DRACO P.V.O

-Miren chicos, sin son Potter, la comadreja y la rata de biblioteca.-Dije cuando estaba a unos pasos de ellos. Como accionados por una palanca los tres se voltearon hacia mí, con miradas que iban del desprecio hasta la burla. No me quede atrás y les dedique mi mirada más fría e intimidante, que hizo que retrocedieran un poco (aunque intentaron disimularlo).

-¿Por qué no te callas y te largas Malfoy?-Dijo Potter con ironía.

-Porque no me apetece Potter.-Conteste con indiferencia.

-Mejor lárguense de aquí estúpidas serpientes.-Contraataco Weasley.

-¿No te cansaste de atragantarte con toda la comida Weasley?, ¿Vas a ir a rogar por más?-Pregunte, mientras mis compañeros se reían. Como siempre la cara de Weasley se tornó del mismo color de su cabello y abrió la boca dispuesta a lanzar algún insulto.

-Déjalo en paz Malfoy.-Lo defendió Granger.

-Nadie pidió tu opinión sangre sucia.-Intervino Pansy.

No preste atención porque me percaté de que otra figura estaba a nuestro lado. La chica nueva, Selene, se encontraba en medio de los dos grupos mirando intercaladamente a los leones y luego a las serpientes. Supe que nos había reconocido. Los demás notaron su presencia y se callaron. Ella no dijo nada sino que continúo mirándonos confusa, sorprendida y un poco divertida. Trate de leer su mente pero, al igual que cuando entro en el comedor, no pude.

-Creo que no hay necesidad de preguntar qué ocurre aquí.-Dijo mirando a Pansy. Esta la miro envenenada y dijo:

-Pero miren quien viene a meterse. Una sucia Gryffindor igual que estos.

-Cállate Pansy.-Dijo Granger.

-Tu cállate Sabelotodo.-Interrumpí.-No sabía que el trió de oro hacia audiciones para conseguir nuevos seguidores.-Dije mirando a la chica.-Pero se ve que todos los impuros terminan en el mismo bando.

-Cuida tus palabras.-Me advirtió ella dando un paso al frente.-Porque te aseguro que podrías terminar muy mal.

-¿Y quién te crees para hablarme así?-Pregunte enojado.

-Selene Grey si no oíste bien.-Dijo.

-Pues bien "Grey", por si no lo sabes soy el príncipe de Slytherin y nadie se mete conmigo.

-Pues parece que lo acabo de hacer.

Nos miramos con desafío, sin bajar la mirada en ningún momento. Una vez más me sorprendió el color de sus ojos, que brillaban enojados, pero no me quede atrás y puse mi mirada más intimidante. Por el rabillo del ojo percibí como los leones retrocedían ante mi furibunda mirada, pero ella no. Hubo un momento donde percibí un ligero temblor al encontrar su mirada con mis ojos fríos y grises.

Podían haber pasado horas, pero ninguno de los dos hizo ningún movimiento. Solo nos quedamos ahí quietos, hasta que la voz de Potter nos interrumpió:

-Selene vámonos ya.

-Draco Tío, déjalo así.-Dijo Blaise. Lo ignore y me volví hacia la nueva, dispuesto a dejarle las cosas bien claras.

-Te advierto que te va a ir muy mal Grey.-Susurre para que solo ella me escuchara.

-Ya lo veremos.

Le lance la última mirada asesina y me di la vuelta ignorando a los demás y salí del comedor. No me detuve hasta que llegue a las mazmorras, donde rápidamente dije la contraseña y entre. La sala común se veía tan esplendida como siempre, con el fuego en la chimenea y los sillones de cuero negro. Aun había varias personas ahí que se apartaron cuando camine hacia las escaleras. Al menos esta mierda de ser prefecto sirve de algo, dije cuándo entre a mi habitación y cerré de un portazo. No tenía que compartirla con nadie. Me quite la túnica y me puse solamente un pantalón.

Ya en mi cama resople de furia porque alguien se había atrevido a retarme, y de una forma que nunca había visto. Pero esto no se quedaría así.

SELENE P.V.O

Observe como se marcho con elegancia y sus compañeros nos miraron con desprecio por un momento antes de seguirlo. Me quede congelada un momento, analizando lo que había ocurrido. Un suave roce en mi hombro me puso alerta y me gire con furia para descubrir a Harry que, asustado, retrocedió unos pasos.

-Lo siento.-Me disculpe.-Pensé por un momento que había vuelto.

-No te preocupes.-Me dijo apenado y con una pequeña sonrisa.-Ven te enseñaremos nuestra sala común.

Salimos rápidamente del comedor, hacía unas escaleras. Trate de no mostrarme sorprendida cuando vi que estas cambiaban de lugar y seguí a los demás actuando con naturalidad.

-Selene eres increíble, ¿Ya te lo habían dicho?-Dijo Ron sorprendiéndonos. Reflexione un momento lo que dijo y decidí seguirle el juego.

-Si muchas veces.-Dije con una pequeña sonrisa.

-Pues él tiene razón.-Dijo Harry.-No había visto a nadie retar asi a Malfoy.

-¿Y quién es el de todas formas?-Pregunte con curiosidad.

-Yo te digo.-Dijo Hermione.-Él es Draco Malfoy, el hijo de una de las familias más ricas y puras del mundo mágico. Es un chico egocéntrico, creído, arrogante, narcisista, presumido, petulante, burlón, bravucón, altanero, egoísta y cruel.-Termino con furia.

-Vaya veo que no son los mejores amigos.-Dije con sarcasmo.-Y no lo digo solo por lo que ví ahorita.

-Menos que eso.-Dijo Harry.-Hemos sido enemigos desde el dia en que entramos en Hogwarts. Y no solo él su familia también ya que perteneció…-Se detuvo. Con mi vista periférica me di cuenta que Hermione le hizo un gesto para que se callara.

-¿Qué?-Pregunte.

No me contesto sino que se detuvo junto con Ron y Hermione frente a un retrato con una mujer gorda vestida de rosa. Ella pidió la contraseña y Harry dijo: Patronus. El retrato se abrió dejando ver una sala de color rojo y dorado. Era pequeña y acogedora, con el fuego crepitando en la chimenea y a su alrededor un sillón y varias sillas pequeñas.

-Bienvenida a la sala común de Gryffindor.-Dijo Ron.

-Te voy a mostrar tu habitación Selene, ya la directora me dijo como.-Dijo Hermione. Nos despedimos de los chicos y subimos las escaleras de la derecha. En el segundo tramo de escaleras había una puerta que decía Selene Grey.

-Yo soy prefecta pero me gusta más la habitación con las otras chicas, así que hicimos un intercambio. Tú tienes este cuarto.-Dijo con suavidad.

-Gracias.-Dije dubitativa.

-Nos vemos mañana, ¿Si quieres puedo pasar a despertarte en caso de que se te olvide?-Sugirió con una sonrisa. Pensé en decirle que no, pero no tenía ninguna excusa que dar por lo que asentí con la cabeza. Se despidió de mí y se fue.

Mi habitación se parecía un poco a la que tenía en mi castillo, solo que más pequeña. Junto a mi cama estaban mis cosas, por lo que pude cambiarme y alistarme para dormir. Recordé que mi padre se iba a comunicar conmigo, ósea probablemente me enviaría una carta.

Mientras me acomodaba pensaba en todo lo que me había pasado en mi llegada. Cierto que había logrado pasar como una maga y que habían creído mi historia. Pero lo que no esperaba era esa amabilidad de esos tres chicos. Creí que serían amenazantes y despiadados conmigo, como siempre me dijeron que eran los magos. De hecho hay algunos que si son asi, me dije al recordar a los de Slytherin. Unos ojos grises como témpanos cruzaron por mi mente junto con el rostro dueño de ellos y sin darme cuenta me quede dormida.