Disclaimer:Todos los personajes pertenecen a JK. Rowling.

Este Two-Shot participa en el Reto Harmony + Videos= amor del Grupo HARMONY (HARRRY Y HERMIONE) en fb. Basado en el video Rescue me (modern) de KiwiiChann

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Capítulo Dos.

Harry no puede creer lo rápido que pasa el tiempo. Desde el día de la batalla final en los terrenos de Hogwarts hasta ese momento donde la eternidad se ha convertido en un instante. Sus ojos esmeraldas buscan en la muchedumbre a una persona. Esa misma con la que ha compartido casi cada día y la única que conoce cada aspecto del hombre en el que se ha convertido. Es un momento para celebrar la unión de dos almas separadas por el tiempo, pero unidas por el destino.

Cinco años han transcurrido en medio de una horda de nuevas aventuras incluso más peligrosas. Aunque eso no se debe a la profesión de Harry quién luego de seguir sus sueños de ser Auror, se percató que no quería continuar rescatando al mundo luego de vencer a Voldemort. Además, aquello por lo que valía luchar no se encontraba en el campo de batalla o en los confines de algún calabozo siniestro y oscuro en un lugar desconocido. Las pesadillas siguieron por mucho tiempo, los demonios los persiguieron por años e incluso cuando Harry intento destruirlos uno a uno, la caída de los mortífagos no fue suficiente para derrotar sus miedos.

A mitad de una pesadilla más real que la anterior, Harry siempre encontraba consuelo en un mismo rostro. En esa mirada de chocolate capaz de brillar como un patronus para alejar sus más profundos temores. Cuando el Niño que Vivió necesitaba a su propio héroe, hubo una persona que se alzó desde las penumbras del mundo mágico. Un ser divino capaz de callar a cualquier opositor con su mente brillante y la única responsable de que el Señor Oscuro fuera derrotado para siempre. Hermione Granger fue uno de los pilares principales para la derrota final pues seguramente sin ella, Harry no hubiese sido capaz de resolver aquel acertijo enmarañado que fueron los horrocrux.

Pero Hermione también salvó a Harry de otros peligros. Demasiados para recordarlos todos. Un buen inicio quizá sería el lazo del Diablo en la búsqueda de la piedra filosofal. Sin olvidar su hazaña con las pociones aunque ya no pudiera seguirlo a la siguiente habitación. Entonces fue ella quién le ayudó a averiguar más sobre el basilisco y de cierta manera la única valiente para cuestionar a McGonagall sobre la cámara de los secretos cuando nadie más se atrevía. Pero Hermione no salvó a Harry utilizando únicamente su brillante mente sino también su corazón.

En aquellos momentos cuando nadie más fue capaz de creer en las palabras de Harry porque el era un niño, Hermione se mantuvo firme en sus convicciones e instintos para seguir a su lado. En los momentos más oscuros de su estancia en Hogwarts fue ella quien le abrió las puertas de su corazón para dejarlo entrar y brindarle una amistad que nadie, ni siquiera Ronald, fue capaz de otorgarle. Harry perdió la cabeza al llenarse de ira, de dolor o frustración y quizá hubiese intentado seguir su camino solo, hasta que Hermione lo tomo con gentileza de la mano para mostrarle la verdad.

Harry no estaba solo. Nunca lo estuvo porque cierta persona con piel de trigo le hizo abrir los ojos en momentos fundamentales. Nadie fue capaz de conocer a Harry James Potter por completo sin asombrarse realmente por una hazaña que fue más de sus padres que de él. Sólo Hermione consiguió ver a través de los ojos de un héroe para encontrarse de frente con un hombre forjado por la guerra, temeroso de la muerte pero lo suficientemente valiente para encarar el resto de su vida. Hermione siempre estuvo ahí para Harry, sólo Harry.

Los años siguientes fueron de aprendizaje incluso cuando los muros de Hogwarts quedaron atrás. Las risas en el gran comedor se difuminaron para convertirse en grandiosos recuerdos del Trío Dorado. Las clases, las tareas, las lecciones se convirtieron en armas esenciales para la vida fuera de un colegio. Los compañeros de casa se convirtieron en familia. Los héroes caídos en guerra se transformaron en las figuras a seguir, no en la muerte sino en la vida. Se volvieron ejemplos para seguir adelante tal como William Weasley lo hizo con sus cicatrices. De la misma manera en que George siguió adelante por su mejor amigo, por su alma literalmente gemela.

Cinco años en donde todos comenzaron un nuevo pasaje para conocerse a sí mismos. Un largo proceso donde Harry decidió abandonar su misión como Auror para seguir los instintos que lo llevarían a ser el hombre más feliz del mundo. Sin buscar demasiado se encontró con la familia que nunca tuvo en su infancia. Si bien se convirtió en un Weasley más, también encontró la manera de seguir siendo él mismo al lado de Hermione. Cinco años que le sirvieron para conocer más a su mejor amiga. De entender las razones por las que lucha día a día. De mirar en su interior para conocer los temores en su propia mente de los que Harry jamás escuchó hablar.

En ese tiempo Harry pudo conocer más a la niña escondida detrás de la mente más brillante. Se dio cuenta de la extraordinaria mujer capaz de entender el Quiddicht mejor que muchos aunque no por eso le gustase. Descubrió más acerca de su temor a fallar una materia. De los terrores convertidos en realidad que le impedían formar un patronus incluso siendo la mejor de la clase. Su desinterés por la adivinación porque siempre creyó que el destino no era constante y siempre había forma de escribir una historia propia aunque nadie creyese en ello.

Y si bien el pelinegro ya se encontraba enamorado, de pronto su corazón dejó de ser suyo. El amor lo convirtió en su presa, pero jamás en esclavo. Porque el decidió seguir cada latido de su corazón hasta encontrarse en un rodilla, con palabras brotando de sus labios que quizá ya no recuerda porque las dijo no con la mente sino con el alma. Recuerda la emoción brotando por cada uno de sus poros mientras Hermione le daba el sí a un compromiso ya creado. Ambos siempre estuvieron juntos a pesar de cualquier adversidad. No hubo quien pudiera separarlos por completo a pesar de las discusiones bobas en sus años dentro de Hogwarts. No hubo quien se interpusiera entre ellos luego de que Ron les dio la espalda. No hubo quien compartiera sus risas o sus lágrimas cuando finalmente se liberaron de todo prejuicio e incluso contemplaron desvanecerse en la profundidad de un bosque.

Fue eso precisamente, su estadía a solas entre los altos abetos lo que unió finalmente sus vidas. Harry entendió al librar una batalla en medio de la nada, que siempre hay forma de crear un refugio a mitad de una gran ciudad. No importaba tener un cuarto blindado o si quiera la inmensidad de un paisaje desconocido. Las mayores aventuras comienzan con algo pequeño y las mejores cosas son esporádicas. La mayor fortaleza puede estar hecha a base de almohadas y cálidas mantas. Las mejores cenas pueden constar de leche con chocolate y galletas. Los mejores romances no se escriben en novelas si no que son aquellos tan puros que no deben ser contados. Los héroes más grandes no son aquellos que vuelan sobre las ciudades en llamas, los que tienen la fuerza suficiente para doblar el metal o visión de rayos láser para ver dentro de un edificio. Los verdaderos héroes sólo rescatan a un individuo a la vez.

Cinco años son suficientes para dar un giro de ciento ochenta grados capaz de alumbrar en la más densa oscuridad. Son suficientes para abrir el camino hacia una nueva aventura que el pelinegro no va a emprender solo.

Hermione Granger se considera una mujer afortunada al estar ahí, en medio de una celebración hecha en su honor. En una fiesta más grande de lo que jamás hubiera imaginado para celebrar otra victoria. El amor ha triunfado por sobre todas las cosas. Hermione finalmente ha dado ese último paso para unir su vida a la de su mejor amigo, su confidente y ahora esposo. Aquel hombre maravilloso capaz de entenderla mejor que nadie. Capaz de reconocer su independencia de tal manera que la deja ser Hermione Granger incluso cuando han contraído nupcias.

Ambos han cambiado con el paso del tiempo. Han crecido de diferentes maneras. Han tenido experiencias que los han hecho madurar de forma distinta y a diferentes tiempos, pero ambos han llegado al mismo punto. Ambos se encuentran sonriéndose el uno al otro incluso si están en lados opuestos de aquella tienda en algún jardín de Francia. No hay nadie en el mundo que pueda entenderlos de forma plena. No hay quien pueda perderse en sus miradas de forma genuina. Tampoco hay otra persona que pueda complementarlos de forma irreversible y total.

Hermione ni siquiera pensó en lo que una boda, su propia boda, podría significar en un futuro. Su mente decidió dejarle el paso a las emociones porque no había nada más que pensar. Suficiente esperaron para llegar a ese momento. Siete años de aventuras inolvidables. Cinco años de experiencias que los unieron como aquellos anillos de matrimonio. Dos horas de ceremonia que se hicieron extremadamente largas hasta que finalmente la eternidad se extendió ante ellos como el matrimonio Potter-Granger. El final de una historia de amor para muchos, pero el principio para ellos.

Las varitas escogen a los dueños. Hermione porta una varita con el núcleo siendo parte de un dragón. Esos seres son caracterizados por su sabiduría, su poder y fortaleza. Hermione extendió las alas como un dragón. Su mente la impulsó más allá de lo que cualquier persona hubiese creído posible. Muchos la admiran. Muchos le temen. Pero nadie puede dudar de su lealtad, de sus agallas para enfrentarse a Bellatrix Lestrange y de ser posible hubiera hecho lo mismo frente a Lord Voldemort. De todos los habitantes del mundo mágico quizá fue la primera en perderle el miedo al nombre después de Harry y Albus Dumbledore.

La varita de Harry contiene un núcleo con la pluma de la cola de un fénix. El fénix significa esperanza. Es el renacer de las cenizas. Un nuevo amanecer. Una oportunidad de seguir aprendiendo y vencer la barrera del tiempo, el espacio y la muerte. Harry fue la esperanza del mundo mágico. Fue ese amanecer luego de la guerra. Fue la chispa que todo un mundo necesitaba para encender sus propios anhelos y esperanzas. Su desempeño en el Torneo de los Tres Magos fue capaz de darle luz al sueño de Fred y George. Pero también fue la primera lección sobre el dinero y la muerte.

Ambos seres, dragones y fénix, parecen ser completamente opuestos en comparación. Pero eso se debe a que necesitan serlo si quieren complementarse. Tal vez sea cierto y el destino ya esté definido.

Harry deja de estar absorto en sus propios pensamientos cuando es hora de brindad por un futuro lleno de felicidad.

-La mayoría de las veces, estamos buscando algo. – Empieza Harry. – A veces es gloria, dinero, reconocimiento, fama, aventuras o éxito. Lo hacemos desde que somos niños. Ya sea para impresionar a nuestras familias o para ganarnos el respeto de nuestros amigos. Podemos volvernos alumnos ejemplares o bien, ser completos idiotas en el camino.

Varias personas se ríen ante la expresión y Harry mismo sonríe ante la reacción. Hay tantos rostros sonrientes en ese momento que es una escena digna de recordar por lo que Harry se toma un momento para digerir cada rostro, cada sonrisa. Es claro que los Weasley están ahí aunque todavía se extraña la presencia de Fred. Fleur se ha integrado a la familia cuando finalmente Molly entendió que su amor siempre fue sincero. Además de que se volvió una gran amiga de Harry y Hermione. No es por nada que arriesgara su vida por voluntad propia siendo una de los siete Potter.

Luna Lovegood y su padre también se han unido a la celebración. Cada compañero de Harry en sus años de Hogwarts se encuentra en la gran boda del mundo mágico. Cada compañera de Hermione hace lo mismo. Cho Chang también es parte de la familia. Incluso Viktor Krum dejó de lado el Quiddicht para estar presente. La gran sorpresa para muchos, pero no para los recién casados, es la presencia de Draco Malfoy.

"-Creemos que podemos conseguir la gloria a través del dinero. Pensamos que acumular oro en un banco nos va a convertir en los dueños del mundo. Pero no puedes comprar la vida con galeones. No puedes pagar por la felicidad con un metal brillante. No puedes convertirte en dueño del paraíso si no crees en la vida después de la muerte. Muchos dirán que el dinero abre puertas para alcanzar la felicidad y de cierta manera tienen razón. Pero también debemos recordar que no sólo existe lo qué consigues sino también el cómo. A veces nos perdemos dentro de nosotros mismos. Nos dejamos llevar por la monotonía o por lo que nos resulta más sencillo. Dejamos de seguir nuestros propios sueños para hacer realidad los de alguien más incluso si eso nos convierte en infelices.

Nos olvidamos de quienes somos realmente y entramos en una guerra contra nosotros mismos. Es ahí cuando entre alguien a nuestras vidas. Puede ser alguien a quién jamás hemos visto o a alguien que conocemos de toda la vida pero, la vemos por primera vez. Sin importar cuántas veces hayamos conversado con esa persona. Sin importar cuán bien creemos conocerla, el sentido de lo que es real y no, se pierde. Entonces cuando te mira directamente a los ojos, te das cuenta de que quieres compartir el resto de tu vida con ella.

Y a veces no estamos preparados para aceptar ese cambio. Seguimos buscando el oro hasta debajo de las piedras hasta que nos damos cuenta del verdadero sentido de la vida. A veces es mejor ser dueño de nada a ser dueño del mundo entero. Porque cuando estamos a mitad de la nada sin un lugar al cual llamar hogar, sin alguien a quién poderle decir familia, y sin un centavo en los bolsillos, no podríamos ser alguien más que nosotros mismos.

Es entonces cuando recordamos por qué luchamos, por qué morimos y por qué vivimos."

Harry se acerca a Hermione y nuevamente se arrodilla frente a ella mientras toma su mano delicadamente.

"-Si son afortunados encontrarán a alguien como Hermione. Alguien que se mantenga a tu lado cuando consigues una victoria, pero que se quedará incluso más cerca cuando te hayan derrotado. No será alguien que te diga la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto. No librará tus batallas internas ni dará los pasos que tú debes dar. Pero te acompañará en cada decisión que tomes sin dudarlo. Será alguien que te motive a ser la mejor versión de ti sin necesidad de palabras. Y cuando cierres los ojos, pienses en el hogar que has dejado atrás, no verás una casa, una habitación o un lugar porque tu hogar se habrá convertido en esa persona. Desearás volver a su lado cada instante que estén separados y cuando finalmente estés de vuelta, entenderás que nada puede derrotarte.

Es imposible definir ese sentimiento al principio cuando ni siquiera podemos entender lo que sucede con nosotros mismos. Pero algún día estarán en mi lugar. Al lado de la persona a la que más aman en el mundo, dispuestos a compartir cada día y cada noche, sin importar lo que pase, con ella. Sentirán una conexión instantánea que, si somos afortunados, experimentaremos una sola vez en la vida.

Recuerdo ese momento, cuando todo cambió y Hermione dejó de ser mi mejor amiga para convertirse en el amor de vida. No sabía entonces que estaba perdidamente enamorado. Todos saben que soy un poco lento en esas cosas."

Nuevamente todos se ríen. Hermione también lo hace aunque de forma entrecortada pues un nudo se ha formado en su garganta ante las palabras de su esposo. Es increíble lo que Harry está haciendo en ese momento. Hermione sabe mejor que nadie que Harry no es un hombre de palabras, pero tal como lo hiciera una vez al pedirle matrimonio, Harry está diciendo lo que su corazón le indica. Ciertamente no podría ser mejor.

"Pero recuerdo haber pensado que sin importar lo que fuera, era bueno. Era tan bueno que de hecho era lo mejor que me había pasado en la vida. Quizá no fue justo si toman en cuenta que no tuve muchos momentos felices en mi infancia y que mi recuerdo más feliz era la imagen de mis padres reflejada en un espejo. Sin embargo, hoy repito esas mismas palabras. Hermione Jean Granger, eres lo mejor que me ha pasado en la vida."

La trigueña no puede contener las lágrimas por más tiempo. Se abalanza sobre Harry rodeándolo con los brazos. No podría ser más feliz que en ese momento. No puede creer lo que está sucediendo. Parece un sueño hermoso y teme despertar de un momento a otro. Pero a veces la realidad supera a la fantasía y otorga los mejores regalos a aquellos que nunca lo pensaron dos veces antes de sacrificarlo todo por un bien mayor.

"¿En verdad crees eso?" Pregunta Hermione sin romper el abrazo.

"No lo creo. Estoy seguro."

Son los momentos inesperados los que cambian el rumbo de las cosas. Un minuto donde el amor se extiende hasta consumir todo a su alrededor. Un momento donde la muerte prevalece sobre la vida. Un resquicio por donde el gélido viento hace su aparición para llevarse todo rastro de alegría o bien, esos días donde al despertar; te das cuenta de que ya no eres la misma persona del día anterior. Puede ser sobrecogedor, pero la vida siempre se ha tratado sobre el balance. No hay vida sin muerte, pero tampoco podría ser de la forma contraria.

Harry ha experimentado los altibajos mejor que nadie. Entiende de primera mano el cambio súbito. En un momento era sólo otro chico viviendo en casa de sus tíos. No era una vida sencilla, pero era todo lo que tenía. Al siguiente se daba cuenta de que sus padres no murieron en un accidente y de que realmente tenía la oportunidad de ser alguien en el mundo. Si seguía sus sueños en un universo lleno de magia así como de fantasía, podía ser mejor de lo que tío Vernon le dijo que podría llegar a ser. En un segundo se convirtió en un mago, pero luego la responsabilidad de derrotar a Lord Voldemort cayó sobre sus jóvenes hombros apenas en su primer año.

Cambios radicales sucedieron uno tras otro obligándolo a madurar a una velocidad casi vertiginosa. Aunque eso no siempre significa que lo hubiese hecho de la mejor manera. Incluso con el apoyo de Hermione o de Ron, una parte de él siempre se sintió solo. Sin importar cuán bien recibido fuera en los brazos de Molly Weasley, siempre se sintió fuera de lugar. Hasta que entendió el verdadero significado de la familia. Hasta que aprendió a aceptar el pasado, pero también a dejarlo ir de una vez y para siempre. Quizá ese fue el paso más difícil en toda su vida.

Harry recorre con la mirada a todos los presentes mientras en su mente se forman las imágenes de esas personas incapaces de acompañarlos en ese momento. Se pregunta si sus padres están orgullosos de él. Harry sonríe pues sabe que ninguna decisión tomada le haría sentir tan feliz, realizado y dichoso que haber contraído matrimonio con Hermione. Después de todo, Hermione es la mejor hechicera que el mundo mágico jamás haya visto. Además de ser una bruja excepcional, es una mujer maravillosa en todo sentido. Poseedora de una mente brillante y un corazón bondadoso dispuesto a ayudar a cualquiera que lo necesite. Desde los más pequeños seres hasta aquellos a los que usualmente se les teme. Valiente a pesar de las circunstancias. Amorosa como nadie más en el mundo. No hay nadie mejor.

El pelinegro deja de preocuparse por el resto del mundo cuando sus ojos se posan sobre el amor de su vida. No importa cuánto lo intente, no puede creer lo afortunado que es. Siendo dueño del mundo como un héroe, siendo dueño de nada, no importa ya. Hermione lo ha aceptado como su esposo y han reforzado un compromiso cumplido por años. El compromiso de mantenerse juntos a través de la adversidad. De amarse en los buenos momentos, pero también en los malos. De seguir unidos cuando el oro abunde y cuando sólo quede polvo en sus bolsillos. Una promesa de amarse incluso cuando la muerte interfiera nuevamente en sus caminos aunque claro, la capa de invisibilidad es suficiente para mantenerlos protegidos por largos años. Quizá sean un nuevo capítulo en ese viejo cuento, ocultándose bajo el manto de la muerte hasta que ambos estén listos para ver hacia atrás y sentirse conformes con lo que fue de sus vidas.

Si bien el ojiverde contempló su muerte varias veces estando cara a cara con Lord Voldemort, nunca se imaginó a sí mismo siendo viejo al lado de alguien. Hasta que esa persona le abrió los ojos a un mundo completamente diferente donde lo absurdo se vuelve cotidiano y lo cotidiano se transforma en algo extraordinario. En algún momento se dio cuenta de lo que en verdad significaba ser un mago, más allá del poder otorgado por una varita o la guerra. Significa que puede compartir no sólo unos setenta años más con Hermione sino más de doscientos. Una larga vida en compañía de la mujer de sus sueños. Incluso si tardó demasiado en darse cuenta de ello.

Fleur Delacour diría que son almas gemelas. Tal vez porque William es la suya y es fácil sentirlo cuando la herencia mágica de una Veela corre por tus venas. Aún cuando es una cuarta parte de tu ser. Quizá tenga razón al decirlo. Quizá el destino no les deparaba ese camino donde bien pudieron terminar en circunstancias diferentes al lado de Ginny y Ron respectivamente. Pero los Weasley son familia de una forma diferente, unidos por el amor fraternal más que por uno incondicional. Vivir con ellos cada verano, unirse a las cenas familiares así como internarse en el callejón Diagón juntos.

Todo eso parece diferente a las conversaciones a media noche frente a la chimenea en la sala común. Es un lejano recuerdo comparado a esos momentos inexplicables a mitad de la guerra. Quizá una horrible cena, sólo Merlín sabe lo horrendo que sabía la sopa de hongos silvestres, o un baile improvisado para disipar la nostalgia. Esos momentos que nadie más comparte con Harry y Hermione, ni siquiera los Weasley.

Momentos especiales que lo significan todo para ellos dos. El recuerdo de la primera vez que pasaron una Navidad juntos. Disfrazados como un viejo matrimonio recorriendo las calles para encontrar de pronto, la tumba de James y Lily Potter. Un encuentro doloroso pero especial para el joven Potter. Quizá el origen de su primer sueño con Hermione como la única protagonista. Tal vez desde ese momento Harry se imaginó a sí mismo envejeciendo junto a Hermione.

Tiempo después surgió una misión destinada para Hermione a pesar de que ella no fuera un Auror. Una misión de rescate en Australia para recuperar lo que perdió al iniciar esa última batalla. Pero aunque solamente Hermione estaba capacitada para hacerlo, no podía lograrlo sola así que decidió pedir el apoyo de su mejor amigo.

No hubo forma alguna en la que Harry pudiera o quisiera negarse porque Hermione tenía la oportunidad de recuperar a sus padres. Harry quería darle a Hermione algo que él jamás podría recuperar. La muerte y el olvido son cosas muy poderosas en diferentes sentidos, pero una de ellas puede dar marcha atrás mientras la otra es permanente.

El mundo entero se convierte en una imagen de fondo para Harry. El sonido de la música se desvanece para dejarlo a solas con su esposa. Una sonrisa se abre paso en sus labios ante el solo pensamiento de esa palabra. Hermione no será la señora Potter porque no hay necesidad de cambiarse el nombre cuando ya se pertenecen de forma absoluta. Aunque tal vez Harry decida dejar toda la fama, los reflectores y convertirse en Harry Granger. La idea no le suena mal, pero todo pensamiento puede esperar cuando Hermione sigue entre sus brazos.

Ambos se dirigen a la pista de baile. Ahí es cuando Harry se siente más agradecido que nunca con Minerva McGonagall y sus lecciones de baile antes del baile de Navidad. Por supuesto que el recuerdo de su pelirrojo amigo bailando con la profesora aún no abandona su mente, pero un nuevo recuerdo se está creando al compás de sus pasos.

No hay palabras suficientes para describir ese momento. Ambos parecen desprenderse del suelo y flotar suavemente en el aire al ritmo lento de alguna canción. Ambos perdidos en el tiempo, en el espacio así como en la mirada del otro. La conexión instantánea entre ellos resurge con más fuerza que nunca dejando en claro que ésta vez es para siempre. De hecho, ninguna piensa conformarse con menos. Han esperado demasiado, luchado hasta el cansancio, superado obstáculo tras obstáculo por una oportunidad que no piensan dejar ir. Así es la vida.

"-Creo que en verdad me gustas." Murmura Hermione en broma mientras la sonrisa en sus labios la delata.

"¿Eso crees?"

La trigueña asiente mientras recarga el mentón sobre el hombro de Harry. Lo acerca más a su cuerpo para embriagarse con su esencia. Para sentirse de nuevo en casa y reconocer que no existe otro lugar en el universo en el que prefiera estar. Harry es su todo. Su muro cuando ella siente que va a derrumbarse. Su apoyo cuando no puede más. Su confidente cuando las palabras se desbordan por las emociones encontradas. Su paño de lágrimas cuando el dolor la supera. Su mejor amigo cuando no existe nadie más dispuesto a escucharla. La parte complementaria de su amor, de su alma. Y Hermione piensa que quizá Fleur se equivoca respecto a las almas gemelas pues no son dos sino una divida a la mitad. Haciendo que alguien se sienta incompleto hasta encontrar la mitad que le falta.

"Me alegro." Suspira Harry contra el cabello de Hermione. "Porque no importa lo que pase, eres todo para mí y siempre lo serás."

Hermione da medio paso hacia atrás, lo suficiente para perderse nuevamente en esos ojos de esmeralda. Sus labios rosados se abren con ligera sorpresa mientras su corazón late desbocado en su pecho.

"¿Siempre?"

"Siempre." Confirma Harry con seguridad. "Voy a amarte por el resto de mis días."

Fin

Nota de la Admin: Espero les haya gustado este reto, agradezco a todos los lectores, proximamente habra un nuevo reto, nos leemos despues saludos