Sospechas
-Yuu…- susurro la joven – estoy bien, no tienes que venir a verme a diario – sonrió
-Tengo que venir a verte no quiero que vuelvas a hacer una idiotez– exclamo mientras apretaba con fuerza la mano que la morena había extendido en su dirección
-está bien, gracias por venir – rindiéndose en realidad e joven frente a ella era alguien realmente terca – es aburrido estar en una cama así, ¿puedes prender la televisión?
-Claro- se paró del asiento y fue hasta la pared que estaba paralela a la cama de la chica apretó un diminuto botón en esta para que segundos después un pequeño rayo de luz se volviera una pantalla de luz en el que se veían imágenes - por cierto ¿Cuándo te dan de alta?
-mañana o pasado mañana – exclamo la joven – lo bueno es que hoy me quitan la intravenosa, me duele
Eso te pasa por tonta – exclamo molesto el joven – jamás volveré a llevarte a una pelea robótica – la joven le miro preocupada y antes de que ella preguntara algo más el joven exclamo
-yo tampoco volveré a ir – volvió a sentarse junto a la joven
-¿piensas hacer el examen de ingreso a la universidad tecnológica de San Fransokyo? – pregunto ilusionada, sabiendo que la mejor manera de que el joven se alejara de lo malo era que se rodeara de nuevos amigos y un ambiente adecuado
- si – proclamo cogiendo la mano de la joven nuevamente
Hiyori era una periodista que había vuelto del extranjero hace algún tiempo, después de terminar la universidad en un tiempo record de solo dos años, ahora estaba haciendo un artículo de peleas robóticas ilegales para entrar a trabajar de manera permanente al diario de San Fransokyo. Mientras hacia su investigación al respecto había conocido a Yuusuke un joven peleador con el que había entablado una fuerte amistad, hasta hace unas semanas cuando un tal Yama queriendo derrotarlo secuestro a la chica que a pesar de salir herida escapo de los secuaces de este para que al final Yuusuke ganara.
Después de aquello el joven llevo a Hiyori muy preocupado al hospital y a penas la joven abrió los ojos este término confesándose, la chica aun no le había respondido, pero esas sonrisas y esos agarres de mano hacían al joven pensar que tal vez ella le daría una respuesta asertiva.
-Oye…- canturreo - ¿sabes quién está en la habitación del costado?
-tu curiosidad ya hizo que te lastimaras, ¿es que acaso no aprendes? – pregunto algo molesto
-soy periodista, además si vamos a ser novios puedo contar en que tú me vas a salvar ¿verdad? – Volvió a sonreír de manera preciosa, ante el joven que sentía su corazón salir de su pecho –también quiero estar contigo – apretó más el agarre – mas como amigos, por favor cuida de mi
Yusuke debía de ir a terminar la regularización de unos documentos para la prueba que sería mañana
*¿sabes quién está en la habitación del costado?*
Uno de los defectos que tenía la morena era ser excesivamente curiosa, el chico no poseía esa curiosidad, pero eran ocasiones como aquella en la que Hiyori hacia florecer en el curiosidad
*rayos*
Dio media vuelta al pasillo y con algo de duda y temor se acercó a la puerta donde lo primero que le llamo la atención fue que esta no tenía un nombre en la planilla de la puerta
*¿Habrá realmente alguien aquí?*
Ya sin tanto temor abrió la puerta con su celular listo para tomar una foto y hacerle ver a su novia que en aquella habitación no había nada. Grande fue su sorpresa cuando vio en la camilla de la habitación a un chico conectado a múltiples aparatos, se acercó temeroso mirando el electrocardiógrafo y el respirador artificial.
Tomo una foto de manera rápida y se fue nervioso por haber entrado en un cuarto al que no estaba autorizado.
-Al paso de un par de horas en la cola ya estaba a punto de terminar con esos molestos tramites para dar un simple examen en la exposición tecnológica que se daría mañana – tsk – chasqueo la lengua molesto, llevaba como quince minutos buscando una oficina de informática para que dieran su credencial con el número de participante que seria.
-¿Estás perdido? – observo en dirección a la voz y vio a una rubia alta con unos grandes lentes rojos sonriéndole mientras se acomodaba una bata blanca
-¿se nota? – sintiéndose atrapado
-es la tercera vez que te veo pasar por aquí – le informó – además mira – mostrándole su carnet universitario – tengo la responsabilidad de ayudar a los aspirantes, mucho gusto me llamo Honey Lemon
-¿Honey Lemon? – pregunto extrañado por aquel peculiar nombre
-es un apodo, pero me gusta que me llamen así – confeso – y bueno…¿Qué oficina estas buscando?
-la de informática
-sígueme – mientras empezaba a andar, a lo que el joven no tuvo problemas en seguirle el paso
Fueron por unos pasillos que él no había pensado tomar, para después bajar a un planta subterránea que él no conocía y ahí, escondida al fondo del lugar se encontraba la bendita oficina de imformatica.
-dame el recibo de matrícula – el joven se lo paso, así la chica empezó a hablar con un señor que la recibió cálidamente y comenzó a buscar algo en su computadora
Se decidió en enviarle la foto que había tomado al vecino de la habitación de su novia, para que esta no fuera a curiosear
-¿enviando mensajes? – Honey Lemon apareció frente a el con la credencial que lo acreditaba como aspirante hacia el examen del día de mañana
-si – sonrió de manera inconsciente
-¿a alguien especial? – molesto la joven, a lo que el frunció el ceño y se sonrojo de manera leve
-a mi novia…- era la primera vez que lo decía pero debía de admitirlo se sentía bien
-owww… ¿algún mensaje amoroso? – entusiasmada
-no una foto del paciente que es su ¨vecino ¨ de habitación – contesto buscando la carpeta donde estaba guardada la foto
-¿te molesta si veo?
-no -contesto dejando que la chica se posicionara a su lado para ver la pantalla del aparato
La joven perdió su sonrisa del a nada, el joven se extrañó por ello y antes de que Yusuke lograra preguntar por el súbito cambio de actitud de la rubia esta pronuncio
-Tadashi… - en un llamado que más parecía un gemido de desesperación
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