SELENE P.V.O

Tengo que admitirlo, acostumbrarme a esto no era para nada sencillo, me dije. Apenas iba a cumplir una semana de estar en el colegio, y ya me sentía saturada de todo este ambiente mágico.

Cuando por fin llego el fin de semana yo me sentía en parte aliviada de poder tener un tiempo para pensar en la última semana y los diferentes acontecimientos ocurridos en ella, pero por otra parte maldecía mi mala suerte. Era sábado por la tarde y no había podido salir de la biblioteca por culpa de mi enorme boca, y también del idiota de Draco Malfoy.

FLASH BACK

El viernes entre en el comedor igual que los días anteriores, con seguridad y confianza pero alerta ante cualquier movimiento extraño por parte de los magos. Me senté y mire hacia ambos lados con agudeza, pero no vi nada fuera de lo común. Me observaban, como siempre con curiosidad, algunas veces desprecio pero por parte de los chicos eran miradas que decidía no tratar de comprender.

-Buenos días Selene.-Dijo Hermione sentándose a mi lado. Le sonreí forzadamente y esta vez trate de desayunar, ya que eso podría levantar sospechas. Luego llegaron los demás y nadie dijo nada más, hasta que estuvimos fuera del comedor.

-¿Qué nos toca hoy?-Pregunto Ron, cogiendo varias tostadas

-Defensa contra las artes obscuras, transformaciones y pociones.-Dijo Hermione sin necesidad de ver el horario.

-Odio las clases con los Slytherin.-Dijo Harry molesto.

-Mejor nos movemos antes de que lleguemos tarde.-Nos dijo Hermione. Percibí como los demás ponían los ojos en blanco, pero sin decir nada dejamos la comida y la seguimos hasta el aula. Éramos casi los últimos, por lo que nos tocó al final. Esta vez me senté con Harry, el cual me sonrió con confianza.

-Buenos días alumnos.-Dijo el profesor… bueno como se llame.-Como les dije la clase pasada, vamos a tener algunos duelos para ver cómo están en defensa y ataque, pero primero quiero dar la parte teórica de estos y las reglas que vamos a tener.

Lo mire interesada por lo que había dicho, pero recordé que no se refería a la misma área que yo creía. De haberlo hecho todos estos magos habrían salido corriendo y gritando, al ver de lo que yo era capaz en defensa y ataque. Sonreí un poco imaginándome a esas estúpidas serpientes corriendo y gritando como niñas, pero la presencia de estos me devolvió a la realidad.

Después de que entro el grupito de Malfoy este apareció por la puerta. Miro con desprecio cada rincón del salón, hasta que se encontró con mi mirada. Una mueca de burla apareció en su rostro y se sentó con los demás, al parecer hablando de algo muy divertido, y señalando en nuestra direccion. Ignore las risas de estos y me esforcé en prestar atención pero solo dieron clase común y corriente y al final de esta el profesor dijo que la próxima clase escogería las parejas. Aburrida me levante y salí con "mis compañeros" a la siguiente clase.

Después de dos horas de copiar y de hacer hechizos me sentí más alegre, hasta que llegue al aula de pociones, en donde la desagradable presencia de los "sangre pura" tuvo lugar.

-Qué bueno que llegaste Grey.-Dijo Malfoy alzando la voz.-Nos estábamos preguntando qué habría pasado si hubieras estado en el duelo hoy. Tal vez te habrían vaporizado, o probablemente convertido en una cucaracha. Por mi parte creo que te habrías hechizado a ti misma debido a tu estupidez.

Sin pensarlo me acerque hasta él, mirándolo de la misma forma que el primer dia.

-Cállate o te hará tragar tus palabras Malfoy.-Lo amenace.

-¿De qué forma Grey?, si ni siquiera puedes hacer un hechizo simple.

-Pero eso no significa que no pueda hacer otras cosas.-Continúe con voz siniestra. Para mi sorpresa el sonrió con arrogancia, apartándose un mechón rubio de la frente.

-Ya sabía yo que tú también estabas loca por mí. Pero no te ilusiones Grey no me junto con squibs.-Dijo con burla. La rabia me cegó y sin pensar lo que hacía dije:

-Apuesto a que no eres ni la mitad de bueno con la magia como lo dices.

-Si quieres te lo demuestro, claro si no tienes miedo.-Dijo provocándome.

-Claro que no tengo miedo.-Respondí con seguridad.

-Entonces te reto a un duelo.-Dijo elevando la voz, ocasionando que todos a nuestro alrededor murmuraran con asombro.-La otra semana, asi podrás decidir dónde quieres que te sepulten Grey. ¿Aceptas?

Mire su rostro desafiante sin contestar, pero al sentir la proximidad de su garganta retrocedí, fingiendo pensar la respuesta. La parte racional de mi mente me dijo que no lo hiciera, porque lo más probable es que saliera perdiendo. Pero al ver su sonrisa presuntuosa y sus ojos plateados llenos de arrogancia tome mi decisión.

-Lo hare y te aseguro que te arrepentirás de haberme retado.-Dije antes de que el profesor nos mandara entrar.

FIN FLASH BACK

Y debido a eso estaba confinada a la biblioteca por todo el fin de semana, con una montaña de libros de hechizos en mi mesa. Lo demás habían tratado de ayudarme al principio, ya que mis posibilidades de ganar un duelo contra Malfoy eran escasas o casi nulas. Pero por suerte los convencí de que se fueran a almorzar sin mí ya que era más fácil planear mis estrategias sin ninguna compañía.

El problema fue cuando Madame Pince, la bibliotecaria, apareció de repente "sugiriéndome" que debía irme por lo tarde que era. Por un momento pensé oponerme, pero luego se me ocurrió una idea para seguir con mi aprendizaje de hechizos sin que nadie me molestara. Al volver a la sala común, encontré a los demás ocupados en sus actividades. Harry y Ron estaban jugando ajedrez, lo cual no me pareció raro hasta que vi que las piezas se movían solas, por otro lado Ginny estaba junto a Hermione, ambas hablando mientras terminaban sus redacciones.

Subí por las escaleras de las chicas sin hacer ruido, y una vez en mi cuarto abrí rápidamente mi baúl, sonriendo al ver el ultimo regalo de mi padre y feliz por poder usarlo por primera vez.

DRACO P.V.O

-No te preocupa el duelo Draco.-Pregunto Theodore mientras salíamos del gran comedor.

-Claro que no, y Blaise de ante mano te pido disculpas.-Dije con sarcasmo, riéndome ante su incrédula mirada.-Tendré que hacer añicos el lindo rostro de Grey.

-No me voy a meter hay.-Dijo con indiferencia. Sonreí satisfecho por su falta de interés en la nueva, aunque note que Nott se puso tenso de repente. Sin prestarle atención seguí caminando hasta llegar a los terrenos del colegio, y me senté debajo de un gran árbol.

-Draco deberíamos empezar a pensar cómo vamos a hacer el equipo de este año-Sugirió Zabini.

-Ya hice la reservación del campo para el próximo fin de semana.-Respondí.-No voy a permitir que el cara rajada de Potter se lleve el trofeo otra vez.-Dije arrastrando las palabras.

-Y con el estúpido de Weasley como guardián será aún más sencillo ganar este año.-Dijo Nott.

Siguieron hablando del Quidditch por un buen rato, y los ignore mientras contemplaba el lago, sumido en mis pensamientos. Aun no me habían llegado ninguna noticia de mi familia, y eso me tenía algo inquieto ya que sabía de ante mano que las cosas no iban a estar calmadas por mucho tiempo.

Cuando me di cuenta ya era de noche y regresamos para disfrutar de la cena. Cuando termine mi vista se desplazó rápidamente a la mesa de los leones, donde identifique al trio de oro pero sin su nueva integrante. Con la satisfacción de saber que Grey estaba demasiado atemorizada por lo del duelo, salí del gran comedor dispuesto a atemorizar a cuanta persona pasara por mi lado, y con algo de suerte a ella también. Asi estuve por varias horas, amenazando principalmente a los niños de primero que asustados se iban llorando.

Cuando me aburrí me fui a la sala común pero a unos pocos pasillos de las mazmorras recordé que debía buscar un libro de encantamientos para un estupido trabajo y camine hasta la biblioteca, aliviado porque nadie estaría ahí a estas horas pero unos pasos me detuvieron antes de que pudiera llegar.

-Draco que bueno que te encuentro.-Dijo Astoria abrazándome por la espalda.

-¿Qué quieres Astoria?-Pregunte irritado.

-Aún sigo esperando que me des mi bienvenida.-Dijo juguetona.

Sin decirle nada más la cogí del brazo con rudeza y entre con ella al aula próxima a la biblioteca. Ella lanzo un pequeño quejido de dolor, que desapareció cuando pude mi boca sobre la de ella con brusquedad. Sin perder tiempo me agarro del cuello, mientras yo la subía encima de la mesa del profesor. En menos de medio segundo me deshice de mi ropa y de la de ella, y sin perder tiempo me apresure a hacerla mía.

-Te quiero tanto Draco.-Dijo cuando terminamos, intentando abrazarme. Asqueado la parte de mí y me puse mi ropa. Estaba aburrido de que las chicas siempre salieran con esas estúpidas muestras de romanticismo, como si esperaran que yo se las devolviera.

-Sal primero para que no nos vean.-Dije arrastrando las palabras. Unas leves lágrimas aparecieron en sus ojos, y sin decir nada se fue.

Después de varios minutos abandone el salón y reanude mi camino hacia la biblioteca. Todo estaba apagado y no se escuchaba ningún sonido, aparte del viento que se colaba por la ventana. Camine por las primeras estanterías, buscando la sección de encantamientos.

Unos minutos después escuche un casi imperceptible sonido. Era una respiración agitada, acompañada de unos pasos rápidos. Olvidando lo que estaba haciendo camine en dirección del ruido son sigilo, con la sensación de ser observado.

De un momento a otro la luz de la luna ilumino el pasillo en el que me encontraba, permitiéndome ver una misteriosa sombra trepada encima de una estantería llena de libros. Estaba de color negro, pero debido a su extraña postura, no logre identificar si era un humano, un animal o alguna otra cosa.

Esta volteo hacia donde me encontraba y pude percibir como su respiración se cortaba, y en menos de un segundo saque mi varita listo para atacar.

Fuera lo que fuera eso, se puso alerta y se deslizo por las estanterías a una velocidad inhumana. Salí corriendo detrás de ella, tratando de igualarla en velocidad. Esta se escabullo por varios pasillos y tramos de escaleras, hasta que al final la perdí de vista. Maldiciendo por lo bajo trate de encontrar alguna pista o rastro que hubiera dejado, pero nada.

Cuando supe que no hallaría nada me escabullí por el camino hacia las mazmorras, entrando presuroso a la sala común de Slytherin. Solo me detuve hasta llegar a los sofás de cuero, donde me acosté. No sabía que había sido aquello, pero me había congelado la sangre en mis venas, y un extraño presentimiento de peligro se apodero de mí. Esto solo me había pasado cuando estaba frente al Señor Tenebroso o ante algún enemigo.

Me puse en guardia cuando escuche unos pasos por las escaleras, pero por el ritmo y la respiración reconocí fácilmente a Zabini. Este llego hasta el sofá y pregunto:

-¿Qué haces aquí Draco?

-Nada.-Respondí fríamente.-Blaise ¿A ti te han llegado últimamente noticias de algún mortifago?-Pregunte de repente. No estaba seguro del porque pero sentí que lo que acababa de ver tenía alguna relación con la magia obscura, y quien mejor que lo mortifagos para eso.

-No que yo sepa. Pero recuerda que nos advirtieron que si habría noticias.-Dijo misteriosamente. Asentí y subí a mi habitación, decidido a averiguar que era esa extraña sombra que había visto.