Los personajes de Naruto no me pertenecen, la historia si aunque me haya inspirado en un libro.
Advertencia: AU, OoC.
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Chapter I
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—Aquí esta su te verde Neji sama— la suave voz de la joven anunciaba su presencia ante el ocupado presidente de industrias Bya Inc. quien no se tomaba un descanso ni es su propia casa.
Despegando la vista de su ordenador lanzó hacia su interlocutora una mirada penetrante que de no estar acostumbrada ya, seguro se sonrojaría como un tomate. Cualquier acto que Neji hacia hacia ella no era más que para hacerla sentir inferior pero ella se negaba a dejarse intimidar por lo que mantuvo la frente en alto. Pudiera ser tímida e introvertida pero por sus venas corría la misma sangre Hyuuga que el hombre frente a ella.
Hinata Hyuuga se negaba a dejarse tratar como piltrafa humana o como simple objeto aunque tal vez su escasa vestimenta dijera algo distinto pero su actitud sería la de una mujer digna. Llevaba un pequeño y ajustado traje de maid, la fantasía de cualquier hombre, un par de medias negras y un liguero acompañados de zapatos altos. Escasamente se sentía como la mujer joven y tímida que se supone que era, en su lugar se miraba al espejo y parecía sacada de una película erótica.
Pudiera él sentirse su dueño y ciertamente lo era pero solo de su cuerpo, no de sus pensamientos, ni su alma. Esta era tan libre como el viento ¿Verdad? Ese hombre al que una vez admiró y amó como un hermano no quebrantaría su alma, por ella, por Hanabi. Por ambas soportaría esa denigrante situación.
Una vez fuera de la poderosa presencia del otro Hyuuga, Hinata cerró los ojos y rememoró fragmentos del dichoso contrato con su ¿Dueño? No, solo era su primo, uno que…la rebajaba a ella a ¿Qué exactamente?
"A disposición de su señor cualquier hora del día, vestir como el señor Hyuuga lo prefiera, mantener una actitud serena y servicial siempre, vivir donde el señor Hyuuga lo decida..." solo por nombrar algunas de las pautas del contrato donde ella dejaba de ser ella.
Apretando la mandíbula la joven de mirada perlada frunció el ceño y se masajeo levemente la cien pues de momento comenzó a palpitarle sabiendo que dentro de poco tendría un fuerte dolor de cabeza pero ¿Importaba ella acaso? No, seguramente Neji no le dejaría recostarse pues consideraba que descansar durante las horas laborales no solo era una total falta de respeto a los demás trabajadores sino que los consideraba innecesarios, con dormir escasas cuatro horas le era mas que suficiente y aun así a ella le concedió el "privilegio" de dormir seis horas.
Llevaba más de una semana al servicio de Neji Hyuuga y el cansancio estaba apoderándose de su cuerpo lento pero seguro. Ella siempre fue trabajadora pero todo dentro de los limites establecidos, llevando una vida saludable donde hacia unas pocas horas ejercicio y se alimentaba acorde a la vida saludable a la que fue acostumbrada antes. Ahora no le quedaba ni tiempo para comer bien, no es que tuviera mucha hambre pues desde que puso un pie en esa casa sentía un nudo en el estomago que le impedía disfrutar siquiera de la comida, solo que su sentido común y de supervivencia la obligaba a llevar un poco de alimento a su estomago. Todo le sabía a.. nada, la comida no tenía sabor, no podía disfrutarla, el agua la mantenía hidratada pero ni con eso lograba que la constante resequedad de su garganta se fuera.
Una ronca risa amarga se escapó de su boca al llegar a la cocina. Su en otrora amado primo Neji era un tirano… necesitaba una lección pero ¿Quien iba a dársela? ¿Ella? No tenía los medios para hacerlo y viviendo prácticamente encarcelada allí no tenía muchas opciones.
Solo esperaba que el Hyuuga se cansara pronto de ella. No creía soportar vivir en constante tensión pues el deterioro de su salud sería inminente. Tomó un poco de agua y recordó un par de ojos negros como la noche, si tan solo pudiese hablar con él pero el contrato era claro. Durante el tiempo que sirviera a Neji Hyuuga no podría ponerse en contacto con él… o cualquier otro hombre sin permiso del ojiperla, de lo contrario tanto ella como su pequeña hermana quedarían desamparadas.
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¿Era un déspota? ¿Un cruel bastardo que coaccionaba a una mujer de su familia para hacerle pagar pecados que no eran precisamente suyos? Neji Hyuuga apretó los puños hasta hacer sus nudillos blancos. En el pasado su tío Hiashi Hyuuga le traicionó y desde su adolescencia había vivido pensando en venganza contra ese hombre pero la vida lo apartó de él antes de cumplir su cometido.
Solo quedaban las hijas de las cuales la mayor sería quien respondiese ante su implacable justicia. Si tenía que hacer de jurado lo haría sin reproche alguno, se dijo mientras cerraba el contrato y lo encerraba en su caja fuerte.
Tenía que sacarse de la cabeza cualquier prejuicio y pensar solamente que este juego solo acaba de comenzar. Cerró el computador, aflojó su corbata e hizo sonar la campanilla. Dentro de poco comenzaría la otra fase de su venganza. Lo único que tenía que lamentar era que Hiashi no estaría ahí. Esperaba que desde el lugar que estuviese se revolcara pues por su culpa su hija se veía arrastrada hacia un juego que estaba dispuesto a ganar a como de lugar.
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Primeramente me disculpo por haber tardado tanto tiempo en actualizar pero aquí estoy de nuevo, no prometo hacerles esperar mucho de nuevo pero haré un esfuerzo.
Agradezco a todas esas lindas personas que se tomaron unos minutos de su tiempo para leer y dejar review.
Puede que piensen que a pesar de haberme tardado tanto tiempo vengo con un capitulo muy corto pero lo he estado pensando y decidí seguir este fic por medio de viñetas, ya saben, menos de mil palabras por cada uno, espero no les moleste. Y finalmente pido perdón por los errores de ortografía.
