SELENE P.V.O

Al quedarme sola experimente los mismos nervios que había tenido el dia que me asignaron mi misión, pero esto era mil veces peor. Iba a tener que entrar a una sala repleta de mis enemigos naturales, en donde me harían alguna prueba mágica para saber a dónde pertenecía y si no funcionaba ya podía ver miles de varitas tratando de atacarme. Pero si algo teníamos los vampiros era la valentía, la frialdad y la astucia para enfrentar los problemas. No debía tener miedo, porque eso podría hacerme ver débil y nunca, jamás se podía ver débil la "princesa" de los vampiros.

Así como había hecho en el tren, probé mi sentido del olfato. Todo seguía igual. Espere pacientemente mientras escuchaba las voces que provenían de la otra sala. Alguien estaba cantando, luego se escucharon aplausos y de repente la voz de la profesora hizo presencia.

Empezó a nombrar a varias personas, y en cada lapso de tiempo se escuchaba otra voz diferente gritando ¡Hufflepuff!, ¡Ravenclaw!, ¡Gryffindor! y ¡Slytherin!, y a continuación más gritos y aplausos. Después de varios minutos de espera la profesora llamo a un chico y todo se hizo silencio.

-Estos son los estudiantes nuevos de primer año.-Más aplausos.-Pero este año también tenemos una nueva estudiante que cursara octavo.-Sentí un pequeño escalofrió y espere.-Selene Grey.-Llamo con voz solemne.

Controle los latidos de mi corazón, puse mi semblante frio y abrí las puertas. Era un gran comedor dividido en cuatro alargadas mesas llenas de estudiantes y una última al frente de ellas donde estaban los profesores. Miles de velas flotaban sobre las cabezas de los alumnos y el techo mostraba el cielo despejado. Mire al frente y camine con elegancia por entre las mesas, sintiendo todos los ojos del comedor sobre mí.

Cuando iba a mitad de camino sentí como un golpe en mi cabeza, como si alguien quisiera entrar. Gracias a los libros supe que podía controlar la Oclumancia, por lo que cerré mi mente ante "el" o "los" intrusos y seguí hasta donde había un pequeño taburete con un sombrero viejo sobre él.

-Siéntese aquí.-Me indico la directora. Hice lo que me ordeno y me senté. Ante mi quedaron las cuatro mesas con las caras de los alumnos pendientes por lo que iba a suceder. Reconocí a los tres chicos que había visto a la entrada en una de las mesas de en medio y al voltear vi a los chicos del compartimiento del tren. Pose mis ojos en el chico de cabello rubio platino y ojos grises, quien en ese momento también me miraba.

Mi vista desapareció cuando la profesora puso el sombrero sobre mi cabeza, ya que al ser demasiado grande alcanzaba a cubrirme un poco los ojos. ¿Para qué me ponen esto?, me pregunte, que ridículo.

-Te aseguro que no es ridículo.-Dijo una voz en mi cabeza.-Mire disimuladamente hacia los lados pero no había nadie cerca de mi.-Yo soy el sombrero seleccionador de Hogwarts y mi tarea es buscar una casa adecuada para ti.-Dijo esta vez con voz fuerte. Se escucharon varios murmullos a lo largo de las mesas.

-Veamos que tenemos aquí.-Dijo.-No le temes al trabajo duro como un Hufflepuff. Tu mente es brillante, abierta e ingeniosa igual a los Ravenclaw. Pero veo que el conflicto es entre dos casas.-Murmullos.-Veo en ti la ambición, la astucia y el poder de los Slytherin.-La mesa del rincón levanto la vista con interés.-Pero quiero que sepas, que no por lo que eres debes ser mala y tenebrosa.-Dijo esto en mi cabeza y abrí los ojos sorprendida de que se pudiera saber la verdad.-Sé que no tienes malas intenciones.-Me aseguro el sombrero.-Por otro lado.-Continuo con voz alta.-Posees valentía, coraje, lealtad y osadía proveniente de Gryffindor.-Espere impaciente.-No sé qué elegir, porque estas dos casas tienen destinos muy diferentes para ti, asi que tú decides.-Me extraño lo que dijo el sombrero, pero no más que a los profesores y estudiantes. Se hablaron entre ellos sorprendidos de lo que había dicho y esperando a que dijera algo.

Yo sabía lo que él quería decir. El lado tenebroso que equivalía la mitad de mi sangre, la de vampira. Y el lado bueno que tenia de maga. No quería dejar de ser quien soy, pero quería descubrir ese otro lado que tenía, por lo que la decisión no me resulto muy difícil.

-Ya elegí.-Dije en mi mente.-Quiero pertenecer a Gryffindor.

-¡GRYFFINDOR!-Grito el sombrero apenas termine de hablar.

La mesa que estaba hacia el lado derecho lanzo gritos de alegría mientras me quitaba el sombrero y lo dejaba en la silla.

-Le pido a los prefectos de Gryffindor que acompañen a la nueva estudiante a la sala común después de la comida.-Dijo la profesora. Vi unas manos levantadas y me dirigí hacia ellas, por encima de los aplausos. Cuando estuve cerca me di cuenta de que los que habían levantado eran precisamente los chicos que había visto afuera.

-Mucho gusto, yo soy Hermione Granger.-Dijo la castaña.

-Yo soy Ron Weasley.-Dijo el pelirrojo.

-Y yo soy Harry Potter.-Dijo el de pelo color azabache.

-Mi nombre es Selene Grey.-Dije con serenidad y prevención.

-Ven siéntate con nosotros.-Dijo Harry y me indico un lugar su lado y el de Hermione. Con vacilacion tome asiento, sin dejar de mirarlos.

-Bienvenidos a un nuevo año en Hogwarts.-Dijo la directora interrumpiendo la conversación.-Todos ya saben las reglas y normas que deben seguir en el colegio. Después de la guerra del año pasado, esperamos que la paz regrese a nosotros. Aunque debemos ser cuidadosos, porque aún quedan muchos peligros pero juntos podremos superarlos.-Aplausos.-Disfruten la cena.

Los platos vacíos que estaban frente a nosotros se llenaron repentinamente de toda la comida que se pudiera imaginar. Con voracidad los alumnos atacaron los manjares mientras hablaban entre ellos. No comí nada y me dedique a mirar a mis compañeros. Muchos aún me dirigirán miradas furtivas, aparte de sonrisas.

-¿De dónde vienes Selene?-Me sorprendió Hermione.

-De.-Piensa rapido Selene, me dijo una voz.-… Rumania.-Dije rápidamente.

-Genial, ¿Ya asistías a alguna escuela de magia?-Pregunto.

-No, esta es mi primera vez.-Todos se extrañaron y decidí acomodar más mi historia.-Me educaron principalmente en casa.-Sonrieron y se relajaron.

-Estoy seguro de que te va a encantar Hogwarts.-Dijo Harry mientras me sonreía amistoso. No supe que decir ni que hacer, pero una chica pelirroja y una rubia aparecieron de repente.

-Hola chicos, Luna y yo queríamos conocer a la china nueva. Mucho gusto mi nombre es Ginny, soy la hermana de Ron.-Señalo a la chica rubia.-Y ella es Luna Lovegood.

-Vaya se ve que no eres de este país.-Dijo Luna.-Debes ser de un lugar obscuro.-Dijo sorprendiéndome a mí y al resto de mis compañeros.

-Pues si Luna, tienes razón Selene es de Rumania.-Dijo Hermione.-Y allá el clima es muy frio.-Termino. Todos me miraron, cayendo en cuenta de mi palidez y asintieron dándole la razón.

Terminada la conversación siguieron comiendo, hasta que los profesores mandaron a todos a dormir y el Gran Comedor se empezó a vaciar rápidamente. La profesora McGonagall se aproximó una vez más para decirme que había recibido la carta de mi padre y que solo en casos extremos harían las excepciones que el pedía para mí. Sin saber a qué se refería asentí a todo lo que me dijo, mientras que Harry, Ron y Hermione me esperaban en la entrada para llevarme a la torre de Gryffindor.

Cuando termine camine hacia ellos, pero me di cuenta de que ya tenían compañía, y al parecer no era nada agradable.


DRACO P.V.O

No me resulto raro que la chica nueva terminara en la casa de esos leones. Todo el mundo prefería esa casa antes que la de las serpientes. Esto me dio rabia porque esta vez era de elección y ella escogió esa, probablemente porque sabe que en esta casa están los partidarios más cercanos a Lord Voldemort.

-Qué pena lo de la chica nueva, pensé que podría acercarme a ella.-Dijo Blaise con fingida decepción.

-Apuesto a que es una sangre sucia y por eso termino ahí.-Dije con desprecio.

-Pues sangre sucia o no, no puedes negar que esta buenísima. Más que todas las chicas de Hogwarts juntas.-Dijo burlón. Bueno eso no lo puedo negar, pensé. Mire hacia donde estaba y la vi entre el cara rajada de Potter y la comadreja Weasley. Al frente de ellos estaba la sangre sucia Granger, que no dejaba de preguntarle cosas. Ella las contesto con un poco de inseguridad, pero manteniendo siempre un porte firme de seriedad y también un poco a la defensiva.

-El trio de oro ya le echo la mano.-Dijo Nott. Voltee hacia él y vi que había dirigido la mirada hacia el mismo punto que yo, mencionando lo que ya se podía ver.

-Sí parece que cada vez más crece el circulo de los traidores a la sangre y los sangre sucia.-Dije.

-Pensé que ya no tenía esos perjuicios de la sangre después de la guerra.-Dijo Theodore.

-La opinión que tengo de ellos no va a cambiar tan fácilmente Nott.-Corte fríamente.-Son tantos años de odio contra esos tres que no se pueden olvidar.

Me concentre en mi comida, dejando ver que no tenía intención de hablar con nadie. De vez en cuando levantaba la vista hacia diferentes puntos del Gran Comedor, analizando las caras nuevas y viejas.

Apenas termine mi postre la comida desapareció de los platos, la directora hizo algún anuncio que ignore y nos pudimos marchar. Como siempre espere a que se vaciara el comedor, ya que me gustaba que me notaran y porque no iba mezclarme con toda esa gente. Cuando quedaron unos pocos alumnos me levante, seguido de cerca por Pansy y Astoria y puse los ojos en blanco. Antes de que mis padres fueran encarcelados hablaron con la familia Parkinson y la familia Greengrass para ver con cual nos convenía más una unión. Emocionados por esto los padres hablaron con sus hijas para que no me perdieran de vista y se ganaran mi atención y aprobación. Yo no quería casarme con ninguna de ellas, pero no podía negar que me gustaba pasar tiempo con las dos en la cama.

Un golpe en mi hombro me volvió a la realidad. Era Blaise que me señalaba hacia la puerta, en donde se encontraba el Trió de Oro. Sonreí maliciosamente y con mejor ánimo me aproxime para molestarlos