SELENE P.V.O
Me levante cuando apenas empezaban a salir los rayos del sol. Debía estar muy cansada para dormir más de cuatro horas. Me acerque a mi ventana y disfrute de la maravillosa vista que tenia del resto del castillo, el lago y el bosque. Este último llamo especialmente mi atención, ya que era ahí donde tendría que encontrar presas para saciar mi sed.
Cuando me di cuenta ya eran las siete y escuche pasos que provenían de la escalera. Me acosté rápidamente cuando la puerta chirrió al abrirse.
-Selene.-Me llamo Hermione. Se acercó hasta estar a unos pasos de mi cama.-Selene despierta, hoy es el primer dia de clases.
Me levante con lentitud, simulando estar medio dormida. Me desperece y abrí los ojos. Hermione estaba ya vestida con el uniforme del colegio y con gesto nervioso.
-Apúrate que hoy es el primer dia y no podemos llegar tarde a clase.-Dijo apresurada. Me levante y tome mis cosas para cambiarme.-Te espero abajo.-Dijo y salió. Me metí en el baño y me duche en menos de cinco minutos y al salir me fije en mi reflejo. Tenía las ojeras de siempre, pero esta vez menos marcadas. El rostro seguía igual de pálido y mis ojos de color dorado.
Regrese al cuarto, y aun con duda, me puse mi uniforme, terminando con la capa. Respire varias veces y salí por la puerta hasta las escaleras. Mientras bajaba, con mi sigilo habitual, escuche varias voces que provenían del final de las escaleras y me detuve para poner atención.
-Ginny no te pongas asi.-Reconocí la voz de Harry.
-Harry tiene razón Ginny.-Dijo Ron.-No puedes negar que Selene es una chica muy bonita.
-No lo niego, solo que pues Harry es mi novio y no me gusta que mire a otras chicas.-Dijo Ginny con rudeza.-No es que tenga nada contra Selene.-Añadió.
-Solo estaba haciendo una mera observación.-Se defendió el aludido.
-Tranquila Ginny.-Dijo Hermione.-Yo también creo que lo que dicen los chicos es cierto.
-Me sorprende que no le hagas el show a mi hermano.-Dijo Ginny ya con suavidad.
-Es por que Hermione sabe que yo la quiero a ella.-Dijo Ron.
-Bueno volviendo al tema.-Interrumpió Harry.-Me parece que Selene es una chica muy bonita.-Hizo una pequeña pausa y deduje que era para observar a su novia.-Pero no sé porque siento que hay algo extraño en ella.-Abrí los ojos, esperando que no hubiera sido tan evidente.-No notaron que ayer estaba como desconfiada y a la defensiva todo el tiempo. Incluso cuando le hablamos ella parecía indiferente y muy fría.
-Oye no es para menos.-Dijo Hermione.-Ella vino de otro país y esto debe resultar muy diferente para ella y por eso se muestra asi.
-Hermione tiene razón.-Dijo Ginny.- ¿Qué?-Pregunto ella tras un nuevo silencio.-Yo dije que no tenía nada contra ella.-Todos soltaron una carcajada.-En vez pienso lo mismo que Hermione y quisiera conocerla mejor.
-Si yo también.-Corroboro Hermione.
-Tranquilo Harry, no te vayas a poner paranoico.-Dijo Ron.-Ahora más que nunca hay que disfrutar de la paz que logramos.
-Si tienes razón, lo mejor será conocerla con el tiempo. Además quede muy impresionado de la forma como se le enfrento a Malfoy. Se nota que nunca había escuchado nada de su familia.
-Pero me preocupa que ahora la quiera tomar contra ella. Todos aquí conocemos a Malfoy y sabemos que no se va a dejar intimidar por Selene.
-Si tienes razón, pero esa chica tiene carácter y algo me dice que también va a dar la pelea.-Dijo Ron entre risas.-Y hablando de ella ¿Dónde está? Ya tengo hambre y si no llegamos se va a acabar la comida.
-Debe estar por bajar, cuando baje ella se iba a cambiar.-Dijo Hermione, y no pude evitar soltar un suspiro de alivio ante el cambio de tema.
Subí un poco las escaleras que había bajado, he hice ruido de pasos para alertarlos de mi presencia para que no sospecharan que los había escuchado. En el último tramo logre ver a los cuatro esperándome en el centro de la sala común. Todos abrieron los ojos al verme como si no se acordaran de quien era.
-Hola Selene.-Dijeron Ginny y Hermione mientras se acercaban.
-Hola.-Conteste con neutralidad. Lo que no me esperaba es que Ginny repentinamente me abrazara. Sentí un ligero ardor en mi garganta y mi nariz detecto levemente su esencia. Cerré por un momento los ojos, temerosa de que se hubieran puesto rojos. Un poco tensa espere a que se alejara y cuando lo hizo pregunto:
-¿Te molesto lo que hice?-Controle mi voz y le respondí:
-No solo que me tomaste por sorpresa.-Para aliviar la tensión le dedique una sonrisa, aunque falsa. Ella relajo los hombros y me la devolvió. Luego Hermione se acercó y repitió la misma acción. Esta vez estuve preparada y contuve la respiración, y le sonreí cuando se separó.
Increíble Selene, me dije, tu autocontrol es muy bueno. Si hubiera pasado esto antes probablemente ellas estarían muertas en este momento. Recuerda debes tratar de ganarte la confianza de estos magos, me dije.
-Hola Selene.-Contestaron Harry y Ron, alejándome de mis pensamientos.
-Hola chicos.-Conteste manteniendo mi sonrisa.
-Qué bueno que bajaste, pero vámonos ya o se no vas a hacer tarde para clases.-Dijo Hermione.
-De acuerdo.-Dije.
Salimos por el retrato y recorrimos el mismo camino de ayer hasta llegar al Gran Comedor. Cuando entramos me fije en el cielo, ya que parecía que iba a llover por la cantidad de nubes que había. No me fije en nada más hasta que estuve en la mesa de Gryffindor, donde me senté entre Hermione y Ginny. Como no tenía hambre (aun), seguí observando las diferentes caras que, al igual que la noche anterior, me miraban con interés.
-¿Selene no tienes hambre?-Me saco Harry de mis pensamientos.
- no gracias.-Dije. Por suerte para ustedes.
-¿Qué clases nos toca hoy?-Se preguntó Hermione mientras sacaba su horario.-Transformaciones con Hufflepuff, encantamientos con los de Ravenclaw y Defensa contra las artes obscuras con las serpientes.
-¿Tenemos clases con ellos?-Pregunte.
-Lastimosamente sí. Principalmente Defensa Contras las artes Obscuras, Herbología y Pociones. Aunque a veces no salen transformación y encantamientos con ellos.-Me explico.
Dirigí mi mirada hacia la mesa de Slytherin. Todos se encontraban hablando entre cuchicheos pero capte la mirada de varios que me señalaban y seguían hablando. Cuando iba a hablarles a mis compañeros un aleteo llamo mi atención. Cientos de lechuzas entraron por una ventana y fueron entregando cartas y paquetes a sus dueños. Una de ellas negra, y particularmente grande, se acercó a mí y levanto la pata donde llevaba una carta. Mire sus ojos claros, asegurándome de que no se había equivocado, y cogí la carta. La identifique con la letra de mi padre.
-Ehh me disculpan un momento ya vengo.-Me levante y camine hacia la salida, con cientos de ojos detrás de mí. En el pasillo me apoye en una columna y abrí la carta.
Selene:
No pude comunicarme contigo ayer ya que no encontré un medio adecuado. Hoy te compre esta lechuza Dark. Utilízalo cuando quieras hablar conmigo. Por ahora empezamos a hacer averiguaciones de los llamados "Mortifagos", te contare más adelante cuando tengamos información. Tú por ahora trata de pasar desapercibida y recuerda seguir entrenando.
Armand Drácula
Termine de leer la carta y la guarde. Algo me decía que esto iba mucho más allá de lo que mi padre creía. Ellos querían averiguar principalmente del porque la participación de los vampiros en todo esto, pero tal vez la respuesta a esa pregunta no se quiera encontrar. Levante la vista y vi salir del comedor al grupo de Slytherin, encabezado por Draco Malfoy. Apenas se percato de mi presencia me fulmino con la mirada y yo le devolví el gesto mientras los miraba pasar. Ya cuando se fueron entre al gran comedor buscando a los demás.
DRACO P.V.O
Llegue más temprano de lo usual al gran comedor y me senté apartado del resto de mi mesa. Había logrado esquivar a Pansy y Astoria, que debían estar buscándome en la sala común. Cuando las mesas se fueron llenando, vi como los estudiantes hablaban entre cuchicheos y miraban constantemente hacia la puerta como esperando algo. De repente las puertas se abrieron y por ellas pasaron San Potter, El pobretón, La rata de biblioteca y la mini comadreja. Junto con ellos, con porte confiado y elegante, estaba Grey. Todo el mundo se dio vuelta al verla, casi chorreando la baba mientras ella pasaba hasta llegar a su mesa. Esta vez el torrente de pensamientos estaba más agitado que el dia anterior. Parecía que todo el sector masculino había quedado fascinado por la nueva chica.
Bufe enojado recordando lo ocurrido el dia anterior. Ya encontraría alguna forma de dejarlo claro a esa estúpida de Gryffindor que nadie, absolutamente nadie, se podía meter, contradecir o desafiar al príncipe de Slytherin sin sufrir las consecuencias.
Minutos después llegaron los demás y se apresuraron para no llegar tarde a clases. Me levante y guie a los demás hasta la puerta. En el pasillo vi una figura recostada contra la pared y, gracias a mi buena vista, identifique que era Grey. Su expresión era de desconcierto y preocupación. No le di importancia y cuando nuestros ojos se encontraron le dirigí una mirada del odio más puro. Ella no se quedó atrás y me la devolvió. Desvié mi mirada y seguí por el pasillo, dirigiéndome a mi primera clase.
Después de varias horas de aburridas clases me dirigí hacia Defensa Contras las Artes Obscuras que, para mi desgracia, me tocaba con los estúpidos leones de Gryffindor.
-¿Entonces no sabe nada de magia?-Escuche que Astoria le preguntaba a Pansy.
-No, ¿Puedes creerlo? Una maga que no había practicado nunca la magia en su vida.-Se carcajeo Pansy
-Jajajaja y tanto que se las daba ayer la muy estúpida.-Dijo Astoria.
-¿De quién hablan?-Pregunto Blaise.
-De Selene Grey. Apuesto a que es una sangre sucia y que vive en un lugar remoto donde no saben nada de magia.-Dijo Pansy y todos se rieron con ella.
¿Entonces Grey no sabe hacer magia?, me pregunte, esto será más fácil de lo que pensé, me dije con malicia.
Llegamos al salón y me aparte de los demás para sentarme al final, bajo la mirada de algunos alumnos. El profesor que habían presentado ayer apareció, aunque ni había puesto atención cuando dijeron su nombre. Explico rápidamente los temas que veríamos y que para empezar, tenía planeado un pequeño duelo para la próxima clase.
Cuando termino la clase, me levante de mi puesto y me di cuenta, con una sonrisa, que el trio de oro (con su nueva integrante), eran los últimos en salir. Ya era hora de mi primer insulto hacia ella, así que las seguí a la espera del momento adecuado.
SELENE P.V.O
Estoy jodida, pensé cuando vi en transformaciones como un gato terminaba en un mueble. Sin dejar evidenciar mi nerviosismo atendí a las explicaciones de la profesora, y aunque no fui la mejor tampoco fui la peor de la clase, pero no por eso deje de llamar la atención todo el tiempo. Es como si miles de ojos estuvieran posados en mí sin descanso. Cuando estábamos en encantamientos ya muchos sospechaban que no podía hacer bien magia, pero por suerte en esa clase tuve un mejor desempeño que en la anterior. Cuando estaba a punto de terminar Hermione me susurro:
-¿Selene te puedo hacer una pregunta?
Asentí rápidamente, haciéndome ya una idea de lo que quería saber.
-¿Ya habías hecho magia antes?
Dure un minuto moldeando mi respuesta. Era evidente que no podía hacer muy bien magia, pero no podía darles ninguna sospecha para que me investigaran.
-Es que en mi familia se aprende de otra manera.-Explique.
-Se ve que has visto, pero es muy poco.-Dijo con suavidad.
-Si es que el estilo de mi familia es más antiguo.-Más o menos es de varios siglos, complete en mi mente.
Terminamos y volvimos a salir, para la última clase del día. Me sentía bastante agotada y en verdad deseaba estar en mi habitación. Cuando llegamos Hermione me indico que fuéramos al frente y la seguí con resignación.
Casi no puse atención hasta que escuche mencionar la palabra duelo, y los murmullos de emoción por parte de los alumnos. No entendía su comportamiento, asi que no le di vueltas a ese tema. Apenas si me di cuenta de que la clase acabo hasta que Hermione me lo indico, y me levante alarmada al ver que éramos casi las últimas. Cuando pase por la puerta, un pequeño escalofrió me recorrió la espalda y me sentí nuevamente observada, hasta que escuche que Hermione me hablaba.
DRACO P.V.O
-¿No habías visto antes estos hechizos?-Le pregunto la sabelotodo a Grey, quedándose rezagadas de los otros dos.
-No en serio.-Respondió ella apenada.
-Pues si quieres te podría enseñar.-Sugirió.
-¿En serio?-Pregunto Grey con asombro, y la sangre sucia asintió.-Gracias Hermione.
Siguieron caminando sin percatarse de mi presencia, hasta el gran comedor y ella quedo de última y, aprovechando la situación, dije:
-¿Tú debes tener un serio problema de retraso mental verdad?, porque eso debe ser si necesitas pedirle ayuda a una sangre sucia.
-¿Qué es lo que quieres?-Pregunto con hostilidad dándome la espalda.-La verdad es que desde nuestra cordial presentación de ayer, preferiría que te perdieras.
-Vaya Grey tanto que te las dabas anoche, y lo peor es que no sabes ni hacer un simple hechizo. Que patético.-Dije abordando el tema de mi interés y ella se volvió lentamente.
-Y yo no sabía que usted tenía la mala costumbre de escuchar conversaciones ajenas, Malfoy.-Dijo acentuando mi apellido.
-Es una de mis muchas habilidades.-Dije como si fuera un cumplido.-Pero si no tienes cuidado, un día de estos podría echarte una maldición.
-Déjame en paz.-Me amenazo.
-¿En serio piensas que me puedes dar miedo Grey?-Pregunte con burla.
-No me fastidies Malfoy.-Dijo.-Es increíble que hace solo un día que te conozco y ya me estas cansando. ¿Por qué no le haces un favor al mundo y desapareces?
-Te jodiste Grey, porque a mí nadie me dice que hacer.-Dije y al ver que empezaba a caminar, pise su capa y ella se tambaleo, agarrándose de una estatua para no caerse. Me reí de ella a todo pulmón, ya que parecía que me estaba haciendo reverencia y dije.-No sabía que aparte de ignorante también eras torpe Grey, pero descuida puedes arrodillarte ante mí las veces que quieras.
Note como se iba poniendo cada vez más enojada, y note algo extraño en su rostro pero rápidamente se controló, me dedico una mirada fría de indiferencia y entro detrás de los demás. Nunca había pensado que aparte del trio de oro podría pelear con alguien tan rápido, pero al parecer ella era esa excepción. Con una sonrisa de superioridad me senté en mi mesa, que fue rápidamente rodeada por las demás serpientes que habían visto la discusión y, sin pensarlo dos veces, me puse a relatar lo ocurrido.
