Repentinamente una suave ráfaga de viento choco contra mi cara, como una bala de un cañón, y con ella un olor indescriptible pero al mismo tiempo era el más delicioso que había olido en mi vida. Era ligeramente amargo, y según pude deducir provenía de un hombre.
Me olvide de todo a mí alrededor y me concentre en esa esencia, que si no me equivocaba estaba apenas a unos kilómetros de distancia. Jamás había olido nada igual ni siquiera se parecía a las otras esencias que había olido antes, cuando llegue al callejón, y sabía que no podría controlarme ahora, esto era demasiado para mí, además del inminente ardor que se apodero de mi garganta, el veneno que llenaba mi boca y el deseo que experimente por esa sangre.
Completamente poseída por mis instintos me abrí paso entre las personas que llenaban el callejón. Mientras pasaba por un escaparate sentí que la esencia cogía otro camino menos transitado, y que se veía más tenebroso. Lo seguí pero de repente desapareció. Confundida y desesperada mire hacia todos los lados, pero sin encontrar el lugar por el cual mi víctima se había desvanecido.
Luego caí en cuenta del lugar en donde estaba. Había terminado en un estrecho callejón sin salida, pero el olor seguía ahí, demostrándome que no lo había imaginado y que si era real. Unos segundos después gruñí enojada y volví sobre mis pasos. ¿Qué fue eso?, me pregunte.
Me detuvo el sonido de unos cohetes en el aire y al ver el cielo pude ver varias luces formando palabras. Me distraje, olvidando que debía regresar y me dirigí hacia donde habían sido lanzados los fuegos artificiales. Al llegar mire impresionada la tienda en donde parecía que no cabían las personas. Era la más grande que había visto y decidí echar un vistazo.
-"Sortilegios Weasley".-Leí en la entrada.
Sin pensarlo entre mirando los montones de cajas que, acomodados hacia el techo, tenían a los clientes fascinados.
-¿Buscas algo?-Me pregunto una voz. Voltee y vi a un chico alto y pelirrojo que llevaba un traje que desentonaba con su cabello.
-No muchas gracias.-Dije.
Él se quedó mirándome un momento, al igual que varios chicos que habían entrado. Note de repente que parecían estar rodeándome, pero antes de ponerme en guardia, escuche varios sonidos provenientes del exterior.
-Selene ¿dónde estás?-Escuche luego. Mi padre debía estar a varios kilómetros, pero no me sería fácil salir de aquí. De repente una mano se posó en mi hombro y al darme la vuelta, dispuesta a atacar, me encontré con el rostro de mi primo Shane.
-Creo que este no es el momento de perderse.-Me dijo severo. No discutí, y el miro a los chicos amenazadoramente y ellos rápidamente se apartaron y nuestro camino quedo sin obstáculos.
Sin decir nada más corrimos, a paso normal, hasta llegar a la puerta del local. Una vez allí mire hacia todos los lados y como no había ninguna persona pasando use mi velocidad hasta estar al frente de mi padre.
-Vámonos rápido.-Dijo. Acto seguido aparecieron todos los demás vampiros, y mientras nos rodeaban logre ver tres caras en la lejanía. Eran dos chicos y una chica. Alcance a vislumbrar un poco de sus rostros, que tenían expresión de miedo y sospecha pero antes de que pudiera hacer algo me agarraron y echaron a correr a supervelocidad y lo siguiente que vi fue la sala de mi casa.
