerza para sonreír como de costumbre, ya no sonrió como antes, de hecho ya no le hablo, no es que lo haga como forma de rebeldía, solo que temo ofenderlo o decir algo erróneo, algo que alargue nuestras sesiones de sexo, estas nuevas cosas que me hacen me van a matar, y si no lo hacen entonces me suicidare, lo sé, quiero morir, no puedo soportar más de esto, es demasiado dolor, tengo sueño….
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-Fue toda idea del Sr. Conejo, forzar el cajón y sacar la picana eléctrica con la cual me acoso estos días, empapar el colchón hasta más no poder y luego matarlo, fue demasiado fácil ahora que lo pienso.
En cuanto llego ya tenía todo listo, la picana estaba sujeta a mi cintura por el elástico del bóxer, corrí hacia él, lo abrasé sonriente y tomando su mano con una mirada lujuriosa lo lleve hacia la cama, su mirada era por demás victoriosa, cuando se sentó tanteo el colchón mientras me preguntaba que diablos había pasado, porque estaba todo mojado, se veía enfadado, rápidamente corrí hacia el otro extremo de la cama y hundí la picana encendida en las sabanas chorreantes, vi su expresión de desconcierto por unos segundos antes de que comenzara a convulsionarse y saliera espuma de su bica, no me detuve hasta que saliera humo de sus ojos, todo, repito, fue idea del Sr. Conejo, yo solo fui la carnada, seguí todos sus consejos, apenas dejo de moverse lo picanee nuevamente en el cuello y con cuidado tome la llave, tuve la precaución de hacerlo manteniendo una manos en el cajón de madera, Conejo fue muy insistente en eso, dijo que así no morirá, y bueno funciono, tome a mi amigo y salimos del sótano, la luz era tanta que casi quedo ciego, afuera hacía calor al contrario del frio eterno del sótano, nos dirijamos al cocina y comimos hasta explotar, miramos dibujitos y cuando sonó el teléfono contestamos, la señora del otro lado buscaba al Sr. Erwin quería verlo esa noche asique le dije
"Lo mate porque él me tenia encerrado, si quieres puedes venir a verlo igual"
luego llegaron ustedes y me apagaron la televiocion , me gusto ir en auto, no recuerdo cuando fue la última vez que me subí a uno pero fue lindo, como en las películas-
El hombre de cabellos negros por fin cambio su semblante serio, se mostro sorprendido al oír con detalle mi vida al lado del Sr. Erwin, mientras una mujer de gafas y cabellos enmarañado dejaba caer las fotos de mi cuerpo lleno de cicatrices y moretones Conejo me miro con alegría, le devolví la sonrisa y acaricie sus largas orejas
-Levi…según el reporte médico y las cosas encontradas en el sótano todo lo que dijo puede ser cierto…es mas creo que lo es…no…lo es, tiene que serlo, si no…sus heridas no se explican- el hombre de nombre Levi me miro mientras se peinaba nervioso, las otras dos personas detrás del vidrio espejado también debían estar viéndome, este hombre me dio una hamburguesa, o algo así, no se escuche bien como se llamaba, seguro debe estar esperando que se la pague ¿Qué le gustará? Como no soy adivino y los consejos de mi amigos siempre fueron útiles los seguí nuevamente
-Sr. Levi usted me dio de comer ¿eso significa que ahora tengo que complacerlo? nunca lo hice con otro que no sea el Sr. Smith ¿Qué le gusta?- no sé porque las muecas ya de por si sorprendías y asustadas de esos dos se marraron aun mas ¿es que acaso dije algo mal? No pude evitar mirarlo con temor no quería hacer enojar a nadie, uno de ellos podía ser mi nuevo amo, quiero evitar más dolor
-Oye mocoso…ya no…ya no tienes que complacer a nadie- lo miro con la sorpresa plasmada en mi rostro, no creo entender, pero no hago preguntas, no quiero que se moleste, la mujer se acerca y me da una foto de otra mujer de largos cabellos castaños recogidos a un lado, tiene un bebe de ojos verdes en sus brazos
-¿Sabes quién es?
-No- de nuevo ambos se miran con una expresión dolida, el hombre toma la palabra
-No importa de todas formas ella está muerta, desde hoy vivirás con la Doctora Zöe Hanji y su marido, Moublit te cuidaran y curaran tus heridas, el es psicólogo te ayudara a encontrar la paz- la mujer acaricio mis cabellos con amor
-En mi casa tendrás mas amigos aparte del Señor Conejo, verás Jean y Mina también pasaron por cosas difíciles ellos serán tu apoyo moral desde hoy, ahora muéstrame esa linda sonrisa que tienes, te daré una galleta- con gusto le sonrío a esa mujer, una nueva casa donde no tendré que complacer a nadie y mas amigos, esto promete bien, aun así, antes de salir d la habitación le dedico una mirada cargada de lujuria al Sr. Levi por si acaso, si algún día quiere venir a cobrarse su hamburguesa con gusto le hare una buena mamada.
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Hola soy Eren Jaeger y tengo quince años, a los catorce fui rescatado por la policía de las manos un pedófilo y ahora voy a una escuela especial con gente que no pudo aprender las cosas a la edad debida, según mi nueva madre Zöe una de las secuelas que el Sr. Smith me dejo fue mi apatía hacia las mujeres, pero eso no importa Jean es el mejor novio del mundo, a veces discutimos pero a él puedo amarlo sin sentir odio ni remordimiento, el Sr. Conejo dejo de hablarme cuando empecé a salir con él, dijo que yo ya no lo necesitaba que ahora Jean y mi nueva familia me cuidarían y no se equivoco, con el Sr. Levi me acosté un par de veces, pero luego él se caso con la Srs. Petra y tras adoptar a Mina se mudaron, cada tanto ella -mi ex hermanastra- me manda cartas que respondo con gusto, mi vida es genial, hasta que cae la noche…porque…en la oscuridad él se esconde, puedo sentir sus celestes y fríos ojos mirarme mientras duermo en los brazos de Jean.
