...
..
.
Ya lo se, me mataréis, me lo merezco. :(
No tengo escusa, la imaginación no me viene, y sinceramente no me apetece escribir... patética XD
Pero cuando lo hago... CHAN, del tirón me sale XD
Prometo cosas que lo luego no cumplo, a si que para no defraudaros ( y defraudarme)
No os prometeré cosas que NO pueda cumplir.
Os prometí, *_* , que abría RATED M, pues... no.
Simplemente escribí y escribí, y me salió sin Lemmon. Y cuando miré lo que os había prometido, me quedé *0*
LO SIENTO
RECUERDO 8
No sabía si él podría sentir lo que yo estaba sintiendo en ese instante, pero de lo que sí estaba segura, es de que él no se movía, y yo estaba descontrolada. Su cuerpo era… perfecto, y eso que para mi edad había visto muchos, pero como el de Cell… ninguno. Simplemente perfecto.
El calor que yo sentía en ese entonces, no lo había sentido jamás.
Yo seguía acariciándolo lentamente mientras mis ojos no se separaban de los suyos, porque tenía miedo de que si miraba lo que estaba tocando, el "hechizo" se rompería. Aunque hay hechizos que son… limitados.
―¿Se puedes saber que estás haciendo? ―me dijo Cell muy despacio
―No… no lo sé. ―¡Oh! Claro que lo sabía. Estaba disfrutando del momento. Sin embargo… él no parecía disfrutarlo tanto como yo, aunque tampoco le escuchaba quejarse.
A, por cierto ¿debo recordar que nuestras narices estaban a escasos centímetros? No solo era su cuerpo, si no… todo él, sus ojos, su cuerpo, su carácter… TODO. Cuando estaba en su forma original, me infundía respeto y admiración, pero en su forma humana… él simplemente me enamoraba, allá por donde iba.
Yo suspiré largo y muy despacio, sin llegar a cortar el ambiente que había.
―¿Vas a estar tocándome por mucho más rato? ―¡maldita sea! ¿Dónde estaba su tacto? Yo estaba que ardía en llamas, y él…él… ¿a caso no sentía nada?
―¿Te… te molesta? ―y él parecía… sorprendido con mi pregunta.
Cell se echó un poco hacia delante, y se paró justo cuando nuestras narices se rozaban.
―Digamos que… es agradable. ―Fue entonces cuando yo solté todo el aire que tenía en los pulmones. Casi podía escuchar como mi "yo" interna gritaba de la emoción. Y yo no pude evitar que las comisuras de mis labios se levantaran en una sonrisa cálida. Y cuando tras unos segundos, pensé que no podía ir nada mejor, que él se movió, bueno… movió uno de sus brazos que le apoyaban, para después ponerlo en mi cintura… y aunque llevaba la ropa de entrenar puesta, mi parte de arriba estaba formada por una camisa deportiva que me llegaba justo por debajo de los pechos. Y justo sus dedos hicieron contacto con mi piel, yo no pude evitar estremecerme y dejarme llevar por lo que estaba sintiendo, a si que entrecerré los ojos. Su tacto era mucho más cálido de lo que yo había pensado. Mi piel se erizó, y él pareció notarlo, aunque de por sí, sus manos me hicieron notarlo, porque lo que era él, seguía igual de serio y orgulloso que siempre.
No hacía falta decir que yo estaba en la gloria… pero él…
―Agradable no… muy agradable… ―¡bien! Justo eso era lo que me faltaba para… ―pero estoy perdiendo mi tiempo contigo ―justo eso fue lo último que escuché, antes de estar de culo en el suelo. ¿Pero no le parecía… agradable? ¿Entonces eso a que venía?
Y antes de que pudiese entenderlo, él ya no estaba en la sala, y yo me quise morir en ese instante. No sé si de frustración, o de nerviosismo al ver cómo mi cuerpo, pero sobre todo mis manos temblaban ligeramente al recordar lo vivido.
Después de ese día, las cosas se complicaron, Cell me ignoraba totalmente, y yo cuando le veía, solo me quedaba paralizada mirándole. Lo peor, es que mis hormonas solo iban en su dirección, ya no me importaban los demás, solo él… solo volver a acariciarlo una vez más… pero yo sabía que eso era imposible.
Mis entrenamientos fallaron. Yo estaba muy distraída, y los entrenamientos iban fatal. Freezer seguía a su bola, ya no entrenaba conmigo, y Cell… ni si quiera me miraba, a si que en ese momento, estaba completamente sola. Los humanos que había por allí no se atrevían a acercarse a mí, bueno… no los humanos, no los no humanos. A sí que la mayor parte del tiempo la pasaba con el Dr. Post y con Guía. Aunque más con el último, ya que el Dr. Post a veces se le iba la pinza y hablaba solo… y a mí me daba mal rollo, a si que la mayor parte del tiempo la pasaba con Guía.
Había descubierto que tenía un gran olfato, por él, podía distinguir a cualquiera que pasaba por delante de él. Y también, sabía si eran humanos o no y donde estaban en todo momento. Charlábamos de casi todo, pero a él, lo que le interesaba sobre todo, era el comportamiento de los humanos: quería saberlo todo sobre ellos. Y a mí no me importaba contarle todo lo que sabía, aunque a veces me quedaba sin respuesta a alguna pregunta como por ejemplo: ¿Por qué existe la infidelidad? Sí… Esa fue una interesante conversación.
―Pues… por qué… necesitas algo que no tiene tu pareja.
―Si nos referimos a que ese "algo" es sexo.
―No del todo. Infiel también abarca a tener citas con otras parejas, ¿o no?
―No lo creo. Pienso que solo se refiere al sexo.
―Es lo mismo. La persona con la que estas, no te da… lo suficiente, por eso te buscas a otra.
―Y si no te da lo suficiente… ¿Por qué sigues con ella? ―yo fui a contestar, pero me quede en blanco. Me encogí de hombros y cambié de tema.
Teníamos conversaciones bastante interesantes, en las que siempre me quedaban algunas dudas. Es verdad que no acabé el colegio, pero con todo lo que descubrí esos años, me bastaba y me sobraba. Me consideraba una persona inteligente y con ganas de aprender, a si que nunca me preocupé por ese tema.
Las semanas avanzaban, y todo, pero absolutamente todo, era un desastre. Las personas que más me importaban, simplemente pasaban de mí, no me hacían caso, ni me miraban si quiera, y lo peor, es que casi ni les veía, y yo me empecé a sentir muy sola en esos momentos. Los necesitaba, los necesitaba muchísimo.
Samantha a veces me hacía compañía, su "amo" me respetaba, y yo aprovechándome de eso, la alejaba de él en cuanto podía, y ella me lo agradecía trayéndome algo de ropa. Ese era otro tema, todavía no había salido de allí, y a decir verdad, yo no sabía donde estaba. Cuando se supone que viajábamos a otro planeta, la cabeza me dolía horrores. Y cada vez estaba más desesperada por salir de allí… a tomar el aire, a ver gente que… sea normal.
Yo estaba casi segura que jamás saldría de allí… o por lo menos no en un corto periodo de tiempo… pero me equivocaba.
A partir de aquel día, mi vida dio un giro de 180º.
Yo me encontraba recién levantada y no dude en ir a desayunar más pronto que los demás, a si, por lo menos no me encontraría con nadie. A Freezer solo le veía de refilón por los pasillos, y a Cell escasas veces, pero las veces que le veía, el parecía ignorarme totalmente, hasta ese día.
Cuando llegué al comedor, Guía y Cell, humano por supuesto, ya estaban allí. Me sorprendí de verlos, ya que era demasiado pronto, y no había nadie por allí a quien vigilar. Los dos estaban de pie frente a una mesa. El primero en percatarse de mi presencia fue Guía, que estaba delante de mí, Cell me daba la espalda no tardó en girarse y mirarme fijamente, y a mí me dio un escalofrío involuntario. Y por más raro que pareciera, me pareció que Cell retiraba la mirada unos segundos para después volver a mirarme fijamente, pensé que era una alucinación y no le di mucha importancia.
Justo cuando iba a llegar hasta Cell, él habló.
―Nos vamos. ―¿nos vamos? Yo me sorprendí.
―¿A dónde?
―Debo arreglar unos asuntos. Y tú vas a ir a comprarte tu propia ropa. ―A mí se me iluminaron los ojos.
―¿En serio vamos a salir de aquí?
―No por mucho tiempo. Debéis volver en tres horas. ―Nos dijo Guía, yo le miré confundida.
―¿Por qué tres horas? ―le dije disgustada. Vi como Guía iba a explicármelo, pero por alguna razón, Cell le puso una mano en frente.
―No es necesario que lo sepa. ―Yo fruncí mis cejas y le miré seria.
―¿Cómo? ¿Por qué no? ―Cell me taladró con su mirada.
―Porque no. No hagas más preguntas. ―resoplé y me crucé de brazos. Lo que más quería era gritarle en la cara, pero por alguna razón, mi instinto me dijo que no lo hiciera…mejor no enfadarle. ―Bien, ahora, no te separes de mí, ni te distraigas. ―Yo no hice ningún movimiento, pero afirme con mi mirada, y el pareció comprenderlo.
Sin más, se giró velozmente y empezó a andar a un paso demasiado rápido para mí. Él era alto, y yo tenía las piernas cortas, y tuve que medio correr para alcanzarle.
Me llevó por los largos pasillos, y cuando me quise dar cuenta, ya no sabía dónde estaba, no había mucha "gente" por allí, pero la que había ni si quiera nos miraban. Al no saber orientarme, me pegué más a Cell, lo que provocó que yo tuviese que aumentar mi velocidad. Yo solamente le seguía.
―Cell. ―él no hizo ningún movimiento de respuesta a su nombre, pero tuve la sensación de que me escuchaba, a si que hablé. ―¿Por qué ahora? Digo… ¿Por qué me vais a dejar salir ahora? ―tardó un poco en responder.
―Simple confianza. ―confianza… ¿acaso el confiaba en mi? Todavía tenía presente sus palabras antes de mi reto.
―¿A sí que ahora si confías en mi? ―dije yo… más para mí misma. Y aunque no fuera para él, me correspondió.
―No te confundas. Esa confianza de la que te hablo, es la que tú depositas en nosotros. ―Bien, confirmado, él no confiaba en mi. Me lo había dicho en persona, y eso fue más duro que una simple indirecta. Me entraron unas ganas terribles de llorar. Y ya no era solo por la confianza, si no por el ser que no la portaba. ¿Qué me estaba ocurriendo? Estaba confundida, y ya ni si quiera sabía lo que sentía. Ya no era una mera atracción física, que también… sino algo mucho más allá que ni si quiera podía comprender.
Tan absorta estaba en mis pensamientos que no vi cuando Cell se paró, y como era obvio, yo me choqué con él, no fue brusco, pero si un poco torpe. Él se medio giró y me miró fríamente. Y en ese instante, yo sentí como la sangre se me subía a mis mejillas, y no dude en bajar la mirada.
―Lo siento. ―le dije en un susurro avergonzada. No supe si me había oído ya que en seguida cambió de tema.
―No te distraigas, no tenemos mucho tiempo y no podemos perderlo con tonterías. ―Yo levanté la cabeza para asentir y ver dónde estábamos… como al principio, ni idea.
Cell pulsó un botón que teníamos en frente… y… aire, mucho aire entró. Me cubrí la cara con las manos mientras veía como Cell no hacía ningún movimiento. Y cuando menos me lo esperaba, Cell me agarró de un brazo y saltó. En unos pocos segundos, flotábamos en el aire, y él me agarraba del antebrazo. Yo concentré mi energía en el vuelo, y él me soltó.
Eso era… increíble. Estaba volando, es verdad que ya lo había hecho antes, pero jamás al aire libre. Fuera de esas paredes.
Me costó horrores acostumbrarme a la luz solar. Pero más o menos podía ver por dónde iba.
Me paré en medio de aquel cielo, y miré abajo.
―Vaya… ―aquello era maravilloso. Todo un mar se expandía debajo de mis pies. Notaba la brisa del mar dándome en la cara. Miré hacia el horizonte. La pradera y los bosques se extendían hasta el infinito. No había rastro de civilización humana. Fruncí el ceño y me di cuenta de algo. Ahora podía ver aquel lugar donde había estado por años. Me giré y levanté mi cabeza, me quedé con la boca abierta. Allí no había absolutamente nada.
―¿Pero qué…?
―Déjate de juegos, no tenemos mucho tiempo. ―Me giré bruscamente y miré a Cell, que se encontraba a unos metros. Yo asentí. Él empezó a moverse. Se movía rápido, muy rápido, y yo no estaba segura de poder seguir su ritmo, pero lo intenté. Conseguí ponerme a su lado, pero con esfuerzo. Cell me miró y pareció sorprendido, y sin venir mucho a cuento, me sonrió de lado. En ese momento mi corazón se aceleró.
Él volvió su vista al frente, y yo deje escapar una sonrisa tonta.
Llevábamos ya unos minutos yendo en el mismo sentido, y yo me encontraba un poco cansada y desaceleré un poco. Fue entonces cuando me di cuenta de que al fondo del todo ya se veían edificios, y no pude evitar ponerme nerviosa. Por fin, por fin iba a ver personas de mi edad… en libertad. Mascotas y animales, gente normal de un lado para otro. Pero mi ilusión no duró mucho cuando Cell se desvió, y yo con él.
No tardamos mucho en descender, y noté como mis oídos pitaban al hacerlo. Hice una mueca de dolor y me apunté mentalmente no volver a descender tan rápido la próxima vez.
Caminamos unos metros en un denso silencio. Fuimos a través de un pequeño bosque. A lo lejos pude divisar dos personas. A medida que nos acercábamos, pude comprobar que eran una mujer y un hombre. El hombre parecía venir de donde nosotros veníamos. Llevaba aquel traje azulado que tanto conocía. Nos paramos cerca de ellos. La chica parecía ser unos años mayor que yo. Pareció sorprendida de verme allí y por un instante pareció que me tenía lastima, pero solo unos segundos ya que su mirada se volvió furiosa contra mí. Estaba sucia y tenía los ojos llorosos y rojos.
―¿Cómo se ha escapado? ―preguntó Cell al hombre que estaba allí. Este pareció ponerse nervioso y empezó a titubear.
―Yo… yo… estaba con… con uno de los nuestros. ―El hombre miró hacia los arbustos que estaban a su derecha. Yo solo pude taparme las manos con la boca, allí había un cadáver. Parecía chamuscado. ―Fue en defensa propia, m… me atacó y el ataque rebotó en… el traje. ―Cell asintió y miró a la chica, parecía muy furioso.
―Lárgate. ―Todos los que estábamos allí nos sorprendimos. Lo había dicho muy bajo y con los dientes apretados, pero aun así, todos le entendimos.
La chica pasó de furiosa a sorprendida.
―¿Qué? ―Cell volvió a apretar los dientes.
―Ya me has escuchado. Lárgate antes de que cometa alguna locura. ―la chica no se movió de allí.
―¿Él… él te lo ha dicho? ―¿él, a quien se refería?
Cell parecía muy enfadado.
―Si fuese por mí, ya estarías como ese traidor. Solo te lo repetiré una vez más. Lárgate. ―La chica esta vez reaccionó. Y caminó lentamente hasta el interior del bosque, dándonos la espalda.
Los tres nos sumimos en un silencio. Y yo me preguntaba una y otro vez, que qué demonios había ocurrido allí. Quería preguntárselo a Cell, pero sabía que con solo nombrárselo me mandaría al infierno, a si que no dijo nada.
―Vete, ya sabes lo que tienes que hacer. ―le dijo Cell. El hombre sin rechistar salió volando de allí.
Pasaron otros segundos en silencio. Cell me miró como siempre hacia.
―Te quiero aquí dentro de una hora y media. No te dejes ver volar, y no llames la atención. ―Eso solo podía significar una cosa. Me iba a dejar aquí sola. Eso me alegraba, pero a la vez me ponía nerviosa. ¿No podía venir él conmigo? Se dio la vuelta y caminó en dirección por donde se había ido la chica ―No tardes.
Yo asentí a la nada, suspiré, y volé.
Volé hasta quedar cerca de la ciudad. Después caminé y caminé. Intentaba recordar todo lo que veía, por si no volvía a respirar aire libre por un tiempo.
Andaba por una calle bastante transitada, cuando vi una tienda que me encantó, en el escaparate se veía multitud de ropa. Había unos vestidos preciosos, pero realicé una mueca al recordar en donde vivía. Mi boca se abrió y se transformó en una O cuando me di cuenta de que no tenía nada de dinero. ¿Cómo pensaba Cell que compraría ropa? Me metí las manos en los bolsillos del pantalón y bufé. Pero a al segundo me di cuenta de algo. Tenía algo… en los bolsillos. No pude evitar emocionarme al ver allí muchísimos billetes. ¿Cómo habían ido a parar allí? Sinceramente no me importaba demasiado. Lo importante, es que ya podía comprar.
Me compré alguna ropa bonita y sobre todo femenina, por si alguna vez me permitían volver a salir. Después compré mucha ropa interior, de todos los colores. Y por último, comprar ropa deportiva.
Estuve buscando un buen rato, pero por allí no parecía haber nada de ese tipo, así que me dediqué a preguntar. Me acerqué hasta unas mujeres que parecían hablar demasiado.
―Perdonen, ¿me podrían decir si hay por aquí algún lugar donde comprar ropa deportiva? ―las tres mujeres que allí había me miraron de arriba abajo. Una de ellas me miró con desagrado, otra con sorpresa, y la última, que al parecer era la más joven, me dio una sonrisa.
―Una jovencita como tú no debería estar así vestida. ―me dijo la que parecía enfadada.
―¿Dónde están tus padres niña? ―contestó la segunda.
―¿A caso no te da vergüenza estar así vestida? ―volvió a responder la primera.
―¿Queréis dejar a la chica en paz? No te preocupes joven, ignora a mis hermanas. Si lo que buscas es ropa de artes marciales, ve a la academia Sonthen, esta un par de calles más allá. ―Después de eso, yo me quedé un poco en shock, pero agradecí lentamente a la mujer, y salí de allí.
Creo que estar tanto tiempo sin salir de aquel lugar, me había dejado algo atontada.
Fui directamente hasta donde me había dicho la mujer. La academia Sonthen. Sonreí y me aproxime allí.
Era un edificio bastante alto, moderno y bien decorado con plantas y un montón de estatuas. Al entrar me quedé sorprendida, había muchísima gente. Y lo más importante, la mayoría parecían tener mi edad.
―Perdona. ―me giré para ver quién me había hablado. Era un chico, parecía unos años más mayor que yo. ―¿Eres de por aquí? Nunca te había visto. ―tenía el pelo rubio, parecía fuerte, y tenía unos ojos azules preciosos.
―Sí, solo estoy de camino, vivo lejos. ―el chico sonrió.
―¿Y qué te trae por aquí?
―Estoy buscando algo de ropa deportiva, la que llevo… es un poco vieja. ―el chico me miró de arriba abajo y asintió.
―¿Sabes artes marciales? ―yo dude en responder. Sabía algo más que artes marciales.
―Si. ―el chico se sorprendido.
―Entonces no te importará que echemos un combate, ¿no? ―¿un combate? Yo no solía echar combates, pero podría ser una experiencia muy buena. Asentí.
―Claro. ―el chico sonrió y la llevó a un ring con una moqueta.
―Que maleducado, me llamo Radies. ―Yo iba a responderle, pero no sé porque, algo me dio mala espina, a si que no le dije mi nombre verdadero.
―Yo Dianna.
―Vamos.
Los dos nos preparamos para el combate. Dejé mis bolsas de la compra allí al lado.
Me habían enseñado bien, y esta era mi primer combate fuera del lugar donde vivía, me lo tomaría en serio.
―Quien salga del ring, pierde. ―Yo asentí.
El combate empezó. El chico se movía rápido, yo solo me defendía, aunque noté que me costaba muy poco trabajo. No hacía movimientos rápidos, y él solo atacaba con puñetazos y patadas. Sabía que no podía subir mi Ki ni si quiera para atacar, a si que solo me concentré en defenderme. Pero pasaron algunos minutos, y yo ya me estaba aburriendo, a si que ataqué. Solo un ataque. Y Radies salió volando fuera del ring. Él tardó en reaccionar unos segundos, y me preocupé de haberle dado demasiado fuerte. Aunque en mi opinión, ni si quiera le había rozado. Pero al ver la sangre que caía de la nariz del chico me preocupé. Fui hasta él corriendo y me arrodillé a su lado.
―Lo siento, de verdad. A… a veces no… no controlo mi fuerza. ―el chico se llevó una mano a la nariz, pero noté que me sonreía. Yo suspiré aliviada.
―Vaya… sí que eres fuerte. Solo me atacaste una sola vez.
―Radies. ―los dos nos giramos para ver quien le había llamado. El chico se levantó y le hizo una pequeña reverencia.
―Maestro. ―yo miré al maestro de Radies. Parecía estar cerca de los treinta, tenía el cabello corto y negro, y parecía bastante fuerte. ―Yo solo…
―Lo sé, lo he visto todo. ―el azabache me miró a mí. ―¿Dónde aprendiste artes marciales?
―En casa. ―el chico me miraba serio. Asintió.
―¿Te importaría combatir contra mí? ―o no, algo iba mal. Estoy casi segura de haber ocultado mi Ki. Yo asentí seriamente.
Volvimos al ring y nos colocamos.
―Ataca. ―me dijo.
Y eso hice, le ataqué como me habían enseñado, me moví como me habían enseñado. Él no me atacaba, solo se defendía, pensé que debía ser muy bueno por cómo se movía y se defendía. Tras unos cortos minutos, él empezó a atacarme. La primera me pilló desprevenida, pero supe reducirlo y atacar también.
Mientras avanzaba el combate, la gente de la academia se acercaba. Cuchicheaban y curioseaban sobre lo que estaba ocurriendo. Al parecer, no siempre podían ver a su maestro pelear contra alguien durante tanto tiempo.
Intenté controlar mi Ki, pero a veces me resultaba difícil. El chico atacaba fuerte, solo debía no tocarlo mientras lo hacía. Mis golpes también eran fuertes, pero no llegaban a su altura.
Cuando el combate parecía no tener fin, yo pegué un salto hacia atrás sin salirme del ring. Los dos parecíamos un poco cansados.
Él se incorporó y se acercó a mí. No parecía tener más ganas de pelear, a si que quité mi pose de ataque.
―¿Quién te ha enseñado a pelear así? ―¿Y ahora que le decía? Yo sabía que no podía decir el nombre de Freezer y Cell. No supe que contestarle.
―Yo… ―no le contesté. ―Lo siento, debo irme. ―dije mientras cogía mis bolsas y salía de allí a prisa.
Salí de la academia y corrí. No sabía cuánto había pasado, pero estaba segura de que faltaría muy poco.
―¿Dónde diablos estabas? ―yo miré hacia arriba, Cell estaba allí, y no parecía muy contento. Aunque, sinceramente yo suspiré aliviada de verlo.
Me elevé y volé hasta ponerme a su lado.
―¿Qué te ha pasado? ―por un segundo pensé que se había preocupado por mí, pero que va, eran solo imaginaciones mías.
―He tenido un combate. El tipo era muy bueno.
―¿Qué? ―Cell se acercó a mí. ―¿Has tenido un combate? ¿Con quién?
―No sé quién era. Pero no te preocupes, no he dejado asomar mi Ki en ningún momento.
―Más te vale. Ahora, vámonos.
Ese fue el primer día que no supe muy bien que era lo que ocurría a mi alrededor. Los días pasaban, y las cosas ya no podían ir a peor. Por un lado, Freezer cambió. Se volvió muy frío, casi ni hablaba conmigo, pareciese que todo le daba igual. Y es que algo andaba muy mal.
Freezer y Cell se habían pelado varias veces, los dos salín muy mal heridos, hubo una vez, que pensé que los dos iban a desaparecer de mi vida. Y es que esta se estaba volviendo una catástrofe. Es cierto que antes me sentía sola, pero a partir de esos días, las cosas no volvieron a ser como antes.
Pasaron un par de meses de lo más terrorífico y melancólico. Freezer se había vuelto letal. No dudaba de deshacerse de cualquiera que lo molestase. Cualquiera que dijese algo no debido. Y yo a veces, también temía, pero no por mí, sino por él. Ese era otro Freezer, muy diferente al que yo conocí.
Por otro lado, Cell… hubo algo que nos cambió, a los dos.
Flash Back
Yo salí de mi sala de entrenamiento, ya había avanzado otras cuantas, y cada vez estaba haciéndome más fuerte. A sí, cuando viese a aquel chico, lograría vencerlo al primer ataque.
Me dirigí a mi habitación. Todo estaba en silencio, como siempre, y yo me puse a cantar, seguro que esa música ya estaba un poco pasada de moda, pero me daba igual.
Me quité la blusa y los pantalones de entrenar. Necesitaba una ducha. Pero cuando llegó a la perta del baño, alguien me cogió del brazo y apoyó sobre la puerta.
Dejé escapar un gemido de dolor al notar como mi espalda chocaba contra la puerta. Cerré los ojos por unos segundos. Al abrirlos, no podía estar más sorprendida. Cell se encontraba ahí, en su forma humano, como se pasaba la mayoría del tiempo.
Estaba muy cerca de mí. ¿Qué demonios estaba haciendo? Así no podía pensar bien. Supe que lo que yo sentía por Cell era algo más que un simple capricho. Por kami, llevaba mucho tiempo ignorándome, y de repente, estaba casi encima de mí, acorralándome y robándome el aire.
―¿Qué… qué haces? ―el hizo una mueca, y mi corazón se aceleró más de lo que estaba. No podía estar haciéndome esto, era una adolescente crecida, demasiado hormonada.
―Solo observo y compruebo. ―¿A qué venía eso? Necesitaba alejarse de mí, y de verdad quería empujarlo, y así evitarle un problema a mi salud mental, pero por más que yo quisiese, él era una estatua y no se movía. Y él por algún motivo, solo me miraba y observaba detenidamente. No pude hacer otra cosa que hacer lo mismo. Me concentré en sus ojos verdes que me hipnotizaban y esos labios que quería acariciar.
Y es que no me daba cuenta que mis pensamientos me estaban llevando por un camino equivocado. Y era demasiado tarde cuando me di cuenta de que mis labios estaban sobre los suyos.
Solo fue un roce, un pequeño roce de labios. Yo cerré los ojos para no ver como él saldría corriendo, porque sabía que lo haría. Estaba rompiendo su espacio personal. Pero para mi sorpresa, o incluso para la de él. Cell me devolvió el beso, y no solo eso, sino que lo profundizó. ¡Por Kami! Llevaba tanto tiempo queriendo sentirme así, y ahora… ahora estaba Cell, besándome. El último ser de la Tierra que me esperaba que hiciese eso. Pero allí estaba.
Jugando con mis labios.
No era un beso apasionado, pero si muy cálido y placentero.
Me derretí cuando sus manos se posaron en mi cintura. Yo no me iba a quedar atrás a sí que puse mis brazos alrededor de su cuello.
No sabría decir muy bien cuanto tiempo estuvimos así, pero lo que si se, es que desde ahora, las cosas cambiarían entre nosotros.
Fin Flash Back
Y sí, sí que cambiaron. Si antes Cell me ignoraba, ahora simplemente me rehuía. ¿Pero a que no sabes qué? De eso hace ya tres años. Si, tres años en los que mi vida ha sido de lo más complicada. Freezer seguía igual de arisco con todos, Cell me huía, y lo supe una vez cuando íbamos por el mismo pasillo, y antes de que pudiese alcanzarle, él ya se había dado la vuelta. Pedía las misiones de más duración fuera de donde estuviésemos. Estaba semanas sin aparecer. Aunque sinceramente, desde algunos días, me miraba de un modo extraño. Y seguramente tendría algo que ver que tenía novio. ¡Exacto! Tengo novio. Se llama Joseph y es el capitán del sector B. Por supuesto que es humano. El amor queda fuera de esta relación. Y solamente nos vemos cuando salgo por ahí. Menos mal que he podido salir regularmente. Lo único que no debía de hacer era meterme en más líos, según Cell.
Yo me lo paso bien con Joseph, es un par de años mayor, y además, pelea muy bien. Hemos estrenado un par de veces, pero siempre hemos hecho algo más que pelear. Y no, no seas mal pensado. Solo me refiero a besos. Es cierto que ahora soy una joven de 19 años inexperta y con ganas de aprender. Pero eso no significa que me hubiese acostado con el primero que pasase delante de mí.
Y por ser alguien respetable en este sitio, me dejan un poco a mi bola. No se meten mucho con Joseph, y creo que él se aprovecha de eso. Aunque no me importa, ya que descubrí, que, como dije antes, Cell no estaba muy agradable conmigo desde que salía con Joseph. Es cierto que nunca lo ha sido, y es cierto que me huye, pero ahora es distinto, desde que me besó, he sentido como si algo ya estuviese arreglado, como un gran alivio. Y yo pienso que es porque le tengo en el bote. Sé que Cell es de difícil carácter, y también se que no es humano. Por eso sé que debo tener paciencia con él. Y también sé, que mi relación con Joseph va a acelerar las cosas. Y no me equivocaba.
Justo como la vez anterior, Cell apareció antes de ducharme. Y me volvió a besar. Y es cierto que tres malditos años dan para mucho. Tres años soñando con sus labios era algo desesperante, pero me había acostumbrado.
Pero no era lo mismo que tenerlos en vivo y en directo. Tal vez, debería estar enfadada. Tal vez, debía abofetearle y gritarle que no me tratase así. Y solo tal vez, no debería devolverle el beso. Pero yo sabía que nada de eso ocurriría, yo sabía que no podía resistirme.
Cuando nos separamos me dijo:
―No me aguantaba más ―yo le sonreí.
―¿Llevabas tres años aguantándote? ―él sonrió de lado y yo le miré seria por unos momentos. Y él al verme, lo hizo también. ―Prométeme que jamás te aguantarás.
Y él por supuesto que lo prometió. Desde ese mismo día, las cosas fueron… infinitamente mejores que antes. Él prometió que no se aguantaría, y eso fue lo que hizo, jamás se aguantó. Él me besaba cada vez que podía, o que tenía ganas, y yo jamás lo rechazaba. No se podía decir que éramos una pareja, pero al menos, yo conseguí lo que quería. Joseph no pudo ni aceptarlo. Ya que yo me encontraba allí para hablar con él y acabar lo nuestro, pero Cell, que en esos momentos parecía un poco enfadado, me agarró de la cintura y me besó. Y quién era yo para negarme ante él. Joseph, por supuesto no pudo ni quejarse, porque sabía que si lo hacía, no saldría muy bien parado.
Y aunque mi vida personal iba genial, Freezer era un parte importante de ella. Y aunque Cell y yo no lo dijésemos, los dos estábamos preocupados por él.
Desde ese momento otros tres años pasaron rápidamente. Y mi vida, excluyendo el tema Freezer, no podía ir mejor. Mi relación con Cell era simplemente perfecta. Había muchas cosas de él que descubrí en ese tiempo. Pero lo que me gustaba, era que todavía me quedaban muchas más por descubrir.
...
...
..
Me da miedo preguntar que os parece.
El final lo aceleré muchísimo, ya que como dije en el anterior Chapter, este era el ULTIMO RECUERDO, iba a ver Lemmon... pero...
Otra cosa que os prometí, *_*, fue que actualizaría antes... y...
Dejadme Reviews.
Y ahora empezamos con la pareja PRINCIPAL
Freezer&Bra.
Are todo lo posible por no hacer a Freezer OOC, por que con Cell, se me fue un poco la mano XD
Podéis echarme la bronca, ya me he hecho a la idea.
NO os ilusionéis con mis promesas.
De verdad lo siento.
Perdonadme
Pdta: Que la musa os acompañe.
..
...
...
