SELENE P.V.O

Cuando me levante el domingo lo primero que hice fue tocarme la garganta. Una pequeña e incómoda sensación al final del estómago me indico que la sed estaba volviendo, sino muy fuerte un poco notable. Lamentablemente la poción que mi padre me había dado no tenía un efecto de larga duración, asi que debía llevarla conmigo y ante la menor señal de sed iba al baño y tomaba otro trago, pero de igual manera debía buscar una forma de alimentarme.

Sin pensarlo dos veces me levante, me puse ropa cómoda y abandone rápidamente la sala común. Me deje llevar por mi olfato y mi oído para evitar encontrarme con algún ser vivo y meterme en una situación complicada, ya que en este momento era lo más peligrosos que habitaba el castillo. Me molestaba esa idea, ya que siempre, de una forma u otra terminaba siendo el monstruo de cuentos del cual siempre huían los humanos.

Cuando llegue a la puerta, resople enojada al ver que estaba cerrada mágicamente por lo que me tocaba buscar una salida alternativa. Subí hasta el segundo piso, donde localice una ventana que me conduciría directo al bosque. Mire a mí alrededor, pero sin identificar ninguna respiración cercana.

Tome impulso y sin dudarlo corrí hacia la ventana saltando en el último segundo, antes de estrellarme. El aire frio de la mañana golpeo mi rostro y agito mi cabello mientras giraba sobre mi cuerpo para alivianar mi caída. En un segundo las plantas de mis pies y mis manos tocaron el suelo, y todo mi cuerpo se puso en tensión al incorporarme. Mire por unos segundos hacia mi improvisada salida, y luego me interne en el bosque.

En este momento tenía todos mis poderes funcionando, por lo que encontrar comida no me sería muy difícil. Olisquee el aire, sorprendiéndome de la extraña variedad de criaturas en la zona. Podía oler unicornios, hombres lobo e insectos entre otras especies. Sin tener muy claro que era lo más adecuado empecé a caminar, riéndome ante la absurda idea de que esto parecía un bufet en lugar de una cacería.

No sé en qué momento la débil luz del sol se apagó casi por completo y un inusual silencio se apodero del lugar. Por supuesto esto no presento un problema para mí, pero me concentre más en cualquier sonido que pudiera aparecer. Pasados unos segundos el silencio fue roto por el sonido de cascos, que se acercaban peligrosamente.

Asustada me encarame en el primer árbol que vi y me tape con algunas hojas, pero la vibración del suelo me obligo a sujetarme con fuerza al tronco y ante mis ojos apareció una manada de centauros paso frente a mi escondite, hablando.

-Hace rato que no siento este olor.-Dijo el que iba de primero deteniéndose bruscamente

-No desde la guerra.-Coincidió otro.-Y no es de humano.

Me sujete con más fuerte y me lleve una mano a la boca, para sofocar el grito que habría salido de mis labios. Uno de ellos se acercó hasta donde estaba, olfateando el aire.

-Ahí que estar alerta, no vaya a ser que esas horribles criaturas estén deambulando por aquí otra vez.-Dijo el primero relinchando furioso.

-Pero en esta ocasión solo hay uno, y probablemente se encuentre cazando.

-Maldito chupasangre.-Dijeron al unísono, y después de mirar alrededor continuaron con su camino. Controle mi respiración durante varios minutos, y finalmente me atreví a bajar. Se cancela la cacería por hoy ya que al parecer más de una criatura está al tanto de la existencia de mi especie, me dije mientras me limpiaba la ropa, tomaba un trago de la poción y volvía lentamente sobre mis pasos, en dirección al castillo

DRACO P.V.O

Me levante más tarde de lo habitual, ya que había dormido poco por el misterioso suceso del dia anterior. Con la mente más despejada me quede mirando por la ventana hacia el lago, hasta que un golpe en la puerta me devolvió a la realidad.

-Draco eres muy lento.-Me apremio Blaise. Recordé que hoy era nuestro primer entrenamiento de Quidditch, por lo que me puse mi túnica y tome mi escoba al salir.

-Vamos.-Ordene apenas baje. El y Nott me siguieron, mientras dejaba la sala común. Pasamos por varios pasillos hasta que en uno divise la figura de Grey, que iba tan distraída que estuvo a punto de chocar conmigo. Se quedó quieta un momento, al parecer dándose cuenta de nuestra presencia.

Me fije en que tenía la ropa cubierta de tierra y que tenía hojas enredadas en el cabello. Tenía el ceño fruncido y arrugaba la nariz como si estuviera conteniendo la respiración.

-¿Qué haces aquí Grey?-Pregunte con desdén.-Hasta donde se este espacio es libre de impuros.

Ella levanto la vista del suelo hacia nosotros, y pude ver en sus ojos dorados un leve destello que no pude definir, pero que rápidamente se transformó en desprecio.

-Tú no eres quien para decirme que tengo que hacer, estúpido egocéntrico.-Dijo. Eso me enfureció y saque mi varita, haciéndole un gesto a Blaise y a Theodore con la cabeza para que siguieran. Por el rabillo del ojo vi como este último era arrastrado por el primero, ya que no parecía con intenciones de abandonar la escena. Cuando finalmente quede solo con ella dije:

-Una palabra más Grey y tendrás que arrastrarte medio muerta hasta la enfermería.

-Tus palabras no me dan miedo, no eres más que un crio arrogante.-Respondió dándome la espalda.

Me cegué de furia y en apenas un parpadeo la tome del brazo y la estampe contra la pared, y me puse frente a ella para que no pudiera escapar. Ella me miro con rabia, pero al ver mi mano derecha con la varita a un palmo de su cuello sus ojos se abrieron asustados y pude sentir como su cuerpo empezaba a temblar.

-¿Ya no eres tan valiente o si Grey?-Pregunte aproximándome.

-Suéltame Malfoy.-Dijo tratando de parecer exigente, pero la agudeza en su voz reflejo lo contrario.

-¿Aun te atreves a desafiarme?-Volví a preguntar. Esta vez ella no contesto, sino que se mordió el labio inferior, probablemente reprimiéndose la ganas de replicar. Sin embargo este gesto me distrajo momentáneamente, en el que solo pude ver sus delgados y rosados labios, y sentí una extraña parálisis que parecía apoderarse de mi cuerpo. Pero rápidamente me recobre y dirigí mis ojos grises a los dorados de ella.

-Agradece que ahora me tengo que ir Grey, pero mañana en el duelo no tendrás tanta suerte.-Dije y la solté.

Sin mirar atrás seguí mi camino hasta encontrarme con los demás en los vestuarios. Di rápidamente las instrucciones, y con mi habitual tono de intimidación los conduje al campo. Aprovechando la distracción de los demás Blaise se acercó a donde estaba y dijo:

-Woo Draco, lo que paso con Grey no me lo esperaba. ¿Qué paso cuando nos fuimos? ¿Vas a tratar de levantarte a esa Tía?-Me pregunto con evidente envidia.

-Ni en sueños Blaise, apuesto a que es una asquerosa sangre sucia como todos los de su casa.-Dije pero en ese preciso instante sentí un pequeño calor en la palma de mi mano izquierda.

-Eso aún no lo sabes-Escuche que decía, y el calor desapareció. Gire varias veces mi mano, pero nada paso por lo que devolví mi vista hacia Blaise.

-De igual forma, no me metería con ella por nada del mundo. Si se trata de chicas, tengo toda una cola esperando por mi.-Dije con indiferencia señalándole las chicas de las gradas, que me dirigían sonrisas y me saludaban. Las ignore y llame al equipo, para iniciar las pruebas.

Después de dos largas horas, ya tenía al nuevo equipo de Slytherin. Estuve informándoles de las nuevas estrategias porque no dejaría que Potter se llevara otra vez la copa de Quidditch. Al final quede exhausto, pero satisfecho con el trabajo logrado, y me fui a cambiar.

Ya era más de medio dia, por lo que nos apresuramos para llegar al almuerzo a tiempo. Entre justo cuando la directora estaba hablando:

-Esta tarde llamare a los prefectos, porque tengo que darles unas cuantas indicaciones.

Pase mi comida rápidamente y como no tenía nada más que hacer, fui a la biblioteca para buscar un libro para la redacción que dejaron en pociones. Al parecer ese viejo barrigón no encontraba ninguna poción nueva, y quería repetir las de sexto.

Llegue malhumorado y me fui hasta la sección de pociones, buscando por todas partes el estúpido libro, pero la imagen de la sombra apareció en mi mente y sin que pudiera evitarlo mire hacia el techo de la estanterías y luego hacia las personas que se en la mesas. La mayor parte eran de Ravenclaw y algunos pocos de Gryffindor. No me extraño encontrar a la sangre sucia devorando un libro, mientras su amiga pelirroja escribía en un pergamino.

Por lo demás no había nada sospechoso en la biblioteca, por lo que la única forma de averiguar sobre lo que había visto debía ser por la noche, cuando no hubiera nadie.

Cuando tuve el pesado tomo en mi brazo me fui a la sala común y por raro que sea, copie en el pergamino la información del libro hasta que Theodore me llamo.

-Draco la directora dice que Pansy y tu vayan a su despacho.

Me levante con mi elegancia habitual y me encamine al despacho de la directora, soportando las fastidiosas insinuaciones de Pansy. En la puerta se encontraban los prefectos de Hufflepuff y Ravenclaw. Pocos minutos después llegaron el pobretón y la rata de biblioteca, acompañados de Potter y Grey.

-Ya llegaron las serpientes.-Sentencio Weasley levantando la voz.

-Porque no cierras la boca pobretón.-Dijo Pansy.

Siguieron discutiendo, con Granger y Potter. No les di importancia, hasta que Grey dijo:

-Ya cállate Parkinson, o tu cerebro se va a desgastar.

-¿Metiendo aquí también tus narices Grey?-Le espete con desprecio, sonriendo por lo asustada que aun debía estar. Al ver que intervine los demás dejaron de discutir para prestar atención.

-Me cuesta creer que tú seas un prefecto Malfoy, ya que te queda más el papel de bufón y bravucón.-Dijo ella sin ningún rastro de susto en su voz o en su rostro, como si nada hubiera pasado.

-Pero al menos a mí sí me llamaron.-Contraataque.-Pero ¿Por qué vienes a meterte, si nadie te ha llamado?-Ella me ignoro y se cruzó de brazos frente a la puerta, y la que hablo esta vez fue Granger:

-¿Y eso a ti que te importa Huron?

-A ti nadie te hablo sangre sucia.-Gruñí.

-¡YA BASTA!-Interrumpió McGonagall, mirándonos con el ceño fruncido.-No aceptare este tipo de peleas, asi que entren.-Dijo. Los de Ravenclaw y Hufflepuff entraron primero, para luego dejarnos paso a los de Slytherin y a los de Gryffindor.

La directora agito su varita y varias sillas aparecieron, formando una mesa redonda. Cuando estuvimos organizados de acuerdo a la casa, la profesora dijo:

-Como recordaran los prefectos deben cumplir ciertos turnos de vigilancia a lo largo del año, para controlar la disciplina de los estudiantes. Este año se realizara como los otros, pero con un ligero cambio.-Dijo señalando a los recién llegados.-Aunque la guerra ya termino, aun tememos por la seguridad del castillo, por lo que los profesores hemos decidido elegir a dos personas más para los turnos de vigilancia.

-¿Y quiere que nosotros hagamos lo mismo?-Pregunto Potter como si no hubiera escuchado.

-Asi es señor Potter. Usted y la señorita Grey, por ser alumnos de último año.

-¿Y cómo nos vamos a organizar profesora?-Pregunto la sabelotodo.

-Por ahora solo quería comunicarles la noticia. A lo largo de esta semana ya les iré informando las demás cosas, y desde la otra iniciaran los turnos. ¿Todos claros?-Todos asintieron con la cabeza, menos yo.-Listo ya pueden marcharse.

Me apresure a salir primero que los demás, e inconscientemente mire hacia la puerta, esperando. Todos los prefectos salieron, y el trio de oro salió directo hacia las escaleras, pero me fije en que Grey no iba con ellos. Me quede un momento quieto, hasta que me di cuenta de la estupidez que cometía quedando aquí, solo para pelear con la nueva.

Gire sobre mis talones y seguí mi camino hacia las mazmorras, sin mirar atrás.

SELENE P.V.O

-Adelántense.-Les dije a los chicos y a Hermione que me miraban desde la puerta. Me quede sola con la profesora y aproveche a preguntar:

-Profesora McGonagall ¿Por qué quiso que yo estuviera en esto?

Ella me miro largamente, y pude leer en su mente la respuesta que iba a darme.

-Todos aquí saben que el trio de Potter es el mejor en combates y en enfrentamientos señoritas, además de que fue el quien venció al señor oscuro y creo que usted podría aprender mucho de esto.

-¿Solo es por eso?-Pregunte al detectar la mentira en su voz y en sus pensamientos.

-Si.-Me contesto con naturalidad.

-De acuerdo.-Dije y sin decirle nada más salí del despacho, directo hacia las escaleras. Antes de subir mire sobre mis pasos y al final del corredor logre distinguir la rubia cabellera de Malfoy, que caminaba rápidamente hacia el pasillo que conducía a su sala común. Resople con furia y seguí mi camino, y no me sorprendió cuando vi a Harry, Ron y Hermione esperándome en los sillones de la torre de Gryffindor.

-¿Todo en orden?-Pregunto Harry.

-Si solo debía preguntarle algo a la directora.-Conteste restándole importancia.-Hermione.-La llame. Ella volteo sus ojos hacia mi.-Yo quería decirte que… bueno quería agradecerte por entrenar conmigo toda la mañana.

-No te preocupes Selene, que lo hice con mucho gusto. Además ya era hora de que alguien aparte de Harry se le enfrentara a Malfoy, y esa persona eres tú.

-Oye y hablando de él, ¿Por qué le dijiste hurón?-Pregunte recordando el gracioso termino. Los tres se rieron y Ron dijo:

-Porque en cuarto un profesor lo convirtió en un hurón blanco y desde ahí ese es su apodo.

Me uní a sus risas, pero de repente perdi el equilibrio, y agarrándome del sofá para estabilizarme cerré los ojos. Eso te paso por no haber cazado, me dije. ¿Y ahora como harás para mañana? Me pregunte.

-Selene ¿estás bien?-Escuche las voces de los demás, acompañados de sus respiración y el latido de sus corazones. Sacudí la cabeza varias veces y me levante, sin atreverme a abrir los ojos hasta que sintiera que habían vuelto a su color habitual.

-Perdón es que me duele un poco la cabeza.-Dije con tranquilidad.

-¿Estas segura?-Pregunto Hermione.

-Si no te preocupes.-Dije y la mire.-Es que no he comido bien.-Nada bien, me dije.

-¿Quieres que te traigamos algo de las cocinas?-Pregunto Harry.

-No, creo que lo mejor sea que me vaya a dormir.-Dije. Mientras subía las escaleras me sorprendió la extraña sensación de preocupación que experimente, pero no era por mi sino por ellos. Llegue a mi habitación y me tire sobre la cama, tomando de un solo sorbo lo que quedaba de la poción temiendo por ser descubierta, pero más que todo por el duelo que tendría con el Slytherin mañana