Decisión

-y ¿no siente algún mareo? – observe al señor delante de mí y no pude evitar soltar un suspiro

-no, ninguno

-mm… ya veo – mientras comenzó a anotar algo en una tablilla llena de hojas en las que de seguro estaban mis datos – tome –le entrego la tablilla a una enfermera que se encontraba a su lado

De manera lenta camino hacia mi junto con la enfermera, y como estaba aún echado en la camilla el doctor tuvo que sentarse en la silla que estaba al lado de mi cama.

-voy a escuchar sus latidos, por favor…- antes que dijera más me agache y deje que el pusiera la punta de su estetoscopio en mi espalda.

Después de unos minutos pidió la tablilla y siguió escribiendo en las hojas de manera veloz.

Llevaba haciéndome preguntas y algunos exámenes desde que había despertado, habían revisado mi vista, mi presión arterial, habían mandado una prueba de sangre al laboratorio y la verdad estaba cansado, incluso me sentía irritado, si esto seguía su rumbo actual definitivamente perdería los estribos pronto.

No solo eran los dichosos exámenes que me practicaban lo que me fastidiaba, no, otro factor era que el doctor me miraban como si fuera la cosa más interesante del mundo, como con deseos de decirme algo y cuando al fin, parecía decidido a decirme algo, volvía a hacerme alguna prueba.

-¿sucede algo malo? – mis dudas no podían quedarse más en mis pensamientos

El doctor que hasta entonces me estaba mirando en completo mutismo, pareció salir de su burbuja, intercambio una mirada con su ayudante, que levanto los hombros dándole a entender al hombre que tomara su decisión él solo, lo cual cabe recalcar me dejo aún más intrigado que antes.

-vera joven Hamada – empezó, ¡al fin! – esto es un poco difícil de decirle…

Y volvíamos al punto de partida, el guardándose algo que de seguro yo debía enterarme, la enfermera sin decir nada y yo a punto de perder la compostura por el cansancio que tenía, eso y la pregunta, en realidad muchas preguntas, que se resumían en una, si yo me sentía bien o no.

-¿Cuál es el último recuerdo que tiene?

Puse un gesto molesto, la verdad no era algo agradable de recordar

-En el incendio de la feria tecnológica, con una pared encima de mí, la cabeza me dolía mucho y luego me desmaye, ¿verdad?

-Si – el doctor se quitó sus gafas y me miro de forma seria, lo cual me preocupo y tenso al instante – vera, por la falta de atención inmediata usted sufrió problemas estructurales y metabólicos, ocasionados por hipoxia y …

- ¿estuve en un coma? – sabia sobre el tema, por lo que los términos que el médico utilizaba me eran conocidos y en segundos mi mente planteo esa respuesta.

El doctor se sorprendió un poco y luego volvió a ponerse sus gafas

-Definitivamente eres el hijo de Hamada – san – vi como una corta sonrisa nostálgica se atravesaba sus labios – pero tienes razón, estuviste en un coma.

-¿Cuánto tiempo? – me asustaba que hubiera pasado mucho, porque mejor que nadie, sé que el tiempo es algo de lo que no puedes recuperar.

De repente, la puerta se abrió de manera estrepitosa, con alguien gritando que ya no era hora de visitas, no pude evitar sorprenderme, durante unos minutos no sabía que hacer.

-Tadashi! – ahí intentando entrar mientras era jalado por una enfermera, estaba Hiro, intente ponerme de pie, pero el doctor y la enfermera me lo impidieron.

-Hiro!- también lo llame, quería verlo, hablar con él, desde que había escuchado su voz no pude evitar ponerme ansioso por volver a verle.

- Enfermera! , ¡Deje pasar al chico! – grito el doctor, mientras relaje mis músculos para dejar de batallar con mis opresores.

-gracias – le respondí al doctor que me miro.

Cuando lo tuve en frente a mi supe que el tiempo que había pasado no eran solo un par de meses, ahí estaba él, con sus característicos pelos desordenados y su estilo de ropa usual, pero me di cuenta que había crecido.

Al cruzar las miradas, supe que él se hacia la misma pregunta que yo.

¿Era todo esto real?

Estuve tan concentrado en nuestras miradas que ni siquiera me percaté de que él había estado avanzando en mi dirección hasta que lo tuve unos centímetros de mí.

-Ta..¿Tadashi?- el brillo en sus ojos demostraba cuanto le costaba creer todo esto, todo el lio en su mente

-Aquí estoy – le respondí

El cerrar de la puerta, fue lo que nos sacó a ambos de ese pequeño momento entre ambos, que por casi un minuto miramos la puerta, para después volver a mirarnos.

-Hiro…- llamé algo preocupado

Sus ojos acuosos soltaron las primeras lágrimas

-bakadashi…- susurro mientras se limpiaba las lágrimas

Se lanzó hacia mí, sentí sus delgados brazos apretarme lo más fuerte que podía y aunque los músculos me dolían a horrores no lo pare, yo también me aferre al cálido contacto.

-perdóname

Nos separamos unos momentos, a cuenta nueva empezamos a observarnos y nuevamente sentí un chispazo y algo especial en el ambiente, a mi mente vinieron los recuerdos y tantos pensamientos que tuve al estar en coma, recordé que ante mí mismo había admitido que amaba a Hiro, que amaba a mi hermano menor.

-rayos…- maldije el endemoniado dolor de cabeza tan repentino que me obligo a romper el contacto visual con Hiro.

-¿Estas bien? – pregunto él rápidamente

-si – tan rápido como apareció el dolor, este se había esfumado

-tal vez debería llamar al doctor

Sonreí, la verdad se le notaba preocupado y eso me hacía sentir feliz

-tranquilo bebé – revolví sus cabellos

-¡oye! – me reclamo con molestia, como antes

Reí levemente ocasionando que mi hermanito frunciera el ceño y mirara en dirección a la pared

-te extrañe – mencione

Él se volteó de manera lenta hacia mi dirección

Acerque mi mano a su rostro y lo acaricie suavemente comprobando que su piel seguía siendo suave, tersa y mullida.

Unas ganas bestiales de besarlo me impulsaron a acercarme a él, y cuando nuestras respiraciones se encontraron sentí mi cuerpo adormecido al percibir su olor.

¿Él sentirá lo mismo?

La duda me ataco en instantes, que hicieron que efectivamente le diera un beso, pero no en la boca, sino en su mejilla. No podía obligarlo a nada, tampoco quería confundirlo por lo que sentía, así que desde ahora debía de conquistarlo o al menos intentarlo.

-yo… también te extrañe – musito levemente sonrojado

Creo que el camino que me he trazado desde ahora no va a a ser fácil, pero si es por Hiro creo que vale la pena arriesgarse.

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CHICOS NO ME MATEN!, es solo que me metí a un concurso, unas actividades en la U, profesores que dejan muchos trabajos y unos problemas personales y económicos (maldita pobreza TuT).

Espero que les haya gustado esta conti, me costó hacerla, este capítulo iba a ser más grande, pero cuando lo hice mi lap se apagó (creo que tiene un virus…=v=) y yo como estaba escribiendo perdí el documento y aunque me acuerdo más o menos que escribí no salió tan largo.

Gracias por los reviews Los amodoro pequeños lectores :´D.